fjredondo.com/blog

fj redondo

mostrando 13 sitios

Dabbawala

- cerrado

Calle Españoleto 10 <m> Bilbao 1 4 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 283 personas

ver más restaurantes cocina creativa en Madrid

Dabbawala el restaurante del televisivo Luca Rodi

me gusta

En general, en el aspecto cocina estuvo bastante bien, original, elaborada, raciones dignas (con alguna excepción), el menú variado aunque algún plato mejor que otros. Quizá faltó algún plato más de pescado que sustituyese alguna carne. Lo más flojo, la parte de los postres. El local tranquilo, espacioso, decoración agradable. El servicio, aceptable, con un equilibrio entre lo forma y lo informal perfecto. El ritmo correcto, ni demasiado atropellado, ni esperas interminables entre plato y plato. La relación calidad precio aceptable. Recomendable para ocasiones especiales sin que se dispare el presupuesto en exceso.

Qué comí.-

- Carpaccio de vieiras con chantarelas y vinagreta de sésamo.
Correcto sin más y demasiado microminimalista por lo que apenas se llega a apreciar.
- Jurel en salmuera, encurtidos, pomelo y eneldo.
Curiosa combinación que funciona, pero no entusiasma.
- Carabinero, manitas de cerdo y tocino de bellota.
Genial, fue con mucho el plato que más me gustó y que recomendaría que no os perdieseis. La elaboración es muy trabajada ya que deshidratan el carabinero para que también la cáscara sea comestible y la combinación con las manitas y el tocino muy equilibradas. Un plato de diez.
- Alcachofas, ortiguillas, erizo y nabo ibérico.
Ni fu, ni fa. Se deja comer, pero pasa sin pena ni gloria.
- Anticucho de paloma torcaz.
De sabor intenso, no está mal, pero si no te gusta la carne de caza, es un plato difícil.
- Mollejas de ternera, gambón y trompeta de los muertos.
Otro de los platos más recomendables del menú, aunque con el problema de que la ración peca de demasiado escasa para llegar a apreciar los matices de la combinación de sabores.
- Oreja de cochinillo confitada en salsa oisin.
Plato curioso y atrevido. La oreja llega entera y se ha de comer con los dedos. Para evitar tentaciones, te retiran los cubiertos.
- Huevos trufados con boletus edulis salteados.
Buen plato con un sabor también muy intenso. Difícil para algún paladar.
-Tarta de queso casera con sorbete de frambuesas.
Correcto, pero simplón.
-Bizcocho de zanahoria, chocolate blanco y Ras al Hanout
Más trabajado y mucho más interesante y original que el postre anterior. No es de diez, pero sí curioso.

No hubo petit fours ni chupito de cortesía.

Vino.

Tilenus Pagos de Posada 2008 (25 euros), una D.O que me gusta bastante, es un tinto con poca crianza por lo que sabe más a frutas que a madera, intenso y a la vez suave. En tienda está en torno a los 15 euros, una vez más se cumple mi teoría de precio restaurante = precio en tienda + 10 euros.

Agua (3 euros)

Precio razonable.

Total de la cuenta para dos comensales: 135 euros

La Pesquera

+34 914 64 16 12

Avenida de Portugal, s/n (Recinto Ferial Casa de Campo) <m> Lago 10 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 10 personas

ver más restaurantes andaluces en Madrid

La Pesquera Casa de Campo solo fachada

no me gusta

El restaurante La Pesquera Casa de Campo significó el desembarco en la capital de uno de los grupos hosteleros referentes en la Costa del Sol, sobre todo en Marbella de donde son originarios.


La Pesquera está situado en la zona conocida como “el Paseo de la Gastronomía”, la avenida de las Provincias de la Casa de Campo en el espacio que antiguamente ocupó el Pabellón de Toledo. Una réplica de la Puerta de la Bisagra da acceso al patio central y su fuente, recreando el estilo neoclásico de las casas solariegas toledanas. Alrededor del patio se encuentran cuatro salones privados con distinta decoración aunque con una denominación común, todos son muy recargados. Además durante el verano monta una terraza exterior bastante agradable y muy atractiva para las familias con niños ya que justo enfrente hay una zona infantil con columpios y toboganes.


Hasta aquí la impresión es bastante agradable, lástima que el resto no esté a la altura y que la Pesquera se quede en un restaurante con potencial sumamente mal utilizado.


Raciones escasas, cocina floja, servicio pésimo, camareros discutiendo unos con otros, lentos, olvidadizos, que desaparecen, … un restaurante para probarlo una y no más.


Este verano decidí visitarlo junto a unos amigos aprovechando una oferta que textualmente decía: “En cenas de Lunes a Jueves descuento del 25% sobre los precios de Carta”, sin más detalles ni letra pequeña.


Como la temperatura era agradable y había varios niños en el grupo nos decidimos por cenar en la terraza para que los más pequeños disfrutasen de los columpios mientras servían la cena.

La preparación de la mesa fue un desastre, faltaban tenedores, sobraban cuchillos, no traían los vasos, … La espera a que nos tomasen nota se nos hizo eterna. Las primeras cervezas tardaron siglos en llegar.


Dado que la fama del grupo La Pesquera se sustenta en las especialidades de la zona de Málaga nos decidimos por pedir platos para compartir como unos boquerones, chanquetes, calamares, chopitos, … y los famosos espetos de sardinas que preparan a la brasa sobre una parrilla en forma de barca típicas de las playas malagueñas.



Decepcionante es la palabra que mejor se ajusta a lo que nos sirvieron. Las raciones eran escasas, los espetos de sardinas llegaron casi crudos y estaban incomibles, los calamares duros, …


Y si floja era la comida de los mayores, los platos infantiles eran aún peores. Croquetas secas y una de las peores hamburguesas que he visto en mi vida. Hubo que permitirles que se dejasen la comida porque era lamentable.


Aun peor resultó el servicio. A pesar de que no había demasiados clientes, la esperas entre plato y plato se hacían interminables, los camareros se olvidaban de lo que les habías pedido, discutían entre ellos, en ocasiones desaparecían sin dejar rastro y una de las cosas que más odio, que pidas una segunda ronda de bebida y que por mucho que se lo recuerdes, tengas que comer a palo seco porque no llega nunca.


Finalmente cuando pedimos la cuenta e intentamos utilizar el vale descuento …


“Lo siento este cupón descuento no es válido”

“¿Y eso?

“Porque no puede utilizarse en la terraza”

“Si usted lo dice, pero en el vale no lo pone por ninguna parte”

“Además sólo es para platos de la carta”

“El libro ese grande que nos dio usted y que utilizamos para elegir los platos ¿no era la carta?

“Pues sí, pero los platos que han pedido no.”

“Ah, hay platos en la carta que no son de la carta, que complicado, ¿no?

“Que no vale y punto”



En fin, para no repetir. Desconozco qué tal son los restaurantes que el grupo la Pesquera tiene en Marbella y que le han dado la fama, pero desde luego con el local que han abierto en Madrid van a dilapidar su prestigio. Da la impresión que de lo único que se han preocupado es de la decoración, mientras que los aspectos que de verdad hacen que un restaurante funcione, cocina y servicio, han sido totalmente obviados.

etiquetas: , , ,

Mercato Ballaró

+34 913 08 49 66

Calle Santa Engracia 24 <m> Bilbao 1 4 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 166 personas

ver más restaurantes italianos en Madrid

Falla la insonorización hasta hacerlo insufrible

está OK

Allá por el año 2000 abrió sus puertas en Madrid un restaurante siciliano de la mano de dos socios, Angelo Marino y Angelo Loi en un local semiescondido en un primer piso de la calle Orellana junto a la plaza de Alonso Martínez. Ese local llamado la Taberna Siciliana se convirtió en uno de los sitios de moda entre los amantes de la cocina italiana.

En pleno éxito, el 2010 el local cerró sus puertas y unos meses después, Angelo Marino comenzó su nuevo proyecto. Mercato Ballaró, también cerca de la zona de Alonso Martínez un nuevo restaurante dividido en dos plantas, abajo una taberna más informal, de carta variable y precios comedidos y arriba una sala más elegante, de cocina más elaborada y precios más altos.

El restaurante toma el nombre del mercado más antiguo de Palermo y elabora una cocina italiana original que se sale bastante de los platos más clásicos.

Así como la planta de Taberna es agradable y una buena opción para tomar unas tapas diferentes, la planta de restaurante falla en su planteamiento. No es que la cocina sea mala, todo lo contrario, las pastas son estupendas, los platos son originales y las raciones son abundantes. No es que el servicio sea malo, son atentos y correctos. No es que los precios sean exagerados, al contrario son razonables y ajustados.

Entonces, ¿qué es lo que falla?

Mercato Ballaró está planteado como un restaurante íntimo, sin embargo no lo consigue sobre todo por sus graves problemas de acústica y es que el ruido hace imposible mantener una conversación sin que puedas culpar a que el local esté lleno o a que el resto de comensales sea especialmente bullicioso.

Por este motivo voy a dejarle en una valoración de 6 sobre 10.

fjredondo.com/blog/index.php/decalogo-del-buen-restaurante-aplicado-...

etiquetas: , ,

New York Burger

+34 917 70 30 79

Calle San Germán, 5 <m> Santiago Bernabeu 10 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 666 personas

ver más hamburgueserías en Madrid

Aspirante al título de Mejor Hamburguesa de Madrid

me encanta, uno de mis favoritos

Hasta hace unos pocos años el trono de las mejores hamburguesas de Madrid era indiscutible y se lo llevaba Alfredo´s, sin embargo han surgido unos cuantos locales dispuestos a arrebatarle ese trono y a limpiar el nombre a estos filetes de carne picada.

Uno de estos restaurantes pretendientes al título de la mejor hamburguesería de Madrid es el New York Burger. que se encuentra en la zona norte de Madrid, muy cerca del Bernabeu y de la Plaza de Cuzco.

Relativamente nuevo, abrió en abril del 2009, apostó desde sus inicios por ser un local sin humo y poco a poco fue ganando popularidad y a llenar a diario, doblando mesas los fines de semana, lo que demuestra que cuando un sitio es bueno a la gente no le importa que esté prohibido fumar.


Acaba de cumplir dos años y lo celebró haciendo las cosas a lo ¡Grande!, para quién se atreva ofrece una super hamburguesa de 500 grs. (14,90 €), así como un postre anti-régimen, cheescake de dulce de leche (4,95 €).

TIPO DE COCINA.

Obviamente, al New York Burger se acude a comer hamburguesas. Su carta con dieciocho variedades de hamburguesas es todo un guiño a la ciudad de Nueva York tomando nombre de los barrios y lugares más emblemáticos de esta ciudad. Desde la más sencilla denominada como el propio local, New York Burger (con lechuga, tomate, cebolla a la brasa y pepinillos) a la españolizada, Quinta Avenida (con jamón serrano, tomate al horno y queso manchego) pasando por Queens, Bronx, Harlem, Brooklin, Soho o Central Park.


Y, ¿qué hace a estas hamburguesas especiales? No hay recetas mágicas, el secreto, según explican, es la calidad de la carne. Madurada por ellos mismos, picada diariamente en la cocina y aliñada con una receta secreta. El punto definitivo lo pone el aroma a brasas que les da su horno de carbón, frente a otros locales donde las hamburguesas se preparan a la plancha.

AMBIENTE Y DECORACION.

New York Burger sorprende desde fuera por ser un local de ventanas amplias, casi como si se tratase de escaparates, por lo que el casi siempre repleto interior se puede ver a la perfección.

El local está dividido en dos salas situadas una a nivel de calle y otra en la planta sótano.


El ambiente del restaurante es de estilo moderno, sencillo y acogedor. Mesas algo juntas a cuadros blancos y rojos, sillas blancas, paredes blancas y de ladrillo visto y cuadros de la ciudad de Nueva York. El ambiente un tanto ruidoso cuando está lleno, el precio del éxito.

La cocina queda a la vista lo que le da un punto de confianza en la calidad de su producto, la limpieza de sus instalaciones y la confianza en su personal.

Un detalle, no os perdáis el se amaños del baño. El único que realmente te seca las manos, los brazos y lo que le pongas por delante.

SERVICIO.

Servicio joven, informal pero atento y eficiente. No se cansan de repetir la cantinela sobre el punto de la carne, el tipo de pan y el acompañamiento de la hamburguesa y además lo respetan. Sirven rápido, pero sin atosigar para poder doblar mesas, aunque tampoco es un sitio recomendable para hacer sobremesa de café, copa y tertulia.

CARTA.

La carta imita una hoja del ficticio periódico “New York Burger Times” con sus secciones: entrantes, ensaladas, carnes a la brasa y las hamburguesas.

Los entrantes los esperados, jalapeños (6,80 €), fingers (6,90 €), aros de cebolla (6,50 €), nachos con guacamole (9 €).

La oferta de entrantes se completa con cuatro tipo de ensaladas (6,50 a 6,90 €).

Si por alguna extraña razón no quieres tomar hamburguesa hay cuatro tipos de sandwiches (pavo, pollo y jamón york) y un enorme hot dog (entre 6 y 8€). Además otras carnes a la brasa (costillas, steak o pollo).

Y por supuesto, las hamburguesas:


La primera tarea es elegir el tamaño entre la pequeña de 160 gramos (por 7,90€), la mediana de 250 gramos (por 9,90€) y la grande de 360 gramos (por 11,90€) o la especial aniversario XXL de 500 gramos (por 14,90€).

A continuación hay que decidirse por el tipo de pan entre el pan de hamburguesa tradicional, coronado con semillas de sésamo, o bien con el nuevo pan rústico, más firme y aderezado con semillas de amapola. Yo os recomendaría este último, el que menos se desmorona cuando empieces a hincarle el diente a tu hamburguesa.

La tercera tarea es elegir cuál de ellas basandote en los ingredientes que acompañarán a la hamburguesa dentro del bocadillo; desde los más normales (tomate, lechuga, queso, …) a otros más originales (guacamole, miel, salsa de arándanos, setas, …).

Cuarta tarea, el punto de la carne: casi crudas, poco hechas, al punto o muy hechas.

Y por último, los acompañantes en el plato: ensalada de col, patatas fritas o patata asada. En el caso de la patata asada tienes otra tarea más: con mantequilla o con queso philadelphia.

Una tarea agotadora hasta que tomas carrerilla para pedir una Broadway mediana al punto con pan de semillas de amapola y patata asada con queso philadelphia.

Para rematar la

etiquetas: ,

DiverXO

+34 915 70 07 66

Calle Padre Damián, 23 (Hotel NH Eurobuilding) <m> Cuzco 10 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 560 personas

ver más restaurantes cocina creativa en Madrid

La personal forma de cocinar de David Muñoz

me gusta

Suelen decir que cuando acudes a un sitio con las expectativas muy altas, casi siempre acabas decepcionado. No es el caso, yo soy de los que piensan que para dejarte más de 60 euros en una cena, además de que el sabor sea excelente, le pides cierto grado de sorpresa, además de comer bien quieres que te sorprendan, que te sirvan algo que no hayas probado nunca y que te deje casi con la boca abierta. Y en este sentido DiverXO lo logra. La cocina de David Muñoz es original, imaginativa, trabajada y DELICIOSA. Cuesta ponerle peros. Hombre, son platos de los de “exquisitos pero escasitos” y quizá en algún plato me quedó la sensación que alguno de los ingredientes no aportaba nada al sabor por la mínima presencia que tenía (por ejemplo el alioli del Chill Crab era una gota, sin exagerar).
Sobre la composición del menú, eché en falta algún plato de carne, en un menú de cinco platos salados: mejillón, merluza, txangurro, gamba y setas. Pero de carne nada.
Otra pega para los aficionados al “maridaje” de platos y vinos es que el secretismo del menú te impide elegir de antemano, ni siquiera poniéndote en manos del sumiller que tampoco conoce exactamente lo que llegará a tu mesa (a nosotros nos preguntó si comíamos liebre y atún crudo y luego ninguna de las dos cosas nos fue servida). Como personalmente no soy muy maniático en este sentido, tampoco supuso gran problema para mi.
En muchos sitios critican el servicio de sala, a mi francamente me pareció correcto, es cierto que es joven e informal, pero la atención, presentación y explicación de los platos es espléndida, aunque dentro de que hay seis personas de sala e indistintamente se alternan, siempre hay quien le pone más entusiasmo que otro, pero en general, ninguna queja.
Sobre el tema de las reservas, lo comentado, es complicado conseguirlas, pero se me ocurren pocas alternativas para mejorar su gestión. Se agradece que llamen para confirmar la reserva hecha (sobre todo teniendo en cuenta que pasan 30 días desde que la haces hasta que vas), pero creo que con una llamada es suficiente. Si te van a dejar plantado da igual llamar una vez o veinte veces.
En cuanto a la prohibición de tomar fotografías y el hecho que no te den el menú que comiste, en mi opinión le perjudica más de lo que le favorece. Son platos muy vistosos y esa publicidad gratuita que los clientes le damos yo creo que sólo ayuda. Tanto empecinamiento en impedir que se publiquen fotografías al final lo que consigue es algún comensal encabronado.
Puesto a buscarle algún defecto más o más bien digamos cosas mejorables podría decir que unos pocos minutos de relaciones públicas de David no le perjudicarían. Aunque su lugar de trabajo sea la cocina. También, una cortesía final invitando al café, té o algún licor siempre te dejan un mejor recuerdo de la atención recibida.
¿Repetiría en Diverxo? Sí, sin duda, pero lo que de verdad me encantaría es colarme en la cocina y verles trabajar, tiene que ser un espectáculo tan gratificante como degustar sus platos.
Un último detalle, el aumento del precio de los menús me parece exagerado. Es posible que estuviese muy ajustado y necesitase una revisión al alza, pero subir un menú 40 euros (más de un 40%) de golpe y sin variar en nada la composición del mismo me deja la sensación de que tanto premio y tanta popularidad se les ha subido a la cabeza. Saben que tienen demanda y están dispuestos a exprimirla. ¿A vosotros no os queda una sensación parecida?

Por cuestiones de espacio, la opinión completa en:
fjredondo.com/blog/index.php/decalogo-de-un-restaurante-especial-apl...

etiquetas: , , ,

El Rancho Asador Argentino

+34 911 01 03 00

Paseo de los Melancólicos 77 <m> Pirámides 5 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 124 personas

ver más restaurantes de carne en Madrid

Excelente restaurante para amantes de la carne

me encanta, uno de mis favoritos

El Asador Rancho Argentino es un muy buen restaurantes para amantes de la carne. Hay gran variedad de cortes típicos argentinos, aunque a los carnívoros yo les recomendaría el 'rib eye' completo al punto, seguro que les convencerá por su ternura y sobre todo por tener sabor a res y no a mero frigorífico. La carta es variada, lo que es un detalle para aquellos que no sean demasiado carnívoros. Pero no nos engañemos, aquí lo que les sale bien es la carne a la parrilla, el resto de opciones, aunque bienintencionadas baja el nivel. Brochetas, Verduras a la plancha y pescados no están a tanta altura, cosa normal.

El servicio excelente, suficiente para atender incluso en los momentos de mayor aforo, profesional, correcto, nada que alegar.

La decoración agradable, moderna pero no vanguardista, elegante pero no recargada. Mesas con separación suficiente y salones diferenciados.

Desde el punto de vista empresarial, admirable: Intenta abarcar el mayor número de clientes potenciales posible, aprovecha perfectamente las oportunidades de los medios y redes sociales (webs, twitter, facebook, ...), intenta fidelizar a su clientela mediante promociones, descuentos o sorteos,... Un ejemplo para estos tiempos de crisis.

Le doy 8,5 sobre 10.

Por problemas de espacio, opinión completa en:

fjredondo.com/blog/index.php/un-restaurante-para-carnivoros-asador-e...

etiquetas: , , ,

Restaurante Viavélez

+34 915 79 95 39

Avenida del General Perón 10 <m> Estrecho 1 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 274 personas

ver más restaurantes asturianos en Madrid

Excelente restaurante

me gusta

Viavélez es una taberna-restaurante que aterrizó en Madrid en el año 2007 de la mano de un reputado chef, Paco Ron, quien había triunfado años antes en la localidad asturiana del mismo nombre, donde consiguió una estrella michelín, siendo el primer restaurante de aquella comunidad en conseguir este reconocimiento.

Empecemos por la nota: Le doy ocho y medio sobre diez (para que luego me llamen exigente, gruñón, quisquilloso, tragaldabas y cosas peores). En general este restaurante ha cumplido con lo que yo buscaba a la perfección, por ponerle algún pero, el precio. No es precisamente barato, aunque tampoco tan caro como otros de similar o peor nivel.

Viavélez es taberna y restaurante. En el piso superior está la taberna, con unas pocas mesas, taburetes altos, decoración moderna y recorrida por una barra circular en la que se sirven pinchos, canapés, brochetas, guisos algo más elaborados que una taberna de barrio y algo más sencillos que la carta del restaurante, aunque algunos de los platos se repiten (a precios más reducidos en la taberna), por lo que una opción muy recomendable si os apetece probar algo en particular sin que la cartera eche a temblar es visitar la planta superior de Viavélez. Además en verano tiene una terraza en la calle agradable, aunque algo pegada a la carretera en una zona con bastante tráfico.
En la planta baja está el comedor, pequeño, con capacidad para 28-30 comensales.
La decoración algo minimalista y un poco fría, paredes color hueso desnudas, sin cuadros ni otros adornos, tan solo una pequeña vitrina con una vajilla decorada. Las mesas están suficientemente separadas, lo que confiere bastante intimidad. Iluminación tenue, pero sin ser oscura. Mesas bien vestidas, manteles marrones, servilletas de tela y con cierto toque de elegancia sin estar recargado.

Al ser una sala pequeña, no hay posibilidad de que haya zona de fumadores y zona de no fumadores diferenciada. Sólo podía ganar uno y ha sido ... NO fumadores.
La sala completa del restaurante es para No fumadores, en la taberna de la planta superior, en cambio, sí está permitido fumar.

El servicio fue profesional, cercano y agradable. Dado que sólo estaban ocupadas tres mesas, se bastó una persona sola para atendernos sin problemas, quiero imaginar que cuando la ocupación es mayor hay más personal de sala.
Cambio de cubiertos con cada plato, diferentes tipos de vajilla, siempre de corte moderno, pero funcional (nada de cubiertos imposibles y platos incómodos) copas adecuadas al tipo de vino que se ofrecía, ... impecable.
Las explicaciones con los platos adecuadas, presentaba el plato con su composición sin agobiarte con largas explicaciones sobre su preparación, a no ser que las pidieses, en cuyo caso las daba con el entusiasmo del que está orgulloso de su trabajo.
Conclusión:
Bien es verdad que yo salí muy satisfecho, que me encantó lo que comí, que el servicio fue impecable, que el entorno y la decoración eran elegantes sin ser recargados, ... pero, hoy por hoy, cuesta pagar ese precio por sabores clásicos y platos tradicionales, aunque tengan ese punto personal que les da el buen hacer de Paco Ron. Parece que para dejarte más de 60 euros en una cena además de que el sabor sea excelente, le pides cierto grado de sorpresa, además de comer bien quieres que te sorprendan, que te sirvan algo que no hayas probado nunca y que te deje casi con la boca abierta.
Creo sinceramente que de los restaurantes de “alta cocina” que he visitado en los últimos años ha sido donde mejor he comido, sabores excelentes, raciones generosas, buen servicio, ... repetiría con gusto. Yo desde luego lo recomiendo a todos los que puedan permitirse el lujo de dejarse 70-80 euros por cabeza en una comida o una cena.

Por problemas de espacio: Opinión completa en fjredondo.com/blog/index.php/decalogo-de-los-restaurantes-especiales...

etiquetas: , ,

Anema e Core

+34 915 42 22 53

Calle de los Donados 2 <m> Ópera 2 5 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 93 personas

ver más restaurantes italianos en Madrid

está OK

Simplificando bastante, yo clasifico los restaurantes italianos en dos categorías, los tipo Trattoría del Trastevere, que son los de aspecto rústico, manteles de cuadros rojos y blancos, paredes de ladrillo visto y fotos de Sofía Loren en las paredes, el segundo tipo son los de decoración de diseño y propuesta fashion, con lámparas de diseño, cubertería de diseño, camarer@s guap@s y precios más elevados. A este segundo grupo pertenecería Anema e Core.

AMBIENTE Y DECORACION.-
Tras su elegante fachada forrada de madera se accede a una pequeña barra tras la cual se encuentra la entrada a los baños que son “semimixtos”, me explico, comparten la zona del lavabo, lo que puede resultar un poco incómodo al personal femenino por la intimidad que pierden cuando se empolvan la nariz, se repasan la raya del ojo, o lo que sea que hacen las mujeres cuando pasan diez minutos en el baño. A continuación a mano izquierda se encuentra la cocina y a mano derecha el horno de piedra donde el maestro pizzero se dedica en exclusiva a preparar las pizzas.
En el interior te encuentras con un salón en un solo espacio decorado en tonos violetas, marrones y ocres y con un ambiente íntimo con capacidad para unos cincuenta-sesenta comensales en una veintena de mesas, a ambos lados un sofá corrido de la entrada al fondo del local donde preside un gran mural tipo collage con imágenes de la isla de Sicilia y tras el cual se esconde el almacén. Tiene un aire íntimo empezando con su iluminación tenue, los tonos oscuros de manteles y servilletas, platos, bajoplatos y cubiertos de diseño, y acabando por la música romántica en italiano.
Por cierto, especial mención para los cuchillos, muy de diseño moderno, con el filo de canto y ladeado, pero tremendamente incómodos, yo me las vi y me las deseé para cortar la pizza, no porque no corten sino porque por su diseño se escurren con gran facilidad.

SERVICIO.-
Veamos, tres personas servían la sala, los tres de nacionalidad italiana, dos iban uniformados de negro y uno de “paisano”, deduzco que se trataba del jefe de sala (Darío). En principio fueron correctos, aunque para una sala con sesenta comensales resultaban insuficientes por lo que se les veía algo agobiados. En su afán por ser rápidos y conseguir doblar el turno de las mesas iban demasiado acelerados en ocasiones resultando algo secos y tratando de retirar los platos de la mesa antes de que estuviesen vacíos y, lo que peor me sentó, solicitando que liberases la mesa para el siguiente turno a la mayor brevedad posible.
Yo tengo una manía, a los restaurantes en los que el precio por comensal supera los 30 euros por cabeza les exijo no sólo que se coma bien, sino que el servicio esté a la altura del precio que pagas. Como decía el futbolista Etoo cuando jugaba en el Madrid, “A Etoo hay que tratarle con la misma consideración que a Zidane, Beckham o Ronaldo”. Pues eso, cuando fjredondo entra en tu restaurante, a fjredondo hay que tratarle con la misma consideración que a Beckham o a Ronaldo. En este sentido, Anema e Core me decepcionó, no lo considero en una adecuada relación calidad-precio. Lo siento.

A LA CARTA.-
La carta es bastante variada. Los entrantes clásicos, antipasti, ensaladas, carpaccios y risotos junto a platos más originales como melanzane (cilindro de berenjena relleno de tomate, mozzarella y requesón gratinado al horno con salsa de pesto), Mille foglie di provolone e pomodori secchi (milhojas de queso y tomate seco a la brasa con crema de foie) o provolone al foie. Un par de pescados (tagliata de atún con verduras y bacalao empanado con salsa de garbanzos) y cuatro platos de carne (escalope de ternera con boletus, solomillo con salsa de gorgonzola y pera ). Las pizzas (entre 15 y 17 euros), más de veinte tipos distintos entre las que se encuentran el repertorio habitual de cualquier italiano: margaritta, calzone, cuatro quesos, carbonara... más interesante me parecieron las pastas (entre 16 y 19 euros) -callamarata della mamma (cilindro de pasta rellena de salchicha y trufa negra), cuori di napoli alle vongole veraci (corazones rellenos de pera y queso con almejas y tomate), "Gnocchetti sardi al tartufo nero e pecorino".. Los postres tiramisú, pannacotta, semifreddo, ... (6 euros -tarifa plana).
La carta de vinos tiene la originalidad de que son todos italianos, desde el vino de la casa “vipra siciliano” .blanco, rosado o tinto (13 euros) a otras opciones que van subiendo hasta alcanzar los 50 euros, pasando por los clásicos chianti, valpolicella o lambrusco.
Lo suyo es terminar la comida con un chupito de limoncello, un licor típico de la zona de Sicilia hecho con aguardiente y cáscara de limón, si no te echan antes como a mi.
Un buen detalle me pareció que, aunque en la carta adviertan mínimo un plato por comensal, a los niños les permitían las medias raciones o los platos compartidos. Y es que al ser el día del padre había bastante chiquillería en el restaurante.

MENU DE MEDIODIA.-
Aunque no dispone de un menú de mediodía, entre semana (imagino que por efecto de la crisis) ofrece los platos de su carta con un sugerente descuento (40%), eso sí te obligan a pedir entrante, principal, postre y bebida. Haciendo la cuenta 10 + 15 + 6 + 4 = 35 € – 40% = aprox 20 Euros por cabeza.

LO QUE QUE COMI.-
A pesar de que los “clientes habituales” de los restaurantes sobre los que escribo (¿por qué se refugian en esta fórmula los dueños de los restaurantes cuando dejan comentarios?), suelen acabar tachándome de tragaldabas, yo en los restaurantes italianos casi siempre pido para compartir un plato de pasta y una pizza , rara vez pido entrante y suelo reservarme para un tiramisú de postre y con eso acabo lleno.
En este caso la pizza elegida fue la carbonara y la pasta "Gnocchetti sardi al tartufo nero e pecorino".
Previamente un aperitivo, unas lonchas de mortadela , más servicio de pan (1,50 euros), muy ricas, pero hombre elaborado, elaborado, no se puede decir que sea el aperitivo.
Primer fallo, todas las mesas tienen un sobrecito de palitos de grisini para cada comensal, salvo una. ¿adivinan cuál? Exacto, la mía. En principio diría que mala suerte, pero si cuando lo pido me traen dos sobres, para cuatro comensales (lo mismo que en las mesas de dos comensales), ya sí que le apunto una nota negativa.
Para beber vino de la casa, Vipra rosso D.O.C., (13 Euros), sencillo pero correcto para ser el más económico de la carta.
Empecemos por la pizza, la masa extraordinaria, ni demasiado gruesa ni demasiado fina, el toque de horno de piedra la deja muy sabrosa. Nada que alegar. Sin embargo los ingredientes fueron otro cantar, escasos y simplones. A ver tres dedos de reborde sin ingredientes me parecen demasiado reborde y el resto un huevo desparramado y algún trocito despistado de beicon. Un detalle que no me gusta nada cuando pido algo con beicon es encontrarme trozos de hueso. En conclusión bien por la masa, mal por los ingredientes.
En cuanto a la pasta, excelente. Me encanta el sabor que la trufa (tartufo)les da a los platos de pasta, en cuanto al pecorino es un tipo de queso muy curado que si te gusta este tipo de quesos te encantará. Los gnochettis blanditos, la ración abundante. Una de las mejores pastas que he probado en mucho tiempo.
La elección de la pasta no fue sencilla puesto que había otros platos muy atractivos a priori como
De hecho mi intención primera hubiera sido volver en otra ocasión y probar estos platos de la carta si no hubiese sido por el feo detalle que tuvo el jefe de sala (Darío ?) y por el cual no pienso repetir en este local a pesar de la calidad de sus platos de pasta.
Ya durante la comida estuvieron a punto de retirarme el plato en un par de ocasiones antes de terminar, pero es que fue pagar y en preciso momento en que el jefe de sala trajo las vueltas de la cuenta, nos pidió directamente que nos levantásemos para liberar la mesa para el siguiente turno. Entiendo que si llevase media hora de sobremesa y hubiese gente esperando, pues vaya, aun tiene un pase y siempre diciéndolo con buenos modos y de forma sutil e indirecta. Nunca pidiendo expresamente que te levantes y te marches. Fue un detalle tan feo y grosero por parte del jefe de sala que, a pesar que me quedo con las ganas de probar otros platos de pasta de su carta, no pienso volver ni recomendarlo.

VALORACION FJREDONDO.-
Agradable decoración, precios un tanto elevados para un restaurante italiano, las pizzas un poco desilusionantes por lo escaso de los ingredientes, las pastas bastante más interesantes, el servicio, quizá por encontrarse desbordado ese día, maleducado, pedirme que despejase la mesa nada más pagar me pareció un detalle feo y falto de educación. Le doy 5 sobre 10

Taberna La Bola

+34 915 47 69 30

Calle de la Bola 5 <m> Ópera 2 5 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 286 personas

ver más restaurantes castellanos en Madrid

está OK

Dicen que uno nunca es profeta en su tierra y debe ser así porque uno había probado las fabes en Asturias, la paella en Valencia, el salmorejo en Cordoba, el botillo en León, … pero nunca había ido a uno de los restaurantes madrileños especializados en Cocido.

No es que no haya comido cocido nunca fuera de casa, los que seáis de Madrid y comáis con frecuencia fuera de casa sabréis que en casi todos los restaurantes de menú al mediodía, los jueves es el día de la paella y los miércoles el del cocido.

Pero la fama del cocido madrileño se lo llevan tres locales: El cocido de lujo en Lhardy, el cocido de cantidad en Malacatín y por relación calidad-precio la Taberna la Bola

TIPO DE COCINA.-

En su fogón de ascuas de carbón de encina -uno de los pocos que aún perduran en Madrid- se prepara a fuego lento todos los días cientos de raciones de su afamado cocido, servido en puchero de barro individual y de manera muy particular con el sabor de la tradición.

Hay más platos en su carta, pero no nos engañemos, aquí se viene a tomar cocido.

AMBIENTE Y DECORACION.-

Se trata de una taberna centenaria, tradicional y castiza con sabor a tiempos pasados situada en la zona de influencia del Palacio Real, en un lugar muy céntrico de Madrid, a pocos metros del Senado y del Convento de la Encarnación.

Tres salones independientes, mesas bastante juntas, paredes forradas de madera, fotos de famosos que han visitado el local. Mobiliario y decoración son propios de principio del siglo pasado.

En las diferentes salas hay cabida para varias decenas de mesas, todas ellas vestidas de manera tradicional con manteles y servilletas blancos y platos de porcelana lisos.

Justo en la entrada encontramos una pequeña barra a mano derecha en la que poder tomar una caña a la espera de tener mesa libre. El primer salón es algo más pequeño, el segundo es el más grande y quizá algo más elegante, el tercero es algo más descuidado y reservado para cuando se llenan los dos primeros o para los que acuden sin reserva, como fue mi caso.

Reservar es altamente recomendable ya que esta taberna sale en todas las guías turísticas por lo que suele estar abarrotada de extranjeros dispuestos a catar el “Typical Madrilenian Cocido”. Yo fui sin reserva entre semana y conseguí mesa sin problema, pero el sitio estaba bastante lleno. Para comer con reserva hay dos turnos a las 13.30h y a las 15.30h, el primer turno te garantiza la puntualidad, mientras que el segundo puede costarte una pequeña espera, pero te da tranquilidad en la sobremesa.

En cuanto a las cenas, no se qué tal funciona en cuanto al aforo. Personalmente meterme un cocido para cenar me parece una proeza reservada solo a los turistas capaces de merendar paella o desayunar sangría.

SERVICIO.-

Son lo que yo llamo de “la vieja escuela”, pantalón negro, camisa blanca, chaleco y pajarita. Curtidos en mil y una batallas. Correctos, serviciales y educados. Quizá el hecho de que una abrumadora mayoría de clientes tomen lo mismo, les hace que pequen en dar por hecho la comanda:

“El caballero tomará; Cocido, vino de la casa, buñuelos de manzana y café, ¿verdad?”

A LA CARTA.-

La carta no es demasiado extensa ya que un 90% de los comensales viene a probar el cocido.

La especialidad es por supuesto el Cocido, aunque también presumen de preparar unos excelentes callos y cordero al horno.

Entre los entrantes, destacan los revueltos y las ensaladas. Hay un pequeño surtido de pescados y mariscos y algo de carne, solomillo, chuletillas, …

Curioso es el “arroz a la madrileña”, preparado con los ingredientes del cocido.

Al que le queda hueco para el postre le recomiendan los buñuelos de manzana con helado.

Ojo, no tiene carta de vinos, debes fiarte de la recomendación del camarero y aquí es donde te la clavan.

Importante: No admiten pago con tarjeta.

MENU DE MEDIODIA.-

Hay una opción de menú al mediodía a 23 euros consistente en sopa de cocido, ropa vieja, pan, bebida y postre.

¿Qué es la ropa vieja? Pues la carne de los cocidos del día anterior.

LO QUE QUE COMI.-

Por supuesto, si lo visitas por primera vez, el cocido es inexcusable.

La peculiaridad de este local es que el cocido se prepara en ollas de barro individuales y se sirve en dos vuelcos. Primero te sirven un plato sólo con los fideos sobre el que vuelcan el caldo del cocido. Aunque te avisan para que no empieces a comerte los fideos antes de que sirvan la sopa, como una gran parte de los clientes no son castellanoparlantes, a la que el camarero se da la vuelta para coger la olla, el “guiri” ya se ha zampado la mitad de los fideos a palo seco. La sopa es sabrosa quizá un poco grasienta, los fideos son extrafinos.

De acompañamiento con la sopa hay un plato con guindillas, cebolletas y tomate natural triturado.

Finalizada la sopa, viene el segundo vuelco: los garbanzos, carne de morcillo, gallina, tocino, hueso de jamón y chorizo. En plato a parte el camarero ofrece repollo.

Lo más abundante, además de los garbanzos, es el morcillo. La gallina, prima hermana de la gallina turuleta, está un poco escuchimizada, el hueso de jamón es, eso un hueso, sin nada de jamón, el tocino da sabor, pero no se come y el chorizo es más bien escasito.

La ración es correcta en cuanto a su tamaño, pero no como para lanzar un órdago como el que ofrece el restaurante Malacatín. “Si es usted capaz de comerse toda la ración de cocido, no le cobramos”.

Un detalle, aunque las raciones viene en ollas individuales, cuando el camarero sirve el primer vuelco, deja las ollas en una mesa auxiliar junto a las ollas de otras mesas de forma que es posible que tomes el caldo de una olla y el “condumio” de otra olla distinta.

Para beber pedí vino de la casa con gaseosa. Media frasca de un vino malo, pero malo, malo, malo, de los que hay que mezclar con gaseosa porque son imbebibles, siete euros más tres euros de la gaseosa.

En cuanto al precio: ración de cocido 18 euros, servicio de pan 1,60 euros, más vino de la casa. Total 25 euros por comensal, sin postre ni café.

VALORACION FJREDONDO.-

Un poco decepcionante, la presentación original, pero mi paladar no es capaz de distinguir entre un cocido hecho a fuego lento y un cocido de olla express, aunque los puristas me corran a gorrazos, creo que el secreto está más en los ingredientes que en el tiempo que pase en el fuego. En cuanto al acompañamiento de los garbanzos, mucha carne de morcillo, pero escaso de lo demás. La presentación original en las ollas de barro individuales. El servicio correcto. El precio, ajustado para el cocido, pero caro para lo demás, entrantes, pan, bebidas, postres, …

Le doy 6 sobre 10.

Mercado de San Miguel

+34 915 42 49 36

Plaza de San Miguel s/n <m> Ópera 2 5 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 283 personas

ver más mercados y supermercados en Madrid

me gusta

Si hay un sitio que esté de moda desde su reapertura en Madrid, éste es el Mercado de San Miguel. Un antiguo mercado de barrio construido en 1916 y que cerró sus puertas como mercado tradicional en 2006 para volver a abrirlas en mayo del 2009 con un profundo lavado de imagen buscando imitar el éxito que en Barcelona ha tenido el mercado de la Boquería.



BREVE HISTORIA

Mucho antes de su construcción, en ese mismo lugar existió un mercado al aire libre. Durante la segunda mitad del siglo XIX empezaron a abrirse paso las ideas higienistas y funcionalistas que buscaban remediar los problemas de la suciedad e insalubridad de los mercados callejeros.

El Mercado de San Miguel fue construido entre 1913 y 1916 e inaugurado el 13 de mayo de 1916 , inspirado en otros mercados europeos realizados en hierro al estilo del de Las Halles de París. Había sido construido en dos fases (la primera finalizada en 1914) para no interrumpir el funcionamiento comercial del mercado.

Sus elementos más característicos son los soportes de hierro de fundición de la estructura. El coste de las obras fue de trescientas mil pesetas de la época. El acristalamiento exterior es posterior. San Miguel es la única muestra de su tipo que queda aún en la ciudad de la denominada arquitectura del hierro, ya que todos los mercados cubiertos construidos en el último tercio del siglo XIX fueron demolidos y, en general, sustituidos por nuevas construcciones.




VUELTA A LA ACTUALIDAD.

En el año 1999 la Comunidad de Madrid abordó una remodelación que devolvió al mercado su aspecto original. Sin embargo, su actividad comercial fue decayendo poco a poco ya que sus instalaciones no podían competir frente a los modernos supermercados y centros comerciales.

Para evitar su defunción, un grupo de particulares con intereses arquitectónicos y gastronómicos formó en 2003 la sociedad: El Gastrónomo de San Miguel, actual dueña mayoritaria del mercado. La cara más conocida de este grupo es el integrante del dúo humorístico Gomaespuma, Guillermo Fesser. Su objetivo era resucitar y mejorar su actividad tradicional creando un mercado que tenía como referencia el de La Boquería de Barcelona; con una oferta centrada en productos de gran calidad, alimentos de temporada, asesoramiento gastronómico, posibilidad de probar aquello que se va a comprar, comer de picoteo y con la ventaja de horarios flexibles.

Esperanza Aguirre vendió el cierre del mercado como una remodelación necesaria para el resurgir del mercado tradicional. Renovarse o morir. Así los antiguos comerciantes fueron casi forzados a vender sus puestos, pero lo que se inauguró en su lugar no puede llamarse “mercado tradicional”. Desde luego no es un centro comercial de alimentación para el día a día. Su público no son los vecinos de barrio sino turistas foráneos y curiosos.



La reforma ha eliminado los puestos centrales del mercado dejando un amplio espacio central para poder realizar presentaciones, actividades gastronómicas, pero también para que la gente tapee tranquilamente y se pasee por los puestos de este lugar sin pegarse de codazos con los demás visitantes. Algunos de los eventos gastronómicos que se han realizado aquí han sido la entrega de premios a los mejores restaurantes de la revista Metrópoli del diario El Mundo o conferencias y demostraciones de Madrid Fusión.




Actualmente es todo un templo de la gastronomía, formado por un conjunto de puestos de productos selectos y algo carillos, una zona de tapeo y una cuidada decoración en pleno casco histórico, una nueva atracción turística y de ocio. Aunque corren malos tiempos para los productos gourmet, los gestores de este mercado han sido lo suficientemente inteligentes como para no centrarse tanto en la venta de productos selectos como en el tapeo.

A primera vista el Mercado realmente sorprende y es agradable, es sin duda uno de los espacios con más glamour de la ciudad, por su proximidad a la Plaza Mayor está lleno a todas horas de turistas, por las noches es un lugar excelente para las primeras cañas y en cualquier momento un punto de encuentro para gourmets.



Demos un repaso sobre lo que se puede encontrar en sus puestos:





Los salazones de La Casa del Bacalao, se trata de un puesto de ahumados y de conservas de pescado en el que encontrareis una gran variedad de su producto estrella, el bacalao, que proviene de las frías aguas del Atlántico. Treinta años después de su fundación, esta casa tiene más de 80 tiendas repartidas por toda la geografía española. Si queréis preparar un buen bacalao en casa, la mejor pieza son los lomos de este pescado que aquí están entre 23 y 25 euros, la calidad es excelente y antes de cocinarlo debe pasar al menos 24 horas en agua. Sin embargo el éxito de este puesto está en la venta de pequeños canapés de ahumados diversos al precio de 1 euro para consumir en alguna de las mesas del pasillo central.



Las carnes europeas de La Boucherie, una carnicería de origen francés especializada en carnes de ave y caza. Francia es el proveedor principal del establecimiento y muestra de ello son las etiquetas ‘Label Rouge’ que certifican la calidad y el origen del producto, como es el caso del pato, las codornices o el archifamoso pollo de Bresse (a 17,5 euros el kilito!!!). Foie en todas las variedades imaginables (40 €/kilo).



La pasta fresca de Il Pastaio, en este establecimiento se puede comprar cada día la pasta recién hecha. Además de pasta , también tiene vinos, aceites de oliva virgen extra, vinagres, diferentes especias, legumbres, bombones y Limoncello -licor típico de Nápoles-. Pero lo que realmente merece la pena es la pasta fresca, yo destacaría los gnochis de calabaza (8,10 €-kg) y sobre todo, mi favorito los medallones de ricotta y jamón (9,60 €-kg). Si es os queda corta la tienda podéis visitar la casa madre en la calle Ríos Rosas, 39.



Los zumos Jugosa, un pequeño puesto situado en una esquina junto a la frutería, no es de los establecimientos que más éxito tiene y (ojalá me equivoque) uno de los que tiene el futuro más negro. Zumitos con fruta natural y agua con gas o un batido de yoghur y especias entre 6 y 9 euros.



Los pasteles del Horno San Onofre, negocio de repostería cuya tienda original está en la calle del mismo nombre desde 1972. Después de esta tienda, abrirían otras cuatro incluida ésta del mercado San Miguel, ofrece todos los dulces habidos y por haber, desde caramelos a tartas, pastas, bollería, chocolate con churros, bombones, … Son especialmente famosos sus roscones de reyes que cada año consiguen reunir colas de gente a las puertas de cualquiera de sus tiendas. Tiene incluso una pequeña heladería, aunque no tiene tantos ni tan exóticos sabores como en la tienda de la calle San Onofre, hay algunos helados muy interesantes, mi favorito, el almendrado con albaricoque, una bola 3,20 y dos bolas 4,40€.

Junto al stand del Horno de San Onofre, hay un negocio independiente de pastelería alemana. Se trata de la PASTELERÍA AUSTRIACA V de Viena. El dueño es Nicholas Gondoncs, un austriaco que pretende dar a probar su producto en Madrid, ofreciendo una calidad que hasta ahora no hay en la ciudad. A mi me encanta su surtido de repostería alemana (la tarta Sacher -8,90 € para chuparse los dedos y el strudel de manzana -2,90 € muy rico).



Vinotecas como Pinkleton & Wine, donde no sólo venden vinos de casi todas las denominaciones de origen con un trato personalizado sino que se encargan de la conservación de tus botellas (en caso que sean dignas de guarda y es que hay gente pa´ tó). Su idea de partida es bastante buena, vinos especiales servidos por copas que jamás probarías si tuvieses que comprar la botella completa y botellas de vinos que son difíciles de encontrar en el mercado porque no disponen de una distribución a gran escala. Todo ello sin descuidar otras opciones más asequibles, desde 2,5 euros la copa.



Ostras Sorlut, diminuto local donde se puede tomar una ración de este preciado molusco acompañado de una copa de champán francés. Es el puesto que más éxito tiene del mercado, sea la hora que sea encontraréis a alguien tomando ostras con una copa de champán.

Daniel Sorlut es uno de uno de los productores de ostras más importantes de Francia (localizado en la zona de Marennes y Normandía). Ostras de afamada calidad, tres años de cuidados para alcanzar la máxima calidad para la ostra “especial Daniel Sorlut” de espectacular tamaño. La carta muestra tres tipos diferentes de ostras, y de cada variedad tres calibres. “Sabor más intenso a mar”, “tonos a avellana”, “tonos dulces”… Se acompañan de limón, pero te recomiendan probarlas al natural. Precio de las ostras entre 7,50 € - 27 € la docena. Ofrecen, incluso servicio a domicilio, “teleostra”. Casi todo el mundo las acompaña de una copa de champán y es aquí donde te clavan (7,5 € la copa), un pelín más económica es la opción de acompañarlas con vino blanco francés (5€).

Mi experiencia, lo siento, no hay experiencia y es que no puedo con las ostras, “sabor a mar”, yo no suelo beberme el agua del mar cuando estoy en la playa y comer bichos vivos, que no, que no puedo con ellas.



La colorida frutería La Flor de San Miguel, Hilario Vasco y Santiago Gil han sido los encargados de abrir esta frutería , uno de los pocos puestos que sigue manteniendo la esencia del mercado tradicional al ofrecer a su clientela un servicio cercano, el de toda la vida. Destaca la variedad de sus frutas y verduras, desde las más habituales hasta las más exóticas, a precios razonables. Además se ocupa de acercar hasta Madrid productos con denominación de origen de nuestro país como el melocotón de Lérida, las naranjas de Valencia o la uva de moscatel malagueña. A mi me gusta especialmente su sección de setas, desde el sencillo champiñón (4,40 €/kg) pasando por boletus y hasta trompetas de la muerte (34 €/kg).



Los quesos de la Fromagerie de Madrid, una “quesería” de dueño francés, Phillipe Olivier, que ofrece una selección de quesos franceses (roquefort, brie, munster, …) y de prácticamente todos los puntos de España además de algunas curiosidades de otros países entre los que destaca (al menos por su precio) el pecorino trufado italiano al “módico” precio de 54 euros el kilo. Existe la posibilidad de probar el queso antes de comprarlo pues ofrece tapas a 1 euros de algunas de sus variedades.



La tahona L’Artesa de Gallent, presume de ser el único horno de pan de leña que queda en Madrid. Se trata de una panadería muy especial porque trabaja artesanalmente el pan sin levaduras químicas, nada que ver con el pan de las tiendas de alimentación de los chinos. Su nombre, la artesa, proviene del objeto con el que varias generaciones de panaderos amasaban la harina. Además de pan (1€ la barra) también tiene miniempanadas, minipizzas y miniempanadillas.



La pescadería Lonxanet, una negocio que trae su mercancía más selecta desde las rías gallegas con una peculiaridad muy especial, trabaja sin intermediarios. Se supone que así ofrece al consumidor su género a un precio más bajo y respetando los recursos naturales, aun así la calidad es cara y está al alcance de pocos bolsillos. Comenzó su andadura a través de la venta de pescado y marisco fresco por Internet y ahora ha decidido abrir su primera tienda en este mercado madrileño. Pescados como la raya, el salmonete de roca, la pescadilla, el mero o el cabracho son algunas de las variedades que Lonxanet propone a quienes se acerquen a su puesto. Pero como corren tiempos duros para las tiendas gourmets, también ofrece pescados de piscifactoría a precios más populares, incluso más económicos que los del mercado de mi barrio (doradas a 8 €, lubinas a 9 €), el mismo pescado en versión salvaje cuesta alrededor del doble.



La cervecería El Pescado original que va asociada a la pescadería hasta el punto de que podéis adquirir marisco en Lonxanet y pedir que os lo preparen en esta cervecería. Además tiene su buen surtido de tapas y raciones desde los 7 euros. Uno de los puestos en los que hacerse sitio a ciertas horas es misión casi imposible. Las cañas a 1,30 invitan a incluirlo en una ruta del tapeo por el centro de Madrid,



La tienda japonesa Maki Japón, con un buen surtido de sushi (1€ la pieza), makis (0,75€ la pieza) o algo más elaborado como el Temaki de salmón (3€ la pieza). Para acompañar, cerveza japonesa Kirin a 2 euros.



La charcutería Mas Gourmets, una tienda de origen catalán que se autodenomina “gourmets del embutido” cuyos orígenes se remontan a 1945 que comenzó como una tienda de butifarras. La tienda ha aunado los embutidos catalanes con los productos ibéricos de Guijuelo, así además de un extensísimo surtido de butifarras también encontraréis una gran variedad de jamones ibéricos hasta de 168 euros/kilo con gran éxito entre los turistas foráneos que desenfundan sus cámaras de fotos ante la pared de extremidades porcinas con el mismo entusiasmo que si estuvieran delante de la Cibeles.



Una sucursal del castizo Lhardy, uno de las tiendas - restaurante más afamados y castizo de Madrid, aunque para bolsillos desahogados porque su famoso cocido se cotiza a 50 €, que ya puede estar bueno a ese precio. Aquí encontrarás pulguitas (2€), sus afamadas croquetas (1,20€), tortilla española (6€), exquisitas quiches (4€ la porción), algunos fiambres selectos, también alguno de los platos clásicos de este restaurante como los callos, aunque no su clásico tazón de caldo.



La cafetería solidaria Qué Bonito es Panamá, que además de un buen café, permite tapear a base de canapés y tomarse una caña (1,30 €).



Los encurtidos y frutos secos de El Yantar de Ayer, que despacha platos de frutos secos variados a 3 o 4 euros, platos de aceitunas y pepinillos a 2,5 euros y vinos olorosos entre 4 y 6 euros la copa.



La exclusiva tienda Puro Caviar que ofrece una pequeña selección de este lujoso producto, la variedad más barata se pone en 17 euros los 10 gramos (el equivalente a una cucharilla de café). Para acompañarlo recomiendan el vodka helado (3 euros el chupito).



Un pequeño carrito de, Joyeux Noel, una tienda dedicada a las confituras naturales de casi todas las frutas (6 €). Os recomiendo la de cebolla (8€) con la que podéis quedar como chef gourmets cuando tengáis invitados en casa.



La librería gastronómica Laie, allí se puede encontrar más de mil libros gastronómicos, desde los más especializados para los profesionales y entendidos del tema, hasta los más sencillos para aquellos que se inician en el mundo de los fogones. Además, ofrecen libros especializados en la preparación de los productos que se venden en el propio mercado, aparentemente un negocio de rentabilidad más que dudosa pero que sobrevive con la venta de libros de “Spanish cooking” y “Spanish tapas” para los innumerables turistas extranjeros que cada día visitan el mercado. Una curiosidad, son los mismos de la librería de l CaixaForum.



La floristería Víctimas del Celuloide, se encarga de llenar de colorido y de olor el mercado. Está localizada junto a una de las puertas y ofrece una selección de temporada de flores y plantas, además de originales elementos decorativos de jardín, macetas y tiestos con los que adornarlas. Y para echarse algo al estómago, una selección de mermeladas de gran calidad.



La tienda de menaje de diseño de la firma catalana Vinçon, cuya casa matriz en Madrid se encuentra en la calle Castelló y que a pesar de vender unos artículos muy originales, parece un poco desubicada en este mercado. Aunque es una firma especializada en decoración variada (muebles, lamparas, camas, …), en el mercado se centra sólo en menaje de cocina, original diseño, pero precio elevado, abrelatas (14 €), sacacorchos (32 €), … Y piezas únicas como el exprimidor de Phillipe Starck o cubertería diseñada por Ferrán Adriá. En fin lo clásico que se compra para un regalo original, pero que por su precio, jamás adquirirías para ti mismo. A mi me encanta un clásico para regalar a los futuros padres: la cuchara con alas de avión (abre la boca que viene un avión …).



Y si tiene tanto éxito, ¿Por qué hay dos locales vacíos? José Bonales y Joaquín Nieves, de profesión pescadero y frutero, se resistieron cuanto pudieron a vender sus puestos, hasta que cedieron con la promesa de que mantendrían sus negocios en el nuevo mercado. Sus puestos de venta son los únicos vacíos, ya que aún están pendientes de que los nuevos propietarios de San Miguel les den luz verde para ejercer. Y es que los locales que les cedieron son más aptos para despachar cañas y tapas que peras y manzanas.



Y ¿yo lo recomiendo? Como Mercado para el día a día, pues no, no lo recomiendo. Como tienda gourmet me gusta aunque prefiero el Mercado de la Paz en la calle Ayala. Como sitio de tapeo me parece caro para las tapas que ofrece. Para tomar unas cañas o un vino y dar una vuelta, me parece un sitio genial y un imprescindible si estás de visita por Madrid.