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New York Burger

+34 917 70 30 79

Calle San Germán, 5 <m> Santiago Bernabeu 10 Madrid, Madrid provincia, España

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Aspirante al título de Mejor Hamburguesa de Madrid

me encanta, uno de mis favoritos

Hasta hace unos pocos años el trono de las mejores hamburguesas de Madrid era indiscutible y se lo llevaba Alfredo´s, sin embargo han surgido unos cuantos locales dispuestos a arrebatarle ese trono y a limpiar el nombre a estos filetes de carne picada.

Uno de estos restaurantes pretendientes al título de la mejor hamburguesería de Madrid es el New York Burger. que se encuentra en la zona norte de Madrid, muy cerca del Bernabeu y de la Plaza de Cuzco.

Relativamente nuevo, abrió en abril del 2009, apostó desde sus inicios por ser un local sin humo y poco a poco fue ganando popularidad y a llenar a diario, doblando mesas los fines de semana, lo que demuestra que cuando un sitio es bueno a la gente no le importa que esté prohibido fumar.


Acaba de cumplir dos años y lo celebró haciendo las cosas a lo ¡Grande!, para quién se atreva ofrece una super hamburguesa de 500 grs. (14,90 €), así como un postre anti-régimen, cheescake de dulce de leche (4,95 €).

TIPO DE COCINA.

Obviamente, al New York Burger se acude a comer hamburguesas. Su carta con dieciocho variedades de hamburguesas es todo un guiño a la ciudad de Nueva York tomando nombre de los barrios y lugares más emblemáticos de esta ciudad. Desde la más sencilla denominada como el propio local, New York Burger (con lechuga, tomate, cebolla a la brasa y pepinillos) a la españolizada, Quinta Avenida (con jamón serrano, tomate al horno y queso manchego) pasando por Queens, Bronx, Harlem, Brooklin, Soho o Central Park.


Y, ¿qué hace a estas hamburguesas especiales? No hay recetas mágicas, el secreto, según explican, es la calidad de la carne. Madurada por ellos mismos, picada diariamente en la cocina y aliñada con una receta secreta. El punto definitivo lo pone el aroma a brasas que les da su horno de carbón, frente a otros locales donde las hamburguesas se preparan a la plancha.

AMBIENTE Y DECORACION.

New York Burger sorprende desde fuera por ser un local de ventanas amplias, casi como si se tratase de escaparates, por lo que el casi siempre repleto interior se puede ver a la perfección.

El local está dividido en dos salas situadas una a nivel de calle y otra en la planta sótano.


El ambiente del restaurante es de estilo moderno, sencillo y acogedor. Mesas algo juntas a cuadros blancos y rojos, sillas blancas, paredes blancas y de ladrillo visto y cuadros de la ciudad de Nueva York. El ambiente un tanto ruidoso cuando está lleno, el precio del éxito.

La cocina queda a la vista lo que le da un punto de confianza en la calidad de su producto, la limpieza de sus instalaciones y la confianza en su personal.

Un detalle, no os perdáis el se amaños del baño. El único que realmente te seca las manos, los brazos y lo que le pongas por delante.

SERVICIO.

Servicio joven, informal pero atento y eficiente. No se cansan de repetir la cantinela sobre el punto de la carne, el tipo de pan y el acompañamiento de la hamburguesa y además lo respetan. Sirven rápido, pero sin atosigar para poder doblar mesas, aunque tampoco es un sitio recomendable para hacer sobremesa de café, copa y tertulia.

CARTA.

La carta imita una hoja del ficticio periódico “New York Burger Times” con sus secciones: entrantes, ensaladas, carnes a la brasa y las hamburguesas.

Los entrantes los esperados, jalapeños (6,80 €), fingers (6,90 €), aros de cebolla (6,50 €), nachos con guacamole (9 €).

La oferta de entrantes se completa con cuatro tipo de ensaladas (6,50 a 6,90 €).

Si por alguna extraña razón no quieres tomar hamburguesa hay cuatro tipos de sandwiches (pavo, pollo y jamón york) y un enorme hot dog (entre 6 y 8€). Además otras carnes a la brasa (costillas, steak o pollo).

Y por supuesto, las hamburguesas:


La primera tarea es elegir el tamaño entre la pequeña de 160 gramos (por 7,90€), la mediana de 250 gramos (por 9,90€) y la grande de 360 gramos (por 11,90€) o la especial aniversario XXL de 500 gramos (por 14,90€).

A continuación hay que decidirse por el tipo de pan entre el pan de hamburguesa tradicional, coronado con semillas de sésamo, o bien con el nuevo pan rústico, más firme y aderezado con semillas de amapola. Yo os recomendaría este último, el que menos se desmorona cuando empieces a hincarle el diente a tu hamburguesa.

La tercera tarea es elegir cuál de ellas basandote en los ingredientes que acompañarán a la hamburguesa dentro del bocadillo; desde los más normales (tomate, lechuga, queso, …) a otros más originales (guacamole, miel, salsa de arándanos, setas, …).

Cuarta tarea, el punto de la carne: casi crudas, poco hechas, al punto o muy hechas.

Y por último, los acompañantes en el plato: ensalada de col, patatas fritas o patata asada. En el caso de la patata asada tienes otra tarea más: con mantequilla o con queso philadelphia.

Una tarea agotadora hasta que tomas carrerilla para pedir una Broadway mediana al punto con pan de semillas de amapola y patata asada con queso philadelphia.

Para rematar la

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El Rancho Asador Argentino

+34 911 01 03 00

Paseo de los Melancólicos 77 <m> Pirámides 5 Madrid, Madrid provincia, España

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Excelente restaurante para amantes de la carne

me encanta, uno de mis favoritos

El Asador Rancho Argentino es un muy buen restaurantes para amantes de la carne. Hay gran variedad de cortes típicos argentinos, aunque a los carnívoros yo les recomendaría el 'rib eye' completo al punto, seguro que les convencerá por su ternura y sobre todo por tener sabor a res y no a mero frigorífico. La carta es variada, lo que es un detalle para aquellos que no sean demasiado carnívoros. Pero no nos engañemos, aquí lo que les sale bien es la carne a la parrilla, el resto de opciones, aunque bienintencionadas baja el nivel. Brochetas, Verduras a la plancha y pescados no están a tanta altura, cosa normal.

El servicio excelente, suficiente para atender incluso en los momentos de mayor aforo, profesional, correcto, nada que alegar.

La decoración agradable, moderna pero no vanguardista, elegante pero no recargada. Mesas con separación suficiente y salones diferenciados.

Desde el punto de vista empresarial, admirable: Intenta abarcar el mayor número de clientes potenciales posible, aprovecha perfectamente las oportunidades de los medios y redes sociales (webs, twitter, facebook, ...), intenta fidelizar a su clientela mediante promociones, descuentos o sorteos,... Un ejemplo para estos tiempos de crisis.

Le doy 8,5 sobre 10.

Por problemas de espacio, opinión completa en:

fjredondo.com/blog/index.php/un-restaurante-para-carnivoros-asador-e...

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Taberna La Bola

+34 915 47 69 30

Calle de la Bola 5 <m> Ópera 2 5 Madrid, Madrid provincia, España

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está OK

Dicen que uno nunca es profeta en su tierra y debe ser así porque uno había probado las fabes en Asturias, la paella en Valencia, el salmorejo en Cordoba, el botillo en León, … pero nunca había ido a uno de los restaurantes madrileños especializados en Cocido.

No es que no haya comido cocido nunca fuera de casa, los que seáis de Madrid y comáis con frecuencia fuera de casa sabréis que en casi todos los restaurantes de menú al mediodía, los jueves es el día de la paella y los miércoles el del cocido.

Pero la fama del cocido madrileño se lo llevan tres locales: El cocido de lujo en Lhardy, el cocido de cantidad en Malacatín y por relación calidad-precio la Taberna la Bola

TIPO DE COCINA.-

En su fogón de ascuas de carbón de encina -uno de los pocos que aún perduran en Madrid- se prepara a fuego lento todos los días cientos de raciones de su afamado cocido, servido en puchero de barro individual y de manera muy particular con el sabor de la tradición.

Hay más platos en su carta, pero no nos engañemos, aquí se viene a tomar cocido.

AMBIENTE Y DECORACION.-

Se trata de una taberna centenaria, tradicional y castiza con sabor a tiempos pasados situada en la zona de influencia del Palacio Real, en un lugar muy céntrico de Madrid, a pocos metros del Senado y del Convento de la Encarnación.

Tres salones independientes, mesas bastante juntas, paredes forradas de madera, fotos de famosos que han visitado el local. Mobiliario y decoración son propios de principio del siglo pasado.

En las diferentes salas hay cabida para varias decenas de mesas, todas ellas vestidas de manera tradicional con manteles y servilletas blancos y platos de porcelana lisos.

Justo en la entrada encontramos una pequeña barra a mano derecha en la que poder tomar una caña a la espera de tener mesa libre. El primer salón es algo más pequeño, el segundo es el más grande y quizá algo más elegante, el tercero es algo más descuidado y reservado para cuando se llenan los dos primeros o para los que acuden sin reserva, como fue mi caso.

Reservar es altamente recomendable ya que esta taberna sale en todas las guías turísticas por lo que suele estar abarrotada de extranjeros dispuestos a catar el “Typical Madrilenian Cocido”. Yo fui sin reserva entre semana y conseguí mesa sin problema, pero el sitio estaba bastante lleno. Para comer con reserva hay dos turnos a las 13.30h y a las 15.30h, el primer turno te garantiza la puntualidad, mientras que el segundo puede costarte una pequeña espera, pero te da tranquilidad en la sobremesa.

En cuanto a las cenas, no se qué tal funciona en cuanto al aforo. Personalmente meterme un cocido para cenar me parece una proeza reservada solo a los turistas capaces de merendar paella o desayunar sangría.

SERVICIO.-

Son lo que yo llamo de “la vieja escuela”, pantalón negro, camisa blanca, chaleco y pajarita. Curtidos en mil y una batallas. Correctos, serviciales y educados. Quizá el hecho de que una abrumadora mayoría de clientes tomen lo mismo, les hace que pequen en dar por hecho la comanda:

“El caballero tomará; Cocido, vino de la casa, buñuelos de manzana y café, ¿verdad?”

A LA CARTA.-

La carta no es demasiado extensa ya que un 90% de los comensales viene a probar el cocido.

La especialidad es por supuesto el Cocido, aunque también presumen de preparar unos excelentes callos y cordero al horno.

Entre los entrantes, destacan los revueltos y las ensaladas. Hay un pequeño surtido de pescados y mariscos y algo de carne, solomillo, chuletillas, …

Curioso es el “arroz a la madrileña”, preparado con los ingredientes del cocido.

Al que le queda hueco para el postre le recomiendan los buñuelos de manzana con helado.

Ojo, no tiene carta de vinos, debes fiarte de la recomendación del camarero y aquí es donde te la clavan.

Importante: No admiten pago con tarjeta.

MENU DE MEDIODIA.-

Hay una opción de menú al mediodía a 23 euros consistente en sopa de cocido, ropa vieja, pan, bebida y postre.

¿Qué es la ropa vieja? Pues la carne de los cocidos del día anterior.

LO QUE QUE COMI.-

Por supuesto, si lo visitas por primera vez, el cocido es inexcusable.

La peculiaridad de este local es que el cocido se prepara en ollas de barro individuales y se sirve en dos vuelcos. Primero te sirven un plato sólo con los fideos sobre el que vuelcan el caldo del cocido. Aunque te avisan para que no empieces a comerte los fideos antes de que sirvan la sopa, como una gran parte de los clientes no son castellanoparlantes, a la que el camarero se da la vuelta para coger la olla, el “guiri” ya se ha zampado la mitad de los fideos a palo seco. La sopa es sabrosa quizá un poco grasienta, los fideos son extrafinos.

De acompañamiento con la sopa hay un plato con guindillas, cebolletas y tomate natural triturado.

Finalizada la sopa, viene el segundo vuelco: los garbanzos, carne de morcillo, gallina, tocino, hueso de jamón y chorizo. En plato a parte el camarero ofrece repollo.

Lo más abundante, además de los garbanzos, es el morcillo. La gallina, prima hermana de la gallina turuleta, está un poco escuchimizada, el hueso de jamón es, eso un hueso, sin nada de jamón, el tocino da sabor, pero no se come y el chorizo es más bien escasito.

La ración es correcta en cuanto a su tamaño, pero no como para lanzar un órdago como el que ofrece el restaurante Malacatín. “Si es usted capaz de comerse toda la ración de cocido, no le cobramos”.

Un detalle, aunque las raciones viene en ollas individuales, cuando el camarero sirve el primer vuelco, deja las ollas en una mesa auxiliar junto a las ollas de otras mesas de forma que es posible que tomes el caldo de una olla y el “condumio” de otra olla distinta.

Para beber pedí vino de la casa con gaseosa. Media frasca de un vino malo, pero malo, malo, malo, de los que hay que mezclar con gaseosa porque son imbebibles, siete euros más tres euros de la gaseosa.

En cuanto al precio: ración de cocido 18 euros, servicio de pan 1,60 euros, más vino de la casa. Total 25 euros por comensal, sin postre ni café.

VALORACION FJREDONDO.-

Un poco decepcionante, la presentación original, pero mi paladar no es capaz de distinguir entre un cocido hecho a fuego lento y un cocido de olla express, aunque los puristas me corran a gorrazos, creo que el secreto está más en los ingredientes que en el tiempo que pase en el fuego. En cuanto al acompañamiento de los garbanzos, mucha carne de morcillo, pero escaso de lo demás. La presentación original en las ollas de barro individuales. El servicio correcto. El precio, ajustado para el cocido, pero caro para lo demás, entrantes, pan, bebidas, postres, …

Le doy 6 sobre 10.