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Anema e Core

+34 915 42 22 53

Calle de los Donados 2 <m> Ópera 2 5 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 93 personas

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está OK

Simplificando bastante, yo clasifico los restaurantes italianos en dos categorías, los tipo Trattoría del Trastevere, que son los de aspecto rústico, manteles de cuadros rojos y blancos, paredes de ladrillo visto y fotos de Sofía Loren en las paredes, el segundo tipo son los de decoración de diseño y propuesta fashion, con lámparas de diseño, cubertería de diseño, camarer@s guap@s y precios más elevados. A este segundo grupo pertenecería Anema e Core.

AMBIENTE Y DECORACION.-
Tras su elegante fachada forrada de madera se accede a una pequeña barra tras la cual se encuentra la entrada a los baños que son “semimixtos”, me explico, comparten la zona del lavabo, lo que puede resultar un poco incómodo al personal femenino por la intimidad que pierden cuando se empolvan la nariz, se repasan la raya del ojo, o lo que sea que hacen las mujeres cuando pasan diez minutos en el baño. A continuación a mano izquierda se encuentra la cocina y a mano derecha el horno de piedra donde el maestro pizzero se dedica en exclusiva a preparar las pizzas.
En el interior te encuentras con un salón en un solo espacio decorado en tonos violetas, marrones y ocres y con un ambiente íntimo con capacidad para unos cincuenta-sesenta comensales en una veintena de mesas, a ambos lados un sofá corrido de la entrada al fondo del local donde preside un gran mural tipo collage con imágenes de la isla de Sicilia y tras el cual se esconde el almacén. Tiene un aire íntimo empezando con su iluminación tenue, los tonos oscuros de manteles y servilletas, platos, bajoplatos y cubiertos de diseño, y acabando por la música romántica en italiano.
Por cierto, especial mención para los cuchillos, muy de diseño moderno, con el filo de canto y ladeado, pero tremendamente incómodos, yo me las vi y me las deseé para cortar la pizza, no porque no corten sino porque por su diseño se escurren con gran facilidad.

SERVICIO.-
Veamos, tres personas servían la sala, los tres de nacionalidad italiana, dos iban uniformados de negro y uno de “paisano”, deduzco que se trataba del jefe de sala (Darío). En principio fueron correctos, aunque para una sala con sesenta comensales resultaban insuficientes por lo que se les veía algo agobiados. En su afán por ser rápidos y conseguir doblar el turno de las mesas iban demasiado acelerados en ocasiones resultando algo secos y tratando de retirar los platos de la mesa antes de que estuviesen vacíos y, lo que peor me sentó, solicitando que liberases la mesa para el siguiente turno a la mayor brevedad posible.
Yo tengo una manía, a los restaurantes en los que el precio por comensal supera los 30 euros por cabeza les exijo no sólo que se coma bien, sino que el servicio esté a la altura del precio que pagas. Como decía el futbolista Etoo cuando jugaba en el Madrid, “A Etoo hay que tratarle con la misma consideración que a Zidane, Beckham o Ronaldo”. Pues eso, cuando fjredondo entra en tu restaurante, a fjredondo hay que tratarle con la misma consideración que a Beckham o a Ronaldo. En este sentido, Anema e Core me decepcionó, no lo considero en una adecuada relación calidad-precio. Lo siento.

A LA CARTA.-
La carta es bastante variada. Los entrantes clásicos, antipasti, ensaladas, carpaccios y risotos junto a platos más originales como melanzane (cilindro de berenjena relleno de tomate, mozzarella y requesón gratinado al horno con salsa de pesto), Mille foglie di provolone e pomodori secchi (milhojas de queso y tomate seco a la brasa con crema de foie) o provolone al foie. Un par de pescados (tagliata de atún con verduras y bacalao empanado con salsa de garbanzos) y cuatro platos de carne (escalope de ternera con boletus, solomillo con salsa de gorgonzola y pera ). Las pizzas (entre 15 y 17 euros), más de veinte tipos distintos entre las que se encuentran el repertorio habitual de cualquier italiano: margaritta, calzone, cuatro quesos, carbonara... más interesante me parecieron las pastas (entre 16 y 19 euros) -callamarata della mamma (cilindro de pasta rellena de salchicha y trufa negra), cuori di napoli alle vongole veraci (corazones rellenos de pera y queso con almejas y tomate), "Gnocchetti sardi al tartufo nero e pecorino".. Los postres tiramisú, pannacotta, semifreddo, ... (6 euros -tarifa plana).
La carta de vinos tiene la originalidad de que son todos italianos, desde el vino de la casa “vipra siciliano” .blanco, rosado o tinto (13 euros) a otras opciones que van subiendo hasta alcanzar los 50 euros, pasando por los clásicos chianti, valpolicella o lambrusco.
Lo suyo es terminar la comida con un chupito de limoncello, un licor típico de la zona de Sicilia hecho con aguardiente y cáscara de limón, si no te echan antes como a mi.
Un buen detalle me pareció que, aunque en la carta adviertan mínimo un plato por comensal, a los niños les permitían las medias raciones o los platos compartidos. Y es que al ser el día del padre había bastante chiquillería en el restaurante.

MENU DE MEDIODIA.-
Aunque no dispone de un menú de mediodía, entre semana (imagino que por efecto de la crisis) ofrece los platos de su carta con un sugerente descuento (40%), eso sí te obligan a pedir entrante, principal, postre y bebida. Haciendo la cuenta 10 + 15 + 6 + 4 = 35 € – 40% = aprox 20 Euros por cabeza.

LO QUE QUE COMI.-
A pesar de que los “clientes habituales” de los restaurantes sobre los que escribo (¿por qué se refugian en esta fórmula los dueños de los restaurantes cuando dejan comentarios?), suelen acabar tachándome de tragaldabas, yo en los restaurantes italianos casi siempre pido para compartir un plato de pasta y una pizza , rara vez pido entrante y suelo reservarme para un tiramisú de postre y con eso acabo lleno.
En este caso la pizza elegida fue la carbonara y la pasta "Gnocchetti sardi al tartufo nero e pecorino".
Previamente un aperitivo, unas lonchas de mortadela , más servicio de pan (1,50 euros), muy ricas, pero hombre elaborado, elaborado, no se puede decir que sea el aperitivo.
Primer fallo, todas las mesas tienen un sobrecito de palitos de grisini para cada comensal, salvo una. ¿adivinan cuál? Exacto, la mía. En principio diría que mala suerte, pero si cuando lo pido me traen dos sobres, para cuatro comensales (lo mismo que en las mesas de dos comensales), ya sí que le apunto una nota negativa.
Para beber vino de la casa, Vipra rosso D.O.C., (13 Euros), sencillo pero correcto para ser el más económico de la carta.
Empecemos por la pizza, la masa extraordinaria, ni demasiado gruesa ni demasiado fina, el toque de horno de piedra la deja muy sabrosa. Nada que alegar. Sin embargo los ingredientes fueron otro cantar, escasos y simplones. A ver tres dedos de reborde sin ingredientes me parecen demasiado reborde y el resto un huevo desparramado y algún trocito despistado de beicon. Un detalle que no me gusta nada cuando pido algo con beicon es encontrarme trozos de hueso. En conclusión bien por la masa, mal por los ingredientes.
En cuanto a la pasta, excelente. Me encanta el sabor que la trufa (tartufo)les da a los platos de pasta, en cuanto al pecorino es un tipo de queso muy curado que si te gusta este tipo de quesos te encantará. Los gnochettis blanditos, la ración abundante. Una de las mejores pastas que he probado en mucho tiempo.
La elección de la pasta no fue sencilla puesto que había otros platos muy atractivos a priori como
De hecho mi intención primera hubiera sido volver en otra ocasión y probar estos platos de la carta si no hubiese sido por el feo detalle que tuvo el jefe de sala (Darío ?) y por el cual no pienso repetir en este local a pesar de la calidad de sus platos de pasta.
Ya durante la comida estuvieron a punto de retirarme el plato en un par de ocasiones antes de terminar, pero es que fue pagar y en preciso momento en que el jefe de sala trajo las vueltas de la cuenta, nos pidió directamente que nos levantásemos para liberar la mesa para el siguiente turno. Entiendo que si llevase media hora de sobremesa y hubiese gente esperando, pues vaya, aun tiene un pase y siempre diciéndolo con buenos modos y de forma sutil e indirecta. Nunca pidiendo expresamente que te levantes y te marches. Fue un detalle tan feo y grosero por parte del jefe de sala que, a pesar que me quedo con las ganas de probar otros platos de pasta de su carta, no pienso volver ni recomendarlo.

VALORACION FJREDONDO.-
Agradable decoración, precios un tanto elevados para un restaurante italiano, las pizzas un poco desilusionantes por lo escaso de los ingredientes, las pastas bastante más interesantes, el servicio, quizá por encontrarse desbordado ese día, maleducado, pedirme que despejase la mesa nada más pagar me pareció un detalle feo y falto de educación. Le doy 5 sobre 10

Taberna La Bola

+34 915 47 69 30

Calle de la Bola 5 <m> Ópera 2 5 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 286 personas

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está OK

Dicen que uno nunca es profeta en su tierra y debe ser así porque uno había probado las fabes en Asturias, la paella en Valencia, el salmorejo en Cordoba, el botillo en León, … pero nunca había ido a uno de los restaurantes madrileños especializados en Cocido.

No es que no haya comido cocido nunca fuera de casa, los que seáis de Madrid y comáis con frecuencia fuera de casa sabréis que en casi todos los restaurantes de menú al mediodía, los jueves es el día de la paella y los miércoles el del cocido.

Pero la fama del cocido madrileño se lo llevan tres locales: El cocido de lujo en Lhardy, el cocido de cantidad en Malacatín y por relación calidad-precio la Taberna la Bola

TIPO DE COCINA.-

En su fogón de ascuas de carbón de encina -uno de los pocos que aún perduran en Madrid- se prepara a fuego lento todos los días cientos de raciones de su afamado cocido, servido en puchero de barro individual y de manera muy particular con el sabor de la tradición.

Hay más platos en su carta, pero no nos engañemos, aquí se viene a tomar cocido.

AMBIENTE Y DECORACION.-

Se trata de una taberna centenaria, tradicional y castiza con sabor a tiempos pasados situada en la zona de influencia del Palacio Real, en un lugar muy céntrico de Madrid, a pocos metros del Senado y del Convento de la Encarnación.

Tres salones independientes, mesas bastante juntas, paredes forradas de madera, fotos de famosos que han visitado el local. Mobiliario y decoración son propios de principio del siglo pasado.

En las diferentes salas hay cabida para varias decenas de mesas, todas ellas vestidas de manera tradicional con manteles y servilletas blancos y platos de porcelana lisos.

Justo en la entrada encontramos una pequeña barra a mano derecha en la que poder tomar una caña a la espera de tener mesa libre. El primer salón es algo más pequeño, el segundo es el más grande y quizá algo más elegante, el tercero es algo más descuidado y reservado para cuando se llenan los dos primeros o para los que acuden sin reserva, como fue mi caso.

Reservar es altamente recomendable ya que esta taberna sale en todas las guías turísticas por lo que suele estar abarrotada de extranjeros dispuestos a catar el “Typical Madrilenian Cocido”. Yo fui sin reserva entre semana y conseguí mesa sin problema, pero el sitio estaba bastante lleno. Para comer con reserva hay dos turnos a las 13.30h y a las 15.30h, el primer turno te garantiza la puntualidad, mientras que el segundo puede costarte una pequeña espera, pero te da tranquilidad en la sobremesa.

En cuanto a las cenas, no se qué tal funciona en cuanto al aforo. Personalmente meterme un cocido para cenar me parece una proeza reservada solo a los turistas capaces de merendar paella o desayunar sangría.

SERVICIO.-

Son lo que yo llamo de “la vieja escuela”, pantalón negro, camisa blanca, chaleco y pajarita. Curtidos en mil y una batallas. Correctos, serviciales y educados. Quizá el hecho de que una abrumadora mayoría de clientes tomen lo mismo, les hace que pequen en dar por hecho la comanda:

“El caballero tomará; Cocido, vino de la casa, buñuelos de manzana y café, ¿verdad?”

A LA CARTA.-

La carta no es demasiado extensa ya que un 90% de los comensales viene a probar el cocido.

La especialidad es por supuesto el Cocido, aunque también presumen de preparar unos excelentes callos y cordero al horno.

Entre los entrantes, destacan los revueltos y las ensaladas. Hay un pequeño surtido de pescados y mariscos y algo de carne, solomillo, chuletillas, …

Curioso es el “arroz a la madrileña”, preparado con los ingredientes del cocido.

Al que le queda hueco para el postre le recomiendan los buñuelos de manzana con helado.

Ojo, no tiene carta de vinos, debes fiarte de la recomendación del camarero y aquí es donde te la clavan.

Importante: No admiten pago con tarjeta.

MENU DE MEDIODIA.-

Hay una opción de menú al mediodía a 23 euros consistente en sopa de cocido, ropa vieja, pan, bebida y postre.

¿Qué es la ropa vieja? Pues la carne de los cocidos del día anterior.

LO QUE QUE COMI.-

Por supuesto, si lo visitas por primera vez, el cocido es inexcusable.

La peculiaridad de este local es que el cocido se prepara en ollas de barro individuales y se sirve en dos vuelcos. Primero te sirven un plato sólo con los fideos sobre el que vuelcan el caldo del cocido. Aunque te avisan para que no empieces a comerte los fideos antes de que sirvan la sopa, como una gran parte de los clientes no son castellanoparlantes, a la que el camarero se da la vuelta para coger la olla, el “guiri” ya se ha zampado la mitad de los fideos a palo seco. La sopa es sabrosa quizá un poco grasienta, los fideos son extrafinos.

De acompañamiento con la sopa hay un plato con guindillas, cebolletas y tomate natural triturado.

Finalizada la sopa, viene el segundo vuelco: los garbanzos, carne de morcillo, gallina, tocino, hueso de jamón y chorizo. En plato a parte el camarero ofrece repollo.

Lo más abundante, además de los garbanzos, es el morcillo. La gallina, prima hermana de la gallina turuleta, está un poco escuchimizada, el hueso de jamón es, eso un hueso, sin nada de jamón, el tocino da sabor, pero no se come y el chorizo es más bien escasito.

La ración es correcta en cuanto a su tamaño, pero no como para lanzar un órdago como el que ofrece el restaurante Malacatín. “Si es usted capaz de comerse toda la ración de cocido, no le cobramos”.

Un detalle, aunque las raciones viene en ollas individuales, cuando el camarero sirve el primer vuelco, deja las ollas en una mesa auxiliar junto a las ollas de otras mesas de forma que es posible que tomes el caldo de una olla y el “condumio” de otra olla distinta.

Para beber pedí vino de la casa con gaseosa. Media frasca de un vino malo, pero malo, malo, malo, de los que hay que mezclar con gaseosa porque son imbebibles, siete euros más tres euros de la gaseosa.

En cuanto al precio: ración de cocido 18 euros, servicio de pan 1,60 euros, más vino de la casa. Total 25 euros por comensal, sin postre ni café.

VALORACION FJREDONDO.-

Un poco decepcionante, la presentación original, pero mi paladar no es capaz de distinguir entre un cocido hecho a fuego lento y un cocido de olla express, aunque los puristas me corran a gorrazos, creo que el secreto está más en los ingredientes que en el tiempo que pase en el fuego. En cuanto al acompañamiento de los garbanzos, mucha carne de morcillo, pero escaso de lo demás. La presentación original en las ollas de barro individuales. El servicio correcto. El precio, ajustado para el cocido, pero caro para lo demás, entrantes, pan, bebidas, postres, …

Le doy 6 sobre 10.

Taberna El Mollete

+34 915 47 78 20

Calle de la Bola 4 <m> Ópera 2 5 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 158 personas

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Tasca castiza para tapear en el centro de Madrid

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Quizá darle la categoría de restaurante sea demasiado, sería más justo llamarlo Taberna. Es un pequeño local familiar que según cuentan perteneció al célebre bandolero Luis Candelas y que cuando éste fue ajusticiado pasó a cargo de la familia Mollet y de aquí su nombre “El Mollete”.

Ojo, no admite el pago con tarjeta (sólo efectivo)



TIPO DE COCINA.-

Sencilla y casera , buenas materias primas y algún toque moderno o creativo como la tortilla de callos o las carrileras al oloroso.



AMBIENTE Y DECORACION.-

Local pequeño tirando a minúsculo. A la entrada tiene una barra con bastante espacio para tomar unas cañas y unas raciones. Subiendo las escaleras hay un pequeño altillo con seis mesas para dos comensales. Paredes de ladrillo visto desnudas, algunas fotos de “famosos” que han visitado el local.

Imprescindible reservar si queréis aseguraros una mesa.



NO FUMADORES.-

No tiene.



SERVICIO.-

Correcto, amable, aunque con un toque de exceso de confianza como el hecho de que no haya carta y que no puedas ver los precios.



A LA CARTA.-

No hay una carta propiamente dicha. El camarero te recita las raciones y pides. De precio, pides a ciegas aunque las raciones oscilan entre 8 y 10 euros. Lo mismo para los vinos. Si tienes suerte a la entrada hay una pequeña pizarra con dos o tres raciones (y sus precios).

Caramelos de Morcilla


MENU DE MEDIODIA.-

Tiene un menú de mediodía a diez euros que está bien, aunque si sólo venís en una ocasión os recomendaría pedir de raciones.



LO QUE QUE COMI.-

Para dos personas, tres raciones (8 euros cada una) y media de vino (10 euros), total 17 euros por cabeza me parece una excelente relación calidad, cantidad y precio.

La comida, exquisita., platos sencillos, caseros aunque con un toque de modernidad.

De lo que comí, lo mejor los huevos rotos, un plato sencillo, pero que solo en algunos locales se eleva a plato excepcional, con tres huevos fritos en abundante y excelente aceite, patatas caseras (no congeladas) y con una sorpresa: pimentón, un toque original (y que les pienso copiar cuando lo haga en casa). Caramelos de morcilla, buenos, pero más sencillos, son morcilla de Burgos envueltos en pasta brick. Croquetas de gorgonzola, muy ricas, caseras y originales.

Huevos Rotos
Me quedé con ganas (para la próxima ocasión ) de probar las mollejas con boletus, las chistorras, los saquitos de queso de cabra y las carrilladas.

El vino, una botella pequeña de Ribera de Duero, excelente (10 euros).



VALORACION FJREDONDO.-

A pesar de su diminuto tamaño, de la confianza ciega que hay que tener al no existir carta, el local me gustó. Uno de los sitios de tapas con mejor relación calidad, cantidad y precio que he visitado en Madrid, especialmente teniendo en cuenta la zona donde está situado, a unos pocos metros del Senado y del Teatro Real. Voy a ser generoso (para que luego digan), le doy 8 sobre 10.

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El Arrozal

+34 913 65 39 09

Calle de Segovia 13 <m> La Latina 5 Madrid, Madrid provincia, España

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Mi arrocería favorita del Madrid de los Austrias

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TIPO DE COCINA.-

Ubicada en el Madrid de los Austrias se trata de una arrocería clásica con precios comedidos agradable, bastante grande y algo irregular, algunas veces sales satisfecho, otras decepcionado.



AMBIENTE Y DECORACION.-

A la entrada encontramos una barra muy útil como punto de encuentro de los comensales y para tomar una cañita antes de pasar a los salones.



El restaurante dispone de 3 salones de tamaño similar con unas diez o doce mesas y capacidad para 50 comensales cada uno. Paredes en ocre y decoración con antigüedades tipo casa de tu abuela: máquinas de escribir y de coser, planchas, braseros, jarrones, muebles rústicos, platos pintados a mano, reproducciones de cuadros de Dalí.



Con buen tiempo se puede comer en su terraza en la calle Segovia a un paso del Viaducto.




SERVICIO.-

Correcto, no excesivamente formal y mejor o peor en función del camarero que te toque. Aceptable, en general.



A LA CARTA.-

Entre los entrantes yo os recomendaría las croquetas de la Casa de Jamón Ibérico y Pollo, la sepia y los pimientos asados.

Tiene tres o cuatro carnes y otros tantos pescados, pero lo suyo es que si vas a una arrocería, te pidas un arroz, ¿no?

Presume de preparar hasta 45 tipos de arroz por encargo aunque en la carta sólo hay una docena:

Arroz con Bogavante

Arroz con Langosta

Arroz a Banda

Arroz Negret

Arroz con Costra

Arroz de Setas con Magro

Arroz con Nécoras Arroz Caldoso Marinero

Arroz del Campo

Paella de Verduras

Paella de Verduras con Magro

Paella Valenciana

Paella de Mariscos

Paella Mixta



A mi me gustan el caldoso y el de setas con magro, que me parecen bastante originales y que se salen de la tónica general.



Los postres no son gran cosa (fruta, flan, natillas, tarta, helado, …)



Dispone de un menú especial para Celiacos y esto, que parece una tontería, le da bastante clientela porque no hay demasiados sitios en Madrid que den una opción para las personas con este problema. La última vez que fui solo tenía dos mesas ocupadas y una de ellas era un grupo de celiacos.



El precio medio es de unos 20-25 euros más la bebida (salvo que optes por el arroz con bogavante, lo cual te sube la cuenta a casi el doble).



MENU DE MEDIODIA.-

De lunes a viernes tiene un menú de mediodía con excelente relación calidad precio (12 euros), compuesto por un entrante (sopa, ensalada) poco original, pero suficiente para entretenerte y un arroz que va variando cada día y que se prepara en el momento.

Ojo, probablemente cuando os sentéis os den la carta y no os mencionen que tienen menú si no se lo recordaís. Esto es algo que me sucede con bastante frecuencia en muchos restaurantes, si cuela, cuela.

La ocupación entre semana suele ser bastante escasa con lo que os atenderán muy bien.




LO QUE QUE COMI.-

He visitado este restaurante en bastantes ocasiones y, aunque presume de poder afrontar hasta 200 servicios a un tiempo, os recomendaría que si veis el restaurante lleno, os marchéis. Mi experiencia los días en que el restaurante estaba a pleno rendimiento ha sido nefasta, esperas interminables, arroz duro, …

Para una primera visita os recomendaría que optaseis por el menú degustación (20 euros sin bebida) que consta de:

Pimientos Asados con Pan Tostado

Sepia

Paella Mixta

Sorbete del Tío Barret (el sorbete de cava y limón de toda la vida)



La paella mixta puede sustituirse por otro tipo abonando un pequeño suplemento.





VALORACION FJREDONDO.-

Mi madre siempre me dice que haciendo exactamente lo mismo, unas veces el arroz sale extraordinario y otras horrible. Esta es la sensación que tengo con este restaurante, en ocasiones he salido enormemente satisfecho, mientras que en otras, el cocinero no ha estado tan inspirado.

Sí que he notado que los días que el restaurante estaba lleno, la calidad era muy deficiente, en cambio cuando no había demasiada gente las paellas son mucho mejores. En promedio yo le daría un 7 sobre 10. El precio me parece muy interesante y, aun no siendo el mejor arroz que he probado en mi vida, en general es bastante aceptable.

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Abantal

+34 954 54 00 00

Calle Alcalde José de la Bandera 7 - 9 Sevilla, Sevilla provincia, España

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Pequeña decepción

Abantal define su cocina como “Cocina Andaluza Creativa”. En mi opinión se ajusta más al adjetivo de creativa que al de andaluza.
Su web anuncia “Sabor, creatividad, textura, cocción, presentación, estética del plato y guarnición son algunos de los puntos claves de nuestra oferta gastronómica.”
Y cierto es, la presentación es extremadamente cuidada, la técnica en los platos principales impecable. Julio Jiménez practica una cocina elaborada, experimenta con nuevos sabores y texturas pero sin extravagancias. Hasta aquí, nada que reprochar, todo lo contrario.

Sin embargo ...

Mi experiencia fue decepcionante. ¿Por qué? Por el minimalismo en las raciones llevado al extremo. Bien entendido que no esperaba encontrar chuletones de un asador vasco, ni menús pantagruélicos, pero todo tiene un límite y , en mi opinión, Abantal rayó en la cicatería. Haciendo una comparativa con los últimos sitios que he visitado de un corte y estilo similar al tipo de oferta que se supone ofrece Abantal, el local de Julio Jiménez, suspende.

LO QUE COMÍ.

Durante la cena no pude dejar de pensar en una parodia del dúo Gomaespuma para una campaña de banca por internet en la cual un personaje relata el menú de la comunión de su hija: “El menú fue grano de mostaza con reducción de Pedro Ximenez ... hambre pasamos un rato, pero todo mu bonito, los platos preciosos, las soperas enormes que parecía jacuzzis, ...”

Pues esa fue más o menos la sensación con la que me quedé. Insisto en que esperaba que la elaboración y la calidad de las materias primas primase sobre el tamaño, pero todo tiene un límite, entre el entrecot que no cabe en el plato y el “grano de mostaza” hay un término medio. En fin, paso a desglosar el menú de siete platos maridado que fue por el que opté, mis disculpas porque no recuerdo el nombre exacto de alguno de los platos.

Aperitivo de bienvenida-
- Tira de hoja de yuca
(Bastante insípido de sabor y de tamaño, grosor y forma similar a un tallarín antes de su cocción)
- Membrillo con queso camembert
(Bocado sencillo y con el tamaño de una porción de quesito saldrían cuatro raciones)
- Una especie de aperitivo japonés del cual no recuerdo el nombre y de tamaño similar a media patata frita del tipo chips.

Plato 1 -Aperitivo-
Espuma de patata con aceite de hinojo y codorniz.
(Servido en un vaso de aperitivo, algo más suave que un puré de patata, aromatizado por un buen aceite de oliva, perfumado de hierbas aromáticas y coronado por dos minipedacitos de codorniz que apenas se hacía notar. Correcto, pero no emocionante y, por mucha coba que intentases darle, en tres cucharaditas de café, habías dado cuenta de él)

Plato 2 - Entrante Primero-
Foie de pato con reducción de Pedro Ximenez y pan negro de frutos silvestres
(Una pequeña ración de un buen foie del tipo micuit, la reducción de Pedro Ximenez la justa para adornar el plato y el pan partido tan fino que se podía ver al trasluz. Un plato correcto, la materia prima - foie- de primera calidad, pero la elaboración sencilla, quizá lo mejor fuese el pan).
Maridaje de vino: Un vino generoso creo que de la zona de Yecla (Alicante) elaborado con uva monastrell muy madura que le daba un sabor dulce sin empalagar. Sorprendente y muy recomendable.

Plato 3.- Entrante Segundo
Chipirón con tomate y salsa de albahaca.
(Plato de excelente técnica y cuidada presentación, nada que reprocharle salvo que si en vez de un chipirón, ponen dos, hubiese ganado el plato).
Maridaje de vino: Un cava correcto sin más, aunque no soy muy aficionado a los espumosos por lo que mi opinión quizá sea un tanto injusta.

Plato 4 - Principal de Pescado-
Pargo asado con salsa de compota de manzana
(Buen sabor, muy conseguido, de nuevo mi pega viene por lo minimalista de la ración).
Maridaje de vino: Un rueda sorprendente, pues no está elaborado con la tradicional uva verdejo (como el 99% de los vinos de esta denominación de origen) sino con otra variedad (creo que sauvignon blanc). Aroma y sabor a flores espectacular, un grato descubrimiento y mi aplauso al sumiller.

Plato 5 - Principal de Carne-
Chivo con estofado de peras y queso de cabra fundido
(Presentado en forma de cilindro, deshuesado, excelente, un plato muy conseguido y original. La guarnición casi, casi simbólica: una cucharadita de puré de pera y el queso fundido había que buscarlo con lupa).
Maridaje de vino: Un rioja joven bastante normalito. Aquí las explicaciones del sumiller sobre la elección de este vino no me convencieron en absoluto, creo que al plato le hubiese venido mucho mejor un vino con más sabor a madera.

Plato 6 - Prepostre -
Helado de canela con crema de arroz con leche.
(Muy lograda la crema, el helado algo menos, el tamaño diminuto, como no)

Plato 7 - Postre-
Una especie de gelatina de chocolate con café y helado de menta.
(Muy decepcionante, no me gustó ni la textura ni la combinación de sabores)

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El 38 de Larumbe

+34 915 75 11 12

Paseo de la Castellana 38 <m> Rubén Darío 5 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 78 personas

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Excelente concina, pero falló el maridaje

Para no aburriros con los detalles, comenzaré por mi conclusión:

En lo que respecta al tema gastronómico, tanto los platos de pescado como los de carne eran irreprochables, la merluza genial, el pescado de roca exquisito y la codorniz rellena excepcional. En este aspecto la visita al restaurante no defrauda.
Los postres, en cambio, me parecieron más flojos. No parece que sean su especialidad.
En cuanto a la idea de maridar los platos con el vino es original y un buen invento, pero una copa de vino por plato me supo a poco, personalmente con el pescado y con la carne hubiera tomado gustosamente una segunda copa (pueden llamarme alcohólico si gustan). En cuanto a la elección de los vinos, me decepcionó muchísimo, tanto el Rueda como el Rioja no me parecieron a la altura de los platos a los que acompañaban.
El servicio muy correcto, sin embargo le pondría un pero. Si se sustituye un plato del menú por otro (aunque sea el postre), lo mínimo es advertir al comensal. En este sentido me pareció un detalle feo.
En cualquier caso, valorando el conjunto, RECOMENDARÍA sin duda visitar el restaurante si tenéis la oportunidad. Lo que ya no tengo tan claro es si os recomendaría el menú maridado dado la mediocre selección de los vinos que acompañaban, al menos, al menú de febrero.

*****************

Qué comí.-

Este es el menú de febrero 2009 comentado por un profano en temas gastronómicos:

@@Aperitivo@@

- Anchoas con Aguacate
- Barcas de Angulas
- Bocartes Rebozados

(Las materias primas eran de primera calidad, unas anchoas excepcionales -aunque una anchoa por cabeza-, un aceite muy sabroso, las angulas con su sabor a mar, pero, vaya, que estos platos me atrevo yo a hacerlos en casa sin esforzarme y sin más mérito que la materia prima de calidad)
(Nota: las “barcas” eran rebanadas de pan y los “bocartes” es el nombre con el que se denomina a los boquerones en Cantabria).

@@Pescados@@

- Pescado de Roca a la Barquereña

(El nombre barquereña deriva de la localidad marinera de San Vicente de la Barquera limítrofe entre Asturias y Cantabria: A pesar de que no fui capaz de distinguir que pescado era exactamente, ni como se elabora la salsa barquereña, el plato me encantó. Aquí empezó a ganarme la cocina de Pedro Larumbe).

ó

- Merluza Marea Negra
(Bonito nombre para un perfecto ensamblaje de merluza y sepia en su tinta, un contraste de sabores espectacular)

***
- Sorbete de Apio
(Lo siento, pero el sabor del apio es demasiado fuerte para mi, lo probé, pero no pude con el. La idea de incluir un sorbete para diferenciar sabores entre el pescado y la carne está bien, pero con apio, pues, en fin, ...)

***

@@Carnes@@

- Tacos de Solomillo al Queso Tresviso
(A pesar de su nombre de reminiscencias italianas, el queso de tresviso es un queso azul de la zona de Cantabria, similar al queso de cabrales. Por ello el plato tiene un sabor muy intenso a queso fuerte que encantará a los amantes del queso y horrorizará a los que no lo sean tanto. Yo como estoy en el primer grupo, disfruté del plato. El solomillo tierno y en su punto. Venía acompañado de una guarnición de pasta bañada en la misma salsa).

ó

- Rollitos de Codorniz Rellenos de Foie - Gras y Salsa de Trufas
(Excepcional, un plato original de sabor exquisito, de cuidada técnica y excelente elaboración. Lo mejor del menú).


@@Postres@@

Tarta de Higos con Salsa de Oloroso Dulce
(Aquí me dieron el cambiazo porque el postre que me sirvieron no era este. Un punto negativo, no tanto por cambiarlo sino por no advertirlo)
ó
Pastel de Frutas con Natillas y Salsa de Frambuesa
(Correcto sin más. En general los postres del menú no me parecieron gran cosa, eran mucho más tentadores la selección de postres de la carta).

***

Café y Quesada Pasiega
(Este cambiazo me dolió más porque la quesada pasiega me encanta y me apetecía probar la interpretación que Larumbe hace de este postre de su tierra. Sin embargo, me quedé con las ganas ya que me lo sustituyeron por una teja y un bombón, sin advertencia previa, que fue lo que más me molestó).



@@Vinos @@

Aperitivos
Kirs Royal
(Un coctel típico francés de champán y cassis).

Pescado
Blanco Fray Germán - Rueda Superior -
(Un blanco fresco y suave y con el característico sabor amargo de la uva verdejo. Correcto, sin más - 5 euros en el Corte Inglés, y en alguna web de vinos comprando por cajas lo he llegado a ver a 3,5 Euros) -

Carne
Tinto Solar Viejo Rioja Crianza
(Decepcionante, me pareció un rioja bastante mediocre, sin apenas sabor a madera, como si fuese un vino joven - 5 euros en Makro.)

La conclusión es que la idea de maridar los platos con el vino es original y un buen invento, pero una copa de vino por plato me supo a poco, personalmente con el pescado y con la carne hubiera tomado gustosamente una segunda copa. En cuanto a la elección de los vinos, me decepcionó mucho.