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Dabbawala

- cerrado

Calle Españoleto 10 <m> Bilbao 1 4 Madrid, Madrid provincia, España

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Dabbawala el restaurante del televisivo Luca Rodi

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En general, en el aspecto cocina estuvo bastante bien, original, elaborada, raciones dignas (con alguna excepción), el menú variado aunque algún plato mejor que otros. Quizá faltó algún plato más de pescado que sustituyese alguna carne. Lo más flojo, la parte de los postres. El local tranquilo, espacioso, decoración agradable. El servicio, aceptable, con un equilibrio entre lo forma y lo informal perfecto. El ritmo correcto, ni demasiado atropellado, ni esperas interminables entre plato y plato. La relación calidad precio aceptable. Recomendable para ocasiones especiales sin que se dispare el presupuesto en exceso.

Qué comí.-

- Carpaccio de vieiras con chantarelas y vinagreta de sésamo.
Correcto sin más y demasiado microminimalista por lo que apenas se llega a apreciar.
- Jurel en salmuera, encurtidos, pomelo y eneldo.
Curiosa combinación que funciona, pero no entusiasma.
- Carabinero, manitas de cerdo y tocino de bellota.
Genial, fue con mucho el plato que más me gustó y que recomendaría que no os perdieseis. La elaboración es muy trabajada ya que deshidratan el carabinero para que también la cáscara sea comestible y la combinación con las manitas y el tocino muy equilibradas. Un plato de diez.
- Alcachofas, ortiguillas, erizo y nabo ibérico.
Ni fu, ni fa. Se deja comer, pero pasa sin pena ni gloria.
- Anticucho de paloma torcaz.
De sabor intenso, no está mal, pero si no te gusta la carne de caza, es un plato difícil.
- Mollejas de ternera, gambón y trompeta de los muertos.
Otro de los platos más recomendables del menú, aunque con el problema de que la ración peca de demasiado escasa para llegar a apreciar los matices de la combinación de sabores.
- Oreja de cochinillo confitada en salsa oisin.
Plato curioso y atrevido. La oreja llega entera y se ha de comer con los dedos. Para evitar tentaciones, te retiran los cubiertos.
- Huevos trufados con boletus edulis salteados.
Buen plato con un sabor también muy intenso. Difícil para algún paladar.
-Tarta de queso casera con sorbete de frambuesas.
Correcto, pero simplón.
-Bizcocho de zanahoria, chocolate blanco y Ras al Hanout
Más trabajado y mucho más interesante y original que el postre anterior. No es de diez, pero sí curioso.

No hubo petit fours ni chupito de cortesía.

Vino.

Tilenus Pagos de Posada 2008 (25 euros), una D.O que me gusta bastante, es un tinto con poca crianza por lo que sabe más a frutas que a madera, intenso y a la vez suave. En tienda está en torno a los 15 euros, una vez más se cumple mi teoría de precio restaurante = precio en tienda + 10 euros.

Agua (3 euros)

Precio razonable.

Total de la cuenta para dos comensales: 135 euros

sin fotos + añadir

Vytopna Railway Restaurant

+420 725 190 646

Výtopna Praha, Václavské nám. 56 (Palác Fénix) Praha 1 Praga, República Checa

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La gracia de este sitio es que el servicio de las bebidas a las mesas se realiza en maquetas de trenes eléctricos. La comida es normalita, carne básicamente. Está bastante bien de precio para encontrarse la Plaza Wenceslao, especialmente la bebida. Recomiendo la cerveza Rezane, un mixto entre rubia y tostada que por su distinta densidad no llegan a mezclarse en el vaso.

DiverXO

+34 915 70 07 66

Calle Padre Damián, 23 (Hotel NH Eurobuilding) <m> Cuzco 10 Madrid, Madrid provincia, España

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La personal forma de cocinar de David Muñoz

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Suelen decir que cuando acudes a un sitio con las expectativas muy altas, casi siempre acabas decepcionado. No es el caso, yo soy de los que piensan que para dejarte más de 60 euros en una cena, además de que el sabor sea excelente, le pides cierto grado de sorpresa, además de comer bien quieres que te sorprendan, que te sirvan algo que no hayas probado nunca y que te deje casi con la boca abierta. Y en este sentido DiverXO lo logra. La cocina de David Muñoz es original, imaginativa, trabajada y DELICIOSA. Cuesta ponerle peros. Hombre, son platos de los de “exquisitos pero escasitos” y quizá en algún plato me quedó la sensación que alguno de los ingredientes no aportaba nada al sabor por la mínima presencia que tenía (por ejemplo el alioli del Chill Crab era una gota, sin exagerar).
Sobre la composición del menú, eché en falta algún plato de carne, en un menú de cinco platos salados: mejillón, merluza, txangurro, gamba y setas. Pero de carne nada.
Otra pega para los aficionados al “maridaje” de platos y vinos es que el secretismo del menú te impide elegir de antemano, ni siquiera poniéndote en manos del sumiller que tampoco conoce exactamente lo que llegará a tu mesa (a nosotros nos preguntó si comíamos liebre y atún crudo y luego ninguna de las dos cosas nos fue servida). Como personalmente no soy muy maniático en este sentido, tampoco supuso gran problema para mi.
En muchos sitios critican el servicio de sala, a mi francamente me pareció correcto, es cierto que es joven e informal, pero la atención, presentación y explicación de los platos es espléndida, aunque dentro de que hay seis personas de sala e indistintamente se alternan, siempre hay quien le pone más entusiasmo que otro, pero en general, ninguna queja.
Sobre el tema de las reservas, lo comentado, es complicado conseguirlas, pero se me ocurren pocas alternativas para mejorar su gestión. Se agradece que llamen para confirmar la reserva hecha (sobre todo teniendo en cuenta que pasan 30 días desde que la haces hasta que vas), pero creo que con una llamada es suficiente. Si te van a dejar plantado da igual llamar una vez o veinte veces.
En cuanto a la prohibición de tomar fotografías y el hecho que no te den el menú que comiste, en mi opinión le perjudica más de lo que le favorece. Son platos muy vistosos y esa publicidad gratuita que los clientes le damos yo creo que sólo ayuda. Tanto empecinamiento en impedir que se publiquen fotografías al final lo que consigue es algún comensal encabronado.
Puesto a buscarle algún defecto más o más bien digamos cosas mejorables podría decir que unos pocos minutos de relaciones públicas de David no le perjudicarían. Aunque su lugar de trabajo sea la cocina. También, una cortesía final invitando al café, té o algún licor siempre te dejan un mejor recuerdo de la atención recibida.
¿Repetiría en Diverxo? Sí, sin duda, pero lo que de verdad me encantaría es colarme en la cocina y verles trabajar, tiene que ser un espectáculo tan gratificante como degustar sus platos.
Un último detalle, el aumento del precio de los menús me parece exagerado. Es posible que estuviese muy ajustado y necesitase una revisión al alza, pero subir un menú 40 euros (más de un 40%) de golpe y sin variar en nada la composición del mismo me deja la sensación de que tanto premio y tanta popularidad se les ha subido a la cabeza. Saben que tienen demanda y están dispuestos a exprimirla. ¿A vosotros no os queda una sensación parecida?

Por cuestiones de espacio, la opinión completa en:
fjredondo.com/blog/index.php/decalogo-de-un-restaurante-especial-apl...

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Restaurante Viavélez

+34 915 79 95 39

Avenida del General Perón 10 <m> Estrecho 1 Madrid, Madrid provincia, España

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Excelente restaurante

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Viavélez es una taberna-restaurante que aterrizó en Madrid en el año 2007 de la mano de un reputado chef, Paco Ron, quien había triunfado años antes en la localidad asturiana del mismo nombre, donde consiguió una estrella michelín, siendo el primer restaurante de aquella comunidad en conseguir este reconocimiento.

Empecemos por la nota: Le doy ocho y medio sobre diez (para que luego me llamen exigente, gruñón, quisquilloso, tragaldabas y cosas peores). En general este restaurante ha cumplido con lo que yo buscaba a la perfección, por ponerle algún pero, el precio. No es precisamente barato, aunque tampoco tan caro como otros de similar o peor nivel.

Viavélez es taberna y restaurante. En el piso superior está la taberna, con unas pocas mesas, taburetes altos, decoración moderna y recorrida por una barra circular en la que se sirven pinchos, canapés, brochetas, guisos algo más elaborados que una taberna de barrio y algo más sencillos que la carta del restaurante, aunque algunos de los platos se repiten (a precios más reducidos en la taberna), por lo que una opción muy recomendable si os apetece probar algo en particular sin que la cartera eche a temblar es visitar la planta superior de Viavélez. Además en verano tiene una terraza en la calle agradable, aunque algo pegada a la carretera en una zona con bastante tráfico.
En la planta baja está el comedor, pequeño, con capacidad para 28-30 comensales.
La decoración algo minimalista y un poco fría, paredes color hueso desnudas, sin cuadros ni otros adornos, tan solo una pequeña vitrina con una vajilla decorada. Las mesas están suficientemente separadas, lo que confiere bastante intimidad. Iluminación tenue, pero sin ser oscura. Mesas bien vestidas, manteles marrones, servilletas de tela y con cierto toque de elegancia sin estar recargado.

Al ser una sala pequeña, no hay posibilidad de que haya zona de fumadores y zona de no fumadores diferenciada. Sólo podía ganar uno y ha sido ... NO fumadores.
La sala completa del restaurante es para No fumadores, en la taberna de la planta superior, en cambio, sí está permitido fumar.

El servicio fue profesional, cercano y agradable. Dado que sólo estaban ocupadas tres mesas, se bastó una persona sola para atendernos sin problemas, quiero imaginar que cuando la ocupación es mayor hay más personal de sala.
Cambio de cubiertos con cada plato, diferentes tipos de vajilla, siempre de corte moderno, pero funcional (nada de cubiertos imposibles y platos incómodos) copas adecuadas al tipo de vino que se ofrecía, ... impecable.
Las explicaciones con los platos adecuadas, presentaba el plato con su composición sin agobiarte con largas explicaciones sobre su preparación, a no ser que las pidieses, en cuyo caso las daba con el entusiasmo del que está orgulloso de su trabajo.
Conclusión:
Bien es verdad que yo salí muy satisfecho, que me encantó lo que comí, que el servicio fue impecable, que el entorno y la decoración eran elegantes sin ser recargados, ... pero, hoy por hoy, cuesta pagar ese precio por sabores clásicos y platos tradicionales, aunque tengan ese punto personal que les da el buen hacer de Paco Ron. Parece que para dejarte más de 60 euros en una cena además de que el sabor sea excelente, le pides cierto grado de sorpresa, además de comer bien quieres que te sorprendan, que te sirvan algo que no hayas probado nunca y que te deje casi con la boca abierta.
Creo sinceramente que de los restaurantes de “alta cocina” que he visitado en los últimos años ha sido donde mejor he comido, sabores excelentes, raciones generosas, buen servicio, ... repetiría con gusto. Yo desde luego lo recomiendo a todos los que puedan permitirse el lujo de dejarse 70-80 euros por cabeza en una comida o una cena.

Por problemas de espacio: Opinión completa en fjredondo.com/blog/index.php/decalogo-de-los-restaurantes-especiales...

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Mercado de San Miguel

+34 915 42 49 36

Plaza de San Miguel s/n <m> Ópera 2 5 Madrid, Madrid provincia, España

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Si hay un sitio que esté de moda desde su reapertura en Madrid, éste es el Mercado de San Miguel. Un antiguo mercado de barrio construido en 1916 y que cerró sus puertas como mercado tradicional en 2006 para volver a abrirlas en mayo del 2009 con un profundo lavado de imagen buscando imitar el éxito que en Barcelona ha tenido el mercado de la Boquería.



BREVE HISTORIA

Mucho antes de su construcción, en ese mismo lugar existió un mercado al aire libre. Durante la segunda mitad del siglo XIX empezaron a abrirse paso las ideas higienistas y funcionalistas que buscaban remediar los problemas de la suciedad e insalubridad de los mercados callejeros.

El Mercado de San Miguel fue construido entre 1913 y 1916 e inaugurado el 13 de mayo de 1916 , inspirado en otros mercados europeos realizados en hierro al estilo del de Las Halles de París. Había sido construido en dos fases (la primera finalizada en 1914) para no interrumpir el funcionamiento comercial del mercado.

Sus elementos más característicos son los soportes de hierro de fundición de la estructura. El coste de las obras fue de trescientas mil pesetas de la época. El acristalamiento exterior es posterior. San Miguel es la única muestra de su tipo que queda aún en la ciudad de la denominada arquitectura del hierro, ya que todos los mercados cubiertos construidos en el último tercio del siglo XIX fueron demolidos y, en general, sustituidos por nuevas construcciones.




VUELTA A LA ACTUALIDAD.

En el año 1999 la Comunidad de Madrid abordó una remodelación que devolvió al mercado su aspecto original. Sin embargo, su actividad comercial fue decayendo poco a poco ya que sus instalaciones no podían competir frente a los modernos supermercados y centros comerciales.

Para evitar su defunción, un grupo de particulares con intereses arquitectónicos y gastronómicos formó en 2003 la sociedad: El Gastrónomo de San Miguel, actual dueña mayoritaria del mercado. La cara más conocida de este grupo es el integrante del dúo humorístico Gomaespuma, Guillermo Fesser. Su objetivo era resucitar y mejorar su actividad tradicional creando un mercado que tenía como referencia el de La Boquería de Barcelona; con una oferta centrada en productos de gran calidad, alimentos de temporada, asesoramiento gastronómico, posibilidad de probar aquello que se va a comprar, comer de picoteo y con la ventaja de horarios flexibles.

Esperanza Aguirre vendió el cierre del mercado como una remodelación necesaria para el resurgir del mercado tradicional. Renovarse o morir. Así los antiguos comerciantes fueron casi forzados a vender sus puestos, pero lo que se inauguró en su lugar no puede llamarse “mercado tradicional”. Desde luego no es un centro comercial de alimentación para el día a día. Su público no son los vecinos de barrio sino turistas foráneos y curiosos.



La reforma ha eliminado los puestos centrales del mercado dejando un amplio espacio central para poder realizar presentaciones, actividades gastronómicas, pero también para que la gente tapee tranquilamente y se pasee por los puestos de este lugar sin pegarse de codazos con los demás visitantes. Algunos de los eventos gastronómicos que se han realizado aquí han sido la entrega de premios a los mejores restaurantes de la revista Metrópoli del diario El Mundo o conferencias y demostraciones de Madrid Fusión.




Actualmente es todo un templo de la gastronomía, formado por un conjunto de puestos de productos selectos y algo carillos, una zona de tapeo y una cuidada decoración en pleno casco histórico, una nueva atracción turística y de ocio. Aunque corren malos tiempos para los productos gourmet, los gestores de este mercado han sido lo suficientemente inteligentes como para no centrarse tanto en la venta de productos selectos como en el tapeo.

A primera vista el Mercado realmente sorprende y es agradable, es sin duda uno de los espacios con más glamour de la ciudad, por su proximidad a la Plaza Mayor está lleno a todas horas de turistas, por las noches es un lugar excelente para las primeras cañas y en cualquier momento un punto de encuentro para gourmets.



Demos un repaso sobre lo que se puede encontrar en sus puestos:





Los salazones de La Casa del Bacalao, se trata de un puesto de ahumados y de conservas de pescado en el que encontrareis una gran variedad de su producto estrella, el bacalao, que proviene de las frías aguas del Atlántico. Treinta años después de su fundación, esta casa tiene más de 80 tiendas repartidas por toda la geografía española. Si queréis preparar un buen bacalao en casa, la mejor pieza son los lomos de este pescado que aquí están entre 23 y 25 euros, la calidad es excelente y antes de cocinarlo debe pasar al menos 24 horas en agua. Sin embargo el éxito de este puesto está en la venta de pequeños canapés de ahumados diversos al precio de 1 euro para consumir en alguna de las mesas del pasillo central.



Las carnes europeas de La Boucherie, una carnicería de origen francés especializada en carnes de ave y caza. Francia es el proveedor principal del establecimiento y muestra de ello son las etiquetas ‘Label Rouge’ que certifican la calidad y el origen del producto, como es el caso del pato, las codornices o el archifamoso pollo de Bresse (a 17,5 euros el kilito!!!). Foie en todas las variedades imaginables (40 €/kilo).



La pasta fresca de Il Pastaio, en este establecimiento se puede comprar cada día la pasta recién hecha. Además de pasta , también tiene vinos, aceites de oliva virgen extra, vinagres, diferentes especias, legumbres, bombones y Limoncello -licor típico de Nápoles-. Pero lo que realmente merece la pena es la pasta fresca, yo destacaría los gnochis de calabaza (8,10 €-kg) y sobre todo, mi favorito los medallones de ricotta y jamón (9,60 €-kg). Si es os queda corta la tienda podéis visitar la casa madre en la calle Ríos Rosas, 39.



Los zumos Jugosa, un pequeño puesto situado en una esquina junto a la frutería, no es de los establecimientos que más éxito tiene y (ojalá me equivoque) uno de los que tiene el futuro más negro. Zumitos con fruta natural y agua con gas o un batido de yoghur y especias entre 6 y 9 euros.



Los pasteles del Horno San Onofre, negocio de repostería cuya tienda original está en la calle del mismo nombre desde 1972. Después de esta tienda, abrirían otras cuatro incluida ésta del mercado San Miguel, ofrece todos los dulces habidos y por haber, desde caramelos a tartas, pastas, bollería, chocolate con churros, bombones, … Son especialmente famosos sus roscones de reyes que cada año consiguen reunir colas de gente a las puertas de cualquiera de sus tiendas. Tiene incluso una pequeña heladería, aunque no tiene tantos ni tan exóticos sabores como en la tienda de la calle San Onofre, hay algunos helados muy interesantes, mi favorito, el almendrado con albaricoque, una bola 3,20 y dos bolas 4,40€.

Junto al stand del Horno de San Onofre, hay un negocio independiente de pastelería alemana. Se trata de la PASTELERÍA AUSTRIACA V de Viena. El dueño es Nicholas Gondoncs, un austriaco que pretende dar a probar su producto en Madrid, ofreciendo una calidad que hasta ahora no hay en la ciudad. A mi me encanta su surtido de repostería alemana (la tarta Sacher -8,90 € para chuparse los dedos y el strudel de manzana -2,90 € muy rico).



Vinotecas como Pinkleton & Wine, donde no sólo venden vinos de casi todas las denominaciones de origen con un trato personalizado sino que se encargan de la conservación de tus botellas (en caso que sean dignas de guarda y es que hay gente pa´ tó). Su idea de partida es bastante buena, vinos especiales servidos por copas que jamás probarías si tuvieses que comprar la botella completa y botellas de vinos que son difíciles de encontrar en el mercado porque no disponen de una distribución a gran escala. Todo ello sin descuidar otras opciones más asequibles, desde 2,5 euros la copa.



Ostras Sorlut, diminuto local donde se puede tomar una ración de este preciado molusco acompañado de una copa de champán francés. Es el puesto que más éxito tiene del mercado, sea la hora que sea encontraréis a alguien tomando ostras con una copa de champán.

Daniel Sorlut es uno de uno de los productores de ostras más importantes de Francia (localizado en la zona de Marennes y Normandía). Ostras de afamada calidad, tres años de cuidados para alcanzar la máxima calidad para la ostra “especial Daniel Sorlut” de espectacular tamaño. La carta muestra tres tipos diferentes de ostras, y de cada variedad tres calibres. “Sabor más intenso a mar”, “tonos a avellana”, “tonos dulces”… Se acompañan de limón, pero te recomiendan probarlas al natural. Precio de las ostras entre 7,50 € - 27 € la docena. Ofrecen, incluso servicio a domicilio, “teleostra”. Casi todo el mundo las acompaña de una copa de champán y es aquí donde te clavan (7,5 € la copa), un pelín más económica es la opción de acompañarlas con vino blanco francés (5€).

Mi experiencia, lo siento, no hay experiencia y es que no puedo con las ostras, “sabor a mar”, yo no suelo beberme el agua del mar cuando estoy en la playa y comer bichos vivos, que no, que no puedo con ellas.



La colorida frutería La Flor de San Miguel, Hilario Vasco y Santiago Gil han sido los encargados de abrir esta frutería , uno de los pocos puestos que sigue manteniendo la esencia del mercado tradicional al ofrecer a su clientela un servicio cercano, el de toda la vida. Destaca la variedad de sus frutas y verduras, desde las más habituales hasta las más exóticas, a precios razonables. Además se ocupa de acercar hasta Madrid productos con denominación de origen de nuestro país como el melocotón de Lérida, las naranjas de Valencia o la uva de moscatel malagueña. A mi me gusta especialmente su sección de setas, desde el sencillo champiñón (4,40 €/kg) pasando por boletus y hasta trompetas de la muerte (34 €/kg).



Los quesos de la Fromagerie de Madrid, una “quesería” de dueño francés, Phillipe Olivier, que ofrece una selección de quesos franceses (roquefort, brie, munster, …) y de prácticamente todos los puntos de España además de algunas curiosidades de otros países entre los que destaca (al menos por su precio) el pecorino trufado italiano al “módico” precio de 54 euros el kilo. Existe la posibilidad de probar el queso antes de comprarlo pues ofrece tapas a 1 euros de algunas de sus variedades.



La tahona L’Artesa de Gallent, presume de ser el único horno de pan de leña que queda en Madrid. Se trata de una panadería muy especial porque trabaja artesanalmente el pan sin levaduras químicas, nada que ver con el pan de las tiendas de alimentación de los chinos. Su nombre, la artesa, proviene del objeto con el que varias generaciones de panaderos amasaban la harina. Además de pan (1€ la barra) también tiene miniempanadas, minipizzas y miniempanadillas.



La pescadería Lonxanet, una negocio que trae su mercancía más selecta desde las rías gallegas con una peculiaridad muy especial, trabaja sin intermediarios. Se supone que así ofrece al consumidor su género a un precio más bajo y respetando los recursos naturales, aun así la calidad es cara y está al alcance de pocos bolsillos. Comenzó su andadura a través de la venta de pescado y marisco fresco por Internet y ahora ha decidido abrir su primera tienda en este mercado madrileño. Pescados como la raya, el salmonete de roca, la pescadilla, el mero o el cabracho son algunas de las variedades que Lonxanet propone a quienes se acerquen a su puesto. Pero como corren tiempos duros para las tiendas gourmets, también ofrece pescados de piscifactoría a precios más populares, incluso más económicos que los del mercado de mi barrio (doradas a 8 €, lubinas a 9 €), el mismo pescado en versión salvaje cuesta alrededor del doble.



La cervecería El Pescado original que va asociada a la pescadería hasta el punto de que podéis adquirir marisco en Lonxanet y pedir que os lo preparen en esta cervecería. Además tiene su buen surtido de tapas y raciones desde los 7 euros. Uno de los puestos en los que hacerse sitio a ciertas horas es misión casi imposible. Las cañas a 1,30 invitan a incluirlo en una ruta del tapeo por el centro de Madrid,



La tienda japonesa Maki Japón, con un buen surtido de sushi (1€ la pieza), makis (0,75€ la pieza) o algo más elaborado como el Temaki de salmón (3€ la pieza). Para acompañar, cerveza japonesa Kirin a 2 euros.



La charcutería Mas Gourmets, una tienda de origen catalán que se autodenomina “gourmets del embutido” cuyos orígenes se remontan a 1945 que comenzó como una tienda de butifarras. La tienda ha aunado los embutidos catalanes con los productos ibéricos de Guijuelo, así además de un extensísimo surtido de butifarras también encontraréis una gran variedad de jamones ibéricos hasta de 168 euros/kilo con gran éxito entre los turistas foráneos que desenfundan sus cámaras de fotos ante la pared de extremidades porcinas con el mismo entusiasmo que si estuvieran delante de la Cibeles.



Una sucursal del castizo Lhardy, uno de las tiendas - restaurante más afamados y castizo de Madrid, aunque para bolsillos desahogados porque su famoso cocido se cotiza a 50 €, que ya puede estar bueno a ese precio. Aquí encontrarás pulguitas (2€), sus afamadas croquetas (1,20€), tortilla española (6€), exquisitas quiches (4€ la porción), algunos fiambres selectos, también alguno de los platos clásicos de este restaurante como los callos, aunque no su clásico tazón de caldo.



La cafetería solidaria Qué Bonito es Panamá, que además de un buen café, permite tapear a base de canapés y tomarse una caña (1,30 €).



Los encurtidos y frutos secos de El Yantar de Ayer, que despacha platos de frutos secos variados a 3 o 4 euros, platos de aceitunas y pepinillos a 2,5 euros y vinos olorosos entre 4 y 6 euros la copa.



La exclusiva tienda Puro Caviar que ofrece una pequeña selección de este lujoso producto, la variedad más barata se pone en 17 euros los 10 gramos (el equivalente a una cucharilla de café). Para acompañarlo recomiendan el vodka helado (3 euros el chupito).



Un pequeño carrito de, Joyeux Noel, una tienda dedicada a las confituras naturales de casi todas las frutas (6 €). Os recomiendo la de cebolla (8€) con la que podéis quedar como chef gourmets cuando tengáis invitados en casa.



La librería gastronómica Laie, allí se puede encontrar más de mil libros gastronómicos, desde los más especializados para los profesionales y entendidos del tema, hasta los más sencillos para aquellos que se inician en el mundo de los fogones. Además, ofrecen libros especializados en la preparación de los productos que se venden en el propio mercado, aparentemente un negocio de rentabilidad más que dudosa pero que sobrevive con la venta de libros de “Spanish cooking” y “Spanish tapas” para los innumerables turistas extranjeros que cada día visitan el mercado. Una curiosidad, son los mismos de la librería de l CaixaForum.



La floristería Víctimas del Celuloide, se encarga de llenar de colorido y de olor el mercado. Está localizada junto a una de las puertas y ofrece una selección de temporada de flores y plantas, además de originales elementos decorativos de jardín, macetas y tiestos con los que adornarlas. Y para echarse algo al estómago, una selección de mermeladas de gran calidad.



La tienda de menaje de diseño de la firma catalana Vinçon, cuya casa matriz en Madrid se encuentra en la calle Castelló y que a pesar de vender unos artículos muy originales, parece un poco desubicada en este mercado. Aunque es una firma especializada en decoración variada (muebles, lamparas, camas, …), en el mercado se centra sólo en menaje de cocina, original diseño, pero precio elevado, abrelatas (14 €), sacacorchos (32 €), … Y piezas únicas como el exprimidor de Phillipe Starck o cubertería diseñada por Ferrán Adriá. En fin lo clásico que se compra para un regalo original, pero que por su precio, jamás adquirirías para ti mismo. A mi me encanta un clásico para regalar a los futuros padres: la cuchara con alas de avión (abre la boca que viene un avión …).



Y si tiene tanto éxito, ¿Por qué hay dos locales vacíos? José Bonales y Joaquín Nieves, de profesión pescadero y frutero, se resistieron cuanto pudieron a vender sus puestos, hasta que cedieron con la promesa de que mantendrían sus negocios en el nuevo mercado. Sus puestos de venta son los únicos vacíos, ya que aún están pendientes de que los nuevos propietarios de San Miguel les den luz verde para ejercer. Y es que los locales que les cedieron son más aptos para despachar cañas y tapas que peras y manzanas.



Y ¿yo lo recomiendo? Como Mercado para el día a día, pues no, no lo recomiendo. Como tienda gourmet me gusta aunque prefiero el Mercado de la Paz en la calle Ayala. Como sitio de tapeo me parece caro para las tapas que ofrece. Para tomar unas cañas o un vino y dar una vuelta, me parece un sitio genial y un imprescindible si estás de visita por Madrid.

Taberna El Mollete

+34 915 47 78 20

Calle de la Bola 4 <m> Ópera 2 5 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 158 personas

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Tasca castiza para tapear en el centro de Madrid

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Quizá darle la categoría de restaurante sea demasiado, sería más justo llamarlo Taberna. Es un pequeño local familiar que según cuentan perteneció al célebre bandolero Luis Candelas y que cuando éste fue ajusticiado pasó a cargo de la familia Mollet y de aquí su nombre “El Mollete”.

Ojo, no admite el pago con tarjeta (sólo efectivo)



TIPO DE COCINA.-

Sencilla y casera , buenas materias primas y algún toque moderno o creativo como la tortilla de callos o las carrileras al oloroso.



AMBIENTE Y DECORACION.-

Local pequeño tirando a minúsculo. A la entrada tiene una barra con bastante espacio para tomar unas cañas y unas raciones. Subiendo las escaleras hay un pequeño altillo con seis mesas para dos comensales. Paredes de ladrillo visto desnudas, algunas fotos de “famosos” que han visitado el local.

Imprescindible reservar si queréis aseguraros una mesa.



NO FUMADORES.-

No tiene.



SERVICIO.-

Correcto, amable, aunque con un toque de exceso de confianza como el hecho de que no haya carta y que no puedas ver los precios.



A LA CARTA.-

No hay una carta propiamente dicha. El camarero te recita las raciones y pides. De precio, pides a ciegas aunque las raciones oscilan entre 8 y 10 euros. Lo mismo para los vinos. Si tienes suerte a la entrada hay una pequeña pizarra con dos o tres raciones (y sus precios).

Caramelos de Morcilla


MENU DE MEDIODIA.-

Tiene un menú de mediodía a diez euros que está bien, aunque si sólo venís en una ocasión os recomendaría pedir de raciones.



LO QUE QUE COMI.-

Para dos personas, tres raciones (8 euros cada una) y media de vino (10 euros), total 17 euros por cabeza me parece una excelente relación calidad, cantidad y precio.

La comida, exquisita., platos sencillos, caseros aunque con un toque de modernidad.

De lo que comí, lo mejor los huevos rotos, un plato sencillo, pero que solo en algunos locales se eleva a plato excepcional, con tres huevos fritos en abundante y excelente aceite, patatas caseras (no congeladas) y con una sorpresa: pimentón, un toque original (y que les pienso copiar cuando lo haga en casa). Caramelos de morcilla, buenos, pero más sencillos, son morcilla de Burgos envueltos en pasta brick. Croquetas de gorgonzola, muy ricas, caseras y originales.

Huevos Rotos
Me quedé con ganas (para la próxima ocasión ) de probar las mollejas con boletus, las chistorras, los saquitos de queso de cabra y las carrilladas.

El vino, una botella pequeña de Ribera de Duero, excelente (10 euros).



VALORACION FJREDONDO.-

A pesar de su diminuto tamaño, de la confianza ciega que hay que tener al no existir carta, el local me gustó. Uno de los sitios de tapas con mejor relación calidad, cantidad y precio que he visitado en Madrid, especialmente teniendo en cuenta la zona donde está situado, a unos pocos metros del Senado y del Teatro Real. Voy a ser generoso (para que luego digan), le doy 8 sobre 10.

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El Arrozal

+34 913 65 39 09

Calle de Segovia 13 <m> La Latina 5 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 14 personas

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Mi arrocería favorita del Madrid de los Austrias

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TIPO DE COCINA.-

Ubicada en el Madrid de los Austrias se trata de una arrocería clásica con precios comedidos agradable, bastante grande y algo irregular, algunas veces sales satisfecho, otras decepcionado.



AMBIENTE Y DECORACION.-

A la entrada encontramos una barra muy útil como punto de encuentro de los comensales y para tomar una cañita antes de pasar a los salones.



El restaurante dispone de 3 salones de tamaño similar con unas diez o doce mesas y capacidad para 50 comensales cada uno. Paredes en ocre y decoración con antigüedades tipo casa de tu abuela: máquinas de escribir y de coser, planchas, braseros, jarrones, muebles rústicos, platos pintados a mano, reproducciones de cuadros de Dalí.



Con buen tiempo se puede comer en su terraza en la calle Segovia a un paso del Viaducto.




SERVICIO.-

Correcto, no excesivamente formal y mejor o peor en función del camarero que te toque. Aceptable, en general.



A LA CARTA.-

Entre los entrantes yo os recomendaría las croquetas de la Casa de Jamón Ibérico y Pollo, la sepia y los pimientos asados.

Tiene tres o cuatro carnes y otros tantos pescados, pero lo suyo es que si vas a una arrocería, te pidas un arroz, ¿no?

Presume de preparar hasta 45 tipos de arroz por encargo aunque en la carta sólo hay una docena:

Arroz con Bogavante

Arroz con Langosta

Arroz a Banda

Arroz Negret

Arroz con Costra

Arroz de Setas con Magro

Arroz con Nécoras Arroz Caldoso Marinero

Arroz del Campo

Paella de Verduras

Paella de Verduras con Magro

Paella Valenciana

Paella de Mariscos

Paella Mixta



A mi me gustan el caldoso y el de setas con magro, que me parecen bastante originales y que se salen de la tónica general.



Los postres no son gran cosa (fruta, flan, natillas, tarta, helado, …)



Dispone de un menú especial para Celiacos y esto, que parece una tontería, le da bastante clientela porque no hay demasiados sitios en Madrid que den una opción para las personas con este problema. La última vez que fui solo tenía dos mesas ocupadas y una de ellas era un grupo de celiacos.



El precio medio es de unos 20-25 euros más la bebida (salvo que optes por el arroz con bogavante, lo cual te sube la cuenta a casi el doble).



MENU DE MEDIODIA.-

De lunes a viernes tiene un menú de mediodía con excelente relación calidad precio (12 euros), compuesto por un entrante (sopa, ensalada) poco original, pero suficiente para entretenerte y un arroz que va variando cada día y que se prepara en el momento.

Ojo, probablemente cuando os sentéis os den la carta y no os mencionen que tienen menú si no se lo recordaís. Esto es algo que me sucede con bastante frecuencia en muchos restaurantes, si cuela, cuela.

La ocupación entre semana suele ser bastante escasa con lo que os atenderán muy bien.




LO QUE QUE COMI.-

He visitado este restaurante en bastantes ocasiones y, aunque presume de poder afrontar hasta 200 servicios a un tiempo, os recomendaría que si veis el restaurante lleno, os marchéis. Mi experiencia los días en que el restaurante estaba a pleno rendimiento ha sido nefasta, esperas interminables, arroz duro, …

Para una primera visita os recomendaría que optaseis por el menú degustación (20 euros sin bebida) que consta de:

Pimientos Asados con Pan Tostado

Sepia

Paella Mixta

Sorbete del Tío Barret (el sorbete de cava y limón de toda la vida)



La paella mixta puede sustituirse por otro tipo abonando un pequeño suplemento.





VALORACION FJREDONDO.-

Mi madre siempre me dice que haciendo exactamente lo mismo, unas veces el arroz sale extraordinario y otras horrible. Esta es la sensación que tengo con este restaurante, en ocasiones he salido enormemente satisfecho, mientras que en otras, el cocinero no ha estado tan inspirado.

Sí que he notado que los días que el restaurante estaba lleno, la calidad era muy deficiente, en cambio cuando no había demasiada gente las paellas son mucho mejores. En promedio yo le daría un 7 sobre 10. El precio me parece muy interesante y, aun no siendo el mejor arroz que he probado en mi vida, en general es bastante aceptable.

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