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Pello

Arkupe

+34 945 23 00 80

Calle de Mateo Benigno de Moraza 13 Vitoria-Gasteiz, Álava, España

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Nuevos y mejores tiempos

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Hoy además de pasear por la llamada "green capital", que no es otra que la coqueta Vitoria, optamos por saborear sus mejores especialidades en pleno centro histórico en el restaurante Arkupe. Antes de nada, les tengo que confesar que el dicho de segundas partes nunca fueron buenas, en este caso no se cumple. Tras una experiencia un tanto aciaga le dimos una nueva oportunidad al Arkupe, y vaya que sí colmó nuestras expectativas. Inaugurado en 1973, ha ido adaptándose a los tiempos, con distinta suerte, hasta ofrecernos actualmente una renovación perfecta de sus instalaciones.

En concreto, en su nueva etapa han creado dos ambientes claramente diferenciados. En la parte inferior, donde el ambiente es más fresco e informal, se encuentra la zona de picoteo, engalanada ella con una vitrina donde se exponen un sinfín de referencias de vinos. Por el contrario, en la parte superior podremos disfrutar de un moderno y precioso comedor, donde además de poder comer a la carta, se nos ofrece una gran variedad de menús más que interesantes.

Nosotros degustamos tres entrantes y tres platos principales. Primero las famosísimas croquetitas Arkupe. El relleno de jamón, chipirón y txangurro sació nuestros paladares de la mejor manera posible. Excelente.

A continuación, un clásico de temporada entre las verduras: alcachofas salteadas con jamón. Entre las reinas de la madre Tierra. Cuando es un manjar lo es, y en este caso, afortunadamente, lo fue. Enhorabuena.

Y como último entrante, una miniatura de una especialidad del Arkupe, como son sus pucheros: rollitos de berza rellenos de morcilla sobre crema de alubias. Una versión más minimalista del típico plato de alubias acompañado de su berza. Muy ingenioso y rico.

Vayamos con el capítulo de los principales. Como amantes de los chipirones que somos, a falta de un plato, dos. La primera modalidad fue a base de unos chipirones a la parrilla con ali-oli y cebolla pochada. No hay más truco que permitir que la materia prima sea la protagonista y que florezca su calidad, como es el caso.

La otra variedad de este delicado clamar fueron los chipirones en su tinta con risotto de hongos. Uno de los platos tradicionales de la cocina vasca unido a un arroz más moderno, cuyo sabor era un auténtico gozo para los sentidos.

Para terminar, la carne: solomillo a la brasa con patatas y pimientos rojos. Estupenda pieza y realmente sabrosa. Mis bendiciones. Nada que objetar.

Para no desentonar con el resto y no romper con la serie, los postres también fueron tres. Para comenzar, el clásico tiramisú fresco y óptimo reductor de nuestros juguetones jugos gástricos.

Más. Tarta de queso casera. Bien todo. Tanto la textura de la tarta, como la base, donde la galleta-hojaldre cumplían su papel más que dignamente.

Finalmente, tarta de manzana caliente con helado de toffe. Dulce bien maridado. El toffe y la tarta de manzana son el matrimonio perfecto; más aún, si ambos son de primera división.

Renovarse o morir. Ellos optaron por renovarse y han dado un salto de calidad enorme. Enhorabuena.

Última visita: 16/03/19
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C/ Mateo Moraza 13
01001 Vitoria-Gasteiz

945 230 080

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Hotel Kanala

+34 943 19 90 35

Itziar Auzoa 2 Deba, Guipúzcoa provincia, España

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El mar y la montaña se saludan

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Pocos espacios pueden ofrecer el gozo de disfrutar del mar, la montaña y la gastronomía. El restaurante Kanala ubicado en el municipio de Itziar en la provincia de Gipuzkoa se salta la norma y es uno de los elegidos. Sin lugar a dudas, el entorno y la localización se pueden considerar mágicas. Nos situamos, concretamente, próximos a Lastur, paradisíaco valle de aproximadamente tres kilómetros y medio de longitud, donde abundan cuevas y numerosas simas y con vistas al espléndido y bravo mar del pueblo de Deba.

Uno de los principales atractivos del restaurante Kanala es su coqueto comedor con vistas a dicho mar. Espacio sencillo y de dimensiones un tanto reducidas, sin grandes alardes arquitectónicos, pero muy funcional, y lo más importante desde el punto de vista del comensal, la distancia entre las distintas mesas es más que adecuada. Su ubicación ya nos desvela que su cocina se especializa en pescados a la brasa, pero sin dar la espalda tampoco a las carnes a la brasa procedentes del mencionado valle de Lastur, donde en sus prados pastan plácidamente cabezas de las populares 'larrabehixak' (betizuak), una de las razas autóctonas de ganado vacuno más antiguas de Europa.

Como entrante cortesía de la casa, se nos obsequió con la siempre socorrida gilda, que a pesar de su sencillez (una aceituna, una guindilla y una anchoa), hacen las delicias de un sinfín de amantes gastrónomos. Y merece detenerse en su origen: en 1946 un cliente del bar donostiarra Casa Vallés bautizó a este manjar como Gilda, en honor a la película protagonizada por Rita Hayworth que se estrenaba en 1946, y que, como esta tapa, era “verde, salada, y un poco picante”.

Entrados ya en materia, el primer plato fue la sorpresa de la jornada. Cocina de fusión y maridaje entre productos: almejas rellenas de txangurro. Resultado exquisito. El riesgo de que el sabor de uno de los productos se impusiera al otro no se produjo en ningún momento. Enhorabuena.

Segundo entrante. Este de la tierra y de temporada: habitas salteadas con jamón y huevo escalfado. Como en el caso anterior, desenlace de la historia con final más que feliz. La ley del producto; si el producto es de calidad...

Y por último, del plato que más esperábamos y desafortunadamente, menos colmó nuestras expectativas: cogote de merluza a la brasa. No dudamos en ningún momento de que el pescado rendía todas sus cualidades óptimas, sin embargo, faltó tiempo de brasa. Llegó a la mesa con sus lomos rosáceos. Una excusa para volver y disfrutar aún más, si cabe.

El momento dulce sí que fue apoteósico. Tuvimos el placer de saborear una de las mejores tartas caseras calientes que jamás recuerde un servidor. La elaboración no tenía nada que ver con esas pseudo tartas de queso que se ofrecen en muchos restaurantes. La clave está en la masa. Enhorabuena.

¿Mar, montaña y gastronomía? Kanala en Itziar les está esperando.

Última visita: 03/03/19
Web del restaurante
Ver ubicación Longitud: 2º 19’ 52’’ Oeste Latitud: 43º 16’ 39’’ Norte

Itziar Industrialdea, 2,
20829 Itziar, Gipuzkoa

943 199 035

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Restaurante Kata 4

+34 943 42 32 43

Santa Catalina Plazatxoa, 4 San Sebastián, Guipúzcoa provincia, España

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Las mejores ostras en la Bella Easo

Pello lo descubrió en febrero de 2019

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Pues sí, hace unos años vio la luz en la bellísima capital guipuzcoana un establecimiento especializado en ostras y champán, cuyo concepto era verdaderamente novedoso en dicha ciudad. Estamos hablando del Kata 4, regentado por Juan Ramón Goikoetxea, "Goiko". No obstante además de ese preciado bocado de mar, Goiko nos sorprende con una amplísima variedad de productos locales, donde prima siempre la calidad de la materia prima. Nosotros en eta ocasión, optamos por averiguar nuevos y originales sabores, y dejar las ostras para otra ocasión. Seguro que más pronto que tarde habrá opción para catarlas.

Antes de mostrarles todas las diferentes joyas gastronómicas, merece la pena detenerse en la arquitectura del local. Se crean tres espacios bien diferenciados, todos ellos apoyados en unos elementos decorativos muy atractivos. Nada más entrar al restaurante nos encontraríamos con el lugar propicio para degustar las ostras y otro multifuncional saloncito privado de sillas altas. Finalmente, en la parte superior se situarían las mesas más privadas, para poder saborear los diferentes platos de una manera más sosegada. Y antes de que se me olvide, no dejen de visitar su terraza. Su ubicación junto al Hotel María Cristina y frente al río Urumea es pura magia.

Ahora sí, ya llega el momento para volver a deleitarnos con todo lo que allí degustamos. Comenzamos el festín con una verdura de temporada, concretamente unas alcachofas con jamón y un puré de patata delicioso. Si las alcachofas fueron de nota, lo del puré resultó inolvidable. De agradecer un maridaje tan perfecto.

Segundo de los entrantes: cola de cigala rebozada con salsa de chipirón. Nuevamente una combinación de sabores muy acertada. La cigala y el chipirón forman un matrimonio perfecto. En definitiva, un buen plato.

Y el último de los entrantes, uno de los caprichos de la casa: huevo de caserío a baja temperatura con polenta y setas de temporada y queso manchego. Ciertamente, es un plato que nunca defrauda. Sinfonía de sabores para crear una excelente melodía gastronómica.

Cambiamos de tercio. Llega el momento de los platos principales. Comenzamos con una de las especialidades de la casa: txangurro a la donostiarra con pimiento morrón, yuzu y aguacate. En esta oportunidad se trató de jugar con los contrastes. El yuzu, que para quienes no lo sepan, es un cítrico que crece en Asia Oriental y tiene apariencia de una pequeña naranja, y el aguacate contrarrestaban el sabor terso del marisco. Muy bien.

Para continuar con el apartado de pescados, un clásico de nuestros mares: rape, el cual iba sobradamente guarnecido. Caldo nikkei, tirabeques, tomate cherry, cebolla roja, boniato y shitake marinado. Ejemplo de fusión de gastronomía japonesa-peruana con producto de la tierra. En este caso tres no son multitud.

Oportunidad ahora de degustar un arroz: arroz negro con chipirón y mejillones de roca. Una vez más, el motivo del éxito del plato se debe a la óptima conjunción de materias primas. Felicitaciones.

Y por último, antes de llegar al momento más dulce de la jornada, el manjar carnívoro: solomillo de ternera con pimientos de piquillo y su jugo. Quizás el plato con nota más alejada de la media, motivado por el excesivo sabor ahumado que ofrecía la pieza. Nada que no se pueda corregir.

Variedad de postres notable. Para los más chocolateros qué mejor que una torta de chocolate con helado de sésamo garrapiñado negro. Dulce ideal para los más golosos, sin duda.

Uno más. Strudel de pera, crema pastelera y helado. Este postre que se asocia a la cocina germana continúa haciendo las delicias de muchísimos comensales europeos, como así sucedió en nuestro caso.

Y para terminar, como homenaje al sorprendente clima tan benigno que nos está acompañando, un exquisito surtido de helados. Buen colofón de fiesta.

Ya ven, no sólo los fanáticos de las ostras deben de visitar el Kata 4. Todos tienen su sitio.

Última visita: 16/02/19
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Santa Catalina Plazatxoa, 4
20004 Donostia, Gipuzkoa

943 42 32 43

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La Cocina del Principal

+34 948 88 83 48

Calle Fernando el Católico, 13 Sos del Rey Católico, Zaragoza provincia, España

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Cuando la historia y la gastronomía se dan la mano

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En el día de hoy vamos a poder disfrutar de dos placeres al precio de uno. Un poco de historia acompañada de la mejor gastronomía en el mismo pack. Acercarse a la bellísima población aragonesa de Sos del Rey Católico nos permite embeber los capítulos más ricos de nuestra vasta historia. En el visitable Palacio Sada de dicha villa nació el ilustre Fernando II de Aragón, pero la etimología del municipio esconde muchas más sorpresas ¿Por qué el nombre de Sos? Diversas hipótesis. Para algunos Sos significaría sobre un alto, aludiendo a la situación que tiene la villa sobre una prominencia. Para otros “Sos” haría referencia muy posiblemente al pueblo prerromano de los suessetanos que se encontraron asentados por estas tierras. Finalmente hay una interpretación en la que Sos vendría a ser las iniciales de “Sancti Oppidum Stephani”, esto es, la villa de San Esteban. Quédense con las que más les guste.

Y después de resolver nuestras dudas históricas, con el fin de complacer nuestros humildes estómagos, visitamos La Cocina del Principal. Lo primero a destacar, su belleza, nada de extrañar por otra parte, puesto que el restaurante ocupa actualmente lo que eran las cuadras y bodega de caserón noble del siglo XV. De unas instalaciones amplias y rústicas han creado un espacio precioso, en el cual también llaman la atención las bellas pinturas que cuelgan de las paredes. Tan holgado es el lugar, que tuvimos la suerte de saborear los distintos manjares en un salón privado, lo cual es verdaderamente de agradecer. Manjares estos que fueron abundantes, dado que se nos ofreció un menú degustación con los mejores platos tradicionales de la cocina aragonesa.

Y por si el menú degustación no fuera ya de por sí suficiente, para ir abriendo nuestras papilas gustativas, se nos ofrecieron unas aceitunas maceradas en aceite y unas croquetas de pato elaboradas artesanalmente, cortesía de la casa. Sin duda, un comienzo prometedor.

Situándonos propiamente en el menú degustación, el primero de los platos fue su micuit de foie gras casero acompañado de una especie de pan de brick, que igualmente elaboraban ellos, y una sabrosísima cebolla caramelizada. Más que interesante la propuesta.

Sigamos. Una sopa de ajo, que, sin duda nos hace trasladarnos en los tiempos en los cuales, por los motivos que fueran, en ninguna de nuestras cocinas podía faltar esta vianda. Ya por simplemente dicho motivo, merece la pena.

Y un último primer plato antes de llegar a los segundos, que en mi más humilde opinión fue el que destacó entre todos ellos: el canelón relleno. Bechamel exquisita y el punto de gratinado delicioso. Felicitaciones.

Llegamos a los segundos. Lomo de bacalao fresco ajoarriero. Cruda batalla tiene un humilde servidor con este popular pescado. Amén de que no se trata de uno de mis favoritos productos, el plato llegó a la mesa diríamos que templado y quizás con un exceso de sal, de modo que comparativamente quedó un poco por debajo del resto.

Momento de las carnes. Primero, carrillera de ternera guisada con manzana. Si obviamos el mismo pequeño detalle, que en el servicio anterior, es decir que el producto no estaba lo suficientemente caliente, el resto perfecto. Una carne tiernísima y jugosa, la cual se deshacía en la boca, perfectamente maridada con la manzana.

Y con la segunda carne dieron el do de pecho. Junto al canelón fue la estrella de la jornada: ternasco asado al horno. Demostraron con creces que se trata del producto fetiche de la región. Con una materia prima de primerísima calidad y siendo unos maestros en su posterior elaboración como lo son, el resultado no puede ser otro que el cum laude. Enhorabuena.

Por último, un pequeño hueco para el momento más dulce de la jornada, si bien en esta ocasión tuvimos que ampliar dicho hueco, puesto que nos esperaba una notable selección de postres de la casa: canutillo de chocolate, helado de leche merengada y brazo de gitano de crema. En una palabra, excepcional.

Si desean una gastronomía aragonesa de primerísima calidad en un marco incomparable, La Cocina del Principal es el lugar.

Última visita: 10/02/19
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C/ Fernando el Católico 13
50680 Sos del Rey Católico Zaragoza

948 88 83 48

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Alderdi Zahar

+34 943 42 52 54

Fermín Calbetón, 9 San Sebastián, Guipúzcoa provincia, España

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Una apuesta por lo tradicional

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En la cuna de la innovación y la fusión gastronómica, la Bella Easo, ¿por qué no optar por una cocina tradicional, donde se prioriza la materia prima de primerísima calidad? Pues esa oportunidad nos la da el restaurante Alderdi Zahar, situado en plena Parte Vieja, concretamente en la calle Fermín Calbetón, donde probablemente el pintxo o la tapa por metro cuadrado sea la más elevada de todo el país. Restaurante, por tanto, clásico y que actualmente ha renovado ligeramente su imagen, pero que no ha perdido un ápice su esencia.

En consonancia con la gastronomía que se ofrece, y volviendo a la decoración tanto esta como el ambiente es muy informal, pero al mismo tiempo realmente acogedor, con una atención por parte de los camareros muy cercana y profesional. Sencillez que se rompe con el atrevimiento de ofrecer una cocina a la vista de los clientes, circunstancia que es siempre de agradecer. No hay trampa ni cartón. Incluso las diferentes piezas que se van a degustar se enseñan en la mesa para posteriormente ser elaboradas.

Como no podía ser de otra manera, los entrantes fueron a base de producto de temporada y naturales. Primero, unas exquisitas alcachofas salteadas con jamón. De quitarse el sombrero. Sabrosas, tiernas y sin ninguna piel.

A continuación, más productos de la tierra: menestra de verduras. En ese festín vegetal tuvimos el placer de volver a saborear alcachofas, además de mi admirado cardo, guisantes, zanahoria y los huevos cocidos de rigor. Todas las notas adecuadas para obtener la mejor sinfonía gastronómica.

Vayamos con los principales. Todo al uso. Primero pescado y luego carne. En cuanto al pescado, un excelente rape al horno con patatas panadera. El que el producto fuera tan fresco, ya le otorgaba la mitad del camino hacia la excelencia. La otra mitad, asunto de los fogones. Bravo.

Y en el apartado carnes, sigamos sin abandonar el aroma tradicional. Chuleta con patatas y pimientos verdes. Podríamos decir que la carne resultó correcta, que es una buena nota, dado nuestro nivel de exigencia.

Y para terminar un dulce casero, recomendación del servicio, que desde luego fue una sugerencia inmejorable. El tiramisú que tuvimos el gusto de saborear, fue de los que se recordarán en tiempo. Mis más sinceras felicitaciones.

Ya lo ven, en Donosti no es todo innovación y platos de alta cocina; lo clásico también gusta, y vaya que si gusta.

Última visita: 02/02/19
Web del restaurante (no disponible)
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Fermin Calbeton Kalea, 9
20003 Donostia, Gipuzkoa

34 943 42 52 54

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Restaurante Amelia

+34 943 84 56 47

Prim kalea,34 San Sebastián, Guipúzcoa provincia, España

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La niña gastronómica, futura dama de los fogones

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Hoy visitamos un lugar al que le auguro un gran futuro, dado como ha comenzado su andadura. En menos de dos años de existencia ya ha logrado su primera estrella Michelín. Estamos hablando del restaurante Amelia, ubicado en una zona muy céntrica de la cuna del comer, como es la Bella Easo. Al mando un joven chef argentino, Paulo Airaudo. Este, tras formarse en muchos restaurantes, incluso de la talla de Arzak, desembarcó en la ciudad una vez cerrado Bottega, su vistosa trattoria en la ciudad suiza de Ginebra, donde también había obtenido una estrella Michelin en 2015 al poco de inaugurarse.

En cuanto a la decoración, muy sencilla y con mucha claridad, que le otorgan los enormes ventanales, que contrasta con las paredes y parqués oscuros. Un único salón en el que dominan las modernas mesas sin mantel, además de otra mesa grande en la cocina, la cual se sitúa en el sótano del mismo. Sobriedad y paz que rompen en muchos momentos los excesivos decibelios del hilo musical. Esta mesura también se produce entre las opciones gastronómicas, puesto que sólo se ofrece un menú de temporada, si bien es abierto para todo tipo de alergias. Menú que puede acompañarse de distintos maridajes, la cual puede ser una buena opción, debido al elevado precio de su bodega. Dos pequeños borrones, que no impidieron que el resultado fuera fantástico.

Comencemos el festejo. Sardina, lámina de remolacha horneada y crème fraîche. Esta última que no es más que una especie de nata fermentada, que cumple perfectamente el papel de una vinagreta, marida a las mil maravillas con el pescado.

Más entrantes. Del mar a la tierra. Del pescado a la carne. En este caso de la sardina al ciervo. En concreto, el corazón del ciervo ahumado. El contraste con el dulzor de la cebolla morada nos proporciona un plato de primera.

A continuación el plato más sorprendente. De hecho, se nos puso la tarea de adivinar de qué materia prima lo componía. Nos acercamos ligeramente a lo que realmente se trataba: anchoa, sangre de cerdo e hinojo. Increíble juego de dulce-salado. Todas las papilas gustativas en funcionamiento a toda máquina.

Último de los considerados entrantes: alitas de pollo, cebolla y huevo. Las alitas de pollo están perfectamente deshuesadas, bien camufladas debajo de un crujiente de la propia piel del ave, donde también se esconde un huevo elaborado a baja temperatura, y todo ello acompañado del jugo del pollo. Espectacular.

Llega otro momento curioso: el del pan, al que escoltaba una sabrosísima mantequilla asturiana, aceite de oliva de la Toscana, paté de hígado de pollo y tuétano. Ya ven, el pan es un plato más del menú, pero lo merece, sin lugar a dudas.

El pan, el cual era artesano, consistía en una pequeña hogaza dividida en cuatro trozos, la cual verdaderamente resultaba escasa, a tenor de la cantidad de platos que aún quedaban por degustar. Lástima.

Y después del pan, los platos que entrarían en la calificación de principales. El inicio, apoteósico: risotto de perejil con trufa negra. Aseguraría, sin temor a equivocarme, que no existen en la gastronomía dos ingredientes que combinen tan maravillosamente. Delicia pura.

Y después del arroz, un poco de pescado: salmonete con alcachofa tardía. Todo cosas bunas que decir. Una riquísima crema de alcachofa en el fondo del plato con un lomo de salmonete, perfectamente limpio, sometido a la cocción ideal. Bravo.

Y para terminar, carne. Eso sí, sin abandonar en ningún momento la originalidad, cualidad innata de Amelia. Pato, calabaza y espinaca. Otra vez jugando al escondite; dentro del nido de la espinaca, la calabaza. Y para poner la guinda, una cuchara con una cabeza de gamba blanca, para redondear el plato.

Y antes de llegar al postre, una especie de preludio. El queso. Pero aquí, como no podía ser de otra manera, también hay truco. En la parte superior lleva una cobertura de boniato, lo que hace transformar totalmente su sabor. Se pasa en un santiamén a un sabor dulce, y así ya tenemos un postre.

Un postre más. Helado de Ron Zacapa 23 soleras, caviar y aguacate. Ejemplo claro de cómo Paulo es un enamorado de jugar con los sabores. Plato arriesgadísimo, sin duda. Todo es cuestión de que los paladares más clásicos vayan evolucionando. Todo un reto.

Y para rematar, crema de topinambur, crujiente de la cáscara y sorbete de chocolate blanco. Primera vez que llegaba a mi conocimiento el topinambur: raíz alimenticia de flor amarilla, que conjuntándolo todo crean un espectáculo visual notable.

Para finalizar, cortesía de la casa, unos deliciosos petits fours, mientras saboreamos el café. Buñuelos de crema, tarta de limón, caqui y la sorpresa final, gomilas de whisky con la figura de Darth Vader. Y es que sospechamos que Paulo es un admirador de esta saga, como podrán comprobar ustedes mismos en algún elemento decorativo del restaurante.

La niña Amelia ha llegado y ha venido para quedarse. Bienvenida.

Última visita: 19/01/19
Web del restaurante
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Prim Kalea, 34
20006 Donostia, Gipuzkoa

943 84 56 47

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Landa

+34 947 25 77 77

Carretera Madrid - Irún km 235 Burgos, Burgos provincia, España

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La mejor parada gastronómica en carretera

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Sí, así es, queridos lectores. Hoy llegamos al Landa ubicado en la carretera Madrid-Irún en Burgos, siendo este el sitio ideal para realizar un descanso en los trayectos que unen Madrid con Euskadi o con Navarra, tanto por la distancia como por la tan espectacular oferta gastronómica que podemos degustar. Además de restaurante es hotel, aprovechando su tan bellísima y completísima arquitectura. Todo gira en torno a un castillo medieval rehabilitado, el cual destaca sobre el resto de elementos, tales como la piscina, la plaza y el quiosco de la música. Por cierto, ese castillo o torre de defensa del siglo XIV se trasladó desde Albillos hasta este lugar piedra a piedra. Ahí es nada.

A destacar las dos filosofías gastronómicas que ofrece el restaurante. Por un lado, quienes desean realizar una parada rápida para continuar con su trayecto viajero, disponen de una zona en la cual pueden disfrutar de unas raciones estupendas, mientras quienes opten por algo más relajado y descansado podrán acercarse a otro comedor, en el cual tendrán la oportunidad de conocer más profundamente la carta del Landa.

Cortesía de la casa, tuvimos el placer de ir abriendo boca con un aperitivo a base de aceitunas, guindillas, pepinillos y mantequilla de la zona, además de unos hojaldres rellenos inmejorables. No es un mal principio, desde luego, para ir calentando motores. Se agradece.

A continuación, no nos complicamos mucho y sin dar rienda suelta a la imaginación, escogimos dos de los platos fetiches y más exitosos de la casa. Primero, huevos fritos con patatas panadera y morcilla de Burgos. Los huevos con su "puntillita". Y sobre la morcilla qué podemos decir, pues que probablemente sea la mejor de Burgos, con lo que significa afirmar eso.

Y segundo, pues el que todos ustedes se están imaginando: corderito lechal asado en horno de leña y servido en cuartos para 2 personas. Sobran las palabras. Llorábamos lágrimas de cordero, en vez de cocodrilo, debido al éxtasis que alcanzaron nuestras papilas gustativas. Inmejorable. El acompañamiento de la ensalada de lechuga merece también su reconocimiento.

Y la guinda la puso, como mandan los cánones, algo dulce: canutillos rellenos de crema con unas natillas semilíquidas, que quedarán para siempre en mis recuerdos reposteros. Afortunadamente, la herencia que dejó el pastelero francés Pierre continúa presente.

Se acabó lo de las paradas en coche y no poder comer como uno desea. El Landa ha solucionado el problema con creces.

Última visita: 11/11/18
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A-1, Km. 235
09001 Burgos

947 25 77 77

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Katxiña

+34 943 83 14 07

Barrio de San Martin 8 Orio, Guipúzcoa provincia, España

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El rey del besugo

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Hoy nos acercamos a uno de los restaurantes más clásicos de la costa guipuzcoana: Katxiña ubicado en Orio. Un pueblo que para los que no lo conozcan tiene muchísima historia. Su nacimiento ya es toda una hazaña, puesto que no llegó a crearse hasta que los niveles del mar Cantábrico se lo permitieron. De ahí surgió el espíritu pescador de sus habitantes, los cuales no se conformaban con cualquier ejemplar. Sólo tenían ojos para las enormes ballenas, que les hicieron prosperar como pueblo, a raíz de la venta de productos relacionados con preciado animal.

Antes de centrarnos en los manjares gastronómicos, merece la pena detenerse un poco más en su ubicación. El entono llama poderosamente la atención por su paz, tranquilidad, armonía y belleza. Exactamente se encuentra sobre el pueblo de Orio, con unas vistas espectaculares de la propia villa y del río Oria que le rodea. Ya en el interior, destaca su sencillez y sobriedad a base de una madera noble, que le otorga ese carácter familiar que tratan de buscar. Nada de excentricidades decorativas. Lo importante es lo que nos vamos a encontrar en el plato. Allí, el cercano José Miguel Zendoia, creador y ferviente enamorado del txakoli, nos deleita con su magia infinita.

Entremos en materia. Para comenzar, dos entrantes. Por un lado, un delicioso pastel de puerros y gambas. Es, sin duda, una de las recomendaciones de la casa más acertadas. Ambas materias primas son de calidad, pero lo más importante es que el resultado del pastel es magnífico: bien ligado, jugoso, esponjoso, sabroso... Sobran los calificativos.

El otro entrante también es un ejemplo de producto de primerísima calidad: revuelto de hongos. Quien nos iba a decir a nosotros que en un lugar entregado al mar como es este, tendríamos el placer de saborear una maravilla tal. Indudablemente, un ejemplo más de cuál es la filosofía que impera en el Katxiña.

Y como plato estrella, la joya de la casa: besugo a la parrilla. Como introducción, les adelanto que en 2000 fueron galardonados con el galardón de mejor besugo de Orio. Arte en la parrilla, producto inigualable y el toque especial de la salsa, que ya es autóctona: salsa Orio. Se doran los ajos fileteados con aceite de oliva y cayena, para finalmente añadirle el perejil y un chorro de vinagre, obteniendo una salsa, que es tan simple como deliciosa. Maravilla pura.

Finalmente, el postre, el cual en esta ocasión fue dos en uno: flan con natillas caseras. Auténtico placer y deleite para los más golosos; dos postres caseros clásicos de tamaña calidad cuesta encontrarlos. Uno exquisito aún, pero dos... Bravo.

Pregunta ¿Es usted un apasionado del besugo? Respuesta: Katxiña. Así de sencillo y claro. Ahora disfruten de la magia.

Última visita: 04/11/18
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Barrio San Martín
20810 Orio

943 831 407

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Hermandad De Pescadores

+34 943 64 51 40

Zuloaga Kalea, 12 Hondarribia, Guipúzcoa provincia, España

guardado por 9 personas

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La mejor sopa de pescado del mundo

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Muy sugerente el título de la entrada, ¿verdad? Pues no lo digo yo sólo, si no la prensa nipona, los cuales de gastronomía saben un rato, y más aún, de sopas. Pinchen el enlace y compruébenlo también ustedes mismos. El lugar que ofrece esa maravilla es muy particular, como no podía ser de otra manera: La Hermandad de Pescadores ubicado en la inigualable por su belleza Hondarribia. Allí lleva desde 1938 este lugar situado en el popular arco de la Hermandad en el centro de la ciudad, bajo las órdenes del popular Iñaki Bergés, el cual comenzó como cocinero en el barco en el que durante 15 años salía a pescar.

Lo primero a destacar de la cocina de este lugar es su completo respeto hacia el producto y que en todo momento impera la filosofía de lo tradicional. De hecho, el lugar es realmente antiguo, puesto que, si bien en 1938 empezó a ofrecer comidas, su origen data, nada más y nada menos, que de 1361 cuando los pescadores levantaron este local para guardar sus aparejos y redes. En definitiva, se trata del más antiguo de los edificios extramuros de Hondarribia. Ambiente tradicional que se refuerza más, si cabe, por el atuendo que llevan las camareras, que no es otro que el típico traje de pescadoras.

Fue un menú simple a base de dos platos, pero vaya par de joyas. Primero, cómo no, la famosísima sopa de pescado de la casa, que como bien nos explica su propietario no tiene misterio alguno, pero precisamente ahí radica el misterio en muchas ocasiones. Se hace como toda la vida en base a una receta tradicional y con buenos pescados para obtener un resultado fantástico. Tan fantástico que para muchos comensales se trata de la mejor sopa de pescado que han degustado nunca.

Y a continuación el príncipe de los mares: rodaballo a la parrilla. Nunca puede defraudar tal tesoro marino regado con una salsa excelentemente ligada. Cuando la profesión se convierte en arte, como es el caso, poco más hay que añadir. Sobran las palabras. Maravilloso.

De la misma manera, en el postre se aprecian las manos de grandes reposteros, como lo demostraron en la elaboración de un postre tan delicado como la panchineta. Para los menos avanzados en el conocimiento de su existencia, les comento que se trata de un postre típico del País Vasco, el cual se prepara con un hojaldre y se rellena con crema hecha de huevo, harina y azúcar. Después se mete todo en el horno espolvoreado con almendra, para que se pueda saborear bien caliente. Un auténtico lujo. Y si se acompaña con un helado de canela, miel sobre hojuelas.


¿Amantes de la tradición? No lo duden. Esta es su casa.


Última visita: 21/10/18
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Zuloaga kalea 12,
20280 Hondarribia
Gipuzkoa

(+34) 943 64 27 38

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Real Golf Club de San Sebastián

+34 943 51 58 45

Chalet Borda-Gain. Barrio Jaizubia Hondarribia, Guipúzcoa provincia, España

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Delicadeza gastronómica en el más bello paraje

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¡¡Hoy nos vamos de boda, sí señores!! ¿Qué mejor que un gran homenaje gastronómico en la celebración de un evento tan especial? Pues para ello nos dirigimos al exclusivo y diferente Real Golf Club de San Sebastián, cuya ubicación no se halla en la Bella Easo, si no en una hermosísima villa que poco le tiene que envidiar, que no es otra que Hondarribi. En dicho lugar en un caserío emblemático (Borda-Gain) situado en las faldas de Jaizkibel, el cual en la década de 1960 fue remodelado para acoger al Club de Golf nos esperaba con todos sus encantos gastronómicos su capitán, Jon Marie Grao Crespo.

Evidentemente tratándose del evento que se trataba, el comienzo no podía ser otro que un cocktail de bienvenida, en el cual no faltó de nada. Entre los aperitivos fríos habría que destacar el foie en canapé de tostadita, el taco de pulpo, las gildas de anchoa y los diferentes makis, sashimis y nigiris, entre muchos otros. Entre los aperitivos calientes también hubo un buen festín: croquetitas, crujiente de puerro y fideuá, buñuelo de morcilla, tempura de trigueros, gambas fritas... Y todo ello, con el lujo de poder disfrutar al mismo tiempo de la espectacular bahía de Txingudi y Hendaya. Ahí es nada.

Entremos en materia. Para comenzar un inolvidable crujiente y fluido de txangurro con perla de vieira, sopa de almejas y ensalada de txipiron crujiente con aliño de pipa. Igual de suculento que su denominación lo hacía indicar. Cuando todos los elementos que componen el plato son de calidad primorosa, se obtiene una sinfonía mágica.

Sigamos. ¿Qué les parece ahora un pescadito? ¿Fenomenal, verdad? Pues para deleitarnos, la reina de los mares: merluza de pintxo a la bretona con gambas al cebollino silvestre. Salsa bretona; magnífica idea. Este tipo de salsas a base de crema de leche, mantequilla y un poco de vino blanco maridan perfectamente con el pescado. Bravo.

Antes de pasar con la carne, nos merecemos una pequeña tregua para asentar perfectamente todo el conjunto de sabores paladeados, y que mejor para ello que el típico sorbete, si bien en este caso era singular por su gusto, motivado por sus ingredientes: sorbete de limón con majao de menta y flor eléctrica. Términos nuevos para mí, ambos dos. El primero, simplemente, machacar la menta. Y el segundo tiene más enjundia: se trata de una flor originaria de Brasil y de Perú, cuyo nombre debe a ese extraño hormigueo que produce en el paladar. Increíble el juego que puede dar un sorbete. Maravilloso.

Ahora para los más ansiosos carnívoros llega su trance gastronómico más emotivo. La carne en la mesa. Nada más y nada menos que un solomillo Rossini. Al igual que la salsa bretona, el origen igualmente se debe a la inigualable cocina francesa. Basta con saltear en una sartén con mantequilla dicho solomillo cubierto con una rodaja de foie gras pasada unos segundos por la sartén. A continuación se sirve sobre una rebanada de pan ligeramente frita en mantequilla y se acompaña de unas trufas laminadas regadas con una salsa a base de vino tinto y tenemos esta auténtica maravilla.

Finalmente, un ambicioso dulce para redondear un sueño gastronómico hecho realidad. Bizcocho cremoso de canela con helado de avellana y crema de pistacho. Esta vez, sin lugar a dudas, el éxito del postre estaba en la elección de los elementos. Canela, avellana y pistacho son la familia perfecta. Excelente.

El Real Golf Club de San Sebastián el lugar donde sus sueños gastronómicos se hacen realidad.

Última visita: 20/10/18
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Ver ubicación Longitud: 1º 49’ 36’’ Oeste Latitud: 43º 20’ 16’’ Norte

Chalet Borda-Gain
Barrio Jaizubia
20280 Apdo. 6.
Hondarribia (Guipuzcoa)

943 61 68 45

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