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Pello

Eneko Bilbao

+34 946 55 88 99

Avenida Abandoibarra, 4 <m> San Marnés 1 Bilbao, Bizkaia provincia, España

guardado por 3 personas

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La esencia de Eneko Atxa

me encanta, uno de mis favoritos

Sí. Hoy visitamos un nuevo espacio gastronómico que recientemente acaba de abrir el maestro Eneko Atxa. Y cómo no podía ser de otra manera, lo ha hecho de la mejor manera posible, pues la prestigiosa Guía Michelín le acaba de otorgar una nueva estrella, que se une a las tres del Azurmendi y una del Eneko Larrabetzu. El lugar del cual estamos hablando es el Eneko Bilbao, cuya ubicación, sin duda, es la más idónea para que todo el joven equipo del que se ha rodeado Eneko pueda dar a conocer toda la magia gastronómica que lleva dentro.

Verdaderamente el equipo es joven, pero con una capacidad infinita. Al mando de los fogones, la mano derecha de Eneko: Iker Barrenetxea (su hermano pequeño como le llama él). En sala, Urko Mugartegi, con una amplísima experiencia en dicha tarea. Julio Barluenga lidera una carta de vinos muy especial, y finalmente, increíble labor la que lleva a cabo Ander Sanz como coctelero y encargado de los cafés. Una vez todo el equipo presentado, ya sólo nos queda elegir entre el menú Bizkaia o el menú Bilbao. En nuestro caso nos decantamos por el primero, el cual era un poco más extenso.

Como mandan los cánones, comencemos nuestro repaso gastronómico con los entrantes. Primero, una apuesta en la que Eneko demuestra lo bien que combina la innovación y vanguardia con la importancia del producto de la tierra: mantequilla de oveja y setas. Finísimo y riquísimo. El único peligro es que abuse de su ingesta, dado que su presencia no nos abandona en todo lo que dura el festín.

Más entrantes: Kaipiritxa. Un trampantojo del que ya gozábamos en el restaurante Azurmendi. Se trata de un bombón de lo más fresco que realmente es una caipirinha de txakoli, cuya novedad se encuentra en la presentación: ¡Ahora es un fruto de un bonsai!

Sigamos. El tercer entrante también fue un trampantojo: naranja y foie. En este caso el engaño se produce con el gajo de la naranja, donde se esconde un delicadísimo foie con naranja ¿La versión de pato a la naranja de Eneko Atxa?

Y para finalizar con los entrantes, uno más clásico: brioche de setas. Bajó ligeramente el listón anterior, quizás motivado porque el nivel de sorpresa alcanzado rebasó nuestra imaginación culinaria.

Momento de detallar los platos principales. Tartar vegetal, caviar de aceite y emulsión de hierbas y flores. En una palabra: delicioso. Los sabores de cocinas de varias nacionalidades en la mesa: Perú, Japón... Una auténtica fiesta.

Más. Ostra a la brasa, cenizas de aceituna y aire de mantequilla tostada. Es cierto, que este producto y dicha manera de elaboración ha alcanzado las últimas fechas un auge notable, pero en Eneko Bilbao el ahumado final es algo diferente y especial.

Sin abandonar el diseño y la magia de colores, llegamos al plato de la yema de huevo de caserío sobre estofado de trigo y jugo de vegetales asados al carbón. Un plato que no suele faltar jamás en la carta de Eneko y en el cual da muestras de su preocupación por la materia prima local. Bravo. Por cierto, rompan el huevo antes de empezar a saborear el plato.

¿Y qué les parece una de ravioli de rabo de vaca, caldo de legumbres y bombones Idiazabal? Ya ven, Eneko transforma un plato de pasta en algo sublime, y todo ello sin recurrir a productos rocambolescos. Pero cuando hay arte...

A continuación uno de los platos que no me cabe la menor duda va a perdurar en la carta y va a dar muchísimo que hablar: bogavante al sarmiento, su jugo y buñuelo de interiores. Es un nivel más en el capítulo gastronómico hacia la exquisitez y la perfección. Lo del buñuelo es para manual de grandes chefs.

Y para acabar, un poco de carne: solomillo a la brasa, gnocchis de Idiazabal y pesto de albahaca. Como pueden comprobar, Eneko es un enamorado del queso de su tierra y lo ofrece en diversidad de platos ¡¡Y bien que lo hace!! Pero no sólo es queso; la carne está en su punto perfecto y el pesto de albahaca es una joya para todos y cada uno de los sentidos.

No se preocupen si son muy golosos, puesto que los postres no bajaron la media, en absoluto. Primero, un postre tradicional local, pero con el guiño de Eneko presente: intxaur-saltsa helada, avellanas y chocolate caliente. Básicamente es una natilla a base de leche, nueces, azúcar y canela, pero a ojos de Eneko todo cambia. Ya lo verán. Se trata de bisutería suprema gastronómica.

Y el segundo postre, un clásico de nuestras cocinas y de Eneko: torrija a la brasa y helado de leche de caserío. Sensacional. Tanto la textura de la torrija como el propio. Tan es así, que merecen un testimonio gráfico por separado.

Por si no nos habíamos saciado, cortesía de la casa nos ofrecen unos goxuak (dulces) que se escondían de forma divertida entre granos de café. Teníamos para "morirnos" de dulce: trufa fría con nueces de colores, macarrones de limón, una especie de granos de café de chocolate y gominolas de fruta. Dulces a más no pedir.

Eneko Bilbao es un lugar para seguir disfrutando de la marca Eneko. Disfrútenla.

Última visita: 26/07/19
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Palacio Euskalduna.
Abandoibarra etorbidea, 4.
5ª planta
48011 Bilbao (Bizkaia

94 655 88 99

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Asador Orio

+34 945 14 83 00

Calle Felicia Olave 3 Vitoria-Gasteiz, Álava, España

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Un lugar en el interior, cuyo origen es la costa

Pello lo descubrió en septiembre de 2019

está OK

Pues sí, así es. El asador que visitamos hoy se ubica en la bella ciudad de Vitoria, pero la denominación que le dieron al local los responsables de todo, José Manuel Uranga y Ana Carrera, ya nos adelantaba su origen y sus raíces: asador Orio. En dicha pequeña villa marinera ambos aprendieron la magia del manejo de la parrilla en uno de los asadores más sublimes en dicha materia, que no es otro que el asador Xixario.

Esta herencia la han llevado con un gran éxito a una ciudad como Vitoria, donde desde luego también se saben aprender los mejores pescados y las mejores carnes a la parrilla. Y allí, en un lugar estratégico de la ciudad, a cinco minutos del centro andando en el parque del Prado, con unas vistas inmejorables, podemos degustar la mejor materia prima en un espacio modesto, pero realmente acogedor.

El inicio fue a base de dos entrantes. Por un lado, una exquisita menestra natural. A destacar que todos los productos eran de primerísima calidad y algo que parece baladí, pero no lo es en absoluto; el jamón que acompañaba a las verduras era de nota.

El segundo entrante fue una ventresca de bonito. Un plato completísimo, ya que además del atún, una cebolla sabrosísima, pimiento verde, pimiento rojo y alegría conformaban el plato. En la línea con el anterior entrante. Muy bien.

Los platos principales también rayaron a buena altura. Como no podía ser de otra manera, y sin dudarlo, nos decantamos por degustar un besugo a la parrilla. Nos trasladó a los mares más cercanos, con lo que su propósito se cumplió con creces.

Y hubo más pescado, dado que estábamos ávidos de saborear ese majestuoso producto: merluza de ración con cebolla pochada y patatas panaderas. Quizás en su debe hay que señalar que a la merluza le faltaba un poco más de tiempo en su elaboración. Lástima.

Por último, el momento de la carne. Chuletillas de cordero con patatas fritas caseras y pimientos rojos asados. Otro detalle de los que aparenta nimio, pero no lo es: patatas caseras, algo que, lamentablemente, cuesta más encontrar. Y la pieza igualmente de calidad. Bravo.

Los postres también fueron variados y de calidad. A falta de uno, tres. Primero, sorbete de limón al cava para digerir los suculentos manjares ingeridos. Nada que objetar. Refrescante y digestivo.

Más. Cuajada casera. Se trata de un postre tradicional, de toda la vida, que no puede faltar en ninguna carta de este tipo de asador que se precie, y menos aún si el dulce que se ofrece es notable, como fue el caso.

Por último, una de mis debilidades: panchineta. Por si alguno lo desconoce, se trata de un pastel, el cual se prepara con un hojaldre y se rellena con crema hecha de huevo, harina y azúcar. Después se mete todo en el horno espolvoreado con almendra y se saborea caliente. Además, se le puede añadir chocolate caliente, como fue el caso. Me gustó.

Ya ven, si no pueden visitar la costa para saborear un buen pescado, hay un lugar que les está esperando: asador Orio.

Última visita: 18/07/19
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Felicia Olabe Kalea, 3
01007 Vitoria-Gasteiz, Araba


945 14 83 00

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Restaurante Adolfo

+34 639 93 81 40

Calle Hombre de Palo 7 (Toledo) Toledo, Toledo provincia, España

guardado por 30 personas

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Disfrute gastronómico en Toledo

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Hoy visitamos un lugar que no hace mucho, 2016 para ser exactos, se erigió como capital gastronómica de España. Ese lugar es el histórico Toledo. Y allí visitamos el restaurante Adolfo, donde su chef Adolfo Muñoz con su encanto, cordialidad y buen hacer, es un creador de auténticas maravillas. Poseedor de multitud de premios, pero sin duda, el más importante es su cercanía con todos y cada uno de los comensales. Gracias, Adolfo. Gracias que se hacen extensibles igualmente a su hija Verónica, la cual dirige el día a día del local, con la misma simpatía que su padre. De tal palo, tal astilla.

Y qué les puedo decir del lugar. Pues que se trata de una auténtica maravilla. Si bien se trata de un edificio del año 1924, llama poderosamente la atención la exultante modernidad que reina en cada uno de los cuatro salones de los que dispone el restaurante. Policromías, cuadros y cerámicas bellísimos en un patio cubierto de ensueño, amén de la Cueva-Bodega del siglo IX, o de las increíbles vistas desde la terraza sobre su Casa Urbana Adolfo, donde también uno tendrá el placer, si lo desea, de poder hospedarse, destacan en su variadísima arquitectura.

Como el lugar lo merecía, optamos por degustar el menú chef, el cual se iniciaba con tres aperitivos del día. Primero, un gazpacho refrescante, muy adecuado para las fechas tan calurosas en las que nos encontramos. Dulce y salado al mismo tiempo. Muy notable.

El segundo aperitivo fue más innovador: anchoa con aguacate sobre brick. Del mismo modo, refrescante y sabroso y con una calidad de la materia prima superior. Bravo.

Para acabar con los entrantes, la espectacular tempura de flor de calabaza. Satisfactorio guiño a la cocina asiática. Inmejorable tanto el punto de fritura de la tempura como el gran descubrimiento de la flor de la calabaza. Enhorabuena.

Los platos principales también rayaron a una enorme altura. Para empezar con ellos, tengo el placer de presentarles un novedoso carpaccio de alistado y frutos rojos del bosque. Plato en los que juegan los cinco sentidos, es decir, completísimo. De los que se quedan en el recuerdo.

Sigamos. Pasta de espelta, huevo poché y aceite de rúcula. La intención más que loable, pero lástima que la pasta desvirtuaba y deslavazaba un tanto el plato. No obstante, podríamos catalogar de un plato de los de más que aprobado.

A continuación, producto de la tierra, que puede resultar arriesgado su traslado a la mesa: oreja de lechón, manzana, pasas y nueces. Ya ven a qué me refiero con lo de arriesgado. Sin embargo, su resultado fue soberbio. Pruébenlo. Háganme caso.

Más y además uno de los que se puede considerar protagonista de la jornada: bogavante, su caldo y remolacha ¿Bogavante en Toledo? Se preguntarán asombrados al igual que un servidor. Pues así es, y de una calidad sublime.

Por último, y antes de adentrarnos en los postres, un gran pescado: atún rojo en almadraba. Manjar de los manjares donde los haya. Y nuevamente un guiño más a la cocina asiática, dada su popularidad en aquel entorno.

Vayamos con los postres. El primero, un helado de trufa "Aestivum". Se trata de una trufa negra estival por sus fructificaciones estivales. Las altas temperaturas lo convertían en un dulce necesario a más no poder.

Más azúcar. La bomba golosa del festín gastronómico, y nunca mejor dicho: esfera de caramelo con yogur y tierra de pistachos de Villacañas. En esta ocasión la vista incluso se imponía al gusto, maravillada de poder contemplar tamaña obra de arte.

Y para terminar, unos pequeños dulces a base del que no podía faltar mazapán toledano y unas exquisitas rocas de chocolate. Muy bien.

Adolfo, el placer de la gastronomía toledana, les espera.

Última visita: 06/07/19
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Hombre de Palo, 7
45001 Toledo


+34 925 227 321/+34 639 938 140

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La Perla

+34 943 45 88 56

Paseo de la Concha s/n San Sebastián, Guipúzcoa provincia, España

guardado por 25 personas

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Sus vistas enamoran

está OK

Una de las más bellas ciudades, que no es otra que la Bella Easo, cuna de los mejores gastrónomos, nos acoge en el día de hoy para poder degustar los mejores platos. Pero esta vez no visitamos propiamente un restaurante, lo que luego lamentablemente se percibirá en el resultado final, sino un centro de talasoterapia, que consta de un restaurante. Se trata de La Perla, donde su mayor mérito y lo que más destaca es el disfrute de la espectacular vista en primera línea de la tan carismática playa de la Concha.

Y sí, el espectáculo visual es un auténtico lujazo. Todo acristalado, creando al comensal una sensación de que mientras degusta diversos platos está surcando las olas en un barco. Enfrente le espera la isla de Santa Clara. La decoración, igualmente, invita a sentirnos capitanes mercantes, con unos colores relajantes y claros, sin abandonar en ningún momento la modernidad de las mesas y sillas y con una vajilla y cristalería muy acertada. En ese apartado nada que discutir.

El tema gastronómico resulta un poco más peliagudo. Primero, cortesía de la casa, se nos sirvió una crema de espárragos, la cual cumplió su cometido. Sin estridencias.

Vayamos con los entrantes. Para comenzar saboreamos un rulo de pato con salsa agridulce de manzana. Quizás, uno de los platos más aceptables. El pato estaba realmente sabroso y el hojaldre sin ser de los mejores que un servidor ha tenido el placer de saborear, no desentonaba en absoluto.

En cuanto al otro entrante, las dudas son mucho más fundadas: hongos confitados sobre puré de tubérculos. Primer error: el plato se sacó templado, rayando a frío. Y segundo, cuando uno ha gozado con el sabor de unos hongos frescos de temporada y le ofrecen esto, pues...

Continuemos con los pescados. Rodaballo con verduras asadas y vinagreta de champiñones. El peligro de los rodaballos de ración es evidentemente que, al compararlo con un auténtico rodaballo a la parrilla de toda una pieza, provoca unos sufrimientos culinarios, de los que uno tarda en escapar.

El otro pescado, un clásico: chipirones plancha con cebolla caramelizada. Es una de las joyas de la gastronomía vasca. Sin embargo, nuevamente no cumplió con las expectativas. Se esperaba mucho más de un plato, que es un símbolo de nuestras cocinas.

En lo que se refiere a la carne, tampoco hubo mucha novedad. El plato escogido fue entrecot con romescu y setas variadas. Correcto, sin más. La carne bien y la salsa buena acompañante, sin esconder las virtudes de la materia prima principal.

Finalmente, los postres, los cuales tampoco mostraron un alarde de cualidades en el arte culinario. Por un lado, sorbete de mandarina y vodka. Refrescante, que ya significa algo, considerando en las fechas en las que nos encontramos.

Y, por otro lado, brownie de chocolate y nueces. Decepcionante. Puede ser que un servidor sea especialmente exigente con este postre, puesto que lo ha saboreado en multitud de ocasiones, pero imponiéndose la objetividad a la subjetividad, también la nota obtenida es muy escasa. A mejorar tocan.

En conclusión, las vistas superan notablemente a la gastronomía.

Última visita: 28/06/19
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Paseo de La Concha, s/n
Edificio La Perla
20007 Donostia–San Sebastián
Gipuzkoa

+34 943 46 24 84

gastrodisfrute.blogspot.com/2019/07/sus-vistas-enamoran.html

Patri Marin Berasategui

+34 944 65 20 70

Erribera Kalea, 13 <m> Abando 1 2 Bilbao, Bizkaia provincia, España

guardado por una persona

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Berasategui apuesta por los gastrobares

Pello lo descubrió en julio de 2019

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Pues sí, como lo leen. El bueno de Martín Berasategui apuesta por una nueva aventura, como es un gastrobar y en un nuevo lugar: Bilbao Tras conquistar tierras guipuzcoanas, se lanza a conquistar tierras vizcaínas. El reto es máximo, dado que el espacio gastronómico se sitúa en el recién inaugurado hotel Tayko, donde nuestro gastrobar de hoy, el Patri, compartirá compañero de mesa. A pie de calle, el Patri, y en la primera planta otro concepto, como es el restaurante Ola, donde a buen seguro, Berasategui peleará con ahínco por la undécima estrella Michelín.

En cuanto al diseño del lugar, se corresponde con la filosofía gastronómica que se propone. Una cocina desenfadada con una notable variedad de platos y muy diferentes, indudablemente, se adapta mejor a un lugar más moderno, hecho que el Patri cumple a la perfección. Hormigón y ladrillos a la vista, con sillas vanguardistas, que lo convierte en uno de los novedosos restaurantes-fábrica industrial que actualmente abundan. Eso sí, al fondo la típica ventana donde apreciamos el encomiable trabajo del equipo de cocina, donde debajo de las letras del establecimiento, no podía faltar, como no podía ser de otra manera, la rúbrica del mago de los fogones.

Dado que su tipo de gastronomía invita a ello, optamos por saborear distintos platos, sin diferenciar entre entrantes y platos principales. Comenzamos por algo sencillo, pero que superó con nota nuestras expectativas: tomate de caserío, bonito, piparras y vinagreta de ajo asado. Delicioso. Ejemplo claro de éxito motivado por disponer de una excelente materia prima.

A continuación, ensaladilla de txangurro. Intenso sabor a txangurro. Nada de sucedáneos. Autenticidad al poder. Nada que ver en absoluto con otras ensaladas donde, a pesar de que el protagonista sea dicho producto, se mezclan un sinfín de sabores. Enhorabuena.

Y algo que no podía faltar: croquetas caseras de jamón elaboradas con la receta de Gabriela Olazabal, la madre de Martín. Insuperables. De casta le viene al galgo, podríamos decir. Es evidente que este mago de los fogones tuvo alguien que bien le preparó y le enseñó.

Y ahora un poco de pescadito. Producto de la tierra y fresco: anchoas fritas con ajo y guindilla. En la línea con todo lo anterior; simple, sencillo, a la par que con un gusto exquisito. Mis felicitaciones.

Para terminar, lo más sorprendente y quizás lo más vanguardista: arroz "bombón" con begi haundi y moluscos. Para quien lo desconozca, cuando hablamos de "begi haundi" nos referimos al calamar. En cuanto a los moluscos, la elección fue unas vieiras de primera. Y el arroz colosal, cuyo sabor tenía un toque finísimo a queso, que convertía el plato en algo magistral.

Momento de postres. Comenzaremos con el que obtuvo una menor aceptación, si bien colmó nuestras expectativas: tarta de chocolate fundida y manzana verde. Nos gustó, pero sin llegar a crear emociones notables.

El segundo postre sí que fue un auténtico sueño gastronómico: torrija con crema de almendra caramelizada, chantilly envejecido y helado de café con leche. Martín volvió a demostrar que en lo que se refiere a la elaboración de torrijas, él es un verdadero maestro. Nunca nos defrauda. Bravo.

Si quieren conocer al Berasategui más versátil, no lo duden. El Patri es su oportunidad.

Última visita: 26/06/19
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Erribera Kalea, 13
48005 Bilbao, Bizkaia

34 944 652 070

gastrodisfrute.blogspot.com/2019/07/berasategui-apuesta-por-los-gas...

La Viña de San Francisco

+34 689 77 45 41

San Frantzisko Kalea, 17 <m> Casco Viejo 1 2 Bilbao, Bizkaia provincia, España

guardado por una persona

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Opción gastronómica en un entorno que florece

Pello lo descubrió en julio de 2019

está OK

Hoy nos acoge la honorable villa de Bilbao, pero en una zona un tanto especial por el auge que se le ha dado y el modo en que se ha rehabilitado. Se trata del barrio Bilbao La Vieja junto a la ría donde nos espera el restaurante La Viña de San Francisco. En lo que se refiere al lugar, destaca por su minimalismo con un diseño muy cuidado, donde lo moderno se impone a lo rústico, en contraposición con su entorno. A primera vista muy acogedor y atractivo.

Su gastronomía tampoco desentona, con una propuesta ambiciosa. La Viña de San Francisco desea que la cocina que ofrecen no se detenga únicamente en lo autóctono, sino que profundizan también en lo internacional, logrando de esta manera una fusión más que interesante. Un lugar pulcro, moderno, para una oferta gastronómica posiblemente bohemia y vanguardista. Declaración de intenciones en principio tentadoras.

El primer detalle fue verdaderamente más que loable. Se nos obsequió con una sabrosa ensalada de arroz, a base de cebolla roja, tomate, canónigos y apio, aderezado todo ello con trozos de pan tostados, dando lugar a un resultado más que satisfactorio.

Entrando ya en harina, decidimos degustar un primer plato cuyo ingrediente principal fuera igualmente el arroz, pero con un final completamente diferente: arroz salteado a la marinera. Me gustó y mucho. El arroz en conjunto muy suelto, pimientos verdes y rojos carnosos y los mejillones sabrosos. Enhorabuena.

En el segundo plato es donde se produjo la pequeña decepción. Colas de rape con su refrito de ajo y guindillas. El pescado lamentablemente flotaba en un mar de aceite y su carne se hallaba totalmente pegada a su espina dorsal, señal inequívoca de que no se trataba de una pieza fresca en absoluto. Mal.

Gracias a Dios, con el postre se remontó ligeramente y se subsanaron los errores anteriores. Tarta de queso con helado de queso fresco y confitura de frutos rojos. Dulce casero, bien elaborado y con un sabor a queso, que quedará en el recuerdo de nuestros paladares.

Ya ven, un lugar con aires renovados en un entorno en pleno apogeo y esplendor, el cual está en sus manos que continúe prosperando o no.

Última visita: 14/06/19
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San Frantzisko Kalea, 17
48003 Bilbao, Bizkaia

689 77 45 41/94 471 30 92

gastrodisfrute.blogspot.com/2019/07/opcion-gastronomica-en-un-entor...

Parador Nacional de Turismo de Salamanca

+34 923 19 20 82

Calle de Teso de la Feria 2 Salamanca, Salamanca provincia, España

guardado por 18 personas

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En tierra de sabiduría, un poco de gastronomía

está OK

¡Hoy nos vamos de parador, sí señor! Visitamos la bellísima ciudad de Salamanca donde su Parador con unas vistas inigualables a todo un casco monumental histórico de dicha ciudad, nos propone una variada oferta gastronómica en el restaurante Bracamonte. La verdad es que el comienzo es más que esperanzador y toda una declaración de intenciones, al poder disfrutar en la margen izquierda del río Tormes de un paisaje panorámico inolvidable a través de sus enormes ventanales y cristaleras, provocando una sensación cautivadora y encantadora.

En lo que se refiere a la gastronomía, podríamos decir que es más que correcta. Su filosofía se basa en una cocina artesanal, local y con pocas complicaciones. Se impone el local a la gastronomía, dado que es especialmente confortable, elegante y amplio, con una declaración clásica con tonos claros y mucho mármol, que invita al relax. En definitiva, mejor el envoltorio que el producto, lo cual no es grave, pero... Asimismo, en su descargo se debe decir que dicho envoltorio es de muchos quilates.

Comenzamos con un entrante ligero y algo moderno para lo que se estila en la casa: cuscús acompañado de sus verduritas. Bien. Sabroso y buena elección de las verduras, donde el apio sobresalía del resto de ingredientes.

Un entrante más. En esta ocasión similar al anterior en cuanto a los ingredientes, pero totalmente diferente en lo que respecta a su elaboración: hojaldre relleno acompañado de arroz negro. A destacar la textura del hojaldre. Más que bien.

Y por fin el plato principal, el cual fue, sin duda, la estrella de la jornada. Confit de pato con puré de manzana. Una gratísima sorpresa; no esperábamos en absoluto encontrarnos un pato de tamaña calidad en tierras castellanas. Bravo.

Finalmente, el postre. En consonancia con todo lo que se saboreó anteriormente. Ligero y sin estridencias. Una fresquísima sopa de fruta, que siempre es una buena elección en fechas en las que el calor es auténtico protagonista. Nada que objetar.

El mero hecho de poder divisar Salamanca con ciertos privilegios, bien merece una visita a este restaurante.

Última visita: 30/05/19
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Teso de la Feria, 2
37008 Salamanca

+34 923192082

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Mesón Cuevas del Vino

+34 918 94 02 06

Calle de Benito Hortelano 13 Chinchón, Madrid provincia, España

guardado por 32 personas

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Se rueda: ¡Gastronomía!

está OK

Lugar muy especial el que visitamos en el día de hoy, sobre todo por su historia y la multitud de personajes ilustres que lo han disfrutado. Se trata del Mesón Cuevas del Vino ubicado en Chinchón. En realidad, más que de un de restaurante, podemos catalogarlo como un auténtico museo. En sus inicios era una antigua casa de labranza de finales del siglo XVIII, cuya actividad principal se basaba en la elaboración de vino y aceite. También se almacenaban diferentes variedades de cereales del campo, para su posterior venta. Esta casa contaba, por tanto, con numerosas dependencias destinadas a almazara, lagares, bodegas, cuevas, almacenes de grano y vivienda, así como gran cantidad de fincas de labor, fundamentalmente, viñedos y olivares. Además de estas dependencias, la casa cuenta también con caballerizas, pajares, numerosos almacenes de grano y fragua. En definitiva, un auténtico placer para los ojos.

Y espacio a raudales. Tanto es así que disponen de nada más y nada menos que de 7 comedores. Allí uno no puedo dejar de mirar todas las tinajas que recogen las firmas y textos manuscritos de los ya citados personajes famosos. La nada despreciable cantidad de 405.000 litros se podían almacenar en estas tinajas ¿qué les parece? Y siendo un lugar de más de 300 años y de esa belleza extraordinaria, evidentemente, el provecho no ha sido sólo gastronómico. Ha servido de marco para numerosas películas, series o programas de televisión, así como para spots publicitarios. Entre otras películas habría que destacar: “Sex o no sex", con Carmen Sevilla y José Sacristán y “Campanadas de media noche”, de Orson Welles.

En cuanto a la gastronomía, eso ya es otro cantar. Viven más de la historia y de la farándula que del optar por ofrecer unos buenos menús. Comenzamos con algo típico de la zona: morteruelo. Es una pasta típica elaborada con hígado de cerdo y otros ingredientes, como jamón, carne de pollo, perdiz o conejo, guisados, machacados y desleídos con especias y pan rallado. Francamente, a mí no me gustó.

A continuación, algo tan simple como una ensalada mixta con vinagre de jerez. Probablemente, uno de los mejores platos de la jornada gastronómica, con lo que se pueden hacer una idea del nivel culinario del lugar.

Y antes de empezar con los platos principales, un entrante más, y clásico donde los haya también: croquetas de ibérico. La sensación que nos dejó fue la de ni frío ni calor. Esperábamos más del jamón, tratándose del lugar en el que nos encontrábamos, mientras la bechamel más que mejorable, dado que destacaba por su ausencia de cremosidad.

En los platos principales, de igual manera, optamos, por lo típico de la casa. Primero, chuletitas de lechal. Pues que quiere que les diga, en mi humilde opinión, a pesar de que se tratara de un cordero lechal, lo que conlleva una pieza más pequeña, el tamaño de las chuletillas rozaba lo ridículo.

Más carne. Solomillo de vacuno gallego. Tampoco de las mejores piezas, pero aceptable. No obstante, lo que era más dudoso era la crema que acompañaba a la carne, la cual no llegamos a adivinar con seguridad qué ingredientes la componían.

Por último, el mejor plato de los que degustamos: cochinillo asado. Hizo honor a los excepcionales hornos de que dispone el lugar. Tierno, jugoso y en su punto. En cierta medida, salvó la jornada que resultó un tanto aciaga. Compensó lo anterior.

Finalmente, los postres, los cuales nos sorprendieron para bien. Saboreamos el postre mesón, que consistía en una degustación a base de dulce de almendras, hojuelita con miel, leche frita, tarta de queso y tarta de chocolate y almendras. Acierto pleno. Más que bien.

Ya ven, si no es exactamente por lo que nos mueve, es decir la gastronomía, bien merece una visita por conocer un lugar muy especial, con mucha historia y mucho duende.

Última visita: 18/05/19
Web del restaurante
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C/Benito Hortelano, 13
28370 Chinchón (Madrid)

918 940 940

gastrodisfrute.blogspot.com/2019/06/se-rueda-gastronomia.html

Restaurante Zaka

+34 944 01 45 61

Calle Simón Bolívar, 11 <m> Indautxu 1 2 Bilbao, Bizkaia provincia, España

guardado por 2 personas

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Gastronomia de nivel, con trato exquisito

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Hoy nos decidimos por visitar una ciudad con mucha distinción, y desde luego, con una gastronomía que la honra más, si cabe. Dicha ciudad no es otra que la bella, cosmopolita y acogedora Bilbao. Allí, en pleno centro, nos espera el restaurante Zaka, el cual comienza a despuntar y con fuerza. Su cocina de fusión, con una notable variedad de platos y calidad, unida a su admirable vida nocturna, ha permitido, sin duda, dicho despegue.

Se trata de un local con dos espacios bien diferenciados, en función de cuál sea la opción escogida por el comensal. Junto a la barra un lugar para raciones y pintxos, mientras más al fondo, el sitio adecuado para un buen ágape. Zaka ofrece además de sus dos menús semanales y estacionales, dos propuestas muy interesantes, tales como el menú Zaka y el menú Almacén, todas ellas a precios muy moderados. Nosotros nos decantamos por el primero de los dos, con un disfrute pleno. Espero y deseo que también sean partícipes de dicho goce a través de estas líneas.

Comenzamos nuestro festín con su selección de croquetas. En una palabra: espectacular. Tanto el rebozado, la bechamel, como el relleno, insuperables. Este último era realmente variado; queso, jamón y chipirón, opciones todas ellas que degustamos con verdadero placer.

Siguiendo con los entrantes, una de mis debilidades gastronómicas: boletus confitados, huevo poché, foie y aceite trufado. Magnífico una vez más. En consonancia con la filosofía del restaurante Zaka: producto, producto y más producto. Bravo.

Y para acabar con los platos a compartir, un excelente arroz negro de sepia y ali‐oli de manzana. Exquisita combinación de sabores, para terminar con unos entrantes muy bien escogidos y muy completos. Mi más sincera enhorabuena.

Vayamos con los platos principales. Tres a falta de uno. Primero, entrecote laminado, piperrada y patatas. Más que correcto y sin estridencias. Carne sabrosa y con un buen acompañamiento. Bien.

Momento del pescado. Taco de bacalao y compota de tomate. No podía faltar esta joya que tanto se venera por estos lares, y, por ende, se domina su elaboración a la perfección. Afortunadamente en esta ocasión no fue tampoco excepción y lo disfrutamos enormemente.

Por último, un plato más intermedio: lasaña vegetal de espinaca, calabacín y berenjena. Ejemplo de que Zaka, además de cuidar el producto siempre está dispuesto a fusionar gastronomías. Pasta italiana con la rica verdura local. Un acierto.

Para terminar, dos suculentos postres. Por un lado, tarta de queso y confitura de frutos rojos. No de las típicas, pues se observaban ciertos matices originales y de calidad. En definitiva, postre de los de repetir.

Y para poner broche a la magnífica jornada gastronómica, un dulce que se está convirtiendo en un clásico de nuestras cocinas: volcán fluido de chocolate. En línea con el resto, es decir, notable alto.

Ya ven, Zaka les ofrece mucho y bueno. Diversión, ambiente nocturno, fusión y, sobre todo, gastronomía atractiva. Vayan y descúbranlo.

Última visita: 06/04/19
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Simón Bolívar, 11
Bilbao

944 014 561

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Restaurante Solana

+34 942 67 67 18

Barrio de la Bien Aparecida, 11 (Ampuero) Ampuero, Cantabria , España

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En medio de los prados verdes de Cantabria

me encanta, uno de mis favoritos

Tras visitar el Santuario de la Bien Aparecida, patrona de Cantabria, en Ampuero (Cantabria) tuvimos el placer de nada más cruzar la carretera conocer el restaurante Solana, donde Nacho Solana comanda esta maravilla de la gastronomía, la cual ha vivido muchísimas transformaciones, siendo esta ya con Nacho la cuarta generación que continúa dedicándose al noble oficio de la hostelería. Ha sabido combinar los guisos tradicionales que le enseñó cariñosamente su madre Begoña, con platos realmente vanguardistas, lo que le ha supuesto una estrella Michelín y dos soles Repsol en su haber. Enhorabuena.

El comedor también ha ido modernizándose, si bien aún le quedan aspectos por mejorar. Lo que sí que realmente merece la pena es poder escoger alguna de las mesas que se encuentran junto a los enormes ventanales del local, desde donde podemos observar a las simpáticas vacas tudancas, raza autóctona de la zona occidental de Cantabria. Las mesas y las sillas sí que fueron de nuestro agrado. Mesas amplias, bien vestidas con mantelería clara y sillas mullidas y muy cómodas. Vajilla espectacular y muy variada, y cubertería y copas muy adecuadas, igualmente, por lo que muy buena nota en lo que se refiere a dicho apartado.

En cuanto a lo propiamente gastronómico hablando, comencemos con los innumerables aperitivos. Lingote de foie y chocolate blanco "caviar" Pedro Ximénez. Trampantojo de los de órdago. A simple vista parecía un "filipino" de chocolate blanco, pero si se cerraban los ojos uno tenía la sensación de saborear foie de los que se ofrecen en los lugares expertos en la materia.

Continuemos. La croqueta campeona del mundo 2017. Todo dicho, ¿verdad? No seamos tan austeros en materia lingüística y contemos algo más. Las croquetas eran realmente cremosas y líquidas, con un rebozado al estilo panko japonés. Y si bien es cierto, que el título es efímero y simbólico, ahí queda eso.

A continuación, dos en uno: buñuelo de compango y bocadillo de anchoa y tomate. Ejemplo claro de cómo Nacho sabe hacer uso óptimo de los productos del entorno. Tierra y mar, en este caso. En lo que respecta al primero, una mini degustación de lo que sería el acompañamiento de las alubias y después una anchoa ¿de Santoña? para tener el kit completo.

El siguiente aperitivo nada que ver con el inicial en cuanto a la ejecución. Solidez, transparencia y naturalidad, sin secretismos y sorpresas. El producto mostrando todas sus vergüenzas a calzón quitado: la alcachofa natural. Alcachofa a la que le acompañaba un aceite natural de primera, para demostrar lo cautivadora que puede resultar a ser la sencillez.

Otro elemento que últimamente no falta en los restaurantes de relumbrón, pero siempre con el toque personal de Nacho: ostra Guillardeau con gazpachuelo cántabro. Maridaje perfecto, indisoluble diríamos. El sabor del mar que proporciona la ostra, se ve dulcemente atenuado con esta versión del gazpacho. Bravo.

Último aperitivo: prisma de bogavante. Son de los platos que enamoran al sentido de la vista y además posee otra cualidad, en un sólo bocado se tiene la posibilidad de paladear multitud de sabores. Gastronomía con muchas virtudes.

Ya entre los platos, empezamos con un clásico, pero con matices, puesto que Nacho siempre quiere ofrecer algo más. En realidad, se trataba de un cocido muy sui generis, dado que los elementos tales como chorizo, morcilla, alubia y berza se hallaban escondidos, pero se identificaban perfectamente, bien liderados por el hilo conductor, que no era otro que el jugo que se vertía.

Y para que vean como Nacho en muchos casos se encuentra reñido con lo clásico se nos presentó una fuente con rejilla de la que salía humo frío, la gasificación del nitrógeno líquido, para acompañar a un delicioso tartar de salmón rojo de Alaska con aguacate y helados de pepino e hinojo. Espectacular, tanto el sentirnos en Alaska, como toda la composición del plato.

A continuación, lo que para los allá sitos en la mesa consideramos lo más suculento de la jornada: ravioli de boniato, setas, foie y sopa de rabo de toro. La delicadeza y finura de la pasta es de ensueño y muy bien acompañada por una sopa de rabo sabrosa y ligera.

Más. Pieza de ternera a la pimienta verde y clorofila. ¿Otro trampantojo? En nuestro caso, porque en ningún momento sospechamos que la pieza que saboreamos era lengua. Y la escolta gastronómica de matrícula de honor: salsa bearnesa con un licuado de lechuga y acelga y unos tirabeques crujientes.

Otra sorpresa: callos de bacalao estofados con carabinero y crujiente de la piel del bacalao. Eran tan distintos los sabores, pero al mismo tiempo combinaban tan perfectamente, con lo que nuestra percepción nos invitaba a pensar que nos hallábamos ante una cata de platos.

Sin abandonar el pescado, nos dimos un auténtico festín con el denominado rape negro, curry rojo, moluscos y "aire" de agua de mar. Sabroso, muy bien presentado y óptimamente desespinado. Aplausos.

Y para terminar nuestro homenaje, el crujiente de chón, su jugo, frutas y hortalizas. cochinillo tiernísimo, al cual la presencia de la manzana y del apio le dan un sutil sabor dulce y ácido al mismo tiempo.

Momento de los postres. Si hablábamos de colorido, en este apartado sí que Nacho ha desplegado su amplio repertorio. Primero, cromatismo rojo de fresas. Consistía en unas fresas maceradas en vinagre de fresa con sorbete de tomate y coronado con un crujiente de frutos rojos. Muy refrescante.

Y si refrescante resultó el anterior postre, más aún el siguiente. Esta vez en tonos amarillos, en lugar de tonos rojos: viaje a Tailandia. Crema de especias thai en la base, formado entre otras especies por cúrcuma, galanga, curry, jengibre, y sobre ella trozos de mango natural con sorbete de yogurt, crujiente de merengue, ralladura de lima y terminado con una crema fría de mango, papaya, fruta de la pasión, y cítricos. Por cierto, su origen proviene del restaurante Paste en Bangkok.

Finalmente, para hacer digna compañía a nuestros respectivos cafés: selección de golmajería "Petit-Fours". Gominola de fruta de la pasión; Roca de dulce de leche y Coquito. Buen fin de fiesta, sin duda.

Sus mayores trucos de magia gastronómica les esperan en Solana. A disfrutar.

Última visita: 05/04/19
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La Bien Aparecida Nº11
C.P.39849 Ampuero (Cantabria)

942 67 67 18

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