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Glotona de morro fino

gastrolola

Hattori Hanzo

+34 917 86 57 80

Calle Mesonero Romanos,17 <m> Callao 3 5 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 174 personas

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IZAKAYA MADRILEÑO

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Actualización julio 2017.
Siguen en la misma línea, pero ya no sentí el encanta de la primera vez. En esta ocasión lo mejor fue la compañía. Lo mejor las bolitas de calamar. Lo dejo en 3,5*

Enclavado en una zona estratégica del centro madrileño en la calle Mesonero Romanos 15, Hattori Hanzo se erige orgulloso como el primer izakaya 100% de Madrid.

Está compuesto por un equipo de altura que el mismo propietario describe en una conocida web de reservas y opiniones de restaurantes: “Al frente de la cocina, está Go Majima, antiguo chef de Miyama o Tastem en Valencia, Miyuki Midorikawa, antigua chef de Teppanyaki en Japón, y Diego Laso, Propietario y Jefe de Cocina de Momiji en Valencia y formado por Albert Raurich en el 2 Palillos de Barcelona. En la parte ejecutiva del proyecto hay 3 profesionales galardonados en sus respectivas áreas y con experiencia internacional.”

La sala es realmente singular con un primer espacio a la entrada con tres mesas rojas para cuatro/seis personas con toldito y farolillos incluidos y varias más pequeñas para dos/tres comensales. En el lado izquierdo de la barra en forma de L algunos puestos al estilo barra de sushi y en la sala interior sus ya famosas mesas típicamente japonesas en las que introduces los pies y pareces estar comiendo a ras del suelo. Un detalle que casi pasamos por alto y que fue lo que verdaderamente nos trasladó a una izakaya que frecuentamos en varias ocasiones en nuestro viaje a Japón, más concretamente en Tokio, fue que, si no observamos mal, los asientos de las mesas con toldito de la entrada estaban construidas con las cajas de las cervezas y, aquí para que el cliente esté más cómodo, recubren con una pieza blandita para que las posaderas no se resientan. (En la izakaya que os menciono te sentabas encima de las cajas a pelo y la mesa era un barril de cerveza).

La famosa y polémica robata está ubicada en un extremo de la barra, justo delante de la entrada a las cocinas y en la zona de “pasillo” que une la primera sala con la sala interior, justo enfrente hay una mesa para dos personas. El espacio está realmente bien aprovechado, por lo que esta mesa, que además está muy cerca de las escaleras que conducen a los baños en la planta baja/ sótano, es quizás la peor del local y aquí es donde probablemente el humo de la robata puede ser molesto. En la sala interior también debo dejar en suspenso la cuestión de las molestias del humo, puesto que nosotros estuvimos acoplados en una de las mesas de grupo de la entrada, pero en lo que respecta a esta zona, puedo asegurar que después de dos horas en el local no salimos con ningún olor a humo, más bien debo decir que lo que sí me saturó un poco fue el olor de las brochetas que desprende la plancha, pero en ningún caso fue molesto y, desde mi humilde opinión, creo que este detalle (humo incluido) aporta un ambiente especial al establecimiento que nos traslada a las izakayas japoneses y, desde este punto de vista, entiendo que estén orgullosos de su robata en sala.

Dicho todo esto y pasando a la valoración del servicio en sala, debo corroborar que es muy atento y amable, es más, tuvimos una pequeña incidencia ya que íbamos cuatro personas y una de ellas tiene movilidad reducida y camina con muletas, y cometí el error de no prever con antelación que probablemente no podría acomodarse en las mesas del salón interior. Efectivamente nos habían reservado mesa en esta sala y, como temíamos, esta persona no pudo entrar en la mesa, pero el jefe de sala lo solventó en menos de cinco minutos y reestructuró las reservas para que pudiéramos ocupar una de las mesas de la entrada.

La camarera que nos atendió fue muy amable y paciente ya que nos aturullamos con la comanda de las brochetas, añadimos un plato más después de tomarnos la comanda principal y fuimos pidiendo varias consumiciones a lo largo de toda la cena y siempre estuvo atenta.

Y ya por fin paso a detallar la comida para cuatro personas, en la que hubo fundamentalmente luces, aunque también tuvimos alguna sombra:

Para compartir:

-Un takoyaki (bolitas rellenas de pulpo) (6,40€ 6 piezas), siento no poder detallar los platos pero me resulta complicado y no puedo utilizar la chuleta de la carta en la web ya que deben estar realizando actualizaciones y está en construcción. Riquísimas, una de los platos que más nos gustaron a dos de los comensales.

-Un nira gyoza (de carne de cerdo) (6,60€ 5 piezas). Estupendas, especialmente el relleno, muy jugoso y con mucho sabor. He leído al propietario que le ponen nira, como su propio nombre indica, para que resulten más sabrosas y efectivamente lo consiguen.

-Un karaage (tacos de pollo marinado y rebozado) (6,70€ 5 piezas). Buenos, pero quizás el rebozado sea excesivamente grueso, es sólo una opinión personal, en cualquier caso perfecto, sin rastro de aceite.

-Un maguro tataki. (12,80€) Cinco piezas de tataki realmente excepcional, está entre los mejores que he tomado, aunque creo que efectivamente resulta algo caro. También he leído al propietario que su precio es de casi 50€ el kilo pero realmente se rentabilizan bien puesto que me arriesgo a decir que la ración debe ser de unos 30 gr.

- Y una Osaka okonomiyaki (12,20€) Fue el plato que añadimos después porque no la habíamos visto en la carta y lo habíamos olvidado, pero no lo había probado y después de las alabanzas que os había leído al respecto no podía dejar de probarlo. La tomamos al final y la verdad es que ya estábamos un poquito llenos, pero mereció la pena, riquísima y, al contrario de lo que incluso la propia camarera nos advirtió, a mi no me resultó nada pesada.

Para tomar individualmente:

-Bolas al vapor: Dos kakuniman (panceta de cerdo) (4,20 €/u) que gustaron muchísimo, fue uno de los platos estrella de otro de los comensales, y un yakisobapan (6,50€), como suena, soba en un pan tipo perrito caliente o bollicao, yo no lo probé, pero solo el aspecto resultaba agotador. Fue uno de los platos favoritos del comensal que se arriesgó con bocado tan generoso. Las otras dos bolas de vapor se habían agotado, así es que yo opté por añadir una brocheta más.

-Brochetas: Dos de ventresca de toro (7,40€/u), dos de unagi kabayaki (anguila, 4,60/u), dos de nasu miso dengaku (berenjena, 3,40/u), un yakitori (1,80€), una de wagyu (9,70€) y una yuzu tsukune (albóndigas de pollo con jengibre, 2,50€). Gustaron mucho las de anguila, también he leído que es anguila viva en lugar de envasada, muy buena RCP, no nos convencieron la yakitori y las de berenjena, las de toro eran de una calidad excepcional, pero la primera ya estaba fría cuando la tomé por lo que este detalle desmejoró la brocheta, la segunda la olvidaron, por lo que al traerla aparte y recién sacada de la parrilla estaba muy caliente y aquí la experiencia sí fue perfecta. La de wagyu fue la gran decepción, fría, con poco sabor y dura, gomosa, mi amiga la compartió conmigo y casi tuvimos que tragarnos los trozos enteros, teniendo en cuento todo esto, el precio me parece desorbitado. Por último, la de albóndigas de pollo estaba rica pero el sabor a jengibre era intenso y me resultó agresivo, aunque esto es una valoración muy personal, claro está.

Los platos quizás se sirvieron algo desordenados y hubo algunos espacios muertos entre algunos de ellos, pero en general el ritmo fue adecuado.

Otro dato es que estuvieron entrando clientes con y sin reserva hasta las 24,00 horas, por lo que puede ser una buena opción para cenar tarde en el centro de Madrid. En su web anuncian horario de apertura viernes y sábados hasta la 1,30 horas.

En cuanto al bebercio (con permiso del padre de la criatura):

-Dos Asahis de barril 1/3 (3,20€/u), cuatro kirin de barril 1/3 (3,20€/u), dos copas de blanco rueda Cuatrorayas (3€/u) y una botella de agua (2,20€)

Sin postres ni cafés/infusiones, que ya no nos cabía nada más, cuenta total 131,80€, es decir, 33€ por persona, una RCP global más que aceptable.

En definitiva, Hattori Hanzo es una experiencia diferente en Madrid, en un ambiente que reproduce bastante fielmente el de una izakaya japonesa, con una cocina con un producto de calidad y una buena elaboración.

Visita 3 de enero de 2015.

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Yanzoo

La mesa de la que hablas enfrente de la robata deberían quitarla es de lo peorcito! Y en las mesas de la entrada hace frio o al menos yo lo pasé.

5 de enero de 2015

gastrolola

No, nosotros no tuvimos frío, cierto q yo estaba sentada en la parte de dentro, pero nadie se quejo y en la calle caía una buena pelona. Ahora, el local estaba a tope, no había ni un hueco, imagino q esto tb influye

5 de enero de 2015

spider72

Nosotros hemos estado en las dos zonas y siempre bien, aunque prefiero la de dentro.

5 de enero de 2015

volga

Sólo por si quieres corregirlo para que la review te quede correcta, lo que tú denominas karaage es el takoyaki y al contrario, es decir, el takoyaki son las bolas de pulpo y el karaage es el pollo frito.

6 de enero de 2015

gastrolola

Gracias Víctor, patinazo, lo corrijo inmediatamente

6 de enero de 2015

Los Chuchis Bar

+34 911 27 66 06

Calle Amparo 82 <m> Lavapiés 3 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 178 personas

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UN INGLÉS EN LAVAPIÉS

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Lo tenía agendado y pendiente, como tantos otros…! Y surgió la oportunidad ideal el sábado 29 de abril de puentazo en Madrid cuando unos amigos nos invitaron a ver Séneca en el teatro Valle Inclán en la plaza de Lavapiés. Los Chuchis está a un paso, así es que reservé en el turno de las 22,30 para 4 personas.

Local pequeño con una barra en U y 4 mesas a los lados, por lo que es imprescindible reservar, especialmente en fin de semana. Es acogedor, pero un poco incómodo, llegamos un cuarto de hora antes y apenas había espacio para esperar en la barra mientras quedaba libre nuestra mesa. El grupo de las 20,30 se retrasó un poco y al final pudimos acoplarnos en la barra tomando un vino, Scott Preston, el cocinero y uno de los propietarios del local, estuvo muy atento y al ver que nuestro servicio se retrasaba nos avisó que el otro grupo ya estaba pagando la cuenta. Esto confirma que está especialmente pendiente de todo.

Una vez acoplados nos entregaron la carta escrita a mano. Es todo muy contundente, abundan la patata y los quesos, los precios no son comedidos en relación a los ingredientes principales, pero los platos son muy generosos, ideales para compartir, por lo que recomiendo acudir acompañado de al menos otra pareja para poder probar varios platos.

La bebida, que se muestra en una gran pizarra en la pared del fondo justo sobre la minúscula cocina, es suficiente y los precios en este caso sí que son contenidos. Vinos entre 1,90€ y 3,00€, en general. También tienen varias cervezas pero no me fije en los precios.

Todo para compartir, nuestra comanda fue la siguiente:

La famosa piel de patatas con crema agria y salsa de tomate picante (8,50€). Como ya se ha dicho por aquí y por unanimidad, uno de los platos estrellas del local que permanece fijo en la carta desde que abrieron el local allá por 2012. Sencillo, pero muy rico, como todo lo que se ofrece en Los Chuchis. Nos pareció que las patatas primero estaban cocidas y después fritas para darles ese toque crujiente. Muy buena ejecución, sin rastro de aceite.

Bolitas de salmón, patata y eneldo (16€). Ración generosa como todas, son 3 bolas grandes con un rebozado perfecto, muy jugosas, aunque estaban un poco sabrosas. Se acompañaban de una salsa mayonesa con alcaparras que suavizaba el sabor.

Estofado de ternera en cerveza inglesa y puré de patata (15,50). Estuvimos a punto de tomar el pastel de pastor en lugar del estofado, pero ante tanta contundencia nos decantamos por éste. Guiso con fundamento en el que claramente se apreciaba el toque de la cerveza por un punto de amargor que a nosotros nos gustó. Carne tierna acompañado de verdura. Muy rico.

Y por último, su también indispensable camembert al horno con ajos asados (13,50€) que la camarera nos advirtió que nos servirían al final, imagino que es porque lo hacen al momento. No es más que medio camembert al horno aromatizado con romero y dos cabezas de ajo también al horno a baja temperatura muy muy blanditos. Parece una tontería, pero untas primero el ajo en las rebanadas de pan tostado y después el camembert encima y le añades las ramitas de romero y está de vicio, para comer y comer sin parar.

Con estos 4 platos acabamos bastante saciados, pero aún así, para acompañar los cafés e infusiones añadimos un bizcocho de plátano y chocolate con queso mascarpone que también esta delicioso, la pega es que dos láminas de bizcocho muy finas a 5€ me pareció bastante subido de precio.

Acompañamos el condumio con dos copas de vino cada uno, 3 copas de verdejo (1,90/ud.) y una de godello (2€), 3 copas de un vino del Bierzo (2,80€/ ud) y una copa de toro (2€). Una caña de cerveza 1,50€.

Las infusiones y un café con leche 1,40€ y un café solo 1,30€. La cuenta total fueron 83,60€. Al final no resulta caro porque comimos bastante bien por poco más de 20€ por persona, aunque como decía hay que tener en cuenta que la materia prima es barata.

En definitiva, una taberna de barrio con cocina popular con un toque inglés muy personal e interesante en un ambiente muy agradable, con buen servicio, para pasar un buen rato con amigos en pleno barrio de Lavapiés.

Por cocina le doy 3 start, pero como lo pasamos muy bien le plantó 4 start, aunque en su género tabernario, claro.

Por cierto, en el otro lado de la misma calle Amparo está la Fisna, así que el plan teatro, La Fisna, Los Chuchis, es genial. Merece la pena dejarse caer por allí.

(También hay menú diario a 13,00€)

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LeSamp

uyyyyyy me lo apunto!

2 de mayo de 2017

Berri

Me encanta el sitio. Es una taberna de comfort food maravillosa para comer muy rico por poquito dinero.

3 de mayo de 2017

Barra/M

+34 916 68 46 78

Calle Libertad, 5 <m> Chueca 5 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 52 personas

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LO NUEVO DE MALPARTIDA EN FORMATO /

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Las expectativas eran altas ante este concepto aún novedoso de la barra callejera con algunos ejemplos de éxito como Sala de Despiece, Streetxo o Barra Atlántica.

Ahora encontramos una barra callejera peruana de la mano de Omar Malpartida tras su ya más que consolidado Tiradito Pisco Bar y su también reciente proyecto Gambi, que aún tengo pendientes.

Un concepto moderno y muy urbano del que no sé si primero fue la idea de la barra alargada y después el local o viceversa, ya que en un local estrecho y alargado como el que ocupa en pleno barrio de Chueca, el concepto no podía ser otro. Barra muy larga de acero inoxidable en la que se comparte espacio con el resto de los comensales, con dos puesto de cocina a la vista para los platos fríos en absoluta interacción con los clientes. La propuesta es clara, compartir esta experiencia gastronómica de cocina peruana con influencias de México y Asia (Thailandia, China y Japón).

Nuestra cena no pudo empezar mejor, buena compañía y ubicación justo al lado de uno de los puestos de preparación de los platos fríos. Además en esta zona, puedes introducir perfectamente las piernas debajo de la barra en tu taburete, por lo que la posible incomodidad queda resuelta.

El concepto informal y callejero queda bien patente en la mesa sin mantel, por supuesto, sin servilletas de tela e incluso con los cubiertos dispuestos en cubiletes para “sírvase usted mismo”. Esto ya cambia cuando estudias la carta y empiezan a desfilar los platos, en los que hay muy buen producto, técnica y una fusión muy pensada.

Como éramos cuatro personas dispuestas a darlo todo, el formato fue de raciones enteras.
Comenzamos por el ceviche Thai (17€) de corvina, coco, ají, cilantro, cacahuete y zumo de lima. Exquisito, el coco le da un sabor más suave, menos ácido que el ceviche clásico y el contraste crujiente del cacahuete una textura muy original. La corvina, por supuesto, extrafresca.

Seguimos con las gyozas chilangas (3,50€ unidad) de carnitas, chipotle, salsa criolla y menta. El relleno muy bueno, la masa de la gyoza a alguno le resultó un poco gruesa, en mi opinión era perfecta, esto va en gustos. El conjunto un buen bocado, pero menos original que otros platos.

A continuación llegaron los baos criollos (4€/unidad), con panceta, ají amarillo, criolla, BBQ rocoto y boniato crujiente. Como ya estamos un poco saturados de estos bocadillos asiáticos, no esperaba que me sorprendieran tanto como lo hicieron. Tamaño XL y con un sabor y una potencia espectacular, mis felicitaciones por ensalzar este bocado del que ya vamos prescindiendo.

Seguimos con Tallarines Chow Fun (17,50€) con noodles al wok, pimienta de sichuán, soja, chile thai, mejillones y panceta crujiente. Hubo diferencia de opiniones, para alguno fue el mejor plato, y para otra lo que menos le gustó. A mí me parecieron muy correctos, aunque bien es cierto que no es un plato que sorprenda.

Lengua (17,50€) con curry verde, coco, rocoto, lima kaffir y arroz acastañado. Un plato que inicialmente puede generar alguna reticencia, pero que recomiendo no perderse. No es un plato agresivo, todo lo contrario, ingredientes muy equilibrados que lo convierten en un plato redondo.

Ya no habíamos pedido más, pero como íbamos a muerte, añadimos una tempura de setas Shitake (15€) con huevos poché, jamón ibérico y salsa hoisin. Después del ceviche, fue el plato que más me gustó, sabor contundente y una ejecución perfecta.

Acabamos con los postres, una tartaleta blanda (8€) muy equilibrada y refrescante y un tres leches (7,50€) que no es más que un coulant de chocolate, pero que está estupendo.

Mis amigos acabaron con un pisco clásico y otro de maracuyá (9€ y 8€ respectivamente).
Para acompañar la cena tomamos dos botellas de Perro Verde Verdejo (17€/ botella) que maridó muy bien con todos los platos.

Cuenta total 165,70€, pero como habéis podido comprobar, comiendo y bebiendo mucho. La RCP me parece estupenda.

Una experiencia diferente que merece la pena conocer.

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CHAN Street

+34 910 52 87 20

Calle Barbieri, 4 <m> Chueca 5 Madrid, Madrid provincia, España

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CHINO MODERNETE EN CHUECA

está OK

Ya sabemos a lo que nos arriesgamos cuando acudimos a un restaurante con las expectativas por las nubes… Que nos lo ponemos más difícil para que estas se cumplan. Y esto es lo que me pasó ayer 10 de marzo de 2017 después de adentrarnos en la cocina de la aclamada street food de Chan Street.

Ante las estupendas críticas del nuevo chino moderno de Chueca, sucumbí a la impaciencia de conocer esta nueva propuesta de cocina informal en el centro de Madrid y aproveché la ocasión perfecta para disfrutarlo con mi pareja y una amiga.

El local es resultón, fresco, desenfadado, con un estilo callejero muy colorido, pero con la comodidad justa, como suele ser habitual en estos sitios informales de comida casi rápida para compartir con amigos.

El personal es simpático, con ilusión y ganas de hacerlo bien, pero ayer les faltó un poquito para prestar un buen servicio, quizás porque como ya me advirtieron al hacer la reserva todas las mesas se ocuparon a la misma hora y esto les restó eficacia, especialmente con el vino, que tardaron bastante en comentarnos que podían ofrecernos (poco, como era de esperar en un sitio de estas características) y después en servirlo.

Como ya se ha comentado en este foro, la carta es variada con una oferta suficiente a precios bastante contenidos.

Aunque inicialmente íbamos a ser tres comensales, al final fuimos dos, pero la comanda perfectamente podríamos haberla compartido tres personas:

Para empezar unos dumpling de carne picada con tres salsas (5,90€) y el famoso secreto ibérico con salsa de lima (10,90€). Los dumpling estaban ricos y sobre todo nada nada grasientos. El secreto ibérico me decepcionó, no sé si es que no tuvieron un buen día, pero nuestro plato no se parece en nada a otras fotos que he visto, menos cantidad y la carne demasiado pasada, el sabor era bueno, pero no estuvieron a la altura de lo esperado.

Después vino el wantun relleno de gambas y carne de cerdo (6,90€) con una salsa muy buena y algo picantes, yo no los disfruté demasiado porque para mí eran demasiado picantes, sin embargo, fue el plato que más le gustó a mi amiga.

A continuación, los famosos tallarines con carne picada, ajo, pak choy y cebollino (8,90€). Estaban ricos, pero tampoco me parecieron algo excepcional, y el recuerdo del ajo durante toda la tarde/ noche no fue nada agradable…

Después de todo esto, me di cuenta que me había confundido y había pedido los dumpling en lugar de los bao de pato pekín, así es que le pusimos remedio y añadimos a la comanda uno para cada una. Efectivamente son bastante generosos en cantidad y el relleno me pareció conseguido, aunque ya empiezan a ser un recurso demasiado habitual… (4,50€/unidad).

Regamos toda esta comida con un vino tinto Monólogo que, como decía, tardaron bastante en servir y a una temperatura un poquito por encima de la adecuada. El precio bastante subido, 16,90€, aunque en la cuenta pusieron un Arabarte, así es que no sé si se equivocaron o es que ambos tenían el mismo precio. En cualquier caso, hubiera sido mejor elección un blanco.

Como ya no nos cabía el famoso postre de gofre con helado, tomamos un espresso con hielo y una manzanilla a un precio muy moderado, 1,50€ cada uno.

Total 64€, al final la cuenta fue más elevada de lo habitual por el vino y porque tomamos demasiados platos, con uno menos para dos personas está muy bien y, de hecho, si hubiéramos sido tres creo que hubiéramos tomado lo mismo, así es que el precio sería de 21€ por persona.

Aún así, Chan Street no ha cumplido con mis expectativas, esperaba una cocina más sorprendente y verdaderamente callejera.

La comida es correcta, el local y el personal son agradables y puede ser una buena opción en el centro para compartir con amigos en un entorno informal; pero sin más pretensiones.

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La Primera

+34 910 52 06 20

Calle Gran Vía 1 <m> Sevilla 2 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 82 personas

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LO NUEVO DE LOS QUIRÓS

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Nueva visita improvisada a esta casa el sábado 30 de septiembre.

Hemos optado por medias raciones de sus famosas rabas (11€), buñuelos de bacalao (6,25€) en esta ocasión perfectos y patatas rellenas de rabo (8€). Todo muy rico

De plato principal cordero al horno para compartir que nos emplatan individualmente (19€). También muy bueno.

Terminamos con una tarta de queso Cañadio para los dos, imprescindible (7€).

Hemos acompañado la comida con vino Ribera del Duero Cepa 21, 3 copas 15€, esto me ha parecido un robo, la verdad.

El precio del pan también lo han subido desde nuestra anterior visita, pasa de 1,50€ a 1,80€.

Cuenta total 69,85€. Hoy me ha parecido caro para lo que hemos comido y bebido, aunque me sigue pareciendo un buen sitio.

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En cuanto hace poco más de un mes conocí la cocina de los Quirós en Cañadío, el buque insignia del grupo, supe que estaba abocada a sucumbir a la tentación de sus hermanos, y que mejor que continuar la exploración gastronómica de esta casa que su nuevo retoño, La Primera.

Los astros se alinearon y la ocasión estaba servida, comida familiar y musical infantil regalo de Reyes para las más pequeñas de los dos clanes familiares y para las más mayores, las abuelas todoterreno de las susodichas. Los anfitriones, los tíos de las criaturas e hijos de las abuelas, encantados con la experiencia.

La ubicación de La Primera es perfecta, no podría ser mejor, además, una no puede dejar de recordar aquellas veladas tan formidables en el Gula Gula, referencia de los espectáculos de drag queen durante bastantes años.

El local es amplio, con grandes ventanales, acogedor e informal, con mesas sin mantel, vajilla y cubertería desigual y servilletas tipo paño de cocina, pero a la vez tiene un toque elegante y refinado con sus bancos mullidos con cojines que te envuelven.

Barra desahogada a la entrada y mesas a ambos lados separadas por enormes plantas naturales y unas vistas, en la zona central al fondo del local, supongo que fantásticas, ya que en los laterales las vistas no son tan llamativas.

Seis personas, cuatro adultos y dos niñas de seis años.

Para ellas un entrante de croquetas de lacón y huevo (12€) y unas rabas de Santander (17€) para compartir. Las rabas las pudimos probar, muy ricas, sobre todo por su sabor, que te traslada irremediablemente a los veranos de Santander; las croquetas fue imposible probarlas, les encantaron, las devoraron sin ningún miramiento hacia sus pobres tíos y abuelas y creo que esto es la mejor prueba de que estaban riquísimas.

De entrantes para los adultos, unos buñuelos de brandada de bacalao (12,50€) muy ricos, aunque quizás con un pelín de exceso de aceite, aunque lo digo yo que soy un poco delicada con las frituras, así es que quizás mi opinión no sirva de referencia.

Y verduras guisadas (16€), de una calidad extraordinaria, cada vez valoro más este producto bien cocinado. Las acompañan con una loncha de buen jamón y una salsita de guisantes para mojar pan hasta que dejas limpio el plato. Para compartir cuatro personas sabe a poco, la ración es más bien justa.

De platos principales tomamos:
Arroz secos con verduras (18€), que sirven en una cazuela de hierro para conservar el calor, gran idea, tuvimos la suerte de probarlo todos, refrendo las opiniones con respecto a este plato, sencillamente espectacular, mi madre es una amante del arroz y disfrutó muchísimo.

Callos a la montañesa (16€), ya el aspecto del plato habla por sí solo. Otro plato del que mi suegra es una gran seguidora, otro gran acierto.

Mi pareja optó por las albóndigas de bonito (18€) y de nuevo, otro gran acierto, también las probé y estaban buenísimas, con un gran sabor al pescado y una salsa con fundamento de las de no parar de mojar.

Mi plato quizás fue el más anodino, merluza Meunier (22€), rellena de salmón y acompañada de unos mejillones y dos gambas, estaba rica, pero no me emocionó. Ración escasa comparada con el resto de los platos.

Para las peques una hamburguesa de carne “La Primera” (15€) para compartir que les emplataron cortada por la mitad individualmente. No se la comieron bien, la verdad, la hamburguesa era demasiado gorda para ellas y les resultaba muy difícil comerla, así es que acabamos destripándola en varios trozos y al final sólo la carne, aunque tenía una pinta estupenda recién servida y constato que la carne estaba muy buena.

Los adultos acompañamos la comida con un Menade ecológico (17€) uva verdejo que me encanta y una copa de tinto Rioja Sierra Cantabria (4€). Para las niñas 2 botellas de Solán de Cabras (2,70€/u).

De postre tres tartas de queso, idénticas a la de Cañadío, para compartir los seis (7€/u). Tenía muchas ganas de que la probaran y a pesar de que a mis sobrinas no les cautivó, a los adultos les fascinó.

Pan 1,50€ por persona, más un café solo (2,50€) y una manzanilla (3,50€), 208,90€ cuenta total.

A pesar de que el disfrute no fue completo porque no estamos acostumbrados a salir a comer con niños, la comida fue muy agradable y divertida y en general, gustó todo mucho. Lo único que no me gusta en absoluto del grupo son los precios en bebidas (agua en este caso) y cafés, me parece un exceso. Aún así intentaré conocer la otra mitad de los restaurantes de Quirós e incluso volveré a visitar este para disfrutarlo con más tranquilidad.

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Sasha Boom

+34 911 99 50 10

Calle Raimundo Fernández Villaverde, 26 <m> Cuatro Caminos 1 2 6 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 74 personas

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LO NUEVO DE ASIANA Y JAIME RENEDO

está OK

Lunes 9 de enero de 2017 apurando los últimos coletazos de las vacaciones navideñas, aprovechamos para conocer el nuevo proyecto de Asiana con Jaime Renedo en la zona de Ponzano, auténtico hervidero de interesantes propuestas culinarias en la capital.

Como era de esperar, el local estaba desangelado, con tres mesas ocupadas incluida la nuestra. La nueva decoración es más acertada que la de su primer inquilino LaKasa de César Martín. Decoración urbana de corte industrial, pero con un toque chic que le aporta calidez. Mesas desnudas como ya es más que habitual en los establecimientos de nuevo cuño.

Personal muy amable explicando cada plato, recomendaciones para tomarlos e interesándose de las sensaciones que nos transmitían los platos.

La cocina de Sasha Boom es fusión asiática con toques internacionales e influencias mediterráneas.

Los platos que tomamos dos personas para compartir fueron los siguientes:

Ceviche Thai de salmón de Alaska con pesto de cilantro y galanga, fire cracker, tamarillo y kunkuat (16,20€). El mejor plato de la comanda, salmón troceado de buen tamaño y pesto con la potencia justa. Según la persona que nos atendió, es “obligatorio” tomarlo con cuchara, nada de palillos, hay que tomar la leche de tigre junto con el resto de los ingredientes. Muuy rico.

Carpaccio de magret de pato, majado de pistacho y argan, quinoa con cuajada marroquí, higos y pomelo encurtido (12,50€). Magret de pato muy bueno, pero ración muy escasa, 4 lonchitas pequeñas, sería necesario añadir 2 lonchas más para que los ingredientes estén equilibrados, buena combinación de la carne con el fruto seco, la cuajada marroquí con quinoa y yogur y el sabor dulce/ácido de la fruta.

Kebab indonesio; lomo de buey, raita y sweet chili (9,95€). Reproduzco los ingredientes de la carta, en definitiva, un rico kebab de carne con brotes y hierbas frescas con salsa agridulce, muy parecido al soulaki griego, lo más interesante es la pasta filo crujiente que envolvía todos los ingredientes. De nuevo ración muy escasa para su precio.

Chupe peruano de cangrejo (14,50€). 4 dumpling de carabinero con una salsa espesa elaborada con la cabeza de los carabineros y cangrejo. También muy bueno, aunque quizás la masa de los dumpling es demasiado gruesa, más fina permitiría dar mayor protagonismo al carabinero. La salsa tiene la potencia justa y no peca de excesivo sabor a marisco.

Acompañamos los 4 platillos con una copa de cerveza Turia tostada (2,90€), una copa de Jumilla Petit Pittacum (3€) y una copa de Ribera del Duero Terrible (3,50€); cuenta total 62,55€, sin postre ni café/infusión.

Propuesta interesante de cocina fusión internacional elaborada, pero definitivamente los platos son caros para su tamaño, creo que esto tendrían que revisarlo ya que hay otras propuestas en Madrid similares con mejor RCP.

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Javier B.

Un inciso, el petit pittacum es Berciano, y cobrar 3€ es un exceso de los buenos, la botella cuesta 7€ en tienda.

11 de enero de 2017

gastrolola

Pues tienes razón Javier, nos dijeron Jumilla y nos quedamos tan anchos, es DO El Bierzo y efectivamente el que dices es su precio, con 2 copas amortizan la botella

11 de enero de 2017

La Raquetista

+34 918 31 18 42

Calle del Doctor Castelo, 19 <m> Ibiza 9 Madrid, Madrid provincia, España

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PARA DISFRUTAR

me encanta, uno de mis favoritos

Los hermanos Aparicio sacan nota alta con su segundo restaurante en la zona de Retiro, con competidores de altura en el panorama tabernario del Madrid bien.

Visitamos Cachivache hace ya tiempo y no veía el momento de descubrir su nuevo proyecto de cocina tradicional, de producto de temporada, pero con toques renovados.

Por fin se dio la ocasión perfecta y el pasado domingo 15 de enero de 2017 tras visita museística, reservé para cuatro personas. Día invernal, perfecto para buenas viandas y guisos con fundamento.

La zona de barra estaba a rebosar, no más de diez minutos de espera hasta que la mesa estuvo preparada. Comedor minúsculo con cuatro mesas bien vestidas. Ambiente sosegado y acogedor.

Servicio amable, profesional y eficiente.

De aperitivo, un escabeche templado de morcillo para ir entonando el cuerpo. Rico.
De entrantes para compartir:

Los imprescindibles torreznos (6,50€) que había que probar sí o sí. A mí no me gustan, debo confesar mi remilgo con los productos con demasiada grasa, mi estómago se pone en guardia y no hay quien lo amanse…! Pero disfrute viendo las caras de satisfacción del resto de los comensales.

Al tiempo, ensaladilla rusa de bonito (8,50€), plato del que tampoco soy especialmente fan, pero la caté y debo decir que estaba buenísima y así lo corroboraron el resto, tan sólo creo que podrían mejorar en la presentación, me parece un poco viejuna con los colines alrededor formando un sol, aunque quizás sea esa la intención.

Para finalizar lo entrantes el plato caliente, buñuelos de bacalao (10€). También estaban muy buenos, pero los de la Primera que aún tenía en mi memoria, los superan.

Con los platos principales las buenas sensaciones se confirmaron y creo que son con los que La Raquetista se luce y entra en la liga de los grandes del panorama tabernario:

Garbanzos con butifarra negra, setas y foie (14€) Legumbre “al dente”, yo la prefiero más blandita, pero sólo es por ponerle un pero, plato generoso muy rico.

Lasaña de carrilleras (16€). Mi amiga dudaba entre este y los canelones de pularda, el jefe de sala le recomendó la lasaña, los canelones no los probamos, quedan pendientes, pero la lasaña estaba para llorar de la emoción, eso sí, plato contundente.

Fuera de carta, lengua en escabeche (12€) que mi pareja no pudo dejar de pedir, le chifla. No le defraudó, también la probé y aunque no soy experta en este producto, me pareció buenísima.

Y mi plato no podía ser otro que el rabo de vaca al curry Massaman (16€). Lo tenía claro desde el principio, no podía dejar pasar la ocasión de probar uno de los platos más famosos de la carta, incluso a pesar del pichón fuera de carta que me tentó muy mucho pero al que no sucumbí. No me arrepentí, coincido plenamente con todas las alabanzas a este platazo, es imprescindible.

Al terminar, mis acompañantes comentaron que compartir los platos principales hubiera sido mejor opción ya que la generosidad de las raciones y su contundencia puede cansar un poco el paladar. Sin estar en desacuerdo con ellos, yo sigo prefiriendo un plato para mi sola de ese excepcional rabo al curry.

Acompañamos el comercio con una botella de Mestizaje (19€) muy carnoso y afrutado que maridó bien con toda la comanda.

Todavía nos atrevimos con una tarta de queso fresco y frutos rojos (6€) para compartir los cuatro y redondear con un toque dulce la excelente comida.

Botella Solan de Cabras (2,20€), cafés solo y cortado con precios módicos (1,60€/u) y servicio de pan rústico 1,90€/pax.

Como estábamos felices nos vinimos arriba y rematamos la faena con un par de whiskys. Si los descontamos de la comanda, la cuenta final se quedó en 121€ los cuatro, 30€ por persona. No se puede pedir más, RCP maravillosa.

Taberna moderna para disfrutar con una cocina rica, con fundamento y con mucho cariño. Pasa a mi lista de favoritos, repetiré.

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Castelados

+34 910 51 56 25

Calle Antonio Acuña 18 <m> Príncipe de Vergara 2 9 Madrid, Madrid provincia, España

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TABERNA DE PRESTIGIO

está OK

Comida 31 de marzo de 2018

Continuamos con nuestra exploración por la zona de tabernero con más reputación de Madrid. Para este día elegimos uno de los grandes clásicos, Castelados.

Las expectativas eran altas y, como sólo ocurrir en algunas ocasiones, no se vieron del todo satisfechas.

Barra amplia muy concurrida, como imagino que será costumbre. Tomamos un vino y una copa de cava con sus correspondientes aperitivos mientras esperábamos a entrar en el comedor .

El comedor no es muy amplio, pero bastante luminoso gracias a sus grandes ventanales, la decoración es clásica, para mi gusto un poquito trasnochada, pero aquí lo importante es la comida.

Aperitivo de crema de guisantes, creo recordar, rica.

Para compartir un primero de ensalada de bacalao con setas bastante generosa. Bien sin más.

Como plato principal un lenguado para dos fuera de carta que ya teníamos ganas de tomarnos un buen pescadito en condiciones. Estaba muy fresco y bien ejecutado.

De postre tarta de manzana con helado de vainilla, un clásico. Bien.

Acompañamos con vino por copas.

La cuenta fueron unos 80€. La verdad que me resultó caro para una comida no más que correcta, con poco punch, quizás la comanda no fue muy acertada, pero la verdad es que como decía al principio, esperaba más de este templo de la cocina en la zona de Ibiza.

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Tres Por Cuatro

+34 687 26 84 32

Calle Hermosilla 82 <m> Goya 2 4 Madrid, Madrid provincia, España

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LA GUINDA DEL MERCADO DE TORRIJOS

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El mercado de Torrijos está ubicado en pleno Goya. No lo conocíamos y la verdad es que es un mercado tranquilo, con una oferta suficiente de buenas fruterías, pescaderías, carnicerías y charcuterías y donde puedes terminar con una comida de lo más agradable en Tres por cuatro.

Ya ampliado el número de mesas, de las cuatro mesitas en el espacio que corresponde al puesto de mercado propiamente dicho, han subido a seis mesas más fuera del mismo pensadas para cuatro comensales cada una.

A nosotros nos ubicaron dentro, y aunque las mesas son más pequeñitas, preparadas para dos personas bien recogidas, es más acogedor, simulan una cocina y es como si estuvieras comiendo en la tuya propia.

Como ya se ha dicho por aquí la carta es muy corta, por lo que casi todo el mundo toma lo mismo, con alguna pequeña variación según los gustos. Nosotros fuimos un sábado a comer y estaba prácticamente lleno. Ya se ha corrido la voz del buen hacer de estos chicos y es un gusto.

Público variado y heterogéneo, desde vecinos del barrio, de distintas edades, incluso bien entrados en años, hasta clientes que nos acercamos hasta allí a propósito para conocerlos, como era nuestro caso.

El servicio ágil, cercano y amable. Quizás fueron un poquito rápido, pero fue algo sin apenas importancia.

Nuestra comanda fue la siguiente:

Puerros, almendara, uva y manzanilla (8€). Unos puerros confitados de gran calibre con una salsa de almendra, uva y manzanilla muy rica que acompañaba los puerros a la perfección.

Dos tacos de pintada y huitlacoche (7€). Están buenísimos, y aunque pueda parecer poco son contundentes.

Pez espada, naranja y pepino (11€). Ventresca de pez espada con una ensaladita de naranja y pepino. Planto sencillo pero muy bueno.

Pata azulona y lentejas escabechazas (12€). El mejor plato sin duda, muy buena elaboración. Las lentejas escabechadas un gran descubrimiento y la pata elaborada tipo tataki, excepcional.

Maridamos con tres copas de vino y una caña de cerveza la Virgen a precios muy moderados. La carta de vinos muy interesante.

Cuenta final 53,10€ sin postre ni cafés.

Un restaurante en ambiente de mercado que merece realmente la pena.

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Bistronomika

- cerrado

Calle Santa María, 39 <m> Antón Martín 1 Madrid, Madrid provincia, España

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COCINANDO EL MAR

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Como el propio chef anuncia en su eslogan publicitario, aquí se cocina el mar.

Por fin pudimos disfrutar del buen hacer en los fogones de Carlos del Portillo en su pequeño restaurante de la calle Santa María, justo en el local de al lado de Tandem y casi en frente de Triciclo; hay que saber rodearse de los mejores. Y la verdad es que el chef no se queda atrás con una propuesta firme y decidida por los mejores pescados y mariscos de nuestros mares.

Local íntimo y austero desprovisto de cualquier elemento superfluo con mesas y sillas de madera con lámparas bajas. Mesas desnudas con un único elemento de color, los vasos verdes elaborados por un artesano del Escorial que recicla botellas cortándolas para darles este nuevo uso. La vajilla es muy sencilla pero cuidadosamente escogida en la que se recuperan los antiguos platos y pucheros de loza.

La carta es especialmente corta y, por cierto, en su web no está actualizada, no deberían descuidar estas cosas. Ahora la propuesta se decanta aún más por los pescados y mariscos, de hecho creo que lo único distinto a éstos son los callos.

Anoche algunos platos fuera de carta de los que elegidos dos para los entrantes (cuidado que no anuncian los precios); rebozuelos con camarones fritos (23€) y verdinas con bogavante (27€). Ambos platos excepcionales, la combinación de la seta con el marisco de lo más acertada, el camarón de buen calibre y especialmente crujiente, muy buen plato. Las verdinas sorprenden menos, pero la ejecución de la legumbre era perfecta. Eso sí, en mi opinión, un plato subido de precio ya que la cantidad de bogavante era escasa.

Maridamos los primeros platos con una botella de Bastión de Luna, vino blanco de uva albariño DO Rías Baixas que a mi al menos me resultó muy ácido, por lo que para el plato principal decidí cambiar.

La estrella de la noche fue el pescado salvaje, en nuestro caso un sargo gallego de 1350 gr. Te lo muestran antes de cocinarlo y te dicen el peso, tampoco te comentan el precio que en la carta indican que es por cada 100 gr. Este fueron 98€ y la verdad es que aunque puede parecer elevado, no lo es, comimos perfectamente cuatro personas y de hecho nos costó acabarlo y la calidad del pez es sublime, fresquísimo y elaborado en su punto justo, a nosotros nos gusta un poquito menos hecho, pero estaba soberbio. Los acompañamientos van a parte, patatas panadera (6€) y pimientos y berenjena (8€), elaborado todo al horno e igualmente muy muy rico, con un sabor a leña muy destacado.

Maridamos el pescado con un vino muy especial que fue el descubrimiento de la noche; La Maldición oxidativo 2015 de uva Torrontés blanco DO Madrid (26,50€) con un color anaranjado turbio y un sabor ajerezado que fue una gran sorpresa y que acompañó a la perfección el pescado.

Aunque estábamos bastante llenos, para terminar nos atrevimos con una tarta de queso de cabra azul acompañada con un helado del que no recuerdo el sabor (8€). La tarta, de aspecto muy similar a la de Cañadío, pero con un sabor mucho más intenso a queso azul que nos resultó un poco fuerte, pero la verdad es que estaba muy buena.

Dos botellas de Vichy Catalá a 3,25€/u y tres cafés 2,50€/u. Aquí creo que se pasan mucho.
El servicio de pan, muy bueno, y aperitivo a 1,90€/persona que en este caso no me parece excesivo.

En total la cuenta fueron 239,73€, 60€/persona. Creo que lo justo hubieran sido 10€ menos por persona, ya que toda la bebida está un poco subida de precio, así como algún primero. Bien es cierto que todo el producto es de una calidad excepcional, pedimos todo lo que nos apeteció y los vinos son muy seleccionados. Si miras un poco más lo que pides y optas por primeros más económicos como las almejas, los mejillones o los callos, con vinos un poco más económicos, la cuenta puede rondar los 40-50€ por persona.

En cualquier caso, aunque no es un sitio para ir con mucha frecuencia, merece muchísimo la pena conocer este templo del producto del mar por el mimo con el que lo cocinan y lo sorprendente de su carta de vinos.

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Miss Superlike Avelia

Te estas guardando todos los buenos

8 de mayo de 2016