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Glotona de morro fino

gastrolola

mostrando 64 sitios

Sagardotegia Petritegi

+34 943 45 71 88

Camino de Petritegi Bidea s/n Astigarraga, Guipúzcoa provincia, España

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Sidrería vasca

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Ha sido mi primera experiencia en sidrería y me ha gustado bastante. La sidra buenísima y la carne de calidad. No tomamos menú, pero es lo más recomendable a 29,95€/persona. Auténtico y muy divertido. Seguro que volveré, a esta u otra sidrería de Astigarraga.

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listas: RESTAURANTES SAN SEBASTIAN

restaurante vara

+34 925 51 37 50

Carretera Madrid-Toledo km 31 Illescas, Toledo provincia, España

guardado por 2 personas

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PARA CELEBRAR

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Elegimos Vara Eventos&Restaurante con tan solo una semana de antelación para celebrar las bodas de oro de mis padres.
Tan sólo lo conocíamos de una boda de un familiar a la que habíamos asistido como invitados.

Éramos 20 personas y queríamos que fuera una celebración muy sencilla, por lo que no hubiera sido necesario recurrir a un establecimiento de estas características, más apropiado para grandes eventos de más pompa, pero lo ajustado en el tiempo, la fecha, domingo 29 de julio y que fuera un lugar cómodo sin problemas de aparcamiento, me hizo decantarme por Vara sin ni siquiera comparar con otros lugares.

Pedí información a través de la web y me enviaron un dossier con varias opciones de menús.

Tenían disponibilidad para el día elegido, así es que el lunes anterior visitamos las instalaciones y elegimos el saloncito que más nos gustó de los 2 que nos ofrecieron, de uso exclusivo, con un pequeño jardín alrededor muy agradable y baños propios.

El martes antes de las 12,00 debíamos cerrar el menú y así lo hicimos.

El día del evento tomamos un aperitivo en la barra del restaurante mientras fueron llegando todos los invitados y cuando estuvimos listos nos acompañaron hasta el salón perfectamente acondicionado. Decoración sencilla de estilo rústico pero en tonos claros (Los cojines de las sillas con alguna que otra mancha deberían cambiarse) Vajilla demasiado sencilla; para este tipo de celebración se agradecería un menaje más cuidado.

Nuestra combinación de menú fue, en primer lugar, los 3 entrantes a compartir compuestos por surtido de jamón y lomo 100% ibérico y queso manchego acompañado de pan tumaca, gamba blanco de Huelva cocida y almejas a la sartén. De plato principal a elegir merluza o entrecot a la plancha.
La comida se maridó con vino blanco de Rueda y vino tinto Ribera del Duero.
De postre un surtido de 2 tartas y helado casero.

A pesar de lo sencillo del menú estaba todo muy rico. Me preocupaba que alguien se quedara con hambre, pero la cantidad fue perfecta, aunque alguno aprovechó la posibilidad de repetir en el plato principal.

Cerramos con cafés, cava y licores. En el apartado del espumoso creo que deberían ofrecer cava brut además de semiseco.

Aunque hubo algún despiste por parte del servicio con las copas al final de la velada, los 2 camareros que nos atendieron fueron amables y muy profesionales. Los tiempos entre platos perfectos.

En definitiva, fue una celebración familiar en la que a pesar de la precipitación en la eleccion, salió todo fenomenal y todos quedamos muy satisfechos con el lugar y la comida, así es que lo recomiendo para este tipo de celebraciones (Como restaurante no lo conozco, por lo que no puedo opinar, aunque tengo alguna referencia positiva)

Posdata: Como era una comida especial olvidé hacer foto de los platos:-(

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listas: RESTAURANTES TOLEDO

Tres Por Cuatro

+34 687 26 84 32

Calle Hermosilla 82 <m> Goya 2 4 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 44 personas

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LA GUINDA DEL MERCADO DE TORRIJOS

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El mercado de Torrijos está ubicado en pleno Goya. No lo conocíamos y la verdad es que es un mercado tranquilo, con una oferta suficiente de buenas fruterías, pescaderías, carnicerías y charcuterías y donde puedes terminar con una comida de lo más agradable en Tres por cuatro.

Ya ampliado el número de mesas, de las cuatro mesitas en el espacio que corresponde al puesto de mercado propiamente dicho, han subido a seis mesas más fuera del mismo pensadas para cuatro comensales cada una.

A nosotros nos ubicaron dentro, y aunque las mesas son más pequeñitas, preparadas para dos personas bien recogidas, es más acogedor, simulan una cocina y es como si estuvieras comiendo en la tuya propia.

Como ya se ha dicho por aquí la carta es muy corta, por lo que casi todo el mundo toma lo mismo, con alguna pequeña variación según los gustos. Nosotros fuimos un sábado a comer y estaba prácticamente lleno. Ya se ha corrido la voz del buen hacer de estos chicos y es un gusto.

Público variado y heterogéneo, desde vecinos del barrio, de distintas edades, incluso bien entrados en años, hasta clientes que nos acercamos hasta allí a propósito para conocerlos, como era nuestro caso.

El servicio ágil, cercano y amable. Quizás fueron un poquito rápido, pero fue algo sin apenas importancia.

Nuestra comanda fue la siguiente:

Puerros, almendara, uva y manzanilla (8€). Unos puerros confitados de gran calibre con una salsa de almendra, uva y manzanilla muy rica que acompañaba los puerros a la perfección.

Dos tacos de pintada y huitlacoche (7€). Están buenísimos, y aunque pueda parecer poco son contundentes.

Pez espada, naranja y pepino (11€). Ventresca de pez espada con una ensaladita de naranja y pepino. Planto sencillo pero muy bueno.

Pata azulona y lentejas escabechazas (12€). El mejor plato sin duda, muy buena elaboración. Las lentejas escabechadas un gran descubrimiento y la pata elaborada tipo tataki, excepcional.

Maridamos con tres copas de vino y una caña de cerveza la Virgen a precios muy moderados. La carta de vinos muy interesante.

Cuenta final 53,10€ sin postre ni cafés.

Un restaurante en ambiente de mercado que merece realmente la pena.

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listas: RESTAURANTES MADRID

Bistronomika

+34 911 38 62 98

Calle Santa María, 39 <m> Antón Martín 1 Madrid, Madrid provincia, España

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COCINANDO EL MAR

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Como el propio chef anuncia en su eslogan publicitario, aquí se cocina el mar.

Por fin pudimos disfrutar del buen hacer en los fogones de Carlos del Portillo en su pequeño restaurante de la calle Santa María, justo en el local de al lado de Tandem y casi en frente de Triciclo; hay que saber rodearse de los mejores. Y la verdad es que el chef no se queda atrás con una propuesta firme y decidida por los mejores pescados y mariscos de nuestros mares.

Local íntimo y austero desprovisto de cualquier elemento superfluo con mesas y sillas de madera con lámparas bajas. Mesas desnudas con un único elemento de color, los vasos verdes elaborados por un artesano del Escorial que recicla botellas cortándolas para darles este nuevo uso. La vajilla es muy sencilla pero cuidadosamente escogida en la que se recuperan los antiguos platos y pucheros de loza.

La carta es especialmente corta y, por cierto, en su web no está actualizada, no deberían descuidar estas cosas. Ahora la propuesta se decanta aún más por los pescados y mariscos, de hecho creo que lo único distinto a éstos son los callos.

Anoche algunos platos fuera de carta de los que elegidos dos para los entrantes (cuidado que no anuncian los precios); rebozuelos con camarones fritos (23€) y verdinas con bogavante (27€). Ambos platos excepcionales, la combinación de la seta con el marisco de lo más acertada, el camarón de buen calibre y especialmente crujiente, muy buen plato. Las verdinas sorprenden menos, pero la ejecución de la legumbre era perfecta. Eso sí, en mi opinión, un plato subido de precio ya que la cantidad de bogavante era escasa.

Maridamos los primeros platos con una botella de Bastión de Luna, vino blanco de uva albariño DO Rías Baixas que a mi al menos me resultó muy ácido, por lo que para el plato principal decidí cambiar.

La estrella de la noche fue el pescado salvaje, en nuestro caso un sargo gallego de 1350 gr. Te lo muestran antes de cocinarlo y te dicen el peso, tampoco te comentan el precio que en la carta indican que es por cada 100 gr. Este fueron 98€ y la verdad es que aunque puede parecer elevado, no lo es, comimos perfectamente cuatro personas y de hecho nos costó acabarlo y la calidad del pez es sublime, fresquísimo y elaborado en su punto justo, a nosotros nos gusta un poquito menos hecho, pero estaba soberbio. Los acompañamientos van a parte, patatas panadera (6€) y pimientos y berenjena (8€), elaborado todo al horno e igualmente muy muy rico, con un sabor a leña muy destacado.

Maridamos el pescado con un vino muy especial que fue el descubrimiento de la noche; La Maldición oxidativo 2015 de uva Torrontés blanco DO Madrid (26,50€) con un color anaranjado turbio y un sabor ajerezado que fue una gran sorpresa y que acompañó a la perfección el pescado.

Aunque estábamos bastante llenos, para terminar nos atrevimos con una tarta de queso de cabra azul acompañada con un helado del que no recuerdo el sabor (8€). La tarta, de aspecto muy similar a la de Cañadío, pero con un sabor mucho más intenso a queso azul que nos resultó un poco fuerte, pero la verdad es que estaba muy buena.

Dos botellas de Vichy Catalá a 3,25€/u y tres cafés 2,50€/u. Aquí creo que se pasan mucho.
El servicio de pan, muy bueno, y aperitivo a 1,90€/persona que en este caso no me parece excesivo.

En total la cuenta fueron 239,73€, 60€/persona. Creo que lo justo hubieran sido 10€ menos por persona, ya que toda la bebida está un poco subida de precio, así como algún primero. Bien es cierto que todo el producto es de una calidad excepcional, pedimos todo lo que nos apeteció y los vinos son muy seleccionados. Si miras un poco más lo que pides y optas por primeros más económicos como las almejas, los mejillones o los callos, con vinos un poco más económicos, la cuenta puede rondar los 40-50€ por persona.

En cualquier caso, aunque no es un sitio para ir con mucha frecuencia, merece muchísimo la pena conocer este templo del producto del mar por el mimo con el que lo cocinan y lo sorprendente de su carta de vinos.

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listas: RESTAURANTES MADRID

Miss Superlike Avelia

Te estas guardando todos los buenos

8 de mayo de 2016

Restaurante La Montería

+34 915 74 18 12

Calle de Lope de Rueda 35 <m> Ibiza 9 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 317 personas

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TABERNEO DE ALTURA EN LO MEJOR DE MADRID

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La calidad de la Montería ya está más que demostrada por estos lares gastronómicos y justo porque es un valor seguro, iban con total confianza de que saldríamos satisfechos de un picoteo informal después de sesión de cine el miércoles pasado.

La zona de barra es estrecha y no demasiado amplia y ya a las 20,30 horas la ocupación era casi completa, aunque pudimos apostarnos en uno de los ventanales al fondo sin taburetes; después conseguimos un par de ellos y pudimos estar más cómodos.

Comenzamos por una copa de rosado y otra de tinto mientras decidíamos la comanda. Aperitivo de boqueroncitos en tempura la mar de ricos.

Pedimos 1/2 de ortiguillas marinas (8€) y 1/2 de ventresca de toro (10,50€). Las ortiguillas brutales, lo mejor de la comanda, pero la ventresca también estaba buenísima. Añadimos una copa más de tinto rioja y una copa de blanco. Aperitivo de 4 navajas con mucho sabor.

Después de estos dos platos decidimos añadir uno más; pulpo frito con puré de boniato (11€). Buena fórmula que conjuga a la perfección, aunque el pulpo frito tenía algo de exceso de aceite. Una copa más de tinto y otro aperitivo de delicias de bacalao rebozado, igual de bueno que todo lo demás.

Ya no pudimos con algo de postre y además, a esa hora, 21,45, el local estaba a rebosar y el servicio estaba al máximo de su capacidad.

Cuenta total 36,50€, una maravilla para lo bien que se come y se bebe, los vinos por copas entre 1,5€ y 2€, creo que lo más caro en la carta eran 3,5€, que me parece un precio excepcional para la zona y la reputación del restaurante.

En otra ocasión, con más tiempo, probaremos la sala en la que vista esta primera experiencia, también se debe comer fenomenal con una RCP de las que ya hay pocas.

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CEBO

+34 917 87 77 80

Carrera de San Jeronimo, 34 <m> Sevilla 2 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 48 personas

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ENTRE CATALUÑA Y MADRID, EL MEDITERRÁNEO

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Hacía tiempo que no visitábamos un restaurante gastronómico con menú degustación de cocina con mayúsculas. Una celebración destacada nos llevó hasta Cebo después de un minucioso repaso por las grandes mesas de Madrid con una adecuada RCP que estuviera a la altura de fecha tan señalada.

Y a pesar de que el prestigio de esta casa es merecido, la experiencia no acabó de entusiasmarme. No sentí esa sorpresa y emoción que irremediablemente me ha invadido en otras ocasiones, en otros lugares, con otras elaboraciones. Quizás porque estoy en una etapa de gustos más sencillos, de platos más cercanos, de producto y tradición.
Evidentemente una casa de comidas y un restaurante gastronómico no son incompatibles y, por supuesto, no son comparables, pero creo que mis expectativas se disparan tanto ante estos templos culinarios que en más de una ocasión salgo decepcionada.

No obstante, no hay duda que la cocina de Aurelio Morales es de gran altura, corte muy mediterráneo con gran presencia de verduras, marisco y pescado y guiños catalanes y madrileños que buena falta hacen en estos tiempos que corren.

La sala es elegante, casi austera, sin adornos ni detalles superfluos. Mesas amplias con una separación generosa, no podía esperarse menos de un restaurante de estas características. En nuestro caso incluso la mesa fue demasiado amplia, una mesa alargada al fondo de la sala junto al jardín interior a modo de reservado en la que caben hasta ocho personas y que para dos resultaba un tanto desangelada. Otros estarían encantados, es cuestión de gustos.

El personal y su jefe de sala se conjugan en una maquinaria perfectamente engrasada que funciona como un reloj, sobre todo en los tiempos, y a pesar de pedir que fueran un poco más despacio, no supieron o no quisieron hacerlo alegando que sino el menú se hacía demasiado largo. A mí me abrumó un poco con los primeros pases, después conseguí adaptarme al ritmo que nos marcaban y el baile de platos fluyó acompasadamente.

Las opciones son dos menús, corto y largo, y carta. Por supuesto, la elección fue el menú largo con 16 pases por 80 euros. La carta de vinos resultaba atractiva, pero ofrecen dos maridajes a 20 o 40 euros por persona y, aunque no suelo decantarme por esta opción, el chef muy amablemente nos comentó en qué consistía el de 20 euros y nos pareció más cómodo.

Para no extenderme demasiado, haré un sucinto repaso por todos los pases:

-Calcot de otoño. Buñuelo japonés relleno de calcot coronado por un cuarto de higo. Un bocado exquisito.

-Pollo negro y navajas especiadas. Todo mar.

-Quisquilla del mediterráneo. Tartar de quisquilla con un gel de sus huevas ¡azules! y aire de limón. Otro bocado delicioso.

-Callos. Croqueta líquida de callos y torta de garbanzos. Un plato de callos en una croqueta con el contrapunto de la torta que se come al principio. No soy de callos, pero de nuevo este bocado me pareció un gran acierto.

-Migas, pie y oreja. Este fue el plato que más me sorprendió. Aquí encontré enjundia, garra y técnica. Un 10!

-Boquerón (2016). Uno de los platos estrellas de Aurelio, que, perdónenme, a mi me dejó un poco fría. La espina frita bien, el helado de boquerón en vinagre muy logrado, pero no me entusiasmó y el resto rico, especialmente las perlas de aceituna, pero no encontré esa emoción de la que tantos hablan.

-Manjar blanco y bogavante nacional. Acompañado de una miga de pan dulce que me recordó a Ramón Freixa. No soy amiga de la conjunción de los sabores dulces con los salados, no me dijo nada.

-Chipirón “Black andaluza”. Gran producto, rebozado impactante y ejecución perfecta, pero me pareció más efectista que sorprendente en boca. El punto de alioli, de gran maestría. Hicimos una consulta al respecto pero nunca llegó la contestación.

-Arroz “Costa Brava” y gamba roja. Arroz a modo de risotto con mejillones y setas, muy rico. La gamba de gran calidad, pero no entendí que se sirviera a parte sin más.

-Vaca vieja “180 días” y caldo maduro. Ya que era el único plato de carne de todo el menú me hubiera gustado que fuera un poco más grande o algo más contundente. No soy muy carnívora, pero me gusta la carne y a pesar que desde el primer momento el jefe de sala nos advirtió que era un menú de marisco y pescado, hubiera preferido más presencia de ésta. Estaba muy rica con un gran sabor a su maduración. Con el caldo me recordó al sabu sabu japonés.

Con los platos nos ofrecieron varios panes entre los que nos llamo la atención el pan con masa de churros que elaboran ellos mismos. Muy contundente pero digno de un maestro panadero.

Y por último tres postres que pasaron sin pena ni gloria. El primero un queso dulce de remolacha, que sugerí al chef cuando salió al final de la cena a saludarnos que podría ser más contundente. Me respondió que así era al principio pero que por petición “popular” había pasado a ser más suave. Ya se sabe, sobre gustos no hay nada escrito, siento que la mayoría haya llevado al chef a proponer un queso que no parece queso.
Después naranja y azafrán y chocoratafia. Prescindibles.

Para terminar, con el café, un guiño a los dulce de su ciudad natal, Alcalá de Henares; yemas, almendras y costrada de Alcalá. Demasiado dulce para mi gusto.

Todo este festín lo acompañamos de cava Juve y Camps, un blanco verdejo, un tinto Ribera del Duero muy bueno y vino dulce de Alicante. Sin restricciones ni estrecheces, las copas se rellenaron tantas veces como iban quedando vacías.

En definitiva, un buen menú con platos para el recuerdo y otros no tanto con una muy buena RCP que nos acompañaron en una velada muy agradable. Muchos reclaman una estrella Michelin para Cebo, no seré yo quien diga que no la merece.

Visita 31 de octubre de 2017

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La Primera

+34 910 52 06 20

Calle Gran Vía 1 <m> Sevilla 2 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 82 personas

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LO NUEVO DE LOS QUIRÓS

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Nueva visita improvisada a esta casa el sábado 30 de septiembre.

Hemos optado por medias raciones de sus famosas rabas (11€), buñuelos de bacalao (6,25€) en esta ocasión perfectos y patatas rellenas de rabo (8€). Todo muy rico

De plato principal cordero al horno para compartir que nos emplatan individualmente (19€). También muy bueno.

Terminamos con una tarta de queso Cañadio para los dos, imprescindible (7€).

Hemos acompañado la comida con vino Ribera del Duero Cepa 21, 3 copas 15€, esto me ha parecido un robo, la verdad.

El precio del pan también lo han subido desde nuestra anterior visita, pasa de 1,50€ a 1,80€.

Cuenta total 69,85€. Hoy me ha parecido caro para lo que hemos comido y bebido, aunque me sigue pareciendo un buen sitio.

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En cuanto hace poco más de un mes conocí la cocina de los Quirós en Cañadío, el buque insignia del grupo, supe que estaba abocada a sucumbir a la tentación de sus hermanos, y que mejor que continuar la exploración gastronómica de esta casa que su nuevo retoño, La Primera.

Los astros se alinearon y la ocasión estaba servida, comida familiar y musical infantil regalo de Reyes para las más pequeñas de los dos clanes familiares y para las más mayores, las abuelas todoterreno de las susodichas. Los anfitriones, los tíos de las criaturas e hijos de las abuelas, encantados con la experiencia.

La ubicación de La Primera es perfecta, no podría ser mejor, además, una no puede dejar de recordar aquellas veladas tan formidables en el Gula Gula, referencia de los espectáculos de drag queen durante bastantes años.

El local es amplio, con grandes ventanales, acogedor e informal, con mesas sin mantel, vajilla y cubertería desigual y servilletas tipo paño de cocina, pero a la vez tiene un toque elegante y refinado con sus bancos mullidos con cojines que te envuelven.

Barra desahogada a la entrada y mesas a ambos lados separadas por enormes plantas naturales y unas vistas, en la zona central al fondo del local, supongo que fantásticas, ya que en los laterales las vistas no son tan llamativas.

Seis personas, cuatro adultos y dos niñas de seis años.

Para ellas un entrante de croquetas de lacón y huevo (12€) y unas rabas de Santander (17€) para compartir. Las rabas las pudimos probar, muy ricas, sobre todo por su sabor, que te traslada irremediablemente a los veranos de Santander; las croquetas fue imposible probarlas, les encantaron, las devoraron sin ningún miramiento hacia sus pobres tíos y abuelas y creo que esto es la mejor prueba de que estaban riquísimas.

De entrantes para los adultos, unos buñuelos de brandada de bacalao (12,50€) muy ricos, aunque quizás con un pelín de exceso de aceite, aunque lo digo yo que soy un poco delicada con las frituras, así es que quizás mi opinión no sirva de referencia.

Y verduras guisadas (16€), de una calidad extraordinaria, cada vez valoro más este producto bien cocinado. Las acompañan con una loncha de buen jamón y una salsita de guisantes para mojar pan hasta que dejas limpio el plato. Para compartir cuatro personas sabe a poco, la ración es más bien justa.

De platos principales tomamos:
Arroz secos con verduras (18€), que sirven en una cazuela de hierro para conservar el calor, gran idea, tuvimos la suerte de probarlo todos, refrendo las opiniones con respecto a este plato, sencillamente espectacular, mi madre es una amante del arroz y disfrutó muchísimo.

Callos a la montañesa (16€), ya el aspecto del plato habla por sí solo. Otro plato del que mi suegra es una gran seguidora, otro gran acierto.

Mi pareja optó por las albóndigas de bonito (18€) y de nuevo, otro gran acierto, también las probé y estaban buenísimas, con un gran sabor al pescado y una salsa con fundamento de las de no parar de mojar.

Mi plato quizás fue el más anodino, merluza Meunier (22€), rellena de salmón y acompañada de unos mejillones y dos gambas, estaba rica, pero no me emocionó. Ración escasa comparada con el resto de los platos.

Para las peques una hamburguesa de carne “La Primera” (15€) para compartir que les emplataron cortada por la mitad individualmente. No se la comieron bien, la verdad, la hamburguesa era demasiado gorda para ellas y les resultaba muy difícil comerla, así es que acabamos destripándola en varios trozos y al final sólo la carne, aunque tenía una pinta estupenda recién servida y constato que la carne estaba muy buena.

Los adultos acompañamos la comida con un Menade ecológico (17€) uva verdejo que me encanta y una copa de tinto Rioja Sierra Cantabria (4€). Para las niñas 2 botellas de Solán de Cabras (2,70€/u).

De postre tres tartas de queso, idénticas a la de Cañadío, para compartir los seis (7€/u). Tenía muchas ganas de que la probaran y a pesar de que a mis sobrinas no les cautivó, a los adultos les fascinó.

Pan 1,50€ por persona, más un café solo (2,50€) y una manzanilla (3,50€), 208,90€ cuenta total.

A pesar de que el disfrute no fue completo porque no estamos acostumbrados a salir a comer con niños, la comida fue muy agradable y divertida y en general, gustó todo mucho. Lo único que no me gusta en absoluto del grupo son los precios en bebidas (agua en este caso) y cafés, me parece un exceso. Aún así intentaré conocer la otra mitad de los restaurantes de Quirós e incluso volveré a visitar este para disfrutarlo con más tranquilidad.

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Restaurante Taberna Badila

+34 914 29 76 51

Calle de la Cabeza 7 <m> Tirso de Molina 1 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 176 personas

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CASA DE COMIDAS CON MENÚ EN LAVAPIÉS

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Ültimo día de nuestra visita temática a Lavapiés en Badila. Casa de comidas con menús de diario y fin de semana en un comedor pequeño en tonos blancos en el que no es posible reservar.

Domingo mediodía 14,30 horas aún tenían un par de mesas libres, así es que tuvimos suerte, ya que si vas más tarde te tocará esperar.

Comedor luminoso con mesas un poco apretadas pero dispuestas de tal forma que puedes preservar tu intimidad.

Gran pizarra en la pared central del local con 8 platos de primero y 9 de segundo. La oferta es variada y la cocina elaborada. 18,50€ con pan, bebida y postre o café. (13,90€ en diario) Todo muy apetecible.

De primer plato tomamos:

Caldereta de buey de mar con arroz. Fue mi plato. Rico, con un buen fondo y tropezones suficientes. Me lo sirvieron casi frío y tuve que pedir que me lo calentaran, ocurrió con algún otro plato.

Alubias blancas con compango de fabada. Muy desgrasadas, según la persona que las comió, mejorables.

Ensaladilla rusa con anguila ahumada y corteza de jamón. Muy buena presentación, muy rica, aunque un poco fría para el gusto de quien la comió.

Revuelto paisano de picadillo de cerdo adobado con patatas fritas. Plato muy de casa, el cerdo adobado muy bueno.

Y los segundos:

Albóndigas de cerdo al amontillado con jamón ibérico y aceitunas. 4 albóndigas de buen tamaño. Las probé y el sabor del amontillado en la salsita era buenísimo.

Hamburguesa de vaca con salsa barbacoa al Jack Daniel. Carne muy buena.

Delicias de rape rebozado con salsa verde. De nuevo muy buena presentación. Rape de buena calidad con rebozado muy bien ejecutado. La pena es que la salsa estaba casi fría.

Y el mío fue kofta de cordero con couscus y hummus. Muy bueno este plato. Cordero muy bien especiado, carne tierna y jugosa, couscus rico y hummus ligero que redondeaba el plato.

A pesar de que el vino de la casa estaba incluido optamos por pedir un par de botellas de un Muriel crianza DOC Rioja bueno, pero que subió la cuenta considerablemente (35€). Después he leído que el vino de la casa es más que aceptable, por lo que habrá que tenerlo en cuenta para próximas ocasiones.

De postre 2 cafés de puchero, al parecer bastante rico y dos cuajadas caseras que sirven “a granel” con un toque de mermelada de fresa, que me pareció espectacular, la mejor cuajada catada hasta el momento.

Con un café de puchero más que me pareció muy subido de precio (2,20€), cuenta total 111,20€. Sin vino, la cuenta ronda los 20€ por persona, que aunque no es barato, me parece una RCP correcta teniendo en cuenta la calidad de la materia prima y la elaboración y presentación de los platos.

Queda agendado para próximas ocasiones como una opción muy recomendable si estás por la zona centro de Madrid, antes de un cine, una exposición o una tarde de compras.

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Hattori Hanzo

+34 917 86 57 80

Calle Mesonero Romanos,17 <m> Callao 3 5 Madrid, Madrid provincia, España

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IZAKAYA MADRILEÑO

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Actualización julio 2017.
Siguen en la misma línea, pero ya no sentí el encanta de la primera vez. En esta ocasión lo mejor fue la compañía. Lo mejor las bolitas de calamar. Lo dejo en 3,5*

Enclavado en una zona estratégica del centro madrileño en la calle Mesonero Romanos 15, Hattori Hanzo se erige orgulloso como el primer izakaya 100% de Madrid.

Está compuesto por un equipo de altura que el mismo propietario describe en una conocida web de reservas y opiniones de restaurantes: “Al frente de la cocina, está Go Majima, antiguo chef de Miyama o Tastem en Valencia, Miyuki Midorikawa, antigua chef de Teppanyaki en Japón, y Diego Laso, Propietario y Jefe de Cocina de Momiji en Valencia y formado por Albert Raurich en el 2 Palillos de Barcelona. En la parte ejecutiva del proyecto hay 3 profesionales galardonados en sus respectivas áreas y con experiencia internacional.”

La sala es realmente singular con un primer espacio a la entrada con tres mesas rojas para cuatro/seis personas con toldito y farolillos incluidos y varias más pequeñas para dos/tres comensales. En el lado izquierdo de la barra en forma de L algunos puestos al estilo barra de sushi y en la sala interior sus ya famosas mesas típicamente japonesas en las que introduces los pies y pareces estar comiendo a ras del suelo. Un detalle que casi pasamos por alto y que fue lo que verdaderamente nos trasladó a una izakaya que frecuentamos en varias ocasiones en nuestro viaje a Japón, más concretamente en Tokio, fue que, si no observamos mal, los asientos de las mesas con toldito de la entrada estaban construidas con las cajas de las cervezas y, aquí para que el cliente esté más cómodo, recubren con una pieza blandita para que las posaderas no se resientan. (En la izakaya que os menciono te sentabas encima de las cajas a pelo y la mesa era un barril de cerveza).

La famosa y polémica robata está ubicada en un extremo de la barra, justo delante de la entrada a las cocinas y en la zona de “pasillo” que une la primera sala con la sala interior, justo enfrente hay una mesa para dos personas. El espacio está realmente bien aprovechado, por lo que esta mesa, que además está muy cerca de las escaleras que conducen a los baños en la planta baja/ sótano, es quizás la peor del local y aquí es donde probablemente el humo de la robata puede ser molesto. En la sala interior también debo dejar en suspenso la cuestión de las molestias del humo, puesto que nosotros estuvimos acoplados en una de las mesas de grupo de la entrada, pero en lo que respecta a esta zona, puedo asegurar que después de dos horas en el local no salimos con ningún olor a humo, más bien debo decir que lo que sí me saturó un poco fue el olor de las brochetas que desprende la plancha, pero en ningún caso fue molesto y, desde mi humilde opinión, creo que este detalle (humo incluido) aporta un ambiente especial al establecimiento que nos traslada a las izakayas japoneses y, desde este punto de vista, entiendo que estén orgullosos de su robata en sala.

Dicho todo esto y pasando a la valoración del servicio en sala, debo corroborar que es muy atento y amable, es más, tuvimos una pequeña incidencia ya que íbamos cuatro personas y una de ellas tiene movilidad reducida y camina con muletas, y cometí el error de no prever con antelación que probablemente no podría acomodarse en las mesas del salón interior. Efectivamente nos habían reservado mesa en esta sala y, como temíamos, esta persona no pudo entrar en la mesa, pero el jefe de sala lo solventó en menos de cinco minutos y reestructuró las reservas para que pudiéramos ocupar una de las mesas de la entrada.

La camarera que nos atendió fue muy amable y paciente ya que nos aturullamos con la comanda de las brochetas, añadimos un plato más después de tomarnos la comanda principal y fuimos pidiendo varias consumiciones a lo largo de toda la cena y siempre estuvo atenta.

Y ya por fin paso a detallar la comida para cuatro personas, en la que hubo fundamentalmente luces, aunque también tuvimos alguna sombra:

Para compartir:

-Un takoyaki (bolitas rellenas de pulpo) (6,40€ 6 piezas), siento no poder detallar los platos pero me resulta complicado y no puedo utilizar la chuleta de la carta en la web ya que deben estar realizando actualizaciones y está en construcción. Riquísimas, una de los platos que más nos gustaron a dos de los comensales.

-Un nira gyoza (de carne de cerdo) (6,60€ 5 piezas). Estupendas, especialmente el relleno, muy jugoso y con mucho sabor. He leído al propietario que le ponen nira, como su propio nombre indica, para que resulten más sabrosas y efectivamente lo consiguen.

-Un karaage (tacos de pollo marinado y rebozado) (6,70€ 5 piezas). Buenos, pero quizás el rebozado sea excesivamente grueso, es sólo una opinión personal, en cualquier caso perfecto, sin rastro de aceite.

-Un maguro tataki. (12,80€) Cinco piezas de tataki realmente excepcional, está entre los mejores que he tomado, aunque creo que efectivamente resulta algo caro. También he leído al propietario que su precio es de casi 50€ el kilo pero realmente se rentabilizan bien puesto que me arriesgo a decir que la ración debe ser de unos 30 gr.

- Y una Osaka okonomiyaki (12,20€) Fue el plato que añadimos después porque no la habíamos visto en la carta y lo habíamos olvidado, pero no lo había probado y después de las alabanzas que os había leído al respecto no podía dejar de probarlo. La tomamos al final y la verdad es que ya estábamos un poquito llenos, pero mereció la pena, riquísima y, al contrario de lo que incluso la propia camarera nos advirtió, a mi no me resultó nada pesada.

Para tomar individualmente:

-Bolas al vapor: Dos kakuniman (panceta de cerdo) (4,20 €/u) que gustaron muchísimo, fue uno de los platos estrella de otro de los comensales, y un yakisobapan (6,50€), como suena, soba en un pan tipo perrito caliente o bollicao, yo no lo probé, pero solo el aspecto resultaba agotador. Fue uno de los platos favoritos del comensal que se arriesgó con bocado tan generoso. Las otras dos bolas de vapor se habían agotado, así es que yo opté por añadir una brocheta más.

-Brochetas: Dos de ventresca de toro (7,40€/u), dos de unagi kabayaki (anguila, 4,60/u), dos de nasu miso dengaku (berenjena, 3,40/u), un yakitori (1,80€), una de wagyu (9,70€) y una yuzu tsukune (albóndigas de pollo con jengibre, 2,50€). Gustaron mucho las de anguila, también he leído que es anguila viva en lugar de envasada, muy buena RCP, no nos convencieron la yakitori y las de berenjena, las de toro eran de una calidad excepcional, pero la primera ya estaba fría cuando la tomé por lo que este detalle desmejoró la brocheta, la segunda la olvidaron, por lo que al traerla aparte y recién sacada de la parrilla estaba muy caliente y aquí la experiencia sí fue perfecta. La de wagyu fue la gran decepción, fría, con poco sabor y dura, gomosa, mi amiga la compartió conmigo y casi tuvimos que tragarnos los trozos enteros, teniendo en cuento todo esto, el precio me parece desorbitado. Por último, la de albóndigas de pollo estaba rica pero el sabor a jengibre era intenso y me resultó agresivo, aunque esto es una valoración muy personal, claro está.

Los platos quizás se sirvieron algo desordenados y hubo algunos espacios muertos entre algunos de ellos, pero en general el ritmo fue adecuado.

Otro dato es que estuvieron entrando clientes con y sin reserva hasta las 24,00 horas, por lo que puede ser una buena opción para cenar tarde en el centro de Madrid. En su web anuncian horario de apertura viernes y sábados hasta la 1,30 horas.

En cuanto al bebercio (con permiso del padre de la criatura):

-Dos Asahis de barril 1/3 (3,20€/u), cuatro kirin de barril 1/3 (3,20€/u), dos copas de blanco rueda Cuatrorayas (3€/u) y una botella de agua (2,20€)

Sin postres ni cafés/infusiones, que ya no nos cabía nada más, cuenta total 131,80€, es decir, 33€ por persona, una RCP global más que aceptable.

En definitiva, Hattori Hanzo es una experiencia diferente en Madrid, en un ambiente que reproduce bastante fielmente el de una izakaya japonesa, con una cocina con un producto de calidad y una buena elaboración.

Visita 3 de enero de 2015.

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Yanzoo

La mesa de la que hablas enfrente de la robata deberían quitarla es de lo peorcito! Y en las mesas de la entrada hace frio o al menos yo lo pasé.

5 de enero de 2015

gastrolola

No, nosotros no tuvimos frío, cierto q yo estaba sentada en la parte de dentro, pero nadie se quejo y en la calle caía una buena pelona. Ahora, el local estaba a tope, no había ni un hueco, imagino q esto tb influye

5 de enero de 2015

spider72

Nosotros hemos estado en las dos zonas y siempre bien, aunque prefiero la de dentro.

5 de enero de 2015

volga

Sólo por si quieres corregirlo para que la review te quede correcta, lo que tú denominas karaage es el takoyaki y al contrario, es decir, el takoyaki son las bolas de pulpo y el karaage es el pollo frito.

6 de enero de 2015

gastrolola

Gracias Víctor, patinazo, lo corrijo inmediatamente

6 de enero de 2015

El Perro Salvaje

+34 915 23 97 62

Calle Felipe V, 2 <m> Sol 1 2 3 Madrid, Madrid provincia, España

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HOT DOGS GOURMET

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No somos aficinados a los hot dogs, pero en cuanto leí en estos lares que habían abierto un espacio dedicado en exclusiva a los hot dogs elaborados con productos de calidad y en pleno centro de Madrid, allá que nos fuimos.

El local es verdaderamente minúsculo, pero muy bien puesto, barra en la que oficia el atento Enrique Gallardo con boina castiza incluida y dos pequeñas barras a cada lado del local con un par de taburetes en cada una.

Comprobamos lo ya dicho, estupenda salchicha 100% vacuno con tripa natural de cordero que nos contó Enrique que elaboran exclusivamente para la casa la cuarta generación de una empresa alemana productora de carne afincada en el país vasco. El bollo de pan que también preparan al momento al vapor es esponjoso y consistente.

Y asegurados los ingredientes principales, los complementos están muy bien ensamblados y son igualmente de calidad.

La receta genuina de Chicago es el perro Labrador con rodajas de tomate relish de pepinillo, cebolla fresca, pepinillo en vinagre, piparras, mostaza y sal de apio. 5 tipos más y una séptima que puedes confeccinarte a tu antojo con hasta 3 ingredientes y 3 salsas. Cada uno a 3,90€.

Nosotros probamos una chihuahua cada uno con pico de gallo, mayonesa de chile ancho, jalapeños frescos, guacamole y queso Oaxaca. Muy buena

Después no podíamos con otro cada uno y como auténticos cobardes compartimos un saluki con hummus, mayonesa de harissa, pickles y zaatar, que me gustó más si cabe.

Tienen refrescos y cerveza, pero no hay vino. Con una cerveza sin alcohol (1,5€) y una founders all day ipa americana (5€), 18,20€; un precio fenomenal teniendo en cuenta la calidad y cantidad de los perritos. Con 2 sales cenado.

Nos ha gustado el concepto y dado que está a un paso de la puerta del Sol y de los cines ideal, lo visitaremos en más ocasiones.

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