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Glotona de morro fino

gastrolola

mostrando 78 sitios

CEBO

+34 917 87 77 80

Carrera de San Jeronimo, 34 <m> Sevilla 2 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 39 personas

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ENTRE CATALUÑA Y MADRID, EL MEDITERRÁNEO

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Hacía tiempo que no visitábamos un restaurante gastronómico con menú degustación de cocina con mayúsculas. Una celebración destacada nos llevó hasta Cebo después de un minucioso repaso por las grandes mesas de Madrid con una adecuada RCP que estuviera a la altura de fecha tan señalada.

Y a pesar de que el prestigio de esta casa es merecido, la experiencia no acabó de entusiasmarme. No sentí esa sorpresa y emoción que irremediablemente me ha invadido en otras ocasiones, en otros lugares, con otras elaboraciones. Quizás porque estoy en una etapa de gustos más sencillos, de platos más cercanos, de producto y tradición.
Evidentemente una casa de comidas y un restaurante gastronómico no son incompatibles y, por supuesto, no son comparables, pero creo que mis expectativas se disparan tanto ante estos templos culinarios que en más de una ocasión salgo decepcionada.

No obstante, no hay duda que la cocina de Aurelio Morales es de gran altura, corte muy mediterráneo con gran presencia de verduras, marisco y pescado y guiños catalanes y madrileños que buena falta hacen en estos tiempos que corren.

La sala es elegante, casi austera, sin adornos ni detalles superfluos. Mesas amplias con una separación generosa, no podía esperarse menos de un restaurante de estas características. En nuestro caso incluso la mesa fue demasiado amplia, una mesa alargada al fondo de la sala junto al jardín interior a modo de reservado en la que caben hasta ocho personas y que para dos resultaba un tanto desangelada. Otros estarían encantados, es cuestión de gustos.

El personal y su jefe de sala se conjugan en una maquinaria perfectamente engrasada que funciona como un reloj, sobre todo en los tiempos, y a pesar de pedir que fueran un poco más despacio, no supieron o no quisieron hacerlo alegando que sino el menú se hacía demasiado largo. A mí me abrumó un poco con los primeros pases, después conseguí adaptarme al ritmo que nos marcaban y el baile de platos fluyó acompasadamente.

Las opciones son dos menús, corto y largo, y carta. Por supuesto, la elección fue el menú largo con 16 pases por 80 euros. La carta de vinos resultaba atractiva, pero ofrecen dos maridajes a 20 o 40 euros por persona y, aunque no suelo decantarme por esta opción, el chef muy amablemente nos comentó en qué consistía el de 20 euros y nos pareció más cómodo.

Para no extenderme demasiado, haré un sucinto repaso por todos los pases:

-Calcot de otoño. Buñuelo japonés relleno de calcot coronado por un cuarto de higo. Un bocado exquisito.

-Pollo negro y navajas especiadas. Todo mar.

-Quisquilla del mediterráneo. Tartar de quisquilla con un gel de sus huevas ¡azules! y aire de limón. Otro bocado delicioso.

-Callos. Croqueta líquida de callos y torta de garbanzos. Un plato de callos en una croqueta con el contrapunto de la torta que se come al principio. No soy de callos, pero de nuevo este bocado me pareció un gran acierto.

-Migas, pie y oreja. Este fue el plato que más me sorprendió. Aquí encontré enjundia, garra y técnica. Un 10!

-Boquerón (2016). Uno de los platos estrellas de Aurelio, que, perdónenme, a mi me dejó un poco fría. La espina frita bien, el helado de boquerón en vinagre muy logrado, pero no me entusiasmó y el resto rico, especialmente las perlas de aceituna, pero no encontré esa emoción de la que tantos hablan.

-Manjar blanco y bogavante nacional. Acompañado de una miga de pan dulce que me recordó a Ramón Freixa. No soy amiga de la conjunción de los sabores dulces con los salados, no me dijo nada.

-Chipirón “Black andaluza”. Gran producto, rebozado impactante y ejecución perfecta, pero me pareció más efectista que sorprendente en boca. El punto de alioli, de gran maestría. Hicimos una consulta al respecto pero nunca llegó la contestación.

-Arroz “Costa Brava” y gamba roja. Arroz a modo de risotto con mejillones y setas, muy rico. La gamba de gran calidad, pero no entendí que se sirviera a parte sin más.

-Vaca vieja “180 días” y caldo maduro. Ya que era el único plato de carne de todo el menú me hubiera gustado que fuera un poco más grande o algo más contundente. No soy muy carnívora, pero me gusta la carne y a pesar que desde el primer momento el jefe de sala nos advirtió que era un menú de marisco y pescado, hubiera preferido más presencia de ésta. Estaba muy rica con un gran sabor a su maduración. Con el caldo me recordó al sabu sabu japonés.

Con los platos nos ofrecieron varios panes entre los que nos llamo la atención el pan con masa de churros que elaboran ellos mismos. Muy contundente pero digno de un maestro panadero.

Y por último tres postres que pasaron sin pena ni gloria. El primero un queso dulce de remolacha, que sugerí al chef cuando salió al final de la cena a saludarnos que podría ser más contundente. Me respondió que así era al principio pero que por petición “popular” había pasado a ser más suave. Ya se sabe, sobre gustos no hay nada escrito, siento que la mayoría haya llevado al chef a proponer un queso que no parece queso.
Después naranja y azafrán y chocoratafia. Prescindibles.

Para terminar, con el café, un guiño a los dulce de su ciudad natal, Alcalá de Henares; yemas, almendras y costrada de Alcalá. Demasiado dulce para mi gusto.

Todo este festín lo acompañamos de cava Juve y Camps, un blanco verdejo, un tinto Ribera del Duero muy bueno y vino dulce de Alicante. Sin restricciones ni estrecheces, las copas se rellenaron tantas veces como iban quedando vacías.

En definitiva, un buen menú con platos para el recuerdo y otros no tanto con una muy buena RCP que nos acompañaron en una velada muy agradable. Muchos reclaman una estrella Michelin para Cebo, no seré yo quien diga que no la merece.

Visita 31 de octubre de 2017

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La Estrecha de Lavapiés

+34 918 78 09 60

Calle Lavapiés 32 <m> Tirso de Molina 1 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 2 personas

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MUCHO MÁS QUE MACERADOS

gastrolola lo descubrió en noviembre de 2017

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Ubicado en la calle Lavapiés, 32 se encuentra esta tabernita o neotasca, como más les plazca a ellos y a sus parroquianos, enclavada en un chaflán de mucho paso por este barrio que aúna culturas y diversidad de gentes, y de mucho mucho movimiento con multitud de bares, baretos, tabernas, tascas y, lo menos, restaurantes al uso, aunque sí algo de lo de siempre como el Café Barbieri.

Pero volvamos a La Estrecha, donde todo lo mejora el entusiasmo y las ganas del personal de la casa; amable, eficaz y muy cercano al cliente.

Después de una tarde de cine nos acercamos con unos amigos del barrio que ya lo conocían y nos habían adelantado sus bondades. Un día de diario a las 20,30 apenas un par de mesas ocupadas, a las 22,00 horas aquello estaba completo, y es que nuestra querida capital rezuma vida en sus calles.

Local muy sencillo con una decoración que no destaca en especial, pero que rápidamente nos hace sentir cómodos.

Esto es una taberna donde se viene a tomar unas cervezas o unos vinos con unas estupendas tapas elaboradas y que, al parecer, tiene como elemento diferenciador los alcoholes macerados. Nosotros vinimos a comer.

Tienen carta, pero como la idea era conocer su cocina, nos pusimos en manos del cocinero para que disfrutara a su gusto y nos hiciera disfrutar sin importarnos el qué y cuánto.
Porque lo mejor es que habrás comido bastante bien y la cuenta te resultará ridícula. La RCPDisfrute es alta, sobre todo teniendo en cuenta que apenas dispone de una cocina minúscula a la vista que limita sus elaboraciones, y de aquí el mérito.

Como tomamos unas cuantas cervezas y vinos, unos platos eran aperitivos que fueron intercalando con otros que eran platos “principales”.

Empezamos por unas tiras de hígado a la plancha con su ajito y perejil acompañado de unas patatas cocidas con su pimentón (tapa).
Seguimos con una paleta de ceviche de bacalao (ración). Después unas patatas asadas con un mojo de vicio (tapa).
Tartar de bonito con huevas y algas (ración). La presentación no estaba muy lograda, pero el sabor y el aliño estaban muy conseguidos.
A continuación el único plato de carta, tartar de tomate con boquerones, tomate bastante digno y boquerones en vinagre.
Setitas con patata morada y de nuevo una salsa de vicio para mojar pan.
Y por último almejas al pipil resultonas, ya que no eran nacionales.

Con un sin fin de cervezas, incluida alguna sin gluten y unas 4 copas de vino; 74€.

No tomamos sus famosos combinados con licores macerados por ellos mismos, seguro que merecen la pena, pueden ser el remate perfecto a un picoteo sin grandes ínfulas pero que te alegra una noche acompañado de buenos amigos.

Visita 17 de octubre de 2017

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La Primera

+34 910 52 06 20

Calle Gran Vía 1 <m> Sevilla 2 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 76 personas

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LO NUEVO DE LOS QUIRÓS

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Nueva visita improvisada a esta casa el sábado 30 de septiembre.

Hemos optado por medias raciones de sus famosas rabas (11€), buñuelos de bacalao (6,25€) en esta ocasión perfectos y patatas rellenas de rabo (8€). Todo muy rico

De plato principal cordero al horno para compartir que nos emplatan individualmente (19€). También muy bueno.

Terminamos con una tarta de queso Cañadio para los dos, imprescindible (7€).

Hemos acompañado la comida con vino Ribera del Duero Cepa 21, 3 copas 15€, esto me ha parecido un robo, la verdad.

El precio del pan también lo han subido desde nuestra anterior visita, pasa de 1,50€ a 1,80€.

Cuenta total 69,85€. Hoy me ha parecido caro para lo que hemos comido y bebido, aunque me sigue pareciendo un buen sitio.

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En cuanto hace poco más de un mes conocí la cocina de los Quirós en Cañadío, el buque insignia del grupo, supe que estaba abocada a sucumbir a la tentación de sus hermanos, y que mejor que continuar la exploración gastronómica de esta casa que su nuevo retoño, La Primera.

Los astros se alinearon y la ocasión estaba servida, comida familiar y musical infantil regalo de Reyes para las más pequeñas de los dos clanes familiares y para las más mayores, las abuelas todoterreno de las susodichas. Los anfitriones, los tíos de las criaturas e hijos de las abuelas, encantados con la experiencia.

La ubicación de La Primera es perfecta, no podría ser mejor, además, una no puede dejar de recordar aquellas veladas tan formidables en el Gula Gula, referencia de los espectáculos de drag queen durante bastantes años.

El local es amplio, con grandes ventanales, acogedor e informal, con mesas sin mantel, vajilla y cubertería desigual y servilletas tipo paño de cocina, pero a la vez tiene un toque elegante y refinado con sus bancos mullidos con cojines que te envuelven.

Barra desahogada a la entrada y mesas a ambos lados separadas por enormes plantas naturales y unas vistas, en la zona central al fondo del local, supongo que fantásticas, ya que en los laterales las vistas no son tan llamativas.

Seis personas, cuatro adultos y dos niñas de seis años.

Para ellas un entrante de croquetas de lacón y huevo (12€) y unas rabas de Santander (17€) para compartir. Las rabas las pudimos probar, muy ricas, sobre todo por su sabor, que te traslada irremediablemente a los veranos de Santander; las croquetas fue imposible probarlas, les encantaron, las devoraron sin ningún miramiento hacia sus pobres tíos y abuelas y creo que esto es la mejor prueba de que estaban riquísimas.

De entrantes para los adultos, unos buñuelos de brandada de bacalao (12,50€) muy ricos, aunque quizás con un pelín de exceso de aceite, aunque lo digo yo que soy un poco delicada con las frituras, así es que quizás mi opinión no sirva de referencia.

Y verduras guisadas (16€), de una calidad extraordinaria, cada vez valoro más este producto bien cocinado. Las acompañan con una loncha de buen jamón y una salsita de guisantes para mojar pan hasta que dejas limpio el plato. Para compartir cuatro personas sabe a poco, la ración es más bien justa.

De platos principales tomamos:
Arroz secos con verduras (18€), que sirven en una cazuela de hierro para conservar el calor, gran idea, tuvimos la suerte de probarlo todos, refrendo las opiniones con respecto a este plato, sencillamente espectacular, mi madre es una amante del arroz y disfrutó muchísimo.

Callos a la montañesa (16€), ya el aspecto del plato habla por sí solo. Otro plato del que mi suegra es una gran seguidora, otro gran acierto.

Mi pareja optó por las albóndigas de bonito (18€) y de nuevo, otro gran acierto, también las probé y estaban buenísimas, con un gran sabor al pescado y una salsa con fundamento de las de no parar de mojar.

Mi plato quizás fue el más anodino, merluza Meunier (22€), rellena de salmón y acompañada de unos mejillones y dos gambas, estaba rica, pero no me emocionó. Ración escasa comparada con el resto de los platos.

Para las peques una hamburguesa de carne “La Primera” (15€) para compartir que les emplataron cortada por la mitad individualmente. No se la comieron bien, la verdad, la hamburguesa era demasiado gorda para ellas y les resultaba muy difícil comerla, así es que acabamos destripándola en varios trozos y al final sólo la carne, aunque tenía una pinta estupenda recién servida y constato que la carne estaba muy buena.

Los adultos acompañamos la comida con un Menade ecológico (17€) uva verdejo que me encanta y una copa de tinto Rioja Sierra Cantabria (4€). Para las niñas 2 botellas de Solán de Cabras (2,70€/u).

De postre tres tartas de queso, idénticas a la de Cañadío, para compartir los seis (7€/u). Tenía muchas ganas de que la probaran y a pesar de que a mis sobrinas no les cautivó, a los adultos les fascinó.

Pan 1,50€ por persona, más un café solo (2,50€) y una manzanilla (3,50€), 208,90€ cuenta total.

A pesar de que el disfrute no fue completo porque no estamos acostumbrados a salir a comer con niños, la comida fue muy agradable y divertida y en general, gustó todo mucho. Lo único que no me gusta en absoluto del grupo son los precios en bebidas (agua en este caso) y cafés, me parece un exceso. Aún así intentaré conocer la otra mitad de los restaurantes de Quirós e incluso volveré a visitar este para disfrutarlo con más tranquilidad.

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Gastrobar Goceco

+34 916 90 53 83

Calle Cuzco, 32 <m> Parque de los Estados 12 Fuenlabrada, Madrid provincia, España

guardado por 9 personas

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BUENAS INTENCIONES

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Gastrobar en Fuenlabrada en el que aprovechamos para tomar unas tapas después de disfrutar del monólogo dramatizado de Medea interpretado por una soberbia Aitana Sánchez Gijón.

Local pequeño con dos mesas altas y una baja en torno a la barra en la entrada y sala recogida con otras cuatro o cinco más para una veintena de personas.

Viernes noche pasadas las 22,30 ya no había sitio más que en la barra.

Carta de tapas variada con unas 20 propuestas sugerentes.

Con la primera consumición, cocacola y 2 copas de azpilicueta a temperatura "ambiente", nos sirven una tapa de brochetita de pollo con una salsa de mostaza y miel, rica.

Para compartir tres personas tomamos las patatas revolcones Goceco, coca de bacalao con brie y tapenade y lomo de ciervo con pimiento y alioli trufado.

Los dos primeros platos bien, pero el ciervo era otra coca con unas láminas muy finas de supuesto ciervo, detalle muy feo no advertirnos que ambos platos eran lo mismo.

Con una copa de vino más y dos cortados descafeinados, 42€.

Tienen buenas intenciones pero dejo mi opinión definitiva en suspenso hasta nueva visita si surge la ocasión, especialmente para tomar su mini menú degustación bebida incluida por 18€ que parece que es lo que tiene mayor aceptación.

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Belgravia Gourmet

Un sitio al que voy con frecuencia y que está muy bien. El menú degustación diario de 18 € está genial¡¡¡

hace 10 meses

gastrolola

Pues tendré que probarlo si o si!!!

hace 10 meses

Restaurante Taberna Badila

+34 914 29 76 51

Calle de la Cabeza 7 <m> Tirso de Molina 1 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 177 personas

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CASA DE COMIDAS CON MENÚ EN LAVAPIÉS

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Ültimo día de nuestra visita temática a Lavapiés en Badila. Casa de comidas con menús de diario y fin de semana en un comedor pequeño en tonos blancos en el que no es posible reservar.

Domingo mediodía 14,30 horas aún tenían un par de mesas libres, así es que tuvimos suerte, ya que si vas más tarde te tocará esperar.

Comedor luminoso con mesas un poco apretadas pero dispuestas de tal forma que puedes preservar tu intimidad.

Gran pizarra en la pared central del local con 8 platos de primero y 9 de segundo. La oferta es variada y la cocina elaborada. 18,50€ con pan, bebida y postre o café. (13,90€ en diario) Todo muy apetecible.

De primer plato tomamos:

Caldereta de buey de mar con arroz. Fue mi plato. Rico, con un buen fondo y tropezones suficientes. Me lo sirvieron casi frío y tuve que pedir que me lo calentaran, ocurrió con algún otro plato.

Alubias blancas con compango de fabada. Muy desgrasadas, según la persona que las comió, mejorables.

Ensaladilla rusa con anguila ahumada y corteza de jamón. Muy buena presentación, muy rica, aunque un poco fría para el gusto de quien la comió.

Revuelto paisano de picadillo de cerdo adobado con patatas fritas. Plato muy de casa, el cerdo adobado muy bueno.

Y los segundos:

Albóndigas de cerdo al amontillado con jamón ibérico y aceitunas. 4 albóndigas de buen tamaño. Las probé y el sabor del amontillado en la salsita era buenísimo.

Hamburguesa de vaca con salsa barbacoa al Jack Daniel. Carne muy buena.

Delicias de rape rebozado con salsa verde. De nuevo muy buena presentación. Rape de buena calidad con rebozado muy bien ejecutado. La pena es que la salsa estaba casi fría.

Y el mío fue kofta de cordero con couscus y hummus. Muy bueno este plato. Cordero muy bien especiado, carne tierna y jugosa, couscus rico y hummus ligero que redondeaba el plato.

A pesar de que el vino de la casa estaba incluido optamos por pedir un par de botellas de un Muriel crianza DOC Rioja bueno, pero que subió la cuenta considerablemente (35€). Después he leído que el vino de la casa es más que aceptable, por lo que habrá que tenerlo en cuenta para próximas ocasiones.

De postre 2 cafés de puchero, al parecer bastante rico y dos cuajadas caseras que sirven “a granel” con un toque de mermelada de fresa, que me pareció espectacular, la mejor cuajada catada hasta el momento.

Con un café de puchero más que me pareció muy subido de precio (2,20€), cuenta total 111,20€. Sin vino, la cuenta ronda los 20€ por persona, que aunque no es barato, me parece una RCP correcta teniendo en cuenta la calidad de la materia prima y la elaboración y presentación de los platos.

Queda agendado para próximas ocasiones como una opción muy recomendable si estás por la zona centro de Madrid, antes de un cine, una exposición o una tarde de compras.

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Cortezo Yatai Market

Calle del Dr. Cortezo, 10 <m> Tirso de Molina 1 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 24 personas

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PUESTOS DE COMIDA CALLEJERA ASIÁTICA

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Yatai Market es un concepto de puestos callejeros de cocina asiática concentrados en un mercado cubierto a pie de calle en la calle Dr. Cortezo, 10.

Alrededor de 10 yatais con distintas especialidades, baos y din sum, sushi, pad thay, curry y roll, ramen y un par de puestos bajando una rampa al fondo del local con otro par de puestos de cocina asiática fusión. Dos barras de bebida, una más pequeña entre estos dos últimos puestos y otra más amplia en la zona principal con cerveza Mahou de grifo y artesana y supongo que algunas cosas más porque yo tomé una copa de vino blanco bastante bueno.

En el centro, dos mesas altas con taburetes y en la zona de abajo otra igual.

Lo mejor es ir encargando la comanda en los puestos que más te apetezcan e ir recogiendo los pedidos a medida que te van indicando. En el puesto de los baos y dim sum incluso tienen uno de estas ruedas que te llevas consigo y que te avisan cuando el pedido está listo para que pases a recogerlo.

Es cierto que el número de taburetes y espacio para comer es escaso para la cantidad de comensales que pueden concentrase en el mercado, por lo que si vives por la zona una buena opción puede ser el takeway y sino, tener un poco de paciencia hasta que encuentras un hueco libre, con taburete o incluso de pie. Esto puede resultar incómodo, pero la idea es comida callejera para tomar de pie, al estilo del primer StreetXo de David Muñoz que también se criticó mucho hasta que se vio obligado a poner taburetes. Creo que a los españoles esto nos cuesta bastante entenderlo, pero el Street food asiático es justo así, comida para comer por la calle.

Nosotros fuimos auspiciados por unos amigos que viven en Lavapiés y ya lo conocían, así es que echamos un vistazo a las distintas opciones y fuimos haciendo nuestros pedidos.

La primera parada fue en Smok Mok con una cocina muy interesante. Pedimos 2 bolas de dragón que es un bocadillo con albóndigas ahumadas y salsa BBQ japonesa (8,5 cada uno), una tapa de Bravasians, bravas “asiáticas” (3€) y el Tochino, unos torreznos ahumados con cebolla encurtida, salsa y ensalada (7,5€). Con un bocadillo hubiéramos tenido suficiente porque las raciones son generosas, pero cayó igualmente. Estaba todo estupendo.

En el puesto Tahai Cañí de curry & roll pedimos un curry rojo de picanha con 30 días de maduración, un nem de verduras, otro de pollo de corral al curry y un tercero de pato pekín. Todo por 11€. La presentación del curry era claramente mejorable, a mi no me pareció más que correcto, a las otras dos personas que lo comieron les gustó más.

Y en el puesto Hot-bao pedimos un bao clásico de carne de cerdo a los cinco perfumes, pico de gallo al curry Jaipur, cebolla roja y cilantro (3,60€) que gustó mucho y otro de rabo de toro igualmente muy bueno. En el apartado de dim sum elegimos uno de carne asada y otro que ya no recuerdo.

La comida en total fueron 50€ para cuatro personas y os puedo asegurar que comimos bastante.

En el apartado bebercio, un par de cervezas cada uno y mi copita de vino blanco.

Una experiencia de lo más divertida en el primer mercado de Street food asiático de Madrid al que seguro que acudiremos más veces para probar el resto de las especialidades.

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Viva Chapata

+34 915 30 10 93

Calle del Ave María 43 <m> Lavapiés 3 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 66 personas

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BOCADILLERÍA EN LAVAPIES

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Fin de semana temático en el barrio de Lavapiés. Nuestra primera parada el viernes noche fue en Viva Chapata.

Bocadillería muy concurrida mayoritariamente por gente joven. Tras una espera de 10’ escasos (no reservan) nos acoplamos en una mesa con bancos corridos para cuatro.

La carta es extensa, con distintos apartados de chapatas, pizzas, hamburguesas, arepas, ensaladas y otros platos. En todos ellos se indican alérgenos para intolerantes o alérgenicos que fue una de las razones principales por las que acudimos aquí. Tienen cervezas artesanas y una carta de vinos en una pizarra expuesta en el local breve y en la que sólo indican denominaciones de origen y precios, más bien elevados.

Como era la primera vez que íbamos, no controlamos demasiado las cantidades y nos excedimos con la comanda, lo que subió un poco la cuenta final, puede comerse perfectamente con un plato por persona.

Para compartir hummus con pan de pita, suave pero rico (7,70€) y unas papas con mojo picón prescindibles (6,40€).

A continuación un plato para cada uno: Hamburguesa mexicana tradicional (9,20€). La carne muy buena, cantidad generosa. El resto de los ingredientes frescos.

Arepa de pollo (9,70€), plato sencillo pero con ingredientes frescos y de calidad.

Pizza de atún (8,60€) y pizza hortelana (8,30€), con pan de chapata muy crujiente, grandes y bien cargadas de ingredientes. Muy muy buenas. Con una para dos hubiera sido suficiente.

Una botella de somontono no más que correcto 15,95€; caro. Y dos cervezas artesanas bastante buenas 4,40€ cada una.

Con 3 cafés (4,50€) pagamos un total de 79,15€. Como digo, podíamos haber prescindido perfectamente de los primeros platos para compartir y pasar directamente al resto que es lo más interesante. Creo que también es mejor opción cenar con cerveza. Así la cuenta se reducirá a no más de 15€ por persona.

Un sitio informal sin ninguna pretensión especial pero donde se come muy rico y casero a pesar de ser comida rápida.

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Umiko

+34 914 93 87 06

Calle los Madrazo, 18 <m> Sevilla 2 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 81 personas

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LA ESENCIA DEL PRODUCTO

me encanta, uno de mis favoritos

Tuve mis dudas al reservar el pasado 22 de julio de 2017 en Umiko, las no escasas opiniones acerca del elevado precio y la rigidez al realizar la reserva (te penalizan con 15€ por persona si cancelas con menos de 12 horas de antelación), no eran favorables , pero finalmente me decidí y no puedo estar más satisfecha.

La política de reserva me sigue sin convencer, pero es un mal menor. El precio está más que justificado si tenemos en justa consideración la calidad y el tratamiento del producto.

Y es en este punto, en el tratamiento del producto, donde creo que Umiko marca claramente la diferencia con otros establecimientos de cocina japonesa. Todos y cada uno de los ingredientes de cada plato están cuidadosamente seleccionados y tratados, la soja importada directamente de Japón, el vinagre que emplean en el arroz de los sushi con pescado azul, con “barrica” de dos años que le aporta ese color anaranjado y ese sabor tan especial y, por supuesto, los pescados, madurados como si de carne se tratara en cámaras frigoríficas a 0º durante dos o tres días. Uno de los chef de Umiko nos explicó que lamentaba que en España no se pudieran aplicar mayores tiempos de maduración del pescado, ya que nuestro paladar no está acostumbrado a esos sabores que resultarían demasiado agresivos (yo les invito a que arriesguen un poco más).

El local, a pesar de algunas opiniones poco favorables, creo que es perfecto, estética muy depurada pero que no llega a resultar fría, y esos graffitis provocadores y estéticamente rompedores que le confieren al local un toque informal y joven.

El servicio atento, en unos casos más suelto que en otros, pero siempre correcto y muy pendientes de rellenar copas, con tiempos algo acelerados que no hay más que contener comiendo un poco más despacio.

La carta es corta, pero todo muy apetecible. La tenía muy estudiada, por lo que para bien, o para mal, no hubo ninguna sorpresa.

La comanda fue la que sigue:

Aperitivo de edamame con mojo picón que ya se está convirtiendo en un must del local. De los mejores edamame que he tomado, pero la salsa, es para pedir un cuenco y mojar y mojar, una delicia.

Para empezar usuzukuri casero (10,90€), hoy de pez San Pedro, un plato delicado y muy rico.

Seguimos con tartar de toro con alga codium (24€), otro manjar con un producto excepcional.

Pasamos al festín de sushi; nos pusimos en sus manos y fue una fiesta:
Niguiri de salmonete con su espina crujiente (6,50€).
Niguiri de caballa con tomate (5,10€).
Niguiri de paella con gamba blanca de Huelva (11€), que por supuesto, no podía faltar. De los mejores.
Niguiri de salmón navideño (6,20€).
Niguiri de toro con soja transparente (7,30€) Otro imprescindible.
Todos excepcionales y de pescados azules, que son mis favoritos.

Para terminar fuera de carta, morrillo de atún al sarmiento (20€) muy jugoso y acompañado de una ensalada de brotes exquisitos que le aportaban un toque refrescante y delicado al pescado.

Rematamos con un flan de té verde y lichi (4,5€) que cerró con un punto justo de dulzor esta velada perfecta.

Maridamos con un blanco Algueira brandan 2015 (21€) uva godello de Rías Baixas muy ligero.

Cuenta total 119€ que pagamos muy satisfechos. Una RCP muy equilibrada para el disfrute que te proporciona este templo de la maestría y la delicadeza con el producto, con un ligero toque fusión que no empaña la esencia de la más pura cocina japonesa.

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Hattori Hanzo

+34 917 86 57 80

Calle Mesonero Romanos,17 <m> Callao 3 5 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 173 personas

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IZAKAYA MADRILEÑO

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Actualización julio 2017.
Siguen en la misma línea, pero ya no sentí el encanta de la primera vez. En esta ocasión lo mejor fue la compañía. Lo mejor las bolitas de calamar. Lo dejo en 3,5*

Enclavado en una zona estratégica del centro madrileño en la calle Mesonero Romanos 15, Hattori Hanzo se erige orgulloso como el primer izakaya 100% de Madrid.

Está compuesto por un equipo de altura que el mismo propietario describe en una conocida web de reservas y opiniones de restaurantes: “Al frente de la cocina, está Go Majima, antiguo chef de Miyama o Tastem en Valencia, Miyuki Midorikawa, antigua chef de Teppanyaki en Japón, y Diego Laso, Propietario y Jefe de Cocina de Momiji en Valencia y formado por Albert Raurich en el 2 Palillos de Barcelona. En la parte ejecutiva del proyecto hay 3 profesionales galardonados en sus respectivas áreas y con experiencia internacional.”

La sala es realmente singular con un primer espacio a la entrada con tres mesas rojas para cuatro/seis personas con toldito y farolillos incluidos y varias más pequeñas para dos/tres comensales. En el lado izquierdo de la barra en forma de L algunos puestos al estilo barra de sushi y en la sala interior sus ya famosas mesas típicamente japonesas en las que introduces los pies y pareces estar comiendo a ras del suelo. Un detalle que casi pasamos por alto y que fue lo que verdaderamente nos trasladó a una izakaya que frecuentamos en varias ocasiones en nuestro viaje a Japón, más concretamente en Tokio, fue que, si no observamos mal, los asientos de las mesas con toldito de la entrada estaban construidas con las cajas de las cervezas y, aquí para que el cliente esté más cómodo, recubren con una pieza blandita para que las posaderas no se resientan. (En la izakaya que os menciono te sentabas encima de las cajas a pelo y la mesa era un barril de cerveza).

La famosa y polémica robata está ubicada en un extremo de la barra, justo delante de la entrada a las cocinas y en la zona de “pasillo” que une la primera sala con la sala interior, justo enfrente hay una mesa para dos personas. El espacio está realmente bien aprovechado, por lo que esta mesa, que además está muy cerca de las escaleras que conducen a los baños en la planta baja/ sótano, es quizás la peor del local y aquí es donde probablemente el humo de la robata puede ser molesto. En la sala interior también debo dejar en suspenso la cuestión de las molestias del humo, puesto que nosotros estuvimos acoplados en una de las mesas de grupo de la entrada, pero en lo que respecta a esta zona, puedo asegurar que después de dos horas en el local no salimos con ningún olor a humo, más bien debo decir que lo que sí me saturó un poco fue el olor de las brochetas que desprende la plancha, pero en ningún caso fue molesto y, desde mi humilde opinión, creo que este detalle (humo incluido) aporta un ambiente especial al establecimiento que nos traslada a las izakayas japoneses y, desde este punto de vista, entiendo que estén orgullosos de su robata en sala.

Dicho todo esto y pasando a la valoración del servicio en sala, debo corroborar que es muy atento y amable, es más, tuvimos una pequeña incidencia ya que íbamos cuatro personas y una de ellas tiene movilidad reducida y camina con muletas, y cometí el error de no prever con antelación que probablemente no podría acomodarse en las mesas del salón interior. Efectivamente nos habían reservado mesa en esta sala y, como temíamos, esta persona no pudo entrar en la mesa, pero el jefe de sala lo solventó en menos de cinco minutos y reestructuró las reservas para que pudiéramos ocupar una de las mesas de la entrada.

La camarera que nos atendió fue muy amable y paciente ya que nos aturullamos con la comanda de las brochetas, añadimos un plato más después de tomarnos la comanda principal y fuimos pidiendo varias consumiciones a lo largo de toda la cena y siempre estuvo atenta.

Y ya por fin paso a detallar la comida para cuatro personas, en la que hubo fundamentalmente luces, aunque también tuvimos alguna sombra:

Para compartir:

-Un takoyaki (bolitas rellenas de pulpo) (6,40€ 6 piezas), siento no poder detallar los platos pero me resulta complicado y no puedo utilizar la chuleta de la carta en la web ya que deben estar realizando actualizaciones y está en construcción. Riquísimas, una de los platos que más nos gustaron a dos de los comensales.

-Un nira gyoza (de carne de cerdo) (6,60€ 5 piezas). Estupendas, especialmente el relleno, muy jugoso y con mucho sabor. He leído al propietario que le ponen nira, como su propio nombre indica, para que resulten más sabrosas y efectivamente lo consiguen.

-Un karaage (tacos de pollo marinado y rebozado) (6,70€ 5 piezas). Buenos, pero quizás el rebozado sea excesivamente grueso, es sólo una opinión personal, en cualquier caso perfecto, sin rastro de aceite.

-Un maguro tataki. (12,80€) Cinco piezas de tataki realmente excepcional, está entre los mejores que he tomado, aunque creo que efectivamente resulta algo caro. También he leído al propietario que su precio es de casi 50€ el kilo pero realmente se rentabilizan bien puesto que me arriesgo a decir que la ración debe ser de unos 30 gr.

- Y una Osaka okonomiyaki (12,20€) Fue el plato que añadimos después porque no la habíamos visto en la carta y lo habíamos olvidado, pero no lo había probado y después de las alabanzas que os había leído al respecto no podía dejar de probarlo. La tomamos al final y la verdad es que ya estábamos un poquito llenos, pero mereció la pena, riquísima y, al contrario de lo que incluso la propia camarera nos advirtió, a mi no me resultó nada pesada.

Para tomar individualmente:

-Bolas al vapor: Dos kakuniman (panceta de cerdo) (4,20 €/u) que gustaron muchísimo, fue uno de los platos estrella de otro de los comensales, y un yakisobapan (6,50€), como suena, soba en un pan tipo perrito caliente o bollicao, yo no lo probé, pero solo el aspecto resultaba agotador. Fue uno de los platos favoritos del comensal que se arriesgó con bocado tan generoso. Las otras dos bolas de vapor se habían agotado, así es que yo opté por añadir una brocheta más.

-Brochetas: Dos de ventresca de toro (7,40€/u), dos de unagi kabayaki (anguila, 4,60/u), dos de nasu miso dengaku (berenjena, 3,40/u), un yakitori (1,80€), una de wagyu (9,70€) y una yuzu tsukune (albóndigas de pollo con jengibre, 2,50€). Gustaron mucho las de anguila, también he leído que es anguila viva en lugar de envasada, muy buena RCP, no nos convencieron la yakitori y las de berenjena, las de toro eran de una calidad excepcional, pero la primera ya estaba fría cuando la tomé por lo que este detalle desmejoró la brocheta, la segunda la olvidaron, por lo que al traerla aparte y recién sacada de la parrilla estaba muy caliente y aquí la experiencia sí fue perfecta. La de wagyu fue la gran decepción, fría, con poco sabor y dura, gomosa, mi amiga la compartió conmigo y casi tuvimos que tragarnos los trozos enteros, teniendo en cuento todo esto, el precio me parece desorbitado. Por último, la de albóndigas de pollo estaba rica pero el sabor a jengibre era intenso y me resultó agresivo, aunque esto es una valoración muy personal, claro está.

Los platos quizás se sirvieron algo desordenados y hubo algunos espacios muertos entre algunos de ellos, pero en general el ritmo fue adecuado.

Otro dato es que estuvieron entrando clientes con y sin reserva hasta las 24,00 horas, por lo que puede ser una buena opción para cenar tarde en el centro de Madrid. En su web anuncian horario de apertura viernes y sábados hasta la 1,30 horas.

En cuanto al bebercio (con permiso del padre de la criatura):

-Dos Asahis de barril 1/3 (3,20€/u), cuatro kirin de barril 1/3 (3,20€/u), dos copas de blanco rueda Cuatrorayas (3€/u) y una botella de agua (2,20€)

Sin postres ni cafés/infusiones, que ya no nos cabía nada más, cuenta total 131,80€, es decir, 33€ por persona, una RCP global más que aceptable.

En definitiva, Hattori Hanzo es una experiencia diferente en Madrid, en un ambiente que reproduce bastante fielmente el de una izakaya japonesa, con una cocina con un producto de calidad y una buena elaboración.

Visita 3 de enero de 2015.

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Yanzoo

La mesa de la que hablas enfrente de la robata deberían quitarla es de lo peorcito! Y en las mesas de la entrada hace frio o al menos yo lo pasé.

5 de enero de 2015

gastrolola

No, nosotros no tuvimos frío, cierto q yo estaba sentada en la parte de dentro, pero nadie se quejo y en la calle caía una buena pelona. Ahora, el local estaba a tope, no había ni un hueco, imagino q esto tb influye

5 de enero de 2015

spider72

Nosotros hemos estado en las dos zonas y siempre bien, aunque prefiero la de dentro.

5 de enero de 2015

volga

Sólo por si quieres corregirlo para que la review te quede correcta, lo que tú denominas karaage es el takoyaki y al contrario, es decir, el takoyaki son las bolas de pulpo y el karaage es el pollo frito.

6 de enero de 2015

gastrolola

Gracias Víctor, patinazo, lo corrijo inmediatamente

6 de enero de 2015

El Perro Salvaje

Calle Carretas 33 <m> Sol 1 2 3 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 31 personas

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HOT DOGS GOURMET

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No somos aficinados a los hot dogs, pero en cuanto leí en estos lares que habían abierto un espacio dedicado en exclusiva a los hot dogs elaborados con productos de calidad y en pleno centro de Madrid, allá que nos fuimos.

El local es verdaderamente minúsculo, pero muy bien puesto, barra en la que oficia el atento Enrique Gallardo con boina castiza incluida y dos pequeñas barras a cada lado del local con un par de taburetes en cada una.

Comprobamos lo ya dicho, estupenda salchicha 100% vacuno con tripa natural de cordero que nos contó Enrique que elaboran exclusivamente para la casa la cuarta generación de una empresa alemana productora de carne afincada en el país vasco. El bollo de pan que también preparan al momento al vapor es esponjoso y consistente.

Y asegurados los ingredientes principales, los complementos están muy bien ensamblados y son igualmente de calidad.

La receta genuina de Chicago es el perro Labrador con rodajas de tomate relish de pepinillo, cebolla fresca, pepinillo en vinagre, piparras, mostaza y sal de apio. 5 tipos más y una séptima que puedes confeccinarte a tu antojo con hasta 3 ingredientes y 3 salsas. Cada uno a 3,90€.

Nosotros probamos una chihuahua cada uno con pico de gallo, mayonesa de chile ancho, jalapeños frescos, guacamole y queso Oaxaca. Muy buena

Después no podíamos con otro cada uno y como auténticos cobardes compartimos un saluki con hummus, mayonesa de harissa, pickles y zaatar, que me gustó más si cabe.

Tienen refrescos y cerveza, pero no hay vino. Con una cerveza sin alcohol (1,5€) y una founders all day ipa americana (5€), 18,20€; un precio fenomenal teniendo en cuenta la calidad y cantidad de los perritos. Con 2 sales cenado.

Nos ha gustado el concepto y dado que está a un paso de la puerta del Sol y de los cines ideal, lo visitaremos en más ocasiones.

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