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Glotona de morro fino

gastrolola

mostrando 4 sitios

Casa Roberto

+34 963 95 13 61

Calle del Maestro Gozalbo 19 (Valencia) <m> Colón 3 5 Valencia, Valencia provincia, España

guardado por 34 personas

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ESTUPENDA PAELLA VALENCIANA

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En nuestra visita relámpago de fin de semana a Valencia, además del monográfico de Ricard Camarena del sábado (aperitivo, comida y cena), no podíamos dejar de visitar algún templo del producto estrella por antonomasia de la comunidad valencia; el arroz.

Gracias a las recomendaciones de los seguidores de 11870, para la comida del domingo elegí Casa Roberto.

Reservé a las 14,30 horas y llegamos un poco apurados a las 14,45 horas. Nos gusta ser puntuales y más cuando te espera un plato tan importante en su punto de cocción como el arroz, pero creo que incluso se alegraron de que nos retrasáramos porque estaban desbordados.

El restaurante es enorme con al menos una sala bastante grande en la planta baja y varias salas comunicadas entre sí más pequeñas en la primera planta, donde nos ubicaron.
La primera impresión no fue muy buena porque, como os decía, el servicio de cocina, a la vista, funcionaba al límite y la tensión era evidente.

Aun así, nos sentaron en nuestra mesa muy amablemente y nos pusieron un pequeño aperitivo mientras tomábamos una cerveza (3,50€) y una copa de vino blanco (3€). El arroz ya estaba encargado, ya sabéis que en una arrocería debe hacerse en el momento de la reserva. Por supuesto, nuestra opción fue una paella valenciana.

Antes de tomar el arroz nos “cantaron” una extensa lista de entrantes y digo esto porque no nos ofrecieron carta. Esto es algo que no me gusta ya que no puedes valorar los precios.

Nos decantamos por un esgarrat (ensalada típica valenciana compuesta por pimientos rojos asados, bacalao en salazón, ajos y aceite de oliva) acompañado de dos lonchitas de mojama (13,00€). El pan, en rebanadas generosas ligeramente tostadas con una pizca de aceite, era un peligro irresistible (3€).

No llegamos a consultar la carta de vinos, que al menos en este caso sí existía, ya que queríamos tomar una botella de 0,50l y las posibilidades eran limitadas por lo que optamos por un clásico de Rioja Marqués de Arienzo crianza (8€).

Terminado el entrante, nos comentaron que la paella no llegaría inmediatamente, no había ningún problema, no teníamos prisa, pero como estimaron que la espera no era la adecuada nos sirvieron una sepia con mayonesa muy rica cortesía de la casa. Nos pareció un detalle estupendo, claro reflejo de lo autoexigentes que son con su servicio y la atención al cliente.

La paella llegó en 15’, no más. El aspecto era extraordinario, una capa muy fina de arroz con una generosa cantidad de pollo, conejo, caracoles, judías verdes y garrofons (33,00€). El sabor aún mejor, quizás un pelín sabrosa (somos “sositos”), pero perfectamente aceptable.

No prescindimos ni siquiera del postre, al que no somos muy aficionados; un helado de vainilla en copa con barquillo de los de siempre (5,50€).

Junto con un café solo (2,00€), la factura final fueron 78,10€.

A pesar de un lleno masivo, el servicio fue excepcional, paella buenísima y comedor acogedor. En nuestra próxima visita a Valencia, volveremos.

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Ricard Camarena Restaurant

+34 963 35 54 18

Avenida de Burjassot 54 <m> Marxalenes 4 Valencia, Valencia provincia, España

guardado por 32 personas

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INOLVIDABLE

me encanta, uno de mis favoritos

En una escapada relámpago a Valencia en un fin de semana excepcionalmente gélido para cambiar de aires y de panorama gastronómico, decidimos darnos y dar un merecido homenaje a Ricard Camarena.

Referente en la restauración de la comunidad valenciana junto con Quique Dacosta, cierra su restaurante Arrop con una estrella Michelín en febrero de 2012 y tan sólo cinco meses más tarde emprende una nueva etapa con valentía y astucia empresarial en estos tiempos de dificultades socioeconómicas. En julio de 2012 inaugura su restaurante gastronómico Ricard Camarena. Cuatro meses más tarde ya recibe una estrella Michelín. Sólo un mes después de la apertura de su restaurante gastronómico, ve la luz Central Bar by Ricard Camarena, en el Mercat Central de Valencia y en octubre del mismo año, su restaurante informal Canalla Bistro.

Pues allá que fuimos con aperitivo en Central Bar, comida en Canalla y, como colofón, extraordinaria cena en Ricard Camarena.

Interiorismo muy depurado, de estética escandinava, con líneas limpias y sencillas. Espacio para no más de cuarenta personas. Algunas mesas individuales muy espaciadas, una mesa corrida compartida junto a la cocina abierta y un reservado etéreo.

Carta escueta y dos menús degustación, 70€ y 90€. Optamos por este último con un aperitivo, siete platos y dos postres:

Aperitivo de canapé de anguila y cacahuete del collaret (autóctono valenciano). Más que un aperitivo era un entrante por el tamaño de la ración. No soy amante de la anguila y me pareció muy bueno.

Para empezar con el desfile de platos principales, mero con mandarina en distintas texturas. Sabores en contraste perfectamente equilibrado. Estupendo.

Ostra con aguacate y “horchata” de galanga (raíz asiática similar al jengibre que Ricard nos mostró).

Después de la ostra al ceviche que tomé en Canalla Bistro, “recé” para que Ricard la hubiera incorporado en su menú degustación y ¡eureka! Allí estaba, pero no era la finísima ostra valenciana de Canalla; era mil veces mejor ¡Qué espectáculo! Como me gusta el momento en que un producto desbanca a otro en mis ranking personales; desde ese preciso instante… ¡La mejor ostra que he tomado jamás, la del Ricard Camarena! (Y os aseguro que no son pocas; me apasionan).

Ricard, que sirve personalmente la mayor parte de los platos, nos contó que reserva dos hileras en los viveros valencianos para que su OSTRA se cultive durante 14 meses, en lugar de los 8 meses habituales, y así adquiere ese tamaño y carnosidad tan especial que soporta el resto de los ingredientes de este platazo. Como dice una amiga mía, se me saltaban las lágrimas de la emoción…

Continuamos con tartar de ventresca de corvina con berenjena y ajos encurtidos. Rico, pero los sabores se perdían y la presentación no era muy lograda. Fue el único plato que rompió el gran nivel del menú degustación.

Judías “boby” en un jugo de tomate en salazón, cebolleta y gamba roja. De nuevo estupendo. El jugo de tomates muy concentrado y de extraordinario sabor.

Caballa glaseada sobre puré de boniato, pimienta negra y limón. La niña bonita del chef. Nos comentó que se sentía especialmente orgulloso de este plato ya que conseguía llevar un producto modesto como la caballa a lo más alto de la gastronomía. Y de nuevo gracias a la concepción del plato en su conjunto, ya que el boniato y, muy especialmente, la mantequilla de limón, añadían enteros a la caballa y la convertían en reina y señora. Efectivamente, el mejor plato del menú, pero sin bajar el listón de la ostra.

Cigalas, calabacín a la plancha y velouté de hierbas. Muy bueno.

Para finalizar, alcachofitas ecológicas, fritas y al vapor, velouté de pollo al Jerez y trufa de morella. Y más espectáculo. Especial mención a este plato ya que representa el tesón y la apuesta incondicional de un cocinero por el producto y su tierra. Después de largo tiempo de negociaciones con un agricultor asombrado y a la par desconfiado de la propuesta de Ricard Camarena, sólo consiguió que le cultivara la alcachofa autóctona que él quería recuperar, cuando le adelantó los honorarios convenidos.

Desfilaron verduras, pescados y mariscos, pero eché en falta un plato de carne y así se lo hice saber al chef, que me respondió que Valencia no es una zona de carnes y que hasta que no encontrara algo realmente interesante, no la incorporaría. Así de serio es este chef.

En el apartado de postres; frutas de otoño en sopa de anís y melón, divertida y muy refrescante y, para finalizar, calabaza asada con lágrimas de yogurt y jengibre.

Con respecto a la carta de vinos mencionar que estaban divididos en tres apartados, cada uno de ellos compuesto por generosos, espumosos, rosados, blancos y tintos en función del precio, de menor a mayor coste. Acompañamos todo el menú con un Borgoña blanco 2009 muy especial (35€), recomendación del jefe de sala y sumiller (un crack!).

Con copa de cava (5€), servicio de agua (3,50€), infusión digestiva (3€) y café solo (3€) a precios más que razonables, la cuenta final fueron 229,50€, que bien merecen una ocasión especial como fue la nuestra.

Fue una experiencia inolvidable. Concepto gastronómico muy sólido y de gran nivel; pero al tiempo, cocina sensata, comprometida con la tierra, el producto y sus gentes y con afán de compartirlo con los que visitan su casa. Cocina con alma y corazón.

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Gath

Buena reseña y fotos. Muy apetecible por lo que leo y veo.

8 de diciembre de 2013

gastrolola

Gracias José Luis, no te lo pienses más y anímate en cuanto puedas, te aseguro que no te defraudará. Y feliz Año a todos!!!

5 de enero de 2014

Central Bar by Ricard Camarena

+34 963 74 05 09

Calle Maestro José Serrano 5 <m> Colón 3 5 Valencia, Valencia provincia, España

guardado por 6 personas

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BARRA EN EL MERCAT CENTRAL

gastrolola lo descubrió en diciembre de 2013

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Central Bar by Ricard Camarena ocupa cinco locales unidos en el Mercado Central de la capital.

La apuesta más rompedora, por su ubicación, de los tres negocios del grupo empresarial del chef, junto a Canalla Bistro y el restaurante gastronómico Ricard Camarena.

Dos grandes barras con pequeña cocina acristalada al fondo, donde se sirven desayunos, aperitivos y comidas informales a un ritmo frenético, atestadas de clientes que se agolpan entorno a ellas.

Estética fiel a las raíces de los bares de los mercados de abastos; terracota y azulejos cubriendo todo el local.

Comprometido con el producto de proximidad, Ricard y su socio, adquieren toda su materia prima en el mercado.

En la carta, platos fríos como la ensaladilla Ricard Camarena (5,25€) o los boquerones marinados (5,25€); bocadillos como el "español" de tortilla de patatas (4,50€) o el canalla, de morcilla picante; revuelto y pimiento encurtido; platos calientes como buñuelos de bacalao (9€) o albóndigas al curry rojo (7,8€) y postres como el flan con nata y nueces (4€) o la tarta de manzana (4,5€). Además, platos fuera de carta escritos en pizarra. El día de nuestra visita varios platos con legumbres, manitas de cerdo y gamba roja de Denia (100g 14€).

En nuestra visita obligada el Mercado Central, espectáculo de convivencia, tradición y materias primas, tomamos un aperitivo frugal para condurar las fuerzas de lo que sería el maratón Ricard Camarena; aperitivo en Central Bar, comida en Canalla y cena en su restaurante gastronómico.

Así es que optamos por la gamba roja de Denia, tan codiciada y de tanta fama; fama bien merecida, ¡una fiesta de sabor indescriptible! Estupendas en sabor y en precio, un capricho que pocas veces puede repetirse. Acompañadas de una copa de Mestizaje blanco que descubrí aquí (sólo había probado el tinto) y que me gustó tanto, que poco después estaba comprando una botella en una de las numerosas vinotecas de la ciudad.

Y en realidad podréis decir que no probé la cocina del Central Bar y que puede ser más que discutible mi puntuación. Y es cierto, una estupenda gamba roja a la plancha, eso sí, con gran cuidado del producto y perfecta ejecución, no es suficiente.

Pero Central Bar me gusta por lo que encierra el concepto de este negocio, adquirir los producto del mercado y ofrecerlos en elaboraciones aparentemente sencillas, pero creo que muy bien ejecutadas, a los parroquianos que habitualmente se acercan a realizar sus compras, además de a turistas.

He leído opiniones bastante críticas de Central Bar cuando se inauguró en agosto de 2012. Precios desorbitados (yo no lo creo) para atraer turistas al mercado.

No estoy de acuerdo, creo que Central Bar y Mercado Central se complementan, se refuerzan mutuamente, ambos se hacen más grandes con ambos y quienes amamos la gastronomía, tenemos devoción por los mercados tradicionales y por la cocina bien hecha, y, si ambos confluyen, ¿qué más se puede pedir?

Ya me gustaría que esto ocurriera en Madrid, donde mercados con el de San Antón y aún más el de San Miguel, no son mercados tradicionales donde van a comprar habitualmente los vecinos del barrio (que también los hay, me consta), sino fundamentalmente mercados recuperados con una fórmula excesiva de restauración a precios nada desdeñables.

Estaría encantada si David Muñoz, al que tengo gran admiración, hubiera montado su estupendo StreetXo en un mercado tradicional como el mercado de la Paz o el mercado de Chamartín en lugar de en el Gourmet Experience del Corte Inglés....

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Canalla Bistro by Ricard Camarena

+34 963 74 05 09

Carrer del Mestre Josep Serrano,5 <m> Colón 3 5 Valencia, Valencia provincia, España

guardado por 30 personas

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CANALLA BISTRO, BISTRO Y NO BISTRO

está OK

En un monográfico dedicado a Ricard Camarena el pasado fin de semana en Valencia hicimos comida en el Canalla Bistro. Aperitivo de lujo en Central Bar by Ricard Camarena y cena gastronómica en la casa madre Ricard Camarena colindante con el Canalla, de hecho comparten parte de la cocina e incluso parte del personal.

Formato informal con decoración rural chic en la que destacan las cajas de madera de naranjas (y las de Heineken), los grafitis y las mesas y banco corrido de madera en dos hileras, en el espacio principal del restaurante, una gran sala alargada, que finaliza en un pequeño espacio con barra a la cocina vista y un par de mesas más.

Servicio correcto, eficaz, pero ritmo muy rápido que no favorece disfrutar adecuadamente de los platos.

Carta amplia y global, con platos inspirados en distintos rincones del mundo con influencias niponas, mejicanas o árabes, pero con producto local y de temporada, seña de identidad de Ricard.

Nuestra idea era picar algo ya que nos esperaba una gran cena y queríamos disfrutarla con hambre (y no apetito como diría Inaki Camba, chef de ese templo del producto que es Arce). Aún así pedimos bastantes platos y platillos, la mayoría de ellos en medias raciones:

Ostra valenciana al ceviche (puede tomarse en varias versiones). Finísima y elegante (3,20€).

½ de ensaladilla Ricard Camarena, uno de los platos imprescindibles en Canalla. Muy rica, de sabor intenso, ENSALADILLA (con mayúsculas) (5,00€).

½ de buñuelos cremosos de bacalao, aunque realmente nos pusieron dos buñuelos, a sugerencia de la camarera, la ración eran seis (3€). Estaban muy buenos, pero la presentación dejaba que desear.

½ de tataki de presa ibérica sobre una cama de berenjena a la llama y brotes. El plato más acertado, muy bueno, la presa estupenda y el contraste con la berenjena a la llama muy interesante. (8€).

Bocata de cerdo pekín. Otro de los platos imprescindibles de Canalla, la elaboración es muy sencilla, podéis verla en youtube en un enlace en su propia web. El secreto está en la salsa, aunque el mollete también es muy bueno. En las imágenes parece mucho más grande de lo que realmente es, no más que dos bocados, pero está realmente rico (3,80€/u).

Y como platos principales taco de cochinita pibil (9,50€) y kebab de cordero (8,00€) y cortezas de patata (7,00€) que nos aconsejaron añadir aparte como acompañamiento.

Reconocer que los platos eran muy generosos, de hecho en nuestro caso esto contribuyó a que nos saturáramos, después de haber tomado ya bastantes entrantes, lo justo hubiera sido que nos aconsejaran, como lo hicieron en otros, media ración. No soy conocedora de la cocina mejicana, pero la cochinita me pareció que estaba rica, aunque como he comentado, imposible tomar una entera, demasiado potente para un paladar que, sin embargo, no se asusta del sabor.

El kebab fue lo decepcionante, falto de especias y también de sabor, poco moruno como lo describió mi pareja. Tuvimos ocasión de comentarlo con el jefe del restaurante madre al finalizar nuestra espectacular cena e, incluso, él estuvo de acuerdo con nosotros, deben revisarlo urgentemente puesto que un plato tan popular y conocido por todos no debe desmerecer a un chef como Ricard.

Las patatas parecen excesivamente contundentes, pero sin embargo, la ejecución era perfecta, sin rastro de aceite y aligeraban los bocados que acompañaban.

Copa de vino blanco verdejo y tres copa de vino tinto valenciano a 3€ cada una y un agua 2€ regaron el desfile de platos.

Como suele ser habitual en nuestro caso, prescindimos del postre, pero en esta ocasión sí me atreví con una copa de vino dulce Furtiva lágrima 2010 muy agradable (4€) y, por supuesto, un café (1,30€) y un té (1,50€). Precios muy ajustados en este apartado, algo que no suele ser habitual en muchos establecimientos.

Cuenta final 73,10€. Nos pareció razonable teniendo en cuenta que no escatimamos en platos ni bebida.

¿Sensación final? Quizás esperaba más, suele ser así cuando tus expectativas son como eran las mías; muy altas, demasiado altas, quizás, porque Canalla es un concepto más que razonable para un público muy variado que ofrece un poquito de todo con una muy buena ejecución y, sobre todo, muy buen producto. ¿Cocina bistro? No ¿Cocina canalla? Vale.

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