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Glotona de morro fino

gastrolola

mostrando 2 sitios

Hattori Hanzo

+34 917 86 57 80

Calle Mesonero Romanos,17 <m> Callao 3 5 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 174 personas

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IZAKAYA MADRILEÑO

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Actualización julio 2017.
Siguen en la misma línea, pero ya no sentí el encanta de la primera vez. En esta ocasión lo mejor fue la compañía. Lo mejor las bolitas de calamar. Lo dejo en 3,5*

Enclavado en una zona estratégica del centro madrileño en la calle Mesonero Romanos 15, Hattori Hanzo se erige orgulloso como el primer izakaya 100% de Madrid.

Está compuesto por un equipo de altura que el mismo propietario describe en una conocida web de reservas y opiniones de restaurantes: “Al frente de la cocina, está Go Majima, antiguo chef de Miyama o Tastem en Valencia, Miyuki Midorikawa, antigua chef de Teppanyaki en Japón, y Diego Laso, Propietario y Jefe de Cocina de Momiji en Valencia y formado por Albert Raurich en el 2 Palillos de Barcelona. En la parte ejecutiva del proyecto hay 3 profesionales galardonados en sus respectivas áreas y con experiencia internacional.”

La sala es realmente singular con un primer espacio a la entrada con tres mesas rojas para cuatro/seis personas con toldito y farolillos incluidos y varias más pequeñas para dos/tres comensales. En el lado izquierdo de la barra en forma de L algunos puestos al estilo barra de sushi y en la sala interior sus ya famosas mesas típicamente japonesas en las que introduces los pies y pareces estar comiendo a ras del suelo. Un detalle que casi pasamos por alto y que fue lo que verdaderamente nos trasladó a una izakaya que frecuentamos en varias ocasiones en nuestro viaje a Japón, más concretamente en Tokio, fue que, si no observamos mal, los asientos de las mesas con toldito de la entrada estaban construidas con las cajas de las cervezas y, aquí para que el cliente esté más cómodo, recubren con una pieza blandita para que las posaderas no se resientan. (En la izakaya que os menciono te sentabas encima de las cajas a pelo y la mesa era un barril de cerveza).

La famosa y polémica robata está ubicada en un extremo de la barra, justo delante de la entrada a las cocinas y en la zona de “pasillo” que une la primera sala con la sala interior, justo enfrente hay una mesa para dos personas. El espacio está realmente bien aprovechado, por lo que esta mesa, que además está muy cerca de las escaleras que conducen a los baños en la planta baja/ sótano, es quizás la peor del local y aquí es donde probablemente el humo de la robata puede ser molesto. En la sala interior también debo dejar en suspenso la cuestión de las molestias del humo, puesto que nosotros estuvimos acoplados en una de las mesas de grupo de la entrada, pero en lo que respecta a esta zona, puedo asegurar que después de dos horas en el local no salimos con ningún olor a humo, más bien debo decir que lo que sí me saturó un poco fue el olor de las brochetas que desprende la plancha, pero en ningún caso fue molesto y, desde mi humilde opinión, creo que este detalle (humo incluido) aporta un ambiente especial al establecimiento que nos traslada a las izakayas japoneses y, desde este punto de vista, entiendo que estén orgullosos de su robata en sala.

Dicho todo esto y pasando a la valoración del servicio en sala, debo corroborar que es muy atento y amable, es más, tuvimos una pequeña incidencia ya que íbamos cuatro personas y una de ellas tiene movilidad reducida y camina con muletas, y cometí el error de no prever con antelación que probablemente no podría acomodarse en las mesas del salón interior. Efectivamente nos habían reservado mesa en esta sala y, como temíamos, esta persona no pudo entrar en la mesa, pero el jefe de sala lo solventó en menos de cinco minutos y reestructuró las reservas para que pudiéramos ocupar una de las mesas de la entrada.

La camarera que nos atendió fue muy amable y paciente ya que nos aturullamos con la comanda de las brochetas, añadimos un plato más después de tomarnos la comanda principal y fuimos pidiendo varias consumiciones a lo largo de toda la cena y siempre estuvo atenta.

Y ya por fin paso a detallar la comida para cuatro personas, en la que hubo fundamentalmente luces, aunque también tuvimos alguna sombra:

Para compartir:

-Un takoyaki (bolitas rellenas de pulpo) (6,40€ 6 piezas), siento no poder detallar los platos pero me resulta complicado y no puedo utilizar la chuleta de la carta en la web ya que deben estar realizando actualizaciones y está en construcción. Riquísimas, una de los platos que más nos gustaron a dos de los comensales.

-Un nira gyoza (de carne de cerdo) (6,60€ 5 piezas). Estupendas, especialmente el relleno, muy jugoso y con mucho sabor. He leído al propietario que le ponen nira, como su propio nombre indica, para que resulten más sabrosas y efectivamente lo consiguen.

-Un karaage (tacos de pollo marinado y rebozado) (6,70€ 5 piezas). Buenos, pero quizás el rebozado sea excesivamente grueso, es sólo una opinión personal, en cualquier caso perfecto, sin rastro de aceite.

-Un maguro tataki. (12,80€) Cinco piezas de tataki realmente excepcional, está entre los mejores que he tomado, aunque creo que efectivamente resulta algo caro. También he leído al propietario que su precio es de casi 50€ el kilo pero realmente se rentabilizan bien puesto que me arriesgo a decir que la ración debe ser de unos 30 gr.

- Y una Osaka okonomiyaki (12,20€) Fue el plato que añadimos después porque no la habíamos visto en la carta y lo habíamos olvidado, pero no lo había probado y después de las alabanzas que os había leído al respecto no podía dejar de probarlo. La tomamos al final y la verdad es que ya estábamos un poquito llenos, pero mereció la pena, riquísima y, al contrario de lo que incluso la propia camarera nos advirtió, a mi no me resultó nada pesada.

Para tomar individualmente:

-Bolas al vapor: Dos kakuniman (panceta de cerdo) (4,20 €/u) que gustaron muchísimo, fue uno de los platos estrella de otro de los comensales, y un yakisobapan (6,50€), como suena, soba en un pan tipo perrito caliente o bollicao, yo no lo probé, pero solo el aspecto resultaba agotador. Fue uno de los platos favoritos del comensal que se arriesgó con bocado tan generoso. Las otras dos bolas de vapor se habían agotado, así es que yo opté por añadir una brocheta más.

-Brochetas: Dos de ventresca de toro (7,40€/u), dos de unagi kabayaki (anguila, 4,60/u), dos de nasu miso dengaku (berenjena, 3,40/u), un yakitori (1,80€), una de wagyu (9,70€) y una yuzu tsukune (albóndigas de pollo con jengibre, 2,50€). Gustaron mucho las de anguila, también he leído que es anguila viva en lugar de envasada, muy buena RCP, no nos convencieron la yakitori y las de berenjena, las de toro eran de una calidad excepcional, pero la primera ya estaba fría cuando la tomé por lo que este detalle desmejoró la brocheta, la segunda la olvidaron, por lo que al traerla aparte y recién sacada de la parrilla estaba muy caliente y aquí la experiencia sí fue perfecta. La de wagyu fue la gran decepción, fría, con poco sabor y dura, gomosa, mi amiga la compartió conmigo y casi tuvimos que tragarnos los trozos enteros, teniendo en cuento todo esto, el precio me parece desorbitado. Por último, la de albóndigas de pollo estaba rica pero el sabor a jengibre era intenso y me resultó agresivo, aunque esto es una valoración muy personal, claro está.

Los platos quizás se sirvieron algo desordenados y hubo algunos espacios muertos entre algunos de ellos, pero en general el ritmo fue adecuado.

Otro dato es que estuvieron entrando clientes con y sin reserva hasta las 24,00 horas, por lo que puede ser una buena opción para cenar tarde en el centro de Madrid. En su web anuncian horario de apertura viernes y sábados hasta la 1,30 horas.

En cuanto al bebercio (con permiso del padre de la criatura):

-Dos Asahis de barril 1/3 (3,20€/u), cuatro kirin de barril 1/3 (3,20€/u), dos copas de blanco rueda Cuatrorayas (3€/u) y una botella de agua (2,20€)

Sin postres ni cafés/infusiones, que ya no nos cabía nada más, cuenta total 131,80€, es decir, 33€ por persona, una RCP global más que aceptable.

En definitiva, Hattori Hanzo es una experiencia diferente en Madrid, en un ambiente que reproduce bastante fielmente el de una izakaya japonesa, con una cocina con un producto de calidad y una buena elaboración.

Visita 3 de enero de 2015.

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Yanzoo

La mesa de la que hablas enfrente de la robata deberían quitarla es de lo peorcito! Y en las mesas de la entrada hace frio o al menos yo lo pasé.

5 de enero de 2015

gastrolola

No, nosotros no tuvimos frío, cierto q yo estaba sentada en la parte de dentro, pero nadie se quejo y en la calle caía una buena pelona. Ahora, el local estaba a tope, no había ni un hueco, imagino q esto tb influye

5 de enero de 2015

spider72

Nosotros hemos estado en las dos zonas y siempre bien, aunque prefiero la de dentro.

5 de enero de 2015

volga

Sólo por si quieres corregirlo para que la review te quede correcta, lo que tú denominas karaage es el takoyaki y al contrario, es decir, el takoyaki son las bolas de pulpo y el karaage es el pollo frito.

6 de enero de 2015

gastrolola

Gracias Víctor, patinazo, lo corrijo inmediatamente

6 de enero de 2015

CHAN Street

+34 910 52 87 20

Calle Barbieri, 4 <m> Chueca 5 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 65 personas

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CHINO MODERNETE EN CHUECA

está OK

Ya sabemos a lo que nos arriesgamos cuando acudimos a un restaurante con las expectativas por las nubes… Que nos lo ponemos más difícil para que estas se cumplan. Y esto es lo que me pasó ayer 10 de marzo de 2017 después de adentrarnos en la cocina de la aclamada street food de Chan Street.

Ante las estupendas críticas del nuevo chino moderno de Chueca, sucumbí a la impaciencia de conocer esta nueva propuesta de cocina informal en el centro de Madrid y aproveché la ocasión perfecta para disfrutarlo con mi pareja y una amiga.

El local es resultón, fresco, desenfadado, con un estilo callejero muy colorido, pero con la comodidad justa, como suele ser habitual en estos sitios informales de comida casi rápida para compartir con amigos.

El personal es simpático, con ilusión y ganas de hacerlo bien, pero ayer les faltó un poquito para prestar un buen servicio, quizás porque como ya me advirtieron al hacer la reserva todas las mesas se ocuparon a la misma hora y esto les restó eficacia, especialmente con el vino, que tardaron bastante en comentarnos que podían ofrecernos (poco, como era de esperar en un sitio de estas características) y después en servirlo.

Como ya se ha comentado en este foro, la carta es variada con una oferta suficiente a precios bastante contenidos.

Aunque inicialmente íbamos a ser tres comensales, al final fuimos dos, pero la comanda perfectamente podríamos haberla compartido tres personas:

Para empezar unos dumpling de carne picada con tres salsas (5,90€) y el famoso secreto ibérico con salsa de lima (10,90€). Los dumpling estaban ricos y sobre todo nada nada grasientos. El secreto ibérico me decepcionó, no sé si es que no tuvieron un buen día, pero nuestro plato no se parece en nada a otras fotos que he visto, menos cantidad y la carne demasiado pasada, el sabor era bueno, pero no estuvieron a la altura de lo esperado.

Después vino el wantun relleno de gambas y carne de cerdo (6,90€) con una salsa muy buena y algo picantes, yo no los disfruté demasiado porque para mí eran demasiado picantes, sin embargo, fue el plato que más le gustó a mi amiga.

A continuación, los famosos tallarines con carne picada, ajo, pak choy y cebollino (8,90€). Estaban ricos, pero tampoco me parecieron algo excepcional, y el recuerdo del ajo durante toda la tarde/ noche no fue nada agradable…

Después de todo esto, me di cuenta que me había confundido y había pedido los dumpling en lugar de los bao de pato pekín, así es que le pusimos remedio y añadimos a la comanda uno para cada una. Efectivamente son bastante generosos en cantidad y el relleno me pareció conseguido, aunque ya empiezan a ser un recurso demasiado habitual… (4,50€/unidad).

Regamos toda esta comida con un vino tinto Monólogo que, como decía, tardaron bastante en servir y a una temperatura un poquito por encima de la adecuada. El precio bastante subido, 16,90€, aunque en la cuenta pusieron un Arabarte, así es que no sé si se equivocaron o es que ambos tenían el mismo precio. En cualquier caso, hubiera sido mejor elección un blanco.

Como ya no nos cabía el famoso postre de gofre con helado, tomamos un espresso con hielo y una manzanilla a un precio muy moderado, 1,50€ cada uno.

Total 64€, al final la cuenta fue más elevada de lo habitual por el vino y porque tomamos demasiados platos, con uno menos para dos personas está muy bien y, de hecho, si hubiéramos sido tres creo que hubiéramos tomado lo mismo, así es que el precio sería de 21€ por persona.

Aún así, Chan Street no ha cumplido con mis expectativas, esperaba una cocina más sorprendente y verdaderamente callejera.

La comida es correcta, el local y el personal son agradables y puede ser una buena opción en el centro para compartir con amigos en un entorno informal; pero sin más pretensiones.

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