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Glotona de morro fino

gastrolola

Restaurante Al Trapo

- cerrado

Calle Caballero de Gracia, 11 <m> Gran Via 1 5 Madrid, Madrid provincia, España

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LA NUEVA FORMULA GASTRONOMICA: ALTA COCINA INFORMAL

está OK

Segunda visita a Al Trapo miércoles 27 de agosto tras sesión de cine.

Cena improvisada. En una semana escasa hemos constatado que lo de la improvisación no es lo nuestro. El miércoles habíamos optado por fórmula relajada e informal en la taberna El Sifón. Establecimiento chulo con buena cerveza La Vírgen, pero "la carta para comer" rebajó tanto nuestras expectativas que dedicimos lanzarnos a la aventura.
Se me ocurrió probar con Yakitoro, en un miércoles de agosto en un restaurante con tanto aforo no tendríamos problema: No, no, no. Error, error y requeterror. Y es que no solemos salir a diario y no estamos en la onda madrileña; hasta la bandera! Qué ambientazo! Me daba un poco de pereza, pero ahora me muero por una de esas mesas con agujero...
Así es que tercera y última opción que se nos viniera a la cabeza en la zona: Al Trapo, carete para un miércoles sin muchas pretensiones, pero de perdidos al río.

Parece que hay mesas libres, estamos salvados! Sin embargo, el camarero que nos recibe consulta la aplicación informática de reservas (supongo que es esto lo que consulta en el terminal informático) y nos comenta que en la sala principal del entresuelo no es posible acoplarnos (estarán reservadas, claro), no hay problema, aceptamos una mesa en la zona de la entrada, está un poco oscura y desangelada, pero que le vamos a hacer... Al lado de los libritos estaremos cómodos. Cual no fue mi sorpresa cuando a lo largo de la velada fui testigo de cómo iban acomodando a nuevos clientes sin reserva en las mesas de la sala principal, eso sí, atendidos por la jefa de sala. Mala suerte!!! Pero no perdono el detalle.

Nos sirvieron el agua con gas que solo había pedido mi pareja, pero tardaron alrededor de 15' en servirnos las copas de vino blanco que habíamos solicitado al mismo tiempo y en tomarnos nota de la comanda. La jefa de sala se disculpó al respecto. A partir de aquí todo fue bien, aunque volvieron a servirnos el aperitivo y los dos entrantes juntos demasiado deprisa.

En cuanto a la comida, de nuevo todo muy rico. Repetimos los aireados de tortilla española, esta vez sin interrupciones incómodas. Para compartir también tomamos un rollito vietnamita de navajas de la sección Tan lejos, tan cerca nueva incorporación en la carta (14€).

Platos principales Brioche "La France" con papada, cacahuetes y teriyaki (12€) y picantón con especies árabes, cogollos y yogurt (15€) muy muy bueno, también novedad.

Como íbamos en plan "tranqui" prescindimos de postres y café, sin embargo, nos pusieron un árbol de la vida cortesía de la casa (algodón de azúcar con unos toques de flores comestibles y perlas de chocolate blanco y negro).

Factura final 58€. En esta ocasión los vinos por copas tuvieron un precio más razonable (7€ dos copas). Agua con gas San Pellegrino 4€.

Mantengo las tres estrellas, a pesar de la amabilidad de la maitre sigue habiendo errores en sala que desequilibran el balance final del restaurante.

Disculpad que no añada fotos, la sala eran tan oscura que la calidad de las mismas es pésima y desmerece los platos.
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El Hotel de las Letras de la Gran Vía madrileña ha fichado a Paco Morales como asesor gastronómico de su nuevo proyecto gastronómico “Al Trapo” inaugurado el pasado 15 de noviembre de 2014.

El joven chef se ha formado en casas de renombre como Guggenheim Bilbao, Mugaritz y el Bulli. Tras su marcha de la capital en 2009 donde dirigía los fogones del restaurante Senzone del Hotel Hospes en la Puerta de Alcalá, consiguió una estrella Michelín y dos soles Repsol en el restaurante del Hotel Ferrero en la ciudad valenciana de Bocairent, que abandonó en marzo de 2013.

Ahora inicia una nueva etapa con el asesoramiento gastronómico de “Al Trapo” junto con la dirección gastronómica del Hotel Torralbenc, en Menorca, al tiempo que se ha instalado en su ciudad natal, Córdoba, donde prepara la apertura de su propio negocio.

Define el proyecto de Al Trapo como “alta cocina informal”, “una propuesta libre y fresca…para extender la alta cocina hacia la mayor cantidad de público posible”.

Tuvimos la oportunidad de conocer la cocina de Paco Morales en Senzone. Nos dejó tan buen gusto que era obligado rengancharnos con este nuevo concepto.

Acudimos a comer el pasado sábado 2 de febrero de 2014 con unos amigos.

El espacio está situado en la parte trasera del hotel, con acceso desde la calle Clavel.

Cuanta con algunas mesas a la entrada y comedor principal en entresuelo, con una barra alta al fondo donde se terminan algunos platos.

La luz ocupa un papel importante en la creación de un ambiente casi acogedor, con tonos claros y mesas desnudas de ambiente nórdico. Y en este punto podríamos debatir acerca de mantelería a favor o en contra. En espacios de estas características con un mayor número de ejemplos cada día (Triciclo, Moratín, Chifa, Streetxo, etc) no tiene sentido el mantel de lino; ambientes informales y desenfadados bien alejados de clasicismos. Pero de aquí a plantar los cubiertos directamente encima de la mesa…va un trecho.

Y en lo que estábamos. Al Trapo es un concepto claramente informal. Su carta está estructurada por “sensaciones” en distintos apartados alejados de los clásicos entrantes, principales y postres: “Para comer con la mano y chuparse los dedos”, “Suaves y elegantes”, “Pícaros y picantes”, “Mar de meseta”, “De aquí al lado, de la esquina” o el “Tan lejos, tan cerca”, que incluyen de cuatro a seis platos. Por último, “Quesos de aquí y de allá” y “Dulces, pequeños delitos”.

Carta de vinos corta con referencias clásicas y otras más novedosas como el tinto de Madrid “4 monos” (24€). Algunos de ellos, como éste, se sirven por copas a precios elevados (5€)

El ambiente y la distribución de la carta recuerdan a Triciclo. La cocina es de mayor altura.

Reciben al comensal con un aperitivo de fuet con pan tostado, aceite de oliva y polvo de tomate servido en papel (al modo de Streetxo).

Al ser cuatro personas pudimos probar bastantes “entrantes” para compartir. De la sección de “Para comer con la mano y chuparse los dedos”:

Aireados de tortilla española con pimiento verde y anchoa (6€/4 unidades)
Berberechos en salsa verde (12,50€)
Bollo preñao con morcilla de Burgos y huevo de codorniz con tocino ibérico (3,50€/Unidad)

Servicio descompasado, los primeros platos se sirven a un ritmo trepidante y no te dejan disfrutarlos.

La nota del vino se retrasa, la primera elección nos comunican que no está disponible, la botella definitiva se sirve cuando ya tenemos en la mesa los aireados de tortilla española y debo catarlo con mi aireado en la boca…Bocatto di Cardinale que se convierte en coitus interruptus!

Continuamos con dos platos de la sección “Suaves y elegantes”:

Raviolis de manitas de cordero con salsa Perigord y tuber melanosporum (18€)
Alcachofas salteadas con láminas de tocino ibérico, mahonesa de cebollino y migas crujientes (12,50€)

Aquí, por fin, el servicio se relaja.

Ni que decir que todos los platos son excepcionales, del aireado de tortilla española ya os he comentado…, la salsa verde de los berberechos era realmente salsa de algas, uno de los comensales acabó tomándosela a cucharadas, otra llenaba una y otra vez las conchas del berberecho vacías…, el bollo preñao recibió los mismísimos halagos, los raviolis finísimos, para mojar y mojar pan en la salsa Perigord. Las alcachofas baby fue el plato más previsible.

A continuación optamos por pedir un plato “principal” cada uno:

De la sección “Pícaros y picantes” yo elegí pluma de cerdo ibérico macerada con fondo untuoso de jamón ibérico, guindilla y pack-choi (16€). El olor decía cómeme; estupenda.
De “Mar de meseta” mi amiga se inclinó por calamarcitos salteados con su fondo, coliflor en royal y puré con jugo espumoso de pimienta negra (14€). La presentación era original y llamativa. Muy rico.
“De aquí al lado, de la esquina” su pareja eligió tartar de solomillo de ternera aliñado con helado de mostaza y salsa de pimienta negra (16€). La presentación, de 10, el sabor de 100.
Y de “Tan lejos, tan cerca” berza salteada con su puré y sesos rebozados de cordero (14€) para mi pareja. Gran plato para los amantes de la casquería.

Y ya metidos en faena nos mostraron la tabla de quesos y nos vinimos arriba; solicitamos una degustación de todos los quesos de la casa.

Aquí la cosa se empezó a complicar de nuevo. Uno de los camareros nos anima con demasiado tesón a que tomemos otra botella de vino y con buena intención nos sugiere que nos saldrá más económica que por copas y yo me encuentro de nuevo presionada, pensando apresuradamente si me apetece seguir con el mismo vino o prefiero cambiar.
En cualquier caso no supusimos que la degustación sería de tamaña dimensión (después el precio confirmó nuestro desatino, 36€!!!). En cuanto al vino, dos copas del mismo tinto para los chicos (5€/u) y dos copas de PX para las chicas (5€/u).

Incluso nos sugieren un postre. Imposible!!! Varios cafés (3,35€/u) y té verde (3,50€) con algodón de azúcar con polvo de chocolate.

La sorpresa final llega con la cuenta, 277,50€. ¡Casi 70€ por persona!
Habíamos tomado muchos platos y nos temíamos que la degustación de quesos sería una clavada, pero 70 euros por persona no estaba justificado de ninguna manera.
Y al revisar la cuenta encontré el error. Dos tablas de queso en lugar de una (38€, aunque la primera la habían cobrado a 36€?) y 3 copas más de vino (12€). 50€ más. Error inexplicable e imperdonable.

Finalmente algo más de 55€ por persona, teniendo en cuenta todo lo que comimos y bebimos, precio razonable.

Aún así, cuidado con aguas, cafés y similares. Botella de agua ½ 4€, copas de vino 5€, cafés 3,35€, infusión 3,50€.

En definitiva, el concepto de alta cocina informal se cumple plenamente en cocina, pero el servicio, a pesar de ser amable, resta enteros y esto es imperdonable en un restaurante en el que se aprecia talento y esfuerzo para que esta nueva fórmula tenga éxito.

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acme

Estos sitios que comercian con el agua o el café me tocan bastante las narices. Ya no te digo lo del vino, que parece que alguno no se ha dado cuenta que seguir clavando sin sentido lo que hace es que pierdas clientes.

Quería ir este finde pero ya me estáis haciendo dudar.

3 de febrero de 2014

Gath

Excelente reseña.

Coincidimos bastante, la cocina es muy interesante, pero la sala tiene detalles impropios de la calidad que pretender dar al lugar.

3 de febrero de 2014

Sr Rodriguez

La pena es que creo que el restaurante, para ciertas cosas (café, agua...etc) tiene precios del hotel en el que se encuentra

4 de febrero de 2014

acme

Es que un café a 3,35 es casi denunciable.

4 de febrero de 2014

Sr Rodriguez

Acme, tu has estado en algún estrellado y los precios andan por ahí. Me cuentan que en Freixa por ejemplo por una caña te calzan 5 euros (una Mahou 5 estrellas, ningún valor añadido aportado por el estrellado)

4 de febrero de 2014

acme

Tienes toda la razón pero al Trapo se vende como "informal" y estrella aún no tiene.
Además, también hay estrellados que no te cobran el agua, que gente honesta hay en todas partes, hasta en el mundo de la cocina :)

4 de febrero de 2014

Sr Rodriguez

Tienes razon. Al menos tienes la info para evitar sustos

4 de febrero de 2014

gastrolola

Gracias José Luis.
Acme, no te desanimes, merece la pena probar la cocina de Al Trapo. Los precios de los vinos por botella son razonables. Si prescindes de agua y cafés no tendrás sustos.
Ya nos contarás.

5 de febrero de 2014

Felipe

Si la botella está en 24€, cobrar 5€ por la copa no es exagerado. De una botella salen 7 copas, por lo que el precio por copas sale a menos de 50% más.

22 de febrero de 2014