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Espacio gastronómico destinado a dar a conocer restaurantes y productos de alta calidad.

Gastrotxusan

Barra Atlántica

+34 619 15 57 94

Gravina 17 <m> Chueca 5 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 52 personas

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Barra Atlantica de PinyPon

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En su ruidoso local situado en pleno barrio de Chueca, en donde encontraréis unas mesas altas en la zona del mostrador, una mesa baja para unas diez personas (bajo reserva) y una barra corrida, para no más de 6 personas, ofrecen una propuesta de productos de lonja recién traídos de Galicia.

Si tenéis pensado ir, tenemos que avisaros que cuando llamamos para reservar, nos dijeron que había dos zonas, o la de mesas altas en la entrada o la del comedor, pero que en el comedor era obligatorio tomar el menú degustación de 25€. En nuestro caso, con la intención de estar más confortables y atraídos por la idea de probar el menú, decidimos reservar en el comedor, pero nuestra sorpresa cuando llegamos allí y nos dieron nuestro sitio, que no mesa, fue darnos cuenta que lo que ellos llaman comedor, en realidad es una barra con vistas a la pared y con butacas altas sin respaldo, que a mitad de cena se hacen realmente incomodas.

Centrándonos en lo estrictamente gastronómico, el menú propuesto por Barra Atlántica, hemos de decir, que si bien presenta una gran calidad en todos sus productos, a nuestro parecer es excesivamente rácano en sus cantidades, ya que en nuestro caso, comenzó con lo que ellos llaman moluscada, compuesta para dos personas, por 6 mejillones con cebolla frita, 2 berberechos sobre limas y 2 medías navajas, todo ello con un excelente sabor y puntos de cocción correctos, pero escaso.

Dentro del propio menú, continuamos con un ceviche de pargo, bien aderezado y de textura y matices muy agradables, pero al igual que con la moluscada, la ración se hacía realmente pequeña para compartir.

Tras el ceviche, era el turno de la empanada de atún, en la versión de Barra Atlántica, en la que se sustituye el pan/hojaldre, por una especie de tortilla, que si bien resulta muy original, es un tanto incomoda a la hora de comer, ya que se desmenuza con gran facilidad, por lo que se te termina cayendo todo.

Para terminar con los salados del menú, medio lomo de jurel a la brasa, con un excelente sabor, aunque quizás estaba un pelín seco, entendiendo que se debía a las brasas, no obstante nos gusto bastante.

Dado que el menú era a todas luces insuficiente, pedimos dos raciones para completar nuestra cena, por un lado unas navajas a la plancha, en cuya ración a 10€ venían tan sólo 6 navajas y un pulpo a la brasa (15€), perfectamente ejecutado, pero nuevamente en ración diminuta.

¡En lo que a postres se refiere, el menú ofrece dos gajos de manzana por persona!

A nivel de bodega, Barra Atlántica, apuesta por referencia gallegas, ofreciendo variedades de Ribeiro, Albariño o Godello, en nuestro caso las que probamos por copas estaban bien.

A modo de resumen, tenemos que decir que si bien la calidad de la materia prima y el servicio de Barra Atlántica son buenos, el hecho de que las raciones sean tan escuetas, genera cierto malestar, ya que uno tiene la sensación de que el menú de 25€ es el típico reclamo publicitario, en el que se indica, que “los precios son desde”…pudiendo irse la cuenta, como en nuestro caso, hasta los 45€ por persona, sin postre y lo que es peor, con hambre.

Podeis seguirnos en gastrotxusan.com

Avelio

Totalmente de acuerdo, a nosotros nos pareció igual, bueno pero escaso, y el sitio incómodo. Por lo que cobran se me ocurren muchos sitios mejores.

hace 3 meses

spider72

Es que es un local raro...porque sigo diciendo que de pie de tapeo la experiencia cambia...hasta en el tamaño de las raciones (a mejor)

hace 3 meses

Sr Rodriguez

¡ ha dicho de pie ! Eso ya baja varios puntos

hace 3 meses

Hortensio Restaurante

+34 910 02 35 54

Marqués del Riscal, 5 <m> Rubén Darío 5 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 22 personas

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Ha florecido una estrella

me encanta, uno de mis favoritos

En el mes de Septiembre tuvimos oportunidad de hacer nuestra primera vista a Hortensio y en aquel momento se notaba que faltaba por rodar el proyecto y redondear su cocina. Como en nuestra primera visita nos quedamos con ganas de más, hemos tenido la oportunidad de visitarlo de nuevo hace unos días y hemos de decir que nos ha sorprendido gratamente la evolución y madurez que ha desarrollado en tan poco tiempo, apuntando muy buenas maneras, para convertirse en la nueva enseña de los comedores clásicos con una cocina llena de sabor, en la que se añaden a las recetas tradicionales sabores actuales, respetando siempre el producto que las ha inspirado.

En esta nueva visita a Hortensio, a modo de pequeño menú de degustación, optamos por probar 2 entrantes y 2 principales, convenientemente montados desde la cocina, evitando así destrozar la imagen de los platos y de paso no manchar la magnífica mantelería que adorna las mesas, es un detalle, que desgraciadamente se está perdiendo y que facilita enormemente compartir para probar más preparaciones.

A modo de aperitivo de la Casa nos sirvieron una hoja de col rellena con carne del cocido, acompañada por su caldo desgrasado, siendo el resultado bastante reconfortante en un día de frío.

De primer entrante, un foie-grass de pato fresco a la plancha con tomate de árbol y crumble, con el punto de plancha justo para un hígado de gran calidad y que se notaba había sido debidamente atemperado con anterioridad para que no quedara frío en su interior.

De segundo pase, un pulpo a la parrilla con una patata con sublime piel crujiente, trufa negra y salsa Pèrigueux. La cocción del pulpo muy buena, alejado de esos chicles del Cantábrico, que sirven por ahí y con la intensidad de la melanosporum, que está en plena campaña.

Para la segunda parte, un fresco y carnoso chipirón, de nuevo en su punto de cocción, que resaltaba todo su sabor y textura, acompañado de una judías verdes cocidas en dashi y una original teja de su tinta, que también aparecía en la base del plato en su versión salsa.

En pleno deleite gastronómico, apareció el pichón con puré de boniato y de castañas asadas en 2 cocciones, de las que hay que resaltar el guiso de las patas del ave que se deshuesaban sin apego alguno; en cuanto a la pechuga, demasiado sangrante y con una textura no comparable a la del resto de los platos.

Para terminar de manera dulce el almuerzo, un brioche ligeramente caramelizado con helado de vainilla, un remate de gran nivel para una muy buena comida, cuyo epílogo lo pusieron los petit-fours, entre los que destacaba un finísimo financier.

Desde Gastrotxusan, podemos decir que ha sido un gran reencuentro con Hortensio, que con una botella del Rioja Erre Punto, se saldó con un ticket de 85 €.- por comensal, que entendemos ajustado habida cuenta del calidad de los productos, sus cantidades, el montaje y confort que tiene el restaurante. Sin olvidarnos del servicio altamente profesional e involucrado en crear un buen ambiente para disfrutar de una grata experiencia.

A la vista de la evolución y trabajo que están desarrollando, todo parece apuntar a que podemos estar ante el florecimiento de una estrella gastronómica en Madrid. Esperemos que no se marchite.

Podeis seguirnos en gastrotxusan.com

spider72

De acuerdo en todo lo que apuntas salvo el ¿confort?. Este restaurante tiene una cocina excelente, pero para el precio que tiene la sala deja mucho que desear: es pequeña y estrecha. Las mesas de dos personas, especialmente incómodas, le quiten mucho a la experiencia, porque a 80-90 eur...la cosa tiene que ser perfecta en todos los aspectos.

hace 3 meses

DiverXO

+34 915 70 07 66

Calle Padre Damián, 23 (Hotel NH Eurobuilding) <m> Cuzco 10 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 536 personas

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Tarde de expectación, tarde de decepción

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Que la gastronomía se ha posicionado en un lugar de privilegio en nuestras vidas, convirtiendo a los cocineros en autenticas estrellas del rock, es una realidad que a nadie le pasa desapercibida, hoy en día, es raro no ver un anuncio, en el que el protagonista no sea un chef prestigioso, en ese mismo sentido, los restaurantes con estrellas Michelin, son considerados auténticos museos gastronómicos, en donde las listas de espera son infinitas, por ello y por que las expectativas al acudir a estos lugares son muy altas, nunca debemos perder las perspectiva de que lo importante SIEMPRE, debe ser la comida.

Y en esta vorágine de estrellas Michelin, el equipo de Gastrotxusan espero religiosamente sus 5 meses para poder disfrutar del que a día de hoy está considerado por los críticos de Michelin como el mejor restaurante de Madrid, este no es otro que Diverxo de Dabiz Muñoz.

A lo largo de este post, vamos a contar desde nuestra humilde opinión, las sensaciones que tuvimos en el XO de Diverxo, el cual empieza nada más cruzar el umbral de su puerta y ver “Los Lechones Voladores” que se reparten a lo largo de la sala, dando lugar al mundo onírico de Dabiz Muñoz, en donde las reglas, ortodoxia y normalidad desaparecen y hacen a uno darse cuenta de que en Diverxo se va a algo más que a comer.

Una vez asimiladas las primeras impresiones, la responsable de sala nos comento los 3 menús que componen la oferta de Diverxo, he aquí el primer fallo, ya que de los 3 menús, nos indicaron que el mayor de ellos, era demasiado abundante y que desaconsejaban su elección, por lo tanto uno piensa, llevo 5 meses esperando para probar la cocina de Diverxo y me voy a conformar con sólo probar el menú intermedio… pues después de la insistencia de la responsable y por no discutir, nos decantamos por el intermedio (lujuria) 7 pases salados y uno dulce. Después de probarlo, podemos decir que nos quedamos con hambre y lo que es peor, el menú se demoro a casi 4 horas, lo que entendemos demasiado tiempo para estar comiendo.

Antes de empezar con el menú, el sumiller nos presento la carta de vinos, he aquí el segundo fallo ¿como un restaurante como Diverxo no tiene una opción de maridaje preestablecida? O por lo menos la opción de prepararlo, pues no, no existe esa posibilidad y en nuestro caso nos decantamos por comenzar por un champagne blanc de blanc Vve Fourny & Fils (78€) para los primeros lienzos y para los restantes un Foster Musenhang (48€) cuya procedencia tuvimos que buscar en internet, ya que el sumiller desconocía el país de origen del vino, hecho bastante sorprendente para un restaurante de estas características, por cierto, el tercer fallo, es el hecho de tener que estar teniendo que pedir que nos rellenaran las copas o que enfriaran el vino, ya que denota falta de atención del personal.

Entrando de lleno en el menú y con una pequeña sensación de decepción, comenzamos con el primer lienzo que supone un viaje entre la India y México con agripicantes, dulces, ácidos y umami, un plato muy picante, que para comenzar un menú entendemos un tanto desproporcionado, ya que te “anestesia” la boca para por lo menos los dos lienzos restantes.

Junto con esta sopa de maíz, nos presentaron unos maíces con suelo de Buffala y hongos negroazulados, crestas de gallo y alitas de pollo tandori, tal vez por la “anestesia” del picante, tal vez porque el pollo tandori es una cosa que hemos probado tantas veces, este primer lienzo, no nos sorprendió y en cuanto a sabores nos pareció desequilibrado, con un abuso de picante.

El segundo de los lienzos es un viaje de ida y vuelta a Singapore, pasando por la Costa Brava, un “Chili Cbrab” y adobo andaluz, junto con un Suquet del sudeste asiático con papas canarias, cocotxas y berberechos. Un plato en dos tiempos, en donde nuevamente, insistimos en el abuso de condimentos, ya que el adobo de la fritura, tapaba el sabor del suquet, que era muy sabroso y con un punto de cocción de las cocotxas excelente.

Tras los dos primeros lienzos, las sensaciones eran un tanto contradictorias, ya que si bien no se puede discutir la creatividad de los platos, entendíamos que había tantos sabores entremezclados y todos ellos tan potentes, que no permitían disfrutar del plato en su conjunto. En este momento llego el tercer lienzo una ventresca de bonito al josper, con puntillita de huevo y angulas con pesto, de este lienzo lo único que recuerdo es el exceso de brasa, dado por el josper, que se comia el resto de sabores.

Tuvimos que esperar al cuarto lienzo para encontrar un lienzo que nos gustara de verdad y este fue el Pinchon moruno, servido en trilogía, primeramente en forma de muslito, con un punto de cocción sensacional, luego en estofado con lentejas y finalmente frito al revés, cualquier de los 3 era un platazo, de los que hacen que la visita merezca la pena.

Con el buen sabor de boca del pichón, comenzamos el quinto lienzo, un trampantojo de paella, que bajo el nombre de Aloz Amalillo, ofrece un socarrat chino (dim sum vapor y socarrado) de conejo, liebre, espardeñas y butifarra de Perol, creo que las palabras de mi amigo José, un alicantino de pro acostumbrado a las mejores paellas de este país, resumen perfectamente nuestra sensación, “ creo que estos chicos deberían darse una vuelta por Alicante, para ver lo que es un socarrat”

Ya en mitad del menú y con la sensación de que no estaba siendo nuestra mejor experiencia gastronómica, llego el sexto de los lienzos, un cocido en tres vuelcos, japo-madrileño, en el que la creatividad se impone al resultado final, ya que dos de los tres vuelcos, en primer lugar, unos pulpets a introducir en una cazuela, en segundo lugar una albóndiga de pulpets, con caldo de cocido y por último la ropa vieja, presentada en un espectacular plato, son algo insípidos,en contraste con el excesivo sabor de los primeros lienzos.

Para terminar los salados, el lienzo que sin duda más nos gusto, fue el “back to the future”, en donde se vive una vuelta al París de los 70, versión Dabiz Muñoz, gracias a un jarrete lechal infusionado con lemongrass y cardamomo, presentado junto con 12 ostras, cada una de ellas, presentadas con un acompañamiento diferente. Plato paraquitarse el sombrero, no sólo por su sabor, punto de cocción y originalidad, sino también por toda la performance que rodea este lienzo, con preparación final del plato en mesa, música francesa, candelabros y un borgoña ( mejor vivirlo que contarlo).

En lo que a lienzos dulces se refiere, uno se queda con ganas de más, ya que tan sólo pudimos disfrutar de un mochi de galletas con leche y unas bolitas de helado de croisant, con mini croisants, dos postres buenos, pero de un tres estrellas, uno se espera algo más y sobre todo en los postres, que es la imagen final con la que el comensal se va a casa.

Como habéis podido leer, nuestra experiencia en Diverxo, no cumplió con las expectativas que teníamos, quizás porque fueran muy elevadas, quizás porque las 3 estrellas pesan mucho, quizás porque los platos no eran lo que esperábamos o quizás porque los 240 euros, por persona, de la cuenta final nos parecieron totalmente desproporcionados, tenemos que decir, en términos taurinos, “tarde de expectación, tarde de decepción”

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alma restaurante

+34 917 27 32 45

Calle Sandoval 12 <m> San Bernardo 2 4 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 84 personas

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La Revelación de la temporada

me encanta, uno de mis favoritos

La búsqueda de restaurantes que ofrezcan algo diferente, algo innovador, algo que realmente emocione, es una de las labores más complicadas que tenemos todos aquellos que amamos la gastronomía, ya que si bien es cierto que en estos últimos meses ha proliferado la apertura de nuevos restaurantes, muy pocos son los que cumplen las premisas antes citadas. Por ello, cuando te encuentras con un restaurante como Alma, uno tiene sensaciones contradictorias, por un lado, una necesidad impulsiva de escribir y contar a todo el mundo la gran experiencia vivida y por otro lado, el freno de saber, que en cuanto Alma empiece a ser conocido, será muy complicado volver a encontrar mesa, como nos ocurrió con nuestros amigos de Vinoteca Moratín, uno de los espacios más mágicos de Madrid.

Pero como en Gastrotxusan estamos para que descubráis los mejores restaurantes que ofrece nuestra geografía, os vamos a contar la sensacional propuesta que Alma ofrece en pleno corazón de Chamberí, en un local diáfano, con una decoración minimalista, sin muchos elementos que la sobrecarguen y con no más de 10 mesas, que otorgan una sensación de intimidad a todos aquellos que se encuentran en la sala.

A nivel gastronómico, la apuesta de Alma es clara, una cocina de mercado con productos de temporada, todo ello recogido en una carta lo suficientemente reducida, para que no nos perdamos en ella y nos deje correr la imaginación. En nuestro caso, optamos por pedir varias medias raciones, de tal forma que pudiéramos probar el mayor número de platos, comenzando por una caballa marinada, esponja de mar, espuma de ponzu y perlas de romescu, un plato en el que los toques cítricos se entremezclan con la caballa, dando lugar a un plato fresco ideal para empezar una comida.

Como no podía ser de otra manera, en esta temporada, continuamos con un bosque de setas sobre crema de chantarella, del que destacamos el gran sabor de la crema que servía de fondo de plato, así como el punto de cocción de las diferentes variedades de setas, hecho complicado, teniendo en cuenta que cada una de ellas tiene un punto diferente de cocción.

Finalizamos los entrantes con unos chipirones con huevo poche y cremoso de queso, este fue el plato que menos nos gusto de toda la comida, ya que estaba muy lejos de los dos anteriores, si bien el queso y el huevo poche le otorgan una gran cremosidad, la mezcla con el rebozado del chipirón y el crujiente del jamón, no está del todo conseguida.

Dentro de los principales, nos dejamos aconsejar con un plato fuera de carta como era la corvina a la plancha, sobre caldo dashi y plactón marino, un plato que recoge todo lo que se espera de un plato de mar, al que tal vez le hubiera faltado algún elemento para darle un mayor toque creativo y pasar del notable al sobresaliente.

Para finalizar con los platos principales, nos hemos reservado los dos mejores, por un lado, un steak tartar, preparado como antaño en mesa, que catalogamos como TOP, en donde por medio del aceite aromático y del parmesano, se consigue un resultado alejado de lo cotidiano y muy elegante.

Por otro lado, un sensacional pichón de temporada, con salsa de chocolate, sobre trigo y boletus, en donde se recogen todos los matices propios de un plato de caza, pero con sutiles toques, como el chocolate y los boletus, que hacen que de este un plato para recordar.

En materia de postres, compartimos dos propuestas tradicionales, como serían una torrija, pero que en el caso de Alma, la hace con pan de chocolate, lo que da lugar un postre muy original, que en apariencia podría resultar pesado, pero nada más lejos de la realidad.

El otro de los postres, fue la versión de la tarta de zanahoria de Alma, en donde de manera estratificada, se van presentando las diferentes capas que compondrían la tradicional tarta, todo ello regado por un zumo de acompañamiento.

No podemos terminar el post sin hacer una mención especial a la bodega de Alma, ya que recoge un gran numero de referencias, de diferentes localizaciones, todas ellas seleccionadas con gran acierto y mucho gusto, por poner un pero, creemos que algunos de los vinos tienen el precio un tanto elevado.

Como habéis podido leer, hacía tiempo que teníamos ganas de contaros una experiencia como la vivida en Alma, en donde todos aquellos que amamos la cocina disfrutamos de creaciones cuidadas, en las que se respeta el producto y se ofrece una alternativa diferente y creativa, sin duda, una de las revelaciones de la temporada.

Restaurante Zurito

+34 913 52 95 43

Calle Lope de Vega, 2 Pozuelo de Alarcón, Madrid provincia, España

guardado por 25 personas

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En búsqueda de la estrella

me encanta, uno de mis favoritos

En nuestro caso nos decantamos por el menú corto, que comenzaba con una trilogía de snacks, donde nos encontrábamos con una mantequilla de foie con polvo de oro de textura muy cremosa y sabor comedido, que se presentaba de forma original sobre media botella de cristal, acompañada de un crujiente de cereales y un pan de cristal. Junto a la mantequilla de foie, un bola verde de origen ecuatoriano, con textura harinosa e insípida de sabor que no terminó de convencernos. Para terminar con los snacks, una original oliva rellena de gelatina de blody mary sobre tierra de tomate seco. En resumen, un comienzo prometedor al que le faltan algunos ajustes, pero nada que con un poco de tiempo no se pueda solucionar.

Continuando nuestro recorrido por el menú, probamos el carpaccio de bogavante y cilantro, con gazpacho de pepino y yogurt, un plato fresco, típico de esta temporada estival, en el que no solo jugaban las texturas, sabores y olores de los ingredientes, sino también los colores, haciendo un plato colorido y lleno de matices al que, en nuestra opinión, le sobraba un poco de vinagre.

Tras probar el gazpacho, era el turno del ceviche de corvina con huevas de pez volador, bolas de mago, bolsita de guisantes crujientes y wasabi. Quizás de los platos que más nos gustó y en el que solo con leer todos sus ingredientes uno se hace a la idea de la complejidad de sabores que contiene y en donde realmente se ven las manos del cocinero, ya que se hace necesaria una gran delicadeza para su combinación.

Dejando a un lado los platos de sabores ácidos y cítricos, dimos paso a un carpaccio de presa ibérica marcada, sorbete de espárrago blanco y yuzu, un plato que, si bien presenta una gran complejidad en su elaboración, a nosotros nos dejó un poco indiferentes, ya que a nivel de presentación y de originalidad se quedaba atrás respecto a lo que habíamos probado hasta el momento.

A pesar del bache del carpaccio, retomamos la senda del buen camino gracias a un meloso de rape y trufa con alioli negro, un arroz al nivel de las mejores arrocerías valencianas, con un punto de cocción del arroz y del pescado excelente, que ponía de manifiesto el paso de Modesto por los fogones del Meliá Castilla, uno de los templos históricos del arroz madrileño.

Todavía con el buen sabor de boca que nos había dejado el arroz, era el momento de dar paso a los “principales”, de la mano de una merluza de pincho asada sobre crema de guisantes y acompañada de percebes, de sabor intenso, excelente punto de cocción y a la que solo podemos poner el “pero” en su presentación, ya que creemos que era un plato que podría lucir mucho más.

Antes de pasar a los postres, el plato que sin duda por sí solo se merece una estrella Michelin fue el taco de lechazo, cocinado a baja temperatura, sobre base de cous cous, ahumado en su propio humo y todo ello rociado de su caldo. De este plato solo podemos decir que bien merece una visita a Zurito, ya que refleja tradición, vanguardia, elegancia, sabor y técnica. Un plato TOP.

Tras el apabullante despliegue gastronómico que acabábamos de vivir, en el que se apreciaba un menú que había conseguido ir de menos a más, era necesario un respiro que vino en forma de sorbete de mojito y que suponía el cambio perfecto de sabores para afrontar los postres. En primer lugar se daba paso a una tradicional tarta de manzana con helado de vainilla, en donde el punto de cocción no era el idóneo, pero que se podía perdonar gracias al excelente sabor a mantequilla que presentaba el hojaldre.

Posteriormente un postre con sello de identidad, como el tiramisú de Zurito, presentado de forma original en un envase con el sello de zurito y del que destacamos la base de gelatina de amaretto que le daba un toque muy original. Como despedida, los siempre elegantes petit fours, que no pueden faltar en una buena mesa.

En cuanto a bodega, decir que Zurito presenta un gran nivel de referencias, la mayoría de corte clásico y donde echamos en falta que se juegue con propuesta algo más atrevidas, que estamos seguros que maridarían a la perfección este menú degustación.

Después de nuestra experiencia en Zurito, podemos decir que su menú es toda una declaración de intenciones para conseguir su primera estrella Michelin. Aunque a día de hoy se encuentre lejos de ella, estamos seguros que manteniendo la ilusión que vimos en sus platos y la línea de trabajo que ha caracterizado la cocina de Modesto, la obtención de la misma pasará a ser un objetivo factible.

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tasca el tomassets

+34 966 43 25 60

Calle Loreto, 35 Denia, Alicante provincia, España

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Denia 2012

está OK

En los últimos años la calle Loreto se ha convertido en uno de los lugares de referencia para los amantes del tapeo; uno de los exponentes de esta idea es Les Tomassets, este espacio de tres plantas, es una muy buena opción para aquellos que queráis conocer los sabores más clásicos de la cocina mediterránea; destacando su Ensaladilla de la tía Rosa, así como su Sartén de huevos fritos con anchoas…. dejaros hueco para los postres.....

Los mejores restaurantes de Denia en
gastrotxusan.blogspot.com.es/2012/08/denia-2012.html exclusivadigital.com

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El Puerto de Cabreira

+34 914 45 18 95

Velarde 13 <m> Tribunal 1 10 Madrid, Madrid provincia, España

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Castizo por los cuatro costados

está OK

Teniendo en cuenta el éxito de Cabreira, nació hace casi un año El Puerto de Cabreira. Esta nueva apuesta, como no podía ser de otra manera, presenta un aire marinero tanto en su decoración, cuidada hasta el más mínimo detalle, como en los platos que componen su carta.

Lo que en un principio era una opción arriesgada, ha tenido una gran acogida por parte del público y en la actualidad es un referente para todo aquel que quiera raciones de calidad, abundantes y a buen precio.

Su cocina ofrece una gran cantidad de productos del mar: gambas cocidas, mejillones y berberechos al vapor, almejas y coquinas a la plancha, anchoas de Santoña, sardinas marinadas con salmorejo. Pero al igual que ocurre en Cabreira, el secreto está en las sugerencias que cada día indican en la pizarra.

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Minabo

+34 913 08 22 77

Calle de Caracas 8 <m> Rubén Darío 5 Madrid, Madrid provincia, España

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Minabo, #WeloveLatinSushi

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Llevamos varias semanas buscando un sushi que se ajuste a estos parámetros de calidad y precio razonable. En nuestra búsqueda hemos descubierto Minabo, situado en el céntrico barrio de Chamberí y en el que no sólo se aúnan estos dos requisitos que buscábamos, sino que además incorporan un elemento adicional, ya que sus platos combinan la cocina latina con la cocina japonesa, dando lugar a lo que hoy en día se conoce como el LatinSushi.

Esta fusión da lugar a un sushi en el que los elementos de cada cocina se complementan y se potencian, dando lugar a sabores que se alejan de lo cotidiano y que sorprenden a todos aquellos que lo prueben, como fue nuestro caso.

En nuestra visita nos dejamos guiar por las acertadas sugerencias de Rey, el cual nos propuso un recorrido por los diferentes platos de Minabo, para conocer su verdadera cocina. Este comenzó con las clásicas Edamames, vainas de soja inmaduras, hervidas en agua con sal y servidas enteras. Plato sencillo pero que sirve de antesala y preparación para la cena.

Continuamos con El Calamar Toledo, un calamar relleno de cangrejo y cubierto por leche de coco y Malibu, un plato en el que se combinan los dulces y los salados, con ese toque tan especial que aporta el coco. Junto con este Calamar Toledo, pedimos uno de los platos más famosos de Minabo, el Salmón Tower, taquitos de salmón y tomate macerados con mayonesa miso y montado en woton frito, todo un acierto el haber pedido este plato, ya que esa maceración entre la mayonesa miso y el salmón, hacen que se potencie su sabor.

Tras el Salmon Tower, nos decantamos por un auténtico Latinsushi, este es el pez mantequilla con salsa de jalapeño, plato en el que se combina a la perfección la suavidad del pez mantequilla con la intensidad y el picor del jalapeño.

Dentro de los Makis, Minabo presenta una propuesta muy variada y sobre todo original, en nuestro caso, pedimos tres medias raciones de Makis (5 piezas cada media ración), de cara a poder probar una mayor variedad. La selección que hicimos, fue el Torrente, homenajeando al personaje más famoso de Segura, elaborado con anguila, aguacate, pepino y salsa dulce. El Spicy Tuna, base de arroz con tartar de atún macerado y por último el Dinamita de cangrejo , aguacate, masago, wakame, todo ello cubierto de salmón. Cada uno de los tres tenía su toque de originalidad y se alejaba del sushi más tradicional.

Para terminar nuestro recorrido por la cocina de Minabo, optamos por el Sushi Box de 10 piezas compuesto de niguiris de Pez Mantequilla con salsa Jalisco, Salmón, Atún y cangrejo.

Dentro de la carta de bebidas, una gran variedad de Sakes y vinos blancos, aunque lo que más nos sorprende es la buena cerveza que tienen y el enorme tamaño de la copa que se agracede.

En lo que a los postres se refiere, no os vamos a engañar, pero llegamos muy llenos y nos pedimos una infusión de té verde.

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Nakeima

+34 620 70 93 99

Calle Meléndez Valdés 54 <m> Argüelles 3 4 6 Madrid, Madrid provincia, España

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Te lo toco to'

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Continuando con nuestra búsqueda de los mejores restaurantes, hace unos días tuvimos la oportunidad de visitar Nakeima, uno de los locales mas de moda en la Capital y que es famoso por el hecho de que para poder comer tienes que hacer cola, dado que no admite reservas.

Aceptado este hándicap, lo que más nos sorprendió de Nakeima, es el procedimiento que tienen para dar las mesas, ya que cuando estas haciendo cola, llega uno de los cocineros, de manera bastante arrogante y te otorga el favor de la mesa, ya que de lo contrario tus posibilidades de conocerlo desapareen, si ya han agotado su teórico aforo. Sin embargo, en nuestra espera vimos como llegaron unos buenos clientes, por la relación que demostraron tener y les improvisaron 2 plazas encima de la vitrina del final de la barra, que en todo hay excepciones.

Tras cumplir con el protocolo de hacer la reserva y volver a la hora indicada, accedimos a Nakeima, antigua cafetería, a la que le han dado una mano de pintura y poco más, siendo el nivel de confort bastante más bajo de lo que como, entendemos mínimo, debería tener un local con ciertas aspiraciones. Y una cocina que inspirara más confianza en la existencia de limpieza, sobre todo después de ver las manchas que como galones, lucen algunos de los cocineros en sus chaquetillas.

Entrando en lo puramente gastronómico, y sin la intención de detallar el sinfín de ingredientes que componían cada uno de sus platos de Nakeima, hemos de destacar que los dumpling y demás platos que probamos estaban bien en cuanto a la calidad del producto, pero esperábamos encontrar más sabor y sensaciones que merecieran la peregrinación con espera incluida.

Las texturas en alguno de los casos no eran buenas y faltaba nitidez a los sabores, además de que nadie garantiza que el barroquismo en la inclusión u uso de ingredientes genere un buen plato. El arroz que es el acompañamiento de niguiris y similares, ese día estaba un poco pasado y pastoso. En cuanto a las cantidades, resultan pequeñas, pero el resultado final es bastante satisfactorio en ese aspecto.

Uno de los puntos negros de Nakeima, son los tiempos de espera entre cada uno de los platos, lo que no debería suceder habida cuenta que sientan a todos los comensales a la vez y tienen una carta corta y por la que, bien intencionadamente, guían al cliente que termina comiendo lo que se le sugiere, en nuestro caso, optamos por probar todos y cada uno de los platos de la carta de Nakeima, desde los niguiris, que antes os hemos mencionado, pasando por los callos, la royal de liebre y finalizando por el Ramen.

A nivel de carta de vinos, Nakeima presenta alguna referencia interesante, pero sin embargo nos parece excesivamente reducida, en nuestro caso optamos por la Coulee douce.

En cuanto al ticket final no resulta especialmente barato, ya que para comer necesitas no menos de 6- 7 platos por comensal, más el vino, lo que te lleva a un precio cercano a los 50-60€.

A modo de resumen y crítica, desde Gastrotxusan, tenemos que señalar que hay ocasiones en que el encumbramiento gastronómico se hace apenas iniciado un proyecto y este es uno de esos casos, sin que haya una madurez y un proyecto consolidado, y la experiencia no se acerca, ni de lejos, a las expectativas. Además, como consecuencia de ese apoyo, el personal parece que está por encima del comensal, esto lo decimos con conocimiento de causa, ya que pudimos presenciar, una situación “muy curiosa” derivada de una discusión con un cliente al que al retirarle un plato, un cocinero le había tocado los palillos por el extremo que se mete en la boca y la disculpa fue que ellos tocan toda la comida con las manos, para nosotros, esta falta de cortesía con el cliente y de higiene nos parece imperdonable y nunca hay que perder la perspectiva de que el comensal va a comer y a pasar un buen momento gastronómico y no a soportar pseudo divos.

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Dstage

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Calle Regueros,8 <m> Chueca 5 Madrid, Madrid provincia, España

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Nada es lo que parece

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No vamos a descubrir nada a nadie, si decimos que Diego Guerrero es uno de los mejores cocineros de España, ya demostró sus dotes en su etapa en El Club Allard y ahora al frente de D’Stage, quiere reeditar su éxito, haciendo volar la imaginación y la ilusión de su público.

D`Stage es un proyecto mucho más intimoy en el que podemos acercarnos a la persona de Diego Guerrero, su decoración imitando a un almacén, estructurada en tres áreas, así como la excelente música que ameniza el local, hacen de D’Stage un lugar mágico para disfrutar de una de las mejores cocinas del panorama actual.

Dentro de la propuesta de D’Stage, encontramos dos menús, uno corto de 87€ y el largo de 118€, en nuestro caso nos decantamos por el largo, el cual empieza en la zona de bar, donde se recibe a todos los comensales que van a estar presentes en el comedor, ofreciéndoles un aperitivo, acompañado en nuestro caso de un erizo de mar con dashi cítrico, el cual viene presentado en una caja de madera y rodeado del efecto del humo, producido por el hielo seco. Este primer plato te hace ver, que en D’Stage la puesta en escena tiene un papel protagonista.

El menú continua en la zona de la Barra de la cocina, en donde se puede ver como de manera sincronizada trabaja todo el equipo de Diego, en nuestro caso probamos un ceviche de carabinero en roca de sal y coral de rocoto, un plato fresco, suave en boca y que supone la antesala de la performance de D’Stage.

Ya en la mesa, el menú comienza “Con todo el corazón”, en un corazón de piedra, que podría haber salido de cualquiera de las películas de Indiana Jones, se presentan unas esferas de hígado de pato, sobre polvo de frutos rojos, plato en el que la acidez del fruto seco se combina con la untuosidad del hígado, sin tiempo a terminar de saborear el corazón, aparece el Mochi de Huitlacohe que deja ver ese toque de cocina Azteca dentro del repertorio de D’Stage, al que a lo largo del menú se le hacen varios guiños.

Dejando de lado el continente americano, nos pasamos a unos Niguiris de ajoblanco y anguila ahumada, presentado sobre jardín japonés, en el que cada elemento guarda perfectamente su simetría y explicación. Para compensar este toque nipón, continuamos uno de los platos más comentados y quizás de los que menos nos gusto, esto es la cebolla en texturas, acompañada con un bourbon, la cual nos pareció un tanto insulsa.

Tras el primer acto, llego el momento de la ensalada de encurtidos con morrillo de salmón que junto con la cebolla fue uno de los platos más flojos. Aunque hasta ese momento la cocina de D’Stage nos había dado síntomas de flaqueza, estos se disiparon en cuanto aparecieron los raviolis de alubias de Tolosa, uno de los platos que más nos ha gustado en los últimos tiempos y que recrea a la perfección los pucheros tradicionales, hechos con una cosa que a día de hoy falta en cocina…Tiempo.

Después del espectáculo de los raviolis, uno de los platos con una de las mejores puestas en escena, este es el paso del verano al otoño, en donde por medio de un apionabo, raíces aromáticas, un mezclum de hierbas silvestres y ralladura de trufa se hace una perfecta transición entre dos épocas tan diferentes, como son el verano y el otoño.

Siguiendo la tendencia de menos a más el menú continuó con la Merluza y puerros a la brasa con sagu ibérico, de este plato podemos decir que el punto de cocción del pescado era perfecto y el matiz del ibérico lo convertía en un plato redondo.

Para finalizar con el salado, uno de los platos que más nos gusto, este era el solomillo del carnicero, cuya presentación, fue realizada en la propia mesa por Diego, el cual nos explico que la preparación de esta carne se realiza a baja temperatura, para posteriormente ser terminada en la propia mesa en el horno portátil.

En la sección de dulces, podemos decir que nos encontramos con luces y sombras, ya que por ejemplo, Pablito el Caracol, replica de su famosa pecera, nos pareció que en esta ocasión no se encontraba a la altura de lo esperado, sin embargo nos sorprendieron las palomitas de maíz con tocino de cielo y fresa. Como colofón el típico trampantojo que en este caso era un ajo morado. En términos generales, esperábamos mucho más de los postres.

Respecto a su bodega, en nuestro caso optamos por una cena maridada, en la que encontramos más sombras que luces, ya que se abuso en exceso del fino, lo que hacía perder un poco los matices de los platos.

En resumen podemos decir que nuestra experiencia en D’Stage fue muy positiva sobre todo por lo que a la puesta en escena se refiere, la decoración y la ambientación del local, sin embargo, atendiendo al coste del cubierto 118€, uno espera un poco más, sobre todo en la zona de postres, la cual nos pareció un tanto floja.

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