De profesión: Formador, profesor u otras formas de denominar a un profesional de la enseñanza. De hobbies: La restauración, viajar y el atletismo son algunos

Guillermo Castilla
sin fotos + añadir

Ca n'Angela

+34 971 48 00 97

Calle Pere Huguet S/N Ciutadella de Menorca, Mallorca (isla), España

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Excelente menú del día a 15 minutos de la Ciutadella más turística

Guillermo Castilla lo descubrió en agosto de 2018

me encanta, uno de mis favoritos

Bar restaurante alejado del núcleo más turístico de Ciutadella, a 15 minutos del centro caminando. Amplio restaurante con alguna mesa en terraza. Menú del día amplio y variado con producto fresco a muy buen precio (11€ laborable).

Más de 20 primeros y 20 segundos para elegir, en un menú con mucha variedad de platos de cocina de mercado y algunos platos más creativos y poco habituales, como los champiñones rellenos de cebolla sobrasada y miel que tienen mucho éxito y se acaban pronto. Mención especial a su lasaña casera de verduras. De segundo mucha variedad de platos de carne o pescado, que incluye algunos productos del mar muy desconocidos, como es el caso de la Raya. El bacalao lo preparan muy bien con variedad de salsas. Las opciones de segundo incluye algún guiso de segundo, como las albóndigas o las carrilleras. Todos los segundos se acompañan de variedad de guarnición (patatas, verduras o champiñones).

Para terminar, varias opciones de postres caseros como el flan, pero las tartas son industriales.

Servicio rápido y eficiente, con bastante personal trabajando y muy bien coordinado. Si esta lleno, que suele ser normal en época veraniega, no sueles tener que esperar mucho tiempo a que te preparen una mesa.

Unas de las mejores opciones para comer de menú en Ciutadella después de un día de playa o visita a la ciudad.

Más información y fotos en: guillercastilla.wordpress.com/2018/08/20/ca-nangela-ciutadella-de-m...

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listas: menorca, menu_del_dia

L´escola

+34 934 53 29 04

Passeig del Taulat, 243 <m> Selva de Mar L4 Barcelona, Barcelona provincia, España

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Sin duda lujo, creatividad y buena cocina a muy buen precio. ¡Muy buen trabajo chic@s!

me encanta, uno de mis favoritos

un check-in aquí

Visita previa reserva a l’Escola, el restaurante donde ponen en práctica sus conocimientos los alumnos de la Escuela Superior de Hostelería de Barcelona (ESHOB).
Disponible un menú del día, que tras la experiencia considero de una relación calidad precio excepcional.
¡Ojo!: el restaurante está en la primera planta, no confundir con el Ham, el otro restaurante de L’ESHOB
Un comedor principal a la entrada, con un amplio ventanal con vistas a la Avenida Taulat. Comedor principal a la entrada con sólo 6 mesas, muy distanciadas entre ellas, y un reservado para eventos especiales.
Nada más llegar, se nota que estamos en una escuela de hostelería, personal muy joven. Todo cuidado al mínimo detalle, como un estrellado de 2 para arriba.
Sólo disponible menú degustación a un precio de 18’50 (bebidas aparte). Mientras te decides que escoger, te sorprenden con un cocktail, disponible opción para abstemios.
Menú muy amplio, con 6 primeros, 7 segundos a elegir. Sólo la opción del steak tartar con suplemento. Posibilidad de cambiar platos por intolerancias, como el gluten.
Aperitivo inicial de una gelatina con crema de nata con gusto a gamba y varios panes que elaboran ellos mismos presentados con dos tipos de aceite, arbequina y un espectacular apical. Empezamos muy bien!.
Seleccionamos los primeros, a cual mejor: excelente presentación y buena materia prima, que se repetiría en los segundos. A excepción del salmón marinado, que preparan en el mismo comedor, el resto de elaboración detallada, con mezcla de ingredientes. Excepcional en el tartar de bonito con mezclum y aroma de lima. Lástima la falta de sal en la opción de plato de pasta (pasta casera con salsa de setas).
De segundos destacaron sin duda los platos de carne, con agradecidas raciones de ternera, secreto ibérico y el lomo de cordero, este último con una excelente coca se hummus. Guarnicion muy elaborado, como la gelatina de setas que acompañaba el jarrete de ternera. La opción de pescado era unos lomos de lubina con salsa de tomillo.
De postres tres opciones elaboradas y dos clásicas (zumo de naranja y un helado d de fresa que elaboran ellos mismos). Para rematar un excelente Coulant de chocolate con helado de albahaca, rico rico y mejor que el empalagoso Claufutis de fruta.
Completa carta de vinos a precios razonables, como el resto de consumiciones. Sin duda lujo, creatividad y buena cocina a muy buen precio.
Repetiré sin duda.
¡Muy buen trabajo chic@s!

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Los Victorinos

+34 976 39 42 13

Calle de José de la Hera 6 Zaragoza, Zaragoza provincia, España

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¡Pequeño local pero grandes tapas!

me encanta, uno de mis favoritos

es quien más ha ido (1)

Pequeño local de la zona de tapeo de Zaragoza, pero con unas grandes y excelentes tapas. Gran materia prima y buena elaboración. No puedo destacar ninguna, todas las que probé me encantaron. Pecio acorde con la calidad, lástima que sea tan pequeño el local.
De visita obligatoria de tapeo por Zaragoza

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listas: Zaragoza, cervecería, pinchos, tapas

Angle by Jordi Cruz

+34 932 16 77 77

Calle Aragón 214, Hotel Cram <m> Universitat L1 L2 Barcelona, Barcelona provincia, España

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Excelente platos, a mejorar los postres

me encanta, uno de mis favoritos

es quien más ha ido (1)

Pendiente tenia probar la cocina del mediático Jordi Cruz, que dispone en Barcelona de cómo mínimo tres restaurantes: l’Abac (2 estrellas michelin), l’Angle ( una estrella) y el Ten’s. Como había donde elegir, se escogió la opción intermedia l’Angle.
Reserva sin problemas para una cena en laborable, de hecho quedaron 2 mesas vacias. Local ubicado en la primera planta del céntrico y lujoso Hotel Cram, en plena calle Aragón a escaso metros de la Plaza Letamendi.
No nos recibió el televisivo Chef, pero si estuvo presente en forma de figura de escayola presidiendo la entrada al restaurante. No desaprovecharon la ocasión algún comensal para hacerse la oportuna foto, aunque fuera con su réplica inanimada.
Vamos al verdadero motivo de la visita: probar su reconocida cocina. Varios menús disponibles (60, 80 y 90), del que variaban la cantidad de platos. Al mediodía disponen de un menú más económico por 45€.
Mesas redondas, de diferentes tamaños, y con un más que correcta separación. Nos toco una de los extremos del local, que fue de agradecer por la tranquilidad de la cena.
Se escogió el gran menú degustación (90€), compuesto de diez platos y dos postres. El menú no incluye bebidas, escogimos una de las opciones más económicas (el equilibrista do Catalunya), ni el excelente pan con mantequilla francesa y aceite de oliva virgen de Siurana que lo acompañaba.
Empezamos la velada gastronómica con un refrescante mojito de lima y menta con piña y ron, trozos de piña y helado de menta y lima con gelatinas. Empezamos muy bien.
El siguiente fue un gnochi de salmón ahumado con crema de coliflor. La crema servida a parte, con un gnocchi donde destacaba mucho el salmón. Correcto, pero seguía son el excelente sabor de boca que me dejo el mojito.
El tercero que llegó, muy original de nombre: burbujas de bloody mary con sorbete de apio y salazones. Los salazones eran varios trozos de uan finísimas y excelente anchoa, acompañada por unas finas laminas de apio y las esferas de bloody mary. Seguí prefiriendo el mojito al Bloody mary.
Con el cuarto plato nos trasladamos a México, ya que el crujiente de foigras con maíz, se presentó en forma de taco, con un fondo de foie y un polvo de quico rallado. Originalidad y sencillez de un bocado muy gustoso. Excelente el foie.
Y llegó el momento de uno de los platos estrellas de la noche gastronómica. El pa amb tomaquet de Jordi Cruz. Su nombre esferas de Scamorza ahumada con tomates y albahaca. Se trataba de un plato que combinaba un queso italiano, escamorza, con varios tipos de tomates encurtidos. Que gustazo de plato. El queso riquísimos, pero los tomates encurtidos eran de cinco estrellas. En este plato todos coincidimos en señalarlo como de lo mejorcito de la noche.
Con el sabor aun del “pa amb tomaquet” llegó un plato de mar, que se trataba de un mejillón al curry con calabaza y agua de setas. Sin duda, el más flojo de la noche. Excesivo sabor especiado, y más que a curry, a soja. El mejilon y láminas de calazaba se encvontraban bañadas en excesiva salsa de soja. Una lástima no poder saborear un mejillón con DO; del Delta del Ebro se anunciaba.
La decepción del mejillón se superó rápido, gracias a la exquisita yema de huevo con caviar y butarda. Rico rico el plato.
El buen nivel se mantuvo con el resto de platos, que fueron incrementando de tamaño. El pescado de lonja con jugo de espinas, alcachofa y plancton, resultó ser un trozo de rodaballo muy bien acompañado por un puré de alcachofa. Pese a su menor creatividad resultó exquisito.
El antepenúltimo era una mezcla de carne y pescado: suquet de alitas de pollo con cigalitas, avellanas y all i oli. Las alitas bien concentradas en un excelente caldo que contrastaban con las cigalas. Un plato mar y montaña bien ligado.
Por último antes de entrar en los postres, llegó el cordero. Una generosa ración de cordero con toffee salado de setas, crema de ajos y vainilla. Costo acabarse el plato, pero era un delito dejarse aunque fuera una miga.
Dos postres, que no llegaron a estar al nivel de creación y exquisitez de los 10 platos previos: sorbete de mandarina con hinojo y aceite de oliva, y helado de platano caramelizado con jengibre y chocolate. El sorbete demasiado gusto a hinojo, y el chocolate del helado de plátano fueron dos trozos de brownie.
Final de la velada gastronómica con unos “petit fours” del que destaco un original pintalabios de sorbete de frutos rojos.
La experiencia de probar la cocina de Jordi Cruz fue muy positiva con platos algunos muy creativos y otros más tradicionales en sus ingredientes. Menú recomendable, con calidad precio muy correcta. Excelente materia prima de los ingredientes que en el caso de pescados y carnes se podía destacar su sabor del resto de acompañamientos. A mejorar los postres, que no estaban al nivel del resto de platos.
Sin duda una recomendación para probar la cocina de Jordi Cruz o darse el lujo de probar cocina creativa con estrella Michelin.
El precio medio con aguas y vino de gama baja en su precio, que no de calidad, fue de unos redondos 100€.

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Restaurant Dos Cielos

+34 933 67 20 70

Carrer Pere IV 272 (hotel ME) <m> Poblenou L4 Barcelona, Barcelona provincia, España

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La estrella michelín de los consagrados Hermanos Torres

me encanta, uno de mis favoritos

Visita gastronómica del colectivo gourmet a un estrellado, en esta ocasión el elegido fue el restaurante Dos Cielos, de los televisivos Chefs Hermanos Torres. Visita planeada, sin mucha antelación y con reserva previa de un mes. Me consta, por visitas de algún amigo gourmet, que no es necesario reservar con tanta antelación, y más si es para cenar un laborable (miércoles) como fue nuestro caso.
La entrada al restaurante, ubicado en la planta 24 del hotel Sky Melià, en plena Diagonal, en la zona del Barrio del Poblenou. Entrada de lujo, con Photocall de un evento de alguna marca u empresa que se iba a llevar a cabo en la recepción/bar a la entrada del Hotel. Lástima que teníamos cena estrellada pactada, sino nos hubiéramos añadido al evento.
Ya en el ascensor, 24 pisos hacia arriba y salida a la terraza cubierta del restaurante, donde la RRPP del restaurante nos acompaña hasta la cocina. Sorpresa, los dos hermanos de blanco impoluto nos esperan entre fogones para invitarnos a ver el lugar de trabajo de su equipo. Un par de preguntas y la foto de rigor, y el jefe de sala nos acompañan a la mesa de 6 que teníamos reservada.
Comedor, reducido, con un reservado al fondo, no muy grande, En total poco más de 2º comensales, si llegábamos a serlo, con predominio de comensal nacional y en pareja. Nuestra mesa, la única que superaba el par: 6 en total, y claro está desentonábamos con el ambiente romántico y silencioso. Como el vino no corrió en exceso, aprovecho para apuntar la principal crítica: Precios de los vinos excesivamente subidos de precio (X3 el precio en bodega), así que sólo descorcharon dos botellas del Priorat, y de los más asequibles, el de Gratallops, cuya botella ascendía a algo más de 40€.
Pasamos del cava, visto los precios del Celler y entramos directos al menú degustación, con la posibilidad de algún cambio por tema intolerancias, que no fue el caso. El precio del menú degustación, aquí ni corto ni largo, sólo el de 110€- La otra opción es ir de carta.
Empezamos el menú degustación, de nombre Otoño con dos aperitivos.
El primero una hoja de otoño: un crujiente de patata deshidratada con ceps (seta) deshidrata. Tod@s coincidimos en recordar el sabor de los famosos gusanitos de Grefusa. Eso si, cuando pillabas la seta, destacaba su gusto.
El otro aperitivo: una alubia concentrada, de nombre tabella fría con caldo fermentado. Sabor de judía concentrada con textura similar a las famosas olivas, originarias del Bullí. Aperitivo mucho más creativo que el primero.
Se acercan las cestas de panes, que elaboran ellos mismos: el italiano (queso, tomate y albahaca), el griego (con olivas negras de Kalamata), el de nueces y pasas y el dulce (de albaricoque y zanahoria. ¡Deliciosos todos!. Vamos que se podía montar una cena solo con el pan. De hecho alguno de los que me acompañaban en la cena gourmet, abusó de los panes y le costó disfrutar de los postres.
Tras los dos aperitivos empezaron a circular los 8 platos del menú degustación, equilibrado entre frutos del mar y la tierra y alguna verdura. El orden fue el siguiente:
Erizo de mar en un consomé de plancton, galeras, erizos y tinta de calamar, por encima del cual se encontraba unas yemas de erizo sobre un pan de algas. Muy bueno el erizo con el pan de algas, y potente sabor del consomé a galeras y toque de lima. Este plato puso el listón muy alto.
Carabinero de Huelva. Sin duda que fue muy favorito, no sólo por la excelente materia prima, sino por lo sorprendente del plato, y la acertada mezcla de sabores. Carabinero marcado en plancha, montado con algas, piel de bacalao, crema de aguacate, ají amarillo, alguna hierbas más y una sorprendente pimienta de Jambú (amazonas) que había que comer primero para dormir el paladar y abrir las pupilas gustativas de la lengua.
El tercero fue el plato verde: unos guisantes de Llavaneras acompañados de una potente crema de jamón ibérico. Después de la creatividad y mezcla de sabores del carabinero se quedó pequeño.
El cuarto, otro plato de mar. En esta ocasión un buey de mar embalado en mandioca con un caldo demasiado espaciado, a coco de Brasil nos indicaron, pero a mí me supo más a azafrán. Me sigo quedando con el Carabinero.
Con el quinto empezaron los animales terrestres. Se trataba de una llanega (seta) cocida en un caldo de ternera gelatinosa (tendones que recuerdan al rabo de toro) y almendras. Caldo bastante soso, aunque lo salvó el excelente sabor de los trozos de tendón de ternera.
Ajo negro de Perroñeras, por las referencias era uno de los más aclamados por la redes. Cumplió las expectativas. Color negro del ajo por su fermentación durante 40 días a 60º. Ya por el trato al mejor ajo de España debe estar de chupa dominé. Gustillo a regaliz del ajo, para nada fuerte. Otro punto a favor fue la originalidad de la presentación: en forma de cáliz, con un trozo de pan de fécula de patata, en forma de “Santa Hostia” que tapaba el ajo de Perroñeras.
El séptimo, la madre y el hijo de nombre, fue un esturión con caviar imperial de Beluga. El esturión cocido al vacio, de potente sabor, bañado en una salsa con gusto a mantequilla. Plato ligero que entro muy bien después del potente Ajo negro.
El octavo, el segundo de carne. En esta ocasión fue una liebre desmenuzada, con unos jugos de carne que potenciaba el sabor. Venía acompañado de un crujiente de remolacha que destacaba en su presentación. Plato intenso, fuerte, para degustar. Fenomenal colofón antes de los postres.
Con el espacio en el estómago ya muy limitado, esperábamos los postres. Sin embargo, llegó una creación, entre postre y digestivo de los hermanos torres. Un vaho de eucalipto: una ligera nube fría en forma de tapón, con gusto a eucalipto servido con nitrógeno que le da el nombre al plato. Creatividad al máximo en este plato.
Llegó el turno al mejor postre, unos gajos de mandarina clementina con helado de yogurt, flan y un nudo de nube de azúcar. Muy buena la combinación dulce con cítrico.
El siguiente postre, de nombre azafrán, fue un chocolate con leche con caramelo y un aro brillante de azafrán. ¡Los amantes del chocolate disfrutaron!.
También de chocolate el petit four final para acompañar el chocolate. Un bombón de chocolate con jengibre y frambuesa, apodado el cielo. Presentado en forma de joya, en su caja.
Y eso es todo amigos.
Falto disfrutar del café o un digestivo final en la excelente terraza, pero el día no acompañaba.
Del servicio, correcto, sin estar encima, pero pendientes de cualquier duda, pregunta o detalle. El precio acorde con la estrella, elaboración y lugar (unos 125€ limitando el vino y los extras)
Conclusión: ideal para ir en pareja y darte un gusto sin mirar la cartera. Recomiendo ir al mediodía para disfrutar de las vistas o una noche apacible, para en este caso poder visitar la terraza.

Aunque tienen sólo una estrella, en 11870 les pongo 4 de las 5 posible :)

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listas: cocina creativa, poblenou, restaurantes, terraza

Miss Migas

Excelente crónica, me han entrado ganas de ir a conocer a los hermanos, más de las que ya tenía.

31 de diciembre de 2015

Disfrutar

+34 933 48 68 96

Carrer de Villarroel, 163 <m> Hospital Clinic L5 Barcelona, Barcelona provincia, España

guardado por 28 personas

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¡Disfrutar es toda una experiencia gastronómica!

me encanta, uno de mis favoritos

Aunque no lleva muchos años formando parte de la oferta gastronómica de cocina creativa en Barcelona, el boca a boca y las buenas críticas que circulan en Internet han hecho que cada vez sea más complicado encontrar mesa.
Visitamos el disfrutar un martes por la noche, un grupo de 6 personas, previa reserva por el tenedor, un par de meses antes.
Entrada nada llamativa, con una larga barra y estrecho pasillo que te conduce a un amplio comedor y sorprendente decoración estilo jardín japonés. Disponen de una terraza interior en una sala diáfana, no recomendable en meses de calor, como fue el caso.
Mesa amplia para 6 con más que correcta separación entre mesas. Buena recepción del chico muy joven y en formación , que nos sirvió y cantó los platos toda la noche. Sencilla elección de los platos, ya que nada más disponen de dos opciones: el menú disfrutar (18 platos) y el festival (25 platos). La diferencia unos cuantos platos más y bastante euros más, que hace que la cuenta supere con creces los más de 100€ por barba. Como la mayoría de referencias apostaban por el menú corto, este fue la elección. Concluido el banquete acertada elección ya que es suficiente para disfrutar de la cocina creativa del “disfrutar”.
Antes de servir el aperitivo del día, selección del vino con ayuda del somelier, aunque disponer de una gran variedad de DO nos permitió poder disfrutar del vino tinto de uva trepat de Carles Andreu de la Conca de Barberà. El precio de los vinos correcto, aproximadamente el doble que en tienda.
Empezamos la velada gastronómica con el cocktail del día y las esperadas trufas de remolacha que salen de la tierra. Ligero movimento en el vaso y aparecen las bolas de remolacha escondidas entre, tierra de chocolate creo recordar. Plato para sorprender al comensal.
Seguimos con un polvorón de tomate y aceite de arbequina. Rico rico y textura que imita el polvorón. Muy bueno, mejor que el ravioli tranparente de pesto, original envoltorio imitando una bolsita de té para mojar , pero poco sabor. Llegaron las olivas, correctas pero sin decir nombres me gustaron más otras que probé en la competencia.
A continuación de las tapas más aclamadas, creativa galleta de queso Idiazabal, imitando las Artiach de nata. Textura cremosa que hace necesario comer rápidamente. Suficiente con una, sabor intenso que empieza a llenar el estómago. Un 10 de creatividad para la tapa. Seguimos disfrutando de la cocina creativa con una yema de huevo con gelatina de setas y un mini bocadillo de marisco y aguacate, deliciosos y sabores intensos. Mención especial al dumpling de buletos por el intenso sabor a hongo.
El queso es un ingrediente de muchas de las tapas, como de los tacos de parmesano con tomate y albahaca y los originales macarrones a la parmesano que te elaboran en mesa. Imprescindible no comerse todos los macarrones sino no podrás de disfrutar del resto de platos.
Dos platos de pescado, el primero un trozo de caballa marinado muy bien acompañado de coliflor de vinagre, y un salmonete con un excelente ñoqui de berenjena. Excelentes las creaciones de pescado.
La tapa de carne fue un trozo de filete de cerdo al estilo mejicano, ya que iba acompañado de la salsa cochinita pibil y bañado en soja. El menos creativo para la vista, pero excelente sabor, ración más que correcta e incluso como en el caso de los macarrones a la parmesana algún resto quedo en el plato.
Con el estómago al 90% de su capacidad y muy castigado por la cantidad de sabores , iniciamos el tramo final del menú disfrutar con un postre ligero compuesto por un sorbete de piña con hierva marialuisa, coco y regaliz. Ligero y pese a la cantidad de ingredientes sólo destaca la piña. El más flojo de los tres. Nada que ver con el segundo y postre estrella, por la originalidad, presentación y sabor. Dos pimientos de chocolate (rojo y verde) que si te los ponen delante desconociendo su relleno, dan el pego. Además de su creatividad y originalidad resulta que el chocolate con un toque de sal es excelente. Con el sumun de los pimientos de chocolate acabamos de rematar al estómago, aunque aun nos quedaba el último postre: una lionesa de crema de café que no era plan de dejarla en el plato.
Fin de la experiencia gastronómica de la que salimos satisfechos y habiendo realizado el objetivo del restaurante: disfrutar.
Sin duda que recomiendo una visita. Muy bien invertidos los aproximadamente 80 euros que pagamos por persona.
Un buen candidato a la estrella Michelín

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Tickets Tapas Bar

+34 932 92 42 50

Avinguda del Parallel 164 <m> Poble Sec L3 Barcelona, Barcelona provincia, España

guardado por 92 personas

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¡Una gran experiencia gastronómica que hay que probar!

me encanta, uno de mis favoritos

Meses y meses esperando poder realizar una reserva a un Tikets Bar de visita obligada. El primer problema, es sin duda su sistema de reservas mediante el portal del Tenedor, que hacía muy complicado poder realizar una reserva para un grupo de 6 en fin de semana. Finalmente, tras meses de intentos frustados, pudimos encontrar una mesa disponible para un sábado noche del mes de marzo. Posibilidad que acudir a primera hora de la tarda y ocupar alguna de las mesas anuladas.

Los meses de espera me permitió contrastar diferentes blogs sobre reseñas del Tickets bar y elaborar una lista de tapas que no quería dejar de probar.

Acudimos puntuales a la puerta del Tickets Bar, y nos ubican en una mesa lo suficientemente grande para los 6 y con una correcta separación respecto al resto de mesas . Un lujo, teniendo en cuenta que más de la mitad de los clientes acaban sentados en algunas de las numerosas barras o mesas compartidas distribuidas sin orden por el local. La primera impresión es que más que un restaurante, es sin duda un bar o taberna: ruido y sobre todo mucha circulación de clientes y personal del restaurante.

Poco tardan en traernos la carta y recomendarnos la opción degustación sorpresa: a partir de de nuestros gustos nos irían sacando tapas. Al final optamos por empezar por pedir las tapas que nos habían recomendado y valorar, según el hambre, si pasar a los postres. Renunciamos a pedir alguna de las ostras creativas y centrarnos en la carta de tapas y snaks.

Como acompañante de las tapas un correcto Camins del Priorat, que a su vez era de los vinos más económicos de la carta (26€ botella). Correcto su importe final, si su precio en bodega ronda los 15€.

Empezamos la experiencia probando las alabadas olivas explosivas made in El bulli, que sirven en unos cucharones impregnados en el propio aceite de la variedad de la oliva a catar. Dos variedades: la Verdial y la Godal, ésta última adobada.

Seguimos con unos Miniaribags de queso, un pequeño canapé relleno de un queso bastante ligero, donde sólo destacaba el sabor de la lámina del queso que lo cubría y en menor medida la trufa rallada que le daba color. Al primer canapé, le siguió una mini chapata de anguila ahumada, Una tapa de excelente sabor de las que te hubieras comido un par de ellas más . Tras la anguila, toco el turno a la milhojas de atún en tartar. Se trataba de un sabroso atún marinado sobre una finas láminas de la alga nari y acompañada con un cereal; creo que era quínoa. Excelente combinación, que junto a la mini chapata de anguila fueron unos de los platos que más gustaron.

Como la cosa iba de minibocadillos, el siguiente fue un mollete relleno de papada, acompañado por un trozo de panceta. Plato que sirvieron caliente, donde la papada consistía en una lámina de carne acompañada por un trozo de panceta. Destacaba el sabor de la panceta junto al queso fundido sin poder distinguir el sabor de la papada.
Los siguientes dos platos, fueron dos tapas: unas alcachofas con trufa, que a diferencia del miniairbag de queso, si que se notaba la presencia de la trufa. Y por último, la tapa denominada las dos secuencias del pollo con su consomé. Éste último, uno de los platos más llamativos por su presentación: ya que el pollo se presenta en un pincho de rama de canela junto a un picatoste de pan tostado, junto al acompañamiento de un consomé de hiervas. Curiosa y llamativa la presentación del plato, donde el pollo era lo que menos destacaba.

Tras la degustación de 8 tapas, decidimos pasar a los postres, así que sin solicitarlo, me nos acompañan al espacio dulce del local. Imaginamos que habíamos pasado el límite horario de la mesa, así que si queríamos ampliar la velada había que pasar por el espacio de los postres. Todo un acierto, la propuesta, por la tranquilidad del comedor: apenas 6 mesas, con mucha privacidad y poco ruido. Las grandes fresas del techo y los videos que reproducen la película original de Charlie y la fábrica de chocolate dan un ambiente dulce al comedor. Nos presentan una carta de postres, con unos 10 opciones, donde por suerte tuvimos la ayuda del jefe de cocina Fran Agudo, que nos recomendó cinco de los postres.
Empezamos por compartir uno de los postres estrellas: la gran bola de coco y frutas de la pasión montada con nitrógeno. Una vez rota se trataba de ir cogiendo rápidamente un pedazo y introducirla en la boca antes que se deshiciera. Seguimos con un par de pancakes con masa masa de barquillo caramelizada, espuma de yogurt, jarabe de Arce y compota de arándanos. Quedamos cortas al pedir sólo dos unidades, así que del crocanti pedimos doble ración para que tocara a un trozo por cabeza. Textura suave al del crocanti, con un helado de mandarina estilo golosina. El siguiente fue un cornete cupcake de zanahoria presentado en una maceta rellenada de galleta de chocolate. Acabamos la degustación dulce con unos churros con chocolate, donde los churros estaban hechos de dulce merengue sólido, con un excelente chocolate a la piedra muy especiado.
Casi 4 horas de experiencia gastronómica, donde probamos autenticas tapas creativas, algunas de excelente sabor y presentación. Una grata sorpresa fue el apartado de postres que vale la pena de degustar en la zona acondicionada para ello.

Servicio correcto, aunque en ocasiones atabalado por el ir y venir de clientes y platos. El precio final de la experiencia gastronómica no llegó a 70€ por cabeza, cuyo precio me pareció más que correcto.

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Innside Madrid Suecia

+34 902 14 44 40

Marqués de Casa Riera 4 <m> Sevilla 2 Madrid, Madrid provincia, España

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¡Modernidad y lujo en pleno centro de Madrid!

me encanta, uno de mis favoritos

¡Gracias Rosalía Martínez y 11870!

Restaurante Lúa

+34 913 95 28 53

Calle de Eduardo Dato 5 <m> Iglesia 1 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 237 personas

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¿Sin estrella michelin?: Incomprensiible

me encanta, uno de mis favoritos

Una escapada gastronómica y artística de fin de semana a Madrid en pareja, motivo nuestra visita al Lúa, un sábado de finales de enero al mediodía, previa reserva de mesa para dos.

Las buenas críticas del lugar que circulan por Internet nos acabaron de decidir que sería el lugar para disfrutar de una tranquila y asequible comida en Madrid. ¡Ojo! Que los precios de los platos no son para poder disfrutar cada día de su cocina, pero sí para un capricho o escapada gastronómica.

Excelente ubicación, en el tranquilo barrio de Almagro, a pocos metros de la plaza de Chamberí y a un paseo de Chueca.

Disponen de una agradable terraza para días en que el tiempo acompañe; no fue la ocasión de poder disfrutarla. La primera grata sorpresa fue la enorme puerta centenaria que franquea la entrada al comedor. Una puerta con historia y mucho peso que -aviso- cuesta abrir.

Nos acomodaron en una amplia mesa redonda, bien vestida ubicada en el comedor de la entrada, con el resto de mesas ya ocupadas. Disponen de un comedor en la planta de abajo con aproximadamente la misma capacidad. Sin problemas de espacio y con la separación adecuada entre ellas.

Decoración elegante, clásica con toques modernos, donde se respira tranquilidad. No es un local para ir con niños, o al menos no lo recomiendo, ya que al Lúa se viene a disfrutar de la A la presentación del personal de sala, ya teníamos decidido que íbamos a por el menú degustación. Su precio 52€ (IVA incluido) con 3 aperitivos, 2 entrantes, 2 principales y 2 postres. Ese día renunciamos al maridaje de vinos (amplía el PVP del menú degustación a 78€).

La amplia y bien seleccionada carta de vinos nos acabó por decidir que comeríamos con un vino catalán de mi lista de favoritos: un Furvus 2009 de DO Montsant. De precio correcto (29€) teniendo en cuenta que en la calle sobrepasa los 15€.

Mientras acabamos de seleccionar el vino nos invitaron a elegir el pan; había tres tipos disponibles, entre los que destacó el de maíz, que incitaba a repetir, y más con el aperitivo que nos sirvieron mientras decidíamos la elección del vino: una esferificación de aceituna bañada de forma espléndida en un excelente aceite de oliva virgen. Con la creativa aceituna acabamos con la primera remesa de pan.

Empezamos la experiencia gastronómica con los tres apertivos: una torrija de tomate y arengue marinado, un royal de espárragos con verduritas, del que destacó su presentación en una enorme piedra de mármol, y una sopa de ají de gallina con crujiente de bacalao. Éste último fue el que menos disfrutamos, por el excesivo sabor a ave, no se notaba el gusto a bacalao ni a las huevas de caviar que le acompañaban.

Seguimos con los dos entrantes y nuevo avituallamiento de pan para acabar de rematar el plato. Siguieron las alcachofas con un ceviche de salmón marinado y el plato con referencias catalanas en el nombre: socarrat (chamuscado) de conejo con carabinero. Sin duda, de los que más me gustaron, con una excelente materia prima y muy bien presentado. Plato muy creativo montado sobre una base de arroz y bañado por una mayonesa de chile que combinaba muy bien los sabores. Habría repetido varias veces.

Pasamos a los dos platos principales: raya sobre crema de ibéricos y ajada, y venado con crema, que substituía al plato de ternera. Buena elección el plato de raya, que no es un pescado con una gran tradición gastronòmica en España, pero de carne muy sabrosa. El plato de venado, de potente sabor, con una ligera salsa de soja.

Dejamos sitio para los 3 postres, exquisitos: piña colada, brownie con helado de turrón y sopa de vainilla de excelente sabor y, cómo no, presentación.Acabamos la velada gastronómica con un pequeño intercambio de impresiones con Manuel, el chef, y sus futuros proyectos del lugar, mientras admiramos la excelente bodega a la vista. En breve reformarán el local para apuntarse a la ola de los gastrobares, que viendo el panorama de la restauración en Barcelona, son mucho más rentables que un restaurante gourmet.

Poníamos fin a la experiencia con unos petit fours acompañando un café italiano, al cual nos invitaron.

Más de dos horas de espectáculo gastronómico donde se cuida cada detalle, desde la comodidad, la presentación y un excelente servicio.

El precio final de la cuenta poco más de 70€ por comensal, de un excelente menú degustación.

Como digo en el título, resulta sorprende que no disponga de algún reconocimiento internacional, aunque casi puede ser mejor.

No dudo en recomendarlo para veladas tranquilas.

Una lástima que la distancia y la economía no me permita disfrutarlo más veces.

Actualización noviembre del 2015

¡Ya tiene su estrella michelín!. Muy merecida por cierto.


Pues ya tiene su estrella michelin

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acme

Hace mucho que no voy pero aunque sea solo por proselitismo aplaudo tu criterio. Yo disfruté mucho en Lúa, en su primer y terrible local de Zurbano

3 de febrero de 2015

spider72

Cómo andan ahora de precio...éste era de los caros-caros...

4 de febrero de 2015

Guillermo Castilla

Pendiente publicar mi experiencia, pero como avanzo en el título: me pareció "barato", para calidad, comodidad y atención. Sobre unos 70€ cubierto completo del menú degustación con botella de vino Furvus 2010 Do Montsant que ya se llevaba casi 30€ del presupuesto :)

4 de febrero de 2015

spider72

Pues han bajado yo creo. Me suena que hace años era como poco 170-180 dos personas.

4 de febrero de 2015

spider72

Bueno soy un poco exagerado. No como poco, era comiendo mucho y bien.

4 de febrero de 2015

Guillermo Castilla

Nos invitaron a los cafes, por cortesia del gallego, que es como le llaman al Chef Manuel, y renunciamos a la cerveza de aperitivo, pero no llegó a 150€ dos personas....

Por los que nos informaron pronto estarán de obras, porque se apuntan a la moda del gastrobar. En Barcelona ya son muchos los estrellados o resturantes gourmet que se están apuntando a una moda que no me convence....

Así que a darse un lujo que no os defraudará :)
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4 de febrero de 2015

spider72

Sin duda es de los pendientes

4 de febrero de 2015

Guillermo Castilla

¡Una merecida estrella michelin!

27 de noviembre de 2015

Alforomeo

Estuve hace poco y me gusto mucho. Mesas grandes, buen servicio, tempos un poco rápidos (aunque va por gustos) y del menú algunos platos excelentes y otros que no fueron redondos es lo que me dejó al 90%, pero la RcP me parece muy buena. A 80 por barba con muy buen vino y una copa. Muy aceptable.

28 de noviembre de 2015

Caldeni

+34 932 32 58 11

Carrer de València 452 <m> Sagrada Familia L2 L5 Barcelona, Barcelona provincia, España

guardado por 22 personas

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¡Una experiencia para todo amante de la carne!. A evitar por vegetarianos, veganos, etc...

me encanta, uno de mis favoritos

Con muy buenas referencias, al final visitamos el caldeni un grupo de 5 amig@s un laborable entre semana. Pese a hacer reserva, por el espacio bastante limitado, apenas 6 mesas, y la fama del lugar. no se llenó.

Al Caldeni se va degustar carne de calidad que difícilmente encontrarás o probarás en otros lugares. Bajo esta premisa escogimos el menú degustación más amplio, que incluía entre sus platos uno de la aclamada carne de Wagyú o de buey de Kobe. Se dice que su dieta diaria incluye la cerveza :).

Cerna tranquila, y es que es un punto a favor del local, espacio reducido pero sin sensación de agobio, y el nuestro era el grupo más numeroso, las otros tres mesas eran parejas, una de turistas nipones.

Mientras decidíamos el vino que nos acompañaría el menú, nos sirvieron un aperitivo de triángulos de pan espaciados, ideales para abrir boca.

Amplia carta de vinos con múltiples DO, de vinos conocidos y por conocer. Como la mayoría de platos y los más destacados son de carne nos decidimos por un tinto del Montsant (L'alleu) con buena RCP.

En el menú degustación, a parte de los platos de carne, incluye otras creaciones, que van cambiando dependiendo de la temporada o la oferta de materia prima.

Habituales son su capuchino de Calabacín con sorpresa en el fondo (excelente el berberecho) y plato que destaca por su contraste de sabores. El capuccino se sirvió junto a un tataki de atún.

Pese a que no recuerdo el orden exacto de los platos antes de comenzar con el festival de carnes, no sirvieron unas sorprendentes Sardinas marinadas con piparra (pimiento ácido). Mi poco aprecio al sabor de la sardina, hizo que fuera el plato que menos aprecié.

Seguimos la degustación de platos del mar con un Arroz de setas y gamba roja: ¡me hubiera comido 3 raciones! :)).

Abandonamos el producto del mar e iniciamos la experiencia de la carne, con varios platos muy creativos, Un Foie gras con setas escabechadas y un helado de maiz de fondo que nos hizo la boca agua y un canelón de rabo de toro y setas. Potente sabor del rabo de toro, otro plato del que hubiera repetido varias veces.

Y empezamos la selección de carnes selectas, con unos de los platos estrellas y más aclamados en los blogs gastronómicos: el Stake Tartar del Caldeni. ¡Hay que probarlo!. y es que en el Caldeni se dan lugar todos los condicionantes para que sea un Stake tartar perfecto: Excelente materia prima elaborado por uno de los chefs que mejor trabaja la carne en cocina.

Y seguimos con el festival de carne con un solomillo de buey de Angus de Nebraska, carne potente de sabor que se acompañada por una salsa al café parís. ¡Excelente combinación de sabores!. Por ultimo y para acabar la degustación de carnes, unos lomos de buey, creo recordar que la materia prima era francesa (Charlorais) que no necesitaban acompañamiento, ya que se deshacían en boca.

Menú completísimo del que se disfruta tanto en boca como en estómago, y es que no es lugar donde te quedes con hambre. Finalmente llegaron los postres, también sorpresa. De los dos postres destacó sobretodo por su sabor y creatividad la piña colada.

Servicio en mesa correcto, aunque hubiéramos preferido un trato más cercano y una mayor atención y sobretodo explicación en la presentación de los platos. A lo mejor el

Del precio, sobre unos 75€ por persona si vas a lo grande y te decides por el menú Caldeni con Wagyú y lo acompañas con un buen vino.

¡Todo una experiencia para recomendar a todo carnívoro!. Abstenerse Vegetarianos, veganos, etc..

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Antonio

El día que fui, me lo pasé bomba

27 de diciembre de 2014

Guillermo Castilla

Si todo una experiencia :)

27 de diciembre de 2014