Aperturas que te harán superar el final del verano

La perspectiva de comer en uno de estos restaurantes hace más llevadero el bajón posvacacional.

Todo el mundo sabe que el año, de verdad de las buenas, no empieza en enero como marca el calendario, sino en septiembre como el curso escolar y laboral. Es el momento de sacudirse las lágrimas de los ojos y buscar alternativas que nos ayuden a darle sentido a la vida y sufrir menos el fin de las vacaciones. Las recientes -o inminentes- aperturas de restaurantes molones pueden ser el motivo que todos necesitamos para abrazar la vuelta a la rutina. Descubre lo más interesante que le está pasando a Barcelona -gastronómicamente hablando- y empieza a pensar dónde quieres reservar para tu siguiente celebración.


Yakumanka (Carrer de València, 207 - Diagonal)
La vuelta de Gastón Acurio a la ciudad siempre es un motivo de alegría para los fans de la especiada y sabrosa cocina peruana. Esta vez lo hace acompañado del chef peruano César Bellido, que estará a los fogones de su nuevo proyecto Yakumanka. Sus principales protagonistas serán el pisco y sus chiquicientas versiones en cóctel para beber, una barra dedicada al pescado y al marisco -los grandes protagonistas de la carta, amén de algunos platos a la brasa como los anticuchos-, siempre apostando por el producto de proximidad (incluso en los chiles, que les llegan de Almería). ¿Estás a punto de llamar para pedir una mesa? Tómatelo con calma: la apertura es inminente.


Els set d´en Joan (Carrer de Mallorca, 6 - Sants Estació)
Seguimos con los frutos del mar como protagonistas, aunque esta vez en versión completamente mediterránea y más tradicional. Esto es lo que podemos encontrar en Els Set d'En Joan, un restaurante situado en el distrito de Sants-Montjuïc donde el producto manda, en forma de platos como patatas con bogavante, calamares tártara, zamburiñas con tocineta y manzana o bacalao dorado con algas al chimichurri. Si lo del mar no es lo tuyo, prueba su cordero a baja temperatura, el falso risotto de setas o el rabo de toro con calabaza y vainilla. Deja un hueco para el postre: cuentan que su banda de hojaldre y crema ‘mamma mia’ es espectacular.


Teòric (Carrer de Bailèn, 117 - Verdaguer)
El Teóric se ha colocado, a la velocidad del rayo y con todo el motivo del mundo, en uno de los locales imprescindibles para los bon vivants barceloneses. El proyecto de Oriol Casals -cocina- y Teo Rubio en la sala enamora con su cuidado por el detalle y su capacidad para ser ecléctico sin resultar desordenado. En su carta hay croquetas con un intenso sabor a mar y montaña (pollo y gamba), una mezcla que también triunfa en arroces y unas estupendas albóndigas con sepia. Las verduras se tratan como ingredientes de primera, las presentaciones son pura elegancia y la carta de vinos ecológicos apuesta por la proximidad. El agua -osmotizada- es gratis.


Big Kokka (Pasatje Mercantil, 1 - El Born)
El hermano mayor de la pequeña barra nikkei Kokka en el Gótico sigue cosechando éxitos desde que abrió sus puertas hace un par de meses. La carta creada por Juan Otivo y Kioko Li sorprende con una fusión única japonesa y peruana en la que conviven las gyozas, los woks, los tiraditos, uramakis y  nigiris de ingredientes como pez mantequilla, corvina, caballa o costilla de cerdo. El entorno, amplio y a la vez acogedor gracias a una decoración cálida, ayuda a hacer la experiencia todavía más agradable.


Suculent (Rambla del Raval, 43 - Paral-lel)
Suculent estrena una nueva etapa en la que apuesta por un sutil cambio de tendencia que le aproxima -aún más, si cabe, ya que los tres locales están puerta con puerta- a sus dos familiares más cercanos: La taverna (del Suculent) y 4amb5 mujades. A partir de ahora tanto la carta como los menús degustación juguetean con platos de unos y otros, formando una oferta con lo mejor de cada casa que se complementa a la perfección. El protagonismo del reino vegetal y los sabores tradicionales ejecutados con técnicas de alta cocina bailan de manera sorprendente en la misma dirección, reforzando de nuevo la valía de un -¿o deberíamos decir tres?- restaurante que no tiene miedo al cambio.


Can Nick (Carrer de Laforja, 130 - Sarrià)
En Barcelona hay japoneses para todos los gustos: especializados en carne de kobe, en sushi del bueno, en casquería o en versión nikkei, fusionados con la cocina peruana. O eso creíamos, ilusos de nosotros, hasta que ha abierto sus puertas Can Nick y nos ha enseñado lo que es el Kushi-yaki (en castellano, algo así como “brochetas cocinadas a la brasa de carbón”). Pueden pedirse de una en una  y escoger entre wagyu y cerdo ibérico o verduras locales. Pero lo mejor es dejarse llevar y apostar por los combos de carnes y sabores variados: las dos opciones son ganadoras cuando está detrás el ideólogo del tristemente desaparecido Matsu de Sant Cugat.


Maná 75 (Passeig de Joan de Borbó, 101 - Barceloneta)
Que los arroces sean parte importante de la carta de un restaurante de la Barceloneta - Port Vell no es precisamente noticia cuando se trata de un barrio de tradición marinera. Pero en Maná  75º, además de unos excelentes platos con este cereal como protagonista y con mucho fondo -su nombre hace referencia a los grados a los que se preparan sus caldos- en todas las versiones posibles, tapas, brasa y muchas otras delicias, apuestan por la generosidad como ingrediente añadido. Porque toda su carta está pensada para compartir, charlar, reírse, ensuciarse las manos sin miedo -ay, el plato de marisco con salsa Singapur- y ser feliz. Que, en definitiva, es lo que nos deja mejor sabor de boca.

Recibe este contenido en tu e-mail

Nunca compartimos tu e-mail con nadie.

Suscríbete a nuestro boletín