Cómete Italia sin salir de Barcelona

Ocho restaurantes para disfrutar de la cocina 'della mamma'.

Decir que hay una sola cocina italiana sería como decir que la de España es paella, jamón y tortilla de patatas. La riqueza de la bota de Europa y la diferencia de productos que ofrece su territorio da para tener tantos tipos de cocina como regiones: si quieres comértelas todas sin salir de la ciudad, puedes. Descubre nuestros rincones favoritos y decide si prefieres empezar a disfrutar de su gastronomía con sardinas, ñoquis, bacalao o pasta fresca: tienes todas estas opciones, y muchas más.


Xemei (Passeig de l'Exposició, 85 - Poble Sec)
Los hermanos Colombo -gemelos, de ahí el Xemei que da nombre al restaurante, que significa exactamente eso en italiano- han hecho de su restaurante un lugar de peregrinaje para todos los barceloneses aficionados a la alta cocina italiana. Sabores venecianos -ay, ese bacalao ‘mantecato’, qué difícil es sacárselo de la cabeza, por no hablar de las sardinas ‘in saor’- y vibrantes, buena materia prima y actitud dentro y fuera de la cocina. Como la que tienen los mismos Max y Stefano, todo, que compaginan su labor en Xemei con la de Bar Brutal y un par de proyectos que pronto darán que hablar.

Bacaro (Carrer de Jerusalem, 6 - Liceu)
Una taberna veneciana -de ahí saca su nombre, del de estos establecimientos en italiano- de ambiente relajado, donde igual puedes tomarte una cerveza o un vino que dar buena cuenta de una opípara cena. Ejecutan con brillantez cocina donde el pescado es uno de los protagonistas, sin desmerecer sus ñoquis caseros y una milanesa sorprendemente ligera que podría comerse un bebé de meses, ya que se deshace en la boca. Maravillas escondidas a pocos metros del mercado de la Boquería, que todavía no sucumben al turismo masivo y hacen que mantengamos la esperanza en una zona con el potencial que debería ofrecer el suministro de producto fresco.

La Balmesina (Carrer de Balmes, 193 - Diagonal)
El más joven de los restaurantes de la lista, su reciente inauguración no le impide figurar ya por derecho propio en nuestra lista de favoritos. Su selección de pasta fresca es impecable, y varía según lo que ofrezca la temporada, sus pizzas son de órdago -imprescindible probar la ‘pala’, de masa gruesa y ligerísima, hecha con masa madre y 100 horas de fermentación- y apuestan por combinar ingredientes italianos como quesos y embutidos con producto fresco de proximidad. Para regarlo todo cuentan con una impecable selección de vinos -muchos de ellos, naturales-, cerveza y cócteles riquísimos.



Meneghina (Carrer de Tiradors 2 - El Born)
La combinación de pasta y pescado puede sonar extraña si no estás acostumbrado a ella, pero un solo bocado a los tallarines con caballa -un ejemplo al azar entre una oferta siempre en movimiento que va marcada por lo que suministren el mar y la huerta- de Meneghina basta para entenderlo a la perfección. Cocina tradicional con preparaciones contemporáneas -texturas crujientes, verdura al dente, frescura- que enamora tanto como la amabilidad del equipo y esa atmósfera relajada, gustosa y por la que parece que no pasa el tiempo que caracteriza su precioso local. Puedes llevar a una cita, a tu mejor amigo o a tu madre: será un éxito asegurado en todos los supuestos.


La Chitarra ecológica (Carrer de Joan Blanques, 56 - Joanic)No es un restaurante, pero preparan una de las mejores pastas frescas de la ciudad. En La Chitarra podrás hacerte con todo lo necesario para preparar en casa un plato digno della mamma: infinidad de tipos de pasta fresca -mención especial para la de azafrán y las rellenas, siempre deliciosas-, passata y otras salsas, pasta seca sin gluten y artilugios de cocina con los que cocinarás como en Italia. Su selección de antipasti es interminable: berenjenas encurtidas, berza o alcachofas en aceite para empezar (y tiramisú o pannacotta caseros para terminar por todo lo alto). Prueba su menú del día para llevar y cómetelo al sol en alguna de las plazas cercanas.


Ro.Magna (Carrer de Jaume I, 3 - Jaume I)
Denostar la comida italiana a base de hacer versiones de comida rápida que nada tienen que ver con sus delicados y exquisitos originales parece deporte no ya nacional, sino directamente mundial. Una de las mayores víctimas de este dislate ha sido la piadina, que originalmente es una especie de crep gruesa, deliciosa y horneada al momento sobre una base de terracota. En Ro.Magna la preparan exactamente así, rellena con ingredientes tan canónicos como el jamón de parma o el squacquerone, un queso cremoso y ligeramente agrio. También ofrecen otros clásicos de la Romagna -la región de Italia que da nombre al restaurante- como pasta fresca y postres.


Due Spaghi (Carrer Sepulveda, 151 - Urgell)
Dos italianos, un catalán y una cocina que bebe de las dos fuentes sin complejos y con muchísima naturalidad, con un profundo respeto y conocimiento del producto -aseguran que sus proveedores son parte de la familia- y platos que siempre tienen una historia detrás. Su carta es estacional y en constante movimiento, con las verduras siempre presentes y los entrantes como grandes protagonistas: compartir y disfrutar es una de las marcas de la casa. De segundo, pato con puré de zanahoria, naranja, jengibre y chalota confitada, platos con pulpo o ternera y unos ‘spaghi’ del chef que siempre son una sorpresa y nunca defraudan.



Da Greco (Carrer de Santa Teresa, 10 - Diagonal)
Un clásico entre los clásicos que estrena localización -a pocos metros de la original, ahora están en la calle Santa Teresa- pero se mantiene fiel a su estilo. En temporada es imperdonable no pedir los ravioli caseros de trufa blanca en salsa de gorgonzola, con una generosa cantidad de parmesano por encima para rematar. O los ñoquis a la sorrentina. ¿Hemos hablado ya de los espaguetis cabello de ángel con langosta?¿Y de la burrata? Pues todo eso, con un servicio tradicional: un sitio perfecto para llevar a la familia y quedar como la persona con más mundo del ídem.

Recibe este contenido en tu e-mail

Nunca compartimos tu e-mail con nadie.

Suscríbete a nuestro boletín