Dónde comer y beber en Gracia

Nuestros locales favoritos del barrio para descubrir durante sus fiestas

Ya están aquí las famosas “festes de Gràcia” -con las características calles adornadas, orquestas y chocolatadas populares- están a punto de empezar. Seguramente entre el pregón, las sesiones de DJ y los paseos para ver las decoraciones ganadoras te entrará un poco de hambre, así que aprovechamos para desvelarte algunos de nuestros locales favoritos de la zona. ¿Te apetece pizza, pasta artesana, helado, un cóctel, el mejor shawarma de la ciudad, un helado de hielo japonés o un vermú? Estás de suerte: Gràcia ofrece todo esto, y muchas más cosas.

Extra Bar (Carrer del Torrent de l'Olla, 79 - Diagonal)
La nueva propuesta de Alexis Peñalver -al frente del Restaurante La Pubilla, centro de peregrinaje de los fans de la cocina catalana con una vuelta y uno de los mejores menús de la ciudad- viene ofrece raciones y tapas de mercado en un ambiente informal, con cocina vista y mesas y taburetes altos. Si consigues sentarte en uno de ellos, disfruta de sus fabulosas croquetas de rustido, una ensaladilla rusa para ponerle un piso, patatas con all i oli y tomate o huevo frito con sobrasada y miel. Puedes -casi debes- bajar todas estas delicias con uno de sus vermuts artesanos o vinos y cavas de proximidad, que sirven por copas o botellas.


Monroig (Carrer de Vic, 11 - Fontana)
Detrás de la barra de MonRoig manda Mónica, una coctelera con formación clásica a la que no le dan miedo ni la innovación ni la improvisación: de hecho, muy a menudo te anima a que pases de cartas y le digas qué te gusta para prepararte un cóctel personalizado. Sus gintónics también merecen ser comentados, y la selección de cervezas artesanas -siempre tienen alguna de tirador- completa la oferta líquida de este bar. Matizamos lo del líquido porque también tienen una pequeña carta de tapas para acompañar: steak tartar, salmón, embutidos ibéricos y quesos artesanos a la altura de sus fabulosas creaciones.


Mustà Shawarma (Carrer de Mozart, 4 - Diagonal)
Si quieres comer rico, sabroso y con buenos ingredientes sin gastar demasiado dinero -ni tiempo- conocer el mítico Mustà de la calle Mozart es lo mejor que te puede pasar. Allí la carne que da vueltas en el asador y terminará en tu shawarma no viene de un rodillo congelado industrial, sino que es colocada capa a capa en el mismo local, y los panes de pita están siempre tiernos por dentro a la vez que crujientes por fuera. El shish taouk de pollo está perfectamente especiado y siempre jugoso, y los platos vegetarianos no tienen nada que envidiarles. Prueba la salsa especial de la casa: tan picante como adictiva.


Bodega Quimet (Carrer Vic, 23 - Diagonal)
El reciente lavado de cara que le han dado a Bodega ‘gracienca’ de referencia ha respetado completamente su esencia, tal y como le prometieron David y sus socios a los anteriores dueños cuando asumieron el traspaso del local. Todo invita a tomarse una copa o botella de vino, vermut, cerveza jerez u Oporto -envasados o a granel-, acompañados de alguna de sus excelentes conservas Lolín (atención al salpicón y a los combinados de la casa), embutidos ibéricos o quesos artesanos. Si te apetece algo más elaborado tienen patatas arrugadas con mojo, puerros al vapor con salsa tártara casera, tomates de pera aliñados con bacalao o jamón, sopas y cremas del día o pulpo asado.


La Balmesina (Carrer de Balmes, 193 - Gal.la Placidia)
¿Una pizza ligera, con ingredientes frescos y naturales y cuya masa no sabe lo que es la levadura? Sí, se puede: en La Balmesina la preparan exactamente así. Tienen diferentes bases -trigo blanco, integral o espelta- y diferentes presentaciones. Una de ellas, la ‘pala’ -para dos personas- tiene 100 horas de fermentación, necesarias para conseguir una masa gruesa, esponjosa, crujiente y aérea como una nube que te gustaría que no se terminara nunca. Encima, ingredientes como porchetta, rosbif, todo tipo de quesos o verduras preparadas allí mismo (muy destacables, especialmente las alcachofas y el pimiento asados). Los platos de pasta artesana con ragú, pescado del día y guisos varios tampoco son para dejarlos pasar.


Bloody Mary Cocktail Lounge (Calle de Ferrer de Blanes, 3 - Diagonal)
No hay medias tintas con este cóctel a base de zumo de tomate y vodka aliñados: o te parece el mejor cóctel de la historia o un absurdo que nadie en sus sano juicio debería beber. Si eres de la facción de adoradores del bloody mary, disfrutarás con la oferta de este bar especializado en esta bebida: lo sirven hasta de diez maneras diferentes. El mexicano lleva clamato y está bien especiado, el italiano tiene un toque de vinagre de Módena y parmesano, hay uno ahumado con bourbon y así hasta donde alcanza la imaginación (de los barmen, claro). Si este cóctel no es lo tuyo, puedes pedir cualquier otro de su carta: tienen amor para todos.


Mr. Kakigori (Plaça de la Vila de Gràcia, 3 - Fontana)
Hace un par de años que estos helados japoneses de hielo raspado, al que se añaden siropes naturales de diferentes sabores, han empezado a hacerse populares en Barcelona. En Mr. Kakigori fueron unos de los pioneros, y han ampliado su oferta con diferentes dorayaki -las tortitas que tanto gustan a Doraemon, que generalmente se rellenan con pasta de judía roja- tanto dulces como salados, perfectos para una merienda, desayuno o picoteo. Allí puedes tomarlos con chocolate o Nutella, con salmón ahumado y queso cremoso, con una mezcla de atún, encurtidos y mayonesa o con jamón y queso, recién hechos y en una de las plazas con más actividad durante las fiestas.


Parallelo gelato (Carrer de Sèneca, 18 - Diagonal)
Llegaron hace unos meses a la ciudad y han pasado, directamente y por mérito propio, al podio de las heladerías barcelonesas. Estos jóvenes y encantadores heladeros italianos dominan tanto los sabores clásicos -de textura y sabor canónicos e impecables- como las combinaciones más arriesgadas. Atrévete con el Macondo, de cacao y café, el de melocotón con cava, el sorbete de piña con albahaca o los de sésamo negro, pipas de calabaza o queso cheddar con bacon y sirope de arce o gorgonzola con nueces: en ningún caso te arrepentirás.

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