En San Valentín, Barcelona se llena de amor

Díselo con joyas, bombones, flores y comida italiana (o vietnamita).

Flores, restaurantes, chocolate y masajes para disfrutar en pareja: si has decidido que el 14 de febrero es el día para celebrar el amor, te desvelamos algunos de los sitios donde puedes hacerlo por todo lo alto.



Le Cucine Mandarosso (Carrer de Verdaguer i Callís, 4 - La Rivera)
¿Hay algo más romántico que una cena italiana para dos en un restaurante pequeño, bonito y familiar, donde además la comida está buenísima? Si crees que no, busca una mesa en Le Cucine Mandarosso y prepárate a disfrutar de su cocina casera de temporada, pasta fresca, fastuosas ensaladas y una lasaña canónica de ragú y ricotta que haría suspirar a una nonna napolitana. Si hay ñoquis en la carta, no te los pierdas: son como masticar pedacitos de cielo (si hay un día para ponernos así de cursis, es hoy).



Floristerías Navarro
(Carrer de València 320 (Mercat de la Concepció) - Eixample)

Porque el romanticismo, como el amor, no tiene horario ni fecha en el calendario –y el despiste tampoco–, una floristería como Navarro, que abre las 24 horas, es un salvavidas en toda regla. Allí encontrarás plantas de todos los tamaños y precios, árboles y palmeras y flor cortada desde el ramo más sencillo hasta la virguería más sofisticada. Durante el día hacen envíos en cuestión de horas, y puedes incluir peluches, cava o una tarjeta para un extra de monería. Anillos de boda también, pero eso tienes que llevarlo tú.



Indochine Ly Leap (Carrer de Muntaner, 82 - Eixample)
Indochine Ly Leap es un restaurante, pero también es un jardín lleno de flores y plantas exóticas, cascadas de agua, un lago de orquídeas y bambúes en el que te sentirás como en una selva vietnamita (aunque nunca hayas estado en ella). La cocina va a conjunto con el espacio: ingredientes exóticos como la okra, la galanga, la rosa del desierto y un abanico de especias serán vuestros aliados en una noche imposible de olvidar. Si el cocinero, jardinero y anfitrión Ly Leap anda por allí, saludadle: con suerte os regalará alguna de sus fabulosas anécdotas.



Aire de Barcelona (Passeig de Picasso, 22 - Born)
Bajarse del mundo un rato, desconectar, olvidarse en pareja durante un par de horas del móvil, del trabajo, de las prisas y hasta del reloj: ¿hay mejor manera de celebrar el amor? Esa es la propuesta del spa urbano Aire de Barcelona, que ha diseñado una experiencia especial para este día. Todo empieza con un baño termal con aromaterapia, sigue con 30 minutos de masaje y se remata con un tratamiento corporal con vino y masaje craneofacial. Una copa de cava y una brocheta de frutas os devolverán a la realidad con una sonrisa en los labios.



Joyería Bonhill (Passeig de Gràcia, 53 - Eixample)
Si una joya es un regalo para toda la vida, una joya con historia detrás viene, además, con una vida propia. El encanto de un broche vintage de Tiffany & Co, la posibilidad de encontrar un reloj como el que tenía el abuelo –y que se perdió en una mudanza–, o ese colgante descatalogado de una colección reciente a un precio más asequible que cuando salió: todo eso, y más, está en la joyería Bonhill. Si contemplas la posibilidad de vender alguna piedra preciosa y convertirla en unas vacaciones en el Caribe, también pueden ayudarte.



Godiva Chocolatier (Carrer de Balmes, 147 - Eixample)
No hace ninguna falta tener pareja para decir “te quiero” con chocolate. Te lo puedes decir a ti mismo: sea 14 de febrero o 23 de octubre, el éxito está asegurado. Los exclusivos bombones de Godiva más que decirlo lo gritan a los cuatro vientos. Sus coberturas, hechas con los mejores granos de cacao y su manteca –sin grasas vegetales añadidas–, combinadas con rellenos a base de frutos secos, frutas deshidratadas, praliné o nougatine convertirán cualquier día del año en un momento especial.



La França (Carrer de la França Xica, 40 - Sants-Montjuïc)
Vuestra casa y vuestra cama están más que bien, son vuestra zona de confort y además sabes que, si pierdes los calcetines mientras duermes, siempre los vas a encontrar. Pero a veces un cambio de escenario, una cita (aunque viváis juntos hace 10 años) o jugar a ser desconocidos pueden ser muy divertidos. Para estas ocasiones, el ‘love hotel’ la França tiene todo lo que podéis pedir: discreción, una decoración elegante y habitaciones con jacuzzi y cama redonda que parecen sacadas de la película Barbarella.



Meneghina (Carrer dels Tiradors, 2 - Born)
La pasta y el pescado son los protagonistas de la carta de este restaurante, que bebe a partes iguales de la tradición culinaria italiana y catalana, demostrando que ambas están mucho más cerca de lo que podría parecer. La calidad de la materia prima –siempre de temporada y de proximidad– es inmejorable, el equipo encantador y el local tiene magia (y una luz tenue que invita al susurro y la confidencia). Todos los vinos que ofrecen tienen una bonita historia detrás: preguntad por ella y os la contarán.


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