Las terrazas más bonitas de Barcelona

Vive el verano al fresco también en la ciudad

El calor en Barcelona es muy húmedo, se te riza el pelo y ‘uy, es que parece una sauna’. Ahora que ya hemos puesto todos los tópicos sobre la mesa, maticemos que eso tampoco hace que los residentes en la ciudad nos quedemos en casa llorando hasta el otoño. Las terrazas son una parte importante de la vida social y gastronómica durante estos meses, y algunas de ellas son tan bonitas y agradables que merecerían una visita aunque cayeran chuzos de punta. Estas son algunas de nuestras favoritas: unas son coctelerías, otras restaurantes y a algunas se accede previo paso por el hall de un hotel.


Hotel Omm (Carrer Rosselló, 265 - Diagonal)
Aunque durante el resto del año es de acceso restringido para los huéspedes del hotel, en verano y a partir del atardecer el RoofTop del Hotel Omm abre sus puertas también para el público local. Es el momento de disfrutar sus fabulosas vistas de la ciudad, que ofrecen una peculiar perspectiva desde las alturas de la Casa Milà, la Sagrada Familia y las luces de Montjuic. Su carta, pequeña pero matona, ofrece una selección de platos del Roca Bar y barra de sushi, y suele haber actuaciones en vivo o DJs amenizando la velada a partir de las 22.


La Torre Rosa (Carrer de Francesc Tàrrega, 22 - Congrés)
No se puede decir que la vida nocturna en la zona del Congrés sea especialmente loca, pero hay un rinconcito que nunca falla cuando te apetece tomarte una copa, un gintonic o un cóctel de los de toda la vida. Se trata de La Torre Rosa, una coctelería situada en una espectacular mansión indiana de principios del siglo XX con terraza y jardín. También puedes ir a tomar el vermú -el de antes de comer o el de la tarde, lo que los anglosajones llaman afterwork- o pedir que te preparen algo fuera de carta: a la sombra de sus palmeras todo sabe mejor.


Martínez (Carretera de Miramar, 38 - Paral.lel)
Parece que fue ayer, pero hace ya tres años que la terraza Martínez abrió sus puertas y se dedica en cuerpo y alma a ofrecernos los mejores arroces con vistas de la ciudad. Situado en Montjuïc, fue el segundo  proyecto gastronómico de José Mª Parrado, después del ya mítico Cañete. Desde entonces sigue operando como chiringuito de calidad -así le llama su mismo dueño-, situado en un lugar privilegiado con alucinantes vistas al puerto de Barcelona. Pregunta por sus diferentes fórmulas de menú y no te quedes sin probar su arroz del señorito o el Cañete, con chipirones y un poco de su tinta.


Mirablau (Plaça del Doctor Andreu s/n - Penitents)
He aquí un lugar en el que se han enamorado a golpe de confidencias compartidas y despampanantes puestas de sol varias generaciones de barceloneses. Aunque el lugar sea un clásico, su carta de picoteo es totalmente contemporánea, y en ella podemos encontrar desde un tataki de atún con puerros y orejones de melocotón hasta su carpaccio Harry’s Bar, pasando por los chipirones con mahonesa de limón o diferentes versiones de huevos estrellados. También tienen opciones para sentarse y cenar con todas las letras, o ricas conservas para tomar un aperitivo con las mejores vistas.


Can Ganassa (Plaça de la Barceloneta, 4 - Barceloneta)
Aunque Can Ganassa lleva abierto desde principios del siglo XX, hace solo un par de años que la actual gerencia tomó las riendas del local. En estos más de 100 años ha hecho las veces de bodega, tienda de ultramarinos y bar de tapas, entre las que podemos destacar la emblemática bomba de la Barceloneta y las anchoas. A la carta clásica han añadido algunos platillos más contundentes -frituras de pescado, croquetas, burrata con tomate y pesto y chipirones a la andaluza, por ejemplo- sin robarles protagonismo a sus espectaculares bravas, la tortilla de patatas o las tostas de escalivada.


Café d´Estiu (Plaça de Sant Lluc, 5 - Penitents)
A estas alturas del año el centro de la ciudad bulle como un hormiguero rebosante de turistas y locales. Pero en el patio del Museu Frederic Marès todavía queda un lugar idílico alejado de todo ese barullo, un rincón de paz en el barrio Gótico que parece estar a años luz del ajetreo de las calles colindantes. Allí está su Café d´Estiu, una terraza perfecta para hacer una parada, tomar un café de su carta -o un té, un bocadillo o algo de bollería artesana- y reconciliarse con uno mismo y con una Barcelona que a veces puede llegar a ser agotadora.


Els Pescadors (Plaça de Prim, 1 - Poblenou)
No es la primera vez que Els Pescadors aparece por derecho propio en nuestras recomendaciones: anteriormente ya ha pisado este podio de honor por la excelsa calidad de sus arroces. Pero la cosa aún mejora más cuando te comes ese arroz de lagrimita y ovación cerrada en su terraza de la Plaça Prim. En ella reina la calma absoluta, tal vez rota por las risas de algún niño subiéndose a los árboles -sí, tiene árboles en los que subirse, así de romántica es- o un perro y su dueño bebiendo agua de la fuente. En ese momento es inevitable coquetear con la idea de vivir en un lugar como ese. Y después, pedir el postre.


El principal de l´Eixample (Carrer de Provença, 286 - Diagonal)
Más que una terraza, lo que convierte a El principal de l´Eixample en objeto de deseo durante la primavera, el verano y el principio del otoño es su patio interior. Una construcción típica de la arquitectura de l’Eixample barcelonés -viva el Plan Cerdà-, que se convierte fuera de los tres meses escasos de frío en el marco ideal para una comida al aire libre o celebraciones y cócteles de grupo. Se puede cenar a la carta y comer también de menú, y si os apetece algo más informal podéis recurrir a su barra de tapas, que funciona de 11 a 23 h. de manera ininterrumpida.


Si quieres ampliar esta selección, échale un vistazo a nuestro listado de Las mejores terrazas de Barcelona y ¡a disfrutar!

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