Los mejores chiringuitos de Barcelona

Porque comer y beber al fresco en los meses de calor debería ser un derecho universal

Pasar el día -o la noche, que también se puede- en un chiringuito es lo más parecido a irse de vacaciones que puedes hacer sin salir de la ciudad. Por suerte en Barcelona puedes encontrar una oferta que va más allá de la ensaladilla de dudosa calidad, las cañas tibias a precio de oro y el chumba-chumba sin criterio. Descubre nuestras sugerencias más playeras y cómete un buen arroz o disfruta de un buen cóctel con los pies en remojo y en bañador (o no, si optas por un chiringuito urbano, que también los hay).


El Maravillas (Passeig de la Platja s/n - Platja del Prat del Llobregat)
El sitio perfecto para una celebración veraniega, a pocos minutos de Barcelona y situado en una playa de esas en las que tienes que caminar kilómetros antes de que el agua te llegue a la cintura. Eso te ofrece El Maravillas, en el Prat del Llobregat, además de una carta poco habitual en un chiringuito de playa. En ella podemos encontrar un bocadillo de pastrami, tacos de cochinita pibil, dos arroces, unas bravas de aplauso y mojitos hechos al momento y con una calidad muy por encima de la habitual en este tipo de negocios. ¡Larga vida al Maravillas!


Xiringuito Escribà (Platja del Bogatell, Avinguda Litoral, 42 - Llacuna)
Aunque este año la Guingueta de l´Escribà nos deja huérfanos de sus hamburguesas y platillos mediterráneos, el Xiringuito sigue gozando de buena salud y dispuesto a alimentar nuestro cuerpo y nuestro espíritu. Aunque la familia Escribà se dedique históricamente a la pastelería, los 25 años que llevan haciendo cocina marinera en la playa del Bogatell les avalan también como chefs. A los tradicionales arroces de mar y montaña, de marisco o vegetarianos se suman propuestas contemporáneas como el ceviche de corvina o el air baguette con jamón ibérico. Los postres también bien, no podía ser de otra manera.


Vai Moana (Platja Bogatell S/N - Bogatell)
Con una decoración inspirada en la Isla de Pascua, este chiringuito gastronómico quiere acercar una pequeña porción de las paradisíacas islas a Barcelona, donde el sol, las olas y la comida se funden con el mejor estilo chill out. Tienen wifi, una cuidad selección musical, hamacas VIP para tomar el sol con total comodidad. Su oferta gastronómica va desde una interesante selección de bocadillos y hamburguesas -el pan es de Cloudstreet Bakery, garantía de calidad- hasta huevos fritos o tortillas para un desayuno de tenedor. También tienen opciones vegetarianas variadas, ensaladas fresquitas  y menú infantil.


Boia Nit (Passeig de Cadaques,17 - Cadaqués)
Una escapada veraniega a Cadaqués es uno de los sueños que cualquier barcelonés puede hacer realidad por lo menos una vez en la vida. En su playa más popular está situado Boia Nit, un chiringuito de lujo desde el que oficia Manel Vehí, jovencísimo maestro coctelero que prepara delicias líquidas tan bien hechas que ni se percibe que llevan alcohol. Su bloody mary es espectacular, los cócteles con fruta parecen directamente postres y la coctelería clásica también está para ponerle un piso. Busca una mesa que dé al mar, y disfruta de la puesta de sol del Empordà y a la vez de una fastuosa bebida.


La caseta del migdía (Passeig del Migdia s/n - Montjuïc)
Si la playa te pone de los nervios y la sola idea de que la arena te toque los pies hace que te de un perrenque, también tienes un chiringuito en el que tomar algo o comer al fresco. Se trata de La caseta del migdía, situado muy cerca del castillo de Montjuïc y con unas privilegiadas vistas sobre la ciudad de barcelona y el mar. Allí podemos tomar un vermú, cañas, cafés o copas, además de un clásico plato de pollo asado, un combinado de barbacoa y hasta un arroz, aunque estos tienen que encargarse previamente. Su puesta de sol es tan espectacular que vale la pena acercarse solo para verla.


Kauai (Calafell, 25 - Gavà)
Aquí tenemos otro local dispuesto a desmontar el mito de que en los chiringuitos de playa no se come bien. Aunque más que un chiringuito lo que encontramos en Kauai es un espacio gastronómico en el que se rinde culto al mejor producto en un bonitísimo entorno playero. Buena muestra de ellos son sus tapas, entre las que podemos destacar la clásica bomba de la Barceloneta, las tortillas de camarón, las croquetas caseras o el bikini trufado. Entrando en materia, podemos optar por pescados -de la Boquería- y carnes a la brasa, paellas (vale la pena probar la de bogavante, con un fumet delicado y potente a la vez) y una carta de vinos excepcional. Los viernes hay cenas con DJ.


Barracuda (Ribera de Sant Pere,17 - Castelldefels)
Uno de los locales menos conocidos de Tribu Woki opera en la playa de Castelldefels, a poco kilómetros del centro de Barcelona. Allí sirven platos y tapas para todos los gustos y presupuestos: desde mixtos de marisco fríos -ostras, caracoles de mar, cangrejos- o calientes (langosta, navajas y gambas, entre otros) hasta arroces de mar, montaña o verduras. La paella de salchichas con pollo y calamar es para repetir una y otra vez, pero si apetece algo menos contundente siempre se puede optar por sus pescados salvajes a la parrilla: el pulpo ahumado con patatas es para pedirle matrimonio.


l´Estupendu (Carrer de Maristany, 75 - Badalona)
Más que un chiringuito es un restaurante con todas las de la ley, pero como está al lado de la playa -por no decir dentro de la misma- puede contar como tal. En un bonito local de decoración marinera, situado en unos antiguos baños, preparan unas croquetas de jamón o sepia muy por encima de la media, calamares con una fritura de manual -nada aceitosos, ligeros, como para comerse un kilo- y arroces y fideuà. También se puede tomar el vermú, hay una buena carta de carnes -especialmente destacable el entrecote de vaca rubia gallega- y unas trufas con aceite y sal que dignifican el noble arte de tomar postre. Las copas también se les dan bastante bien, y todo invita a una larga sobremesa.

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