Los mejores restaurantes de la Costa Brava

No están todos los que son, pero estos son una apuesta segura.

Comer bien y a un precio razonable en un restaurante -que no un  chiringuito- en la Costa Brava es uno de los mayores placeres a los que podemos optar los que vivimos cerca del Ampurdán. Si además el restaurante en cuestión está directamente en la playa, la felicidad se multiplica exponencialmente. Porque creemos firmemente en hacer de vuestro verano un lugar mejor, os desvelamos algunos de nuestros imprescindibles, esos sitios donde siempre se come bien y te tratan todavía mejor. Arroces con los pies en la arena, un curry con las mejores vistas de Cataluña, ostras en un pueblo famoso por sus anchoas y hasta estrellas Michelin: nuestra selección os va a encantar.



Casa Anita (Calle Miquel Rosset, 16 - Cadaqués)
Desde 1960 -como restaurante, abrieron en 1940 como bodega- han pasado por estas paredes de piedra innumerables comensales, dispuestos a disfrutar de los mejores platos de pescado clásicos que puede probar uno en Cadaqués (los de Compartir también son fastuosos, pero juegan en una liga más contemporánea). Dominan la parrilla como el fino arte que es, y en ella preparan desde filetes de atún, bonito o dorada hasta sardinas, que no por ser más sencillas saben menos a delicia marina. Aunque el sushi todavía no ha llegado a esta estrecha callecita del casco viejo, si se puede optar por un carpaccio de gambas de Palamós para chuparse los dedos.


El pedró de Pals (Carrer de les Placetes, 29 - Pals)
Si el arroz de Pals es mundialmente famoso por su idoniedad para preparar paellas de todo tipo, no es difícil adivinar en qué se especializa uno de los restaurantes más emblemáticos de la localidad. Cocina mediterránea y casera, servida desde 1985 -antes estaba en otra ubicación- en un edificio gótico con una terraza con bonitas vistas. Aunque no recomendamos perderse el arroz clásico de la zona en la versión mar y montaña o con marisco y bogavante, el restaurante también ofrece una interesante selección de carnes a la brasa, el clásico pollo con cigalas ampurdanés y platos marineros como el bacalao al horno, rape de ración o sepias con ajo y perejil.


Far de Cap de Creus (Cap de Creus s/n - Cadaqués)
Posiblemente el enclave más fascinante de todo el listado sea el que acoge al restaurante Far Cap de Creus, también conocido como “el faro del fin del mundo” por estar situado al lado de la torre que se construyó para servir de escenario a la película La luz del fin del mundo. 45 años después, sigue siendo reclamo de curiosos que no pocas veces acaban la excursión disfrutando de alguno de los platos del restaurante. Diferentes tipos de curry, platos de carne y pescado bien ejecutados -unos más simples, otros con historia detrás-, desayunos y bocadillos y un intrincado -y empinado- camino hasta un rincón en las rocas que hace las veces de pequeña cala virgen para los que quieren darse un baño.


Miramar (Passeig Marítim, 7 - Llançà)
En el restaurante Miramar, donde Paco Pérez “cocina con alma y proyecta los sueños a nuevas vanguardias”, tienen unas fabulosas vistas a un Mediterráneo que parece parte de la carta. Paisajes convertidos en aromas, sabores y texturas de cocina contemporánea basada en el absoluto respeto del fastuoso producto ampurdanés. Los más atrevidos disfrutarán con el menú, mientras los clásicos pueden apostar por los platos tradicionales revisitados. Si alguien quiere despertarse con el mismo mar a los pies, cuentan con cinco habitaciones para huéspedes.


Can Sophia (Carrer Roqueta, 10 - Tossa de Mar)
En los antiguos patios del hotel Casa Granados se encuentra el restaurante Can Sophia, un bonito espacio diseñado en cristal y hierro forjado que apasionará a los amantes de la arquitecura y el interiorismo, ya que consigue trasladarte al Jardín de las Tullerías de París en cuestión de segundos. En su carta, además de los arroces marineros clásicos de la zona -el producto se impone, y así debe ser-, hay ceviches, un cochinillo asado a baja temperatura que merece un homenaje incluso en el agosto más caluroso y otros platos más exóticos como guacamole. Siempre es recomendable probar sus postres y ensaladas de temporada.


Sabores (Carrer Porto Fino, 58 - Empuriabrava)
Si ya llevas varios días comiendo en la Costa Brava y estás cansado de paellas, brasa y demás preparaciones clásicas -no estamos seguros de que eso pueda pasar, pero quién sabe- disfrutarás mucho de la cocina creativa del restaurante Sabores. Gestionado por un equipo joven y amante de las técnicas de vanguardia, entre su oferta encontrarás un huevo poche con espuma de patata al toque de trufa, carpaccio de pez espada), con esterificación de Curaçao Blue y sorbete de mandarina, micuit de atun con sésamo, wok de verduras y emulsión de soja o solomillo de Ternera de L´Albera con salsa Café de París, chalotas y foie.


l´Escal´A Huitres (Passeig del Petit Príncep, 102 - l'Escala)
Aunque las ostras que le dan nombre son las indiscutibles protagonistas en este bistrot marinero, tampoco hay que perder de vista otros platos más que recomendables, como las rilletes de sardina y cangrejo. Marisco y pescado fresquísimo y cocina tradicional francesa -los fans de la mantequilla están de enhorabuena- en un bonito local de decoración marinera. Lo más recomendable es preguntar por el pescado del día, pedir unas ostras para ir abriendo boca y dejarse guiar por un equipo de camareros amabilísimo y con un gran amor al producto. Quien lo prueba, repite.


Hotel Sa Tuna (Passeig de l´Àncora, 6 - Begur)
El camino hasta esta calita situada en un rincón de Begur incluye unas curvas intrincadas siguiendo un camino con vistas al mar al que siempre se accede con miedo de no encontrar aparcamiento. Cuando llegas, ya sintiéndote afortunado, puedes rematar la experiencia comiendo en el Hotel Sa Tuna, situado a tres metros escasos de la playita de piedras. Los arroces -paella de marisco, fideuà o arroz a la cazuela con centollo-, el pescado y otros frutos del mar son los protagonistas indiscutibles de la carta, pero postres tan creativos como la sopa de caramelos Sugus con helado de ron Barceló se han hecho famosos por derecho propio.


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