Los mejores restaurantes japoneses

Japón en Barcelona ofrece mucho más que sushi: descúbrelo

Hace ya años que la fiebre por todo lo japonés invadió la ciudad de Barcelona, y con ella proliferaron restaurantes de más o menos calidad que ofrecían pescado crudo con arroz prácticamente en cada esquina. Pero la gastronomía japonesa va mucho más allá del sushi, y aquí también hablaremos de pasteles, de ramen y tan tan men, de pasteles con el té matcha como protagonista y hasta de casquería: en este Explora tenemos platos japoneses canónicos para todos los gustos.


Koy Shunka (Carrer Copons, 7 - Jaume I)
La cocina vista de Koy Shunka se ha convertido en centro de peregrinación para cualquier gastrónomo que pase por Barcelona. Sus fastuosos nigiri y piezas de sushi beben no solo de la influencia nipona, sino también de la mediterránea, y su calidad está avalada por la estrella que le concedió la prestigiosa guía Michelin. Trabajan con una materia prima excepcional -que se refleja en un ticket medio que ronda los 100 euros fácilmente- y no es fácil encontrar mesa: el domingo por la noche es el mejor momento.



La cuina de l´Uribou (Carrer del Taquígraf Serra, 26 - Entença)
Otra buenísima opción para disfrutar de la cocina japonesa en domingo -un día complicado para los fans de este tipo de comida- es La cuina de l´Uribou. Aquí la temporalidad de los alimentos manda, y la delicadeza con la que preparan los platos es marca de la casa. Preguntar por las sugerencias del día y dejarse llevar por ellas es casi obligatorio: sus innovadoras y sabrosas propuestas lo merecen. Sus siete años de experiencia les han convertido en un clásico en el que vale la pena repetir tan a menudo como se pueda: solo por el temaki de xató ya vale la pena.



Ramen Ya Hiro (Carrer de Girona, 164 - Verdaguer)
Las colas que se forman frente a este pequeño restaurante cada mediodía y cada noche son garantía de calidad. En Ramen Ya Hiro apenas caben 30 personas, dispuestas a esperar lo que haga falta para disfrutar de los caldos que sirven como base a las contundentes sopas que le han dado su merecida fama. Un tonkotsu espeso como para cortarlo con cuchillo rebosante de fideos y con su canónico huevo marinado en soja, ramen frío de temporada -el de marisco es una locura- y pocas pero buenísimas empanadillas. ¿Quieres evitar la espera? Pídelo para llevar.



Dos Palillos (Carrer d'Elisabets, 9 - Catalunya)
Un japonés con estrella michelin en el que se suele comer en una barra: Albert Raurich ha conseguido en Dos Palillos reunir algunas de las tendencias más contemporáneas en esto de la restauración sin morir de éxito (ni mucho menos). El menú degustación de Dos Palillos es una delicia solo al alcance de algunos: dejarse llevar y decir que sí a todo lo que te propone su personal de cocina te hará sentir un privilegiado. Calamar en cuatro pases, sashimi de temporada, alguna pieza de carne de Kobe y otras delicias están aseguradas.



Wakasa (Carrer de Nàpols, 347 - Verdaguer)
Una de las primeras tabernas japonesas de Barcelona, que no ha perdido ni un poco de fuelle desde su apertura. Su decoración hará feliz hasta al otaku más avezado -hay Picachus compartiendo espacio con botellas de sake e imanes en forma de nigiri sujetando la carta- y la comida tres cuartos de lo mismo. Flor de loto salteada con sésamo, pescados crudos o marinados con el atún y el salmón como claros protagonistas, un carpaccio de vieira que quita el sentido y otras propuestas que varían según temporada y ponen a Wakasa en el punto de mira de la cocina japonesa de calidad.



FAN Shoronpo (Carrer de Seneca, 28 - Diagonal)
En FAN Shoronpo los protagonistas son las empanadillas rellenas con un poco de caldo que dan nombre al restaurante. Sean de carne de cerdo y ternera picada, de foie o trufa cuando es la temporada o de jamón ibérico, estas delicias no dejan indiferente a nadie. Para acompañarlas, sopas calientes o frías como el tan tan men -con carne picada sabrosa y ligeramente picante-, el espeso tonkotsu hecho con espinazo de cerdo o el shoyu, más ligero pero igualmente apetecible. Su menú de mediodía tiene una relación calidad-precio que hace que te plantees si vale la pena cocinar en casa o es mejor plantarte allí cada día a que te alimenten.



Kak Koy (Carrer de Ripoll, 16 - Catalunya)
El tercer restaurante del chef Hisei Matsuka en Barcelona está especializado en robatayaki, un tipo de parrilla donde se cocina sobre carbón vegetal (en su versión original los pescadores del norte de Japón utilizaban piedras volcánicas). La carta consta de 18 platos, algunos de ellos claramente ideados para ser compartidos -como la ternera o la parpatana de atún- y con algún satélite que varía según la temporada. Los guisantes, el rodaballo salvaje y el erizo (cuando lo hay) son para repetir sin parar.



Kotoro (Carrer Ferlandina, 34 - Universitat)
La idea de que te planten unos callos, sesos u otras pseudodelicias relacionadas con la casquería en un restaurante japonés no está muy arraigada en el imaginario popular. Pero después de una visita a Kotoro, todas tus teorías pueden cambiar: cuando pruebes su crujiente pincho de piel de pollo, la papada, la placenta de sepia o la lengua de vaca, entre muchas otras inusuales pero deliciosas propuestas, te darás cuenta de que los sesos rebozados que tanto gustaban a tu abuela tienen su reflejo en otras partes del mundo. Todas sus carnes se deshacen en la boca y son perfectas para terminar con los remilgos de cualquiera.



Takashi Ochiai (Carrer del Comte d'Urgell, 110 - Urgell)
Empezamos reconociendo que aquí hemos hecho un poco de trampa: Ochiai no es un restaurante japonés (ni falta que le hace). Takashi lleva más de 20 años preparando dulces nipones en una ciudad que los descubrió gracias a Doraemon, el gato de los dibujos animados, y que ahora abraza cualquier cosa que lleve té matcha con una pasión que solo puede dar la necesidad de ser moderno. Sus croissants varían según la temporada -hace poco tenían uno de sakura, la flor del cerezo, que no era de este mundo- y los fines de semana dan talleres en los que se puede aprender a hacer mochis, entre otras maravillas.

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