Nueve ceviches imprescindibles en Barcelona

Descubre el nuevo plato de moda a base de pescado crudo

Después de hacer lo propio con el sushi, el ceviche es la última preparación con pescado crudo que hemos incorporado a nuestra dieta con total normalidad. Aunque, como su primo hermano japonés, requiere de unos ingredientes y conocimientos que no todos podemos reproducir en casa: por eso es mucho más común que los pidamos cuando comemos fuera. Si te pirra este plato y no quieres perder tu tiempo y tu dinero con versiones mediocres, apúntate nuestra guía de locales en los que pescado, leche de tigre y aderezos varios -cebolla roja, boniato, cilantro o maíz, entre otros- se alían en forma de Santísima Trinidad cevichera.


Ceviche 103 (Carrer de Londres, 103 - Hospital Clínic)
Pocos locales han puesto a Barcelona dentro del panorama cevichero como este del chef Roberto Sihuay. A su imprescindible ceviche clásico -a base de corvina en cubos, leche de trigre, boniato glaseado, cebolla roja, cancha y choclo- se suman el afrodisíaco, a base de moluscos de temporada y con solvencia contrastada como eliminador de resacas, el de ají amarillo ahumado con palo santo, y el chifero, con salmón, aguacate y salsa de lomo saltado. Le acompañan en la carta tiraditos, causas y otros clásicos de la cocina nikkei y chaufa: si no sabes por qué decidirte, apuesta por el menú degustación.


Biercab (Muntaner, 55 -Universitat)
¿Un ceviche de altísimo nivel en un local dedicado a la cerveza artesana? Pues sí, en Biercab hacen saltar la banca sumando a su oferta de más de 30 grifos de cerveza en constante movimiento -y un montón de tapas de calidad, como sus bravas o las diferentes hamburguesas dedicadas a los barrios de Barcelona- dos ceviches muy a tener en cuenta. Se trata de un clásico de corvina y otro con ají amarillo y aguacate, un añadido que aportó a la causa su primer chef y se ha convertido en un clásico de la casa. Pregunta con qué cerveza acompañarlo y vive la experiencia completa.


The Market (Gran de Gràcia, 7 - Diagonal)
La llegada del chef Nikky Ramos aportó a la gastronomía barcelonesa una variedad de ceviches con la que antes de su aparición no podíamos ni soñar. Además del clásico de corvina o el mixto, que incorpora calamar, podemos probar auténticas delicias como el ceviche de atún con mango, con una deliciosa leche de tigre llena de matices cítricos. Sus tiraditos, causas y otros platos tradicionales -pero con una vuelta contemporánea- de la cocina peruana también merecen una visita: sus anticuchos de la tierra y el mar son de notable altísimo.


La Turuleca (Carrer D´Arizala, 5 - Badal)
¿Un ceviche de autor incluido en un menú de mediodía de menos de 12 euros?¿Nos hemos vuelto locos? Pues no: exactamente eso es lo que ofrece La Turuleca en su local de Hostafrancs. El mismo que puedes encontrar en Ceviche 103, además de un cuarto de pollo al carbón, patatas fritas caseras, ensalada y diferentes salsas de segundo plato por menos de 2.000 de las antiguas pesetas. Normal que hayan puesto este barrio en el mapa del ceviche barcelonés, ¿verdad?


El señorío de Perú (Calle Còrsega, 607 - Sant Pau)
En el Señorío vendían kilos de ceviche cada semana antes de que el 95% de la población barcelonesa supiera lo que era, cuando solo los inmigrantes peruanos se acercaban en procesión a por su dosis de rico pescado preparado de la manera más tradicional. Inmunes a la moda, lo sirven en cuatro versiones: de pescado, mixto con marisco, verde y de cangrejo. Para rematar la jugada, lo suyo es acompañarlo en invierno de un sabroso chupe de camarones -una sopa capaz de levantar a un muerto- y en verano de un seco de cordero o un pato en ají. Como si estuvieras en la mismísima ciudad de Lima al primer bocado.


Totora (Carrer de Còrsega, 235 - Hospital Clínic)
En la costa norte del Perú hay una caleta de pescadores llamada Huanchaco, de donde son características unas embarcaciones llamadas Caballitos de Totora. Allí se inspiran los creadores de este restaurante dedicado a la gastronomía peruana. Sus ceviches vienen todos en dos tamaños -el grande es perfecto para compartir-: al clásico de corvina y el criollo, con un crujiente chicharrón de calamar, se le suman el de atún (acompañado de mango, semillas de sésamo, cebolla china y nabo) y el de mariscos marinados en leche de tigre de rocoto y piquillo.


Costa Pacífico (Plaça de Sant Agustí Vell, 13 - Arc de Triomf)
Porque en México también se sirven buenos ceviches. y además tienes la posibilidad de acompañarlos con una michelada bien fría, es imprescindible visitar por lo menos una vez en la vida -que seguro que serán más- el Costa Pacífico. Solo por su 'vuelve a la vida' -a base de deliciosos langostinos frescos, pulpo, ostra, tomate y una salsa secreta- merece la pena el viaje, por no hablar de sus tacos, sus tostadas (ay, la de ceviche rojo) y las inmejorables ostras con leche de tigre. Súmale a eso un guacamole sin tacha y ya tienes una comida o una cena para recordar.


Lascar 74 (Carrer del Roser, 74 - Paral.lel)
Más que un simple restaurante, en Lascar 74 encontraremos un homenaje a la cocina multicultural, a las especias, los sabores y el riesgo (bien entendido). En el antiguo Perú un lascar era un marinero, pioneros en vivir un estilo de vida global a base de intercambiar alimentos, dando lugar a una mayor riqueza gastronómica. Su carta se divide entre los ceviches clásicos -nuestro favorito es el verde, no apto para los cilantrofóbicos- y los del mundo, donde es imprescindible catar el japonés, de atún con soja, sésamo y jengibre. Probar los cócteles debería ser obligatorio.


Santa Ceviche (Carrer Hostafrançs de Sió, 11 - Hostafrancs)
Otro templo del barrio de Hostafrancs al que los incondicionales de la cocina peruana deberíamos peregrinar regularmente. Al ceviche clásico, que se prepara con diferentes pescados según lo que ofrezca el mercado, le suman el de ají amarillo, con la leche de tigre emulsionada con la que se consigue un ceviche cremoso y menos ácido. Su causita limeña rellena de atún y aguacate está de muerte, y el pulpo al olivo -con salsa de aceitunas negras, toma guiño mediterráneo- también está para ponerle un piso (en Arequipa).

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