Restaurantes que merecen una escapada

Viajes gastronómicos para disfrutar con los cincos sentidos

Ahora que los días son más largos y la primavera empieza a tener aires de verano, las ganas de alejarse de la ciudad aumentan exponencialmente cada vez que se acerca el fin de semana. Si quieres darle una coartada gastronómica a tu escapada, sin salir de Cataluña encontrarás buenísimas opciones para comer más que bien en bonitos entornos. A continuación te enseñamos algunos de nuestros favoritos: los hay para diferentes presupuestos, y podrás comer desde arroces o cocina tradicional hasta tecnoemocional (con estrella Michelin incluida).


Miramar (Passeig Marítim, 7 - Llançà)
El Ampurdán es un lugar mágico donde el mar se encuentra con el bosque, la tramontana campa a sus anchas y las puestas de sol son tan memorable que dan ganas de aplaudir. En ese entorno se encuentra el restaurante Miramar, donde Paco Pérez “cocina con alma y proyecta los sueños a nuevas vanguardias”. Paisajes convertidos en aromas, sabores y texturas de cocina contemporánea basada en el absoluto respeto del fastuoso producto de la zona. Se puede optar por el menú, más atrevido y creativo, o probar los platos tradicionales con una vuelta que ofrece la carta. Para una experiencia completa, cuentan con cinco habitaciones para huéspedes.


Compartir (Carrer Riera Sant Vicenç, s/n - Cadaqués)

Unos años antes de conseguir una merecida estrella en el barcelonés Disfrutar, allá por el año 2012, Mateu Casañas, Oriol Castro y Eduard Xatruch -todos ellos antiguos trabajadores de El Bulli- abrieron un restaurante en Cadaqués cuyos platos estaban pensados para servirse en el centro y ser compartidos por todos los comensales. Así nació Compartir, transformando el concepto de pica-pica en un ambiente relajado y agradable. Van pasando las navajas con piñones y boletus, las costillitas de conejo, el pescado de la zona y unas de las mejores y más originales- sardinas que vas a probar nunca. Tienen 3 apartamentos para 4 y 2 personas.


Pera Batlla (Camí del Molí, s/n - l'Armentera)
Rodeado de campos de manzanos y esplanadas, en el interior del Ampurdán, encontramos el antiguo Molí de l´Armentera, ahora convertido en un bonito hotel rural con todas las comodidades. Una de sus mejores bazas es el restaurante Pera Batlla, donde la chef Antonia Quiñones prepara con productos de temporada -muchos de su propia huerta- cocina rural con técnicas que la elevan hasta la excelencia. Degustar su pollo con cigalas ‘mar y montaña’, los caracoles con tres salsas, el steak tartar, las bravas, croquetas, arroces y postres -ay, las torrijas- en su porche, rodeado de ese entorno perfecto, hace de cada comida una experiencia inolvidable.


Fonda Europa (Carrer d'Anselm Clavé, 1 - Granollers)
Cuando un restaurante y un hotel llevan abiertos más de 300, seguramente es porque hacen las cosas bien. Ese es el caso de la Fonda Europa de Granollers, que cuenta con 37 habitaciones restauradas y moderna y una cocina que bebe de la cocina tradicional catalana, siendo más que conocidos sus desayunos de cuchillo y tenedor. Una versión ancestral del brunch que permitía a los trabajadores del campo labrar toda la mañana a base de guisos de callos y pan con tomate. En la Fonda Europa mandan el xató, los canelones, la escudella y el cordero del Montseny a las doce cabezas de ajo. Y para beber, vino.


Tres Macarrons (Avenida Maresme, 21 - El Masnou)
Si el concepto vermut-restaurante no te hace saltar de alegría, el Tres Macarrons no es tu revolución. Los que sí, y que le piden a la vida algo más que una bolsa de chips y unos mejillones -que también están muy bien, pero hay días especiales-, disfrutaréis con sus bombones de foie gras con caramelo de aceitunas negras, las vieiras con papada o el erizo de mar con caldo de bonito y algas. Todo esto hasta las 13:30, momento en el que se instaura la hora de comer y aparecen los canelones de pollo de corral con su jugo y parmesano -también con crema de colmenillas- o la esqueixada de bonito marinado con soja. Una merecida estrella Michelin.


Ca l´Esteve (Casetes de ca n'Oliveró, 3 - Castellbisbal)
Pocos arroces hay en el mundo como los que prepara Xesco Bueno en Ca l´Esteve, partamos de esa base: desde el de setas con butifarra esparracada hasta el de bogavante con sepia, todos están perfectamente ejecutados, con fondos sabrosísimos y siempre al punto. La brasa, los guisos y los entrantes -sus buñuelos de bacalao son épicos- también están a la altura. El restaurante encuentra a poco más de media hora de Barcelona, así que es una buenísima opción si tu escapada no puede alargarse mucho pero quieres darte un buen homenaje. Algunos de los vinos de la casa los elaboran ellos mismos, y no tienen nada que envidiar al resto de la bodega.


El Cingle (Plaça Major,s/n - Vacarisses)
El Cingle nació en 1976 como un hostal pero, gracias al aprendizaje de su chef Montse Estruch con grandes maestros nacionales e internacionales, ha evolucionado hasta convertirse en el restaurante de alta cocina que es actualmente. Su carta se divide en tres tiempos, los primeros platos -con ensaladas, sopas, canelones y pulpo a la brasa con aceite de pimentón de la Vera, entre otros-, los segundos con platos de mar -arroces, parrilladas y guisos- y carne a la piedra o la parrilla. Para terminar, los momentos dulces en forma de tartas, pasteles y otros bocados.


Les Cols (Carretera de la Canya s/n, Olot)
El de Fina Puigdevall es otro restaurante que no se entendería sin el enclave en el que se encuentra. El paisaje rural y la estacionalidad de La Garrotxa marcan la cocina de Les Cols, donde la temporada, la huerta, el gallinero, los árboles frutales y los embutidos de la zona, son protagonistas e inspiradores de los diferentes pases. Si además de comer allí te alojas en uno de sus precioso pabellones de cristal, volverás a la ciudad en absoluta comunión con la naturaleza.

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