70 sitios, 28 seguidores, un sitio descubierto, 510 visitas

Comer, beber, disfrutar y opinar (pero poco).

La Mandarina Valiente

Hortensio Restaurante

+34 910 02 35 54

Calle del Marqués del Riscal, 5 <m> Rubén Darío 5 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 33 personas

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Cocina burguesa de alto nivel. Altísimo, perdón.

me encanta, uno de mis favoritos

Hortensio es lo que toda la vida se ha denominado un restaurante de cocina burguesa.
Recetas clásicas, de base y técnicas en su mayoría francesas, sabores intensos, mantequillas...vamos, rico rico.
Y no solo la cocina es así, la vajilla, los cubiertos Christofle, la cristalería, acompañan una sala acogedora y elegante escoltada por grandes profesionales, que hacen de una velada en Hortensio, una experiencia completa y redonda en todos los sentidos.
Pero vamos a hablar de la comida, de primero pedimos para compartir la exquisita sopa en homenaje a Paul Bocusse, que ha estado todo el mes de febrero sirviéndose fuera de carta, (por cierto, en general agradecería que en los platos fuera del menú, se especificase el precio, en este caso son 25 euros pero nunca se sabe y esa incertidumbre es fácilmente evitable). Sopa espectacularmente bien ejecutada, con un hojaldre supremo y una sopa de sabor tan intenso que 12 horas más tarde si cierro los ojos soy capaz de recordar. Hacer tan bien la archifamosa sopa que creó Paul Bocusse es sin duda el mejor homenaje que se puede hacer a alguien. Sopa contundente, eso sí, dado que además del hojaldre, tiene ternera, foie, trufa y verduras riquísimas.
Continuamos compartiendo probablemente uno de los mejores salmonetes que haya probado en mi vida (fíjense en el tamaño por favor) soberbio de punto, sin una sola espina o escama y con un bisque potentísimo de bogavante en su fondo. Espectacular, excelso, brillante, podría buscar en la RAE más sinónimos pero les aburría en demasía. Por último, también compartimos una liebre a la royale, rica, pero no sé si ya por la falta de apetito o por qué, algo menos espectacular que los dos anteriores platos. Lástima que no tuviésemos el más mínimo hueco para el postre, aún así, nos pusieron unos exquisitos y delicados petit four.
Como siempre comento, me encantan aquellos sitios que se preocupan por compartimentar perfectamente la comanda en dos. Es una tontería, pero es un plus en mi opinión.
También destacable en este caso el personal, había leído criticas desiguales y la verdad es que nuestra experiencia fue redonda en este sentido. Un personal amable pero siempre correcto. En el caso del sumiller, pedimos un vino y dado que no les quedaba, nos recomendó uno lo más parecido no solo en sabor si no también en precio. Esto debería ser siempre así, pero usted que lee esta crónica y yo que ando al aparato, sabemos que no es siempre así lastimosamente.
Por último, es cierto que no es un restaurante asequible, barato, etc, pero creo que en el país vecino nos costaría aún más y se trata de un tipo de servicio y de comida que habitualmente pasa por estos parámetros económicos.
Por último, sé que lo que voy a decir es un comentario aburrido y recurrente entre los españoles, pero lo cierto es que considero que este lugar, si se encontrase en Lyon, Marsella, París, Toulouse u otras ciudades que he tenido el placer de visitar en Francia, sin duda, contaría ya con una Estrella Michelin.

Local: 7
Servicio: 7,5
Bodega: 7
Comida: 8,5
RCP: 7
Precio medio: 60 - 80 euros por persona

Síganme, no se corten y vean todas las críticas, valoraciones y documentos gráficos en lamandarinavaliente.wordpress.com o a través de Twitter en @lamandarinaval

Kabuki Wellington

+34 915 77 78 77

Calle de Velázquez, 6 (Hotel Wellington) <m> Retiro 2 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 271 personas

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Una locura, un disfrute...pero que se paga, claro.

me encanta, uno de mis favoritos

Kabuki es una locura, un disfrute. Ya si fuera más barato sería una cosa impresionante, pero claro, la calidad, el siti9 y la imaginación se pagan...y es normal.
He ido tres veces a kabuki Wellington en mi vida, la primera fue una desilusión, pero probablemente por la elección, las dos últimas veces y en concreto en esta última he disfrutado como una enana. Y es que me reafirmo en que en kabuki sobre todo disfruto con los usuzukuri y con los niguiris (sin desmerecer al resto de la carta).
Para empezar disfrutamos con un usuzukuri de bocata de calamar, graciosa interpretación aunque difícil de comer con palillos sinceramente y el personal no ayudaba a pedir una cucharita para ayudarse a rebañar, puesto que en cuanto quieres intentarlo ya te lo han quitado. También espectacular aunque difícil de comer el usuzukuri de sardinas con migas. Increíble el tartar de atún, bien aliñado en su punto medio de picante, con unos trozos grandes perfectamente cortados que una vez que los pruebas, de forma irremediable sale una lágrima en ti. Soy algo exagerada, pero es así. Muy bueno el sushi variado, con tres nigiris de atún toro que quitan el sentido, un niguiri de gamba blanca y otro de vieira especialmente reseñables. En el apartado de niguiris diferentes, el como siempre, espectacular de escolar negro (pez mantequilla) con trufa, un clásico que él invento y no he dejado de ver en forma de malas copias por aquí y por allá. También nos gustó un sobresaliente niguiri de mero con tocino, una mezcla sorprendente, grasa pero impresionante. Nos decantamos a su ve por una buena y algo diferente la tempera variada, con verduras menos habituales como una rica mazorca o una remolacha, aunque demasiado cara para el nivel, más bajo de lo normal y no es que no me guste la tempera, para nada, he cenado en un dos estrellas michelin de Kioto especializado solo en tempera que era una absoluta locura. Por último un black cod muy bueno, aunque de nuevo por debajo del nivel del sushi. No pedimos postre, porque no creo que sea el sitio (si me equivoco, háganmelo saber).
Servicio muy estirado, demasiado, incluso de esos que te hacen sentirte incómodo y que son incapaces de sacar una mueca de simpatía. Una pena.
En el apartado de vinos, amplia selección de vinos, caros, no tan caros, cervezas, sakes....y todos ellos seleccionados para no vaciar tu bolsillo...a no ser que uno quiera hacerlo de propia voluntad.

Kabuki si se pide bien es un sitio para dejarse llevar, para cerrar los ojos y disfrutar.

Servicio: 5
Local: 6,5
Bodega: 8
Cocina: 8
RCP: 6
Precio medio: 80-90 euros pp

Cilindro

+34 910 66 33 56

Calle Don Ramón de la cruz, 83 <m> Lista 4 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 33 personas

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Nuevo éxito de Mario Céspedes

me encanta, uno de mis favoritos

Lo nuevo de Mario Céspedes (Ronda 14) en Madrid es de nuevo algo que sabe y suena a éxito asegurado.
En este nuevo local ha querido transportarnos a recetas más típicas de su país, sin perder ese punto asturiano tan acertado en ellas. El nombre del local, cilindro, además de una bonita forma, es un método de cocción de su tierra y que además de desconocido (o al menos en mi caso, perdonen la ignorancia de la que aquí escribe) da un toque la mar de especial a las carnes o el pulpo.

La carta es escueta pero muy apetecible y con la opción de probar muchas medias raciones (qué gusto). En este caso nos decantamos por un ceviche verde con huacatay y mango (media 8,45), rico pero algo escaso y sobre todo demasiado dulce para mi gusto. Exquisita la versión de callos rachi hechos al cilindro con morcilla asturiana (6,50 euros media), muy predominante el sabor de la morcilla, buenísima y con patata al estilo causa. Un plato especial, repleto de sabor y matices diferentes. También probamos la dorada frita con salsa de escabeche y ají panca (10,50 entera, no entiendo por qué no tiene media en este caso), en este caso creo que es el plato más flojo que probamos, quizá otros digan que es un plato "delicado", yo lo llamo falto de gracia y sabor. Por último, lo mejor en mi caso, un rollito asturiano (3,80 unidad) con vaca vieja, perfecto, riquísimo, donde reconozco todos aquellos sabores que han llevado a Mario Céspedes donde está. Excepcional. Al igual que el pulpo al cilindro con guiso de ollujo y aceituna botija, (8,90 euros la media), de nuevo un sabor puro, que te deja con ese regusto de querer repetir y repetir, que es creo que lo mejor que se puede decir de un plato. De los postres no puedo opinar, pero generalmente no suele ser lo mejor de estas casas. En cualquier caso me queda la curiosidad de probar el resto de los platos de la carta, acertada y concisa.

Local sencillo, algo más fino que los otros dos, aunque sin demasiado despliegue. Servicio atento pero en rodaje, sobre todo porque la mayoría de los platos salían algo fríos, no sé si por culpa de cocina, de sala o de ambos. Pequeños detalles fácilmente pulibles. Amplia carta de vinos y posibilidades por copa, con algunos curiosos, divertidos. Pan aparente pero que en cuanto se queda frío no vale ni la mitad...un clásico en tantos sitios.

Si siempre reivindico la presencia de ambos locales de ronda 14 en la Guía Michelín, creo que en este caso habrá que darle algo más de tiempo, de rodaje, pero sin duda tiene todo para convertirse en un gran hermano de los anteriores. No se lo pierdan, porque tiene pinta de que dentro de nada será imposible poder comer o cenar allí. Ah y ¡puxa asturies!

Local: 5,5
Bodega: 6
Servicio: 5
Cocina: 7
RCP: 7

Precio medio: 30/ 40 euros pp

Lux

+34 918 33 42 55

Calle Jorge Juan 22 <m> Velázquez 4 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 15 personas

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Buena comida en un entorno estupendo

me gusta

Lux es el último de los proyectos de Grupo La Máquina. En este caso, el segundo en la afamada y repleta de postureo, calle Jorge Juan. La zona no engaña, es lo que es, gente mona, lugares para ver y ser vistos, pero como particularidad en este caso, en este restaurante se come especialmente bien.

En un local enorme, de 3 pisos, el Grupo La Máquina ha sabido plasmar todo aquello que sabe hacer: cocinar bien, apostando con recetas que gustan a todos (mayores, pequeños y gente de todo pelaje) en un local muy bonito, amplio y con un servicio muy profesional. Todo esto puede parecer lo correcto, lo mínimo, pero creo que es más difícil de conseguir de lo que muchos piensan.

Aquí se come bien. Buen ejemplo es la tortilla francesa, poco hecha, jugosa, rellena de foie y colmenillas, un plato sencillo pero muy compensado de sabores. Correctos los buñuelos de bacalao, bien fritos pero quizá demasiado suaves. También buenas las patatas a la importancia con carabineros, un plato de toda la vida, refinado en este caso con un producto tan bueno. Verdaderamente excepcional el rape asado a la parrilla, perfecto de punto y de sabor, aunque le faltaba cierta gracia a sus acompañamientos. También quiero hacer un inciso, dado que probamos de forma puntual unos niguiris de vieira, cuyo arroz era verdaderamente sorprendente, recordando incluso al de los mejores retaurantes de Tokio. Suelto, bien aireado, de tamaño perfecto.

Buen apartado de vinos, aunque no haya medias botellas (¿qué está ocurriendo con ellas? cada vez es más complicado encontrarlas en restaurantes). Muy buen pan y especialmente buen servicio, correcto, profesional y muy atento. Mención especial a Alessandro, que dirije la sala con la facilidad de quien está haciéndolo disfrutando con ello. Los precios, acordes a la zona, no son bajos, pero me resultan mucho más adecuados a lo que uno disfruta, respecto a otros lugares cercanos. Si vuelvo algún día por la zona, repetiré probando la barra, seguro.

Local: 7,5

Bodega: 6,5

Servicio: 7

Cocina: 7

RCP: 6,5

Precio medio: 55/60€ pp

Numa Pompilio

+34 916 85 97 19

Calle Velázquez 18 <m> Velázquez 4 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 23 personas

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Estrecheces y mal servicio

no me gusta

Numa Pompilio, es el último de los locales abiertos por El Grupo Paraguas. A diferencia de el original Paraguas, para mí lo primero que hay es un abismo en el servicio. No es ni medio aceptable pagar 60 euros por persona en un lugar tan estrecho, donde no puedes ni moverte porque das a tu compañero de al lado y donde el servicio es tan despistado, poco profesional y va todo el rato a carreras.

El local, precioso, como todos los del grupo, ha dado un gran cambio respecto al antiguo restaurante Iroco, anterior inquilino. Pero como anteriormente he dicho, muy estrecho, incómodo y falto de espacios tanto para el comensal como para los propios camareros.

La comida es buena, muy buena, pero se paga. Me gustaron mucho, por ejemplo, los aperitivos, con una exquisita mortadela y un buen parmesano. También notable la variedad de panes, acompañándolos con un aceite picante, muy bueno, tapenade y una crema de tomate seco.

La carta está repleta de recetas originales italianas con un toque español o asturiano, con acierto, aunque el precio, como digo, me resulte abusivo. Especialmente el carpaccio con espárragos de Granada (apenas dos lascas imperceptibles) y espuma de parmesano (poca). También probamos unas flores de calabacín rebozadas, con queso y anchoa dentro. Curioso, pero sin más. Especialmente notables las vieiras en carbonara, aunque la salsa estaba un pelín líquida. Y para mí, lo mejor sin duda, fueron los espaghettis con oricios. Una receta repleta de sabor a la par que original. Como nota a todos estos platos, diré que es imposible compartir o picar del centro,dado que en nuestra mesa de 4 personas, casi no se podía colocar por falta de espacio ni un solo plato al centro. Ojo al dato.

En el apartado de vinos por copas, de nuevo, me parecen abusivos los precios, que un correcto y corriente ribera cueste 7 euros por copa es bastante descarado. Lo mismo ocurre con las cervezas o el agua, pero en el caso del vino me pareció verdaderamente escandaloso.

El servicio, como digo, me pareció despistado, sin cariño ninguno hacia su trabajo. Como dato curioso, diré que dejamos en la entrada unos paraguas, que nos dijeron que recogerían y guardarían al momento con los abrigos, al salir del local después de la cena, descubrimos que allí seguían los paraguas desde que los dejamos. Es un detalle, que dice mucho del descontrol y la falta de profesionalidad de todas las personas que componen este local.

Es una pena, porque iba dispuesta a que me sorprendiese, a disfrutar y lejos de eso me pareció una tomadura de pelo, una decepción. Si tengo que volver a alguno de los restaurantes de este grupo, solo lo haría al Paraguas. En fin.

Local: 8 de bonito, 1 por espacio.

Bodega: 6 (completa pero cara)

Comida: 6,5

Servicio: 3

RCP: 4

Precio medio: 60€ pp

Alexo

Lo del vino es de juzgado de guardia... menudo robo.

hace 11 meses

Tres Por Cuatro

+34 687 26 84 32

Calle Hermosilla 82 <m> Goya 2 4 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 41 personas

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Muy buena cocina, una propuesta valiente.

me gusta

Tres por cuatro es un lugar valiente.
Valiente porque cuando te decides siendo joven a montar un lugar de comida con tus ahorros, pues los ahorros dan para lo que dan y posiblemente el local no te llega ni a la suela de tus zapatos. Y eso es precisamente lo que ocurre en tres por cuatro, el local no acompaña (a pesar de los intentos) a la buena mano en la cocina de este joven chef.

Pero hablemos del comer. En tres por cuatro, ya de primeras, las intenciones son buenas. Porque una carta que pretende cambiar cada estación y tratar los productos y recetas de la época, ya pinta bien. Y la verdad es que sabe aún mejor, como la berenjena asada a la llama con crema de avellana y queso San Simón (7,5€), algo falta de punch final pero con sabores muy bien coordinados. Mucho más potente de sabor en cambio el taco casero de ossobuco en una Pibil diferente (5,5€ cada taco, quizá algo subido). Bueno también el trigo en paella con verduras de invierno(9,5€), muy ricas las verduras, pero me falta algo de fondito más profundo de sabor y que lo haga menos seco (me encantan los arroces secos, por ejemplo, pero si cada grano de arroz está repleto de sabor, algo que en este caso con el trigo no estaban tan conseguido). Y requetebuenérrio el cardo guisado en carbonara marina (9,5€). Una combinación sorprendente, con anguila, muucho sabor y con ganas de repetir y mojar hasta secar el plato.

Por último y para cerrar una muy buena cena, la tarta de quesos de invierno. Muy buena de textura y espectacular de sabor, me recordó...siendo bastante diferente, a la tarta de queso Gamoneu de Treze.

Mi único pero en cuanto a la comida, llega en el tamaño de las raciones, que a final de la cuenta acaban resultando pequeñas, eso hace que tengas que pedir bastante...y con lo cual tenga un coste quizá algo subido si lo comparamos con otros lugares cercanos donde también se come muy bien, como la parte informal de Santerra o del Treze.

La oferta de vino, es diferente y a la vez divertida además de bastante abundante en cuanto a opciones por copa. Muy buen pan.

El local, como digo, ruidoso, en el Mercado de Torrijos, no acompaña pero seguro que en el futuro podrán mudarse (espero que cerca, que no abandonen el barrio) a un lugar más acorde con el nivel de su cocina. Vayan, comerán tremendamente bien y se sentirán mimados, como si eso fuese poco.

Cocina: 6,5

Bodega: 6

Servicio: 6

Ambiente: 3

RCP: 6

Precio medio: 30-35€ pp

Restaurante Eneko

+34 944 55 88 66

Legina Auzoa s/n Larrabetzu, Bizkaia provincia, España

guardado por 4 personas

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Espectacular experiencia a muy buen precio

me encanta, uno de mis favoritos

Disfrutar de la cocina de Eneko Atxa a las afueras de Bilbao es un auténtico placer.

Y con eso prácticamente resumo la que quizás fue la velada más compensada y redonda de este viaje...y se comenta que he estado en Arzak, Elkano y otros grandes lugares. Para empezar visitamos las bodegas que Eneko regenta junto con Gorka Izaguirre en la parte inferior del edificio donde se enclava este restaurante (la zona en la que estuvo Azurmendi en sus inicios y luego mejoró yendo a la zona superior). Las bodegas son sencillas, se visitan bajo previa reserva y el importe de 10 euros por persona. Como digo, las bodegas son muy sencillas, sin demasiados alardes pero con un personal que se nota que adora este oficio y eso no se paga con nada, un placer. Posteriormente de hecho nos decantamos por maridar nuestro menú con dos de sus vinos, el g22 y el 42 (ta colina fermentado en barrica).

Pero vamos a lo que vamos, la comida. Aquí se come cojonudo. Es así y a un precio más que razonable para lo que se disfruta. Nos reciben con una versión divertida y muy sabrosa de vermouth con aceituna. Original versión que me recuerda a otro aperitivo de Roncero en el actual casino de Madrid. Exquisita la castaña de foie ahumada. Buenísima, sorprendente. También divertido y potente de sabor la copa con alubias, crema de coliflor y morcilla. Qué humor, qué sabor. También potente el rabo de vaca envuelto en pan crujiente y caldo de legumbres. Sabor muy clásico, con un fondo portentoso bien reducido. A continuación lo que para mí es el mejor plato del menú, el huevo de caserío sobre estofado de trigo y jugo de pimientos a la brasa, increíble el sabor a pimientos caramelizados, una mezcla a priori tan clásica sabe de una forma diferente, única, que solo él domina. Muy buena la merluza al carbón, perfecta de punto, emulsión de salazones y setas al ajillo. Y por último lo que fue lo más flojo, en mi humilde opinión, el secreto ibérico Joselito al sarmiento, con crujiente de setas (eso en concreto buenísimo) y su jugo. No es que estuviera mal, pero creo que el menú estaba por encima de este plato en términos generales. La parte dulce no se descuida en esta casa, una original (aunque algo efectista como show, no necesitaba el nitrógeno y la Rosa) de fresas y yogurt. Una de mis mezclas preferidas, con lo cual me encantó. Buenos petit four.

Pan exquisito, tanto el tradicional como el plan cristal, servicio correcto y amable sin ser frío y bodega completa a precios muy muy razonables. En general, diría que es un sitio de difícilmente mejorable relación calidad precio. Vayan, es espectacular.

Bodega: 7
Servicio: 6,5
Ambiente: 7
Cocina: 9
RCP: 8
Precio medio: actualmente el menú es de 55 euros, subirá con la Estrella Michelin. Luego hay que añadirle bebidas, claro.

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Restaurante Elkano

+34 943 14 00 24

Calle de Herrerieta 2 Getaria, Guipúzcoa provincia, España

guardado por 70 personas

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Meca del rodaballo

me encanta, uno de mis favoritos

Si alguno de ustedes es un obseso del rodaballo, si no lo es o simplemente es un pescado que pasa desapercibido...vengan. Vamos que acudan aquí siempre. Esta es la meca del rodaballo, pero no solo de eso vive Elkano.
Para empezar Elkano es un lugar muy curioso, enclavado en la preciosa localidad de Guetaria, donde huele a mar en todas sus calles, entrar a Elkano es ya una experiencia. El servicio te hace sentirte como en casa, todo formado por mujeres en sala y creo que íntegramente por hombres en su cocina (curioso). A partir de ahí comienza el festín, comienza el sabor a mar bordado bajo una técnica milimétricamente estudiada, perfecta. Sabores de siempre, como nunca. Y la mejor representación son las cocochas en diferentes cocciones. Una primera rebozada, pero con un rebozado tan fino que es de una delicadeza sublime. La segunda es una cococha a la brasa, la más diferente, con un potente sabor a madera pero que no esconde las propiedades de la cococha. Por último una cococha al pil pil de escuela, de manual. Las tres cojonudas. Lo siento, no lo puedo describir de otra forma.
Y para cerrar el banquete, qué mejor que el rey de la casa, un rodaballo a la brasa. Espectacular de sabor, con un jugo de aceite, sal, vinagre, agua... que se entremezcla con la propia grasa del rodaballo casi formando un pil pil. Los lomos limpios y perfectos de tersura, tanto el del lado de la piel negra, más tersa y gomosa, como la parte blanca, más caramelizada y fina. Para poner colofón al banquete de sabor, Aitor te despieza de forma casi de cirujano, cada parte, dando una degustación de las partes menos conocidas del rodaballo, como son la ventresca, la cococha, las espinas prácticamente comestibles con sabor a brasa o el tuétano...exquisito conocer así un producto tan completo y tan repleto de sabor.
Para acabar, un buenísimo postre de manzana caramelizada y helado de leche quemada. Buah...tremendo colofón.
Servicio muy acogedor y dispuesto, aunque con tanta mesa no le de tiempo a servir el agua o el vino de la mejor forma. Exquisito pan, muy muy destacable y buena bodega, con clásicas y no tan clásicas etiquetas a precios bastante formales. Buena selección de txakolis, que acompañan más que bien.
Una experiencia que no puede dejar pasar si vienen o van por estas preciosas y acogedoras tierras. Viva Aitor, viva Elkano.

Servicio: 6
Local: 5, 5 (me gusta pero odio el gotelé, ustedes me perdonen)
Bodega: 7
Comida: 8
Precio medio: 80/ 100 pp
RCP: no hay un lugar que haga tan bien este producto 7

Arzak

+34 943 27 84 65

José Elosegi Alkatearen Hiribidea 273 San Sebastián, Guipúzcoa provincia, España

guardado por 66 personas

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Un plato que merece una visita

me encanta, uno de mis favoritos

Hablar de Arzak es seguramente no aportar. Porque no hay anda que no esté dicho sobre el que es sin duda es el restaurante en activo que más ha aportado n la historia a la gastronomía española. Y es que aunque Arzak se jacte diciendo que su base de materia prima es local y que los sabores son los de siempre..discrepo, para bien, los sabores son una sutil mezcla entre lo de siempre y algo que jamas has probado. Y eso no es nada fácil de hacer. Seguro. Vine a esta asa hace casi 20años, mis recuerdos son vagos y escasos dados que por entonces mi edad y el entonces Maite me condenaron a tomar un marmitako, que no está mal, pero joder...no voy a eso a Arzak. Digamos que en esta visita me resarcí.
Repasaré uno a uno los platos del menú, pero también es cierto que solo uno de los platos de este menú basta para hablar de la grandeza de esta casa.
Para empezar abren unos correctos aperitivos, en mi opinión con menos gracia o menos sorpresa que otros restaurantes de la misma categoría en nuestro país. Correcta la gyoza de gamba y moringa, también bueno el talo de marisco urbano y la caña de morcilla, mejor en mi opinión la cecina (espectacular) con pera y aceituna de kalamata.
Continuamos con un pescado del día, en este caso chicharro, macerado en patxaran y maíz morado. Bueno pero algo flojo respecto al resto del menú. Continuamos con unas ostras pinzadas a la brasa; cocinadas en su propio jugo con ajos fermentados, cebollas, vainilla y cacao. Un plato en mi opinión soberbio, tanto en lo visual como de sabor, repleto de ingredientes y matices pero respetando de principio a fin el sabor de mar, de ostra. Muy muy bueno.
Muy bueno también el carabinero con krill, en hierba de limón y menta acompañado de un untuoso de remolacha. Salino, sabroso, rico. Algo extraña no obstante la presentación con una tableta de bajo a forma de vídeo arte. Algo extraño...repito.
A continuación lo que para mí fue el plato más flojo de toda la cena, un huevo con pozole (maíz mexicano) y gominolas de tomate. Plato insulso, sin sabor, sin gracia, para mí impropio de un lugar así y eso que en el papel me pintaba muy bien la mezcla de sabores. A continuación llega lo que para mí es de los mejores platos que he tomado nunca. Un excepcional lenguado cocinado en caña de azúcar vaciada, con troncos para chupetear de la propia caña embebida en jugo de zanahoria 6 cupuazú. Para terminar un riquísimo y adictivo jugo de perejil y jamón. De verdad, la mezcla de sabores conocidos y desconocidos, texturas, el sabor untuoso del majado de aceite, perejil y jamón combinado con toques cítricos y dulces...excepcional, soberbio, justifica la visita solo este plato. Mi acompañante pidió un ecléctico rape Cleopatra, uno de esos ejemplos en los que no sabes si la presentación es humor o una broma. En fin. A continuación me decanté por un corzo asado con kale, margaritas de col, bimi, miso de nuez y tulsi azucarado, de nuevo un plato redondo. Con un taco de corzo y otro de ciervo, ambos en su justo punto y de sabor intenso y completo. Un pato redondo. De nuevo mi acompañante se decantó por un plato distinto, en este caso un clásico guiso de paloma torcaz, en este caso algo pasado.
En la parte dulce, cabe destacar la escarcha de castaña, un plato que cumple su función de aligerar la cena pero también tiene puntos y mezclas muy interesantes. Destacables y de precisión y bonita factura, tanto a luna cuadrada con interior fluido de menta, neroli y kiwi como el Trufón de chocolate, con cremoso de chocolate y algarroba. Preciosos peter fours, destacando para mí la rana de aguacate y frambuesa.
El servicio es simplemente encantador, te hace sentir en casa en un tres estrellas michelin, algo que rara vez ocurre. Es cercano, agradable, cariñoso. Muy buen pan. Bodega completísima y sumiller al nivel del resto del servicio, muy bueno y recomendando algo acorde en cuanto a gustes y precio, un acierto. Fetén jeje.
Por todo esto y por lo que ya es historia, hay que decir al menos una vez en la vida...yo estuve en Arzak, yo disfruté allí.

Servicio: 9
Bodega:8
Local: 7
Cocina: 8 (aunque algo desigual el menú, sus platos,tal y como he descrito arriba)
Precio medio: menú degustación 210 euros pp
RCP: 7,5

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Casa Lac

+34 976 39 61 96

Calle de los Mártires 12 Zaragoza, Zaragoza provincia, España

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Gran barra de pinchos de verduras (y mucho más)

me encanta, uno de mis favoritos

Si pasan por Zaragoza y les gustan las verduras (y en general comer bien) no duden en pasar por Casa Lac. En concreto mi crónica está basada en comer a base de pinchos en su barra. Y como se puede notar por mi entusiasmo, la experiencia fue verdaderamente maravillosa. Para empezar y a diferencia de muchas barras de Zaragoza, aquí los pinchos se hacen al momento y no se recalientan, algo que como se pueden imaginar es otra dimensión.
A continuación relataré todos los pinchos que comimos o lo que es lo mismo, disfrutamos. Comenzamos por un puerro baby frito dos veces, rico. También pedimos lo que para mí fue de lo mejor de toda la velada, una penca de acelga rellena de jamón y velouté de hongos, acabada con una fina salsa holandesa. Impresionante. El único pero es que quizá quieran pedir más de una, dado que sabe a poco. Continuamos con una barquera de tomate relleno de unos riquísimos pimientos asados con aceite de oliva, aceituna negra y boquerón. Refrescante, a priori sencillo pero muy equilibrado de sabores. Continuamos con una tostada de foie fresco, Rougie, con manzana asada. No es nada sorprendente pero está muy bueno, eso es así. Por último probamos una albóndiga de venado y cerdo ibérico, riquísima, poco hecha, con muchísimo sabor y un fondo que acompañaba de maravilla. De nuevo, al igual que la penca se quedarán con ganas de más. Por último acabamos tomándonos unos higos rellenos de queso, lo más flojo de la comida, demasiado dulces para mi gusto (ya sé que soy más de salado que de dulce).

Servicio muy agradable y profesional. Buen pan y buena selección de vinos tintos por copa. Local agradable, con sabor, auténtico aunque la barra es pequeñita y algo estrecha, en cualquier caso merece la pena la lucha por hacerse con un hueco. Sin duda, si pasara por Zaragoza, volvería.

Bodega: 5,5
Servicio: 6
Local:7 (barra pequeñita eso sí)
Comida: 7,5
Precio medio: en barra y de pinchos 20-25 pp
RCP: 7, 5

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