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Profesional del mundo de la moda; adicta a ésta y a las tendecias de diseño, incluídos los nuevos restaurantes. Foodie y amante de los cocktails. Y Mamá.

Pilar Monfort

Panda Patisserie

+34 606 28 26 08

Calle Desengaño 11 <m> Callao 3 5 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 30 personas

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Festín de sabores y matices nuevos. Calidad excelsa. Salón precioso.

me encanta, uno de mis favoritos

Hay tardes que una quiere encontrar un pequeño refugio de tanto trajín, ruido y polución en Madrid. Tardes de otoño que apetece refugiarse en un lugar agradable y tranquilo y ver llover a través de amplios ventanales con un Latte caliente entre las manos y un buen libro. Tardes de reencuentros con amigas a las que tienes mil cosas que contarle y necesitas un lugar semi-clandestino y no muy ruidoso para explayarte. Tardes con un mono horrible de azúcar en las que te apetece sentarte en un restaurante de postres (algo que solía hacer en Nueva York o en Londres) y que te deleiten con postres preciosamente emplatados y acompañarlo de una carta de tés de calidad y bien servidos.

Para todas estas tardes, y mientras el sitio siga siendo semiclandestino, yo he encontrado en Panda el lugar perfecto. Como sabéis los que me habéis leido por aquí alguna vez, soy asidua a japoneses y entre ellos a Hattori Hanzo. Pues bien, este proyecto llegó a mis conocimiento a través de una preciosa foto que publicó el restaurante en twitter de unos macarons con orquideas que me dejó fascinada y donde hablaban de la primera pastelería japonesa de Madrid. La verdad es que había probado algo en el extranjero pero nunca en España, y creo que hay alguna pastelería japonesa en Barcelona, pero no me sonaba en Madrid. De nuevo, igual que hizo el restaurante el año pasado, me ha sorprendido mucho esta propuesta no sólo original sino mimada y cuidada al detalle.

Desde entonces he ido 3-4 veces y a todo el mundo que llevo se queda fascinado y suelta un: "pero como sabes que está esto aquí!". Y es que salvo en rrss, no le han hecho mucha publicidad al sitio, que al compartir espacio con el salón principal del propio restaurante, pasa muy muy desapercibido. Esto lo hace ideal para escaparse allí a relajarse, siendo uno de los pocos sitios donde poder "pensar" (sí, ha veces se agradece un sitio donde la atmosfera te permita ejercitar el cerebro...), leer o incluso "hablar" (y sí, también se agradece poder mantener una conversación sin estar pegando voces como me pasa en Mama Framboise cuando no tengo otra pasteleria cerca).

Me fascina además del ambiente, el tipo de clientela que tiene: muchos muchos asiáticos (lo cual dice mucho del sitio), expats buscando dulces japoneses en Madrid; gente del mundo de la moda; actores famosos memorizando guiones; creativos publicitarios buscando inspiración; ilustradores aprovechando para dibujar en las amplias mesas de madera; y muchas muchas señoritas y señoras con amigas buscando tés y dulces de calidad. He de reconocer que la atmosfera que se respira me inspira, relaja y fascina a partes iguales.

En cuanto a la comida y bebida, lo sencación principal que te llevas es la de "calidad" y "frescura". Harta de consumir tartas y postres que llevan horas y horas en vitrinas, la verdad que comer dulces recién emplatados es una experiencia 100% nueva. La fruta, de increíble calidad, se ve recién cortada; los crujientes crujen...; los bizcochos tienen la humedad adecuada; los chocolates tienen aromas y matices y se aprecia que usen Valrhona...
El "lava cake" de chocolate que llaman Fuji es sencillamente una obra de arte y el sabor del bizcocho casero a modo de soufflé de chocolate es bestial. En fin.. mejor ir y probarlo. Pero pensad en dorayakis de chocolate blaco Ivoire Valrhona y rosas con gel de lichi y fresas frescas; limonada casera de yuzu con stevia; té con pétalos de cerezo y sabores salinos, dulces y florales; macarons de té verde y frambuesa; matcha latte con leche de soja y kinako y un largo etc de sabores nuevos.

Y luego está la estética. Me parece impresionante el tandem que hacen la estética japonesa aplicada al mundo dulce. Si en la gastronomía japonesa hay mucha lírica, en la pastelería japonesa el uso de colores, flores y hojas da lugar a postres muy muy bellos que es imposible no fotografiar y pedir perdón antes de comerlos.

Honorable propuesta no solo culinaria sino cultural por parte del restaurante Hattori Hanzo que no hace sino afianzarlo como el restaurante japonés más disruptivo de los últimos tiempos y, en cuanto a mí, el que más me ha enseñado acerca de la cultura gastronómica japonesa. Mención aparte merece el blog del sitio donde si te quedas con curiosidad tienes una enciclopedia sobre Japón y todo lo relacionado a los platos que comes, la historia que hay detrás, proceso culinario, etc.

Lugar imprescindible para mí que me hace debatirme internamente entre mis ganas de darlo a conocer a mis allegados y sorprenderlos y mis ganas de que siga siendo clandestino y sólo para mí! :)

Intolerantes a la lactosa, celíacos o personas anti-gluten como yo estamos de suerte: leche de soja sin coste extra y varios pasteles sin gluten.

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