El restaurante A'Barra abre sus puertas en mayo de 2016 en la calle Del Pinar, 15. Un amplio y luminoso inmueble, distribuido en distintos ambientes: el restaurante para disfrutar de la gastronomía de máxima calidad, y una extraordinaria barra donde puedes ver en directo cómo cocinan.

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24/11/2016

Primer acercamiento. Calificacion provisional hasta nueva visita.

Lo nuevo del grupo Albora.

4-6-2016. Mediodía.

Primera visita a este nuevo establecimiento perteneciente al grupo Albora, que ocupa el local que antaño ocupara El Bodegón. Por lo visto no se han escatimado medios para convertir a este establecimiento en un lugar de visita obligada para los amantes del lujo, la clase, los negocios y/o el buen comer. Una completa reforma, donde cuentan que han empleado hasta siete millones de euros.

Desde luego, en esta primera visita, parece que ya hay un gran interés por conocer el sitio dada la afluencia de público, aunque intuyo que los actos que se celebraban en una escuela de negocios muy cercana, también han podido influir.

Instalaciones importantes que hemos podido apreciar los cuatro visitantes de hoy en la gentil visita que nos han ofrecido y hemos realizado a las instalaciones, en la cual hemos apreciado salones panelables que admiten reservados, donde se puede comer a la carta o un menú de degustación a 65€/pax, sin IVA; una futura barra, próxima a inaugurar donde se ofrecerá un único menú de degustación diferente al anterior (14 pases a 80€/pax, sin IVA), que incluirá unos snacks a tomar en la cocina; una "mesa de la cocina" situada en el interior de ésta y el bar Joselito, situado a la entrada a la izquierda, donde los clientes y solo los clientes, esperan la asignación de mesa, pudiendo amenizar la espera con degustaciones de jamón, vinos de jerez o champagne.

Se trabaja el recetario tradicional cuidando siempre el producto, no en balde, cuenta entre sus socios a los propietarios de Joselito o La Catedral de Navarra, ademas de disponer de un pequeño huerto en las mismas instalaciones. Y al frente de las cocinas, un afamado chef, fichado no hace mucho tiempo desde su anterior destino: Zalacain. J.A.Medina, que ademas de estos fogones se ocupa de la dirección gastronómica del grupo Albora.

Sala numerosa, atenta, profesional, dirigida por Jorge Davila, socio, director del establecimiento y jefe de sala tanto en ésta como en Albora.

Importante bodega, mas de 700 referencias, a la vista, separada en dos recintos acristalados y dirigida por Valerio Carreras, sumiller muy conocido por el sector.

Como es lógico, la carta de vinos que te presentan es voluminosa, por calidad y cantidad, aquí no falta de nada, eso si, a precios en consonancia con el lugar. En este punto nos decantamos por un Conasbrancas, DO Ribeira Sacra, una mezcla de uvas godello, doña blanca y treixadura que goza de 91 puntos en la guia Parker.

En lo que respecta a la carta de comida, tal como ya había avanzado anteriormente, cabe la posibilidad de pedir a la carta, no muy amplia y con posibilidad de pedir medias raciones, o la posibilidad de menú de degustación, en cualquiera de los casos es importante resaltar que los precios no contemplan el IVA. ¡Que manía con no informar de los precios finales!

Nos hemos decantado por el menú de degustación, es un menú cerrado pero que admite cambios, por alergias o intolerancias.

- Crema de txangurro con aromas de jerez y lagrimas de apio nabo. Justito de sabor y un tanto apelmazado. No me ha convencido.

- Buñuelos de camarón. Bonita presentación, buen tamaño y presencia del camarón, pero recuerda mas a una tortilla que a un buñuelo.

- Ensalada de judías verdes, burrata y verduras naturales. Buena calidad de producto, mucha frescura en boca.

- Arroz de montaña con setas, caracoles e hinojo. Plato muy interesante en su confección, un plato muy sabroso, excesivamente sabroso, una disminución en la cantidad de sal y picante, le hubiera permitido mostrar toda su bondad. Se nos dijo que les gusta aportar un poco de alegría a los platos, cosa que no nos molesta en absoluto, pero el problema es que no había alegría, había juerga.

- Bogavante nacional con vermut blanco, naranja, azafrán y salicornia. Plato técnico, que necesita una salsa que permita percibir los matices en boca, y un buen producto de base. Ninguno de los dos componentes han estado a la altura. No está malo, pero al menos hoy, no ha cumplido expectativas.

- Lengua de ternera glaseada con rostí de patata y edaname. Plato clásico entre los clásicos, ejecutado con elegancia, pero excesivamente meloso.

- Cabezada Joselito con cerezas y flor de romero (plato de sustitución). Plato ya conocido desde Albora, y que aquí se ejecuta perfecto. Es un plato ganador, por producto y por tratamiento.

- Sorbete de flor de sauco con frutas. Buen prepostre que cumple perfectamente su misión, pero menos frío le hubiera venido mas que bien.

- Composición de chocolate. Postre típico y recurrente en cantidad de lugares. Chocolate. Es verdad que está presentado de forma elegante, que no está malo, pero empieza a ser cansino el recurso del chocolate.

Si me fío solamente del menú de degustación, sinceramente, no ha saltado la chispa, me ha parecido un menú muy plano, demasiado fácil y simple para un lugar como éste, sin embargo en la carta he visto, platos interesantes, y eso unido a que no me rindo fácilmente, harán que vuelva por aquí.

Pamplinero

Dicen que es una de las grandes aperturas de 2016, espero que no muera de expectación.

14 de abril de 2016

Avelio

Qué ha pasado Mister Gath?

5 de junio de 2016

Miss Migas

El rodaje, el rodaje..... pues me ahorro el rodaje, y los euros que van acoplados claro.

8 de junio de 2016

spider72

Pues con esos precios no hay rodaje que valga, sinceramente...

8 de junio de 2016

spider72

Anda...Valerio ha dejado Caray por lo que veo...pues el local lo va a notar y mucho.

8 de junio de 2016

Gath

Excelente profesional, una persona entendida, discreta y muy amable. Un buen fichaje.

8 de junio de 2016

spider72

Sin duda lo es...pero el problema es que después de leer la reseña, mis dudas acerca de este local han aumentado aún más. Ya no las tenía yo todas conmigo, que no es el primer comentario "regulín-regulán" que leo...y con estos precios hay que tener todo atado y muy bien atado.

8 de junio de 2016

10/06/2018

El Santo Grial de los restaurantes madrileños

Junio 2018

A Barra, es el Santo Grial de los restaurantes madrileños. Lo tiene todo: sala, cocina y bodega.

- Cebolla en texturas, pure de tupinambo y remolacha.

- Alcachofa de Mendavia con caldo de jamón joselito.

- Huevo de galiña de Mos, guiso de setas, pan de especias y cristal de setas y pistachos.

- Rodaballo salvaje, emulsión de cítricos y toques picantes

- Steak tartar y churro de patata

- Corzo, remolacha y torrefactos

- Manzana verde y hierba Luisa

Batería de aperitivos para empezar y petit fours para cerrar, cortesía de la casa.

Honestidad y rigor en la cocina. Un 10.

Para beber un sedoso champagne Les Semblables pinot noir, malbec argentino Calcáreo mineral y profundo, y dos joyas: Jeréz Dulce Romate del 74, ni denso ni empalagoso, ahora similar a un Oporto, y manzanilla pasada del año 41, salina y en plena forma. Acojonante Valerio Carrera. Otro 10.

Modélico servicio de sala a cargo de Jorge Dávila, elegante, discreto  pero cercano, amable sin pelotear y pendiente sin agobiar. Otro 10 más.

La decoración y el ambiente te dejan sin palabras, comer en un reservado forrado de madera, con un Tapiés y un Viola colgados de la pared no es habitual.

125 € p.p., nadie dijo que la felicidad fuera barata.

Una suerte tener en Madrid este pedazo de restaurante.

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Enero 2017

Muchas ganas teníamos de visitar A Barra y no defraudó en absoluto, os cuento... De los varios espacios que tienen nos decidimos por reservar en la barra gastronómica, un impresionante espacio con una barra semicircular, revestida hasta el techo de madera, donde dan de comer a unas veinte personas, sentadas alrededor de una cocina en la que varios cocineros van elaborando y sirviendo los platos de un menú degustación, que consta de 8 platos a mediodía (65 €) y 14 por la noche (105 €).

Nosotros tomamos el de mediodía y los ocho pases consistieron en:

- Consomé de carne sabroso y muy concentrado, servido con una fina espuma, como si de un café irlandes se tratase.

- "Sandwich de pato" presentado en un pequeño bloque, carne tierna y desfibrada, para comer de un bocado.

- "Bombon" de foie envuelto en lechuga acompañado de un suave caldo de pescado.

- Alcachofa de La Catedral con espuma de tupinambo.

- Pimiento del piquiillo asado con una suave crema de brandada de bacalao.

- Lomos de salmonete asado, con caldo de sus espinas y tapioca.

- Jarrete de ciervo a baja temperatura acompañado de un hojaldre trufado.

- Su versión de la tarta sacher.

Todos unos platazos, del primero al último, impecablemente servidos y ejecutados.

Mención aparte merece el apartado líquido, a cargo del gran Valerio Carrera, poniéndonos en sus manos bebimos como base un tinto Ganivet del Jura, ácido y complejo, que fue bien con todos los platos del menú. Entre medias nos fue poniendo alguna que otra joyita: un amontillado Agustín Blázquez de los años 50, sidra de hielo vasca, Pajarete de Tarragona solera 1851... una locura. Terminamos con un Armagnac Baron Legrand de los años 70, como requería la ocasión.

Pues eso, como dicen ellos mismos, una cocina de "tradición divertida" y unos vinos para recordar, un auténtico disfrute. Muy merecida estrella Michelín. Vengan!

08/01/2017

Una merecida estrella Michelin

Tenía muchas ganas de conocer y disfrutar de A' barra en su versión de barra gastronómica y excepto algún paso, todo fue verdaderamente una experiencia espectacular.

Llegamos a A Barra y de primeras el local te abruma, te abruma por lo verdaderamente bonito que es. Da igual que hayas estado en varios lugares de una, dos o tres estrellas Michelin, se nota el pastizal (perdónenme que hable mal) que se han gastado los dueños y socios del ya conocido Álbora (Joselito y comservas La Catedral). Y eso tiene algo de bueno y algo de malo, porque no dejas de sentirte fuera de casa por unos segundos. Fue el 6 de enero, para comer y reservamos a mediodía (como justo un año antes hicimos en Álbora).

En A barra se come genial, eso es así y quien diga lo contrario seguramente es porque opina sin haber estado. Se nota el nivelazo, desde los raviolis rellenos de setas y caza, pasando por el crujient de chantarelas (en nuestro caso creo que fue pie azul), tuétano y anguilas de monte y acabando por el mejor de los entrantes...yemas & yemas , creado con yema de huevo, panko y lleva de erizo... lo mejor del menú en mi humilde opinión,con diferencia abismal. No he nombrado el primer plato del menú, un cremoso de setas y piñones ahumados, totalmente prescindible en mi opinión, demasiado frío y con los piñones blandos para mi gusto. En el apartado de pescado nos deleitaron con un muy buena lubina salvaje con pil pil de espinacas y frutos secos, rico rico. Y un poco destacado lagarto Joselito (corte más conocido de lo que te cuentan) con puré de patatas y zanahoria. Por último muy buen postre de café, baileys y crema de castaña. Como detalle final (dado el día que era) roscón con chocolate amargo o crema por encima.

El servicio de sala me pareció verdaderamente amable y profesional, algo que se espera, por otra parte de un lugar de esta categoría. No obstante tengo que admitir que hay algo que no me agradó tanto. Me encanta que te atiendan las personas que más sienten su trabajo...los cocineros (Diverxo, Montia, el invernadero..) pero siempre y cuando sepan transmitir su trabajo y su pasión, si no es así, el trabajo de los responsables de sala es mejor...y eso sucedió en mi opinión en este caso, las dos personas que nos atendieron fueron amables (no podría decir lo contrario) pero no hicieron de esta experiencia, una mucho mejor,ni más especial, de hecho tenían un tono que sonaba algo enteradillo, sobre todo si lo que te decían no dejaban de ser obviedades.

No obstante, como digo, el personal de sala me pareció excepcional, algo que no extraña si la persona que estaba a cargo era el que fuera en otro tiempo encargado de Piñera, del que tan buenos recuerdos tengo. Otro tema que me gustaría que mejorasen es que no te intentaran todo el rato vender que por" la noche es otra historia mucho mejor", he venido a mediodía, me estoy gastando un dinero, estoy invitando a familiares...háganme vivir una buena experiencia y ya repetiré por la noche sin tener que decirme nada, pero no me hagan sentir que estoy en rebajas y que si quiero más calidad siempre puedo comprar la gama de nueva temporada.

Dicho esto, espectacular, volveré en otra temporada, ya veremos si de noche o no...

Sala: 7

Local: 9

Bodega: no nos mostraron la carta, nos dijeron que si queríamos fiarnos de ellos así que no sé valorarla.

Cocina: 8

RCP: para ser un lugar con una estrella Michelin, relación calidad sabor-experiencia- precio espectacular a mediodía.

Síganme, no se corten y vean todas las críticas, valoraciones y documentos gráficos en lamandarinavaliente.wordpress.com o a través de Twitter en @lamandarinaval

dagger

+1 al personal de sala, pero yo creo que hay una pequeña fricción entre el rollo distendido que le quieren dar a la experiencia de comer en barra y charlar con los chefs, y el trato del personal que es tan correcto y "encorsetado" que por momentos te hace sentir un poco incómodo

9 de enero de 2017

12/10/2018

Showcooking en estado puro

A'Barra es un restaurante moderno que tiene varios conceptos de sala dentro del mismo local. Por un lado, el restaurante más tradicional de mesas y por otro, el que yo disfruté, en barra y viendo cómo cada uno de los platos se van desarrollando. De este modo, los cocineros explican con multitud de detalles cada plato, con sus ingredientes, curiosidades...

Yo elegí el menú corto, aunque en verdad, al mediodía y en barra sólo ofrecen el menú de 8 pasos que yo tomé. Sin duda, el mejor plato, y coincidimos varios comensales, fue el falso ramen con algas, setas y huevo. También coincidimos en que el plato más flojillo era la carne. La verdad es que le faltaba algo de contundencia en el sabor a pesar de que el punto estaba muy bueno. De postre, chocolate en varias texturas que si bien está muy bueno, no es tan sorprendente o innovador como si lo fue, por ejemplo, la interpretación del cocido madrileño.

En definitiva, una buena y agradable comida en un restaurante que merece y mucho la pena. Creo que volveré, porque el menú de barra es diferente al de sala. Habrá que probarlo también.

21/01/2018

Cuando el local resalta más que la comida...

Vamos a ver, para nada se come mal, todo lo contrario, pero no es el flipe absoluto que esperas de un estrellato Michelin. Se come muy bien sin más.

Cuidado servicio, cuidada presentación, excelente local pero la comida no es redonda.

Salimos a 110 por barba con vinos muy contenidos (dos botellas), ósea que no para todos los días.

Como no sea de trabajo y no pagando yo, dudo que vuelva.

10/10/2017

Un sitio que merece mucho la pena

Cenamos en la barra el día que abrían después de las vacaciones de verano, un grupo de 4 y nosotros, total 6: en familia, estupendamente.

El sitio es espectacular, se nota la pasta que se han gastado, desde la decoración, pasando por las instalaciones... incluso los cuadros que tenían. La verdad muy chulo...

Menú acorde con el sitio, a muy buen nivel. Muy buen rollo con los cocineros, cercanos, explicando todo y atendiendo a todas las dudas, seguro que ayudó que éramos pocos pero se agradece.

Mención a parte para el maridaje de vinos. De los mejores que he probado, muy bien acoplado con referencias curiosas y sobre todo muy bien explicado. Nos gustó muchísimo el trato que nos dieron. Gran trabajo de Valerio Carrera y la persona que tenía con él.

Un sitio al que volveremos seguro, no se lo pierdan...

17/05/2017

Brillante experiencia gastronomica

A´Barra se ha convertido en uno de los mejores restaurantes de Madrid en muy poco tiempo, y ahora entiendo el porqué.

Lo primero de todo, en un local espectacular con todos los detalles, Joselito y LC han creado este oasis gastronómico cerca de la calle María de Molina. Dividido en dos partes, restaurante y barra gastronómica, A´Barra cuenta ya con una mas que merecida estrella Michelin.

Esta opinión se basa en cena de viernes en barra gastronómica que contiene 14 pasos, preparada y servida delante del comensal. Sala para 16 personas, sentadas en una barra.

Allá vamos...

1. Bombón de Tomate LC - Gelatina transparente de tomate con el que abrir el apetito. textura perfecta, sabor fresco.
2. Bloody Mary - Famoso coctel de tomate potente, sorprendente, servido con una tosta fina con un boquerón en vinagre.
3. Churros y miel - Brandada de bacalao con un toque perfecto hecho en forma de churro. Toques de miel que le dan un sabor único.
4. Nube de presa Joselito - Falso nigiri con un merengue en la base y un poco de presa.
5. Navaja de buceo - Tailandia en el plato, usando las dos partes de la cascara de la navaja, en una se sirve una sopa de coco y en la otra la propia navaja. Sabores del sudeste asiático perfectamente equilibrados.
6. Ramen - Plato que tan de moda esta y que los cocineros de A Barra reversionan a la perfección.
7. Brioche de Rabo y Curry - Rabo de toro estofado con un toque de curry perfectamente cocinado en un brioche pequeño, envuelto en una hoja de Sisho para degustar todo junto, el mejor de los aperitivos.
8. Calamar - Dos formas de preparar el calamar que van dejando un toque perfecto en boca, tanto la parte frita, como la hecha a la plancha.
9. Homenaje a la huerta - Dos formas de tomar las habas muy correctas con un caldo potente.
10. Mar y Tierra - Cigala servida en dos cocciones, primero la cabeza y luego el tronco con una espuma y crestas de gallo. Sorprendente.
11. Rodaballo salvaje - La estrella de la noche, rodaballo de punto perfecto, con dos salsas, una de azahar y un aji que le dan una mezcla perfecta de dulzor, amargor y picante.
12. Muslo de pato - Pato desmigado servido en forma de lingote con una salsa espectacular.
13. Roca de Cereza - Primero de los postres, sabroso y fresco.
14. Manzana de Feria - Versión moderna de una manzana asada que engancha a cualquiera.

Todo esto acompañado de un maridaje perfecto.

Noche para recordar en lo que se ha convertido en una de las mejores experiencias gastronómicas de 2017.

Enhorabuena.

Alexo

Coincido... a mí me encantó.

25 de mayo de 2017

04/08/2016

Palabras Mayores

Abarra entra directamente en mi top de los mejores restaurantes de Madrid. Tiene varias estancias, desde la inmensa barra de piedra gallega donde 22 comensales pueden disfrutar de un menudo gustación por 88 y posibilidad por 35 € euros de maridaje. Varios reservados, todos con luz natural y espacios perfectos para reuniones de seis-ocho personas hasta 22. Una carta no muy extensa que apuesta por producto y calidad máxima. Equipo de sala de altísimo nivel y abundancia de camareros para que nunca falte de nada. Inmensa carta de vinos con una abundancia de referencias nacionales e internacionales que apabulla. Le encuentro una sola dolencia, que es la propuesta de postres donde no consigo encontrar la inmensa creatividad que hay en el resto de la carta. Manteles y servilletas de lino y una cuidadisima decoración a base de madera que sorprendentemente permite que la conversación sea fluida e íntima, sin la típica reverberación de la que adolecen muchos restaurantes en Madrid que apuestan por estas texturas. En mi primera visita he podido descubrir un canelón de ibérico magnífico, un arroz con verduras de un potentísimo sabor y el punto del arroz en un estado de gracia (aunque en mi caso les sobraban los caracoles, pero no podía ser todo perfecto). Y como principal pedí la cabezada de ibérico, un plato de carne que se deshace con mirarlo y que casí no necesita cuchillo y que viene presentado en el plato apenas acompañado, apostando porque la pieza se defenderá por sí sola. Y vaya si lo hace!

Para los vinos preferimos ponernos en las manos del Sommelier que sólo nos preguntó tres cosas: tinto o blanco, nacional o internacional y si teníamos alguna preferencia por alguna región. Y con estos tres datos acertó de pleno con un vino de Borgoña francés maravilloso! Qué gozada tratar con gente profesional.

Precio acorde con el enorme despliegue de medios que se ha dispuesto para que venir aquí a comer o cenar sea una de las experiencias más alucinantes que hay en Madrid. Es caro? Sí, y probablemente para muchos será incluso muy caro.

La inversión económica que han hecho sin duda es muy arriesgada pero se agradece que en Madrid haya restaurantes donde puedas comer cosas que se acaban de cocinar, no la maldita quinta gama que ha inundado de uniformidad muchas de las cartas madrileñas. Para darse un homenaje

Miss Superlike Aveli...

Estoy esperando a que comente este sitio D. Fernando ...vaya lo antes posible

11 de mayo de 2016

Fernando Encinar

Jajaja se intentará! :)

11 de mayo de 2016

28/02/2018

Espectacular!!!!!!

Ayer cenamos en la Barra Gastronómica el menú 150 aniversario basado en el cerdo ibérico y aún estoy entusiasmado. Espectacular!!!!!!!!
El local, el servicio, el trato y las comida de 10. Todo tipo de explicaciones sobre la recetas con amabilidad , y a tanto llegó, que nos invitaron a visitar la cocina.
Uno de los comensales de la barra había ido tres veces esta semana, y ayer era martes!!!!!
Muy recomendable por precio , calidad y disfrute.
En el siguiente cambio de menú vuelvo con seguridad.

06/01/2017

Altos vuelos

Comida julio 2016

Brevisimo: Local para quedar como Dios en una comida de empresa, tanto por local como por servicio o comida

Y si se controla a base de medias raciones, sales a menos de 60 €

02/08/2016

Se convertirá en un clásico

Visita a mediodía en este julio asfixiante. Público mayoritariamente masculino (mediana edad) por negocios y con pasta (mujeres pocas), decoración bastante bien, al estilo de ahora, claridad, madera y unos tomos de la Espasa Calpe de relleno de las estanterías que me parece darles un gran uso, felicidades (si necesitan más o unos Aranzadis, a su disposición). Las mesas aceptables para 2 personas y separación considerable. Problema de acústica, retumbaba el local bastante.
La comida, pues la esperable, la verdad. Mucha materia prima y buena elaboración. El canelón ibérico estaba bueno, sabroso y bien hecho, es recomendable, el pulpo bien sin ser memorable. El atún bien y la merluza de gran calidad. Nada sorprendente. Tienen medias raciones que se agradece. El sumiller ya decía yo que me sonaba (Valerio), muy atento y bien entendido (como ya sabíamos). Tomamos un tinto gallego novedoso y bastante aceptable.

De postre el exótico de mango y yogur, que estaba bien sin ser excelente. El milhojas según mi compañero estaba muy bien hecho. La cuenta bastante cara, pero no creo que nadie esperase otra cosa.

A mí para comer de negocios en plan un poco rancio me parece estupendo (si mejora la acústica), para ir un viernes a cenar pues me da un poco de pereza, será el sitio, será el espíritu del Bodegón..., a saber...

30/05/2016

Brutal - Calidad en uno de los mejores restaurantes de Madrid.

Mayo 2016

Espectacular 1ª visita a este nuevo proyecto de los dueños de conservas la Catedral y Joselito (cerdo ibérico). Un restaurante que seguro se convierte en un clásico como lo fueron Jockey, Zalacain, o Horcher… el primero de ellos cerrado y los otros dos demodé e incluso en oferta por web, de Zalaca se han llevado al chef. A´barra entra a competir más con O’pazo, el Paragüas o Goizeko Wellington con algo más de frescura en la cocina, más actual sin pasarse al fusión y también en cuanto ambiente y sala mucho más moderna e interesante que el aburrido Paraguas o Goizeko. El público es muy parecido, gente de avanzada edad, mesas de negocios o clase alta por lo general, hablamos de un restaurante con un cubierto medio de 70/80€. El menú degustación (que no probé) son 65€ me parece una buenísima RCP para la calidad que probé. Servicio muy amable y proactivo te hacen sentirte cómodo e intentando agradar, sugerir, etc.
Mientras esperaba al resto de la mesa, esta vez éramos 4, me senté en la barra de jamón y algunos vinos olorosos y de jerez. Pedí recomendación de un oloroso, muy rico. Y me dieron a probar una loncha de los 3 jamones que tenían ahí (Joselito of course) que cortan con demasiada delicadeza y en una finura difícilmente superable. Para ir abriendo boca pedimos la trilogía de Joselito, 3 distintas ‘añadas’ de ibérico (2012, 2011 y 2010) que te sirven en unos platos pequeños en tres alturas, con su correspondiente tarjeta de visita del cerdo, año y otras características. El 2010 sin duda el mejor, e incluso el mejor cortado. El único pero es la finura del jamón que para mi gusto es excesiva y que las raciones son más bien pequeñas para semejante delicadeza, así que pedimos otro plato pero solo del 2010. Después de esta inmejorable apertura de boca, pasamos a la mesa, salón muy amplio con mucha luz como si fuera una comida más que una cena (Spain is different, a las 21:30 es totalmente de día), me encanta que haya espacio entre mesas, porque hay algunos restaurantes que vas y parece que cenas con la otra pareja y tienes que hablar casi en siglas y sin apellidos claro. Pues en nuestra mesa estábamos impolutos, nos acercan la silla, en seguida tienes un camarero dándote a elegir el pan, el agua, etc. Carta corta y sencilla en la que predomina solo el producto, en especial de cerdo y el huerto. Lo elegiría todo y te ayudan con medias raciones de todos los platos, incluso segundos. El maître nos cuenta los dos platos fuera de carta (alcachofas con edulis y Rodaballo) y ayuda a elegir la cantidad y la mejor forma de compartir de todo. Optamos por lo siguiente:
Bueno, primero nos trajeron dos aperitivos buñuelo de camarones y unas croquetas de jamon Joselito buenísimas.
-Espárragos blancos con papada de ibérico 24€ (una fina capa de la grasilla del cerdo que esta de morirse) y salsa holandesa. Impresionantes los espárragos, los mejores que he probado en mi vida, la panceta potencia y no tapa el sabor, brutal y la salsa holandesa muy suave no desentona. Un auténtico MUST. Nos pusieron 3 por cabeza.
-Alcachofas con boletus edulis, buenas pero nada del otro mundo. Prescindibles para mí.
-Canelón ibérico Joselito 22€, pequeños canelones relleno increíble con un poco de chorizo por fuera. Como comerse un plato de macarrones con chorizo de tu abuela, con una calidad extrema. De lagrima.
De principales pedimos Rodaballo para todos y cabezada de Joselito a la brasa 26€. EL rodaballo sí que era salvaje solo viendo el tamaño que tenía, ni en O´pazo. Y estaba perfectamente cocinado, en ese punto en el que parece que está un poco crudo pero en verdad está en el punto óptimo. De 10. Y la cabezada también muy buena, blandita que se deshacía con el tenedor, pero el rodaballo le ganó. Me pudo faltar por ponerle un pero alguna guarnición o acompañamiento, el rodaballo venia con un mini tartar de tomate, poquita cosa. Por lo demás impecable, el timing de platos, velocidad, presentación, todo.
En esta experiencia increíble no podía falta un buen vino, sumiller encantador nos recomendó en base a alguno que sugerimos y al final acabamos bebiendo un blanco de Borgoña, Santenay. Y de tinto Alión.
En los postres optamos por un postre de chocolate y probé el milhojas. Ambos top. Por ultimo comentamos que faltaba una tabla de quesos en la carta… y el camarero nos oyó y nos dijo que nos la ponía, 4 quesos distintos a cual mejor. Para este homenaje de queso pedimos otro vino recomendado Artadi, que me sorprendió gratamente… incluso tras haber tomado mi vino favorito que es el Alión.
El remate final fue ya un Tokai (vino dulce húngaro) espectacular de 6 puttonyos, los puttonyos es lo que le da el dulzor al vino. (es.wikipedia.org/wiki/Puttonyo).
Café e infusiones invitados por el restaurante y a una copa de vino austriaco dulce que nos sirvieron mientras nos enseñaban la fantástica bodega que tienen. Un detallazo y un sumiller muy simpático que nos habló de vinos, sus gustos, recomendaciones, etc.

Hacía tiempo que no salía de un restaurante de este nivel tan contento, la calidad se paga, pero aquí hay mucha calidad y buenas formas.

Gath

Muy buena reseña, me has dejado con los dientes largos estilo morsa.

27 de mayo de 2016

Bermar

Alión... no tienes mal gusto no.
Me apunto Puttonyo.
Iremos sin dudarlo.

27 de mayo de 2016

25/04/2017

Maridar lo descubrió en febrero de 2016

Próximamente

El nuevo restaurante de Albora

17/05/2016

Apuesta por la alta calidad

La del restaurante A’Barra no es únicamente una nueva apertura en Madrid que pareciera vivir una eclosión de recientes espacios, sino una apuesta decidida, ambiciosa y arriesgada por un estilo de restauración que algunos creen que pasó de moda y otros creemos que nunca se fue. Lo único que ha ocurrido es que la tradición, el refinamiento y el lujo comedido son atributos más complejos de cara a generar ese molesto ruido de fondo que a veces afecta a la gastronomía.

La línea de cocina resulta clara. Un envite por la calidad del producto, alterándolo de la menor forma posible para que éste brille casi de forma aislada. Dos anclajes claros, el acceso a unas verduras excepcionales por parte de Cayo Martinez (La Catedral de Navarra) y el summún porcino que representan los productos de Jose Gomez (Joselito). A partir de aquí mucho más y la búsqueda de pescados de altísima calidad en lonjas gallegas.

Sala y servicio impecables. Cubertería, vajilla, cristalería cuidadísimo. Cierta opulencia que pareciera no estar en boga, pero que todavía atrae a cierto tipo de público. De todas formas esa pompa posteriormente no se siente tanto en la cuenta, con un menú degustación a 65 € + IVA (¡qué manía!) y la posibilidad de solicitar medias raciones de todos los platos.

Comenzamos con un buñuelo de camarones que recuerda más a una tortillita en su textura que a la densidad fluida de este típico entrante.

El primer ejemplo de excelencia llega con los guisantes de Mendavia con caldo de ave. Crujientes, ligeramente dulces, excepcionales. El fondo suave para que todo el protagonismo sea de ellos. Sentido y sensibilidad.

Los espárragos blancos con lardo Joselito y holandesa no necesitan discurso, hablan por sí solos. Verdura ligeramente escaldada para posteriormente tener un toque de parrilla. De nuevo crujen y saben mucho. La grasa aporta un punto de profundidad mientras que la acidez de una ligerísima holandesa equilibra el cerdo salmantino.

El canelón ibérico es el máximo paradigma del sabor reconocido en nuestra memoria pero trasladado a un estado de sublimidad. Rigattone rellenos de secreto ibérico y salsa de chorizo; es decir macarrones con carne picada y chorizo. Si la salsa de chorizo fuera para llevar trasladaría el hedonismo al “tupperware”.

Sabroso y al mismo tiempo ligero resulta el arroz de montaña, con setas de temporada y caracoles. Grano suelto y uniforme para otro plato que habla por sí solo.

Mayor número de matices se encuentran en el bogavante con vermut blanco, naranja y azafrán. Amargos y leves ácidos que acompañan al crustáceo perfecto en su textura y que se envalentona en su sabor gracias a la utilización de sus corales e interiores en una académica salsa que lo acompaña. Sobresaliente.

El salmonete con canelón ibérico de verduras y salsa thai de cebolla roja resulta más confuso debido a que esa salsa se lleva por delante el distinguido sabor yodado del pescado. El canelón ibérico de verduras podría convertirse en un plato por él mismo ó en un aperitivo. Pocas cosas representarían mejor el alma y los gérmenes societarios de la casa.

Se vuelve a la esencia con el mero negro a la parrilla. Tras visitar Etexebarri, Josper les ha equipado con una parrilla muy parecida. Se prepara el carbón en una brasa adyacente que luego alimenta una pulcra parrilla con el conocido sistema de poleas. Pieza ancha, casi rozada por la brasa, perfecto de un punto poco hecho y jugoso como debe ser en el pescado. Acompañado simplemente de tomate y aceite porque no necesita más. Producto.

En las carnes, realmente me sorprenden con la lengua de ternera glaseada, rosti de patata y edamame. Fundamentalmente por su textura melosa, suave, como si de otro tipo de carne se tratara. Los secundarios nada invasivos para que destaque por sí solo esa académico glaseado. Clasicismo de altura.

Reivindico un prepostre limpio y fresco como este sorbete de flor de sauco con frutas. Siempre necesario, en este caso mejoraría si se pudiese servir algo menos frío para apreciar esos toques herbáceos.

Lo que nunca parece que haya pasado moda es el chocolate y después de esa anarquía de Jordi Roca, la sensación es que se ha incrementado los restaurantes que incorporan a su carta de postres, composiciones de chocolate y juegos de texturas. En este caso, bizcocho, aire, bombón y una mousse helada. Goloso, adecuado.

Reto desafiante el de este grupo de empresarios. Desde mi punto de vista uno de los desafíos será balancear y disponer de una propuesta tanto para el público más gastronómico como para aquel que suele vestir americana en fin de semana y pide el pescado más hecho.

Servicio de sala de alta escuela capitaneado por Jorge Dávila. Se sirve al mismo tiempo a todos los comensales utilizando campana de plata. Pendientes siempre de rellenar vasos y copas. Pocos días y funcionando muy bien. Como si el rodaje ya se hubiera hecho.

Abarra : Apuesta por la alta calidad.

Post completo y fotos en goo.gl/hF96Wz

Gath

Muy buena reseña Isaac, as usual, al leerla dan ganas de salir corriendo y reservar,....,no lo descarto.

17 de mayo de 2016