31/12/2013

Francisco. lo descubrió en diciembre de 2013

Arzak en Londres...y lo que hace el idioma.

No he estado en la casa madre de Arzak en el Pais Vasco, y no puedo comparar.Sí en otros restaurantes con estrella en el País Vasco.
El Atmesa está en una zona tranquila de embajadas, y no lejos del hotel Berkely y lejos del mundanal ruido,pero cerca a la vez, de los grandes almacenes. A un paso de la embajada de Luxemburgo o de la de Mejico y de la de España. Tampoco no lejos del Grenadier pub, donde va el personal a distendirse, del Ametsa (en euskera, Sueños). El hotel Hatkin lleva como 20 años edificado,pero donde ahora se levanta el restaurante Ametsa habia hace no tanto, un aparcamiento y una gasolinera.Hoy, resplandece el restaurante, despues de ser inagurado en Marzo del 2013, y hace apenas 2 meses, ( octubre 2013?) su primera estrella Michelin.
Personal amable, con Enrique el maitre a la cabeza, y de habla española, jóvenes profesionales y entusiastas procedentes de Alicante o Barcelona, por ejemplo.

Comer se puede comer bien y no tan caro en Londres, sin gastar más de lo necesario. Y no me refiero ir a Pret à manger a tomar un sandwich y una bebida, sino a restaurantes.Hay miles de ellos, y algunos ofertan - incluso entre la élite de este tipo de restaurantes- menús, sobre todo al lunch, con 2, 3 o incluso 4 platos, en los que dan calidad y buen precio.Como me decia un camarero del Ametsa, sólo es cuestión de saber lo que quieres y elegir bien el restaurante. Ametsa mismo,, tiene buenos precios para el lunch en menús de precios fijos.

Nosotros, despues de anular el día anterior, por una indisposición, al final el maitre nos encontró un hueco para el día siguiente, sábado a las 18:30' recién abiertos para cenas. Los sábados no dan almuerzos. Según Enrique estaban full, llenos a tope, si bien nosotros estuvimos hasta pasadas las 20 horas,las 8, , y aún les quedaban unas cuantas, no muchas, mesas para decir que estaban llenos. Enrique es cortés y buen comerciante, amable.

Tomamos en el bar, antes de que abriesen el restaurante, una tónica que costó 2,75 libras.
No quisimos tomar el menú degustación, ninguno de los dos que creo que tienen, aunque al echar una ojeada, comprobamos que estaba mucho mejor, seguro, que el menú fijo del dia de Navidad del Tartufo por ejemplo, y más económico.
Nos trajeron unos entrantes, tomatitos baby rellenos, unos fideos kataifI rellenos también de cabracho, unas lazadas de boniato rellenos de un paté de chorizo, y unas cortezas crujientes de las pieles del pescado con un puré de patata y pimientos vascos. Y luego ya a la carta pedimos, unas raices y tubérculos, 13 libras, unos raviolis rellenos de morcilla (black pudding)y mango, por 14,50 libras. Bien ambos., aunque igual los raviolis algo demasiado blandos. Como principales fueron una lubina con ceniza de puerro, 29 libras, y un San Pedro, con guarniciones, cuyo coste fue 28 libras. En su punto, y frescos. De postre pedimos consejo al maitre, y nos recomendó esa versión, del Opera francés, en su Oh¡¡Pera,, de Ametsa, 12,50 libras y yo pedí una gelatina- demasiado poco consistente diria yo- de champagne con falsos huevos esferificados dentro, al estilo Adriá y citricos y verbena. Otras 12,50 libras. Quizás este postre no estuviera bien elegido, un concepto moderno y con poco "diente", y seguro el vino blanco, un acido Verdejo, Rueda, de 35 libras, uno de los más económicos de la carta de vinos, fuera otro fallo. De hecho quedó vino en las copas, y no sé si en la botella. Mejor haber pedido dos copas de un mejor vino blanco, español o no, aunque su precio por copa estaba entre las 8 libras y las casi 20. El vino más que un Verdejo, Rueda, parecia un Ribeiro, y esto era debido a la zona y al terreno de cultivo de este verdejo en concreto, Castilla la Mancha.Tomamos 3 botellas de agua, a 4,50 cada una, y con el servicio "opcional" que fue cargado subió de 160,75+ 20,10 de cargo , en total 180,85 libras., cena para dos personas, sin aperitivo tipo copa de champagne por ejemplo y con un vino muy simple.

En resumen, buena instalación,personal profesional y amable, cercano, buena comida, con acento en innovaciones, pero no tan experimental, supongo que aún están tanteando el terrero, ni extremadamente vanguardista. Y agradable, estar y comer. No, no está mal. Ni vulgar ni estridente. Más que aceptable. Nos despedimos de Enrique y su equipo, deseando volver en cualquier momento, en otro próximo viaje.

Anotado: Volver al Ametsa,ir al Grenadier, volver al Whistler en la Tate Britain, etc....

Londres siempre vale la pena, haya o no dias "flojos"sin buses, ni metros, como el del Boxing day. Muchos establecimientos,o al menos un tipo de ellos, estaban cerrados hasta el 2 de Enero. Siempre descubres algo nuevo, un comerio, un rincón, un mercado, un puesto, un restaurante...
El 24 Christmas Eve, luego el 25, Christmas, luego el 26 el Boxing Day, etc..Aunque el 26 se inaguraron oficialmente las grandes rebajas. Y cientos de orientales, turistas o no, esperaban cola junto con muchas mujeres árabes, en Harrod's y otras cadenas a la busqueda y captura de bolsos Miu Miu, o prendas elitistas de Chanel, por decir dos grandes marcas.