El chef Javi Cabrera propone en este restaurante una cocina "estrictamente" de mercado, por la que desfilan rodaballos, cigalas, cordero, cochinillo, frambuesas, cerezas y hortalizas. o demás ya es originalidad y compromiso con el buen hacer. Su objetivo: brindar a los comensales "alegría para el estómago y el alma".

Ordenar por:

relevancia fecha

19/09/2017

Magnífico arranque!

Abierto en junio de 2017 en un precioso local, no muy grande (pocas mesas) y con una sobria y cuidada decoración, con una preciosa colección de arte que llega hasta el baño (no dejes de mirar al techo cuando vayas!), Arrayán está llamado a pasar a formar parte de los grandes de Madrid. Su cocina es deliciosa, una actualización de la alta cocina francesa en sus mejores aspectos: respeto al producto, materia prima de primera, cocina de temporada, comes lo que ves, salsas ligeras y sutiles, sabores equilibrados, cocciones ajustadas, raciones comedidas... todo me gustó en Arrayán!

No hay carta sino que trabajan con producto de mercado y cuentan con 2 menus, uno corto con 5 platos por 45€ y uno largo con 7 platos por 55€. Yo probé para cenar el corto pero me quedé con ganas del largo.No sabría que recomendar porque seguramente lo que yo comí ya lo hayan cambiado pero recuerdo sabores suaves, sin acidez ni picante, vuelta a la autenticidad a través de carnes que saben a carnes, pescados que saben a pescado, calidad y estética en cada plato. Una maravilla

Carta de vinos chulísima, con muchos vinos nacionales pero también internacionales, a cual mejor. Precios comedidos y con un criterio anglosajon, más que por zonas, agrupan los vinos por uvas, que para mi siempre ha tenido mucho más sentido. Hay desde Pinot Noir franceses, Zifandel americanos, Zyrah australianos y mucho vino español. De las cartas más creativas que he visto en mucho tiempo.

Muy buen servicio de sala que ejecuta los tiempos de la velada impecablemente bien. Precio medio, por encima de 60€ dependiendo del vino pero de los sitios donde te quedas con la sensación de que la relación calidad - precio está mucho más escorada a la primera. Directamente a mis favoritos

25/07/2017

Arrayán, la cocina preciosista de Javi Cabrera

Wikipedia define el preciosismo como un movimiento social y cultural de naturaleza barroca que precede al clasicismo francés y que responde a un deseo de elevación y refinamiento en los modales, costumbres y gustos. Trasladar este concepto a la gastronomía puede parecer aventurado a primera vista, pero la apertura del restaurante Arrayán en Madrid encaja perfectamente con dicho término.


Arrayán es el proyecto hostelero de Leonor San José y del chef Javi Cabrera, un cocinero con una dilatada experiencia en diferentes restaurantes como La Alquería en La Hacienda Benazuza o La Sucursal en Valencia. Arrayán se ubica en un refinado local, decorado por los mismos propietarios, en el que nada más entrar se percibe que se ha cuidado hasta el extremo cada uno de los detalles. Desde los tonos de sus paredes, a su impecable moqueta, pasando por los cuadros que decoran el local y que lo convierten además en galería de arte en la que se pueden adquirir las obras expuestas que irán cambiando paulatinamente, crean una atmósfera acogedora y envolvente en la que sentirse bien está asegurado.

En cuanto a su propuesta gastronómica, Javi Cabrera ofrece una carta dinámica que cambia diariamente en función de lo que cada mañana ofrece el mercado. El nexo común de dicha carta es una cocina elegante y depurada en la que el juego de contrastes, matices y texturas consigue creaciones verdaderamente sorprendentes totalmente alejadas de las cartas clónicas y de los sempiternos platos de moda.

Tras un huevo a baja temperatura al vino tinto y trufa, llega un salmorejo y bocarte ahumado al cilantro con espuma de aceite, concentrado de avellanas y huevo de codorniz que presagia que lo que en Arrayán se propone es algo tan interesante como diferente e innocador. Ejecuciones perfectas con un servicio de sala de los que cada vez cuesta más encontrar.

Unos trigueros con faisán y mayonesa de albahaca y unos posteriores raviolis de foie con cerezas y parmentier de queso de cabra y pato confirman rotundamente el nivel. Las presentaciones son irreprochables y el juego de texturas y contrastes que pretende Cabrera funciona en boca a la perfección.


Un risotto de cangrejos con vieira y cigala, un magnífico pez mantequilla a la sartén con puré de calabazas y guarnición de romero y jengibre y un solomillo a la pimienta completamente alejado del habitual solomillo de cualquier carta, dan paso a una delicadísima lemon pie que sirve como colofón a un impresionante menú degustación.


Arrayán además de esa carta dinámica ofrece dos menús degustación; uno que podríamos denominar "corto" y que únicamente se ofrece en servicio de comidas al precio de 45 euros y el reseñado "largo" válido tanto para comidas como para cenas que tiene un precio de 55 euros (que se convierten en 70 con armonía de vinos).


Platos de nivel sobresaliente, emplatados perfectos y un impecable servicio de sala convierten la atmósfera cuasimágica de Arrayán en uno de esos lugares en los que , lejos de postureo y efímeras modas, el disfrute está asegurado. El preciosismo ha llegado a Madrid y promete dar que hablar. Ya lo verán.

01/07/2018

Un sitio elegante donde, ademas, se come muy bien.

Junio-2018

Arrayán es un restaurante de cocina de mercado, con base mediterránea. En las presentaciones se percibe técnica y mucha estética, si a ello unimos unas instalaciones elegantes, intimistas, unas instalaciones en definitiva que invitan a una estancia sosegada, todo nos conduce a posicionarlo como un restaurante muy diferente.

Esa idea de diferenciación de las instalaciones ya se nota desde la propia puerta de acceso. Pocos son los lugares que instalan una puerta de acceso de color rojo que contrasta, con el resto de locales y portales que existen en la calle. Su presencia queda notablemente destacada.

Esos signos de elegancia también se perciben en la decoración y en la disposición de la sala. Paredes en tonos cálidos; mesas bien vestidas con mucha separación entre ellas, y con un detalle poco visto y que denota estilo: una pequeña mesita baja donde depositar el bolso o cualquier bulto que el comensal lleve, para ayudar a la comodidad de éste; obras de arte colgadas de las paredes, y un reservado dispuesto con una gran mesa redonda en un espacio instalado cual biblioteca, le dan al local un aire señorial, intimista y de elegancia que hace las delicias de los amantes de este tipo de espacios.

Reseña completa y fotos en comercongusto.es/arrayan

———-
Diciembre-2017

Hemos visitado el Restaurante Arrayán, un restaurante que lleva poco tiempo abierto en la calle Villalar de Madrid.

Es un lugar diferente, tanto por su estética como por su cocina.

La estética es sobria y elegante, con estilo. Crea una atmósfera muy agradable.

La cocina es de corte mediterránea basada en producto de mercado y que hace que los menús estén en constante cambio.

Ambos aspectos, junto con un impecable servicio de sala, han producido una muy grata experiencia.

facebook.com/comercongusto.es/posts/739770086225716

24/10/2017

maravilloso menú degustación

Restaurante de gran nivel, escondido en una bocacalle de la zona de retiro, serrano. Decoración cuidada y elegante en un inmueble con solera de solido granito que impiden la cobertura movil y por tanto las molestas llamadas de vodafone. La atención fue inmejorable aunque ayudo que estabamos en absoluta soledad.

Ya sabiamos a lo que veniamos, que no se puede elegir, que solo hay menú degustación que va variando, etc... Leí hace tiempo una disquisición sobre si el menú degustación era una imposición dictatorial al comensal que le impiden elegir qué comer y qué no, pero que permite ajustar costes de cocina. Al margen de intolerancias chorras (entiendase aquellas no diagnosticadas) o disgustos a ciertos alimentos. Hay gente que no le gustan los crudos, ceviches, caracoles, alcachofas, gambas o cebolla por más que sea gourmet y que cambiaría la elección de plato si le dieran la oportunidad.

De momento, me sitúo en la corriente eclectica de, si permite ajustar precios de cocina y compra, y se nota, bien en el plato, bien en la cuenta, me parece correcto. En este restaurante se nota en ambos. Dicese de plato rico y de cuenta baja. Los platos están todos a un nivel rozando lo sublime. Habrá platos claro, que al no poder elegir, te gustarán más que otros por los ingredientes empleados, pero su sabor es redondo y su presentación cuidada. Las salsas que acompañan son todas finisimas, mantecosas y nada grasientas. Maravillosas en sabor y envolventes del producto principal.

Pato con reducción de foie, ajoblanco con sardina ahumada, merluza confitada a la albahaca, y más platos que mi memoria elimina para dejar hueco a tonterias de internet, y una tarta de manzana crujiente por abajo, caliente por arriba, dulce pero no tanto, que fue un broche magnifico a una comida estupenda.

Por escasos 45 € cabeza (sin contar bebidas) te puedes permitir comer, degustar en el más amplio termino o deglutir un menú degustación que, a juicio del menda, está en nivel de estrella michelín. Es decir, atención mimada, presentación bonita y -lo mollar- comida rica muy rica con platos muy redondos. Ojo, cantidad abundante para ser menú degustación.

Cocina deliciosa de producto a un precio espectacularmente bueno.

10/11/2017

Producto

Cena noviembre-2017

Me siguen gustando los sitios donde pone un cartel de “Pasión” invisible en la puerta. No se ve pero se nota. Se nota en la decoración, en la vajilla, en las ganas de agradar del servicio, en comprar los mejores productos del mercado, en conocer los gustos reales del cliente,,… en definitiva, en intentar que se disfrute durante un rato.
Y en este sitio lo intentan… pero les falta un hervor.

Me explico:
El sitio es muy mono con una luz muy tenue, tonos marrones en las paredes, manteles y vajilla de nivel, servicio atento (quizás le falte un poco de empatía), éxitos musicales franceses de los 60,…. Es decir: ideal para parejitas, pero no tanto para grupos

El chef: salió tres veces a preguntar a la mesa y luego nos acompañó a la salida. Con ganas de agradar.

En cuanto a la comida, aquí no hay carta, sino un menú cerrado. Es cocina de producto en su más amplio sentido. Dos productos, máximo tres, por plato, lo cual está muy bien pues se identifica todo lo que comes y no hay nada camuflado. Pero es arriesgado, al trabajar sin red, pues si no manejas realmente bien los fuegos o tienes muchas tablas, se resaltan los errores.

A nosotros nos tocó:
• Aperitivo: Aceite, sal y una salsa de tomate. Pan bueno pero no para tirar cohetes.
• Ajo blanco. Empezamos muy bien. No llega a Amparito Roca pero casi
• Espuma de maíz: Primer fake. Un mazacote.
• Crema champiñón con pato. Mejora bastante pero esa crema…
• Bullabesa con salmonetes. Volvemos arriba. Gran sopa.
• Huevo con guisantes y foie. Si te gustan los huevos crudos…
• Lenguado menier. Rico. La crema (Menier con crema?) con ese limón no me pega mucho
• Lomo con foie. Carnaza. Simple pero muy rico.
• Tarta manzana con helado de mora. Este sí que es un postre simple pero todo coordinado
• Café.. Curioso final el poner un helado de café en una taza de café. Me gusto esta chorrada.
Quizás demasiada comida para una cena
De beber, un ribera, de cuyo nombre no llego a acordarme, que apaño bien la comida. No muchos vinos en la carta, más del 50% extranjeros, y casi todos por encima de los 40 euros

¿Qué le falla?
• Los tiempos: hay falta de ritmo entre platos. Y cuando tiene 7 platos eso es fundamental.
• No solo de producto vive el hombre. Hay que currárselo un poco más, pues hay platos que no están en absoluto redondos y algunos regularmente cocinados. Algún guiso rico hubiera quedado de cine
• Una RCP engañosa. Aunque 7 platos por 55 € en un sitio de nivel está muy pero que muy bien, si le añades los 4 euros de pan y los 15 euros mínimo de bebida (cogiendo el tercer vino más barato, que es la regla para pedir vinos que me enseño un amigo), te vas a 75 €.

En resumen, si eres bastante tripero y no eres de platos elaborados, y quieres impresionar a tu pareja en un sitio de nivel, gastándote menos de 100 pavos, este es tu sitio.

Javier B.

Hola, a que obedece la regla del tercer vino?? Me interesa la teoría. Gracias!

16 de noviembre de 2017

Prwll

Los dos más baratos pueden ser malos. Y puede haber mosqueo del resto de la mesa si eliges uno caro. Así que en el tercero esta el equilibrio

16 de noviembre de 2017

22/09/2018

buena calidad y motivación por hacerlo bien

Lo hemos visitado ya varias veces, así que será que nos ha convencido.
En efecto: excelente preparación en cocina, interés y motivación en la calidad del producto, servicio atento.
Tienen menús fijos: uno más corto otro más largo, recomiendo el largo, no se hace idem.
Tiene algunos vinos interesantes, incluidos chilenos (tierra del chef).
El chef muy amable, dando coba a la clientela.

30/09/2017

Elegante restaurante con cocina al momento

Agosto 2017

Cocina que cambia cada día, dos menús degustación, lugar realmente precioso.