El Caballero de Olmedo

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30/04/2013

Fuimos a cenar una noche entre semana (de lo poco que está abierto en Olmedo entre semana) y no nos defraudó.
Pedimos un plato de cecina y unos trigueros con aceite de trufa (fuera de carta). De segundo, solomillo. Muy bien todo. Tampoco excesivamente caro.
El lugar es agradable, amplio y con buena decoración.
La camarera simpática y eficiente.
Para volver.

15/11/2009

Lechazo IMPRESIONANTE

Fuimos a celebrar el cumpleaños de mi padre el pasado 19 de marzo de 2009 y nos quedamos impresionados con el lechazo... riquísimo!!

De entrantes pedimos unas verduras a la parrilla también muy buenas y un platito de jamón ibérico de bellota que, sin embargo, no cumplió expectativas... era muy normalito!!

Bodega muy nutrida!!

Los postres aceptables...

En todo caso lo mejor el lechazo y el local en si mismo, que combina el estilo mesón castellano con moderneces de una manera muy equilibrada..

De precio ni idea porque invitaba mi padre.. en todo caso entiendo que ni caro ni barato (probablemente rondando los 40 € por cabeza).

07/09/2008

Angel Muñoz lo descubrió en septiembre de 2008

Imprescindible en la Villa.

Justo enfrente del Hotel Balneario Villa de Olmedo se encuentra este restaurante realmente encantador. La decoración es austera, centrada en ladrillo y forja, la iluminación baja, y la música en vivo discreta y elegante. La atención del propietario y del personal es emerada y contribuyen a hacer de una cena una experiencia relajada. El secreto de la sala es la bodega; al hacer la reforma se encontraron con el auténtico suelo empedrado del antiguo convento sobre el que se levanta, ante el valor del hallazgo, decidieron no tocarlo, y como el nivel actual de la calle se encuentra varios metros por debajo de la actual calle, se cubrió con un cristal que hace de suelo de la sala, y se ubica la bodega, el efecto es cuando menos curioso, mirar para abajo y ver filas de botellas sobre el precioso suelo medieval, una maravilla. La cocina es tradicional castella, carnes rojas, lechazo y cochinillo al horno de leña y a la parrilla de brasas, el comensal ve como se hace la comida, y como a esta tradición se añaden detalles de modernidad. Las carnes son simplemente exquistas, y la carta de vinos tan extensa como quepa imaginar de la amplitud de la bodega, y por supuesto, centrada en Ribera que para algo estamos en Valladolid. Desde un Pinna Fidelis o un Emina Crianza a todo un Pingus. El precio medio ronda los 40 € por cabeza, que merecen la pena, desde luego que sí. Un must en cualquier visita a esta cercana Villa para los que vivimos en Madrid.

09/05/2011

Asador castellano

Asador castellano en sentido clásico. Decorado como tal, los entrantes excepcionales, el lechazo muy bueno... sólo decayeron los postres... recomendable