Restaurante de cocina internacional interpretada desde una perspectiva local. Coctelería creativa y ambiente joven con DJs durante el fin de semana.

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27/04/2016

Bonito local. ¿El resto? La nada. ¿Alguien sabe qué es el Kachibuchi?.

Subimos hasta el aprobado justico a este Babelia.

La comida sigue siendo más de batalla que el desembarco de Normandía, pero la RCP es al menos aceptable.

Atención que a partir de las x de la noche, bajan las luces y se convierte en una barra de copas con más ambiente que un barrio rojo portuario: camareras bailando encima rollo bar coyote incluído.

No es muy fino, pero oyes, es divertido. Copas a 10 euros!!

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"Por eso a la ciudad se le llamó Babel, porque fue allí donde el Señor confundió el idioma de toda la gente de la tierra". Génesis 11:9.

Pues la historia de la confusión se repite en el callejón de Puigcerdá 2000 años después.

Cena de sábado noche.

Para los que no lo sepan, Babelia es el nuevo proyecto de Los Gallos.

Hasta aquí todo claro. Mientras que Los Gallos ofrece una cocina clásica de raciones muy ajustada de precio en un entorno divertido y pijeril, Babelia intenta hacer algo muy parecido con una cocina más de fusión. Nadie esperaba por lo tanto una cocina seria si no más bien un sitio para venir en grupo, para disfrutar de una cenilla ligera con un buen vino y puntopelota.

El problema es que Los Gallos al lado de Babelia se convierte en Diverxo.

Vamos con ello.

Local muy bonito: decoración en tonos blancos, líneas rectas y limpias. El local es mucho más grande que Los Gallos, así que aquí si hay una barra explorable mientras que la su local hermano es demasiado pequeña. Dos plantas con mesas en ambas. Entiendo que también habrá una terraza si pienso que el local es gemelo del primero. Maravillosa luz. Se está a gusto en la barra con un vino a temperatura correcta. Bien.

La carta. Empieza el mambo. La carta es un lío de por sí. Estructurada en pequeños cartones, hay un montón de cosas: mucho tataki y tartar, pero también hay arroces, carnes, pescados...hasta ostras a 4,5 eur/unidad que no pega ni con cola con el resto de oferta a precios mucho más ajustados. En general mucho plato muy muy barato junto a otros no tanto, como carnes y pescados a 18-19 euros.

Es raro.

Además se estructura en "Fríos", "Calientes", pero luego hay hojas denominadas "Slow Food", "Finger Food" y "Piedra volcánica" por el tipo de parrilla. Sólo que no sé cual es la diferencia entre el Finger Food, el Slow Food y que en ambos hay platos calientes.

La piedra volcánica también es caliente por definición...así que si a eso le sumamos los subapartados...la verdad no se sabe qué pedir. Demasiado moderno para mi gusto.

La conclusión es que uno lee y lee y vuelve al principio...más perdido que el tío gordo de la serie de televisión.

NUESTRA OPCIÓN:

ROLLITOS VIETNAMITAS DE PATO LAQUEADO CON SALSA DE GENGIBRE Y NARANJA. Pues lo mejor de la noche, la verdad. Dos Rollitos de considerable tamaño perfectos para compartir. No es que fueran la locura pero comparado con el reso...no hay color. 9.50 EUR.

BROCHETAS DE POLLO MARINADO CON VERDURAS. Dos brochetas de pollo crudo con salsa teriyaki. Digno del peor restaurante chino. Mal cocinadas y con un sabor a salsa que mata todo lo demás.

TACO DE ATÚN ROJO MARINADO CON KACHIBUCHI. Bueno, pues pedimos el famoso Kachibuchi...el plato son dos brochetas de atún con la misma salsa que el plato anterior. Malo y escaso a partes iguales.

(He buscado Kachibuchi en Google y lo más parecido que me sale es "Cachi-bachi" una casa rural en Horcajo de la Sierra-Ávila. Así que sigo sin saber qué es...pero pa mi que lo mío era salsa Teriyaki de nuevo. Seré yo que tengo paladar infantil.). 13,50 EUR

MAGRET A LA BRASA CON GRILLÉ DE CRUDITÉS. Infame. Crudo (y eso que es magret). Sin sellar. Malo sin paliativos. 12 EUROS.

Como comentario válido para todos los platos, decir que aunque parezca barato, las cantidades son también muy ajustadas.

Con una botella de vino de Ribera (19 eur), sin postre ni café salimos (con hambre de lobo) a 83 euros cuatro personas.

DETALLES QUE NO SE VEN PERO ESTÁN (vaya si están):

Para redondear la noche, ahí va una serie de despropósitos complementarios por si la cocina no había sido razón suficiente.

- Servicio perdido. Lo perdonamos porque llevan una semana abiertos y un local de dos plantas con la caja abajo no es fácil de coordinar, claro que si cuando reclamo la cuenta 4 veces recibo como respuesta "es que tengo la caja abajo", la cosa ya me cabrea. Pedidle cuentas al arquitecto, no a los clientes.

- Jefe de sala atento y sonriente. Nos coloca entre dos mesas grandes con un mini espacio entre las tres mientras que el resto del local (más del 50%) está completamente vacío. Y eso que reservé hace una semana. Un figura. Pues nada, tú mismo.

- A mitad de cena oigo un...¿ladrido? en el piso de abajo. Una señora está en la barra con un perro. Pregunto al camarero si eso no está prohibido. "creo que sí", me responde. Y se va sin más.

- Tres platos agotados un sábado a las 22. Entre ellos cosas como la burrata, que no es precisamente perecedero. Sería un detalle que lo avisaran antes de estudiar la carta.

CONCLUSIÓN: el nombre le va al pelo por aquello del descontrol y las escaleras. Ahora entiendo a Dios un poco mejor. Yo también los hubiera fulminado.

Todo terrible. Eso sí, terror en un ambiente chic.

Ustedes mismos.

Gath

Tomada buena nota,....

25 de mayo de 2015

volga

Mi apuesta de qué significa kachibuchi es "katsuobushi", es decir, las lascas de bonito seco que se ponen sobre algunos platos japoneses para que "bailen" con el calor.
Pero claro, no sé si ese plato lo llevaba...

25 de mayo de 2015

spider72

Pues bingo!. Me lo acaba de recordar Lady Spider...en efecto lo llevaba y era lo mejor del plato. Imagino que el ponerlo así en la carta es "apostas"

25 de mayo de 2015

Lady Spider76

poco podían bailar ya que estaban al lado del plato empapadas en salsa......

25 de mayo de 2015

Sr Rodriguez

Yo lo ví en carta e imaginé lo mismo que Victor. Sólo por eso no pedí el plato

Después de leer esta reseña me dan ganas de subirle a 4* en la mía porque igual hasta tuve suerte....

Los rollitos los vimos servir a unas chicas al lado de la barra y no les gustaron nada y el presa ibérica al otro lado vino encharcada y con pinta chunguelas. A nosotros nos salvó la noche los tacos de pollo.

25 de mayo de 2015

Lady Spider76

Tuviste suerte sí. Los rollitos eran congelados, congelados, pero al menos se dejaban comer empapados en soja, saladísima por cierto.

El resto no se lo come ni chicote

25 de mayo de 2015

spider72

Que conste que lo primero que pedimos fueron los tacos de pollo...y ya no había.

25 de mayo de 2015

spider72

Que yo te leo...

25 de mayo de 2015

Sr Rodriguez

:)

25 de mayo de 2015

Alexo

Cachibache.. en vez de katsuboshi..... ja, ja, ja! el epitome de la estupidez gastro/seudo/modernilla..... Cuanto traje invisible del emperador hay por ahi fuera..

25 de mayo de 2015

spider72

Que conste que yo soy un fan de los sitios modernuquis dónde alomejor no se come del todo bien pero que son divertidos...pero todo tiene un límite, y este "Babelia" es una tomadura de pelo. Nada que ver con Los Gallos, que aunque no siempre funciona, tiene un nosequé que a mi me gusta.

26 de mayo de 2015

23/05/2015

El local chulo decorado ataca de nuevo. Servicio pierde la batalla

Mayo 2015, cena de viernes, 3

Una vez más lo han vuelto a conseguir. Estos de Los Gallos al final se hacen con todo el callejón.

Como el vecino, terraza-invernadero a la entrada y comedor arriba (aquí no hay azotea).
La zona de barra luminosa, bonita, qué contar de un sitio que se ha debido dejar una pasta en decoración. Eso sí, también me parece mal aprovechada con espacios vacíos y con una barra que se llena con 4 personas.

Primera ronda de cerveza y un queso en aceite y pimentón. Después de tomar la comanda acercan un gazpacho con pinta no muy allá hiper aguado que resultó muy bueno en sabor.

Carta sin demasiadas pretensiones, con un poquito de aquí y de allá, con ceviches, rollitos y similares. Apostábamos fuerte porque podíamos cagarla pero bien y el resultado fue que salimos airosos en cuanto a comida pero el servicio fue malo malete.

Empezamos muy arriba, unos sabrosos y jugosos tacos de pollo tikka masala con aguacate y mango. Vienen 3 por ración y estaban realmente ricos. Bien

Como al mismo tiempo nos habían traído el socarrat de arroz, lo mandamos mantener en caliente. Error. 15 minutos persiguiendo a la camarera para que nos viera siquiera y otros 10 para conseguir el arroz.

Buen fondo y sabor pero ya se sabe, estos arroces al final se quedan en textura como un mazacote. Acompañado de un tierno calamar y una fina y ligera alioli. No está mal.

Pese a haber pedido la comanda del tirón nos dimos cuenta que no iba a llegar nunca nuestro tercer plato, que reclamamos y también tardó un ratito. Bacalao con salsa miso y sake que presentan en sendas brochetas con buenos tacos de pez. El problema es que venía deficientemente desalado (y templado), no nos gustó

Estos tres platos nos llevó 2 horas de cena. El momento más desesperante fue intentar que nos hicieran caso para recuperar nuestro arroz pero bueno, una vez no tienes que perseguir a nadie charlando pasa el tiempo.

La cuestión es que hay un montón de mesas en el comedor de arriba, tropecientas en la terraza y alguna alta en la sala más la barra y tooooda la bebida (incluidos coctails) lo manejan dos personas en barra y se formaba el tapón. Además corrían con más corazón que cabeza. El resto del servicio justito también incluido el graciosillo maitre.

Oferta más que maja en vinos por botellas que se pierde en las copas. Cantadas las referencias de aquella manera, sin precios y con opciones básicas como Beronia en blanco y tinto y poco más.
Ms se hizo con un Figuero roble que ya conocíamos y está rico, pero por supuesto, al decorador se le olvidó incluir un refrigerador de vinos en la barra, igual es que no era estético y por eso es mejor beberlo a 25º. Grifo de Alhambra que ni tan mal, rica y bien servida.

Resultado: pues que al pedir la cuenta nos dicen que nos invitan al bacalao, buen detalle que, oye, aplaca el pequeño mosqueo que teníamos.

Lo mismo que aplica a Los Gallos. No es caro, se come razonablemente bien y es bastante chulete. Ni muchísimo menos estoy deseando volver pero si se tercia salir por la zona se puede tener en cuenta para hacerte un apaño.

14/10/2015

Mejor de lo esperado

Estética modernilla de los nuevos sitios que abren y abren (y cierran y cierran) en Madrid cada año, decoración en blanco, agradable, no muy pegadas las mesas. Comimos en la planta de arriba, la terraza estaba un poco desapacible por fresca, y vale que estaba lloviendo, pero si en octubre estamos así, en diciembre se congela uno ahí.

La comida, pues me esperaba menos dado los últimos fiascos, pero debimos de elegir bien, los tacos de pollo tikka massala estaban francamente buenos, los rollitos vietnamitas bien, la lubina aceptable, el steak tartar muy rico y bien condimentado, y el postre me gustó mucho. Tomamos su especialidad, la costrada con chocolate blanco y helado, la verdad es que es difícil que estuviera malo, es un hojaldre relleno de frutos del bosque, chocolate blanco y negro y helado, vamos, que era un valor seguro pero que funciona bien. No tomamos vino, que tocaba trabajar después.

Siento no ser muy original, pero a pesar de las críticas recurrentes y los meses que lleva abierto, el servicio sigue siendo igual de lento que al principio, el caballo del malo les entrena fijo.... Mas de 10 minutos tardaron entre acabar un entrante y el siguiente (que digo yo que la gracia de los entrantes es tomarlos a la vez) y encima cuando les preguntas por tu plato te miran con la cara mezcla de susto y de calimero de otravezlahemosvueltoaliar.

En cuanto a la carta, suscribo todo lo que dice Spider como líder, es un desparrame desordenado.