Bar Restaurante Asturianos

Ordenar por:

relevancia fecha

12/06/2017

Buena casa de comidas tradicional con grandes referencias de vino.

Asturianos me despertaba bastante interés, y es que desde hace tiempo es un lugar de culto para mucha gente, sobre todo por el gran trabajo que realizan con los vinos.

El local es bastante pequeño y se divide en terraza, quizá la opción mas interesante; entrada, donde está la barra y un numero reducido de mesas; y sala, donde apenas caben otras 5/6 mesas.

En cuanto a la decoración Asturianos parece un bar cualquiera de los de toda la vida y, a parte de la comida y los vinos, no hay mucho que destacar. El único detalle que no me gustó fue el típico camarero pesado que no te deja pedir con libertad, y es que nos quería quitar a toda costa un entrante por ser mucha cantidad a pesar de que la ración de erizo mas bien parece una tapa por tamaño.

Como entrante lo que mas nos gustó fueron las SARDINAS A LA SIDRA CON TOMATE Y AOVE, las ALBÓNDIGAS nos parecieron correctas y el CAVIAR DE ORICIOS no falló. Buen producto.

Como no podía ser de otro modo tuve que probar la FABADA ASTURIANA, de nivel, para terminar con un correcto ENTRECOTTE.

De postre es obligatorio su famoso FLAN DE QUESO, al menos en la primera visita, aunque he de decir que me gusta mas el flan de queso de La Primera.

El precio sin vino fue unos 35€ por persona.

31/10/2016

Casa de comidas, en un entorno sencillo y una buena cocina.

30-10-2016. Mediodía.

Primera visita a esta casa de comidas, con una larga trayectoria y de la que se habla mucho y bien. Y para comprobarlo, nos juntamos un trio de buenas bocas y mejores estómagos dispuestos a comprobarlo.

Local pequeño, angosto, con mas aspecto de tasca que de casa de comidas, con decoración super clásica a la que no le vendría nada mal un lavado de cara, pero lavado profundo, a poder ser. Una vez que traspasas la entrada, donde se encuentra la barra y alguna mesa, y a través de un pasillo muy estrecho - a pesar de que presumen, de que por él han transitado personas muy obesas sin ningún problema-, se llega al comedor, con capacidad para seis o siete mesas, excesivamente juntas, y que como suele estar completo y el publico cada vez habla menos y grita mas, se hace excesivamente ruidoso.

El poco espacio disponible, el nivel de ruido y la rapidez del único camarero de la sala, con la que atiende, trae y retira platos, no juega en favor de la comodidad de la sala precisamente. Sin embargo, es justo reconocer que la atencion es buena. El ambiente relajado y tranquilo que te permite disfrutar de la buena cocina, brilla por su ausencia.

La Carta de vinos, según cuentan, es importante, pero no puedo opinar, solo la he ojeado por encima, decantándome por un blanco de Madrid del que había leído reseñas: Cuatro monos, un uva albillo criado en lías durante 10 meses, y que no estaba nada mal.

En el aspecto comercio, es una oferta de cocina tradicional de base asturiana. Tienen de casi todo, pero solo de casi todo, se echan en falta algunas recetas de la cocina del principado a las que uno es adicto: Cebollas rellenas, Rollo de bonito, entre otras, claro......No todo puede ser perfecto.

Con lo cual, la pitanza queda de la siguiente forma.

- Entretenimientos, rodajas de chorizo con picos. Típico sabor del chorizo de pueblo, esos sabores que por poco catados, te animan a seguir comiendo.

- Berberechos a la sartén. Buen sabor, aunque a algún comensal le tocaron en suerte algunas piezas con algo de tierra.

- Sardinas marinada en sidra, sopa de tomate y AOVE. Buen plato, buena sardina, en el punto justo de acidez; los acompañamientos del tomate y el aceite piden mojar pan y mojas, como debe ser.

- Croquetas de cabrales, plátano y ciruelas. Originales, diferentes, una mezcla de pasta con cabrales, otra con el plátano y otra con la ciruela, aunque este ultimo sabor no lo he apreciado. Están buenas, se dejan comer, pero, para mi gusto un poco mazacotes.

- Verdinas con marisco. Aun siendo muy "verdinero" y estando dispuesto a comer esta legumbre de cualquier forma, reconozco que no son las mejores que he encontrado, verdina tierna pero muy floja de sabor.

- Rape a la sidra. La sensación es similar al caso anterior, el producto base no es malo, pero le falta sabor y si ademas encuentras, en el guiso, unas gambitas minúsculas - con ese formato es mejor no incluirlas en el plato -, el conjunto hace que el resultado final no sea el esperado.

- Carrilladas estofadas de buey. Platazo, por producto y elaboración. Jugoso, tierno, la carne se deshace con solo mirarla fijamente. Muy buen plato.

- Mousse de chocolate, AOVE, pimienta, sal maldon. Buenos contrastes de sabores, tdos ellos apreciables. Los amantes/adictos al chocolate, tienen que probarlo.

- Sorbete de limón, orujo de hierbas y pasas. Muy refrescante, aunque un tanto flojo de orujo.

- Flan de queso fresco. Uno de los mejores flanes de queso que he probado. Solo por este postre, y alguna cosa mas, merece la pena volver.

Algun café con hielo, sin petit fours ni chupitos, cierran la primera visita a este lugar sencillo con una notable cocina de corte tradicional.

Miss Migas

No podría haberlo descrito mejor.

Como anécdota, he hecho el recuento y según el precio de la ración,cada berberecho costó 1,06€.

31 de octubre de 2016

31/10/2016

Casa de comidas/bar de barrio con cocina tradicional

Octubre 2016

El problema es completamente mío. Sí, Asturianos no tiene la culpa de nada; esto es como esa frase tan típica cuando necesitas una excusa para dejar a alguien: "si no eres tú, soy yo". Pues aquí pasa lo mismo.

Bueno, no. Aquí la culpa en realidad es de mi señora madre que, además de salirle carito el tema, me ha malacostumbrado desde que soy bien pequeña. Mis amigos llevaban bollycaos y paquetes de galletas al colegio mientras una servidora cuando abría el papel aluminio se encontraba sandwichitos de foie, emparedados de camembert e higos secos o empanadas de bacalao caseras que eran un escándalo. Menuda pija-rara-repelente la niña, ¿no? Pues sí, pero no os creáis que para bien - según mis colegas molones de clase, claro - sino que las caritas de asco de la mayoría eran generalizadas cuando llegaba la hora del recreo.

La criatura fue creciendo y mamá la seguía alimentando consiguiendo que, ya a cierta edad, muchos de esos adictos al tigretón me pidiesen ser invitados a comer a casa. ¿Por qué? Pues todo culpa de mi madre. Y es que mi bendita progenitora de pelo naranja eléctrico cocina como los ángeles y todos los días en la mesa estaba esperándome un guiso delicioso al llegar de clase: calamares en su tinto, pisto, cocido, fabada, morcillo guisado, pencas a la importancia, los mejores boquerones fritos que he tomado nunca...

Y ya entenderéis el problema: que yo en comida tradicional de mamá tengo el listón bien alto. Y Asturianos es un bar cutre y angosto de barrio, con una sala muy ruidosa y un servicio acelerado que sirve todos esos platos de mi infancia.... pero no tan ricos. ¿Será amor por mi madre? Puede ser, pero ojo, que no digo en ningún momento que lo que sirven aquí no esté rico, al contrario.

Así que eso, una cocina tradicional y casera con precios elevados, no es barato, y que mantiene la misma carta que desde hace un porrón de años. A destacar las ricas sardinas marinadas, muy finas, y la carrillera de buey que se deshacía. Los postres muy ricos los tres tanto la mousse de chocolate con aceite y sal como el flan de queso y el granizado de limón.

Si no tenéis una madre como la mía, os encantará. Y si la tenéis..... bueno, ese no va a ser nunca el caso, que la mía es única y no la presto.

03/08/2017

Sin gracia

Tiene buena fama, pero cuando no te conocen no te dan nada especial.

22/06/2016

Buena casa de comidas con gran bodega de vinos generosos.

3+

Comida casera sin discusión. Guisos y recetas de toda la vida bien ejecutadas y servidas en local algo estrecho.

Por destacar la carrillera y las verdinas con almejas no tienen duda. En el postre flan de queso.

Por cierto, si sois amantes de los generosos este es vuestro sitio.

25/07/2015

Julio 2015. Picoteo Viernes la nuit


La carrillera de asturianos es una cosa muy seria.
Buen momento para ir. No entra la cuchara pero la afluencia de clientes es manejable.
60€ de picoteo, total para 3.

-------

Julio 2015. Picoteo Viernes la nuit. 4-

Gran taberna, añeja, reconocida por toda la parroquia. Buen producto, bien preparado y también servido.

Ojo que esto es lo que se dice un bar. Barra y cuatro o cinco pequeñas mesas. Minúsculo.
Buena selección de vinos por copas, más tinto que blanco y a precios en la media aunque algo pal norte. Muy buena oferta de canapés y raciones. Apetece pedirlo todo.

Excelentes las sardinas maridadas a la sidra. Productazo. Rico también el carpaccio de rape con huevas de erizo aunque algo más aburrido. Me tentaron las platos de cuchara pero siendo cena y habiendo como había 38 grados Celsius fuera hasta yo pedí mus.

Con flan de queso, rico aunque algo azucarado de más, y 2 vinos, 40€ total para dos. No es barato pero dado el producto, precio justo, creo.

19/08/2015

Asturiano notable

Parece el típico bar cutre donde no pasarías de unas bravas o un bocata de lomoqueso, pero la verdad es que tienen buena cocina y buen producto.
Las sardinas marinadas muy buenas, ya sólo por este plato merecen repetir visita. Ricas fabes con almejas y albóndigas de boletus. Extensa carta de vinos. También tienen Menú del día. El único pero por decir algo es el comedor, si tienes claustrofobia o te agobias con facilidad, no es tu sitio... Aunque imagino que siempre podrás comer en las mesas de la zona de barra

16/02/2015

Cocina espléndida

actualización: diciembre 2014
éste es uno de los sitios que ha ganado y de qué manera desde que no se puede fumar en bares y restaurantes; mantiene el nivelazo en la cocina, en los vinos, su razonabilidad en los precios pero ahora sin humo aunque el ruido de la sala del fondo persiste. El servicio de sala encantador, muy por la labor de que lo pases bien y estés a gusto. Muy buena alternativa para comer por la zona e incluso para trasladarse solo para disfrutar de una buena cena con amigos

septiembre de 2008
El comedor, situado al final de un pasillo que parece que no tiene salida, es un espacio minúsculo donde se agolpan las 8-10 mesas. Para disfrutar de la espléndida cocina de Asturianos es mejor evitar este saloncito si no quieres acabar loco por el ensordecedor ruido que se genera y ahumado por el tabaco. Me resulta insólito que en un espacio tan reducido se permita fumar y es un riesgo enorme si en un sitio tan chico todo el mundo se pone a fumar sin parar. Es mejor comer o cenar en la zona de la barra o incluso mejor, en verano, en la terraza.

La cocina es magnífica en la que no hay un solo plato de los que probé que no estuviera a una altura enorme. Tienen un prodigioso talento para bordar cualquier carpaccio, ya sea el rape o el bacalao con tomate raf (fuera de carta). Las carriladas son de chuparse los dedos (mucho mejor que el morcillo), acompañadas de unas riquísimas patatas caseras. Además puedes tomar vino por copas con propuestas magníficas y muy originales. recuerdo un verdejo tan aromático que solo con servirlo en la copa llenó de rico olor la mesa completa

he ido en verano así que obviamente me he reservado para otra ocasión las fabes y demás especialidades asturianas de peso que ya probaré en el próximo invierno. en todo caso, la cocina asturiana, una de mis favoritas, aquí es reinventada con una inteligencia y una honestidad pasmosa. lo bueno de esta época es que tienen una terracita de algo más de media docena de mesas la mar de aparente. será cosa de repetir porque la cocina está ahí y la terraza se agradece.

servilletas de tela, camarero bien majo y rápido y sitio carete: de 35 euros pa'rriba

24/09/2014

Como siempre excelente

Ayer, pensando en cenar de picoteo en una terraza, al final nos decidimos por ir a ASTURIANOS, ya saben, la tasca “fina” de los hermanos Fernández Bombín en la calle Vallehermoso, a la que no habíamos vuelto desde este invierno, en el que recordaba haberme tomado unas verdinas con marisco impresionantes. En primer lugar, advierto que mi opinión puede estar un poco mediatizada porque me encanta este sitio y estoy un poco predispuesto a que me guste todo. Dicho esto pasamos a describir el ágape. En primer lugar decir que siendo martes en pleno “ferragosto” quedaba una sola mesa libre en la terraza, que nos aprestamos a ocupar (buena señal, el negocio les sigue funcionando estupendamente). Todo a compartir, pedimos unas sardinas marinadas con salmorejo, con una carne firme y sabrosa, totalmente desespinadas y desescamadas, con una salsa de mojar y mojar, excelentes. A continuación, por recomendación del camarero unas setas de cardo con ajitos y jamón que, a pesar de no ser temporada, tenían una textura suave y esponjosa, y también estaban deliciosas. Por último, unos mejillones bretones en salsa picante, más pequeños que los tradicionales gallegos pero muy sabrosos, la salsa realzaba el sabor del molusco y estaban tiernísimos, parecían berberechos en vez de mejillones. De postre un mouse de chocolate con sal maldón, con un sabor sorprendente, nunca pensé que el chocolate con la sal maridase tan bien. Para beber un blanco Esporao, un vino portugués del Alentejo excepcional, servido como mandan los cánones y en copas de calidad (son importadores de vino y se nota). Mantelería y servilletas de tela. Servicio de muy buen nivel, las raciones servidas una detrás de otra, con el correspondiente cambio de platos y cubiertos. Todo esto, más un café con hielo, salió por 67,95 euros, que me parece un precio adecuado para el nivel de la comida y el servicio, lo que nos obliga a seguir yendo a este sitio y recomendarlo.

04/12/2014

No se lo digáis a nadie...

No hay que decírselo a nadie, porque este pequeño y maravilloso restaurante no daría a basto con las reservas.

Lo cierto es que no te lo esperas. Una pequeña barra según entras con 4 mesas casi interrumpiendo el paso. A pesar de lo pequeño, se respira tranquilidad. Bonito además. Un pequeñísimo pasillo te lleva a la sala, que aunque algo menos vistosa, es agradable. Solo 6 mesas y algo juntas, pero bien vestidas.

El trato, espectacular. Muy cercano pero sin agobios, no falta de nada. Insistieron en invitarnos a una copa al final de la comida. Pendientes en todo momento y dispuestos a cambiar lo que no gustara.

Berberechos a la sartén con ajo que eran como puños y muy sabrosos. Anchoas caseras muy buenas y una gran cecina de León. Y... aparte de las 3 fabadas, 2 de nosotros pedimos fabes con foie y boletus que eran un espectáculo. Los postres caseros fantásticos.

La cuenta no es abultada y tienen dos menús, uno de 11€ otro de 21€ muy buenos.

Todavía me estoy relamiendo.

Pues lo dicho, no se lo digáis a nadie....

06/12/2014

Buen asturiano de local más tradicional y cocina tradicional y no tan tradicional

Cena Viernes Diciembre 2014.

Pues eso, el local es peleón, sin moderneces ni interiorismos, de bar de toda la vida, acogedor, con decoración variopinta incluido un dinosaurio sobre la puerta.

Al ser 5 y pedir una ración de cada te quedaba sensación de ser poco abundante y comer poco de cada cosa. No es el típico asturiano de raciones descomunales, son bastante normales, pero a cambio son más originales, curiosas y están muy ricas.

La carta me resultó muy atractiva, me apetecía todo. Afortunadamente no había pulpo, sino seguro que los amigos lo piden y la fastidiamos por enésima vez en Madrid jejeje.

ME GUSTA:
- CARPACCIO de rape. Pues estaba rico, mucho sabor a mar. Quizá estaba demasiado frio. (18€)
- TROMPETILLAS con huevo (fuera de carta). Qué rico, rompes el huevo y mucho sabor. No todos los días como esta seta.
- ALBONDIGAS son muy pequeñitas y vinieron exactamente 10 en el plato. Se nota que son de carne buena y que tienen algo más (¿pate?¿foie gras?). La salsa de boletus y demás muy rica, a mojar pan como locos.
- PATATAS al cabrales. Muy ricas como todas. Las hacen con patata frita clásica en bastones y bastante salsa.
- CARRILLERA. Pensando en una carne de segundo para todos nos la recomendaron y según nos indicaron pedimos dos raciones. Un acierto total, la textura de la carrillera, sabor, la salsa, las patatas, todo delicioso.
- FLAN de queso fresco riquísimo. Yo lo haría un poquitín menos dulce.
- MOUSSE de chocolate con sal maldon, pimentón, y no sé qué. No soy muy de chocolate pero estaba muy bueno. La mezcla con la sal y demás da un toque muy original en la boca.
- El CAFÉ, muy caliente y bastante bueno.

NO ME GUSTA:
- Nada especialmente.

Me quedé con las ganas de probar las croquetas de cabrales con plátano e higos. ¡Toma ya!. Si hacen semejante mezcla es que tienen que estar muy buenas.
También muchas ganas de probar unas fabes, con almejas o alguna otra preparación. No me secundaron pero yo me habría atrevido perfectamente.

Local lleno. Reservé por la tardé y ya solo nos dieron mesa junto a la barra.

Con algunas cervezas, algunos vinos y cafés, 32€ por cabeza (con una copa). Sin copa se habría quedado en unos 26€. Los platos no son nada baratos pero el precio está fenomenal para la calidad del sitio, creo que también por lo que pedimos y por el hecho de compartir entre 5. Yendo dos personas y según lo que pidas no creo que sea un sitio especialmente barato.

Atención buena. Rápidos, aconsejan proactivamente y bien.

Para repetir y probar más cosas.

Gath

Buena reseña. Pinta bien el sitio.

6 de diciembre de 2014