Tras el éxito de Omar Malpartida con Tiradito, Barra M llega a Chueca con alma canalla e informal y una propuesta en la que sus ceviches o aguachiles son las estrellas junto a platos chifa como los tallarines chow fun. De beber, sin duda alguna, un pisco sour.

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26/12/2016

Al rico peruano!!!

Para empezar pedimos dos piscos, uno clásico (lima) y otro con wasabi (9 euros). Ambas combinaciones eran obligadas, el primero porque como su nombre indica, es el clásico y el otro por su originalidad y su toque picante.

Llegamos derrapando R.B y una servidora a punto de que cerraran la cocina así que nos empollamos la carta y nos dejamos aconsejar por la camarera la mar de atenta y comercial. Pedimos lo siguiente:

- Media ración de ceviche thai (9 euros): Corvina con coco, ají limo,cilantro, cacahuete y zumo de lima. Qué os puedo contar de esta decilia, a quien le guste el ceviche tiene que probarlo porque estaba de infarto. Si además tienes la suerte de estar al lado del chico peruano que va preparando la comida que acto seguido te sirven ya resulta la peraaaaaa. Te va explicando los ingredientes y el modo de elaboración.

- Media ración de aguachile (8 euros): Servido originalmente en una gran copa de vino. El guacamole abajo y unos crujientes por encima para dipear. Lo terminas y ya tienes ganas de que llegue el otro plato. Buenísima elección.

- Media ración de tempura (8 euros): Insiste recomendación de la camarera y agradecidos por habernos dejado aconsejar.

- 2 Baos (4 euros cada uno): Soy una loca de los baos y este pan oriental. Me rechiflan!! Estaban bastante ricos si bien dejo apuntados que los mejores y más ricos que me he comido los prepara mi querida amiga M.H que está va a comprar los cangrejos reales al mercado y los esconde en el bolso mientras ellos se van moviendo sin saber que van a acabar en la cazuela .... Deseando que los prepare de nuevo, ummmmmm!!!!

Una vez terminados nuestros piscos, es decir, prácticamente en el primer entrante, seguimos con unos vinitos blancos hasta que dejamos la botella seca como la mojama!

Muy recomendable, muy original y muy sabrosa y sana toda la comida. La originalidad viene por la estructura del local con una mesa rectangular sin separadores, tan solo con banquetas para que sus comensales puedan tomar asiento y con dos cocinas en cada extremo donde el chef prepara los platos. Al comienzo del local también se encuentran un par de mesitas altas como alternativa a la mesa principal. Por ponerle un pero decir que después de un ratito sentado empiezas a echar de menos algo más de espacio y no sabes dónde colocar las piernas aunque se te olvida según te va llegando la comida así que ... asunto salvado!!

Por si fueran de interés, los siguientes datos:
- Viernes diciembre 2016
- Comida
- 2 personas
- 87,50 euros total

Miss Migas

Le tengo muchas ganas a este!

25 de diciembre de 2016

Helen Holms

No lo dudes Miss Migas!! Tengo que terminar la crítica que me quedé a medias .... FELIZ NAVIDAD!

25 de diciembre de 2016

Ramon Garcia

Yo también le tengo ganas.

25 de diciembre de 2016

Helen Holms

Ramón, es estupendo el lugar (las mesas algo incómodas por ponerle algún pero). La comida excelente y el precio depende mucho, como en casi todos los lados, de las bebidas que se consuman.! Ya me contaréis! FELICES FIESTAS!

26 de diciembre de 2016

Sergiete

Pisco Sour a dolor, para salir más feliz que una perdiz. Y todos, o por lo menos Miss, debería pedir la reserva al lado de donde preparan los ceviches y demás platos frios para cotillear.

26 de diciembre de 2016

Helen Holms

Totalmente de acuerdo!! Ahí fue donde estuve yo y mola muchooo

26 de diciembre de 2016

barbara

Julio 2018 ,4 personas para comer,al menos lo pretendiamos,pero no gustó nada.Lastima no haber andado 5mn más hasta Tampu

29 de julio de 2018

26/07/2017

Fusión peruana en barra

3/2/2017

/M es un concepto novedoso, una mesa alargada con comensales situados a ambos lados, con puestos para los cocineros, permitiendo la interactuacion chef-comensal, tuve la misma sensación que la primera vez que pise La Sala de Despiece, diversión asegurada.

Con la firma de Omar Malpartida ofrece una cocina peruana fusión, y como no, una coctelería muy trabajada.

Empezamos con unos CHORITOS, vendría a ser la versión peruana de un mejillón en vinagreta, muy cítrico y con un punto picante. Excelente.
-AGUACHILE, ceviche versión mexicana, trozos de pescado y "camarón". Refrescante acompañado de un pan/tortilla frita. Muy bueno.
-PALTA RELLENA, un aguacate relleno de guacamole, con unas gambas flameadas y los chips de tortilla. Correcto, nada malo ni nada especial.
-BAO, con ají amarillo, de los mejores de la ciudad.

-LOMO SALTADO, fue lo que menos me gusto. Con partes de platano frito y batata.
-1/2 TEMPURA DE SHITAKES, con huevos poche y un fondo parecido a la salsa hoisin. Espectacular contraste de texturas y sabores.
-1/2 LENGUA, en un muy buen curry verde, acompañado de arroz para provechar bien la salsa. Buenísimo.

Y aún quedo espacio para el postre, TARTALETA BLANDA y TRES LECHES, gusto más el primero, sin ser espectaculares están bien para un broche dulce.

Para 4 y comiendo muchísimo salimos por 37€ p.p Por lo original, el disfrute y lo bueno que estaba todo le doy 4,5*

30/04/2017

LO NUEVO DE MALPARTIDA EN FORMATO /

Las expectativas eran altas ante este concepto aún novedoso de la barra callejera con algunos ejemplos de éxito como Sala de Despiece, Streetxo o Barra Atlántica.

Ahora encontramos una barra callejera peruana de la mano de Omar Malpartida tras su ya más que consolidado Tiradito Pisco Bar y su también reciente proyecto Gambi, que aún tengo pendientes.

Un concepto moderno y muy urbano del que no sé si primero fue la idea de la barra alargada y después el local o viceversa, ya que en un local estrecho y alargado como el que ocupa en pleno barrio de Chueca, el concepto no podía ser otro. Barra muy larga de acero inoxidable en la que se comparte espacio con el resto de los comensales, con dos puesto de cocina a la vista para los platos fríos en absoluta interacción con los clientes. La propuesta es clara, compartir esta experiencia gastronómica de cocina peruana con influencias de México y Asia (Thailandia, China y Japón).

Nuestra cena no pudo empezar mejor, buena compañía y ubicación justo al lado de uno de los puestos de preparación de los platos fríos. Además en esta zona, puedes introducir perfectamente las piernas debajo de la barra en tu taburete, por lo que la posible incomodidad queda resuelta.

El concepto informal y callejero queda bien patente en la mesa sin mantel, por supuesto, sin servilletas de tela e incluso con los cubiertos dispuestos en cubiletes para “sírvase usted mismo”. Esto ya cambia cuando estudias la carta y empiezan a desfilar los platos, en los que hay muy buen producto, técnica y una fusión muy pensada.

Como éramos cuatro personas dispuestas a darlo todo, el formato fue de raciones enteras.
Comenzamos por el ceviche Thai (17€) de corvina, coco, ají, cilantro, cacahuete y zumo de lima. Exquisito, el coco le da un sabor más suave, menos ácido que el ceviche clásico y el contraste crujiente del cacahuete una textura muy original. La corvina, por supuesto, extrafresca.

Seguimos con las gyozas chilangas (3,50€ unidad) de carnitas, chipotle, salsa criolla y menta. El relleno muy bueno, la masa de la gyoza a alguno le resultó un poco gruesa, en mi opinión era perfecta, esto va en gustos. El conjunto un buen bocado, pero menos original que otros platos.

A continuación llegaron los baos criollos (4€/unidad), con panceta, ají amarillo, criolla, BBQ rocoto y boniato crujiente. Como ya estamos un poco saturados de estos bocadillos asiáticos, no esperaba que me sorprendieran tanto como lo hicieron. Tamaño XL y con un sabor y una potencia espectacular, mis felicitaciones por ensalzar este bocado del que ya vamos prescindiendo.

Seguimos con Tallarines Chow Fun (17,50€) con noodles al wok, pimienta de sichuán, soja, chile thai, mejillones y panceta crujiente. Hubo diferencia de opiniones, para alguno fue el mejor plato, y para otra lo que menos le gustó. A mí me parecieron muy correctos, aunque bien es cierto que no es un plato que sorprenda.

Lengua (17,50€) con curry verde, coco, rocoto, lima kaffir y arroz acastañado. Un plato que inicialmente puede generar alguna reticencia, pero que recomiendo no perderse. No es un plato agresivo, todo lo contrario, ingredientes muy equilibrados que lo convierten en un plato redondo.

Ya no habíamos pedido más, pero como íbamos a muerte, añadimos una tempura de setas Shitake (15€) con huevos poché, jamón ibérico y salsa hoisin. Después del ceviche, fue el plato que más me gustó, sabor contundente y una ejecución perfecta.

Acabamos con los postres, una tartaleta blanda (8€) muy equilibrada y refrescante y un tres leches (7,50€) que no es más que un coulant de chocolate, pero que está estupendo.

Mis amigos acabaron con un pisco clásico y otro de maracuyá (9€ y 8€ respectivamente).
Para acompañar la cena tomamos dos botellas de Perro Verde Verdejo (17€/ botella) que maridó muy bien con todos los platos.

Cuenta total 165,70€, pero como habéis podido comprobar, comiendo y bebiendo mucho. La RCP me parece estupenda.

Una experiencia diferente que merece la pena conocer.

29/09/2016

Nada nuevo bajo las farolas

La verdad es que teníamos muchas ganas de ir al lugar este de marras por lo que convencimos a unos amigos, vecinos del barrio, y allí nos plantamos.

La pinta es buena cuando entras, un local estrecho con una larga barra donde se sienta la clientela y un cocinero prepara platos. Me imagino que por el nombre debería saberlo, pero yo no me lo imaginaba así. Para picar algo así esta bien, pero para cenar es un coñazo. Pocas conversaciones intimas puedes tener teniendo a un palomo que no conoces de nada hombro con hombro. Aparte de mi subjetivo gusto por las barras, esta tiene un problema de diseño. Literalmente no puedes meter las piernas por debajo pues en la mayor parte de la barra no hay hueco para ello. Te pasas abierto de piernas toda la comida, no quiero pensar sobre la que lleve falda.

El servicio es bueno, la música estridente y alta, la cocina pssss a mi no es que me emocionase.

Tomamos unos mejillones que ni le hacen sombra a los que sirven en Tampu. Un ceviche con leche de coco que psss, unos baos más secos que uvas pasas y unas ricas gyōza que yo creo que nos gustaron sobre todo por lo vulgar de los comido anteriormente. Todo esto con un servicio muy lento.

Sorprendentemente no fue caro. 40 euros por barba cuando esperábamos bastante más, pues empezamos con unos cocteles a 8,5 euros y nos bebimos dos botellas de vino (15 euros cada una)

Vino solo tenían un tinto y un blanco (bodega muy pobre). Lo cocteles justifican el viaje

La gracia bien, pero no creo que vuelva.

monica iglesias

La o el que lleva falda se sienta de lao y contorsiona, q poca flexibilidad hombre :)

29 de septiembre de 2016

Gath

Me alegra que alguien mas aprecie la incomodidad de los laterales de la barra. Me encontraba muy solo en esa opinion, .....

29 de septiembre de 2016

Yanzoo

Los laterales son incómodos y las chicas el bolso nos lo colgamos al cuello porque no sabes donde ponerlo..

29 de septiembre de 2016

nindiola

Tanta modernidad tiene sus inconvenientes por lo que se ve... yo soy el dueño del local y al diseñador lo corro a gorrazos

30 de septiembre de 2016

27/03/2017

Que viva el Perú gamberro

La cocina peruana arrasa en Madrid en todas sus versiones (desde la clásica -con toques creativos- de locales como Tampu a la chifa -fusión china- de Chifa o la nikkei -fusión japo- de Ronda 14…). Tiradito Pisco Bar, del chef Omar Malpartida, fue uno de los primeros peruanos de nivel que catamos en Madrid, y nos encantó (después vendría Chambí, un pequeño puesto en La Chispería de Chamberí también de nota). Por eso, cuando nos enteramos de que Omar y su equipo se habían lanzado a abrir un nuevo concepto peruano, gamberro y transgresor, no nos lo pensamos dos veces e hicimos nuestra reserva en su barra, en el corazón de Chueca.

Olvídate del concepto de ‘restaurante’ que tienes en mente, porque Barra Eme no se le parece nada: aquí no hay sillas, ni mesas. Hay una larga y zigzagueante barra en la que comilones y chefs se apretujan entre risas y platos (aquí se finiquitan los fríos): algo así como la mesa de Nochebuena de tu familia, pero en versión canalla industrial y, por supuesto, foodie, muy foodie.

¿Y qué se come aquí? En la carta de Barra Eme lo que manda es una cocina peruana callejera y urbana, con mucha técnica e insospechados toques de fusión internacional que diferencian la propuesta de Omar Malpartida de cualquier otra que hayas catado en Madrid. Encontrarás desde botanitas individuales para ir abriendo boca a un montón de propuestas perfectas para compartir (puntazo: las medias raciones están permitidas. ¡Ya no tienes excusa para no arrasar con la carta!), tanto frías (ceviches, tiraditos, aguachiles, tartares…) como calientes (tempura, tallarines, chupe seco, lomo saltado…). Todo con producto 10 y un enfoque muy original que no duda en importar sabores y preparaciones de otros lugares sin perder de vista la tradición peruana.

Y la cosa no acaba aquí: Barra Eme también puede presumir de una más que resultona carta de cócteles: no te puedes ir de /M sin probar uno de sus increíbles pisco sour (el clásico o de todo tipo de sabores, como maracuyá, albahaca, wasabi…) o un chilcano, un original pisco tonic.

Tenéis más información, detalles y fotos de los platos que pedimos en nuestro blog:

eatandlovemadrid.es/barra-m-peruano

Buen provecho e Eat & Love!

28/10/2016

el arte de la cocina callejera Peruana

Nuestra experiencia comenzó con unas Gyozas Chilangas, compuestas por carnitas, chipotle, salsa criolla y menta, las cuales se piden por unidad (3,5€), unas botanitas ideales para comenzar la cena, ya que el toque de la menta le aporta cierta frescura.

Para continuar con los aperitivos y siguiendo la tendencia actual probamos los baos criollos, rellenos de panceta, aji amarillo, criolla, BBQ Rocoto y Boniato crujiente, un bocado lleno de sabor, pero en nuestra opinión la panceta estaba pasada de cocción, ya que tenían una textura dura y seca.

Dentro de los principales destacamos el ceviche thai de corvina, coco, aji limo, cilantro cacahuete y zumo de lima, de sabor muy elegante y suave, sin duda el plato que más nos gustó de toda la cena

En lo que a platos caliente se refiere probamos el tallalin chow fun, compuesto por unos noddles al wok, pimienta de Sichuan, soja, chile thai, mejillones y panceta crujiente, un plato presentado de forma muy original, de sabor correcto y que ayuda a redondear la cena.

Para acabar y por recomendación de la casa pedimos el chupe seco de cangrejos reventados, panca, huacatay, queso frito y arroz húmedo. Este plato refleja claramente el estilo de /M, ya que combina la cocina tradicional peruana con las tendencias actuales, por poner un pero, quizás demasiado contundente para cenar, pero aun así merece la pena probarlo.

Dentro de la parcela de bebidas se refiere, no podéis dejar de probar la cocteleria de /M ya que la carta de coctelería es un recorrido por el mundo. Una amplia variedad de cócteles que presenta referencias como el Pisco Sour o el Chilcano, la Margarita, la Caipirinha o un Gin Fizz. Nosotros nos quedamos con el clásico Pisco Sour. Excelente.

Podeis visitarnos en gastrotxusan.com

25/09/2016

Alta cocina peruana en barra

Cena domingo - Septiembre 2016

Visita a Barra M, nueva apertura de los dueños de uno de los mejores peruanos de la Capital: Tiradito. Se trata de un local estrecho y alargado, decorado en plan industrial. Básicamente consiste en una barra alargada para unas 20 personas con dos puestos de cocina en vivo, que permiten a los comensales interactuar con los cocineros.

Sábado noche y ambientazo, hilo musical con los grandes éxitos del la música latina, mooola!

Dos personas, acoplados en la barra, delante del office de Santiago, mano derecha de Omar Malpartida, probamos el bao, las gyozas, el ceviche, el tartar, los tallarines y la tempura. No os detallo los platos porque es mejor que vengáis a probarlos y se pierde el factor sorpresa. Lo que sí os digo es que estaba todo espectacular, productazo y preparaciones elaboradas con mimo dignas de un restaurante de categoría. No se lleva las 5 estrellas porque el servicio es un tanto despistado y deja que desear, menos mal que Santiago estaba en todo.

Saliendo rodando, y con una botella de albariño pagamos 65 euros por todo. Dejad de leer esto y ya estáis llamando para reservar. No os defraudará.

PD: Nos comentan que abren puesto en breve en el Mercado de Vallehermoso, al lado de Kitchen 154, habrá que estar atentos!!

Miss Migas

¡Qué ganas!

25 de septiembre de 2016

03/10/2018

Estos decoradores modelnos...

Comida septiembre-18

Habia ganas de cebiche y este local no estaba tachado en la lista de pendientes

Local medio vacio (y eso que era sabado). Cocina a vista del publico. Camareros automatas. Todo aceptable hasta que te sientas en la barra y ... ¿el que diseño la mesa no se acordo que las personas humanas tenemos piernas?. Gran fallo, porque es muuuuuy incomodo comer asi

Respecto a la comida, de media notable: muy bueno cebiche, muy ricos tambien los baos, decente el chili crab.

Con algunas cervezas peruanas y agua salimos a 35 pavos por cabeza

Si sois paticortos, venid

culiyaya

A mí me encantó. Nos pusieron justo al final de la barra y ahí estuvimos muy bien, seguramente es el mejor sitio.

3 de octubre de 2018

Gloria in the sky

Nosotros también estuvimos al final de la barra y no se está tan mal y salimos encantados con la comida.

4 de octubre de 2018

24/05/2018

Experiencia a repetir

Ya ha quedado dicho en opiniones anteriores: No hay mesas aunque, para ser exactos, tienen una mesa a lo largo de todo el local donde la gente se sienta a su alrededor, en taburetes redondos de dudosa comodidad, y al fondo a la izquierda, otras dos mesas altas con una capacidad para unas 8 personas. Es cierto que no sabes muy bien como colocar las piernas pero cuando empiezan a llegar los platos pedidos, te olvidas de todo lo demás.

Pedimos:

Los mejillones con la versión peruana de la vinagreta con ají amarillo Muy ricos.

Dos platos de cebiche, el thai que llevaba leche de coco y nos gustó mucho y otro que no recuerdo de que era pero también muy rico.

Baos de panceta. Lo mío con los baos es un idilio y, éste en particular, estaba buenísimo.

Palta asada: Los sirven en la cáscara del aguacate, es lo que menos nos convenció. En mi opinión le faltaba fuerza y gracia.

El curry de lengua, que estaba fantástico.

Gyoza madrileña: Una reinterpretación del cocido madrileño que a mí me gustó por el concepto y su presentación original, aunque aquí hubo disparidad de opiniones. Personalmente, lo volvería a pedir. El resto de la familia, creo que no.

Y algo parecido a una torrija que para no gustarme el dulce, me pareció que estaba rica.

Atención correcta y el precio me pareció acorde con la calidad.

Conclusión: Altamente recomendable.

10/10/2016

BARRA BUENA, DIVERTIDA Y PICANTE

Cena viernes Octubre 2016

Tras algunas dificultades iniciales con la reserva, solventadas después con diligencia, consigo sitio en la barra del momento en Madrid.

El local, con la puerta abierta de par en par a la calle, dá sensación de modernidad desde el primer momento. Es elogiable el aprovechamiento dado a un local tan estrecho y pequeño.
Prácticamente toda la sala se compone de una larguísima barra a lo largo de las dos paredes. La barra es de anchura considerable, pero la justa para sentirte cómodo tanto si tus comensales de enfrente vienen contigo como si son extraños.
Uno de los alicientes es ese, el estar en una barra pero a la vez con acompañantes enfrente e, incluso, el tener completos desconocidos enfrente con los que interactuar si te apetece.
Además, hay algunas mesas independientes, pero creo que resta puntos a la experiencia.

Felizmente nos situan pegaditos a la zona de preparación de platos frios situada en la propia barra, con lo que podíamos cotillear los ingredientes y el proceso. Dicen que en los extremos hay más sitio para las piernas, pero la verdad es que no estuve incómodo y tuve espacio suficiente.

AL LIO ==>
PISCO SOUR DE ALBAHACA. ¡Por tutattis! ¿Hay algo con albahaca que no esté de muerte?!? Pues no lo conozco. Una muy buena base de pisco sour, así que cualquier variedad estará rica, pero el toque de albahaca me encantó, y repetí el mismo a pesar de que ya se sabe que los piscos inflan la cuenta cosa mala.

Ojito a los que no toleran el picante. Avisadlo antes porque muchos de sus platos tienen su toque en mayor o menor medida.

CEVICHE THAI (1/2 ración). De corvina. Muy bueno, el toque de la leche de coco lo hace original. No diría que es mejor que un buen ceviche de una manera más convencional, pero es algo diferente y con un resultado bueno.

CEVICHE MIXTO (1/2 ración). Con corvina y gambas. Pedimos los dos por recomendación, para ver los dos contrastes. Más convencional pero igualmente bueno, merece la pena la experiencia de probar los dos.

PALTA RELLENA (1/2 ración). Medio aguacate en guacamole, en su propia cáscara, con langostinos, chipotle, causa limeña y cancha. Rico, con bastante toque picante. Un plato sencillo y sabroso que no luciría nada visualmente si no fuera por los chips que lo acompañan.

BAO DE PANCETA. Lo pedí más por la compañía que por mí que estoy un poco saturado ya, pues ¡oh! sorpresa, un bao espectacular. El pan, el toque de la panceta, tostadísima, como si fuera un torrezno más que tierno, con los acompañantes y la salsa, una auténtica delicia.

LENGUA. (1/2 ración) Servida con curry verde, rocoto, coco y lima kaffir. Acompañada de otro bol de arroz acastañado.
La lengua viene cortada fina y bastante tostadita, para los que no la aprecian, o la rechazan, cuando se presenta blanda y tierna. Un plato realmente rico que perfectamente me habría comido una ración entera.

TARTALETA BLANDA. Llevo limón, vainilla, chocolate blanco,... Un postre que en los primeros bocados me pareció algo insulso pero después fue ganando enteros. Refrescante y agradable, muy buena opción.

Para acabar invitación a unos chupitos de un buen pisco que terminaron de redondear la faena de tal forma que no sé hasta que punto las buenas sensaciones son por la experiencia, o por la felicidad bebida.

PRECIO. Probando diferentes platos con medias, un postre, y 2 pisco sour por barba, la cosa se quedó en 42€ por cabeza. Teniendo en cuenta los piscos, que las medias salen más caras, la diversión, y que me invitaron, un precio correcto, quizá un pelín alto.
Sin piscos, con cervezas y con raciones enteras el precio bajará, aunque no sé si la felicidad será la misma.

ATENCIÓN. Buena. Rápidos, te dan sugerencias, explican los platos.

ME GUSTA.
- El concepto en barra, rollo street food, comiendo todos juntos, el ambiente, aporta algo diferente y mucho más divertido. Lógicamente resta algo de comodidad, pero no es a lo que vienes a este sitio.
- El poder ver preparaciones de platos delante de tí en la barra.

NO ME GUSTA.
- La reserva online. Está activa pero algo verde todavía.
- Dado que es una enorme barra y no pueden hacer una numeración de mesas, en mi espera para entrar al baño pude comprobar la técnica de identificación de grupos que llevan en cocina. Prefiero no saber cuál era mi "número de mesa".

nindiola

El hombre elastico. Nosotros lo pasamos fatal con lo de las piernas!!

2.bp.blogspot.com/-zDnx8HyZwpI/UVvKkX8lf6I/AAAAAAAAKaQ/hvvAgQgohcY/s...

14 de marzo de 2017

15/08/2016

Gath lo descubrió en julio de 2016

Cocina mas sencilla e informal que la casa madre - Tiradito-, pero merece la pena probarla.

13-8-2016. Mediodía.

Primera visita a este local, propiedad del grupo Tiradito, y que a diferencia de la casa madre, ofrece una cocina mas sencilla, mas informal, mas callejera, ... Esa es la única diferencia, las propuestas son sabrosas y muy bien elaboradas, lastima que la carta sea breve, lo cual hace que, salvo que varíen la carta, con dos o tres visitas, la dejas agotada.

Curioso local, a lo largo, exteriormente tiene un ancho equivalente al tamaño del hueco de la puerta y poco mas, luego al entrar, ves que la anchura se amplia algo, pero no en exceso.

Unas mesas redondas engarzadas pensadas para grupos es lo primero que te encuentras al entrar junto con la recepción, una vez pasas esa zona, te encuentras una mesa comunal, de forma rectangular con un ligero zig-zag en el centro, muy larga, con taburetes en todos los lados, de inox, limpia y brillante, que presenta pros y contras. Una vez pasada esta mesa comunal, otro grupo de mesas redondas engarzadas, los aseos y la zona de cocina caliente.

Vamos con los pros y contras, emho, de la mesa comunal.

Entre los pros, la sensación de limpieza, y el tener intercalados en la misma barra, dos puestos de elaboración de la cocina fría, que permiten interactuar con los cocineros en vivo y en directo, es la mayor integración que he visto nunca de la cocina con el comensal. Comparten la mesa contigo.

Entre las contras, salvo en los lados del rectángulo de la mesa, el mostrador desciende hasta el suelo casi el linea recta, con lo cual, o echas hacia atrás el taburete, o tienes las piernas cortas o comes de lado. Extender las piernas no es tarea fácil. Las articulaciones se pueden resentir; no disponen de ningún gancho o percha para dejar bolsos, ropa, etc. Así lo hicimos saber y se nos informa que es la queja que están recibiendo de la mayor parte de los clientes y que están buscando alguna solución.

Como estábamos en familia, nos aposentamos en el lado corto al fondo de la mesa, y aunque estábamos, eso, al fondo, pues parodiando a Gongora: "Ande yo, con las piernas estiradas y ríase la gente" . Desde esa posición privilegiada, dominaba toda la mesa y pude ver a los clientes a mi izquierda, con el taburete echado hacia atrás, apenas sentados en el borde del taburete, y a los clientes de mi derecha, directamente sentados de lado.

Una vez hablando del local vamos al lío.

Sala muy bien atendida, gente maja y muy dispuesta, ademas con la posibilidad de contacto directo con los cocineros, la sala gana enteros.

Como decía una carta corta, bien estructurada y con propuestas interesantes y explorables para futuras visitas. Algunas propuestas se pueden pedir por ración entera, media e incluso por piezas. Carta de bebidas del mundo, piscos, micheladas, mojitos, etc.

Nos despachamos con unos piscos, uno con Wasabi y otro con frutos rojos, y con unas cervezas Barbarian (artesanal peruana)

- Choritos (mejillones). Sabrosos, picantitos, ricos, ricos. Se pueden pedir por piezas.

- Bao criollo. Con su panceta, con su ají amarillo, con su salsa barbacoa, con su bao tierno, nada chicloso. De los mejorcitos que hemos disfrutado recientemente. Jugoso y recomendable. Se pueden pedir por piezas.

- Ceviche thai. La principal diferencia es que lleva coco disuelto en la leche de tigre, aportando un toque de sabor muy interesante. Buenos trozos de corvina e igualmente interesante la aportación del cacahuete. Buen plato.

- Lomo saltado. Muy muy bueno. Algunas diferencias respecto al elaborado por otros lugares de cocina similar, aquí la patata no va frita e incorpora trozos de plátano que contribuye a un toque dulzón. Carne de buena calidad.

- Tallarin Chow Fun. Ejemplo de plato de cocina chifa, sabroso y contundente. A medio camino entre los tallarines saltados y el chow mein. Ración abundante y repetible.

- Tres leches de chocolate. Postre con buen sabor pero contundente, aunque como en tantas ocasiones, no hay quorum.

Como resumen, es un lugar repetible y recomendable, tiene una cocina de calidad, es una propuesta muy interesante, que puede dar mucho juego a esa zona capitalina. Lastima de la incomodidad de la mesa, a pesar de que como idea es muy válida, pero el que la diseñó no lo hizo pensando demasiado en la comodidad de los clientes.

05/10/2016

Perú y más desde un taburete

En pleno barrio de Chueca, en la libertaria calle Libertad se encuentra desde hace apenas dos meses Barra/M. La nueva propuesta más informal de Omar Malpartida, chef de Tiradito, uno de los restaurantes gastronómicos peruanos de referencia de la capital y que tiene en su ceviche caliente uno de esos platos que provocan visita.

La informalidad en las apariencias no lo es tanto en la cocina. Se perciben fácilmente las intenciones de desarrollar una culinaria sabrosa, agradable, viajera y de ciertas pretensiones. En este espacio hay técnica, elaboraciones, mise en place, análisis. No se trata de “un aquí te pillo, aquí te mato” tabernario, aquí hay antecedentes y preparación. Las referencias geográficas son claras, sobre todo Perú (como es lógico), México y el sudeste asiático (Thailandia, China, un poco de Japón).

En Barra M existen dos posiciones donde un cocinero en cada una de ellas prepara los platos de comida fría delante de los comensales adyacentes, mientras que la cocina caliente se ejecuta fuera de la vista del cliente. Dos visitas para probar un buen número de platos de la carta que les describiré de cocina fría a caliente y tener una idea de las intenciones de esta barra.

Para comenzar un chorito (mejillón) con leche de tigre, tomate, choclo (en varias texturas) y ají amarillo). Un mordisco sencillo para catapultarte de repente a esos entornos “acipicantes” donde se pierde ligeramente la esencia del molusco.

A continuación, dos ceviches que se complementan entre sí. El primero un ceviche thai con leche de coco, cebolla morada, choclo, ajíes y únicamente corvina mientras que el más clásico además incluye langostinos, boniato, mejillones y una mayor presencia del ají amarillo. Ambos intensos y frescos, dos cualidades comunes a este tipo de cocina que desde el primer momento te provoca elevar el nivel de paladar. Personalmente me quedo con el segundo con mayor número de matices y una presencia sápida más elevada del pescado y marisco. Notables.

Subiendo el nivel, el aguachile. De gambas dicta la carta, aunque yo diría que son langostinos foráneos. Aguacate, lima, pepino, cilantro, tomatillo y tortitas de maíz. Mordaz, cremoso; el crujiente de las tortas acompaña de maravilla a un bocado que te mantiene en las alturas de la potencia. Muy recomendable.

En la cocina caliente, se puede comenzar por unas gyozas que se plantean desde una perspectiva de verdadera fusión. Rellenas de carnitas mexicanas con chile chipotle y acompañadas de un picadita de piña, cebolla y cilantro. De mayor sosiego que los platos anteriores, menos intensas pero sabrosas. A cuidar la temperatura, que deberían acercarse más cercanas al punto de recién extracción del vapor.

Aunque en la carta sea una botanita (forma de nombrar a los entrantes o aperitivos en México), el bao criollo recomiendo que se solicite con la cocina caliente. El bao se ha convertido en el nuevo bocadillo desde la semilla que los amigos de Chuka Ramen Bar plantaran en la calle Echegaray. En este caso, destacan las salsas de ají amarillo, criolla y una barbacoa de rocoto que combinadas entre sí provocan un cierto punto adictivo y sabroso. Cebolla y plátano crujiente para equilibrar un bocado directo en el que la carne puede ganar en punto.

De mis favoritos la lengua con curry verde, coco, rocoto, lima kaffir y arroz acastañado. Un curry suave y cremoso donde la carne presenta una textura excepcional, melosa y sencilla para el diente. De nuevo la lima, la piña, la cebolla como esos ingredientes con los que se busca matizar y que el paladar descanse. Plato que se completa con un aromático arroz que se debe impregnar y mezclar con el resto de los ingredientes. Este plato me empuja a proclamar: ¡Vivan las barras donde se practica una cocina de nivel!

Se puede finalizar con una tempura de setas shitake, huevo a baja temperatura, jamón serrano, soja y salsa hoisin. Un bocado con un punto untuoso, casi pegajoso, en el que al mezclarse el huevo con la salsa se conforma ese conglomerado de elevado melosidad.

En definitiva, una barra con aires de diseño moderno con más altos que algunas bajos y que conquista desde unas pretensiones más culinarias que de continente. Las técnicas se mantienen escondidas para que el comensal disfrute de la cocina de una forma directa y sin remilgos. Destacable el ceviche clásico, el aguachile y esa lengua con arroz, platos que merecen la visita, mientras que gyozas y bao tienen espacio de mejora.

Para post completo y fotos

complicidadgastronomica.es/2016/10/barra-m-peru-mas-desde-taburete

28/03/2017

living ceviche life

Febrero 2017 y Marzo 2017

Toda la carta catada,

08/05/2017

Inaudito!!!!

Pues eso, inaudito. No puedo creer que este lugar tenga tan buenas opiniones o que yo esté tan equivocado. Los mejillones, perdón el mejillón de a 3 euros no deja de ser un picadillo de vinagreta pero picantito, y encima te lo ponen flotando en hielo que por los vaivenes del traslado acaba dentro del mejillón. Primer desastre. El ceviche thai fue lo único correcto, normalito, con la cebolla cortada demasiado gruesa. Las Gyozas al estilo madrileño , son directamente un mal plato. Tuétano crudo, garbanzos de bote, empanadillas revenidas, Segundo desastre. El servicio como debe ser, largas esperas en los platos fríos y los dos platos calientes juntos, para eso, para que se enfríen. La lengua al curry un abominación. Lo primero que el curry no es casero, es pasta de curry de bote mezclado con leche de coco, la lengua cortada en tacos y de sabor irreconocible, el resto de ingredientes afrutados los pude reconocer ya que eran los mismos que en el otro plato caliente, que eran unos chipirones en témpura. Por favor, a un rebozado vulgar, blando y aceitoso no es una témpura. Sin sabor el chipirón y con un rebozado malo pero malo. Tercer desastre. El postre era una panacota con merengue pasado al soplete, hubiera estado pasable si no es porque la panacota aún estaba congelada. De llorar.
El lugar es incómodo y ruidoso, y como tengas la suerte que tuve yo de que te coloquen en uno de las puntas de la M pegada al pasillo, todos y cada uno de los camareros, clientes y todo el que por allí pasara te da un buen golpe en la espalda, demencial!!!
Es mejor que pidas la primera y la segunda bebida juntas, ya que te puedes pasar más de diez minutos esperando hasta que te la traigan, y no esperes disculpas. Observé que a dos chicas que estaban sentadas cerca, les trajeron el segundo plato sin haberles traído la bebida. Un desastre!!!
Lo peor es que por esos platos más cuatro piscos nos soplaron 92€