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17/07/2011

Cocina creativa que olvidó que es cocina.

Estuve este sábado comiendo allí, y la verdad, discrepo bastante con las amables críticas predominantes.

El local, bastante chulo, con paredes de piedrecitas, mesas relativamente separadas, espacios diferenciados; la acústica bien, con música de fondo, y un poco oscuro, para mi gusto. Pero ambiente conseguido, en general. Manteles individuales de papel.

Tras explicarnos la distribución de la carta (carta original, todo hay que decirlo) y los platos fuera de carta (en realidad, el plato, porque omitió el otro que había- supongo que por olvido), nos trayeron un aoeritivo: un vaso de chupito de un té rosa que no nos dijeros de qué era, pero sabía a azúcar que tiraba para atrás, yo no me lo bebí.

Como habíamos desayunado bastante tarde, íbamos sin mucha hambre, así que pedimos unas patatas bravas para compartir, y luego dos platos principales y un postre.

Las bravas, ya sabemos que es un error pedirlas en el país vasco, pero bueno... siempre caes. La ración, escasa (afortunadamente). Las patatas, un poco crudas por dentro; la salsa brava, qué decir... consistía en unos grumos rojo oscuros cuyo sabor recordaba bastante al chorizo... no nos gustaron.

De segundo, yo pedí bacalao con cebolla confitada y pil pil de hongos. Mi acompañante, el pescado del día (Mero de Plentzia).
Mi bacalao venía en un plato hondo, tapado completamente por la salsa. Consistía en unos filetitos pequeñísimos de bacalao, y con piel. Además de incómodo de comer, no me gustó nada. El bacalao, sin más, no sabía a nada, estaba cocinado aparte de la salsa. La cebolla confitada no sabía a cebolla (ni a nada agradable). Mi compañero de mesa confirmó mi impresión. Su mero, algo mejor, aunque muy normalito.

De postre, pedimos una tarta tatin para compartir y cafés. La tarta, para compartir no era, a pesar de costar sus 8 euros, porque serían unos 30-40g. Pero, de nuevo, la escasez de la ración fue afortunada, porque de tatin no tenía más que el nombre y la manzana; la base era un hojaldre seco y malísimo... un bluf...

El servicio fue correcto, pero tampoco muy atento. Además, hubo una confusión con los cafés, si bien fue solventada con eficacia, que no con amabilidad.

La cuenta, 70 euros.

Me parece caro y, sobre todo, que no está a la altura. Como dice un comentario anterior, lo importante no es el nombre del plato, sino la comida en sí.

No volvería.

24/07/2010

Bascook, un bluffff!! El típico sitio de moda porque acaba de abrir y tiene un diseño chulo, pero a la hora de la verdad la comida bastante mala. Las croquetas potosas de verdad. Los camareros poco espabilados, el vino desconocido y barato porque se supone que no te la quieren meter y a la hora del a verdad: RAKA, cuentón que te cagas, entre otras cosas, porque pides dos postres y te cobran seis y de agua pides una y te cobran dos. Así que una recomendación si se os ocurre ir: REVISAD BIEN LA CUENTA!!! Le calculo de sitio chic a tope de Bilbao un año como mucho.