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05/06/2017

El paraíso del carnívoro

Una visita aplazada desde hacía tiempo al que pasa por ser la Sixtina de la carne, del buey en particular. Ninguna posibilidad de decepción. Desde el marco, esa bodega centenaria con las heridas del pico en sus paredes, propiciando ese cuajo emocional que da el introducirse en una cueva, hasta la comida, un irrepetible disfrute carnívoro. Sólo la presencia de unas pocas tiras de pimiento rojo, una isla en medio del fuerte hematocrito del buey reducido a obra de arte gracias a la intuición y sabiduria alquímica de quien decide sus tiempos de maduración. A recordar la cecina de buey y la chuleta final, inabarcable en su tamaño y perfectamente hecha, sin que nadie, de los ocho que estábamos, decidieran que se la pasaran un poco más: eso es sabiduría por parte del hombre la parrilla. Una carne imposible de describir. Un postre también relacionado con la manteca de buey, casi imposible de pensar, puede pasar por el mejor tiramisú. Un vino tinto, Calve, una mencía del Bierzo impecable. Un servicio tan eficaz como discreto, dando las explicaciones justas y necesarias, sin barroquismos. Al final, saludo del amable restaurador, un hombre que demuestra su bonhomía en su cara y visita final a la bodega, otra incursión a una cueva igualmente emocional.
No hace falta decir que no es barato, pero nunca lo excepcional lo ha sido

16/11/2017

Ojo con los engaños

He leído varios casos y sufrido en propias carnes el engaño. Pides y pagas una pieza determinada y lo que te sirven no es ni de lejos esa pieza (recordemos que el chuletón lo pagas a 140€/Kg y quitando el hueso y la grasa, se aprovecha la mitad, resultando el plato de unos 400 gramos de carne magra a unos 120€/persona).
A mí particularmente me pasó con el solomillo de buey; me trajeron una pieza que no era ni de lejos solomillo, ni en forma ni en textura. La tuve que devolver y afortunadamente a la segunda sí que se trataba de un solomillo de verdad.

Tienen un menú por 29 €, con gran relación precio/valor, que incluye carne riquísima, pero de cortes menos nobles, primero, postre y café

09/08/2016

El templo del auténtico Buey

Riquísima cecina de buey, una cosa sin igual. Chuleta buey excelente. Sin embargo, unos precios desorbitados. La mayoría de las mesas están en una antigua bodega.

12/05/2016

El Paraíso de la carne

La mejor carne de buey del mundo. El punto de la carne y la calidad justifica el precio.
Si te gusta la carne no conocerlo es perderse lo mejor de lo mejor.
No puedo comentar del sitio ni de la decoración nada espacial pues estaba a lo que estaba disfrutar de un manjar
Una vez al menos al año caeré por este paraíso, es único.

21/12/2015

Carne espectacular!!

Una cata de carne. Toda una experiencia.
La cecina de buey Premium: sabor y aroma excepcional.
Tratar de buey lo comerás a cucharadas un pecado ponerle pan.
Chulearon de buey: también excepcional.
Acompañado de unas patatas cocidas/fritas y unos pimientos.
De postre la leche frita. El helado de galleta con café chocolate blanco ....... Bueno pero una bomba.
El servicio excepcional.
Para rematar un paseo por la finca viendo los bueyes.
Volveremos.

09/11/2015

Molan más los bueyes vivos

Comida en El Capricho, restaurante en un pueblo perdido al lado de La Bañeza. Se encuentra situado en una antigua bodega excavada en la montaña, reformada y bastante bonita.

Buen acceso y aparcamiento lleno de coches, aquello parecía un concesionario de alta gama.

Buena distribución de mesas ubicadas en el hueco de las tinajas, sin manteles, pero con servilletas de tela y vajilla de nivel.

Personal muy profesional que nada más sentarnos nos puso un aperitivo de mousse de buey. Aceptable.

Carta de vinos amplia y para todos los bolsillos. Pedimos un Dominio de Tares, del que cayeron 2 botellas.

De primero cecina "premium", muy sabrosa, pero cortada a máquina finísima, parecía papel de fumar. A mi me gusta más cortada a mano.

Croquetas de buey. Un poco grasientas y cuyo sabor no me terminó de convencer. Prescindibles.

Boletus salteados. Buen sabor aunque una preparación muy simple, solamente aceite y sal.

Eramos tres personas y pedimos una chuleta de buey que te enseñan en crudo de 1,9 kg (a 70 euros el kilo). Una vez preparada en la parrilla de carbón, viene con ella el Sr. Gordon y te filetea en la mesa. La carne es excelente, pero ojo que entre grasa y hueso hay una merma de un 40 por ciento.

De postre galleta de manteca de buey con helado. Sin pena ni gloria.

Terminamos con unos cafés y con unos licores invitación de la casa.

Este capricho salió por un total de 241,90 euros.

Nos habían dicho que la finca donde tiene los bueyes no se la enseña a todo el mundo, pero a nosotros no sólo no nos puso ninguna pega sino que nos mandó con su padre de guía. Pasamos una tarde estupenda. Tiene una pedazo de finca de 30 Hectareas vallada con troncos y unas 50 cabezas. Merece la pena ir a verlos aunque está a kilometro y medio del restaurante por un camino de cabras sólo apto para todo terrenos, por si algún bloguero quiere ir.

Animales de casi dos toneladas de los cuales algunos se dejaron acariciar. Aprendimos mucho del padre de Gordon, de los bueyes y de la vida. Y terminamos con unos gin tonic al final de la visita.

Gath

Buena reseña Avelia.

9 de noviembre de 2015

spider72

lo de acariciar bueyes fue antes o después de los gintos?

9 de noviembre de 2015

09/11/2015

Los bueyes de verdad existen y están en el Capricho

EL CAPRICHO es un lugar de peregrinaje para los amantes de la carne. Está situado en una antigua bodega excavada en la tierra, en un pueblo de León, pegado a La Bañeza.

Nosotros sabíamos a lo que veníamos y pedimos buey en diferentes texturas: en cecina, en croquetas, en chuleta y hasta en postre. La verdad es que el sabor del buey es fuerte, diferente y adictivo.

Luego el padre de José Gordón (un auténtico crack), nos llevó a ver los animales a la finca donde los crían, toda una experiencia.

Ahora, no esperes salir a menos de 80 euros por barba, y tampoco esperes que José te haga la pelota, pues no es precisamente la alegría de la huerta.

Aun así, merece la pena venir a conocerlo y que no te lo cuenten, especialmente si te gusta la carne.

Miss Migas

Yo le tenía en cuarentena, a ver qué dice Avelia, que la esperamos por aquí como agua de mayo ahora que se ha animado. #muyfan

9 de noviembre de 2015

04/10/2015

El Capricho, una experiencia carnívora única.

4+

Incluso elevada al pedestal de ser la mejor carne del mundo, mucho se ha escrito sobre la casa de José Gordón en los últimos años. En mi caso, y tras 5 visitas, voy a intentar expresar lo que creo que es y significa El Capricho.

Lo primero que hay que decir es que la mayor parte de la gente que acude a esta casa se da cuenta de que nunca en su vida ha probado la carne de buey, la de verdad. Frecuentemente nos encontramos la palabra chuletón o solomillo acompañado de “buey” cuando en realidad lo que se nos ofrece es vaca vieja, en el mejor de los casos, o simplemente ternera. No por ello estoy desmereciendo estas últimas piezas, de hecho, a los que nos gusta la carne, se nos hace la boca agua cada vez que nos encontramos con un buen chuletón (de vaca vieja). Lo que quiero decir, es que cuando la gente va a El Capricho prueba un sabor diferente al que se ha encontrado otras veces, de hecho, conozco de casos que salen defraudados porque lo que se esperan es algo como lo que conocen pero mejor, aunque estos son los menos.

José Gordón se ha especializado en buscar por la geografía de la península ibérica bueyes de labranza para comprarlos cuando ya están en la última parte de su vida, llevárselos a su pueblo, terminar de engordarlos y, tras tenerlos en cámara durante el tiempo suficiente para que los jugos y grasas de esas carnes sean retenidos, servirlos para que la gente pueda llevarse a la boca un trozo de ese animal casi extinto que es único y delicioso.

Lo primero por lo que te das cuenta de que no estás tomando otra cosa es por las piezas que se cocinan en la parrilla y que ves antes de sentarte a la mesa, hasta algunas cercanas a los 10 kilos se pueden llegar a ver y probar.

En cuanto a que pedir lo tengo muy claro... de entrantes no puede faltar la cecina Premium que ellos mismo producen y tienen en bodega durante más de 2 años y medio. Nunca en mi vida había podido pensar que una cecina así existía, la infiltración de grasa que posee la hace única casi llegando a un nivel parecido al del jamón ibérico. Por otro lado, una morcilla de león muy rica y picantona que se sirve en plato de barro y sin corteza.

Después la elección es clara, en mi caso tarde en convencerme de probar el solomillo, pero una vez catado sin duda hay que pedirlo, aunque sea para compartir antes de lanzarse al chuletón. Como si fuera mantequilla, con una sabor increíble y único en el que la grasa está presente en cada bocado.

Por último el plato clave, la chuleta de buey.. ahí es donde entra en juego José, que llega con una mesa de madera donde con mimo limpia la chuleta sirviendo a cada comensal trozos de cada una de las diferentes partes que tiene, partes más magras, partes con más grasa para acabar con un poco del tocino. El resto lo deja en un plato de barro para que el que quiera repita. La forma en que está hecha la carne y sobre todo ese sabor hace ver que estas ante una experiencia única.

Por último un buen surtido de postres y una gran terraza en la que tomar algo e incluso fumar un puro de su cava.

A todo esto acompaña, como no podía ser de otra manera, una gran bodega de vinos nacionales sesgada hacia el Bierzo. En ella, podemos encontrar bueno vinos a precios muy asequibles. En nuestro caso siempre elegimos Ramón Bilbao que lo ponen tirado.

Así que amigos, si os consideráis carnívoros El Capricho es visita obligada. A ver qué os parece, desde luego no os dejará indiferentes.

El Capricho
bodegaelcapricho.com
Jimenez de Jamuz, León.
Precio aproximado70 euros.

cookinganddisfruting.blogspot.com.es

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18/11/2014

El templo del buey de José Gordón y las clavadas que mete.

El Capricho tiene fama por su carne de buey, algo muy difícil de encontrar debido a la poca oferta existente. La mayoría de las veces que ofrecen chuletón de buey en realidad no es buey, como pasa también con el kobe/wagyu, los pescados salvajes o las anchoas, que casualmente siempre son de Santoña. A veces resulta complicado saber lo que te están vendiendo.

Debido a esto tenía que conocer este templo de la buena carne, y estando relativamente cerca del Labrador Lera, otro pendientísimo en la lista, hubo que hacer finde gastrónomico para visitar los dos sitios de una vez y de paso hacer algo de turismo.

Hay que reservar con antelación. Tuvimos que aceptar una mesa el Sábado en El Capricho a la 13:30 que había que dejar a las 15:00, ya que el Labrador Lera (Castroverde de Campos, Zamora) estaba completo ese día. Estos dos están a unos 120km y se puede aprovechar entre medias para ver Zamora o pueblos de alrededor como Astorga o Puebla de Sanabria. Para completar, un tercer buen restaurante por la zona es El Ermitaño, en Benavente, el cual no visitamos.

A Jiménez de Jamuz se llega bastante fácil, está a unos 300km de Madrid y hay que desviarse en la salida de La Bañeza. A partir de ahí solo hay que seguir unos 5km hasta el pueblo. Está perfectamente indicado, no tiene pérdida.

Lo mas impresionante de El Capricho es ver todas las chuletas encima de la mesa de la cocina con esa pinta y esa entreveta espectacular. Luego accedes a la sala, que está en lo que parece una antigua bodega. No a todo el mundo le puede parecer agradable y es un poco frío si no eres un grupo o familia, que es lo ideal, tampoco hay cobertura. Las mesas están encajonadas y hay mucho eco, y prepara la chaquetilla si eres friolero. Que conste que a mi me gusta, tiene encanto.

A parte de la carta donde puedes elegir entre diversos entrantes y cortes de carne tambien hay como opción 2 menú, uno de 75€ que incluye aperitivo, cecina de buey, lengua de buey, boletus con foie chuleta 700gr aprox. por persona), pimientos para acompañar y postre, y otro de 25€ que lleva ensalada, cecina, pimientos y carne de buey (creo que era un bistec). Los entrantes son para compartir, por supuesto.

Nos dijeron que el vino y agua estaba incluido pero cuando el camarero trajo la cuenta dijo textualmente: "Os dije que el vino y agua estaban incluidos pero me equivoqué, lo siento" y después de un silencio incómodo solo le falto añadir "Bueno... Te jodes" por que ni invitación ni pollas. Encima que es el vino de la casa (11€), un mencía que embotellan para El Capricho.. Cuanto les costará una botella? 3 o 4€? Y si hubiese querido pedir otra referencia o ni siquiera beber vino? Entiendo que es una equivocación pero en estos casos la casa debería hacerse cargo o al menos tener un detalle con el cliente, ya que es su fallo, y mas cuando te pegan estos sablazos porque tampoco creáis que se sale cebado, de hecho casi pido una chuleta de vaca después del buey.

El buey tiene varios precios (ver foto) y la chuleta premium cuesta 120€/Kg. Mas tarde me comentaron (no se si en broma o en serio) que a José Gordón le llaman Tyson de las hostias que pega. Seguramente sea cierto.
A mi sinceramente la normal, que es la del menú (70€/Kg), me ha dejado indiferente. Entiendo que cueste comprar y mantener a los bueyes, pero los precios son desorbitados, a pesar de que diga que no es rentable. Otro como David Muñoz.

Esta buena la carne? Si, pero te esperas una sorpresa inolvidable y no es así. También te esperas salir rodando, pero la cantidad de carne que se sale de una chuleta de kilo y medio es casi ridícula.

Otra cuestión. Merece la pena el viaje? No. Solo si estas cerca o de paso (planificándolo porque hay que reservar con antelación), pero ir y volver a Madrid o hacer un viaje por conocerlo no merece la pena.

Pasemos a la comida:

Poco hay que decir de la CECINA y LENGUA DE BUEY. La cecina está cortada muy fina, como un carpaccio y tiene mucho sabor pero suave, muy buena. La lengua tiene un sabor mas potente aunque la prefiero guisada.

BOLETUS CON FOIE, riquísimos. Muy bien tratados y sin eclipsarse los sabores entre si.

CHULETA DE BUEY, de 1,3Kg, probablemente la mas pequeña. Le dije si podía ser mas grande porque comemos bastante y nos contestó que solía tocar a 700-800gr por persona. Esto son 650gr que luego se quedan en nada (lo de la foto y un pelín mas en la piedra junto a el sebo).
El mismo José Gordón corta el filete y lo reparte entre los comensales, siendo interesante ver como va haciendo la dirección de los cortes. Eso si, ni mú, no explica absolutamente nada. Si me vas a cobrar 80€ por lo menos explica algo ¿no? Haz que tu cliente se sienta a gusto, cuéntame como crías a los bueyes, como los consigues, cual es la clave para que salga tan buena la carne o el tiempo de maduración. Que mínimo...
Por cierto el otro camarero tampoco explicó nada de nada, solo se limita a servir.

El tiempo de maduración era 60 días. Obviamente estaba muy buena, con un sabor mas fino que la vaca, la cual me quedé con ganas de probar ya que llegados este punto no estaba ni medio lleno. No hay consenso con la maduración, unos defienden una maduración de no mas de 30 días y otros de hasta 90. A mi me gusta de las dos formas, mas sabor a carne en la primera y mas potencia y matices según avanzan los días.

Viendo esto, si estuviese de paso solo pararía a comer el menú de 25€, el cual parece excelente a priori, aunque antes de morir tengo que probar esa chuleta premium.

Hubo un postre muy bueno y otro muy malo. El malo era un HELADO DE AZAFRÁN muy pasado de azafrán. Ese sabor que recordaba a paella lo hacía un poco asqueroso.
El otro postre me sorprendió, la TORTA DE BUEY, que es una galleta con manteca de buey y café con helado de galleta María, una espuma caliente de chocolate blanco y cacao por encima. Un señor postre.
Por cierto, la explicación de este postre solo nos la dieron después de preguntar, porque ya sabéis que todo el mundo sabe lo que es una torta de buey y/o ha probado infinidad de postres donde uno de sus elementos es buey.
El sabor tremendo en cuanto a la mezcla de sabores y el juego de temperaturas.

El servicio fue a toda prisa, se nota que querían echarnos antes de las 15:00. A mi no me molesta un ritmo rápido, de hecho soy bastante impaciente, pero este ritmo fue excesivo. Empezamos a comer a la 1:15 y terminamos el menú a las 14:05, y todavía te ofrecen tomar el café en la terraza, con la típica temperatura agradable de mediados Noviembre en el Noroeste del país.

Después de comer puedes ver los bueyes en la finca, a la cual se accede por un camino de tierra que sale del pueblo. No es muy difícil llegar pero te tienen que dar las indicaciones ahí.

El precio final fue 84€ por barba. (Vino El Capricho 11€)

En definitiva:

- Calidad de la materia prima: Indiscutible
- Servicio: Pésimo, cabreante.
- Relación calidad precio: Mala.
- Experiencia total: Desde mi punto de vista no merece la pena, pero como siempre digo, a mi me gusta probar y lo mejor es que lo compruebe cada uno por si mismo.

Yanzoo

El detalle del vino y del agua y lo de que ni el dueño ni los camareros te expliquen nada de nada y trabajen como si fuera una cadena de montaje, hace que la foto del sitio a mi me resulte nada apetecible.
Si a estas alturas aún no hemos entendido que el servicio es parte fundamental de la experiencia gastronómica......

18 de noviembre de 2014

acme

Yo aquí decidí hace tiempo no caer. Sí que es cierto que es mejor convencerse uno mismo, pero mejor aún con el dinero de otro :-) (Rato dixit). En cambio el Labrador Lera si me atrae y el Ermitaño lo recomiendo totalmente.

18 de noviembre de 2014

Alexo

Yo personalmente rehuyo todos estos sitios de habitual "peregrinaje" popular, salvo (como dice Acme) que sean otros los que paguen la nota. Suelen ser como la abuela del Litoral, llenándose los bolsillos mientras en la trastienda se descojonan de todos los pardillos capitalinos que se pelean por comer allí. ¡Buena reseña!

18 de noviembre de 2014

Adreid.

Es inteligente por tu parte Alexo, pero a mi me entran muchas ganas de probar estos sitios. Por ejemplo, se que acabaré yendo a los triestrellados de San Sebastián aunque me vaya a acarrear 3 disgustos. Si me invitan sería perfecto, pero me da que no.. Jaja.

Eum, si es por el servicio te lo desaconsejo plenamente. Por los visto solo tratan bien a críticos y amiguetes.

Acme, el menú de 25€ te viene de lujo de camino a Galicia.

18 de noviembre de 2014

acme

Yo si el maestro dice que no vuelve a los 3xestrellados, yo ya ni me lo planteo, prefiero quedarme con la duda y los 500€.

Hablando de estrellas,no sé si quiero que la Michelín le de una a Montia pero los chicos la merecen y a ver que pasa con Allard y ¿Dstage?. De los que conozco voto por la segunda para Coque.

18 de noviembre de 2014

Adreid.

Yo creo que se la quitan a Arola o a Allard, pero no a los dos a la vez. A Dstage no creo que se la den con ese local, ni se la merece por repetitivo.

18 de noviembre de 2014

Alexo

Bueno, yo no me refería a los estrellados, sino a esos sitios de pueblo perdidos por los montes de España donde hace unos años se comía de muerte por 4 duros y donde hoy en día te meten unos palos de miedo

19 de noviembre de 2014

spider72

Joé, 84 eur por mala servicio...es para cag en la mother de los del sitio...

19 de noviembre de 2014

06/10/2014

Nunca volveras a creer lo de "Chuletón de Buey"

Que decir que no esté dicho: si quieres comer carne DE VERDAD de Buey tienes que venir a Jimenez de Jamuz.

El lugar es muy acogedor aunque, como veréis en las fotos, un poco oscuro y con ligeros problemas de humo cuando está la cosa llena de chuletas.

Fue por encargo la comida así que pudimos probar su no tan famosa tortilla en salsa que no se si tienen en carta. Lista para 15 personas:
- Aperitivo de paté de Buey
- Cecina de Buey
- Lengua de Buey
- Tortilla en salsa.
- 6 Kg de Buey Premium (2 Chuletas) - 45 días de maduración
- 5 Kg de Vaca de trabajo - (4 Chuletas) - 90 días de maduración.

Postres (incluida la galleta de buey) y mucho vino, salimos a 70€/pax.

Al ser tanto andábamos un poco apretados, pero pudimos probar dos carnes. La vaca estaba espectacular, esos 90 días de maduración la dejaron perfecta. El Buey por supuesto también lo estaba pero como comenté con Jose Gordón, el alma del Capricho, yo le había metido otros 45 días mas a esa carne para que, según mi (poco)criterio, hubiese sido perfecta.

Al final de la comida te traen una carta para que puedas comprar producto para llevar. Tuvimos la suerte, al ser repetidores del local, de que nos llevaran a la cámara a ver los lomos como los tienen en sus cámaras. Espectacular.

Para peregrinar todo lo que se pueda.

spider72

@espacios tron este es tu sitio

6 de octubre de 2014

Rosalía Martínez (Pi...

once kilos de carne entre 15 más otros platos... joer, jugáis en primera

7 de octubre de 2014

Lizzard

@Piti son kilos con hueso, luego se queda en nada :_____)

7 de octubre de 2014

Felipe

Me supongo que esos 11 kilos incluirán el hueso. Quíralo y queda la mitad. De todas formas bastanta majas las raciones.

7 de octubre de 2014

11/04/2015

Un Templo de la carne

Muy recomendable si te gusta la carne de buey, sabrosa, intensa.

Seleccionan muy cuidadosamente los animales (los buscan fuera de nuestras fronteras incluso) y después del despiece dejan la carne macerando a muy bajas temperaturas hasta que alcanza su punto ideal de madurez.

Pedir un chuletón de buey (unos 2-3Kg, para 2 personas) y ver cómo te lo deshuesan y te lo preparan con cariño en una mesita auxiliar es toda una experiencia. Luego te traen una piedra caliente para que te hagas tú cada lonja de carne a tu gusto y a tu punto de sal. Si se enfría la piedra mientras sientes el cielo en tu paladar, pues pides otra y a seguir.

Como entrantes yo probé las alubias (recuerda que están al lado de La Bañeza) con almejas, que estaban al punto: enteras en el plato, sabrosa mantequilla en la boca.

Total, una delicia.

En cuanto a las instalaciones, son las de una típica bodega con mesas y bancos corridos de madera, pero instalados bajo tierra, como si estuvieras en una bodega subterránea, con sus cúpulas de piedra ahumadas por las pitanzas de miles de comensales, lo que le dá un punto muy peculiar al lugar.

El único problema es que el buey te lo cobran al peso (60 € el kilo) y si no controlas mucho, puedes llevarte una sorpresa en la cuenta final.

Aparte de buey, que es su plato estrella, tienen también chuletón de ternera, solomillo y otras variedades cárnicas.

Suelo viajar un par de veces al año de Madrid a Galicia y cuando puedo darme este "capricho" hago lo posible por hacer concidir mi paso por allí con la hora de comer o de cenar.

10/04/2014

¿EL MEJOR SITIO DE ESPAÑA PARA COMER CARNE? SÍ Y NO. CUIDADO NO TE HAGAN LA TRES CATORCE

El Capricho, considerado por muchos el mejor sitio de carne, no solo de España, sino casi del mundo, -ha salido en miles de revistas, incluida el Times-, le debe gran parte de su éxito, sino todo, a su famosísima carne de buey. Y es que, este restaurante presume de ser el único en España que la sirve 100% auténtica, un producto de gran exclusividad debido al escaso número de animales de este tipo -el buey es el macho bovino castrado tras la pubertad-.

Y, ¿qué ha provocado tanta fama? Pues que José Gordon, su propietario, te meta unos sablazos que te dejen tiritando y que se permita el lujo de “aprovecharse” de ciertos clientes, ofreciéndoles las peores partes del mencionado animal.

Me explico. El buey, como otros muchos bóvidos, tiene partes excelentes y otras menos buenas. Las primeras están reservadas, normalmente, para los clientes amigos de Gordon, de modo que “lo otro” se sirve al resto de mortales. ¿Cuál es el problema? Que el precio no varía, recibas la pieza que recibas, y esto ya no me parece bien.

Por tanto, y salvo que seas un jodido experto, nunca vas a saber si realmente te están dando lo mejor. Por ello recomiendo que, cuando os atiendan, en plan educado y con simpatía, digáis al camarero que queréis la mejor pieza, que nada de los restos, tal y como habéis leído en Internet. Y es que esto no lo digo sólo yo, sino que es vox populi. Puede que os tomen por el pito del sereno pero oye, por lo menos no quedáis como unos putos pardillos que se quedan encantados aunque les den gato por liebre.

Así que la pregunta es ¿merece realmente la pena pagar la chuleta de buey a 70 euros el kilo? Pues a no ser que tengas la certeza de que te dará la mejor parte, mi recomendación es pedir la de vaca vieja, más barata y de mejor sabor que la de buey, que me supo de lo más normal. La verdad es que mataría por probar "la auténtica chuleta" reservada a los clientes amigos, que segurísimo que está de muerte.

Por cierto, otra consecuencia de la fama de este restaurante es que Gordon cierra el garito cuando le sale de los huevos. Me contaba un conocido cocinero de Madrid que hace poco fue hasta allí y se lo encontró cerrado. ¡Y eso que iba con reserva! Llamó a un colega para que preguntara por qué y parece ser que el cachondo de José Gordon había decidido no trinchar carne esa noche.

Así mismo, debéis tener en cuenta que El Capricho está en el kilómetro 303 de la A6. Puedes ir y volver en el día desde Madrid, pero hay que estar muy loco para tal cosa. Y lo digo porque uno oye a críticos como Carlos Maribona decir “hicimos el viaje desde Madrid, ida y vuelta en el día, 600 kilómetros que vale la pena recorrer” y puede lanzarse a la aventura. Y no amigos, no.

Desde ya os digo que NUNCA os fieis de críticos a los que les pagan el viaje, la comida y que, seguramente, no tengan que conducir. Críticos que, además, por su profesión y camaradería con Gordon, van a tomar la mejor pieza del buey.

Así que lo mejor es aprovechar un viaje a Asturias o Galicia para parar en este restaurante. Tanto para comer y continuar con el viaje, como con la idea de hacer noche, la opción más recomendable teniendo en cuenta que hay varios alojamientos baratos en el pueblo Jiménez de Jamuz.

Por último, el restaurante es bastante claustrofóbico, ya que es una cueva, tal cual, con menos luz que la casa del terror.

¿Qué pedir?

De primero es obligatorio tomar la cecina "premium" y la lengua de buey (9 €). Puedes comprarla para llevar envasada al vacío, pero os aseguro que no es lo mismo.

Después ya vendría la carne.

En cuanto al precio, entre el vino, pimientos, patatas, postre y tal, 90 € pagas sin despeinarte.

Yo un día quiero volver, coger a Gordon por la solapa y decirle, mira Gordon, cagoentusmuertos, te pago lo que me digas, pero sírveme las mejores piezas de esa carne de buey que tan famoso te ha hecho.

Por cierto, en febrero celebra las Jornadas de la carne de buey, así que parece que este es el mejor mes para ir.

Santos

De acuerdo. La calidad es buena, pero no la relación calidad-precio. Se pueden tomar chuletas de buey estupendas en alguna sidrería cerca de San Sebastián, al precio que corresponde. Para mi no merece la pena el viaje.

4 de noviembre de 2014