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16/11/2017

taberna de las de antes

Ya es un clásico. Cada vez vamos más y nos lo pasamos mejor. Qué bodega y qué explicaciones a cada vino. Un básico en el barrio.

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Varias visitas después se ha convertido en un habitual para un picoteo informal, rico y castizo.

Lo mejor, ir con amigos y dejarse llevar por la bodega que manejan. Gustazo

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Mayo 2015, tapeo taberneo en barra. 3++ ó 4--. Al gusto

Apuntado desde hace mucho (quizá demasiado) tiempo. Taberna castiza de la que sólo oía cosas buenas o muy buenas y por fin se alinearon los astros y nos dejamos caer por allí.

El local me encantó, diáfano, con mucho espacio, una buena barra, algunos barriles y flanqueado por mesas bajas alrededor. Suelo de azulejo con solera, no del impostado tan de moda y columnas de las güeñas. Ay esos ventiladores en el techo! de repente recordé bares de mi infancia (raro juntar bar e infancia en la misma frase).

Tapeo de producto, buena calidad y opciones en medias raciones y tostas con pan majo.

Qué rico el bacalao Rosell. Puro casticismo. Croquetas de las de antes, con una masa muy de madre (o parecida a las de la mía) y una cecina de muerte. De las mejores probadas.
Tosta de solomillitos con foie pedido por lo leído a Eandrada y no defraudó

Entonces, ¿por qué racaneo y no llego ni a 4*?

Difícil maridaje. De grifo, el panzudo de la C roja. Y mira que no estaban nada mal tiradas las cañas pero al tercer sorbo se me pone la lengua gorda. Hablan maravillas de la bodega de este lugar pero a copas, al menos los blancos de ayer, no me gustaron y estaban poco fríos.

Servicio nada simpático, mecánico y fatigoso. Había que perseguir un poco al personal. Eso en barra, porque fuera había más de un camarero que parecía todo lo contrario pero no lo catamos.

Segunda ronda de tapa = la primera (lo que tiene que la ponga otra camarera porque a la otra se le olvidó). Consistente en patatillas con un mejillón per cápita.

RCP bastante apañada, eligiendo bien y con la opción de medias raciones que aquí son generosas, nada de moderneces ni pequeñeces. Ejemplo las croquetas de media ración son 6 unidades.

A poco, caerá esas 4*, seguro, aunque lo de la cerveza a ver cómo lo arreglamos....

Avelio

A mí el Rosell me gusta mucho pero es cierto que son un poco siesos... cosas del éxito, aunque ya sé que no vale como excusa, porque también en La Maruca o La Tasquería siempre están petados y en cambio el personal es bien majo con el cliente.

8 de mayo de 2015

EandradA

A mí no me parecen antipáticos pero es verdad que siempre están acelerados porque a horas punta tienen un flujo de gente increíble.
La última vez probé un blanco de Madrid de uva malvar: Bailarina se llama, me gustó mucho.También tienen vermú de barril.

Rodríguez, en cuanto a lo de la repetición de la tapa, si se lo comentas te la cambian sin problema.

8 de mayo de 2015

Avelio

Muy de acuerdo con tu opinión, Rosell mola mucho.

23 de julio de 2017

25/04/2017

Taberna cañí con estupenda RCP

Bodegas Rosell es un local que he visitado en varias ocasiones y nunca me ha defraudado. Es un bar/bodega de los de toda la vida lo que le da un aire pintoresco al establecimiento.
Al estar en general Lacy, yo suelo ir a cenar después del mercado de motores o a comer después de una mañana por el rastro.
El sitio se pone hasta la bandera los fines de semanas y muchas noches entre semana, por lo que hay que reservar o ir sin prisas y tomar algo en la barra hasta que quede una mesa libre.
Este es un sitio genial para llevar a los colegas guiris que quieran un poco de ambientillo de taberna español, en estas situaciones yo o vengo aquí o al Cervantes que es otro sitio que está genial para estos menesteres.
En cuanto a la comida, la verdad es que todo lo que probé está bueno pero destacaría el bacalao rosell y las albóndigas de rabo de ternera.
Otro punto de este local es que tiene una buena bodega, con referencias curiosas y a buen precio. Con lo que siempre puedes probar buenos vinos para acompañar la comida.
El precio es estupendo, yo de media he pagado unos 25 euros por persona con vino.

24/09/2017

No todo vale

Aperitivo septiembre 2017

Cuando uno trabaja de pastor unos días y de camarero otros debe disinguir entre ovejas y personas.

Para no volver

02/05/2017

Taberna de toda la vida

Me encantan sus tapas, sus vinos, sus migas, ¡¡todo!!.
Recuperar sabores de siempre es un placer.

24/05/2016

Taberna clásica

Las Bodegas Rosell son un sitio con sabor a bodega tradicional. Siempre están llenas de gente y la razón es doble, por un lado es un sitio más bien pequeño y por otro lado se tapea bien y con buena relación calidad precio. Si a esto le unes que esta a 100 metros de Atocha pues normal que este siempre lleno.

De vez en cuando me acuerdo del sabor de sus croquetas, o del de su brandada de bacalao y como lo tengo al lado de casa me acerco y si hay sitio me quedo y sino me voy.

Pero en cualquier caso un sitio que añoro de vez en cuando.

07/05/2016

Primera toma de contacto positiva

Tengo que reconocer que a pocos sitios voy sin haberme dado una vuelta antes por el 11870 para ver que cuentan, pero a este fui totalmente virgen y me gusto!. Tengo pendiente volver pronto y entre semana que es cuando de verdad se ve como son los sitios, los fines de semana los camareros se estresan, es más difícil conseguir mesa...
Mejor un cena de tapeo tranquila un miércoles.
El domingo pasado estuve en la terraza y en general me dió muy buena impresión, por dentro el sitio es muy agradable, para quién le gusten este tipo de bares, es la típica taberna madrileña, decoración clásica, techos altos y amplia, lo cual se agradece. Por lo visto la carta de vinos es buena, habrá que probarla, y las tapas que tomamos, croquetas de cabrales y bacalao, salmorejo y bacalao Rosell estupendas, especialmente las croquetas. Un detalle "negativo" la política de no servir cafés en terraza, te fastidia un poco el final, sobre todo cuando lo que apetece es café y luego una copa y charla, así que nos tuvimos que marchar antes de lo que hubiéramos querido.

15/08/2015

Con solera

Agosto es la mejor época del año para hacer una visita a los locales más atiborrados de Madrid con menos parroquianos de lo habitual gracias al período vacacional.
- La comida:
Aquí lo típico es comer setas rebozadas, salmorejo, croquetas caseras (a elegir entre bacalao, jamón y cabrales, aunque se puede pedir una ración mixta), y tostas. En nuestra última visita nos animamos a probar la tapa la Taberna (butifarra, guacamole y queso, a priori una combinación extraña) y acertamos.
Amplia carta de vinos y vermú de grifo.
- El servicio:
Completamente "old school" castizo. Camareros ágiles, a veces más rápidos, a veces menos, dependiendo del nivel de saturación de la sala.
- El local:
Grande, con mesas a la entrada para picar y un salón al fondo. Tienen terraza en la acera, pero como somos "terracistas" nunca la hemos frecuentado.
- Conclusión:
A pesar de encontrarse fuera de la ruta, vale la pena acercarse a probarlo.

19/10/2015

Buen sitio para tomar vino y tapas

Puntos fuertes:

Local histórico de Madrid.
Ambiente agradable y limpio.
Siempre ponen tapa con cada bebida.
Amplia oferta de vinos.
Buen servicio en barra.

Puntos débiles:

Servicio deficiente/lento en las mesas.
Suele estar casi siempre lleno, es difícil coger mesa.
Alguna camarera es un poco arisca.
La última vez no tenían los que les he pedido, pero no suelen fallar.

02/05/2015

Muy buena materia prima (cierra domingos y creo que lunes tb.)

Rosell me gusta mucho: el ambiente, cómo trabajan los camareros, el toque castizo... Y después de tropecientas visitas hago jornada de reflexión y concluyo:

- Mejor el espacio tradicional, el bar con su barra y el comedor con habitaciones algo claustrofóbicas. Del otro comedor de la esquina si acaso se salva la bodega de abajo.
- También digo no a la terraza, son simples mesas en una calle en cuesta, de noche no ves los platos y además aumenta la cuenta considerablemente.
- Los vinos son caretes (sobre 3€ la mayoría) y a pesar de la variedad en botella, por copa se quedan un poco cortos.
- Aunque de precio está bastante bien hay que tener cuidado con lo que se pide, algunos platos están sobrevalorados, como las patatas de la abuela y algunas tostas.
- En muchos platos existe la opción de media ración pero no lo pone en la carta.

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He vuelto y revuelto. Las tostas de solomillo y foie están deliciosas. La última vez nos recomendaron las milhojas de berenjena con foie, estaba curioso el plato pero el foie apenas se percibía y no me gustó nada el precio: 15'50€.
Pedimos dos botellas de Tagonius, un vino de Madrid, que me sorprendió gratamente. a unos 20€ la botella. Es un vino muy equilibrado. Era un crianza pero por dulzor y alcohol parecía un joven.

Hemos pedido la tosta de brandada de bacalao varias veces y la espera siempre ha sido eterna, así que, aunque está muy buena, recomiendo no pedirla o si no hacerlo nada más sentarse.

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Ayer celebramos un cumpleaños familiar con un cocido de Bodegas Rosell. Por primera vez hojeamos la carta de vinos que consiste en un listado interminable, tienen vinos para todos los gustos, también precios para todos los gustos. Pedimos Habla del Silencio que ya conocíamos.

Un aperitivo rico de anchoa marinada y guindillas; llega el cocido: sopa suave, desgrasada, con fideo fino, rica pero para algunos de la mesa poco consistente, demasiado light. Garbanzos con patata, zanahoria y berza, bien de textura los garbancitos, de sabor normalito, destaca la berza, está buenísima, con un toque como ahumado debido al pimentón. Todo el mundo echa de menos la carne al mismo tiempo que los garbanzos, pero esta tarda en llegar y viene en una bandeja presentada sin ningún mimo: poco chorizo, trozos feos de gallina y no hay jamón ni espinazo. El morcillo no estaba nada tierno, por suerte me había puesto fina a sopa y garbanzos y pude prescindir de la carne, pero sin duda es lo peor del cocido.
Hay que tener en cuenta que el plato de cocido cuesta 9'70€ por persona, menos que en un menú por lo que la RCP es más que correcta.

Una comensal comió risotto con foie y setas y tenía exceso de mantequilla pero estaba buenísimo su arroz. Es una ración enorme y cuesta unos 12€, lo recomiendo para pedirse otro plato antes y compartir.

Tuvimos que reclamar el postre después de 20 minutos porque nos habían dejado abandonados. Los helados y la tarta de queso estaban bien pero no espectaculares.

La atención de los camareros no fue la mejor, en Rosell siempre están agobiados y van a toda leche y se dedican principalmente a tomar nota, ponerte los platos y quitártelos, nunca hay cercanía con el cliente.
Éramos 8, nos colocaron en una mesa rectangular estrecha, lo que, sumado al ruido de las mesas grupales contiguas, dificultó la conversación entre nosotros.

Conclusión: prefiero el Rosell bar de raciones.

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He vuelto y revuelto, me encanta la solera y el producto que tiene Bodegas Rosell. Hemos probado el moje de bacalao que está muy rico aunque no es mi favorito, la tosta de solomillo y foie, rica pero algo escasa para 4'50€ que vale, boquerones en vinagre totalmente prescindibles, chorizo (lo queríamos al vino pero no lo especificamos al pedir, aun así mereció la pena la equivocación) de muy buena calidad, sabor y buen corte, y unas sorprendentes berengenas empanadas con salmorejo, nadie pensaría que son berengenas, tienen un saborcito ahumado buenísimo.

Pendiente de probar el cocido a 9'70€.

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Cena a base de raciones el viernes noche. Nos sentaron dentro y de repente nos sentimos felizmente en el comedor de la abuela con manteles y servilletas de tela y un camarero muy amable. Pedimos salmorejo (este es EL SALMOREJO), croquetas (buenas), bacalao Rosell (es bacalao en aceite, buena calidad pero prefiero el bacalao de otra forma), patatas de la abuela (huevos rotos, ricos pero no destacables) y albóndigas de rabo de toro (no es carne picada, son bolas de carne tal cual, espectaculares, de mucho nivel). Todo esto más 8 cañas cruzcampo bien tiradas nos salió a 15€ por persona, si eso no es barato piensa en cuánto cuesta un maldito-porquerizo McMenú.

Los pobres camareros llega un momento en que no pueden más, las mesas se vacían y vuelven a llenar enseguida, no deja de llegar gente, es alucinante, y más cuando los demás bares de la calle están vacíos.

No sé si tienen menú, tengo que pasar a mirarlo, pero tienen algunos platos de cuchara por encargo. Atención, cocido a 9'70€, esto hay que probarlo.

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Local mítico al lado de la estación de Atocha. Martes noche, muchos locales de Méndez Álvaro y General Lacy estaban vacíos, sin embargo Bodegas Rosell tenía sus dos comedores, terraza y bar llenos. El público no sé de dónde sale, hay bastantes pijillos, cuando el barrio no es precisamente pijo. Nos quedamos en la barra. Camareros entrando y saliendo, mucho movimiento. Pedimos dos cañas (1'70€) son Cruzcampo, algo más grandes de lo habitual. De tapa patatas fritas con dos mejillones en escabeche (he visto fotos de esa tapa con más cantidad mejillones), los bichos realmente buenos y con las patatas quedan de cine. La encargada-eficiente camarera de la barra nos aconseja media ración de croquetas, vienen 6 de cabrales, jamón y bacalao; son caserísimas y muy crujientes, mejor la de bacalao. Pedimos salmorejo y la camarera nos recomienda media ración también. Es un tazón con un salmorejo cremoso, dulce, nada ácido, con huevo y jamón por encima, está poco frío pero riquísimo.

Nos hemos quedado con ganas de probar boquerones, bacalao Rosell, las patatas de la abuela... habrá que volver.

Los precios de los vinos por copa me parecieron algo subiditos, muchos costaban 3€.

acme

I can believe my eyes

14 de septiembre de 2013

EandradA

¿Mande?

14 de septiembre de 2013

SOL

jaja
Me lo apunto!!!

7 de noviembre de 2013

EandradA

Aaaahhh, a ver elegido muette.

9 de febrero de 2014

03/04/2015

cualquier elección está rica rica

Lo descubrí hace años porque está en mi barrio y me llamaba la atención que siempre, pero siempre, estuviera lleno. Cuando lo probé entendí el porqué y es que es sin duda el mejor bar y restaurante de la zona Palos de la Frontera/Delicias.
Todo es super casero y la materia prima se nota que es buena. La especialidad es el bacalao Rosell y bordan el salmorejo y las croquetas, se pueden pedir variadas de jamón, cabrales y bacalao. Las tostas, las patatas de la abuela, las albóndigas de rabo de toro, las setas empanadas... todo está muy bueno.
El vermú de grifo lo sirven muy bien y siempre acompañan todas las consumiciones con tapa de patatas fritas con mejillones, bacalao o algún canapé rico. La bodega es interesante y el local auténtico, con guiños flamencos y un Camarón que preside.
Los camareros son muy agradables y aunque siempre hay mucha gente se puede conseguir mesa con algo de suerte. Con buen tiempo tiene una terraza muy agradable que se llena hasta la bandera.
Ambiente diverso, gente mayor del barrio de toda la vida, grupos de jóvenes, un mix muy gracioso. Muy fan de este local de toda la vida donde se pida lo que se pida siempre se acierta.

08/07/2015

Me encanta

Todo riquísimo, fantásticas croquetas y berenjenas rebozadas

06/04/2014

Tapeo fino

Comida de tapeo en BODEGAS ROSELL, mítica taberna que lleva abierta desde que tengo uso de razón al principio de General Lacy, al lado de Atocha. Decoración típica de bodega centenaria de Madrid, barra de niquel, azulejos, mesas de mármol, etc. Tienen una zona de mesitas para tapeo en la barra, dentro un comedor más formal con unas veinte mesas, y si hace buen tiempo, terracita. Ojo, porque aunque es grande siempre está lleno, por lo que conviene ir entre diario.

Ofrecen una selección de platos bastante amplia que combina raciones y tostas con platos de cuchara de toda la vida. Pero lo más destacable es su carta de vinos, auténticamente enciclopédica, que habla de la pasión por el vino de su dueño Manuel, subcampeón y varias veces finalista del certamen Nariz de oro.

2 personas, de aperitivo de la casa nos ponen unos de lomitos de sardina con patatas chips muy ricos. Pedimos: una de bacalao rossel, bacalao desalado y desmigado en aceite de oliva con una pizca de cayena. Las tiras de bacalao en su punto de sal, con un aceite de oliva de calidad en el que acabamos mojando pan, un plato redondo que es un clásico de la casa. Continuamos con unas berenjenas empanadas con salmorejo: la berenjena tierna con un rebozado grueso pero sabroso, y muy acertada la combinación de la verdura con un suave salmorejo. Finalizamos con media ración (pues una entera hubiera sido demasiado) de patatas de la abuela, que consiste en unas patatas revueltas con huevo y cebolla, un plato sencillo pero perfectamente ejecutado y con unos ingredientes de calidad que resultó delicioso. Finalizamos con una tartita de queso con arandanos casera.

Para beber, una botella de uno de los vinos recomendados de la casa, "30.000 maravedíes", un tinto de San Martín de Valdeiglesias goloso y con cuerpo que entraba tan bien que nos supo a poco. Servicio profesional y atento, pagamos 43 euros por todo. Muy buena relación calidad precio. A pesar de los años que lleva abierto sigue en plena forma. No pasará mucho tiempo sin que volvamos por aquí.