Brasserie Antoinette les invita a un viaje lleno de sorpresas, entre deliciosos clásicos de la gastronomía francesa, ricas crêpes, exquisitos vinos, sabrosos cócteles y mucho más.Abrimos los 7 días de la semana, desde las 10. Horarios cocina: 12:00-23:30 (domingo a miércoles) y 12:00-0:00 (jueves a sábado).

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31/05/2018

Un poquito de Paris en el corazón de Madrid

La brasserie Antoinette es el sueño de un grupo de nostálgicos franceses habitantes de los Madriles que quisieron traer un pedacito de su tierra al hogar de los chulapos y las chulapas (y es que hasta ahora siempre habíamos alucinado con la poca presencia de la cocina gala en nuestra querida ciudad). Hoy la brasserie Antoinette es una realidad: la encontrarás -ironías de la vida- a tiro de piedra del Oso y el Madroño en una de las zonas más guiris de la ciudad, la calle Preciados (zona alta). Una ubicación que a los gatos y gatas de Madrid (nativos y de adopción, como estos mendas) nos eriza un poco el pelaje: nuestro instinto nos dice que nada bueno puede suceder aquí. Lo cierto es que Antoinette y su glamurosa terraza parisina son la gran excepción de esta calle invadida por la comida rápida y el chunguerío. Eso sí, mentalízate: aunque Antoinette tiene mucho éxito entre los franceses expatriados que viven en Madrid, vas a comer seguramente rodeado de japos y demás turistas. Tampoco es para tanto, ¿no?

¿Y cómo es Antoinette? La decoración del local -muy cuidada- se inspira en típica brasserie parisina dividida en varios saloncitos, cada uno con su propio estilo. Eso sí, aquí el concepto pierde un poquito de su genuino encanto y se vuelve muy sofisticado y opulento. Un tipo de local que a los millennials, fans como somos del chic casual y ligero, puede hacérsenos excesivamente formal. Aun así, Antoinette es perfecto para ciertas ocasiones como una cena súper romántica en pareja, una comida con tus padres o un evento de empresa (tienen unos reservados estupendos). También es perfecto para tomarse unos crêpes a cualquier hora del día en su fantástica terraza parisina. Un chivatazo: la mejor mesa es la que está en la ventana abierta hacia la terraza. ¡Te sentirás como un auténtico parisino!

¿Y qué se come en Antoinette?, dirás tú. No hace falta ser Sherlock Holmes para deducirlo: comida francesa súper auténtica y de calidad. El chef Jean-Jacques Payel -al que vas a poder ver en acción en la gran cocina abierta de Antoinette- se ha encargado de diseñar una carta de temporada en la que vas a encontrar recetas francesas de toda la vida como el tartar de buey con con patatas fritas caseras, el magret de pato o el foie mi cuit. Además (notición) también tienes una sección de auténticas crêpes y galettes bretonas (eso sí, el maestro crepero no está todos los días: si vas por las crepes consúltalo con ellos antes, ¡no te vayas a llevar un chasco!). El final en Antoinette, por cierto, siempre es feliz: su carta de postres incluye iconos de la repostería francesa como el vacherin -merengue relleno con mango y manzana Granny Smith- o gofres (¡mmm!) para todos los gustos y colores. ¡Por cierto! Puedes comer cualquiera de estas cosas a la hora que más se te antoje: la cocina de Antoinette, como la de toda buena brasserie que se precie, está abierta durante todo el día. ¡Bien!

¿Quieres saber más? Tienes más información, detalles y fotos de los platos que pedimos en nuestro blog:

eatandlovemadrid.es/antoinette-madrid

Buen provecho y eat&Love!

31/01/2018

El francés opulento que todavía tiene que afinar

31 Enero 2018

Desde que vi su estreno tenía ganas de acudir a la función y, rodeada de un buen amigo y de mi madre, un miércoles a mediodía fue la ocasión.

Cabe decir que todo tardó mucho, les costó entregarme la carta, preguntarme por la bebida, traérmela... aunque luego los platos salieron a buen ritmo. Volvió a tardar en cambio la cuenta... por lo que refleja una falta de rigor en la sala que esperemos que sea por culpa de sus 5 escasas semanas abiertos. Sea como sea, para un menú del día, 2 horas se hacen largas.

Porque eso fue lo que pedimos: de primero un buen mousse de pato con champiñones, realmente rico, y de segundo una "costilla" de cerdo a la mostaza que bien pongo entre comillas pues en realidad no era más que una dura chuleta.

Mi madre optó por un solo plato de la carta, el boef bourgignone, que estando rico no es más que un guiso de carne... y yo prefiero los que ella me hace.

De postre, delicioso tanto el crepe de trigo sarraceno a la miel como el mousse de mango.

El café lo pedimos solo pero llegó cortado. Y al solicitar la cuenta vimos cobrado un "zumo de tomate preparado" a 5€ que en realidad fui yo misma la que me lo aliñé en la mesa. Sugerí entonces al servicio que eliminasen la bebida de mi madre, una cerveza, incluyéndola en mi menú ya que según ellos el zumo no entraba (cosa que me parece fenomenal, aunque me parezca un abuso cobrarlo a 5€, a 3,50€ está más que sacado el margen).

Eso sí, el sitio precioso, y las numerosas fotos en Instagram que veremos de él, seguro que también.

Esperemos que se asiente la cocina y sobretodo la sala, y volveré seguramente a probar con más detenimiento su carta. O no.