Casa Ciriaco es una casa de comidas de toda la vida con recetas tradicionales elaboradas como las harían nuestras abuelas. Es uno de los restaurantes centenarios de Madrid y no debemos perdernos sus alubias con codorniz, las gambas al ajillo o la ternera a la riojana.

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08/07/2016

Comida muy buena tradicional

Ciriaco es lo que es, comida tradicional, gallina en pepitoria, acelgas, tortilla,..... quizás la presentación de los platos no sea de un cinco estrellas, ni falta que le hace, con el sabor suple la presentación

18/12/2013

Vivan las croquetas de bacalao,ole,oleeeeeeeee!!!!!!!!

Que buenísimas estaban las croquetas de bacalao y los callos,los martes hay cocido madrileño,menos mal que te dejan pagar con tarjeta,porque es carito,unos 55 euros por cabeza,hacer la reserva pronto.
La cantidad de fotos de famosos que hay por las paredes,está fenomenal.

Maridar

55€ un cocido?

18 de diciembre de 2013

LittleLady

No, 55 euros el cocido el postre y el menú entero

18 de diciembre de 2013

02/12/2012

Una casa de comidas de toda la vida

Llevo años pasando de forma intermitente por casa Ciriaco y, hasta ahora, nunca me ha defraudado.
Me gusta especialmente el trato, gente de toda la vida, con oficio, garbo y desparpajo. Resulta agradable y divertido verte atendido así.
Todavía no he dado con un solo plato que no me haya gustado. Aunque no es un sitio caro, tampoco resulta barato e incluso hay platos que me desconciertan por su precio. Por ejemplo, la frasca de vino de la casa o el solomillo de ternera con champiñones esta estupendo, una carne magnífica y de un tamaño adecuado a lo que pagas, y sin embargo el consomé (5€) o algunos platos de verduras como las alcachofas y los champiñones al ajillo (que están más cerca de los 10€ que de los 5€) resultan caros.
Aún así es un sitio que me gusta y al que, seguramente, seguiré volviendo (aunque haya que elegir con más cuidado)
El precio normal está en torno a los 40€/px
Muy recomendable

04/11/2009

Castizo, comida de toda la vida

Uno de esos sitios tan clasicorros que hasta está en la calle Mayor. Parece que en cualquier momento van a entrar Don Hilarión y sus chulapas.

A la entrada tiene una barra que hace de bar para tomar una caña o un chato, cruzando una puertecita se entra al "comedor". Una sala con decoración de cuadros de dudoso origen y fotos de famoseo.

El servicio son camareros de chaquetilla blanca, señores amables y algo mayores que se nota que en tiempos debieron servir a los ministros de Franco. La sala está algo cargada, sobre todo cuando la gente empieza a fumar, tiene un punto algo rancio, el día que fui entró a comer el ex-alcalde del PP Alvarez del Manzano, no te digo más.

La carta es tranquilizadoramente familiar, con platos de nombres reconocibles sin pompas ni genialidades creativas. Se come bien y son sorprendentemente rápidos. Es pedir los platos y voilà, están en la mesa. Comer sale por unos 30-40 euros.

Servilletas y manteles de tela.

24/12/2012

Un clásico

Restaurante de los de toda la vida con cocina magistral y precio razonable

22/02/2012

Buen castizo

Restaurante de toda la vida. Si buscas algo clásico, sencillo y bueno, no te compliques. Aciertas seguro. Comida de temporada, castiza y muy española. Buena carne y buen pescado.

12/11/2009

Madrid castizo

En este sitio puedes tomar algo en la barra (recomiendo empanadillas) y también puedes sentarte en el salón a disfrutar de un buen plato de la cocina tradicional madrileña como es la gallina en pepitoria.

Debido a su situación y tradición‚ incluso es posible encontrar a algún notable de la la villa y corte sentado en alguna de las mesas :D

15/12/2011

" Grandes Profesionales " con mayúsculas.

Cuando disfrutar de la barra y ser atendido por
un buen camero es lo realmete " cool ".

17/04/2010

Mesón centenario

Restaurante de comida de cuchara, excelentes callos, gigantes esparragos frescos y todo tipo de carnes.

Como meson centenario de Madrid, visita obligada.

07/04/2011

Mateo Morral no comío aquí

en los pisos superiores al Ciriaco un subnormal anarquista que se la pelaba a todas horas, dejándose crecer la barba para parecer el hombre que decididamente no era, probablemente muy falto del cariño de una mujer que no cobrase por mojar el churro, decidió regalarle a los recién casados reyes de España (Alfonso XIII y Eugenia) una bomba de fabricación casera presuntamente subversiva. Mateo Morral, que así se llamaba el sujeto en cuestión, se cargó a unos cuantos inocentes y desbarrigó a varios caballos de la comitiva regia. El triste episodio transcurrió en frente del Ciriaco. Es El Ciriaco un viejo y glorioso establecimiento lleno de camareros malencarados de los de toda la vida; me encantan; qué cojones, ojalá hubiera más; son genuinos; la mala leche ibérica en carne y hueso; siempre que voy me pido un revuelto Julio Camba (cuyos libros edita el dueño, por cierto -adoro Julio Camba, Camba es la monda-) y lo que se tercie, me da igual, estoy a gusto viendo a los vejestorios vestidos de blanco, me recuerdan a mi abuelo, que en paz descanse; cocinan como siempre, pagas como nunca y realmente haces el canelo sólo por recordar glorias pasadas en pepitoria. Si mateo morral hubiera tenido la andorga más llena y hubiera estado mejor comido, quizá se le hubieran disipado sus estúpidas e infantiles ideas terroristas.