Casa Miguel

Ordenar por:

relevancia fecha

07/03/2012

sin amanecer

En Arrieta, un pequeño núcleo marinero camino del norte lanzaroteño, existen infinidad de buenos sitios para comer; todas las guías oficiales y oficiosas recomiendan el restaurante Amanecer, de modo que de vuelta de Haría obedientemente nos dirigimos a él.

El día era soleado pero, como suele suceder con el invierno isleño, frío y sobre todo ventoso por culpa de los alisios; cruzamos el salón del restaurante para instalarnos en la terraza y al llegar a ella vimos los rostros ateridos de los comensales, guiris todos, lo cual rápidamente encendió nuestro interruptor meridional de escasa tolerancia con el frío. El problema es que daba la sombra, de manera que salimos pitando y nos dirigimos a la soleada esplanada, a la que ya le habíamos echado el ojo, delante de Casa Miguel, un pequeño restaurante marinero sin pretensiones, pero muy limpio, de comida casera.

Bajo la sombrilla nos zampamos un plato de rancho canario (regular) y unos garbanzos marineros (notable alto). Después, un sargo enorme a la parrilla con la inevitable guarnición de papas (muy bueno).

Vino de la casa y café por 42 €.

Servicio amable y rápido.

28/09/2010

Rest. típico pero mejorable

No se sabe el precio de lo que pides aunque es a la carta. De menu ensalada + sardinas asadas. El truco del almendruco. Servicio lento y escasa calidad. Comimos a la carta y nos pareció caro. En la terraza vistas inmejorables a la bahia de pescadores. Arrieta es un pueblo pesquero y precioso. Las lapas las he comido mucho mejores en el Rest. Costa Azul de El Golfo.

16/07/2009

Reina de las Catas lo descubrió en julio de 2009

Hay que ir

Es uno de los sitios más recomendados (de boca en boca) de Lanzarote, aún cuando se puede encontrar en carta lo mismo que en otros tantos restaurantes de la isla: mucho pescado fresco, papas, algún plato de carne, puntillas, mojos... Todo por un módico precio y en cantidad suficiente. Lo que destaca es su dueño, la forma de llevar el negocio, y lo que todo el entorno te transmite.
El local, de ambiente marinero en tonos azules y blancos lleno de fotos y recuerdos de muchos sitios, destaca por la ausencia de mesas y sillas "al modo tradicional". Lo que hay son bancos y mesas corridas, cosa ya a tener en cuenta si no quieres comer con algún desconocido al lado. Lo mejor es cuando Miguel se acerca, te atiende, charla, te recomienda, te explica con quién sale en aquella foto que está expuesta allí, te pregunta de donde vienes, te cuenta que su mujer es alemana....todo con su acento, su tranquilidad contagiosa. Vamos, toda una experiencia.
Quizás sea un local orientado al público turista, pero merece la pena la experiencia.