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26/06/2013

Buena comida, precioso lugar

Alquézar es un lugar precioso. Aunque para recorrerlo, mejor tener buenas piernas, muchas cuestas, pero merece la pena el esfuerzo.

El restaurante está algo escondido. Decorado en plan rural "moderno", acogedor, pizarra, piedra, y madera. Dos alturas y una terraza con unas vistas geniales. En la terraza no se puede comer, pero todo el mundo acaba ahí con el café y las copas.

Tiene dos menús. El tradicional (35€) y el Casa Pardina (27€). En éste último, entre 10 y 12 platos para elegir.
Todos los menús empiezan con una cata de 3 aceites y unos embutidos para probar.
Canelones rellenos de espinacas, bechamel en su punto, muy ricos. Alcachofas con jamón y una crema. Estaban buenas, pero yo pondría más crema. ;-)
Excelente el ternasco, dos paletillas por ración (más que suficiente) hecho durante horas a baja temperatura.
En cuanto a postres, bueno el coulant de chocolate, y algo sorprendente la tarta de queso. Como sugerencia, una capa de galleta, estaría bien ;-)

La bodega es amplia, con mucha referencia aragonesa ya que muy cerca está el Somontano. En el menú entra agua y vino. El vino que te dan con el menú es un viñas del vero, chardonney sauvignon, que estaba realmente rico.

Servicio excelente, de ésos que te cuidan como en casa y ofrecen sonrisas.

16/06/2009

Fernando Encinar lo descubrió en junio de 2009

Cocina tradicional en un entorno exquisitamente restaurado

Casa Pardina, restaurante ubicado en una antigua casa reformada de Alquezar, es un proyecto que nace de dos hermanas de Alquezar que durante años tuvieron un restaurante en la plaza y echaban de menos algo más sofisticado en el pueblo. Ni cortas ni perezosas reformaron con arquitecto y decorador en mano la vieja casa familiar y han creado un sitio insólito: un local precioso, muy bien presentado en un pueblo que tiene 150 habitantes censados aunque en verano puede superar los 5.000. aún así, sorprende un sitio tan bonito y bien puesto.

La carta se presenta en dos modalidades: el menú degustación caro (30 euros) y barato (24 euros) con vino de Somontano e impuestos incluidos. Las raciones son generosas y las propuestas son contundentes: caza, cocina tradicional y casera con guiños a la casquería de toda la vida. Muerto me dejó un plato, la chaflaina de Alquezar, que es un rollo de tripa rellena de todo tipo de casquería. Para cenar quizá sea excesivo pero no se puede negar que hay un intento de que salgas lleno y a buen precio. Eché de menos algún plato algo más ligero.

Para después de cenar hay un patio con unas preciosas vistas del pueblo donde es una delicia tomar una copa.

Javier Güenechea

Fernando, estuvimos ayer, realmente genial. (Gracias por la recomendación). ;-)

2 de junio de 2013