Situado en la Plaza del Carbayedo de Avilés, su historia se remonta al año 1845, donde la Tataguya ya existía como fonda y casa de comidas, con el nombre de Casa Campanal.Detr...

Ordenar por:

relevancia fecha

19/08/2015

Fenomenal

Una pequeña casa a la entrada del casco antiguo de Avilés, ahí se encuentra este restaurante de comida tradicional con un muy buen producto de calidad.

Cuenta con terraza, pero tal y como es el tiempo de irregular en Asturias aunque haga sol, mejor asegurar en el interior. La parte de abajo es tal cual de bar de pueblo, nada que ver con los comedores de arriba decorados con madera e infinidad de whiskys (al menos en nuestra zona).

Tradición, calidad y buenos precios esto define su carta junto con generosidad en las raciones servidas. Pedimos para comenzar la famosa longaniza hecha con la carne del cocido acompañada con patatas, muy rica. Después bonito guisado con tomate y un entrecotte, muy buenos ambos y abundantes, con estos productazos es dificil liarla.

En general todo muy bien, comimos genial y pagamos menos de lo esperado, lo único que tuvimos que esperar 20 min hasta que nos trajeron la cuenta pero bueno no vino mal para reposar lo que habiamos comido.

18/07/2014

Perfecto para el antroxu!

Cuando entras parece una tasca cutre, pero subes al restaurante y es una bonita buhardilla de madera, es recomendable ir el dia del antroxu en febrero, a tomar pote, picadillo y casadielles, el precio oscila entre 40 y 70 € persona, uno de los clásicos de Aviles

01/08/2013

Más allá de la longaniza

Restaurante tradicional, incluida la "decoración", pues está situado en una casona que conserva su esendia desde siempre. La entrada da paso a un chigre de toda la vida, pero en los pisos superiores hay distintos salones habilitados como restaurante.

La carta de basa en productos de la tierra con preparaciones tradicionales, y tanto los pescados como las carnes tienen merecida fama. Su plato emblemático es la longaniza cocida, muy sabrosa, que vale la pena probar alguna vez (mejor para compartir). En la carta hay otros platos de más empaque como plato principal. La carta de vinos está a la altura.

Es un restaurante caro, aunque no se puede decir que no lo valga.

22/02/2012

Placer avilesino

Teniendo tan poco tiempo, y tanto por vivir, uno debiera quedarse sólo con lo bueno y prescindir de lo demás. Rectifico, uno debiera quedarse sólo con lo muy bueno. La diferencia entre lo bueno y lo muy bueno es sutil, pero apreciable, y no es una diferencia monetaria. Lo dice el refrán es de necios confundir valor con precio. Y en el caso del Restaurante Tataguyo es valor seguro a muy buen precio. Si a esto le sumamos que para ir al Tataguyo tenemos que acercarnos hasta Avilés doblamos el placer del pacer.


Avilés, esa ciudad del Norte, esa esencia Asturiana, esa linea de costa que fue industria y ahora es cultura. Con las praderías del cabo Peñas en el horizonte y el alma abierta a la playa de las Salinas. Avilés, un placer de paisaje y paisanaje. Un lugar con el tamaño justo para vivir. Un sitio al que siempre volver. Y con la guinda del Niemeyer, del que quizás hablemos más adelante porque, unos viejos conocidos, los Morán, han abierto plaza gastronómica allí desde el cercano Casa Gerardo.

Pero nos desviamos del asunto, y el tema es el Tataguyo. Pocos restaurantes pueden presumir, en España y en el mundo mundial, de tan larga trayectoria vital. En su presentación nos explican que ellos dan comidas desde 1845 y en sus paredes se ven fotos de los ilustres visitantes, tipos listos que han acertado y han parado en este lugar de lujurias gastronómicas.


Y es que, la comida en el Tataguyo es muy asturiana. ¿Y cómo podríamos describir la esencia asturiana de la comida? Noble, recia, sutil, amable y sin chorradas ni fuegos de artificios. Así se come en Asturias. Nosotros en nuestra primera toma de contacto con el Tataguyo nos deleitamos con la recomendación de la carta, su famosa longaniza casera con patatas. Un plato en apariencia sencillo pero tan conseguido que logró arrancarnos una lágrima similar a la de Mr. Ego cuando le sirven el ratatouille. Esa longaniza suave, explosiva en la boca y con una definición como plato insuperable al estar unida a las patatas. Nos recordó a los mejores pulpos con cachelos que hemos probado.

Y de los pescados en los segundos resultó imprescindible el pixín con almejas. Tierno y duro, yodado y sabroso. Un pecado de pescado. Y la otra elección fue arriesgada y acertada: el magret pato, acompañado de unas patatas chip caseras espectaculares. Y la carta de vinos semejante a una guía telefónica con propuestas diferentes, con denominaciones de origen nacionales y de fuera de nuestras fronteras. Nuestra elección en este sentido fue un Somontano rotundo, pleno en boca, compuesto con arte de alquimista en base a uvas tempranillo, cabernet suvignon, merlot y syrah. ¡Bien!

Y por fin, last but not least, el postre.

Y, tras el trasiego, salir a la plaza Carbayedo y sentir la brisa que llega del Cantábrico, algo que sin estar incluido en la cuenta, también mejora la experiencia.

ps

desde que se escribió esta crónica han cambiado algunas cosas: los Morán ya no están en el Niemeyer y lo del centro cultural , visto desde la distancia y sin elementos suficientes de juicio es, cuanto menos, extraño. Pero de eso que opinen los asturianos y, sobre todo, los avilesinos, que de otra manera me meto donde no me llaman y hablo de lo que no entiendo.

26/09/2011

Tradición

Como sucedió con Casa Lin, decidimos reservar en la misma mañana, y amablemente nos tomaron nota para el almuerzo. Ya en ese momento nos dimos cuenta del sitio, en apariencia una casa vieja del siglo XIX, y uno se podía imaginar una simple tasca, tal vez un poco cutre. Nada más lejos de la realidad.
Una casa de comidas con mucha solera. Dispone de varios salones en la planta baja y luego una zona abuhardillada subiendo una escalera llena de fotos y premios, mucha gente famosa ha ido por allí. Lo malo es que al estar en una casa vieja, los salones son muy pequeños, un poco agobiantes, y como son mesas "de boda", si va mucha gente, y encima con niños, no te sientes a gusto. Nos iban a poner en una zona con una de esas mesas, al final nos cambiaron, pero ese salón (el de la alacena famosa) también tenía una de esas mesas, y al final todo se llenó, y no estuve a gusto, las camareras seguro que se dieron cuenta, pero bueno, es lo que hay.
La comida está muy bien, tomamos sopas: de cocido y de pixín y almejas. Luego, aprovechando que era aún temporada de bonito, pedimos bonito en rollo con tomate (14 €), una ración abundante, delicioso todo. Y Los Callos de la Tata, una de las especialidades de la casa, un poco fuertes para el tiempo que era. Lo mejor es pedirse un pescado del día, estando en Avilés. No pedimos vino (la carta es muy extensa, realmente soberbia), sino sidra natural, Trabanco, pero fue un error, porque no la escancian sino que le ponen ese artilugio tramposo, por lo que no la disfrutas.
Esta carta de vinos, que es en realidad como un libro, cuenta también con un apartado de vinos dulces, por copas o botellas, pedimos Nectar PX (2.80 €), hay también otros, algunos a 5.40 € incluso. Y es que el apartado de postres no se puede saltar, elegimos solamente buñuelos rellenos de nata, con chocolate caliente por encima, algo tremendamente goloso, un manjar... (4.50 €). Otros postres valen 5 €, pero creo que habría que probarlos todos...
La atención es buena. Los servicios, simples, pero tienen papel para manos y papelera, en algunos no hay... Musiquilla de fondo.
Salimos por unos 30 € por persona, pero claro, sin vino, y con un solo postre. No es caro.

29/01/2013

Cocina deliciosa

Es un restaurante con mucha fama bien ganada, muy acogedor y de buen servicio al que hemos ido unas cuantas veces. Los potes y platos tradicionales estan deliciosos. Como unica pega es un poco caro si te sales de la comida normal.

22/04/2010

buena cocina asturiana en el centro de Avilés

Quizá lo único que no me emocionó fue la tan famosa longaniza con patatas. O yo llevaba las expectativas muy altas o probé otras cosas mucho más atractivas: una deliciosa combinación de quesos asturianos a cual mejor (lástima que no lo acompañen con tostaditas, una pena) o el pixin al horno en salsa acompañado de 2 almejas o un bacalao magnífico, con un toque de aceite de oliva y ya. En la carta se quedaron muchas cosas ricas que seguro que están deliciosas y que comprometen una segunda y tercera visita. El arroz con leche, en un asturiano, es realmente una apuesta segura y el de Tataguyo está a la altura de los más ricos que he probado.

Carta de vinos amplia, con muy buenas propuestas y comedidos precios. El local es divertido porque entras en un bareto pequeño y tradicional y vas pasando de salón en salón a cual más grande hasta llegar al segundo piso donde la sala se abre y expande. En el camino vas viendo mucha gente conocida en muchas fotos donde al único que no conoces es al señor de gafas que luego te encuentras al salir. Precio medio alto: en torno a 40-50 euros por cabeza sin cometer excesos.

21/04/2013

Entrañable y gustoso

Sin ser una experta en comida asturiana y llevada a este local en mi primera visita a Avilés, por un asturiano tripero que se conoce los mejores locales d ela ciudad, sucumbí a su tradicional encanto y a lo que considero buena cocina, con una exclenete materia prima.
Recomiendo la longaniza con patatas, que a mí me gustó mucho tanto por la calidad de la patata como por la longaniza, sorprendentemente poco grasa, el queso de la Peral, las cebollas rellenas y también los calamares. Creo que la carne y los pescados también están buenos.
Creo que por 20-30€ se puede comer (nosotros pagamos a escote).

EandradA

Uf, estuve en este restaurante hace así como 20 años. Uno de esos viajes a Gijón con los padres que comes donde coincide y sea barato. De vez en cuando me acuerdo de su curioso nombre. Yo, que era una tiquismiquis con la comida, recuerdo unas patatas rellenas de carne que me gustaron mucho y que no he vuelto a ver en ninguna carta de restaurante.

21 de abril de 2013

09/12/2009

Gollorias lo descubrió en junio de 2007

Restaurante para comer bien al estilo antiguo

Un restaurante para comer muy bien comida asturiana, decorado con un toque entre rústico y antiguo y que para el servicio que dan que es bastante bueno, no es caro. Recomiendo el pescado, muy bien hecho. Hay platos muy bien decorados pero no por eso de poca comida. Las fabes con almejas deliciosas.

La longaniza con patata cocida está para chuparse los dedos, la recomiendo especialmente. El confit de pato también me gustó bastante, lo acompañan con patata bañada en una salsa dulce que está muy lograda.

El interior tiene estanterías con libros y fotos antiguas. El servicio muy amable, si no sabes qué pedir ellos te recomiendan. No dejes de probarlo si pasas por allí.

06/04/2010

Casa honrada y recomendable

Fecha de la visita el 30/03/2010
Excelente casa de comidas (como las de antes de que vinieran los “restauradores”, vendedores de humo, y críticos engolados).
Restaurante de sencilla puesta en escena (no presumen de lo que no son) y magnifica materia prima.
Justa y moderada manipulación en la cocina cuando hay una buena materia prima
Un plato tan sencillo como la longaniza con patatas cocidas, ¡me encanto!, y el virrey al horno que tomamos después fue de quitarse el sombrero.(o montera)
Aquí no venden humo, ni diseño, ni una redacción de la carta engolada), venden materia prima excelente, una cocina sencilla y un servicio profesional.
El comedor de la buhardilla es de lo mas acogedor que he visto, para quedarse como mediopensionista.
Como dijo MacArthur, volveré.
Casa muy honrada y recomendable

16/01/2010

auténtica sidrería centenaria

Debo agradecer a Yolanda Vega que me haya enseñado este sitio. Desde 1845 en Avilés‚ Casa Tataguyo sirve platos de forma más que honesta. Atención a la famosa longaniza de Avilés‚ ya sea frita o cocida. Su tocino de cielo es de los mejores que he probado. Está al lado del parque de Ferrera y no hay que perderse sus estanterías ladeadas venciendo la gravedad a la entrada del "chigre".

29/11/2011

Restaurante en Avilés para poder degustar comida tipica asturiana con una buena relación calidad precio. Recomendables cualquiera de los platos de cuchara, carnes, pescados y como no la longaniza de aviles con patatas del cocido.