La Casona propone una experiencia que combina una excelente cocina, un entorno tranquilo y mágico a pocos minutos de las playas y el centro de Santander, y un trato diferenciado que hace que cada cliente sea especial. El trabajo de fondo que realiza diariamente el equipo de cocina combinado con el de gestión, obra ...

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08/04/2019

Gratamente sorprendidos. Cada vez mejor.

Marzo-2019

La Casona del Judío es un restaurante que año tras año ha ido elevando la calidad de sus propuestas, hasta convertirse en uno de los restaurantes más relevantes del panorama gastronómico de la capital cántabra.

Ubicado en una casona indiana del siglo XIX, situada a pocos minutos, en coche, tanto del centro de la ciudad como de las playas, ofrece un conjunto de espacios diferenciados que permiten no solo ofrecer el concepto de restaurante sino además atender eventos de cualquier clase.

Este conjunto de espacios se distribuyen en:

- Espacio bistro, donde se ubica el restaurante propiamente dicho, instalado en un edificio anexo a la casona, con una decoración donde predomina la madera y el vidrio, que dota al conjunto de una gran luminosidad; mesas bien montadas con espacios amplios entre ellas, y como extensión a este espacio, en el interior de la casona, ofrece salones privados para celebraciones especiales.

- Espacio Gastronómico, situado en el sótano de la casona, donde se sirve el menú gastronómico para dos mesas exclusivas, servidas por el propio chef.

- Espacio Eventos, situado en el interior de una carpa acristalada con capacidad para más de 200 personas, apta para todo tipo de eventos y muy demandada en la ciudad.

- Espacio Terraza del Judío, apta para comer, para sobremesa después de la comida o zona de relax y ocio nocturno con música.

Reseña completa y fotos en comercongusto.es/la-casona-del-judio


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Octubre-2017

Espacio amplio, luminoso y moderno. Sala muy profesional, con cercania y trato muy cordial unico a una cocina de mucho nivel.

Nos ha sorprendido muy gratamente.

Por su oferta global (Instalaciones, cocina y sala), les enviaria a mas de un “estrellado”, como aprendices claro.

facebook.com/comercongusto.es/posts/714618505407541

Te recomendamos:

14/03/2017

Un solo camino para disfrutar

Sergio Bastard en La Casona del Judío (Santander) ha afrontado esta nueva temporada con muchos cambios. Desde comienzos de Marzo, de un “bistrot” y una mesa gastronómica se ha pasado a un restaurante con una sola propuesta gastronómica. Más fácil y entendible para todos los públicos. La carta no es demasiado extensa y está basada en convertir a ciertos productos en referencia, admitiendo éstos más de una elaboración.

En una de esas elaboraciones, la línea culinaria está abierta a un mayor espectro de público; mientras que en la otra Sergio se muestra más como es “jugando” en mayor grado con el potencial riesgo. Por ejemplo los guisantes están disponibles tanto con yema de huevo en una de las versiones como con jugo de caricos. La segunda vía es la que refleja mejor la cocina del catalán afincando en Cantabria.

Cocina siempre reflexiva y de creatividad personal. Cada vez más sabrosa, apalancándose en productos de calidad a los que acompaña con leves alteraciones del gusto. Conocimiento extenso de algas, hierbas del litoral, frutas y verduras que utiliza con frecuencia como acompañantes del género principal. Muestras de esa línea identitaria y que alabo son la ostra con pomelo y las cocochas con lechuga de mar y codium.

Empezamos como aperitivo con una espuma de vainas de guisantes y tierra de zanahorias. Suave, etérea y con gusto delicado. Reflejo de cierto sobre el aprovechamiento alrededor del producto. Un destello brillante que simboliza la cocina de Sergio a través del conocimiento y rendimiento de un vegetal.

Un segundo y pequeño bocado fue la ostra con pomelo asado. Yodo y amargor. Un final cortante sorpresivo, cuando estamos más acostumbrados potencialmente a un ácido. Bueno.

Se unen Cantabria y Cataluña con los guisantes del Maresme con jugo de caricos. La verdura crujiente, manteniendo esa textura tan característica y original, muestra que el calor ha sido breve y a cierta distancia. El jugo de la legumbre (tipo de alubia roja) es fino y suave para no enmascarar el conjunto que tiene un resultado final armónico y sabroso. Muy bien.

Los mejillones con crema de ortiguillas es un plato fuera de carta con el que Sergio nos gratifica. De amplio e intenso sabor a mar. La elegancia del mejillón (que para mí la tiene) se encuentra con esa potencia de la anémona que protagoniza el sabor final del plato. Una gran combinación auspiciada por detalles como esa hoja de rocío que aporta un interesante crujiente y el cambio de textura en un bocado terso y muy marino. Sobresaliente e interesante.

Cocochas con lechuga de mar y licuado de alga codium. Un producto que personalmente creo que es más atractivo por su textura que por su sabor (fino y tenue). En este plato, encontramos a Bastard en todo su apogeo. Busca en las algas una mayor potencia sin excesos para otorgar a la cococha. Para ello, lechuga de mar y un licuado de alga codium. Otro lance de mucha personalidad y gran resultado.

La lubina con parmentier de limón y ajetes seguramente fue el plato más convencional. Gran calidad del pescado, tono ácido muy sutil. Acertado punto de cocinado pero un ligero exceso de aceite impregnado. Sencillo, rico y superable.

Para acabar, las mollejas glaseadas con jugo de carne y garbanzos y acelga roja. La glándula al vacío, posteriormente ahumada en la brasa y luego rematada al calor de esos jugos. La técnica al servicio de la textura y el sabor. Plato meloso, sabroso y para todos los paladares. La acelga roja sirve para dar un matiz de frescor conveniente entre cada ataque a la molleja. Suculento y muy fino. Vicio.

Con las recomendaciones de la Quesería Cultivos en Madrid, ahora se ofrecen 6 quesos que irán cambiando según el momento en el que se encuentren. Esta vez, Moluengo de Albacete, el asturiano Rey Silo blanco, un queso curado de oveja de Valladolid denominado Campoveja que me encantó, el cántabro Divirin, un Comté y un queso azul de Cádiz, Bucaro, cremoso, fino pero con falta de fuerza para ser el último. Buena iniciativa.

Acabaríamos con la mandarina y calabaza. Un postre más ácido que dulce, muy fresco y que tiene espacio de mejora en la incorporación del hojaldre, al cual le falta crujiente.

Destaca la relación calidad precio de los nuevos menús de la Casona del Judío. Aquellos que me leen saben que es un tema que no suelo tocar, pero en este caso es encomiable el esfuerzo para hacer llegar esta aproximación culinaria por 35 € (aperitivo, 2 entrantes, pescado, carne y postre). Con 4 entrantes y un postre más, se va a los 55 €. Por nivel de cocina, instalaciones y producto la rcp es excelente.

La carta de vinos ha mejorado de forma muy importante. 150 referencias (tanto nacionales como internaciones) y gran nivel de cristalería. Aquellos buenos aficionados al vino no tendrán problema de elección. Ahora lo que falta es un mayor conocimiento por parte del servicio a la hora de manejar una carta de ese calado, siendo capaz de recomendar al cliente según su comanda y gustos.

Los platos rezuman gusto, saber hacer y un cierto nivel de riesgo mejor controlado que en veces anteriores. Desde mi punto de vista, una gran idea y un paso delante agrupar toda su oferta gastronómica en un solo espacio. El sabor está muy presente pero la cocina de Sergio sigue siendo delicadeza. En ese balance radica una parte importante de lo atractivo de la cocina de Sergio. El resto en su personalidad marcada y en la integración en platos de las algas y hierbas del litoral.

Si el público responde y se mantiene la serenidad, vamos a ver un restaurante que va a crecer poco a poco hacia otras distinciones. Cocinero hay.

La Casona del Judio Marzo 17: Un solo camino para disfrutar.

Post completo en complicidadgastronomica.es/2017/03/lacasonadeljudiomarzo17

20/08/2015

Uno de mis favoritos

Despues de varias visitas estoy encantado con la Casona.

Local bonito, buen servicio y cosas muy ricas.

Ojo a sus menus. Por 20€ tienen uno a diario con tres entrantes, medio segundo, postre y bebida.

Buñuelos de bacalao. Geniales.
Salmorejo 'tuneado'. Super rico.
Tartar de vaca muy, muy rico. Buen tamaño para ser media y de menu.
Pimientos asados de guanicion.
Creme brule de postre, excelente final.

De carta he comido varias veces y me encantan sus rabas y su cocino montañes.

Para repetir muchas veces.

02/09/2014

La cocina diferente de Sergio Bastard. Un tapado en Cantabria.

La Casona del Judío es, desde el verano pasado, el restaurante que mas ganas tenía de visitar en Cantabria (mas que cualquiera de sus 5 estrellas michelín) por dos razones. Primero por las opiniones favorables hacía su chef Sergio Bastard, y segundo por la curiosidad que me suponía el tener que reservar su menú gastronómico con 2 dias de antelación, y el cual no sirven bajo ningún concepto sin esa condición.

Pues bien, cuando llamé me informaron de que el menú gastronómico solo se sirve a una mesa de todo el restaurante, con un camarero que solo atiende a esta y Sergio sale a emplatar todos los pases en una mesa adyacente mientras te cuenta los ingredientes, algunas técnicas y la historia de como se le ocurrió ese plato, algo que tiene bastante relevancia en esta comida.
Por todo esto busqué una fecha para acercarme a Santander y disfrutarlo.

Cuando llegas ya ves la impresionante casona, en donde solo hay comedores privados. En la parcela hay una construcción mas moderna pegada donde se encuentra el restaurante informal y un salón de bodas, ya que tienen prácticamente todos los findes. Creo que la mayoría de gente de Santander desconoce que en La Casona del Judío se sirve menú degustación ya que había bastante disponibilidad.

El restaurante se encuentra a las afueras de Santander y siendo Sábado estaba casi vacío a pesar del tamaño que tiene, solo había dos mesas y la nuestra. Posiblemente sin las bodas no sería rentable, y es una pena.

Antes de empezar te enseñan la casa por dentro tipo visita turística, sus elementos decorativos, comedores, etc. hasta que llegas a la bodega, donde vas a comer y la cual está separada en dos estancias, un saloncito y el "comedor" con las mesas preparadas.
A mi al principio me parecía una mierda que te metieran en la bodega pero realmente lo han hecho acogedor, eso si, recomiendo si es posible no ir en pareja ya que puede resultar solitario en ocasiones.

Puedes empezar con los aperitivos en el saloncito y luego pasar a la mesa. El primero se llama LA RED: PRINCIPIO Y FIN DE LA ANCHOA. Sergio te cuenta los ingredientes, que son una buena anchoa enrrollada a la que le han quitado el aceite para ponerle una emulsión de pistacho como toque graso y ligeramente amargo. En el centro una confitura de higo aporta dulzor y es que Bastard busca mucho el equilibrio en sus platos procurando meter matices dulces, salados, ácidos y amargos.

Como opinión personal busca tanto el equilibrio que a veces los sabores pasan desapercibidos. Falta Umami (no en la anchoa sino en algunos de los sucesivos platos) y es por eso que no me acabó de emocionar este menú a pesar de tener pases de mucho nivel.

Los platos son buenos y algunos originales, de técnica va sobradísimo y el trato personal que dispensa no se ve en muchos lugares, pero le falta ese "no se que" que hace que sientas un cosquilleo en el estómago y quieras volver una y otra vez, si bien es cierto que me alegro mucho de haberlo probado ya que comer, se come bastante bien y me gustó su concepto y como se diferencia del resto, aunque ese aurea filosófico que impregna a su cocina, al ser tan personal puede que no todo el mundo llegue a entenderlo y salga descontento.

En la mesa empiezan los platos principales: SARDINA AHUMADA CON COMINO, PX Y HOJA DE ACELGA MARINA servida en una tetera de hierro. La sardina estaba bien pero no me gustó el ahumado, ya que me olía a tabaco.
Otra de las características de la cocina es el uso de plantas marinas, las cuales estudia con unos científicos de A Coruña para incorporarlas en sus platos. En este caso tenemos que dar un mordisco a la acelga después de la cucharada de sardina para aportar toques amargos y crujientes.

Seguimos con un correcto CHICHARRO CON VERDOLAGA, NUEZ MOSCADA, RABANITO Y ARÁNDANOS. Matices dulces, ácidos y picantes.

Estos 3 platos no me dijeron mucho pero el menú empezo a mejorar a partir del siguiente plato: TOMATE PASIFICADO CON HIERBA DEL ROCÍO Y ACEITE DE ENEBRO que según te cuenta Sergio, se le ocurrió observando un tomate en su huerta que ya se estaba pasando y quería hacer algo similar pero con todo el tomate del sabor. Para ello lo hornea y posteriormente deshidrata para darle este aspecto sin perder sabor, que era espectacular. Lo acompaña con hierba del rocío, otra planta marina de textura crujiente que como indica su nombre parece que tiene gotas de rocío.

Seguimos con REMOLACHA, ACEDERA MARINA, REGALIZ Y GRASA DE CERDO IBÉRICO cocinada poco tiempo a baja temperatura para mantener una textura crujiente. Para mi fue otro plato de los mas flojos, bastante insípido, y lo salvaba un poco el marcado contraste del regaliz.

Mas tarde vino el pase que mas me gustó. CEBOLLA GLASEADA CON CAFÉ, OXALIS ROJO Y TOMILLO. Mucho equilibrio en este plato y a la vez sabor debido al fondo tan reducido para hacer el glaseado. La hoja de oxalis dispuesta como última capa de la cebolla aporta acidez y la tierra de tomillo toques dulces. Espectacular plato hecho a partir de algo tan simple como una cebolla. Impresionante.

Otro de los que mas me gustó, como nº3, fue "EL AJO Y LA LAVANDA" también perfectamente resuelto a partir de un ingrediente súper básico. En este caso quería que el ajo, que solo se suele utilizar como condimento, fuese el ingrediente principal tras inspirarle una conversación mantenida con un carpintero jubilado sobre la dieta que había seguido a lo largo de su vida, siendo el ajo y las legumbres la parte mas importante de esta.
El plato consiste en una crema de ajos previamente cocinados en brasas que está riquísima ya que el sabor es suave y se suaviza aun mas con el helado de lavanda. Las legumbres están representadas en forma de caldo de lentejas.

Sigiente plato: "LA HISTORIA DE LA YEMA" que quería hacer inspirandose en una yema de Santa Teresa. Intenta conseguir su textura pero en salado, sin tener que añadir azúcar, algo complicado pero que logra tras ultracongelar la yema. Buen plato.

Posteriormente empiezan dos pases de pescado con unos BERBERECHOS AHUMADOS CON PINO, HINOJO MARINO, PIÑÓN, MORA Y PIMIENTA en homenaje a su madre que se los preparaba con esta especia. El berberecho era espectacular, puro sabor a mar, y el toque de pimienta... Peculiar. En mi opinión no aporta mejoría.
El ahumado con ramas de pino lo hace in situ mientras te explica el plato y si le da buen toque, al igual que los piñones y la mora.

Posteriormente nos sirven un RAVIOLI DE CARABINERO Y CENTOLLO que a pesar de la buena pinta a priori, no me pareció gran cosa.

El CANELÓN DE BERZA Y MORCILLA CON SUERO DE MANTEQUILLA es el plato que completa el Top 3, siendo el segundo que mas me gustó casi empatado con la cebolla. Está basado en el cocido montañés, uno de los platos cántabros mas típicos y utiliza los dos ingredientes mas característicos, la berza como si fuera la pasta y la morcilla de relleno. Como bechamel utiliza un suero de mantequilla que lo hace mas ligero. Brutal.

El primer postre fue un BIZCOCHO DE CACAO CON CABELLO DE ÁNGEL, ACEDERA MARINA Y ACEITE DE CLAVO pero el cabello de ángel en vez de estar hecho con azúcar estaba hecho con sirope, que se elabora con 4 veces menos de azúcar, dando sabor pero menos dulzor para no eclipsar los sabores amargos del cacao y ácidos de la acedera.

El segundo y último postre llamado "UN PASEO POR EL WHISKEY" se le ocurrió en un viaje por Escocia con su segundo de cocina, y son diversas texturas de Whiskey. No me gustó mucho porque odio el whiskey y este postre iba cargadito. De hecho, a cualquiera que no le guste el whiskey dudo que le pudiera gustar este postre.

Terminamos donde empezamos: en el saloncito, pero esta vez con los PETIT FOURS, consistentes en un macaron de chocolate bueno y una tarta de chocolate nada especial pero muy buena.
Y ¡por fin! un café con hielo con hielos hechos de café. La primera vez que lo veo este verano. Joder, no son tan difíciles de hacer...

El precio del menú son 85€ y al final la cuenta se nos quedó en 195€ total, precio razonable ya que tanto su técnica como el servicio son exquisitos. Sergio Bastard es merecedor de una estrella michelín que debería llegar, aunque esta gente son la injusticia en persona.

En cualquier caso la evolución del menú gastronómico de La Casona del Judío va a mejorar ya que según nos contaron aun no estaba perfilado al 100%.

Gath

Excelente reseña Adreid.

2 de septiembre de 2014

Adreid.

Gracias!

2 de septiembre de 2014

18/07/2013

MENÚ GASTRONÓMICO NO APTO PARA TODOS LOS PÚBLICOS: PLACER E INDIFERENCIA. ¡IRÁ MEJORANDO!

Esta crítica sobre el Menú Gastronómico de LA CASONA DEL JUDÍO es una de las críticas más difíciles que he tenido que hacer y os cuento por qué.

Siempre, tras cenar en un restaurante, sé perfectamente en cuál de estas tres categoría encaja la crítica que voy a hacer: no merece la pena / es correcto, sin más / merece la pena.

Luego ya, dentro de estas tres categorías, normalmente tengo que darle una vuelta para catalogarlo más concretamente: si el sitio merece que lo ponga a caldo, si simplemente se merece un suspenso pero sin hacer sangre, si el sitio es totalmente sin más pero destaca por algo (bajo precio, ambiente, decoración), si el sitio me gusta pero hay que hacer alguna advertencia (altos precios, mal servicio, fea decoración, etc) , si merece una máxima puntuación…etc etc.

Pues bien, tras mi cena del sábado pasado en LA CASONA DEL JUDÍO y tras pensarlo durante varios días, no sé aún ni siquiera donde encajarlo de primeras. Y es que digamos que mi experiencia ha tenido un poco de las tres categorías generales (no merece la pena / es correcto/ merece la pena) y encima, dentro de cada categoría, ha tenido un poco de todo tipo de puntuación deficiente, bien, sobresaliente…).

Antes de empezar a hablar de mi experiencia, voy a meterme en faena y explicar qué tiene LA CASONA DEL JUDÍO de cada una de las 3 categorías generales:

No merece la pena: de esta categoría tiene que, en mi opinión, el 98% de la gente de la calle, ciertos platos del Menú Gastronómico no se los comerían o pensarían que se están riendo de ellos. Me refiero a platos bastante insípidos hechos a base de verduras/hortalizas.

Es correcto: de esta categoría tiene que ciertos platos me parecieron sin más, como que les faltaba chispa, necesitaban más potencia en el sabor.

Merece la pena: porque la técnica que usa Sergio Bastard solo la tienen los grandes cocineros. Porque había ciertos platos excelentes. Porque el servicio y trato fue perfecto. Y porque Sergio es como Isco (el jugador de fútbol), una promesa que puede llegar a ser uno de los grandes de este país pero que como toda promesa también corre el riesgo de quedar en el olvido.

Vayamos ya a la crítica de LA CASONA DEL JUDÍO.

Este restaurante de Santander, que ha ido cambiando de manos en los últimos años, se encuentra en Monte, un barrio situado a 10 minutos en taxi del centro de la ciudad.

LA CASONA DEL JUDÍO es una finca presidida por una casa (la casona) que recuerda a la de la peli Psicosis.

En la CASONA hay varios espacios. Para empezar hay una carpa donde se celebran bodas por lo que muchos sábados el restaurante cierra por esta celebración.

Otro espacio es el restaurante propiamente dicho, donde se puede comer a la carta, con platos muy interesantes y a precios moderados. Tiene una terraza con mesas de estas plateadas típicas de cafetería. Podían poner mesas un poco más bonitas. Sin embargo, la zona interior es mucho más chula, bien puesta. Este viernes noche estaba lleno, sobre todo su terraza, habiendo mesas de gente joven y no tan joven. Por tanto, este restaurante “informal” parece ser que está triunfando bastante entre los santanderinos, incluso como sitio de copas tranquis.

Pero ni la carpa de bodas ni el restaurante es donde el chef Sergio Bastard quiere realmente dar a conocer su cocina.

Para conocer la cocina de Sergio hay que reservar especificando claramente que quieres ir a probar su MENÚ GASTRONÓMICO, reserva que como mínimo tienes que hacer con 2 días de antelación (y esto es a raja tabla ya que ni al mismo Carlos Maribona le dieron el Menú debido a que no avisó con tiempo).

Este Menú normalmente se sirve en la bodega, un espacio que no llegamos a conocer pero que cuenta con solo 3 mesas, creo. Y es que este Menú solo se sirve a un número limitado de comensales. Es decir, no es como cualquier restaurante con Menú Degustación donde todos los clientes pueden comerlo. En la CASONA lo normal es ir a cenar a la carta y lo especial es ir a cenar el Menú. Siempre hay que elegir lo especial, ya sabéis.

Este viernes noche, solo mi mesa (éramos 5) eligió una cena especial, cenar el Menú Gastronómico, y es que no creo ni que la gente sepa que existe este Menú. O eres muy aficionado a la gastronomía y lees revistas y webs donde hablan de este Menú, o si no, no sabes de su existencia. Siendo el punto fuerte de Sergio, y siendo el Menú que le podría otorgar una estrella michelín, no entiendo bien ese secretismo a este respecto. Quizás esperan a que el Menú vaya rodándose, puliéndose y cuando vean que gusta, lo publiciten más. No encuentro otra explicación sino.

Pese a que el Menú, como he dicho, se sirve en bodega, nosotros pedimos tomarlo en la terraza ya que hacía una agradable noche. Así que en la terraza, un poco apartados del resto de gente que comía tranquilamente de carta platos como mini hamburguesas, croquetas, arroces, etc, a nosotros nos prepararon una mesa especial junto a un “mostrador” donde Sergio iba rematando todos los platos.

Los demás clientes debían de flipar un poco porque mientras a ellos les sacaban unos buñuelos de bacalao, a nosotros tres camareros nos sacaban platos como “Aguacate, vainilla, junquilo de mar y ulva intestinalis” que Sergio remataba en el mostrador como si de una clase magistral de cocina se tratara.

El Menú cuesta 70€ e incluye los siguientes platos que paso a describir:

La red: principio y fin de la anchoa. Este plato, que recomiendo acompañarlo de un buen Xerez, consiste en dos bocados de anchoa de sabor excelente. Mi padre, un apasionado de las anchoas, reconoció su sorpresa ante el sabor de este plato.

Sardina ahumada y PX: servido en una tetera y acompañado de acelga marina que se va mordiendo tras cada bocado de sardina, me pareció un plato excelente, el sabor de la sardina con el toque de PX estaba brutal. Excelente comienzo, propio de cualquier estrella michelín, que vaticinaba una cena de gran nivel. Pero no fue así exactamente.

Aguacate, vainilla, junquilo de mar y ulva intestinalis. Este es el primer ejemplo de plato que el 98% de los santanderinos no entenderían e incluso les enfadaría pues de apariencia no es más que una “rodaja” de aguacate. No obstante, pese a solo parecer un aguacate, hay mucho conocimiento y mucha técnica detrás de este plato pues ese toque de vainilla y mar me gustó mucho.

Láminas de cebolleta, alcaparrones, nuez de macadamia y oro líquido. Si el plato anterior podía enfadar a más de uno, este plato no haría más que acrecentar el enfado. Y es que de apariencia no es más que unos trozos de cebolleta con aceite virgen por encima. A mí me gustó, porque me gusta la cebolleta, pero es un plato que no te dice nada. Te lo comes y te quedas exactamente igual. Indiferencia es lo que provoca este plato. Uno se esperas más y nota como si faltara algo.

Tomate pasificado, hierba del rocio y aceite de enebro. Este plato, que es un tomate más feo que la Duquesa de Alba, nos gustó bastante. Sergio aprovecha un tomate cuando ya está pocho y le potencia el sabor de forma sorprendente. Muy bien.

Guisantes de nuestra huerta, emulsión de alga codium, pistilata y flor de calendula. Otro buen plato. Los guisantes están, digamos, al dente, de forma que quedan algo duros al morderlos, casi como si estuvieran sin hacer. No es fácil conseguir ese punto de los guisantes. Acompaña al plato una rica emulsión de alga. Pese a gustarnos, nosotros que acostumbramos a comer mucho guisante de la huerta riojana acompañados de taquitos de jamón, consideramos que nos gustan más como los sirven por la Rioja, no tan al dente sino más blanditos. Vale, los guisantes con jamón de La Rioja tienen mucha menos técnica que los que aquí prepara Sergio, pero al comensal qué es lo que le interesa de verdad, ¿el sabor o la técnica del plato? A mí el sabor.

Brocoli ahumado, inula y jugo de garbanzos. Otro plato que muchos no comerían. Otro plato que no me dijo nada. Otro plato falto de sabor. Más indiferencia. He comido brócoli en restaurantes como COQUE o CASA JOSÉ, y lo hacen con un toque de brasa y acompañado de otros ingredientes que potencian mucho más que aquí su sabor.

Remolacha, acedera de playa, regaliz y hoja de remolacha. Para mí, el peor plato del menú. Y este sí, es un plato que te sirven de aperitivo en un bar/restaurante y el 99% de la gente no lo come. No por estar malo, sino porque no apetece, no sabe a nada.

Cigala, higuera, amaranto con mantequilla noisette y espinaca en sal muera. ¡Por fin salimos de la verdura! Muy buena la cigala con ese toque de mantequilla. Se deshacía en la boca de lo suave que estaba. Excelente.

Bacalao a baja temperatura, alga parásita, bígaros y jugo de pescado de roca. El bacalao es un pescado que en general, salvo al pil pil, no me dice gran cosa. Con la cantidad de pescados buenos que hay en el Cantábrico, no entiendo muy bien que utilicen un bacalao. Si ya en el Celler de Can Roca hace 2 semanas el plato de bacalao me pareció el peor dentro del maravilloso Menú Festival, este plato de Sergio me volvió a dejar indiferente pese a que el jugo de pescado de roca estaba delicioso. Un salmonete, una lubina, un lenguado, un rodaballo, no sé, pero hay muchos pescados con más sabor o que pueden dar más juego que un bacalao.

Canelones de berza pasiega y morcilla de año y suero de mantequilla. El único plato de “carne”. A mí que me encanta la morcilla este plato no iba a ser menos aunque el uso de la berza es arriesgado. Excelente el suero de mantequilla haciendo la función de bechamel.

Cabello de ángel, cacao, pipas de calabaza, acedera marina y aceite de clavo. Este es el primer postre y no me gustó.

Cacao, café, mascarpone y haba tonka. ¡Este postre sí!! Tras la decepción del primer postre, este postre haría las delicias de cualquier goloso. Un diez.

Y esto fue todo el Menú de más de 3 horas de duración. De beber, aparte de Xerez para acompañar la anchoa y la sardina, bebimos un Chablis Vielles Vignes a 31€, un muy buen Ribeiro Larisa (22€) y un Ribera Jacinta (25€) que nos sirvieron extremadamente frío y que no pudimos disfrutar. Fallo imperdonable lo de este vino tan frío. Con el postre, un vino dulce valenciano llamado El Novio Perfecto (15€) muy bueno.

Al final, con invitación a 3 gintonics y cafés, 92€ por persona.

Las sensaciones que me ha dejado este Menú Gastronómico es que puede ir a más, a muchísimo más. Sergio tiene técnica y conocimientos suficientes para hacer de este Menú uno de los grandes de Cantabria. Pero para eso creo que hay que potenciar más el sabor de ciertos platos, e introducir más sabores con los pescados o carnes que el mar y tierra de Cantabria ofrecen. Más sorpresa en los sabores es lo que necesita este Menú, platos que jueguen, por ejemplo, con los riquísimos maganos de guadañeta, con la carne cántabra… creo que las posibilidades que tiene Sergio son infinitas pero hay que materializarlas en platos que conecten mejor con el público; sabores que sorprendan y que no provoquen la indiferencia actual. En Santander la gente es muy tradicional a la hora de comer, y quitando verano que está lleno de turistas, no veo que este Menú, con su composición actual, vaya a triunfar y conectar con los santanderinos durante el resto del año. Sabor, sabor y más sabor, esa es la palabra que repito mil veces en este comentario y que creo que debe potenciar Sergio.

La cena me ha recordado mucho mucho a la cocina tantas veces insípida que Aduriz ofrece en Mugaritz, y ya sabéis que a mí Mugaritz no me gustó nada. Y pese a eso, es considerado el 3º mejor restaurante del mundo. Pero Santander no es San Sebastián, no hay tanto francés que cruce la frontera para comer en Cantabria como lo hacen para comer en el País Vasco y por eso creo que si Mugaritz en Santander no triunfaría, la filosofía actual de Sergio Bastard en la CASONA creo que va a tener difícil triunfar sino añade platos con más sabor.

Próximamente Sergio nos dijo que ya va a introducir estos 2 platos: Ostra ahumada al momento con pino, pincelamos con piñón puro, hinojo marino y alguna sorpresa más. Y Centollo como relleno de una lámina de carabinero hoja de capuchina, su flor y toda la intensidad del jugo del carabinero.

¡Ese es el camino! Uno lee esos dos platos y entran ya ganas de probarlos, cosa que no ocurre a lo mejor cuando lees el plato de remolacha o el de brócoli.

No hace falta olvidar las verduras y hortalizas, pero hay que potenciarlas, hay que meter sabores más sorprendentes y que gusten al común de los mortales. DiverXo, Coque, Celler, Aponiente…esos restaurantes tienen que servir más de inspiración. Restaurantes que juegan mezclando ingredientes diversos, que juegan en muchos de sus platos con las especies, frutas, verduras y hortalizas, pero añadiendo toques de carne o pescado, consiguiendo así sabores espectaculares.

Voy a dejar que transcurran unos meses, voy a esperar a que este Menú Gastronómico evolucione, intente abandonar la indiferencia que ahora a veces provoca y entonces volveré a dar una segunda y definitiva opinión. Yo confío al 100% en Sergio Bastard. Por eso le doy 4 estrellas aunque entendería a quien le diera 3 o solo 2 y entendería también quien, por 90€, prefiera ir a cualquiera de los estrellados de Cantabria (Annua, Serbal, Nuevo Molino, Solana y Cenador de Amós, cuyas críticas tenéis en mi perfil de 11870) o prefieran gastarlos en pescado y marisco en el Puerto, Bombi o Posada del Mar.

FM

De un sitio con estas pretensiones y estos precios deberías salir habiendo vivido una experiencia! Estamos perdiendo los papeles. En un país de tiesos como el nuestro no puede haber sitios de 92€ por barba dónde haya platos que directamente no te digan nada.

16 de julio de 2013

Belgravia Gourmet

Hola Alberto,

El otro día estuve y comí cocido montañes. La verdad es que me pareció que estaba bastante bueno, el compango estaba de morirte (el chorizo y la morcilla la leche¡¡¡¡). Seguro que tu sabes mejores sitios de cocido montañes pero el de la Casona me pareció bastante bueno.

El sitio es muy agradable y el servicio muy bueno.

Un saludo.

Belgravia

4 de octubre de 2013

15/12/2013

Promete. Y mucho.

11nov 13
La Casona del Judío de Sergio Bastard, una línea distinta en Santander.
por Clara P. Villalón

Me gustan las personas que creen en lo que hacen y lo siguen a rajatabla. Esos que apuestan por lo suyo y no copian ni fusilan sino que crean, crecen, descubren y te hacen sonreir. Eso me pasó en agosto cuando visité a Sergio Bastard. He de reconocer que ahora que escribo esto me dan ganas de tirarme de las orejas por no haberlo hecho antes pero he estado tan sumamente liada que os pido que me perdonéis, no me da la vida para más. Pese a este lapsus de tiempo que ha pasado desde mi cena allí, no quería dejar pasar la ocasión para hablaros de lo que disfruté esa comida y, sobretodo, una charla fantástica con Sergio. Su cocina es liviana y cuenta con una sutilidad pasmosa que hace que parezca sencilla dentro de toda su complejidad, está repleta de guiños al ambiente que la rodean: aromas yodados del mar, algas y diversas hojas y flores de campo, y es creativa y vanguardista.
El restaurante, situado en Monte (una zona del extrarradio de la capital cántabra), es una fantástica Casona puesta a punto donde, en lo que sería su bodega, han colocado la zona gastronómica. Arriba y en la terraza se pueden degustar platillos y raciones de los cuales es famosa la ensaladilla rusa, pero lo realmente interesante llega abajo. Sergio sólo atiende una mesa por servicio bajo petición previa de mínimo dos días, algo que hizo que la cena fuese un ten con ten entre una susodicha y el cocinero de una manera de lo más curiosa y agradable. Aprendí mucho. Muchísimo. La zona se divide en dos alas y cada una de ellas cuenta con dos mesas, una para los comensales y otra para Sergio, que acaba delante de los clientes la mayoría de los platos explicando el por qué de lo que hace y cómo lo hace.
Repito que mi vista fue en agosto por lo que hablo del menú de verano, un menú del todo marcado por la fuerte presencia de hortalizas bien cuidadas y ausencia de carnes. Loco, atrevido, total. Al llegar a la mesa lo primero que nos encontramos es una jaulita con el menú, que dice: comenzamos con dos bocaditos sobre La red: principio y fin de la anchoa. Salinidad para que las papilas gustativas saliven para prepararse para el resto de la comida y buen punto esa grasa de pistacho para acompañar a una anchoa en su punto justo de sal. Fantástica la sardina ahumada con PX y una hoja de acelga marina crujiente que se queda a un lado para ir mordiéndola. Suave el ahumado del pescado pero a la vez con una intensidad aromática perfecta. Un plato de diez al que siguió el aguacate con junquillo de mar, vainilla y ulva intestinalis. Me pareció fantástica la...

Si queréis leer el resto: cocinayrecetas.hola.com/blogclaramasterchef/20131111/la-casona-del-j...

15/04/2012

Favorito

Este restaurante pertenece ahora a los mismos dueños que el Cenador de Amós (11870.com/pro/cenador-amos), restaurante con 1 estrella Michelín en Villaverde de Pontones.

Nos habían habado maravillas de su cocina, y ha cumplido por completo nuestras expectativas.

Tienen una carta atractiva, aunque no demasiado extensa, que puede consultarse en su página web (con precios incluidos). Además tienen platos fuera de carta que, creo, cambian semanalmente.

Fuimos a comer un Jueves Santo, por lo que desconozco si el comedor en el que comimos es el que usan habitualmente, o lo destinan cuando tienen menos reservas. Nosotros comimos en un espacio construido anexo a la casa, en cristal y madera, arquitectónica y estéticamente muy bien resuelto. En el centro del comedor hay una chimenea que distribuye el calor por todo el local, por lo que, incluso en un día tan invernal como el que tuvimos, la temperatura es muy agradable.

Éramos 5 y pedimos:
- Anchoas elaboradas en Cantabria, con tomate y pan de cristal
- Buñuelos cremosos de bacalao
- Alchachofas fritas, a la judía servidas con su propia crema
- Merluza frita a la plancha
- Albóndigas de pescado con salsa de hongos
- Bacalao al pilpil
- Callos de ternera guisados (fuera de carta)
- Machote con vinagreta de tomate (fuera de carta)
- Arroz con leche
- Tarta de hojaldre y manzana
- Zumo de naranja
- Fresas a la pimienta (fuera de carta)
- 1 copa de manzanilla
- 1 botella de Luis Cañas y 2 de agua
En total fueron 198 €

Todos quedamos muy satisfechos. Excelente preparación y materia prima.
A destacar las alcachofas, no recuerdo haber comido unas alcachofas tan buenas y tan, aparentemente, sencillas preparadas.
El único pero se lo sacaría a las albóndigas de pescado que, aunque muy buenas, con una acertada combinación entre la salsa de hongos y otra dulce de zanahoria y calabaza (creo), son demasiado densas y contundentes para una sola persona, mejor para compartir.
Las raciones son abundantes, especialmente los postres.

También tienen un comedor aparte en la entrada para eventos tipo bodas.

Seguro que volvemos.

28/08/2012

Un sitio muy agradable para ir con amigos

No lo conocía, ni estuve nunca con los anteriores dueños, así que no tengo referencias. Pero el sitio me encantó, me pareció muy agradable, la decoración fabulosa y el servicio muy atento. Estuvimos en un reservado para un grupo de diez personas, y me sorprendió la intimidad que tienes, así como la cantidad de reservados para grupos grandes que tienen.
En cuanto a la comida, todo muy bien. Tienen una fórmula en la que el cocinero elige los entrantes que le da la gana y cada comensal pide un plato, lo que abarata mucho la cuenta. Aunque de esta manera no se pueden pedir los platos de fuera de carta, la camarera tuvo un detallazo con la única embarazada del grupo y le trajo una merluza fresca del día que era fabulosa. Yo pedí un steak tartar un poco a ciegas, puesto que no me gusta pedirlo en cualquier sitio, y tengo que decir que estaba muy bueno. El resto de la gente también contenta.
Tienen una carta de vinos amplia y variada, con vinos clásicos y otros muy modernos, así como alguna referencia argentina y francesa.
El único "pero" es que cierran a las dos, por lo que si se quiere tomar una copa en la terraza después, que está muy bien, es conveniente no ir muy tarde a cenar.

03/08/2011

Habrá que ir este verano, parece que va aser la terraza de moda, todo gracias a Javi Hierro.
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Hemos estado cenando el otro día una mesa de 18. Teníamos un ,menú cerrado por 35 euros con copa y la verdad es que espectacular. De entradas varios platillos: aceitunas aliñadas, croquetas de dos tipos, crujientes de vegetales con salsa de escabeche, vasito de pulpo a la gallega y byuñuelos de bacalao.
De segundo elegimos dos medios platos: carrillera y merluza con hojaldre y espárragos. De postre tiramisú. El menú era muy abundante con un ca,matrero para nosotros solos y en un salón precioso.
Me ha encantado el sitio, en particular para este tipo de celebraciones.

05/09/2011

Peor con el cambio

Despues de un tiempo cerrado, ha vuelto a abrir, bajo la batuta del cocinero del Cenador de Amos.
Han reducido la zona de jardín, y la cocina ha empeorado.

05/08/2011

Felipe Martín lo descubrió en mayo de 2011

Menos de lo que me esperaba

El sitio esta muy chulo,una antigua casona toda reformada, incluso co una zona para con sofás para tomar un aperitivo o copas.
En cuanto a la cena,la cálidad es bastante buena y el precio muy asequible,pero el servicio es pésimo,a excepción de la metre,o lo cambian o acaban con el sitio