Clandestina de las Tendillas

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03/08/2018

José I de Toledo

La de tiempo que llevábamos sin escribir... la culpa: ya nada nos sorprendía, incluso muchos “grandes” tenían descompensado el maridaje emoción/precio. Veíamos un estancamiento general e inevitablemente caímos en el mundo del producto; Sacha, Viavelez, Bar FM, Nou Manolín... íbamos a lo seguro.

Pensábamos que nuestra vida había caído en el ostracismo gastronómico y no teníamos salvación. Hasta que un viernes de invierno se nos ocurrió ir a un sitio, fuera de los habituales, pero que nunca nos había fallado. Sabíamos que la Clandestina había cambiado de cocinero, pero conociendo al “Tridente Malquerido” (los dueños de La Malquerida y La Clandestina) intuíamos que no sería un aficionado.

Íbamos preparados para un menú degustación o para tirar de carta pero la pinta que tenia el menú del día, nada ortodoxo y muy llamativo, nos hizo reconducir la comanda. Mientras comíamos no nos lo creíamos, no lloramos por la vergüenza; vaya comida, qué técnica, qué armonía, qué sabor, qué alegria, y ¡¡QUÉ EMOCIÓN!!

Preguntamos quién coño había cocinado de esa manera. Con ese precio (17 euros) había humillado a muchos grandes; sí, alto y claro, como lo leéis. El artista de todo esto se llama José. El tío es tan jodidamente bueno que hace que te guste el ingrediente que nunca te ha gustado (véase apartado postres)

Volvimos a ir, y volvimos, y volvimos y así en el último año unas 5 ó 6 veces... hemos probado toda la carta con sus constantes cambios. Además tienen a un sumiller, Oscar, que es un loco de los vinos; parece que se mete en tu mente y te ofrece justo lo que tu cuerpo pedía pero tú no sabías, además no se conforma, está en continua búsqueda.

En este tiempo, comida a comida, hemos ido conociendo a José, qué persona tan humilde, siempre habla en 1ª pers. del plural (hemos hecho, hemos cambiado...), tiene varios premios de cocina a nivel nacional (se lo tuvimos que sacar con cuchara). El otro día nos hizo mucha gracia conocer uno de sus sueños cuando le decíamos que “estaba desaprovechado”, que necesitaba un padrino para darse a conocer, que si no había soñado con alguna Estrella... nos dijo que efectivamente tenía un sueño; un Josper en la cocina. Tomen nota los señores del tridente malquerido ;)

Respecto a los platos, no los comentamos primero porque hemos probado toda la carta y no tengo tinta suficiente y segundo porque sería muy aburrido leer; perfecto, en su punto, qué sabor, perfecta presentacion...

Añadir que su terraza de verano es la repera y que es necesario reservar con una semana de antelación. Tened en cuenta que es el restaurante que más comidas da en Toledo.

RCP. Pierde dinero el restaurante.


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Reseña anterior:

Todo un acierto de local. Como puntos fuertes, la ubicación (puto centro) y la terraza sin tránsito de guiris y coches para el buen tiempo (eso en el casco es misión imposible).

PEDAZO DE COCINERO, sí, es Jou, el que no para. Tiene un menú degustación corto de flipar, el largo es un plato más y en éste hay que ir sin desayunar.

Servicio, majo y agradable,
Las bravas darán que hablar!

Como único punto negativo las mesas son de gusto "particular" y la ausencia de manteles de tela en los dos comedores ni aportan calidez, ni están a la altura del papeo.

Inevitable en Toledo

27/03/2016

redfishing lo descubrió en marzo de 2016

Buenísimo descubrimiento

Marzo 2016:

Encontrar en Toledo, en el casco antiguo, una terraza-patio-jardín de estas características es algo que no esperaba. Si además se come bien de verdad y te atienden con una sonrisa en la cara, cosa no muy habitual en esta ciudad, no se puede pedir más. El local cuenta con muchas salas, incluyendo una cueva con una mesa alargada para reuniones-celebraciones, otra a modo de saloncito con sofá y lo mejor, la terraza, en la que va a ser difícil hacerse hueco ahora que llega el buen tiempo. También cuenta con opción barra para tomar un aperitivo, con abundante oferta de vinos por copas. Todo decorado con muy buen gusto. Se nota la mano de los dueños, los mismos que La Malquerida 11870.com/~CKe.

Lleva abierto apenas dos meses. Nos juntamos un grupo de amigos para conocerlo, aprovechando el buen tiempo de estos días. La carta está pensada para compartir raciones, así que optamos por probar toda la carta. Muy a tener en cuenta una opción de menú en la que te sirven 4 platos y un postre para 2, por 20€.

Lo que más me gustó fue la burrata, las bravas, la terrina de hígado de pato y el guiso de garbanzos con langostinos. De los postres, me quedo con la tarta de queso, que aunque sabía más a flan que a tarta, estaba tremenda, para repetir.

Nos quedamos de sobremesa tranquilamente porque también es una muy buena opción para tomar una copa después de comer.

Promete ser el estreno del año en Toledo.

Para volver.