Inaugurado en 1998 como club privado, El Club Allard conserva su aire selecto, desde que en 2003 se abrió al público general. A partir de entonces, se ha erigido en uno de los templos gastronómicos más importantes de Madrid. El Club Allard cuenta con 2 estrellas Michelín desde 2011.

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17/03/2015

Desconozco como estaba con David Guerrero, pero María Marte tampoco es manca

Visita en octubre 2014. Un restaurante difícil de encontrar, situado en un edificio precioso, al que se accede a través del hall del propio edificio. La decoración es sobria pero evoca exclusividad. El servicio es impecable, aunque un poco menos de seriedad no me hubiese importado. Y la comida... pues impecable también. Fuimos a comer un día entre semana; de los 3 menús que ofrecen (entre 86 y 115) pedimos el mediano "Seducción" del que no puedo decir que hubiese algo que no me gustase a rabiar. Puede (y sólo puede) que me faltase un poco más de factor sorpresa en cuanto a trampantojos se refiere. Repetir, repito seguro. Ver descripción completa en lesamp.tumblr.com/post/113521422630/club-allard

Gath

Buena reseña.

17 de marzo de 2015

Miss Migas

Sí, pero aquí el pobre Diego ha sufrido el efecto "Charito".

18 de marzo de 2015

spider72

Me gustó mucho la historia de esta chef, que empezó de friega platos con David y ahora es chef, bonita historia de superación...

18 de marzo de 2015

Adreid.

Donde dije digo, digo David

18 de marzo de 2015

31/12/2014

Alta cocina en uno de los restaurantes mas bonitos de Madrid. 4,5 estrellas.

El Club Allard surgió como un club privado a finales de los 90. Años mas tarde abrió al publico y el chef Diego Guerrero lo fue llevando a la fama, consiguiendo 2 estrellas Michelín, hasta que a finales de 2013 dejó el restaurante para crear un "nuevo" proyecto. "Nuevo" proyecto significa hacer los mismos platos que en El Club Allard pero siendo el dueño y en un local mas informal, es decir, nada nuevo.
Si siempre os ha llamado la atención probar los trampantojos de Diego Guerrero aún podéis, ya que se los ha llevado todos a Dstage y lleva años sin cambiarlos.

Como por aquel entonces no sabíamos en que iba a consistir aquel "nuevo" proyecto, fuimos para aprovechar la última oportunidad de probar los platos de Diego Guerrero, que acababa de dejar el restaurante pero supusimos que sus platos se mantendrían un tiempo, como así fue. Prácticamente todos los pases eran creaciones suyas, del cual no hay dudas de que es un cocinerazo con las estrellas bien merecidas, aunque estoy reticente hacia el después del fiasco de dStage, donde repitieron varios platos iguales que la noche en el restaurante que nos ocupa. Y repetir platos a 150€ jode.

La jefa de cocina actualmente es María Marte que ha conseguido mantener las 2 estrellas Michelín, lo cual tiene mucho mérito. Por su parte, Diego Guerrero ha conseguido la primera estrella para su proyecto en el barrio de Alonso Martínez.

El Club Allard se encuentra en un bajo enorme de un edificio señorial. Es difícil encontrar el restaurante si no has estado, el taxi te deja en el número 2 de Ferraz pero no hay letreros, tienes que preguntar al portero.
La decoración es muy clásica, muy burguesa, pero preciosa. Para mi es de los restaurantes mas bonitos de Madrid sin duda.

Fuera de la sala tienen un privado llamado "La Pecera", el cual reservamos. Se trata de una mesa exclusiva con vistas a la cocina que solo se reserva a grupos de 6 personas y con obligatoriedad de ir a menú largo.
La sala tiene un cristal a modo de pantalla que puedes ahumar si quieres privacidad o clarear para ver la cocina. Los cocineros también te ven a ti (no es como un cristal de rueda de reconocimiento de película).
Al rato de ver la cocina es probable que te canses y ahumes el cristal para el resto de la comida. Por otro lado la puerta de La Pecera es automática y cada vez que entra o sale el camarero hace el ruido correspondiente, lo cual llega a ser molesto. Me gustó la experiencia pero cuando vuelva, que volveré, será a la sala.

El servicio fue muy profesional, de 2 estrellas claro, pero mas sosos imposible. No os preocupéis porque ahora están en dStage.

En cuanto al menú y la experiencia en general me encantó (en dStage ya no porque fue muy parecido y se eliminó el factor sorpresa después de habernos vendido la moto). Existen 3 menú: uno de 85€, otro de 95€ y el largo de 115€ y 14 pases.

Empezamos el menú directamente con un TRAMPANTOJO [spoiler]. Consiste en una oblea que imita a una tarjeta de presentación con el nombre del restaurante. Ésta está preparada en la mesa antes de sentarte por lo que no te puedes imaginar que es el primer bocado, y además tiene un tacto mas tirando a papel que a oblea. Realmente es un juego con el comensal ya que sabe mas bien a poco, pero cuando después de las explicaciones pertinentes nos dijeron que teníamos delante nuestro el primer snack tuve que reconocer que me la habían colado. Factor sorpresa muy alto.

Seguimos con unos CANGREJOS DE CONCHA BLANDA en una caja que rezaba "Mariscos Allard de la mar al paladar". Era la primera vez que los probaba y me fliparon. Este modelo de snack (marisco presentado en caja de madera) es de tiempos de Diego Guerrero y por supuesto ahora lo sirve así en dStage.

Hubo platos memorables como la TRUFA DE CAZA CON FOIE Y SETAS, otro trampantojo muy logrado de Diego donde la trufa es un paté de caza bestial. También la HOJA DE CAVIAR prensada o los platos de carne y pescado en su punto perfecto, SKREI y PICHÓN.

Los demás platos fueron también de nivel y acabó de la mejor manera posible: con otros dos trampantojos marca de la casa, LA PECERA y EL HUEVO. Mención especial a este último, conseguido de manera espectacular siendo chocolate la cáscara del huevo, gelatina de coco la clara y mango como yema.

Los petit fours vienen acompañando a "LA CARA DE BUDA" y el efecto del hielo seco para terminar la noche de sensaciones.

De beber optamos por maridaje completo (6 vinos a 55€ por persona) del cual nos arrepentimos ya que fueron vinos que no nos llamaron la atención, y eso es imperdonable. Ojo que juntando todo el dinero podíamos haber pedido dos o tres botellas de categoría.

Fue una gran cena la verdad y salió por 170€ p.p. caro por culpa del maridaje pero no en si el menú.

20/05/2015

Guauu

Echar una lágrima al probar un plato.
Disfrutar como si estuviese en disneylandia.

15/09/2014

EandradA

Oh oh, Acme se va al Club Allard, lo tiene pendiente desde hace tiempo.

29 de mayo de 2014

acme

No sé , no sé, potoko es muy fiable pero parece que los platos no cambian mucho...

29 de mayo de 2014

07/01/2013

Todo a gran nivel

Teníamos ganas de conocer este restaurante, y cuando nos enteramos que le habían concedido una segunda estrella Michelín decidimos que no podíamos demorarnos más.
- La comida:
Ofrecen tres menús degustación según el número de platos. Nosotros optamos por el medio. Como aperitivos nos trajeron trufa de caza con foie y setas (muy sutil), mini babybell de camembert (original), tapa de pez mantequilla (sabor japo total), papillote de setas (original presentación dentro de una bolsa) y huevo con pan y panceta (exquisito). Como platos nos pusieron kokotxa de salmón ahumada (deliciosa), skrey (a veces lo simple es excelso), y paletilla de cordero al estilo indio (curiosa combinación). De postre comenzaron con un sorbete de gin tonic de pepino (increíblemente refrescante), la pecera (la presentación más original del día) y huevo poché (quizá la segunda presentación más original del día). Todos los platos estuvieron a gran altura, podríamos decir que de notable alto, pero aunque pueda sonar un tanto snob, ninguno nos pareció que se mereciera un sobresaliente.
- El servicio:
Impecable y abundante, como suele ser habitual en estos sitios.
- El local:
Tiene varias estancias, con meas amplias y confortables.
- Conclusión:
El sitio es realmente caro, ya que el menú más barato sale por 89 euros, y aunque disfrutamos mucho de la comida, hemos salido más contentos de otros restaurantes similares. Por supuesto, estamos hablando de auténticas estrellas de la cocina, pero siendo así, antes repetiríamos en algún otro estrellado.

20/02/2011

Menú degustación inalterable

El Club Allard comenzó en 1998 como un "cenáculo privado de financieros y políticos". En 2003 su junta directiva deciden abrirse al público y convertir el club privado en un restaurante público, pero "no se hace excesiva publicidad ni se anuncian los cambios acometidos". En 2007, de la mano de Diego Guerrero consigue una estrella Michelin.

La decoración es de casona aristocrática del Madrid de toda la vida. Es un sitio tranquilo de luz cálida y suave atentido de manera familiar y cercana. El Chef Diego Guerrero toma personalmente la nota de cada mesa, pasa a saludar y se acerca al final a comprobar si todo ha ido bien.

Las mesas son amplias y cómodas, bien separadas unas de otras. Los techos altos, enormes, con molduras increíbles y gigantescas lámparas. La cubertería cambia para cada plato, a veces en platos blancos a veces pizarra negra.

La carta no es tal, sólo tienen menús degustación (clásicos 68€, del mercado 74€, vegetariano 61€) que más o menos te explican al comienzo. La lástima es que es siempre el mismo menú. Fui hace un año y al volver descubro que el menú sigue siendo exactamente el mismo sin cambiar un ápice. Es lo malo de los sitios con menú degustación, no vale la pena volver.

La cesta de panes tiene multitud de variedades (aceite, aceituna, chapata, al queso, integral, etc.) Con el primer aperitivo, mini babybel de camembert trufado, ya descubres la línea que lleva el restaurante. Una sorpresa sencilla, humilde y deliciosa dónde las cosas no son lo que parecen pero que esconde un sabor estupendo. Tienen detalles curiosos. Con el carabinero, por ejemplo, en vez de agua y limón para que puedas limpiarte los dedos después de comerlo, te ponen agua con pétalos de rosa y funciona perfecto. Cenar sale por 90 euros.

Manteles y servilletas de tela.

18/01/2012

Cocina de autor, postres divertidos, trampantojos y algun altibajo

dadaistagastronomico.blogspot.com

Situado discretamente en un portal de la calle Ferraz nos encontramos con uno de los que se cuenta entre los mejores restaurantes de Madrid: Club Allard. Debido al tiempo que ha pasado no me acuerdo de los detalles pero si de las sensanciones que al fin y al cabo es lo que importa, además las fotos, sin duda, ayudarán.

¿Qué nos encontramos?

Un local lujoso y muy bien decorado. Mesas grandes y amplio espacio entre ellas.

¿Cómo nos trataron?

Como suele ser habitual en estos lugares de maravilla, servicio excelente, la comanda la toma el propio chef Diego Guerrero. Hay varios menus degustación (no hay carta) y una vez allí, se puede optar en ponerse totalmente en manos del chef o pedir algún plato en concreto, por ello conviene ir un poquito documentado por si hay algún plato que se quiere probar especialmente. Se puede ver otras fotos y comentarios en su página web elcluballard.com

Sensaciones
Se trata, sin duda, de un gran restaurante, el local y la atención son excelentes. En cuanto a la comida, tuvo altibajos.

Los snacks y entrantes fueron excelentes, sin embargo, en cuanto a los platos principales me esperaba un poco más. No me parecieron tan imaginativos como esperaba, probablemente debido a cierta mala suerte al no acertar con lo que yo buscaba más que a la oferta que posee el Club Allard.

Capítulo a parte merecen el prepostre y postres que son espectaculares y muy visuales. Al no ser demasiado laminero (la forma de decir goloso en mi tierra) no me hubiera importado uno menos y un snack más. Pero comprendo que a los amantes del dulce les encante.

dadaistagastronomico.blogspot.com

27/11/2011

Alta Cocina divertida

Un restaurante para una ocasión especial, para disfrutar de la cocina desde todos sus ángulos, cada plato sorprende aunque los hayas visto aquí antes...
Nosotros tomamos el mini babibel trufado (no me gusta el queso y estaba buenísimo!!), una gyoza de vieira con salsa de limón, muy buena, el sandwich de panceta y yame de huevo, el taco de liebre con guacamole y falsa guindilla (nos encanó el guiño), pez raya buenísimo también...
Aunque yo estaba deseosa de que llegaran los postres...mmm...Nos tocó de pre postre la maceta; increíble ver cómo als migas de tarta Sacher que hacían las veces de tierra se derrumbaban hacia dentro de la maceta, por el yogurth cada vez que metías la cucharilla, después la pecera, sublime, preciosa, da pena comérsela, pero lo mejor es el coral; de chocolate blanco y polvo de frambuesa :)
Y como segundo postre...El Huevo!!, no tengo palabras, divertido, sorprendente, riquísimo y el chocolate blanco de nuevo; increíble!

No tomamos café, pero si copa, así que nos trajeron, en lugar de petit fours, unas croquetitas, dentro de su freidora...No pudo ser más original!, eran trufas de chocolate blanco y con leche (ver foto)

El servicio bueno, el ambiente clásico con un toque diseño en las lámparas

Sin duda, merece la pena, yo volvería, cambiando de menú para probar más cosas!

Precio medio: 100€

17/04/2013

Mejor presentación

De los tres restaurante con 2 estrellas michelin en Madrid este es el que más espectaculo pone en los planes.
- Club Allard: presentación de los platos
- DiverXo: comida
- Ramón Freixa: elegante

16/06/2011

creatividad y servicio

La creatividad y, si cabe, la modernidad, no tienen por qué estar reñidas. El Club Allard sorprende por la elegancia y la amplitud de sus instalaciones, en ese bonito edificio de estilo modernista en la calle Ferraz, esquina con la plaza de España. Después, te gana por la extremada amabilidad de su servicio. El chef, Diego Guerrero, se acerca a la mesa para pactar el menú, recomendar y aclarar las dudas.

Y después, empieza el festival.

Cada plato que sale de esa cocina sorprende, aunque diré que pocos enamoran. Por desgracia, y no es una crítica, no es DiverXo. Por ejemplo, la torrija de pan tumaca con sardina resulta curiosa, pero no estarás recordando ese sabor el resto de la noche. De los que sí recuerdo, el taco de liebre me gustó especialmente.

Afortunadamente, lo mejor llega en los postres. El llamado La Pecera hace que todas las dudas que te puede haber suscitado el resto del menú importen poco. Es espectacular, de los mejores postres que he probado en mi vida (con permiso siempre del arroz con leche de Casa Gerardo, que juega en otra liga).

Conclusión: una experiencia agradable, un lugar que vale la pena conocer. 85 euros por cabeza con el menú degustación corto y un buen Rioja de los de gama media. No sé si volveré, pero no me importaría.