Si te gusta la buena cocina asturiana, ¡Celebra con nosotros la Navidad y el fin de año! Hemos preparado ocho menús excelentes que puedes consultar aquí: http://11870.com/~qeH Menú 1 http://11870.com/~qeY Menú 2 http://11870.com/~qeT Menú 3 http://11870.com/~qev Menú 4 http://11870.com/~qeE Menú 5 http://...

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10/04/2017

Mucho tiempo despues, ...... , sigue en buena forma.

Abril-2017.

Hoy tocaba volver a visitar este restaurante de cocina asturiana que goza de un cierto predicamento entre los aficionados a este tipo de cocina.

Prueba evidente es que vengas el día que vengas, siempre veras que sus salas están repletas de clientela fiel, ávida de un formato de cocina, con sustancia, bastante bien ejecutada, y ello a pesar de estar en una zona con una amplia y variada oferta.

Varias espacios, incluyendo barra a la entrada, todo con mucha animación y lógicamente, con un cierto nivel de ruido.

Pueden leer la reseña completa en comercongusto.es/restaurante-couzapin

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22-1-2017. Mediodía.

Tiempo hacia desde la ultima visita, demasiado tiempo de ausencia al que era uno de nuestros habituales en aquellos tiempos en que uno no tenia inquietudes en conocer sitios y cocinas distintas.

Salvo por las caras nuevas que ahora atienden en la sala - no todas, claro-, diría que no ha pasado el tiempo por aquí, misma decoración, misma calidez en el trato, carta de raíces asturianas, con recetas bien elaboradas ademas de generosas en tamaño.

Lleno en todas sus salas, abajo, arriba y barra. Buen síntoma.

Del aspecto bebercio, vamos a lo seguro, sin asumir ningún riesgo, un Martin Codax, un albariño que nos gusta y que cumple bien su misión.

- Aperitivo: trozo de queso asturiano, en la linea de los azules, madurado envuelto en hoja de castaño, suave y con buen regusto. No quedo ni una migaja.

- Sardina ahumada XXL. Un clásico en nuestras comandas. Buen tamaño y buen sabor.

- Zamburiña con salsa holandesa, tartar de tomate y gratinada. Muy buena, por bicho y por lo que la acompaña.

- Cebolla rellena de pisto con bonito y su salsa. Uno es mas de las rellenas con carne, y en ese sentido, pero solo en ese, me ha parecido con falta de punch, lo cual no significa que estuviera mal, ni mucho menos, pero prefiero la otra versión.

- Mejillones a la sidra. Plato fuera de carta. Bichos grandotes y con buena cantidad de carne, con una salsa a base de vino blanco y sidra, donde esta ultima se aprecia nítidamente aportando un saborcito a manzana muy agradable. Buena preparación.

- Arroz meloso con carabineros y rape. Uno de los arroces mas demandados actualmente en la casa, recuerdo que en nuestras visitas antiguas, lo era el arroz caldoso con bogavante, se ve que los tiempos cambian.

Como los de la casa, generoso en cantidad de bichos, que una vez estrujadas sus cabezas aun aportan un plus de sabor. Abundante - han salido casi cuatro platos-, sabor a mar, aunque un poco frío, ha perdido temperatura en muy poco tiempo.

- Astur-Strudel de manzana, su version. Es como un hojaldre relleno de compota de manzana pero a lo astur, es decir, tamaño y grosor tipo XL y ademas, por encima, unos chorritos de miel. Consistente, muy contundente, bien de sabor, no excesivamente dulce, pero a estas alturas ya se hace cuesta arriba terminarlo.

Cafe con hielo, te rojo y chupitos de pacharan y crema de orujo, gentileza de la casa, cierran el retorno a este notable representante de la cocina astur.

19/09/2016

Asturiano molón

Comida domingo - Septiembre 2016

Visita a COUZAPÍN, restaurante hermano de Carlos Tartiere, pero un poco más informal, decorado en plan sidrería asturiana. Barra de tapeo a la entrada y una enorme sala al fondo para el que quiera comer de mesa y mantel. Ambientazo, local lleno, la mayoría familias bien del barrio.

Cuatro personas, haciendo caso a las recomendaciones del día, pedimos:

Bocartes al horno, tersos, con la carne bien prieta y una salsa a base de aceite y ajitos para no dejar de mojar pan.

Mejillones a la sidra, de enorme calibre, gran sabor y muy bien de punto.

Continuamos con un rabo de toro canónico, fibroso, con una salsa bien ligada y sus patatas fritas, y un escalope milanesa finito y con un rebozado muy ligero.

También se pidió una ración de fabada, generosa, servida en una cazuelita de la que salieron hasta tres platos bien colmados. Fabe tierna y sin pellejo, y compango muy correcto.

Carta de vinos variada y a precios honestos, de la que elegimos un tinto Dinastía Vivanco crianza, uno de nuestros riojas preferidos.

Sin sitio para el postre, terminamos con café y chupitos de licor de parte de la casa. Salimos a 26 € por barba: precios asturianos. Pues nos ha encantado este Couzapín, buena cocina, raciones abundantes y precios comedidos, una combinación ganadora. No me extraña que estuviese hasta arriba. Para volver muchas veces.

Miss Migas

Me lo apunto, pinta de maravilla. He visto que tienen cebollas rellenas y como estén buenas, ¡me tienen ganada!

20 de septiembre de 2016

30/12/2016

Asturias patria querida

Desde la entrada sabes que no te has equivocado. Huele bien, pero no sólo a buena comida, es que el restaurante rezuma calidez y aroma de casa recién limpia. Saludos de cada empleado ayudan a fomentar ese sentimiento.

La barra, alargada, está llena de tapas y raciones que entran por los ojos. La sala es cómoda, tipo sidrería pero muy acogedora.

Buen servicio, rápido y diligente.

Había leído que la empanada de chipirones en su tinta era la especialidad y vaya si lo es. Para repetir. Las sardinas ahumadas XXL un descubrimiento, servidas sobre pan tostado y crema de queso. Tremendas. El pulpo sobre huevos rotos fue lo más flojo porque estaba algo duro. Para rematar unos callos extraordinarios y un buen chuletón de vaca vieja con patatas y chimichurri. Aunque no soy muy de postres he de decir que el arroz con leche estaba muy bueno.
Pedimos unos preñaditos en mitad de la comida y solo nos cobraron la mitad. Buen detalle.
La carta de vinos es muy clásica, poco arriesgada como corresponde a un local de este estilo. Nos decantamos por un Arzuaga perfecto de temperatura. Precios algo elevados en relación a los de la carta.
Ah. Y por supuesto una botella de sidra que te van escanciando y que estaba muy buena.

122€ para 4 personas está más que bien para los tiempos que corren por Madrid.

Muy recomendable.

01/04/2017

Puntuación 9

Me llama un amigo, estoy en la oficina. Vente que te voy a invitar a comer a Couzapín. Botón de apagado y llave en el contacto. Salí pitando.

Hay sitios de postureo y luego sitios donde se come bien. Couzapín es un sitio para comer bien. Sin historias.

Mantel y servilletas de tela. Local muy amplio sin esas mesas horrendas enfrentadas. Todas de cuatro comensales, para estar a gusto.

El precio unos 135 pavos con un vino Pago de Capellanes y un par de cervezas.

Empezamos con:
+ Un aperitivo de la casa. Una especie de crema para untar como un hummus pero riquísimo
+ Unos boquerones al horno. Un plato 'ligero'. Llega el verano
+ Alcachofas con trufa (ver foto). Este plato sencillamente genial. Riquísimo
+ Antes del Rape una tablita de quesos asturianos
+ Rape para dos. Exquisito

Como viene siendo habitual, sin postre.

Servicio a la altura, además mi amigo se notaba que era un 'frequent flyer' del establecimiento. Nos trataron muy bien y nos hicieron mucho la pelota como en 'Pretty Woman'.

El que quiera comer bien, Couzapín.

Liliana

Me encantan las alcachofas!!, es que un producto de calidad y un sitio agradable lo hacen todo.

hace 8 meses

30/03/2016

Salimos con una agradable sensación

Domingo 14 de febrero 12:30h y estamos tan a gusto tomando algo en una cafetería cerca de casa. De repente uno de nosotros pregunta ¿Dónde vamos a comer para celebrar San Valentín?....y se desata la locura, buscar mesa a última hora en una fecha tan señalada es toda una odisea.
En un mano a mano a devanarnos los sesos,nos ponemos a pensar a ver si se nos ocurre algún sitio que: a) esté en nuestra lista de restaurantes “pendientes” b) nos apetezca en este momento y c) lo más importante de todo, tenga alguna mesa disponible.
Seguimos dándole vueltas durante un rato hasta que nos acordamos de que por el distrito de Retiro hay un asturiano que hace tiempo que queríamos visitar, llamamos rápidamente para reservar y nos dicen que en principio no hay ningún problema, aunque eso sí, tiene que ser a ultimísima hora, vamos, prácticamente a las 4 de la tarde. Tras valorarlo brevemente decidimos aceptar.
Y es así como dando un paseo y haciendo algún stop para tomarnos un vinillo, nos plantamos ya al borde del desmayo en el Restaurante Couzapin.
Este restaurante asturiano se encuentra en la calle Menorca nº 33 y dispone de varios salones amplios así como de una zona exterior más informal, rollo taberna. Cuenta en total con un aforo aproximado de unas 150 personas.

Aunque cuando entramos hubo un pequeño lío con la reserva y tuvimos que esperar, al final cuando se percataron del percance lo solucionaron diestramente, nos regalaron un clavel y nos dieron prioridad, acomodándonos en uno de los salones, en una cómoda y agradable mesa situada en un rincón.
Nada más sentarnos y mientras pedíamos, nos trajeron de aperitivo un trozo de pastel de cabracho con sus tostaditas. El pastel estaba muy rico y tenía muy buena textura.

Tras el aperitivo vinieron las croquetas caseras de jamón, acompañadas de patatitas paja, bastante buenas, crujientes y cremosas en el interior.

Después habíamos pedido una Sardina ahumada XXL para cada uno que hemos de decir que eran excelentes, nos gustaron mucho.

Continuamos con una ración de una de sus clásicas empanadas. Tenían la clásica de bonito y otra de chipirones, nos decantamos por esta última. La empanada nos gustó mucho, era diferente a las que estamos acostumbrados por lo que nos resultó muy interesante, además el tamaño de la porción es más que correcto.

Tras la empanada llegaron los quesos. Pequeña decepción. Habíamos pedido una tabla variada de quesos de Asturias, estos venían presentados en una bandeja de pizarra acompañados por nueces, pasas y dulce de membrillo. A nuestro parecer, este fue el plato más flojo de cuantos pedimos. En general los quesos no nos resultaron muy allá, salvo el de cabrales que era excepcional. Además, también nos pareció algo cara si tenemos en cuenta la cantidad.

Terminamos la comida con el “Entrecotte de vaca vieja con papas arrugadas, chimichurri y chalotas”. La carne estaba muy tierna y jugosa. En términos generales, el punto de la carne era muy bueno, si bien, a nuestro parecer tenía demasiada grasa y la carne pegada a esa zona, se pasó un poco de cocción, quedando una pelín seca. Tanto el chimichurri como las patatas estaban muy ricos y nos pareció que acompañaban muy bien a la carne.

Salvo por el pequeño incidente inicial, todo el personal que nos atendió fue muy agradable en todo momento y nos prestaron un servicio rápido y eficiente.
Además, junto con la cuenta nos trajeron un chupito de licor de hierbas, invitación de la casa. En cuanto al precio final, resulto algo elevado, aunque no desproporcionado si tenemos en cuenta que el entrecott, los quesos y el vino elevaban la cuenta.


En términos generales pasamos un rato muy agradable, disfrutamos la comida y nos sentimos muy cómodos. Cuentan con una carta muy variada, por lo que no descartamos regresar a probar alguno de sus arroces o platos de cuchara, eso sí, a unas horas más tempranas.

29/10/2016

Calidad de la cocina manifiestamente mejorable. Servicio amable y rápido pero como ha dicho alguien previamente, confianzudo. No volveremos.

01/04/2014

Otro buen asturiano por la zona del Retiro

Couzapin es un restaurante asturiano, hermano del vecino Carlos Tartiere (11870.com/pro/carlos-tartiere). De hecho ocupa el número anterior, el 33 de la calle Menorca. Este local mantiene la buena materia prima de su local adjunto y una carta escrupulosamente ortodoxa con su vinculación asturiana. El local es un amplio tubo en el que se apretujan (demasiado) las mesas, vestidas con manteles y servilletas de tela. El equipo de sala es encantador, desde el primer momento hasta que te vas están en todo momento atentos pero sin estar encima en plan agobiante. Muy bien gestionado el cambio de servicio con los diferentes pedidos y me gustó especialmente la agilidad en servir los platos: ni demasiado rápidos que parece que te están echando ni tan lentos que te exaspera la demora entre plato y plato.

Para probar el Couzapín es mejor no venir mientras haces dieta o estás a régimen. Hay demasiadas propuestas con una pinta estupenda pero demasiado calórica. La fabada es riquísima y te dejan la olla para servirte lo que quieras. Las verdinas son excelentes también. Los berberechos que probé estaban de escándalo, en su punto de cocción y con todo el sabor a mar. Simplemente al vapor y de un tamaño más que respetable. La ventresca con pimientos, exquisita y unas lonchas de bonito que parecía un foie micuit. Y el rape negro para 2 sencillamente delicioso: una enorme tajada de pixin al horno con guarnición de patatas con su punto justo de calor. El arroz con leche, el día que yo fui, no me emocionó y es raro porque en Carlos Tartiere Restaurante recuerdo que estaba muy bueno pero esta vez no tenía el punto tan exquisito. La torrija muy rica.
Precio medio, con rape para 2 personas, por unos 50 euros con copas de vino sueltas. O 33€ Con raciones para compartir. A los licores te invitan. Muy buen servicio y todo riquísimo

01/08/2013

¡Mi favorito!

Desde que fui la primera vez no he dejado de pasar cada muy poco...
Trato excelente, comida riquísima... Además innovan bastante.
En la barra ponen muy buenas tapas y con eso y pedir un par de raciones ya has comido.

24/09/2013

Mahoudrid te recomienda: Couzapín

La cara norte del Retiro -Menéndez Pelayo, zona Ibiza- reúne un extraordinario conjunto de restaurantes de primera; como muestra, este botón. Couzapín sirve cocina asturiana de primera: hay fabada (plato estrella de la casa, con las fabes cultivadas especialmente traídas para este restaurante), arroz caldoso con bogavante, chuletón de buey... por no hablar de los pescados, que llegan cada día de las lonjas de Burela, Cudillero y Avilés. Todo, una auténtica delicia.

01/10/2012

Asturiano

He comido tanto en barra como en mesa. El servicio excelente, aunque simpre hemos ido bien acompañados por gente que conoce muy bien al propietario y nos cuidan muy bien.
Muy buenas empanadas, bocartes, lomo de buey, la cecina. Faltaría por mejorar los pimientos rellenos.

Couzapin

Hola Yosef!

Muchas gracias por tu opinión, nos encanta recibir a nuestros clientes habituales y mucho más recibir vuestras valoraciones, que además nos son de mucha utilidad.

Haré extensiva tu buena opinión sobre las empanadas, bocartes, lomo de buey cecina y sobre el trato a todo el personal de Couzapin, y tomaremos muy buena nota de tu opinión sobre los pimientos rellenos.

Un cordial saludo.

9 de octubre de 2012

01/08/2013

Maridar lo descubrió en junio de 2009

De Carlos Tartiere

Cocina asturiana.
No cierra nunca.
Arroz con bogavante.

03/01/2011

Fecha de la visita 1/01/2011

No puedo decir que me haya desilusionado pero tampoco me emocionó,

La instalación es agradable y confortable
El servicio muy eficaz
La cocina, debe mejorar bastante en mi opinión
Las raciones son muy generosas

Tomamos para compartir unos fritos de pixin que estaban secos y el rebozado era más bien basto. Unas almejas a la sidra donde la salsa estaba rica pero las almejas dejaban mucho que desear, duras, bastas, puedo asegurar que del Cantábrico no eran, y un "matrimonio" de anchoas y boquerones en vinagre donde lo que predominaba era el vinagre de los boquerones, las anchoas eran corrientes.

Detrás tomamos "unes fabes" con pixin y gambas que estaban insípidas, ni fu ni fa,
La visita a esta casa me ha dejado despistado `pues esperaba mucha mas contundencia en la cocina. Debe de estar bien para quien no conoce la cocina asturiana pero cuando hay otras referencias, se notan las carencias.

A comer “formalmente” no creo que vuelva a ir, pero nos daremos otra oportunidad yendo en grupo a picotear.

13/04/2010

Carlos Tartiere es un restaurante asturiano que lleva más de diez años en el distrito de Retiro, de Madrid, dando de comer a una clientela numerosa que busca precisamente eso: cocina tan tradicional y sabrosa como abundante. Su éxito le ha llevado a abrir, en el portal contiguo, otro establecimiento. Sobre el papel, un espacio más informal, tipo sidrería. En realidad, una ampliación de la casa madre ya que la carta es muy similar, y lo mismo ocurre con los precios. La misma oferta, tan honrada y sin sorpresas como carente de refinamientos.
Couzapín tiene a la entrada una larga y atractiva barra en la que se sirven todo tipo de raciones tradicionales: pulpo, chorizo a la sidra, croquetas, lacón, cecina, empanada, queso de Cabrales, callos, berberechos al vapor… Todo está también en la carta, en su apartado de entradas. Lo mejor son los guisos: la fabada asturiana, las fabas con almejas o con rape y gambas, o el clásico pote de berzas, servido con generosidad, con la cazuela que queda en la mesa para que el comensal se sirva cuanto quiera. El pote está rico, aunque el embutido que se emplea como compango deja mucho que desear. A lo largo de la semana hay además un guiso del día que va desde patatas con costillas a lentejas estofadas, o incluso un cocido madrileño. Especialidad de la casa es el enorme perolo de arroz con bogavante, sabroso pero con el arroz algo pasado de punto.
En los platos principales la oferta se reparte entre carnes rojas y pescados. De las primeras, lo más solicitado es el lomo de buey a la parrilla. En cuanto a los pescados hay que buscarlos entre las sugerencias del día ya que cambian en función de la época y el mercado. Siempre piezas de calidad, aunque conviene advertir del punto deseado. No suele faltar el rape (pixín) de barriga negra al horno, o también en fritos. Probamos un buen lenguado pequeño a la plancha, que el camarero limpia con habilidad. Lástima que las patatas panadera que lo acompañan resulten tan grasientas. Postres también asturianos con el arroz con leche como protagonista, aunque no todos los días está al mismo nivel. Defrauda la leche frita, totalmente amazacotada y con el innecesario adorno de nata de bote con una guinda encima. Tampoco vale nada el sorbete de limón. La carta de vinos es corta y no incluye las añadas. Eso sí, el servicio de sala es amable y muy rápido, aunque confianzudo en exceso.