Crucina es un restaurante crudivegano o de “cocina sin fogones” o “cocina con vida”. Es una contracción de “crudo” y “cocina”, entendiendo crudo como “sin fuego”, es decir, sin calor por encima de los 41º para preservar todos los fitonutrientes de los alimentos.

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16/09/2016

Aún así lo volveré a intentar, ¿algún voluntario?

Veeeeeenga que después de los excesos veraniegos seguro que viene bien un plan sanete.

Eso es lo que pudimos pensar cuando vinimos a probar Crucina, un restaurante de cocina vegana en el que los alimentos se cocinan por debajo de los 41ºC, temperatura a la que, dicen, se mantienen intactos los nutrientes; la realidad es otra, vinimos por aquello de que ninguno de sus platos lleva gluten ni lactosa, por lo que si teneis algún pocho en vuestro grupo de amigos como es nuestro caso (celiaco e intolerante a la lactosa…) this is your place beibis.

En Crucina no utilizan ningún alimento de origen animal: decid adiós a la carne, el pescado, leche, mantequilla, queso y huevos; no utilizan tampoco azúcar, gluten, trigo ni nada que provenga de algún proceso químico. La carne es sustituída por mezclas de frutos secos deshidratados (excepto cacahuetes, que no sé por que para un healthy son la semilla del mal), el queso lo suelen hacer también con pasta de frutos secos, el huevo se sustituye por harina de garbanzos u otros tipos de harinas que no provengan del trigo, el azúcar por orejones, dátiles o sirope de ágave y además todo es ecológico. Y hasta aquí mi clase de cocina vegana.

El local a vista de calle pasa totalmente desapercibido y es pequeño, con no más de 10 mesas. En cuanto al servicio, lentorri: preparan los platos en el momento por lo que el tiempo de espera entre cada uno es de 10-15 mins, muy mal si vas con hambre o con prisa.

En una noche de jueves a compartir entre 5 probamos:

- ZUMO ELIXIR DE OTOÑO: manzana y limón con piel. Muy amargo; además hay que beberlo ipso facto porque si no se oxida y se pone literalmente marrón por lo que no es válido para acompañar la comida.

- BATIDO CRUDICAO: avellanas, chocolate puro, leche de macadamia y sirope de ágave. Bien de sabor pero la textura era realmente espesa, mucho tropezón y bastante pesado. Con ese batido uno ya ha cenado.

-ENSALADA DE AGUACATE: berros y lechuga francesa, aguacate, rábano laminado, pera menta, tomate seco, semillas de sésamo y un intenso saborcillo a ajo servido sobre una tabla de sal rosa del Himalaya que le aporta así ya la sal. La ensalada está fuertecita, demasiada sal y que a mí el ajo en las ensaladas pues no me va.

- QUICHE OTOÑAL: Riquísima, con una base hecha de tropecientos tipos de harinas, miso blanco, levadura de cerveza, leche de nueces de macadamia, champiñones Portobello, albahaca, espinacas y tomate. Esta es para repetir sí o sí.

- MOUSSAKA: base de aguacate, con una "carne" de mezcla de coquitos de Brasil y piñones,salsa de tomate y albahaca, curcuma y lemon grass, y "bechamel" se hace con leche de almendras ecologicas, nuez moscada y especias. He de reconocer que mal no estaba, pero tenía unos trozos de cebolla ingentemente grandes y muy picantes que nos destrozaron el plato a más de uno por no decir a todos.

-ALBONDIGAS HINDUES: “Carne” hecha con almendras, pipas y una mezcla de diferentes hierbas sobre una cama de tomate, anacardos y fideos de calabacín. No están mal pero mucho sabor a cúrcuma y de textura secas. Si habeis probado los falafel os hareis una idea de como son estas albóndigas. La ración normal lleva 3 albóndigas, pero por ser 2 más nos trajeron 5 albóndigas que oye, es un detalle.

- PAN DE CALABACIN Y COCO: que no es más que estos 2 ingredientes prensados. De nuevo textura seca y que la combinacion coco con calabacín no me acaba de hacer tilín.

- TIRAMISÚ: Cacao puro crudo y ecológico de Perú sobre una pasta de almendras con coco y una base de más cacao con aguacate endulzado con stevia.

Muy amargo y ojo que a mi el chocolate que me gusta es el negro pero este es puro tal cual y es demasiado. Tengo de hecho en casa una semilla de cacao que ha venido justo también desde Perú y soy incapaz de utilizar de momento porque no encuentro como compesar tal amargor y sequedad que deja en boca; voy a ver si negocio con el dueño del restaurante un buen precio porque copiarle la receta del tiramisú va a ser que no.

Nuestro precio medio: 18 euros cada uno.

De los 5 que fuimos la única que repetiría sería yo, y no por buena experiencia precisamente, si no por darle otra oportunidad a un modo de comer distinto que me causa curiosidad.

Miss Migas

Confiesa, el resopón lo hicisteis en el McDonald's. Tanta dieta, tanta dieta...

15 de septiembre de 2016

LeSamp

ajajaja una doble Whoper con extra de bacon y coca cola en vena creo que nos hubise sentado mejor. Que penurria más grande.

16 de septiembre de 2016

Miss Migas

Ahora ya sí que hablamos el mismo idioma =) =)

16 de septiembre de 2016

Sergiete

Joe, pues ya solo leer los platos llena, con tanta mezcla y tanto ingrediente. ¿Seguro que no salisteis rodando?.
PD: Tratamiento de shock a "hogaza pan" le daba yo a tu amigo.

16 de septiembre de 2016

LeSamp

¡Si llena, sí! con tanto fruto seco imagínate. Si con hambre no salimos, fue más bien aburrimiento de tanta espera.

PD: no sabes lo duro que es tener un amigo celiaco e intolerante a la lactosa; lo sufrimos todos, pero nos agudiza también el ingenio que no veas, VENTAJÓN. Pon un celíaco en tu vida.

16 de septiembre de 2016

28/06/2014

Curiosa y decepcionante experiencia

Crucina ha sido una experiencia curiosa. Aunque la comida estaba bastante rica (en especial, los nachos con guacamole, que nos encantaron), mi impresión es que no se va allí a comer, sino a pasar el rato. El servicio es lentísimo (contaba el camarero que es inevitable, porque todos los platos los hacen al momento y no tienen microondas), lo que convirtió mi cena de ayer en eterna. Aún no entiendo como no he leído ningún comentario en este sentido. Comimos tres platos (nachos, quiche y lasaña) en dos horas y pico, lo que fue demasiado y desmereció lo buena que estaba la comida y la buena relación calidad-precio del lugar. Una verdadera pena, ya que al final estaba deseando salir de allí y cuando llegó el tercer plato, ya no tenía ni hambre. Por supuesto, las cervezas calentorras que nos trajeron al principio no nos duraron ni para el primero de los platos.
Me parece que tiene mérito montar un restaurante que sirva este tipo de cocina, pero verdaderamente parece que el personal también está allí para pasar el rato, como si llevar ese sitio fuese un divertimento y una "forma de vida", en lugar de intentar ofrecer un negocio viable algo más llevadero para el comensal.