De Castro Elias

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10/05/2010

Excelente RCP en Lisboa

De Castro Elías en un comedor pequeño, con decoración moderna que queda un poco a desmano del centro histórico de Lisboa, cerca del museo Gulbenkian. Pero merece la pena.

Se trata de una casa de comidas puesta al día o, como dan en llamarlo ahora, un gastro-bar. Comida tradicional bien presentada y mejor elaborada. Raciones abundantes pensadas para compartir.

Ningún extranjero en el comedor excepto nosotros, que reservamos mediante e-mail.

Entrantes:
-Cachapo de bacalhau (4,40E): bacalao rebozado y frito simplemente estupendo.
-Costeletinhas en vin (3,80 E). Costillas al vino, ricas.

Principales:
-Bacalhau a bras (9,80 E): otra vez bacalao, y otra vez estupendo.
-Ameijohas com feijohas com manteniga (12,80): quizás el mejor plato, un guiso de almejas con judías a la mantequilla, sabrosísimo.

Postre:
-Bolo de chocolate (3,90), muy bueno.

Servicio atento y amable, intentaron hablarnos en castellano todo lo que sabían (bastante más que nosotros portugués).

Además tuvieron un detalle estupendo: llegamos un poco antes de la reserva y tuvimos que esperar a que quedara una mesa libre. Pues bien, aunque la espera fue únicamente achacable a nosotros mismos, nos invitaron a una copa de champán a cada uno y luego, en el postre, nos invitaros a otra copa de moscatel.

Con una copa de tinto portugués (Dao Pc Cunhas Santa), una botella de agua mineral y dos cafés: 46,10 euros.
Estupenda RCP.

Muy recomendable.

22/04/2010

Carlos Maribona lo descubrió en abril de 2010

Para comidas informales

En la renovación de restaurantes de Lisboa destaca este, completamente de moda entre los lisboetas que lo llenan a diario. Proximo al Gulbenkian, ofrece un ambiente moderno. Uno de los propietarios tiene restaurantes en Madrid: Picanha y Casa Vostra. Con un menú de 32 euros para compartir, y un precio medio sobre los 25 euros, la idea es ir pidiendo distintas raciones. Platos de Miguel Castro e Silva, cocinero veterano y muy respetado en Portugal, que se basan en un producto muy bueno y en una recuperación del recetario tradicional. Producto incluso de lata, como podemos ver en una excelente ensalada de caballa en conserva con tomate y pimientos. Magnífico un bacalao rebozado, perfecto de punto y de fritura, sabroso el pescado, como debe ser. La morcilla de Beira al horno, que se sirve con manzana, está buena pero llama menos la atención. Sin embargo las almejas en un guiso con feijoa manteiga (un tipo de alubias pardas muy delicadas) está francamente bueno, con la presencia intensa, como siempre en la cocina portuguesa, del refrescante cilantro. Se trata de un plato que ha dado fama al cocinero. También muy buen nivel, aunque es un plato bastante pesado, en los pezinhos (manitas) de cerdo, deshuesadas y en una especie de pasta muy ligada. La carrillera de cerdo que pasa nueve horas en el horno está buena, pero no las migas (ojo, nada que ver con las españolas) con pimentón que la acompañan, de escaso sabor y con excesivo ajo. De postre, tocino de cielo, que es un pastel de huevo y almendras bastante contundente, o el bolo de chocolate, más ligero. Carta de vinos suficiente, todos portugueses y con precios bajos. No vayan sin reservar porque doblan las mesas a mediodía y por la noche.