Un japonés con estrella michelin en el que se suele comer en una barra. El menú degustación es una delicia, dejarse llevar y decir que sí a todo lo que te propone su personal de cocina. Calamar en cuatro pases, sashimi de temporada, alguna pieza de carne de Kobe y otras delicias están aseguradas.

Ordenar por:

relevancia fecha

15/03/2017

Experiencia dificil de superar. Barra informal con un producto y técnica brutal.

2ª visita a este sitio que es imprescindible conocer.

Alto nivel como en la primera visita. El menú se empieza con un sorbete de jengibre frío-caliente y súper ácido que te limpia y pone las papilas gustativas de punta. De todos los platos me quedo, sin lugar a dudas, con los platos SUMI-IKA Y CAVIAR OSCIETRA y con el XIAO LONG BAO. El primero consistente en calamar cortado muy fino y con una textura espectacular con caviar. Brutal mezcla. Me sorprendió el sabor del caviar, mucho mas suave de lo que me imaginaba. Por otro lado tanto la masa como el sabor del xiao long bao es espectacular, por ello es uno de los pases mas famosos de Dos Palillos.

Otros platos de muy alto nivel fueron los CAMARONCITOS ATRAPADOS EN SU RED, el SUNONOMO DE ALGAS Y MOLUSCOS y el YUBA-UNI, erizo sobre la costra de nata que hace la leche al cocer, recurso también utilizado por David Muñoz en DiverXO. Saborazo.

El que menos me gustó fue CHAWANMUSHI DE IKURA, unas natillas con huevas de salmón que solo sabía a estas últimas. Los postres estuvieron mejor la primera vez.

Aproximadamente 120€ por persona con buenos vinos.

----------------

3 horas después de salir rodando de Tickets nos plantamos en Dos Palillos para disfrutar de una experiencia única.

Ir a estos dos sitios en el mismo día es una auténtica locura, pero el tiempo que teníamos en Barcelona era limitado y ya había fracasado en otras intentonas de ir tanto a Tickets como a Dos Palillos, así es que las ganas eran máximas.

El local, situado en el barrio del Raval, tiene aires clandestinos. En la puerta solo aparece la palabra Bar. La primera parte del local es una barra donde puedes comer mas barato y sin reserva creo, por orden de llegada. Interesante, pero la experiencia se vive en el comedor del fondo, donde puedes degustar creaciones muy sorprendentes basados en una fusión asiática, sobretodo japonesa, con la cocina española. El que va a Dos Palillos sabe a donde va, pero si alguien ha caido ahí por casualidad tuvo que salir flipando.

Iluminación tenue, tonos rojos y marrones y la barra, la auténtica protagonista, con la cocina vista. El concepto es brutal, hay que tener en cuenta que Dos Palillos tiene casi 10 años. Pero es que nació de un genio, Albert Raurich, uno de los jefes creativos de elBulli. No es cosa menor.

Disponen de 2 menú degustación de 17 ó 20 pases donde la clave está en el respeto al producto y la técnica. Los pases son bocados muy sorprendentes y no muy grandes, pero al ser 20 es una cantidad suficiente para salir lleno.

Optamos por supuesto por el menú largo y salí flipando.

Creaciones aparentemente sencillas pero que esconden una técnica depuradísima, como el CANAPÉ CRUJIENTE DE TUÉTANO el bocado mas sorprendente de la noche. También el SHAO MAI DE CANGREJO REAL y el SALMONETE DESHIDRATADO CON NIGIRI DE SU PIEL. Que brutalidad. Sabor y técnica. En lo dulce brilla el MOCHI DE CEREZA. Después de mas de un año eso es lo mas destacable en mi memoria.

En definitiva, un sitio imprescindible al que estoy deseando volver.

fresandco

Una cena memorable!

hace 5 meses

Adreid.

Yes!!

hace 5 meses

01/03/2017

Un festival de cinco estrellas

18/2/2017

Una cena que tenía como pretexto junta a seis amigos en la ciudad condal.

En cuanto llegas al Dos Palillos nada es lo mismo, la entrada al mas estilo Bar Casa Manolo, una barra de bar casposo style, tras una cortina metálica se esconde una barra en forma de U para no perderse un detalle.

Mucho personal, cada uno con su tarea y moviéndose con una coordinación perfecta. Me gustó el trato y la profesionalidad.

Dos menús, el corto nombrado "Dos Palillos" y el largo "Festival".
Sin duda a por el festival, 22 platos de alucine, llenos de técnica, producto y sabor.

Comenzamos con un GIN FIZZ, extremadamente ácido y fresco pero que no gustó demasiado.

CAMARONCITOS ATRAPADOS EN LA RED. Comienza la diversión, sin cubiertos, se van cogiendo pellizquitos con las manos.

VENTRESCA macerada en soja y azúcar, en la base alga kombu. Me recordó a la guindara del Miki, una auténtica delicia.

NENÚFARES THAI. Bocado precioso, con mucha textura por el crujiente de la corteza.

ENSALADA DE ALGA CODIUM. Bonita presentación, pero resultó muy plano.

SUNOMO DE ALGAS Y MOLUSCOS. Inmersión marina, yodo, frescura, y un fondo que te hace pensar que realmente está comiendo un bocado de mar. Sobresaliente.

SUMI-IKA Y CAVIAR OSCIETRA,sin duda uno de los platos de la noche. Reconozco haber soñado con volver a comer un cefalópodo crudo como el calamar de Spai Kru, dos años despues ha sucedido. La sepia cortada a pequeños granitos, sabor delicado, perfecta pareja del caviar.

NARI SUSHI DE LUBINA. Otro de los platos para el recuerdo. La lubina se deja sumergida en sake, un metodo de conservación ancestral, el pescado adquiere un sabor y una textura deliciosa.

CHAWANMUSHI DE IKURA. Crema con huevas de salmón. En apariencia me recordó a la cuajada de ortiguillas de Soy, pero resultó menos potente. Muy bueno.

YUBA-UNI. Plato complejo, la base se elabora con la nata que queda al cocer la leche, por lo que resulta bastante lácteo, se culmina con la potencia del erizo. Personalmente me encanto.

SUMIBIYAKI DE LENGUA. Lengua de ternera acompañado con caqui braseado. Después de tanta intensidad, este plato pasó desapercibido.

CHOP SUEY DE PATITAS DE BOGAVANTE, llevaba granitos de pomelo, lo cual tapaba casi todo el sabor del plato.

NOUMIFU DE SESITOS DE CORDERO. Sesos rebozados, muy buenos.

XIAO LONG BAO. Posiblemente los mejores XLB que haya probado, con una buena cantidad de caldo y una masa perfecta.

PATO PEKIN. Comparado con la mayoría de los platos del menú, algo flojo.

TATAKI DE BUEY GALLEGO. Por un lado una salsa con huevo, por otro el buey en finos cortes. Lo terminan con el soplete, y eso hace que no me termine de gustar, todo lo que pasa por la llama del soplete me sabe a gas.

Los postres no es su fuerte, ninguno brilló.

Con cuatro botellas de precio medio (30/40€) en total deberíamos haber salido a unos 120€ p.p,
Por experiencias así las cuentas se pagan con mucha alegría. Sin duda una de esas cenas que te recuerdan por que la gastronomía hace feliz y te sacan de la monotonía culinaria.

Directo al podium.

Miss Migas

A este le tengo unas ganas....

hace 6 meses

fresandco

Hacia mucho tiempo que no disfrutaba tanto en un restaurante, seguro que te gustará

hace 6 meses

03/04/2017

Imprescindible: de los mejores asiáticos de España

Siempre visito este restaurante en mis viajes express a Barcelona y me encanta. El servicio es genial, especialmente una chica de gafas que lleva el mando. Los platos, muy conseguidos y de sabores siempre potentes. A veces hay sabores arriesgados para los españoles (como ese sashimi de pollo con mentaiko...) pero que funcionan muy bien. Algunos platos son más conceptuales (ese plato de soja con edamame) lo cual se agradece entre tanta oferta comercial sin más...

Ex jefe de cocina de El Bulli al frente de la parte creativa y dos japoneses al frente de la cocina y de los pescados hacen que la calidad gastronómica del lugar no dé lugar a dudas.

Por poner peros: en mis últimas visitas se les ve algo acomodados con falta de platos nuevos y la barra no es todo lo cómoda que podría ser una mesa, aunque gana por ver el espectaculo de verles trabajar.

Bodega muy interesada y bien llevada. Si no habéis ido... corred!

05/08/2016

Impresindible en visitas a Barcelona. Ya van 4 veces y Albert y Takeshi siguen en forma!

Por ahora, sólo dejo aquí que es imprescindible probar su Xiao Long bao, su dim sum de cangrejo real y su plato de yuba y praline. Sabores que no se olvidan y comer en una barra viendo al equipo trabajar no tiene precio...

Mención a parte se merece la señorita que ejerce de maitre tras su paso por Mugaritz y que es todo un ejemplo de elegancia, cercanía y profesionalidad a partes iguales. Siempre que voy aprendo mucho gracias a ella.

Y desde hace poco terraza fuera perfecta para las noches de verano.

Imprescindible reservar.

22/09/2015

Así si!

Con la excelente recomendación de Jesús Encinar, no se me podía pasar este local.

Comida de trabajo, a por el menú de 20€. No hay mesa, comes en barra. Tienes vapor, frio, frito, wok, pasta, arroces, plancha... en fin todo lo que te apetezca probar de la comida oriental, aunque es más japonesa y china.
Una presentación muy buena para la rapidez del plato. Prueba el rollito vietnamita, te va a encantar.
Aquí hay que venir a cenar, seguro.
Hay turnos para comer y cenar. Reserva seguro.

En verano, terraza.

Ganitas tengo ya.

26/04/2015

Volver y descubrirlo de verdad

Y volví para cenar convenientemente 2 años después, y mereció la pena la espera.
Le mantengo las 5 estrellas, en breves me extenderé.
_________________________________________________________________
Andaba yo por Barcelona de congreso hará un par de meses, con un compañero, pérdidos y sin rumbo fijo, decidido a dejarme guiar por mis instintos más primarios para encontrar un sitio en el que tomar el primer vino de la noche...
Y vaya si lo encontré... afortunada y desafortunadamente. Porque la oportunidad me permitió descubrir este local, pero las circunstancias no me permitieron cenar en él, que es lo que hubiera deseado.

Nuestra elección fue simple, dos rondas de ostras a la parrilla con sake regadas de ya no recuerdo qué vino blanco. Ni pensamos en pedir algo diferente, total, ya sabíamos que nos íbamos a quedar a medias con relación a lo que nos hubiera gustado, pues qué mejor que incidir en lo elegido para tratar de marcar la huella lo máximo posible en nuestras cabecitas.
Mi compi era la primera vez que experimentaba algo oriental de este calibre, y vaya si le gustó.

Leyendo a posteriori opiniones e información sobre este restaurante, unido a la positivísima impresión que me llevé en directo, me veo obligado a prometerme a mí mismo que volveré para disfrutar plenamente de él.

17/06/2014

BARRA DE COCINA ASIÁTICA-ESPAÑOLA CON ESTRELLA MICHELÍN

Viernes 13 de junio de 2014. Estoy de fin de semana en Barcelona y empieza el Mundial con un España-Holanda.

Esa noche ceno en DOS PALILLOS y como el partido es a las 21:00, reservo para el último turno, el de las 22:45. Otros turnos son a las 20:00 y a las 22:00 aprox.

Somos dos y ninguno conocemos bien Barcelona así que decidimos ir a ver el partido cerca del restaurante. Nos metemos en un bar “con aspecto español” situado en plena Rambla.

Los cojones lo de español. El bar está lleno de guiris y catalanes animando a Holanda. Joder, parece que estoy en Ámsterdam y no en España.

Mete gol España y ahí no lo celebra ni Dios. Ni en la calle se oye el más mínimo grito.

¿Qué coño es esto? ¿Estamos locos?

Empata Holanda y todo el mundo estalla de alegría. Otro gol de Holanda. Y otro. Y otro. La gente dándose abrazos.

Miro a mi alrededor y no veo a nadie cagándose en Casillas. Me pongo de mala leche y nos vamos ya a cenar a DOS PALILLOS, a ver si así se nos quitan las penas.

DOS PALILLOS es un bar con apariencia de cutre por fuera pero que cuenta con 1 estrella michelín. Ya he dicho mil veces que ese concepto de sitios aparentemente cutres donde luego comes de la ostia me ponen muy cachondo.

El restaurante cuenta con una terraza donde puedes cenar a la carta.

A la entrada hay una barra de bar de toda la vida donde también puedes picotear algo. Pero lo fuerte de DOS PAILLOS está pasando su cortinilla. Ahí te encuentras una barra en forma de U y en medio la cocina abierta. En ella, un equipo de 10 cocineros van preparando los platos.

DOS PALILLOS puede que haya sido el creador en España del concepto de barra callejera, un concepto que luego en Madrid han imitado sitios como StreetXo o Nakeima.

Para los que conozcáis Nakeima, debo deciros que DOS PALILLOS es algo más formal y elegante.

Al frente de la cocina se encuentran Albert Raurich, el que fuera jefe de cocina de El Bulli. Pero esto no es El Bulli sino que aquí se viene a degustar una cocina fusión asiática-mediterránea.

Aunque también puedes comer de carta, haciéndote tu propio menú, lo normal es elegir unos de los dos Menú, el normal a 75 € o el Festival a 90 €.

Obviamente, nos vamos al Festival.

Antes de contaros lo que comí debo avisaros que la carta varía continuamente en función del producto que haya en el mercado por lo que no todo de lo que aquí hablo lo habrá siempre.

Empezamos, a modo de aperitivo, con unas hortalizas agridulces al estilo chino que no me dijeron nada. El otro aperitivo, unos mini boquerones fritos estaban muy buenos.

Pasamos al tsukudani casero de shitakes (lo que viene a ser unas setas cocinadas con salsa de soja y mirin) e hígado de rape. El hígado de rape no me apasiona, sea aquí o sea en Kabuki y es que me resulta algo insípido.

A la vez nos traen el Jurel curado en sal y vinagre con kombu (una especia de alga). Servido como si fuera un sashimi, estaba bastante bueno al mezclarlo con el kombu pero sin embargo a pelo, como me ocurre con cualquier sashimi de pescado azul o blanco, me resultó algo flojo.

Sunomono de algas frescas y moluscos. Es una especie de ensalada de algas acompañada de un par de percebes y berberecho. Puro mar. Rico.

Gambas rojas frescas crudas y calientes. El cuerpo viene crudo y la cabeza frita y caliente. Buenísimo pero no deja de ser una gamba de excelente calidad.

Espárrago blanco con vinagre de arroz y azahar. Bastante sin más.

Yamaimo vapor con caviar oscietra. El yamaimo es una especie de yuca japonesa. Delicioso el caviar y algo floja el yamaimo sobre el que se sirve. Indiferencia.

Curry verde de coco joven. Para cocos, el que sirve Dabiz en DiverXo. Otro plato muy sin más.

Tempura de ortiguillas. Muy rica.

Dumpling de langostinos. Muy bueno pero me gustan más, por especiales, los dumpling de Nakeima.

Rollito-maki de atún. Te lo preparan delante para que elijas el grado de picante (wasabi) que quieres. Nos lo vendieron como uno de los mejores makis que íbamos a tomar y, sinceramente, no fue ninguna locura. El temaki de atún con huevo de La Candela o Nakeima, o el clásico temaki de atún de 99 sushi bar, Miyama o Kabuki me gustan más.

Dumpling de cerdo ibérico. Muy rico.

Los dos últimos platos de carne fueron el Pato con ume (ciruela ácida) y chicharrones y el Tataki de lengua de vaca. Mejor el primero que el segundo.

De este menú, eché mucho de menos la papada a la cantonesa o el salmonete deshidratado con nigiri de su piel.

Postres algo flojos si eres un goloso como yo. Sin más el Bizcocho de té verde al vapor con nata semi montada de té y tropezones de grué, o el Helado de jengibre.

Un gran fallo es que me pareció que la comida la sirven demasiado rápido. Por eso os recomiendo que si vais a tomar el Festival, reservéis sobre las 10 y les digáis que no hay prisa, que poco a poco.

Con un delicioso Riesling Westhofener (52 €) y un Albariño Pedralonga (32 €), entre dos (sí sí, bebemos mucho), la cuenta salió a 268 €.

¿Es caro DOS PALILLOS? Pues sinceramente no porque el precio del menú festival, para todo lo que ofrece, es muy correcto. Además, si eliges comer de carta, el precio de los platitos oscila entre los 5 y 13 €.

¿Merece la pena? Desde luego que es un sitio de visita obligada en Barcelona.

¿Merece la estrella michelín que tiene? Pues sí, pero si nos centramos solo en sabor, también se la merecería ESPAI KRU –que es donde cené al día siguiente- o Nakeima en Madrid.

¿Repetiré? Posiblemente, pero dentro de bastante tiempo. Antes hay mucho que conocer en Barcelona (Tickets, 41 Grados, Dos Cielos, Abac, etc).

En definitiva, no sé si es porque iba con unas expectativas demasiado altas, no sé si es porque salí de mala leche tras el 1-5 a España, pero sinceramente no salimos muy contentos de DOS PALILLOS, a diferencia de la noche siguiente en ESPAI KRU donde mojamos los pantalones.

20/06/2015

Tomamos un par de platos en barra exterior (hay otra interior). Japo vanguardista, para sorprender. Caro, eso sí. Para darse el capricho, como la tempura de boquerones.

CON FOTOS: yonomeaburro.blogspot.com.es/2015/06/donde-comer-en-barcelona.html

14/09/2014

Dos Palillos, la barra más salvaje de Barcelona, culto y respeto al producto, difícil de etiquetar

25/01/2014

Casi tres horas de emoción...

Menú corto, sorpresa tras sorpresa, relamerse, meter el dedo en las salsas para buscar los ingredientes, chuparse los dedos, disfrutar, disfrutar y disfrutar...

01/10/2013

Tapeo asiático en el Rabal barcelonés

No conseguíamos comer en este restaurante, ya que cierra en Agosto y Navidades, coincidiendo con las épocas en las que podemos visitar la ciudad, pero, en esta ocasión, la visita pudo adelantarse a julio, con lo que no podíamos dejar pasar la oportunidad.
El restaurante de Albert Raurich, discípulo de Ferran Adrià, une (a mi entender sin fusionar), a la perfección, dos culturas gastronómicas, Asia y España. Así, el nombre del restaurante hace referencia a la forma de comer este tipo de comida, pero, también, a ese pequeño utensilio tan tradicional en las tapas españolas.
Al entrar, el típico bar de tapas, totalmente informal, donde sólo se come a la carta y sin reserva. Más adelante, tras una pequeña cortina, la Barra Asiática, una estancia muy elegante y cuidada. Una barra continua de madera alrededor de una zona central de trabajo y asomada a la cocina, donde podemos observar la elaboración de los platos, con taburetes altos donde sentarse a disfrutar de los dos menús degustación (uno corto y uno largo) o de la carta (sólo las mediodías). Aquí es necesario reservar.
Habíamos reservado en la barra asiática y, aunque lo recomendable, y con razón, es optar por uno de los dos menús para poder saborear todos su platos, al no encontrarnos en plenas facultades físicas, nos decantamos por ir pidiendo de la carta lo que más nos apeteciera.

Así tomamos:

- CRUJIENTES DE POLLO CON CURRY, pieles secas y crujientes de pollo aderezadas con curry. Curiosa y deliciosa entrada.
- WON TON FRITO DE CARNE, 'ravioli' chino frito, relleno de carne de cerdo y verdura acompañada de salsa dulce de mango. Muy rico.
- ORTIGUILLAS DE MAR EN TEMPURA. Muy aficionadas a éstas, nos parecieron bastante buenas.
- ROLLITO FRESCO VIETNAMITA CON POLLO DE CORRAL, oblea de arroz con tortilla, pollo, albahaca y cilantro. Muy fresco.
- DUMPLING AL VAPOR DE GAMBITAS, empanadilla china de fécula de patata, rellena de gamba roja fresca y panceta de tocino ibérico. Espectacular, tanto en sabor como en las texturas. Sin duda, una de las tapas que más nos sorprendió.
- WOK DE VERDURITAS TIERNAS, mini zanahorias, tirabeques, pack choi, shuen kai, choi sum, jengibre. Muy agradable para los amantes, como yo, de los vegetales, todos ellos en perfecto punto de cocción.
- SUNOMONO DE ALGAS FRESCAS Y MOLUSCOS, algas frescas de Galicia con cañaíllas, percebes y berberechos. De excelente calidad y presentación, uno de los platos que más nos gustó.
- JAPO BURGER, pan casero al vapor, carne de vaca, jengibre, pepino, shiso. Riquísima, la carne sabrosísima y en su punto exacto. Muy recomendable.
- PAPADA DE CERDO IBÉRICO A LA CANTONESA, con materia prima ibérica, estilo chino y esa lentísima cocción que llevábamos observando durante toda la comida, sabíamos que el éxito estaba garantizado, y así fue, no nos decepcionó lo más mínimo. Tierna, jugosa, ..., ¡mmm, deliciosa!
- YAKITORI DE POLLO DE CORRAL, pequeñas brochetas de pollo de corral a la brasa. Quizá no muy sorprendente en su presentación, pero sí por su exquisito sabor.
- GAMBAS A LA PARRILLA, servidas con el cuerpo crudo y la cabeza a la parrilla, sobre el carbón, en una palabra, ¡impresionantes!

Y de beber:

- 4 cervezas.
- Una botella de vino.

Precio Total: 120 €, muy buena relación calidad-precio.

Todo ello con un servicio muy cuidado y atento por parte de las mismas personas que elaboran los platos.
En definitiva, un restaurante con no sólo dos palillos, sino con una merecidísima estrella.