Al mando de los fogones de este restaurante del grupo El Bohío, se encuentra el chef Iván Cerdeño (estrella michelín en La Casa del Carmen) quien basa su cocina de “los sabores de la memoria gastronómica castellano-manchega”. En su carta encontrarás desde platos propios del recetario manchego y otros más innovadores.

Ordenar por:

relevancia fecha

03/11/2016

La cocina de Iván Cerdeño es un alarde de técnica al servicio del sabor y del recetario tradicional elegantemente interpretado

Octubre 2016

Cocina soberbia, de mucho disfrute, elegante, con sabor, fondo y alma. Súper recomendable, directo a mi TOP del año.

Ya a las afueras de Toledo ubicamos al fantástico cocinero que es Iván Cerdeño en El Carmen de Montesión, trasladado de su original La Casa del Carmen que todavía perdura en Olías del Rey. En mi segunda visita no puedo más que corroborar las maravillosas sensaciones que tuve en la primera, la elegancia de Iván al cocinar, los sabores redondos, las apuestas certeras y el guiso entendido en su máxima y mejor expresión. Sus platos rezuman técnica bien entendida y soberbiamente ejecutada siguiendo una línea cercana a lo que su maestro, socio, amigo y mentor Pepe Rodriguez Rey ejecuta en El Bohío.

"En El Carmen de Montesión la cocina de Iván Cerdeño es un alarde de ejemplar técnica al servicio del sabor y el recetario tradicional elegantemente interpretado."

Aquí se viene a disfrutar de una cocina manchega tradicional traída hasta nuestros días de manera impecable en la que los platos de caza si es temporada - como es el caso - deben probarse sí o sí.

El menú degustación largo de esta temporada, bien denominado "La Memoria y el Entorno", comienza como ya es costumbre con un disparo de bocaditos en formato finger food que son una auténtica declaración de intenciones de lo que va a pasar en el resto de la comida. Entre todos ellos me resultan especialmente deliciosos el Queso frito con limón, el bollito de sopa de ajo (ya lo había probado y tuve la misma sensación: querer una docena más), la ensalada de cochino (¡qué cochino, quiero el resto!) o el sutil y etéreo atascaburras, el más delicado jamás probado.

Tras los 9 primeros impactos llenos de técnica siempre a merced del sabor llega el primer plato en sí con una conquista rotunda, la....

PARA LEER TODO: cocinayrecetas.hola.com/blogclaramasterchef/20161103/toledo-en-dos-r...
-------------------
Abril 2015

En un lugar de la Mancha... que creo cuyo nombre merece ser recordado, oficia Ivan Cerdeño bajo la tutela de Pepe Rodríguez del Bohío defendiendo una cocina tradicional puesta al día y perfectamente ejecutada que puede degustarse tanto a partir de su carta como a través de alguno de sus diferentes menús (del día 27,50€, tradición a 40€, clásico a 55€ y degustación a 80€).
Llegar no es nada sencillo pero la excursión bien merece la pena - ojo porque Google Maps te intenta meter por un camino de cabras que no tiene ningún final - ya que el menú de temporada (el largo) que nosotros pudimos probar nos pareció realmente remarcable, recordando meses después platos como el pichón o el bollito preñado. No es una sala bonita ni acogedora, más bien podría definirse como un enorme salón en el que podrías perfectamente celebrar tu boda, pero cumple sus funciones pese a que es ligeramente ruidosa si hay grandes familias; equipo muy bien preparado y atento con tiempos perfectos.

Antes de los platos principales, y como ya sucede en El Bohio, desfilan una importante lista de aperitivos generalmente de un bocado que se agradece lleguen juntos a la mesa en dos tandas para hacer más ágil el servicio. Curiosa la ensalada de orza, bonísimos el bollito preñao, que cantan como un dim sum de sopa de ajo, y la croqueta y muy sorprendente el erizo con manzana, morcilla y albahaca, combinación que sobre el papel puede resultar extraña pero que luego funciona, y muy bien.

Como buena cocina manchega, no deja de tener guiños a ésta y sobresale su versión del atascaburras, muy delicado al igual que la cigala con velouté espaciada o el souffle de verduras que mostraba una gran técnica. Impecable el pichón, en su punto perfecto de cocción, realmente maravilloso, y es que Iván puede presumir de ser uno de los grandes cocineros de la caza. Terminamos con un extra de callos, y es que los de esta casa son memorables.

A tono los postres y mejorable, como puntillita, el pan pero desde luego un lugar que merece la pena ser conocido.

10/07/2017

Todo correcto sin llegar a emocionar

Cena sabado - julio 2017

Perdido en una urbanización de chalets a las afueras de Toledo, se encuentra el CARMEN DE MONTESION, el único restaurante con estrella Michelín de la capital manchega. A los fogones Iván Cerdeño, chef de reconocido prestigio, formado junto a Pepe Rodríguez en el Bohío.

El local sorprende (para mal), apartado y un tanto desangelado, pavimento de baldosas de barro, vigas vistas de cartón piedra y techos altos, le dan un aspecto de asador castellano o salón de bodas. Hay que reconocer que muy romántico no es. La sensación de aislamiento se acentúa por la noche, pues hay poca luz en la calle y por allí no pasa ni Perry. Esta localización no lo hace muy accesible, pues si vas a beber vino, es obligatorio ir en taxi y quedarte a dormir en Toledo.

Trabajan con tres menús: tradición (50 €), clásico (65 €) y degustación (90 €), que se diferencian básicamente en el número de pases. Nosotros elegimos el intermedio, que consta de 5 Aperitivos, 2 Entrantes, Pescado, Carne y 2 Postres (no incluye bebida).

Tras unas aceitunas gordal rellenas de mousse de anchoa, una mantequilla especiada y un cuenco con aceite de la tierra, empieza el menú propiamente dicho.

De aperitivos, cinco bocados: arenque ahumado con celeri y huevas, un sorprendente brioche de merengue con setas escabechadas, un buñuelo de queso de Bargas, con el interior líquido, para comer de un bocado, un excelente bombón de perdiz con chocolate amargo, y una croqueta que, después de semejante despliegue, no nos dijo mucho.

De entrantes: Atascaburras, que pese al nombre es una especie de mousse de bacalao etérea y ligerísima, y un refrescante ajoblanco con leche de coco, sésamo negro, sandía y atún.

De pescado, bacalao en papillote con boletus y trufa de verano rallada. El fuerte sabor de la salsa que me pareció una reducción de carne y los boletus, se comían todo el sabor del pescado. La trufa blanca, quedó muy bien para la foto pero estaba muy insípida, no aportaba nada al plato. Regular.

De carne: cordero, cortado en taquitos y marcado en la sartén, acompañado de una especie de ñoquis de batata, muy tierno y sabroso. Un plato rico, pero nada sorprendente para un estrella michelín.

De postres, un bombón helado de chocolate blanco y un helado de queso con granizado de limón, ligeros y refrescantes, perfectos para acabar. Antes de la cuenta también te traen una cajita con petit fours.

Buena carta de vinos, como es de esperar. Nosotros regamos el condumio con dos tintos muy diferentes, empezamos con un Hombre Bala, suave garnacha de Madrid muy fácil de beber, y terminamos con un shiraz francés biológico Domaine D'Andezon, excepcional, con más cuerpo y mucho más complejo. Terminamos con un oloroso de Gonzalez Byass cortesía de la casa.

Acabamos pagando 185 euros. No cenamos mal, nos parecieron mejor los entrantes que los principales, pero nos esperábamos más, a juzgar por las alabanzas que recibe este sitio. En relación con la composición del menú, echamos de menos algún guiso y para terminar una tablita de quesos de la zona. En cuanto al servicio, muy atento y diligente, explicando platos y pendientes de rellenar la copa, tocábamos casi a un camarero por mesa. Sin embargo el ambiente nos pareció muy tristón, un sábado a las 23:30, éramos la única mesa que quedaba en el comedor. Definitivamente, esta cocina merece una mejor ubicación.

29/01/2017

LA ESTRELLA DE MONTESIÓN

Había ganas de conocer la apuesta gastronómica de Iván Cerdeño en el Carmen de Montesión.

Ubicación incómoda en la exclusiva urbanización Montesión a 4,5 km de Toledo, más cuando tienes que desplazarte desde la zona sur de Madrid hasta allí en transporte público; una EXCURSIÓN (con mayúsculas) que hay que sumar a la factura del restaurante. Desde aquí animo al grupo El Bohío a que se trasladen a la capital castellano manchega, como según he leído se están planteando y así, mejorar la sala, que es el motivo de mis 4 estrellas, en lugar de 5.

Espacio excesivamente grande que, a pesar de su intento para que resulte acogedor con cortinas, mesas vestidas, muebles castellanos y adornos medidos, no lo consiguen y el conjunto es desangelado y pasado de moda, aunque la escusa pueda ser conservar el espíritu castellano y la estupenda separación de mesas. Esta cocina necesita una sala cálida que invite al recogimiento y ayude a concentrarse en los platos.

Dicho esto, estuvimos cómodos y el ritmo de la sala fue correcto a pesar de que el servicio es, para mi gusto, un poco estirado, la profesionalidad no está reñida con la cercanía con el cliente.

Actualmente el Carmen de Montesión ofrece de martes a domingo un menú tradición con 4 aperitivos, entrante, pescado, carne y postre de 45€ con vino de la tierra y agua incluidos, el menú clásico con 6 aperitivos, 3 entrantes, pescado, carne y 2 postres por 65€ y el menú degustación con 10 aperitivos, 4 entrantes, pescado, carne y 2 postres por 90€, con bebida aparte en los dos últimos casos; además, se puede añadir maridaje de vinos en ambos casos por 20€ y 35€ respectivamente. De martes a viernes al mediodía también ofrecen un menú ejecutivo más económico.

Yo dudaba entre los 2 primeros y, ya que habíamos hecho la EXCURSIÓN, no nos íbamos a quedar a medias, así es que me decanté por el menú clásico (el menú degustación es para súper héroes).

No tomamos bebidas de aperitivo, aún así nos sirvieron una aceituna rellena, mantequilla con especias, un aceite variedad picual de la tierra finísimo y pan. A continuación, los tres primeros aperitivos del menú, arenque con pepino muy rico y refrescante, bomba rellena de queso líquido con un toque dulzón, bien, y una croqueta clásica de jamón, espectacular. Todo esto sin haber servido aún el vino, un Care crianza D.O. Cariñena (21€) que hacía tiempo que no encontraba en una carta y que aproveché para recordar. Por cierto, la carta de vinos con precios bastante gruesos, todos por encima de 20€, incluso los vinos de la Tierra de Castilla que, ni mucho menos por desmerecer, suelen ser más asequibles.

Esperamos a terminar los 3 snack para que nos sirvieran el líquido elemento y, por fin, pudimos empezar a disfrutar al completo de la sucesión de platos.

A continuación el siguiente aperitivo, un cruasán relleno de un escabeche de setas muy logrado, aunque el continente, una especie de masa ligera crujiente de color rosa con un toque dulzón, en mi opinión no era muy lograda; a mi pareja sí le pareció acertado.

Seguimos con su ya famoso y delicado atascaburras acompañado de un pequeño snack de brandada de bacalao con una textura más consistente. Plato verdaderamente delicioso, y que lo diga yo tiene más mérito porque no me gusta el bacalao desalado.

Por último, uno de los mejores aperitivos, bombón de perdiz, con un sabor contundente y sin complejos.

A partir de aquí empezamos con el menú propiamente dicho. Primer entrante, su ya famosa sopa de maíz y trucha ahumada del alto Tajo (siento no ser más precisa con la denominación de los platos, pero cometí el gran error de no hacer foto del menú). Al leerlo me pareció un plato anodino, pero que equivocada estaba, hasta el punto de que fue uno de mis favoritos, sabor delicado y a la vez con carácter.

El segundo entrante fue su también famosa purrusalda que, en nuestra humilde opinión, fue el pinchazo del menú, estaba rico, pero el puerro estaba llevado al extremo, prácticamente caramelizado, con un huevo cocinado a baja temperatura de una calidad excepcional y el puré de patata, pero demasiado pesado en conjunto.

Y para terminar los entrantes, pato, lentejas y foie con un caldo dashi corto. A mi pareja le pareció que era un plato poco integrado, a mí me pareció perfecto y de nuevo delicado, tres pequeñas albondigitas de pato, cada una de ellas de una parte distinta del susodicho animal y unas pequeñas porciones de foie del tamaño de una moneda de 5 céntimos con no más de 8 lentejas encima.

Los principales comenzaron con el plato de pescado, chipirón con guisantes, al leerlo me pareció poco acertado, pero tengo que decir que fue el plato que más me sorprendió, los guisantes eran una delicia, finos, suaves, con un sabor excepcional, creo que no los he tomado mejores. La conjunción con el chipirón era de lo más acertada y el toque de unas pequeñas hojas de menta, el remate final que redondeaba este platazo.

El plato de carne fue pichón con tubérculos, debo reconocer que fue el que me hizo decantarme por el menú clásico, la caza es mi perdición. Producto de gran calidad ejecutado a la perfección acompañado de pequeños tubérculos, uno de ellos eran pequeños conos en forma de espiral crujientes con un sabor similar al rábano del que el servicio no nos supo reproducir el nombre por su complejidad, que aportaba un toque exótico y divertido al plato.

Y de aquí pasamos a los postres que en esta ocasión realzan y redondean el menú, algo extraordinario para nosotros ya que habitualmente nos sobran.

Primero una bomba de lima y hierbaluisa muuuuy refrescante y digestiva. A continuación, helado de azafrán, queso de Bargas y un bizcochito en la base, acompañado de unas palomitas heladas de azafrán, delicioso, poco dulce y ligero.

Yo me quedé aquí, mi pareja remató el festín con un café sólo y petit fours para ambos, esponjita de fresa, macarrons, gominola de naranja sendina muy rica y una galleta crujiente de frutos secos.

El servicio de agua cotiza a 3€, sin embargo nos invitaron al café solo.

Cocina delicada pero con sabor, que se inspira y ensalza los productos de la tierra manchega, merecedora de su estrella Michelín, que ganaría mucho en otro enclave con una sala renovada. RCP excepcional.

18/04/2018

Cocina manchega actualizada, mucha caza y estupenda calidad relación precio.

El Carmen de Montesión es de los restaurantes que mas fuerte ha pegado en 2017. La evolución de la cocina de Iván Cerdeño y la reciente reforma del local -la decoración oscura y anticuada era de las pocas críticas que se escuchaban- ha hecho que este restaurante haya sido uno de los mas mencionados, sobre todo durante la temporada de caza, que es uno de los fuertes del lugar.

El Carmen de Montesión está situado en una casa de una urbanización a las afueras de Toledo. Es frecuente que los estrellas se encuentren alejados de núcleos de población, y el dilema es siempre el mismo: ir en coche resta a la experiencia al no poder beber como Dios manda, por lo que la mejor opción en este caso es llegar a Toledo en AVE y coger un taxi hasta el restaurante, que cuesta, aproximadamente, unos 10€.

Con la reforma han dejado una sala bastante acogedora, en tonos pastel y con mesas muy espaciadas entre si. Ahora la sala acompaña a la cocina del lugar.

En El Carmen de Montesión, como en todos los estrella, hay varios menú degustación de distintas longitudes y precios. Nosotros tomamos el mas largo, al cual añadimos becada, y lo acompañamos con un maridaje donde los jereces antiguos tuvieron el protagonismo.

En este menú no se comulga con hostias esferificadas, como diría Abraham García; no existen juegos ni florituras, ni tampoco cae en la repetición de elaboraciones o ingredientes a lo largo del recorrido, cosa habitual en los menús largos.

Comienza el menú con una serie rápida de snacks: TOSTA SUFLADA DE SARDINAS, PEPINO ENCURTIDO CON ARENQUE, YOGUR Y SALICORNIA y, por último, ACEITUNA GORDAL CON CREMA DE ANCHOA.

A continuación QUESO FRITO CON LIMÓN compuesto de dos ingredientes en distintas texturas -queso frito, crema de queso, espuma de limón y rayadura de ambas-. Sorprendente.

Los dos siguientes snacks ponen el nivel muy alto, y podemos decir que son los mejores de esta larga sucesión, hablamos del espectacular BOLLITO DE SOPA DE AJO y del BOMBÓN DE PERDIZ. Directo al podio.

Con la PULGUITA DE CALAMARES se realiza un contraste dulce-ácido mediante la conjunción de un merengue elaborado con la tinta del calamar, que hace las veces de pan, y el mismo cefalópodo en vinagre como relleno. La textura etérea del pan contrasta también con la del calamar, un poco dura para nuestro gusto.

Terminamos los snacks con el TACO DE CORZO, realizado con un obulato caramelizado con pimentón y corzo adobado.

El primer pase es una buenísima BRANDADA DE BACALAO, antesala de la PURRUSALDA TRUFADA Y YEMA DE HUEVO, un conjunto delicioso a pesar de un ligero exceso de dulzor por el puerro y una trufa sin aroma.

El siguiente, HUEVO FRITO, BOQUERÓN Y MOJO VERDE, es uno de los pases que producen mas placer, al explotar la yema y mezclarse todos los sabores y texturas.

A continuación el TUÉTANO DE CIERVO CON TARTAR DE CANGREJO, un mar y montaña que a pesar de la potencia del tuétano no resulta ni graso ni pesado. Gran plato.

Proseguimos con el ESCABECHE DE PIÑONES, MANZANA Y CAVIAR y con la CREMA DE MAÍZ Y TRUCHA DEL ALTO TAJO, dos platos mas livianos que continúan con la MOLLEJA DE TERNERA EN CALDO DE ESCABECHE, que no pude disfrutar debido a la falta de cocción de la glándula, y me fastidió bastante porque me encantan. Por otro lado el servicio obvió, en un detalle que empaña su labor, que la molleja siguiese ahí al retirar los platos, aunque por todo lo demás estuvo a la altura.

Una muy buena INFUSIÓN DE VERDURAS DE INVIERNO indica lo bien estructurado que está el menú, aligerando de nuevo y dando un último respiro antes de meternos en la parte mas consistente del menú.

A partir de aquí una sucesión de platos que redondean el menú. Tremenda la CALDERETA DE CABRITO, REQUESÓN Y SETAS, que precede a otros dos platos para el recuerdo, el SALMÍS DE PALOMA CON SU HOLANDESA y una LIEBRE A LA ROYAL CON TRUFA acompañado de un CONSOMÉ DE LIEBRE, LAUREL Y NARANJA, conjunto sencillamente espectacular.

Como extra añadimos al menú la BECADA CON PROFITEROL DE SU PATÉ. Muy bien en general excepto la cocción del muslito, un poco pasado. Es otro fallo que vino en el clímax del menú, aunque no empaña el disfrute de ningún modo.

Los postres no están nada mal. La BIZCOCHADA DE LIMÓN limpia, mientras que el punto mas dulce lo pone el siguiente, MANTEQUILLA, LECHE, REGALIZ Y GALLETA.

No recuerdo el precio, pero al ser este un menú ampliado con un maridaje en el que probamos ocho vinos diferentes, pudo rondar los 150€ por persona, un precio mas que justo, y teniendo en cuenta que el menú sin ampliar cuesta 90€ hace que El Carmen de Montesión tenga una relación calidad-precio pocas veces vista, aunque probablemente terminará subiendo pronto.

Es raro repetir a menudo un estrella Michelín, pero en este caso tiene casi asegurada una nueva visita antes de que termine el año.

02/11/2016

Menú "La memoria y el entorno"

Menú centrado en la caza y productos de temporada con infinidad de bocados y platos a los que no puedes poner un 'pero' a ninguno de ellos. Platos que te hacen querer más de sabrosos que son y el festival no parece terminar nunca.

Al final añadimos unos callos y no porque tuviésemos hambre, ¡que no nos cabía nada más!, pero no podía irme sin probarlos. Muy buenos.

Muy recomendable.

15/02/2018

Magnífico crecimiento

¡Cómo ha avanzado El Carmen de Montesión en sus últimos 2 años de vida! . Iván Cerdeño y su mujer Annika se han hecho definitivamente con las riendas del restaurante toledano y el primero sigue contando con Alberto García Escudero como jefe de cocina que se mantiene en el equipo desde La Casa del Carmen en Olías de Rey . En verano de este pasado año, se ha reformado la sala huyendo de los aires de asador castellano y dotándola de tonos grises y blancos que aumentan la sensación de luz y claridad, y aumentando el espacio entre las mesas provocando la relajación del cliente de manera más sencilla. La sala comandada por Annika ha ganado en cercanía y atención y se percibe el impulso planteado a nivel de bodega. Mayor fondo en el número de referencias con especial atención a los vinos viejos de Jerez y a espumosos franceses de pequeños productores. Déjense llevar.

Durante el fin de semana, tres opciones de menú que van desde los 48 € hasta los 90 € del denominado “Memoria y entorno”. Llama la atención que de lunes a jueves, exista una menú del día de 29 €. La vida del cocinero-empresario estrellado es más compleja de lo que a veces reflejamos. El nombre del menú refleja acertadamente la propuesta culinaria de El Carmen de Montesión. Se crea desde el recuerdo y mirando al terruño, sin arrebatos de fusión y apenas ingredientes que no sean de cercanía, lo cual explica la poca presencia de pescados y mariscos. La vigorosa cocina castellana se engalana de sutileza. Es en este aspecto donde se nota la evolución de Iván Cerdeño en los dos últimos años. Bocados igualmente sabrosos que han progresado hacia una mayor nitidez sápida descargándolos de contundencia.

El Carmen de Montesión se encuentra en las afueras de Toledo a unos 45 minutos de la capital. Poco minutaje para acercarse a un restaurante que ha crecido mucho en los últimos tiempos tanto en instalaciones, la profundidad de bodega como en la sutileza incorporada a la cocina de cercanía de Iván Cerdeño. El toledano realiza una cocina sugerente de sabores identificables que mira al terruño como verdadera despensa y donde la numerosa técnica se muestra sin aspavientos. Ésta culinaria se centra más en mostrar sabores sugestivos y armónicos que en equilibrar múltiples matices gustativos. De esas cocinas que todo el mundo disfruta.

Se percibe el anhelo de congeniar rápidamente con el cliente a través de la extensa fase de aperitivos donde el bombón de perdiz, la galleta de pies de cerdo o el taco de ciervo proyectan hacia las alturas el nivel de placer y consiguientes expectativas.  Posiblemente estemos ante una de las mejores etapas de aperitivos de la culinaria nacional.

De los “platos” destacan el lomo de gamo, la paloma asada y esa molleja de ternera con fondo de anchoas pasando más desapercibida la sopa de maíz con trucha. La caza es verdadera protagonista a través del gamo, el ciervo, la paloma, la liebre y la perdiz en pases de diversa índole que no provocan sensaciones repetitivas. También se percibe el intercalado de pases de perfil más ácidos como el queso con limón, los calamares con vinagre o la sopa de maíz después de bocados de mayor contundencia como la galleta de pies de cerdo, el bombón de perdiz o el pimiento rojo y huevo.

Sin duda estamos ante un restaurante en crecimiento que está llamado a mayores galardones y reconocimiento. Un potencial dos estrellas que a día de hoy se puede disfrutar por una excelente relación calidad precio. El Carmen de Montesión se ha convertido en una visita obligada.

Post completo en complicidadgastronomica.es/2018/02/el-carmen-de-montesion

27/01/2018

Gran cocina, lugar feillo

Aquí nos pasó algo extraño.
Celebración familiar, catorce personas.Elegimos dos menús, y los de mi menú salimos encantados.Todo riquísimo, como para volver a comerse el menú más largo.Sin embargo, en el otro bando tuvieron que lidiar con un incomestible solomillo de cerdo... crudo!!!
Algo muy raro a ese nivel.Algún becario el día del estreno?
Por lo demás, me encantó.
-----------------------------------------------
Visita 2017: mucho mejor el salón, recientemente renovado, y espectacular menú largo.Sobresaliente.

Miss Migas

Iván Cerdeño cocina fenomenal. Al que le guste la caza, es su especialidad, y no digo nada más que ahora llega la temporada....

27 de septiembre de 2016

07/06/2016

manchegadas de postín

Visita dominical a este restaurante perteneciente al grupo Bohío.
No pude visitar La Casa del Carmen en su etapa Bohío cuando la pilotaba el chef Iván Cerdeño. La he visitado en una etapa posterior y ya dije en mi crónica que el sitio no está nada mal, pero este Carmen pasa a una liga superior.

El restaurante está en una urbanización a las afueras de Toledo. Unos casoplones de flipar. Yo fui con coche lazarillo que sabía donde iba pero si vas de nuevo puede costar un poco encontrarlo.

Sala más pequeña de lo esperado, viendo la construcción desde fuera. No se si tendrán otro comedor por ahí escondido pero yo no lo vi. En cualquier caso, sala muy cómoda con mucho espacio entre mesas. Decoración castellana sobria.

El sitio sólo ofrece menús degustación en tres niveles: menúd tradición (43), menú clásico (60) y menú de temporada, en este caso Primavera (90). Bebida aparte, y opción de maridaje por 35 pax (el maridaje no se si sólo aplica al menú largo). Nosotros optamos por el punto medio aristotélico y fuimos por el clásico. Yo me hubiera marcado un Primavera a full pero no todos en la mesa querían tanto homenaje. He de decir que con el clásico sales bien satisfecho. Ibamos con 4 enanos y les adjudicamos 3 platos infantiles, que consisten en un solomillazo, croquetas y papas fritas. Perfecto para ellos.

La cocina es de fuertes raíces manchegas pero muy actualizada. Muy rollo Pepe Bohío, claro. Degustamos:

Aperitivos de la casa nada más sentarnos: aceitunas rellenas de crema de anchoa, degustación de aceite de la comarca, macarons de hígado de pato. Perfecto warm-up

Aperitivos:
- Arenque aliñado: riquísimo. Aliño perfecto.
- Bollito preñado: relleno de queso manchego. Un regalo para amantes del queso como yo.
- Pulga de calamares: micro bocata con pan hecho con la tinta del calamar. Ultraligerísimo y explosivo de sabor. El mejor aperitivo
- Croqueta artesaña de jamón: buena croqueta pero no alcanzó el valhalla croquetil.

Entrantes:

- Atascaburras: fan total de estos platos con nombres tan rústicos. A pesar del nombre, el plato es delicadísimo, ligero y sorprendente. Es una suerte de mousse de atascaburras. Exquisito.

- Pato, lentejas y foie gras: una sopa de foie con lentejas y trocitos de pato asado. El plato que más me gustó. Desde la presentacion a la intensidad de sabores pasando por la gran combinación de mezclar humildes lentejas con esa sopita de ostentoso foie. Lucha de clases en tu boca :)

- Purrusalda: muy rica, pero el entrante menos impactante

Principales:

- Merluza, guisantes, mantequilla y limón: pescado en su punto. Super jugoso con la mezcla de la mantequilla y la gelatina de limón. Muy bueno

- Pichón asado, colmenillas con morteruelo y almendras: pechuguitas de pichón al punto con una salsa gustosa servida encima. Era mi primera vez con el pichón. Había probado antes las tórtolas. Esta carne es menos intensa, pero también de sabor pronunciado. Fantástico plato.

Postres:

- Bizcochada manchega: a priori, por su nombre parecía que iba a ser algo contundente, pero como en el caos del atascaburras, se trata de una versión delicada, ligera y llena de sabor. Postrazo

- Manzana asada: una manzanita hecha con chocolate blanco (creo) decorado, rellena de la crema de manzana asada. Va sobre una pasta hecha con chocolate y café. La presentación muy chula. Buen sabor. Especialmente rica la cobertura de la falsa manzana. Pero me quedo con la bizcochada.

Cafés y "petit-fours" con surtido de macarons y pastitas.

Regamos la comida con un Arrayán de Méntrida y un Venta de la Ossa de La Mancha. Estupendos vinos de las tierras manchegas. A ver si alcanzan el reconocimiento que merecen los vinos manchegos, que la fama siempre se la llevan los mismos...

Servicio perfecto. Serios pero atentos. Ni un fallo y siempre al quite.

En resumen, una gran experiencia, con gran nivel culinario y de servicio y por un precio muy razonable, dentro de la categoría en la que se mueve (estrella michelín, ya tu sabes). Es una excusa perfecta para acercarse a Toledo y darse un buen homenaje manchego

Miss Migas

Me fascinó el Carmen, tengo que volver pero ya.

8 de junio de 2016

Sr.Olivares

muchas ganas de ir!

8 de junio de 2016

Comelomano

Pues daos prisa, los precios suben rapidito. Hace un año, el menú largo, eran 73, en marzo 2016 ... 80, hace 15 días cuando fui estaba en 83, ahora en 90.... esto si que es inflación¡¡¡ Eso si merece la pena y mucho.

8 de junio de 2016

Sr Rodriguez

....y a primeros de 2015 eran 70 euritos

8 de junio de 2016

02/05/2017

Para repetir

La relación calidad precio me pareció extraordinaria. Buena cocina, un sitio para disfrutar.
A mejorar la atención en sala.

23/05/2016

Ahora hay otro motivo pata visitar Toledo.

Toledo sigue siendo un lugar en el que merece la pena perderse de vez en cuando.

Pero ahora hay otro motivo para visitarla. Si además de pasear por una de las ciudades con mas encanto de España te metes un cenorrio de lujo,...

La verdad que Carmen de Montesion es un gran descubrimiento.

Esta vez fue comida para un grupo bastante diverxo.

Tiene 3 menús. Decidimos por el tradición. Menú muy correcto de cantidades, salimos perfectos.

- 4 aperitivos.Todos perfectos.El arenque y pepino a la memoria.
- 1 entrante. Purrusalda, adictiva.
- 1 Pescado. Magnífico salmon marinado en miso. Textura memorable.Sabor suave.
- 1 Carne. Pluma de bellota. Prefiero mil veces carne de bellota que los Wagyu.
- 1 Postre. Matices de Toledo. Sublime.

Detalles.
- Nos dijeron que para niños tenían un menú de 20 euros. Pero que uno, lo dividían para 2 y valía. Lo trajeron dividido y emplatado para lo 2 niños. Puntazo.
- Al terminar nos ofrecieron (con insistencia) que si queríamos repetir algún plato, nos lo ponían. A mi esto no me ha pasado. Puntazo.

Precio.....espera que me río. 43 euros CON VINO Y AGUA INCLUIDOS.
Vamos salimos a poco mas de 50 con niños, cervezas y café incluidos.

VolVeRé rápido rápido.

Miss Superlike Aveli...

Quiero ir ya...

24 de mayo de 2016

23/10/2018

Gran sitio en Toledo

Alejado del centro de Toledo en un chalet muy bien montado. Comida muy rica con grandes platos de caza.

Un sitio al que hay que volver...

31/10/2015

Inmejorable opción en Toledo

Aunque está fuera del casco antiguo, muy metido en una urbanización de los alrededores, merece la pena llegarse hasta allí si estás en Toledo e incluso merece una visita ex-profeso desde Madrid.

Sala y mesa súper amplias, bien atendido y comida excelente, con su estrella michelin, me recuerda a Montia, quizás un paso por detrás, pero a un precio imbatible: el menú clásico, perfecto para probar y quedarse bien, 40€!!!! Incluyendo bebidas de aperitivo, vino y cafés, un escándalo.

Gran calidad, repito, similar a Montia, gran sala y servicio y RCP inmejorable.

17/03/2015

El Tongo II

Si el Tongo I fue la primera parte de Ivan Cerdeño en solitario (ayyy Pepe "Bohío" vaya ahijado has ido a elegir), ahora aparece para arrasar con su no menos exitosa segunda entrega.

Momento Sálvame Deluxe: antes, en un lugar llamado La Casa del Carmen (también en Toledo) las liaba bien pardas, hasta en una de nuestras comidas presenciamos al chef Iván Cerdeño desde la cocina en su salsa, dando voces, insultando y gritando a Rodrigo, su jefe de sala; nos jodió realmente el almuerzo... he aquí un dato de la educación para con sus compañeros. Fue entonces cuando Rodrigo, visiblemente abochornado, pidió disculpas a toda la sala mientras Iván en solitario seguía rebuznando a decibelios de pub de polígono.

Parece que esta intro petardo no viene a cuento pero sí, la cocina es pura sensibilidad, es gusto y clase entre otras cualidades. Todo influye, por eso la sensibilidad de este "chef" se ve reflejada en sus platos.

Cocinero pretencioso donde los haya, combina ingredientes sin coherencia... creo recordar que es el primer restaurante donde nos hemos dejado platos enteros.

Pensaréis; ná esta pareja tiene algo personal con el pobre cocinero... nada más lejos de la realidad, con nosotros siempre ha sido amable, más bien reservado pero muy correcto y es por ello que no hemos plasmado nuestra opinión hasta ahora. Nos negábamos a aceptar la realidad, pensábamos: joé si a la prensa le gusta es que somos nosotros, es que no tenemos aún el paladar lo suficientemente evolucionado para este hombre... y caímos una vez y otra, y otra... ¡¡pues ya está bien!! después de haber ido tres veces desde que abrieron (siempre menú degustación temporada) podemos afirmar que es el restaurante que menos nos gusta de Toledo, y con diferencia (hemos estado en unos diez en esa maravilla de ciudad). Datos:

- El restaurante es feo y frío de narices, techos altísimos y sensación de hospital robado. De hecho sigue siendo el mismo asador hortera que fue a pique. A parte, está a tomar por saco de la ciudad, en una urbanización en el monte, si vais a cenar os dará la sensacion de aislamiento internacional.
- Alfonso (en la sala) por mucho tiempo que lleve en el negocio, no se entera ni del nodo, y eso de que va de sobrado, así le fue en su anterior asador en ese mismo local...
- El servicio muy flojo; gente joven amable pero sin la más mínima idea de lo que es un buen servicio. Por supuesto carentes de responsabilidad por la falta instrucción recibida.
- En cuanto a los platos, nada de sorpresa, y algunos incomibles. Mucho riesgo sin fundamento alguno.

A su favor:

- Menú largo y generoso. Quien haya perdido el sabor por catarro no saldrá con hambre, seguro.
- Buena carta de vinos a precios razonables.
- Sin problemas para aparcar.

RCP. Muy mala. 100 euros pax.

Consejo: por casi la mitad de lo que pagamos aquí, y para disfrutar como en un verdadero estrella (sin tenerla) recomendamos el Maruxina, ubicado en todo el meollo del casco histórico de Toledo. El sitio parece un puticlú, hortera y sombrío al más no poder pero el cocinero de allí es un artista, pura delicadeza, se llama Jou. Lo suyo es reservar de antemano intentando hablar con él para que éste os haga un menú degustación... ¡fliparéis!

En fin, no entendemos este mundillo... o quizá sí?! está claro que si tienes padrino te encumbran, te endiosan, porque al fin y al cabo la comida es lo de menos; lo que verdaderamente importa es quedar bien con "El Padrino" (por fin he dado sentido al título de esta reseña).

acme

Joer, joer, joer,.... te has quedado a gusto :-)
Pues yo comí allí hace poco y me gustó. Eso sí, yo fui de pobre al menú corto.

Me apunto el Maruxina ése para ver si eres de fiar pero así de entrada hay que tener mucha fe para, viendo las fotos, pensar que ahí vas a comer bien.

29 de enero de 2015

Bermar

Nos ha costado mucho poner esta crítica... pero no podemos traicionarnos.

Hay que tener mucha fe para acercarse a ese sitio de carpantas. Yo no iría si no esta Jou o sin hablar directamente con él.

29 de enero de 2015

08/12/2014

Diciembre 2014. Almuerzo domingo. 4

Si uno va a Toledo a visitar San Juan de Los Reyes por ejemplo, uno de los edificios más bonitos de España en mi opinión,, o el Hospital Tavera, o la Catedral o cualquiera de los infinitos recovecos de esta milenaria ciudad y va y tiene que comer porque ese día toca y resulta que no sólo de arte e historia vive el hombre pues igual merece la pena dejar atrás las hordas de turistas, sus comederos y a aquellos que les quieren quitar los cuartos, coger el coche y tirar para el Carmen de Montesión. Adelanto que es un #planazo.

Pues bien, allá donde el viento da la vuelta y no sé quien se dejó las sandalias, justo donde el Google Maps se vuelve más gilipollas si cabe y anuncia que para avanzar 500 metros mejor coge la autovía y métete pal cuerpo 20km más y/o donde un Tomtom desactualizado pide mus, pues hasta allá se ha ido Iván Cerdeño a acrecentar el mito de que en los negocios de la órbita del Bohío se come bien, que no digo yo que no, pero que céntricos y accesibles pues como que no.

Sitio al estilo ése castellano recio, manchego. Sala grande con inmensos ventanales, algo desangelada quizás, con ese toque decorativo que, que,.... que bueno, bien, vale. Ojo además que te puedes encontrar con grupos grandes. Para bodas y demás festejos, si los trabajan, deben tener otros salones.

Servicio muy amable, serio y profesional, llevando con dignidad y resignación un uniforme más feo que pegarle a un padre. Sólo un minipunto negativo inicial por ir un poco acelerados y juntarnos en la mesa la caña, el vino ya servido, el pan con el aceite, un aperitivo y no se que gaitas más. Un poquito de por favor.

Carta muy clásica, quizás demasiado y dos menús degustación donde se permiten mayor libertad creativa. Uno largo por 66€ + 27€ de maridaje opcional y otro corto de precio cuasi imbatible. Tres aperitivos más entrante, pescado, carne y postre con vino incluido por, atención, 35€. Fuimos por este último.

Todo a buen nivel destacando la versión del atascaburras conquense con una sutil mousse sólida de ajo o el excelente guiso de puerros con espuma de patata, huevo y polvo de jamón. También a muy buen nivel el salmón asado al miso rojo aunque falló un poco la presentación y la presencia de pomelo que para mi fastidiaba más que acompañar. Muy buen plato por último el de carne, currado, con su curry rojo y su quinoa pero algo estropeado por el exceso de sal.

No obstante, con la rasca que hacía eché en falta algo de la potente cuchara marca de la casa.

Dentro del menú ofrecen un verdejo del que no recuerdo nombre o un tempranillo manchego, De paso a paso, joven con algo de roble, sencillo pero que no desentona. Pues el menú indicado, que incluye también agua, panes variados, un rico aceite multivarietal y unos simples petit fours, más dos cañas iniciales y dos cafés, 80 larries total para dos. Toma ya.

Altamente recomendable.