El laureado con una estrella Michelín, Rodrigo de la Calle, propone un solo menú que varía a diario, en cada uno de los platos los vegetales y hongos son los protagonistas, y la proteína animal un mero sazonador. La materia prima procede de sus huertas para ofrecer un menú respetuoso con el medio ambiente.

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23/01/2017

Piensa en verde

Sigo sin palabras para describir lo que el sabado fue la mejor experiencia que he tenido en un restaurante.

Desde la entrada en ese Box Art la Torre en Collado Mediano, empieza esa montaña rusa de sensaciones increibles creada por Rodrigo de la Calle y su equipo.

Menu de 26 pasos basado en el mundo vegetal que sorprende plato a plato, superandose, reinventadose, en definitiva, creando una atmosfera que yo nunca habia sentido en otros sitios.

El menu empieza con unos snacks que tomas en una barra, siempre con varios cocineros encima y cuidando todo el detalle, para luego acompañarte a una de las cuatro mesas que tiene el restaurante.

Desde ese momento no sabes a lo que te enfrentas, pero al ver que van pasando los platos, lo unico que piensas es en el siguiente, y como te van a sorprender.

De los 26 platos del menu, muy destacable la coliflor con trufa, la borraja con yema de huevo, el pure de patata (estilo robuchon) con un caldo potentisimo de carne cocinado durante 36 horas, alcachofa frita con citricos y una salsa basada en la cocina china, una col increible y un arroz socarrat que daba por finalizado un menu en el que lo unico que podia hacer era sonreir y pensar en lo que estaba pasando.

Todo esto maridado con una seleccion de vinos que le va muy bien y que acompañan a la perfeccion a los platos.

Sinceramente se queda muy corta la estrella michelin, creo y deseo que obtendran muchas mas porque de verdad, no tiene comparacion con nada.

Simplemente recomiendo el ir y el disfrutar de un mundo al que no estamos tan acostumbrados y que Rodrigo de la Calle moldea a la perfeccion.

LeSamp

vaya...ahora son 26 pases. Cuando fui yo contaban 34!! Y supongo que tb habrá subido de precio :(

23 de enero de 2017

Sr Rodriguez

Subida de precio, si. Ahora 88€ y ni un triste filete

23 de enero de 2017

csanchaoria

Sinceramente no creo que nadie deba esperar un filete en este sitio ni porque cueste 88 euros casi reclamarlo...hay que saber donde se va siempre, si se quiere filete, le puedo recomendar La Chimenea, El molino o Charoles, muy cercanos a Collado Mediano.

23 de enero de 2017

Sr Rodriguez

Gracias por las recomendaciones!

23 de enero de 2017

Alvaro Armenteros

Ofrecen incluir un plato de carne por un importe adicional que no recuerdo. Al menos a mi me lo ofrecieron el verano pasado. En mi modesta opinión, se puede prescindir de la carne. Creo que con los pases basados en verdura (que no veganos/vegetarianos) sales satisfecho de cantidad. Otra cosa es lo que te pueda llegar a gustar. A mi me encantó.

23 de enero de 2017

csanchaoria

Es asi Alvaro, te ofrecen el incluir un plato de carne pero estoy totalmente de acuerdo contigo en todo lo que dices.

23 de enero de 2017

04/10/2018

Opulencia vegetal

Parece que por fin Rodrigo de la Calle se ha asentado en la ciudad de Madrid con el Invernadero. Después de Aranjuez, Madrid (Hotel Villa Magna) y Collado Mediano, el cocinero se instaló en el mes de mayo en la tan en boga calle Ponzano, concretamente en el local dejado por el desaparecido Sudestada.
La transformación del local es evidente habiéndose realizado un gran trabajo de interiorismo. De lo que era un espacio angosto por el número de mesas y cercanía entre ellas, se ha pasado a un entorno acogedor de cocina vista con no más de diez mesas, en el que se intenta evitar el contacto con el exterior. Un pequeño oasis dentro de la ciudad que se recrea con plantas, sonidos de pájaros, espejos que proporcionan amplitud y mucho color verde.
La apuesta de Rodrigo de la Calle por vegetal es y va a ser eterna. Sigue desarrollando su concepto de alta cocina verde y El Invernadero es el escaparate a través del cual llega al público de una manera más notoria. En paralelo, Rodrigo realiza asesorías vegetales para grandes marcas de consumo y ha abierto en el Mercado de San Miguel un puesto de arroces en el que se sirven aproximadamente 700 tapas de arroz cada día. Diversas formas de generar ingresos que sirven para sostener su buque insignia, el Invernadero.
Los diferentes menús que se proponen giran alrededor del concepto Vegetalia. El resultado final se puede calificar como sorprendente. Texturas, sabores antes no experimentados, mezclas poco evidentes y descubrimiento de ingredientes y especias para el aficionado. En definitiva una línea de cocina única en nuestro país que se basa en el análisis, la investigación y la pasión por el mundo verde que solo Rodrigo lleva al extremo.
Su clarividencia del mundo vegetal es brillante y su conocimiento profundo. El sabor a veces plano de las verduras se eleva a través de la utilización de diversos elementos. El uso de especias y picantes, principalmente orientales, las fermentaciones, la proteína animal tanto cárnica como láctica son resoluciones para aumentar la sapidez de las composiciones. Todo ello provoca la seducción de esta propuesta vegetal convirtiéndola en una cocina sutil, elegante y gustosa.

Para disfrutar con esta cocina es necesario ser aperturista y saber a dónde se viene. El tratamiento de la verdura es excelso en todas sus preparaciones; cruda, salteada, fermentada, encurtida, en crema, hervida. Diferentes preparaciones para provocar que una apuesta monotemática sea diversa y alternante. Después de degustar Vegetalia, conviene desmitificar dos supuestos principios cuasi inamovibles. El primero de ellos que la propuesta de Rodrigo de la Calle sea radical, la enmarco más dentro de una proposición de alta personalidad que no es excesivamente compleja de entender. El segundo que se trate de una propuesta plana o con falta de sabor, tanto a través de las proteínas como de los sazonadores o picantes, los platos alcanzan niveles de gusto muy notable sin resultar bajo ningún concepto insípidos.
Al nivel de cocina se le une un funcionamiento de la sala muy trabajado. El ritmo entre los platos es elevado y en vasos y copas nunca falta de nada. Personal agradable y cercano, transmitiendo esa sensación de estar presentes sin verlos en demasía; es decir solamente estando cuando se les necesita, pero sin tener que llegar a llamar su atención. Merece la pena acompañar el menú con maridaje mixto de vinos y bebidas preparadas en el Invernadero; entre ellas el espumoso de apio, el vino de remolacha, la vermucha (realizada con los aromáticos del vermú y la kombucha) o la chicha morada con toques de sangría.
La originalidad de El Invernadero es de alabar. La creencia en uno mismo, el llegar hasta el final con una idea culinaria y el encontrar formas de hacer la idea rentable con ingresos paralelos provoca que podamos seguir disfrutando de cocineros que abren caminos particulares y desconocidos. Como buenos aficionados también conviene recorrer caminos que nos resulten nuevos y desconocidos.

Post completo en complicidadgastronomica.es/2018/10/el-invernadero

27/03/2017

Experiencia vegetal (que no vegetariana) total

Regalo de cumpleaños de mi hermana que reserva pensando que el local está en el barrio Salamanca. Cuando se da cuenta de que nos tiene que mandar a Collado Mediano intenta llamar por teléfono sin éxito (detalle que deben resolver) y da por perdida la señal. Cuando nos avisa faltan 45 minutos para comenzar la cena y le han exigido puntualidad británica. Nos atamos la manta a la cabeza, aprovechamos que la A-6 por la noche va descargada y, jugándonos la multa, llegamos con un par de minutos de retraso. Sé que estaréis aburridos ya de la historia pero me cundía contarla...

Llegamos sin tener ni idea de qué nos íbamos a encontrar, elegimos menú con maridaje 50% alcohol y 50% fermentos caseros, y empezamos a flipar.

Es imposible que relate aquí cada plato con la cantidad brutal de ellos que nos comimos. De hecho el último postre, tras mirarlo durante un minuto fui incapaz de comerlo: ¡nos habíamos metido tanta comida y bebida en el cuerpo que me quedé con las ganas!

Mención especial a la mayor parte de los fermentos que no dejaron de sorprendernos, y a ese pan que hay que perdonarle la vida si no quieres abandonar la desgustación antes de tiempo...

No me cundió un postre con sabor a ajo, aunque reconozco la valentía del chef.

Saludo de Rodrigo al terminar y gran servicio de los camareros-cocineros, majísimos. Regalo de calendario y vasos de barro.

Espectacular.

Liliana

La anécdota del despiste de tu hermana, y sucesivas vicisitudes tiene su aquello. Un regalo de cumpleaños para no olvidar por muchos motivos. Buen apunte el de los fermentos caseros.

27 de marzo de 2017

Jerin

¡El Invernadero es para ir aunque te pongan aún más obstáculos!
Además, se me olvidó apuntar que tienen una zona al aire libre de "terraceo" interesante ahora que llega el buen tiempo...

4 de abril de 2017

02/02/2017

Buenas intenciones

3++

Segundo intento de acercarnos a la cocina verde de Rodrigo de La Calle. Cierto es que la primera fue en los últimos días de su local de Aranjuez, cuando el ya estaba en el Villa Magna y aquello hacía aguas.

En este segundo intento tampoco está el baranda, que le pillamos de gira por China donde está montando algún lío por aquellas tierras.

(inciso. En los últimos dos meses, por lo visto en Twitter este señor ha debido pisar medio día la cocina de El Invernadero. Entiendo que business es business, pero a mi las giras me gustan en la música y el teatro)

No voy a comentar mucho sobre la comida,ya que por su longitud y los cambios propios de la temporada e ingredientes hacen inútil cualquier comentario, pero si hablaré de sensaciones.

En las semanas anteriores leía que era un próximo estrella Michelin y se ha cumplido. Para mí, agua. Mil detalles tuvimos que si está uno de la guía, flipa.

El menú empieza en la barra, varios pases, muchos de ellos de bocado y sin rastro de cubiertos ni servilletas. De manera somera nos ofrecen la bebida, más bien nos ofrecieron el maridaje, y después de dos o tres pases tuvimos que reclamar el bebercio.

Más problemas de servicio en la mesa. Falta servilleta, falta un cubierto, derrame de vino al servir, copas sin recoger en la mesa....todo muy estrellado.
A ver, que yo no tengo problema con esto y que fueron super majos pero fue así. Imagino que no tener camareros y ser los propios cocineros los que sirven tiene estas cosas (ahorro de costes, como nos comentaron)

Carta cortísima de vinos y el único champagne que ofrecen no lo tienen en formato normal, así que magnum. Esto de ser una pega se convirtió en una ventaja, con un magnum nos llegó perfecto para 4, siendo más barato que dos botellas, mira fíjate.

Durante los pases me vino a la cabeza en varias ocasiones El Brote, sitio mega especializado en setas en el que la cocina no es talibán de los hongos y realizan preparaciones muy logradas interviniendo peces y carnes.
Creo que una cosa es la especialización y otra no utilizar en armonía lo que el resto de ingredientes pueden ofrecer.

También he leído de lo descomunal del menú en longitud. No soy partidario de degustaciones de más de 8-10 platos, me abruman los de 20-30 pases de bocado pero en este caso no se hizo pesado más bien al contrario.
Acabas lleno si, pero gracias a los 5 postres ¡ 5 ! que te calzan. Aquí soy más que nunca subjetivo, no soy de postres y 5 me mataron.
De todos modos, creo que una persona normal no mega golosa no disfruta 5 postres después de un menú de veintitantos platos.

Resumo: Me gustó conocer esta propuesta original, pero no salí flotando ni estusiasmado. Fue un buen menú, con altibajos (normal por su longitud) en el que me falta algo y me sobran postres. Y añado que al parecer, sin el baranda no es lo mismo (mala suerte, la próxima cuadramos agendas)

21/10/2016

Maravillosa exhibición del mundo vegetal

Tras haber estado en su restaurante de Aranjuez y gustarnos mucho, decidimos visitar el nuevo concepto de Rodrigo Lacalle situado en Collado Mediano, El Invernadero se ubica en un hotel boutique bastante coqueto y correcto, aunque en mi opinión el enclave al estar en la sierra podía haber sido mejor, ya que carece un poco de intimidad.
La sala es una especie de invernadero de cristaleras con unas 5 mesas y una barra en la entrada donde te explica el propio Rodrigo el menú que vamos a tomar y te ofrecen un primer trago de jugos, por poner un pero en la barra me sobraba el típico gato japones de la manita, lo tengo muy visto, el local es acogedor y que permite un servicio cercano y rápido, el cual es muy atento y desde el primer momento que cruzas la puerta están pendiente del cliente, los propios cocineros hacen las veces de camareros, creando una mayor complicidad.
Nos decidimos por el menú Vegetalia que constaba de unos 27 pases, el menú es diario y esta escrito a mano en una lámina que te dan, tiene varias opciones extras de quesos y carne, así como maridajes de jugos y de vinos.
El menú es un homenaje a los vegetales y sobre todo a los de temporadas, fiel al estilo del chef.
Nos sorprendió bastante la verdad, infinidad de verduras desconocidas acompañadas por distintas salsas que le daban mucho equilibrio de sabores y realzaban los sabores de los vegetales, presentaciones muy finas y elegantes, visualmente muy apetecible y todo mimado hasta el mínimo detalle.
Las presentaciones estaban muy relacionadas con la naturaleza sobre todos los primeros pases del menú, con unas presentaciones muy originales sobre corchos y hojas de pinos.
De cantidad quedamos bastantes satisfechos, cosa que en un principio yo dudaba al ser vegetales, pero todo lo contrario, yo quede bastante saciado.
El menú tiene guiños a la cocina tradicional mediterránea, así como a los países asiáticos, y la cocina francesa, me sorprendió la frescura de los vegetales, así como sus texturas, muchos crujientes y muy sabrosos.
Mi sensación final con el menú fue de satisfacción, la experiencia fue bastante buena y se ve que está trabajado y elaborado, con técnica y mucho sentido, y sobre todo con sentimiento y siempre fiel al estilo de Rodrigo Lacalle.
Repetiría sin duda.
La relación precio- menú en mi opinión está muy acorde.

10/07/2016

Producto, sabor, belleza, exclusividad, tranquilidad. Un imprescindible.

Es imposible que no te entren ganas de ir al enterarte (por el boca oreja) de la existencia de un restaurante de sólo 4 mesas en una finca tranquila en la sierra de Madrid, junto a un hotel boutique, que resulta ser el laboratorio de pruebas donde Rodrigo de la Calle ensaya con sus clientes y profundiza en su concepto de gastrobotánica: alta cocina en la que los protagonistas son los vegetales (en todo lo amplio del concepto). Menú único diario (de jueves a domingos comidas y cenas) de veintipico pases (desde bocaditos a platos), que cambian continuamente según disponibilidad o estación, con opción de ampliar a un pase de queso Stilton o un pase de carne. Unos 100-110€ persona con opción de maridaje con vino o con licuados de frutas y verduras.

Magnífico concepto, sencillo, comprensible, retador y que provoca curiosidad en cualquier aficionado al buen comer.

Me ahorro comentar el menú concreto que comí y no me voy a extender mucho más porque solo sabiendo lo que he puesto arriba o incluso menos yo me animé a ir y lo he gozado, y contar demasiado puede arruinar alguna sorpresa. Hay que ir con mente abierta, ganas de entrar al juego, y los cocineros, que hacen de camareros, también te contagiarán el espíritu de esta cocina: tranquilidad, cuidado de la materia prima y búsqueda del mejor momento y combinaciones originales, un punto de diversión, pasión por ir mejorando... Curioso encontrar entre ese equipo a Celia Lastres, la concursante de Master Chef que se hizo popular como 'la vegetariana'. Sin duda, alguien muy militante en lo bueno de los vegetales y los 'superalimentos', que fue nuestra anfitriona durante la comida.

Puede que no te guste todo (yo creo que a todo le encontré su intención y sentido), pero casi todo seguro, y te amplía un poco tus ideas.

Sorprende que lleve unos meses abierto y aún sea sencillo conseguir mesa, casi se puede reservar en verano con un par de semanas de antelación, pero justo por eso, es un buen momento para probar, porque merece mucho la pena.

EandradA

El Invernadero es LO MÁS.

10 de julio de 2016

Alvaro Armenteros

estuve ayer de cena. Review pending pero estoy por copiar y pegar la tuya :)

10 de julio de 2016

volga

Casi coincidimos, Álvaro, que yo estuve ayer mismo comiendo. Por unas horas!

10 de julio de 2016

15/09/2018

Fresco y natural

Restaurante con una propuesta muy interesante y curiosa. Todos los productos son vegetales y eso hace que, aunque sean productos "normales" como el tomate, apio, ajo o la remolacha, la combinación y técnica hace que los platos resulten ser atractivos y sabrosos.

Hay platos sobresalientes que justifican esa estrella Michelín como los postres, el pan de tomate o la croqueta, pero no solo eso sino que también dan opción de incluir una tabla de quesos o un plato principal de carne. Si no, tienes varios menús degustación, siendo la diferencia el número de platos en cada uno. Yo elegí el Vegetalia Power y tras más de diez platos, salí muy satisfecho. Todo son detalles, hasta el agua que es un poco diferente y al estar en un vaso de barro tiene otro sabor.

Lo mejor es que al final me dieron el menú y el vaso que había utilizado para beber previamente. Todo un detalle que culmina una gran comida llena de sabor, detalle y buen trato por parte de los empleados.

22/11/2018

Texturas, colores y sabores

Cena para dos el viernes 16 de noviembre en las mesas altas junto a la cocina, tomando el menú Vegetalia con una botella de vino blanco. Los dieciséis platos estaban todos muy ricos, en especial la remolacha con manzana , las borrajas y almendras, los enokis y el arroz con setas. El local pequeño y acogedor, el servicio atento y profesional, y como decía antes ningún plato desentonó. Por desgracia Rodrigo estaba con la mano derecha vendada y poco podía hacer, pero todo su equipo funcionaba como un reloj. Salí muy satisfecho y pude comprobar que no hacen falta productos caros o especiales para hacer un menú muy apetecible , que te deleita con texturas, colores y sabores. Divertido el show del té y del café. Por poner algún pero se echa de menos las servilletas en los bocados de aperitivo. Volveremos en primavera a degustar nuevos platos.

07/05/2017

apoteosis vegetal

El no va más del mundo verde.Técnica portentosa , desparrame absoluto en un menú de veintitantos o treinta platos llenos de imaginación, armonías perfectas.
Merece la segunda estrella, aunque eso sí, el restaurante en sí no puede ser más simple: cuatro mesas y poco atrezzo.
Simpatía a raudales también
Comida el 5 mayo 2017

17/08/2016

Dejad que las verduras se acerquen a mí

Visita Agosto 2016
Es una maravilla que existan sitios así. Lugares donde te animan a descubrir, a experimentar, a probar nuevas texturas, sabores, sensaciones. Donde la imaginación impera, donde lo clásico como una hoja de lechuga recién cortada se mezcla con nuevos sabores escondidos.
Que la verdura da mucho juego todos lo sabíamos y que es posible desembarazarse de la querencia atávica a la carne o al pescado
Poco puedo aportar mas que lo que han dicho otros usuarios y a los que agradezco el descubrimiento.
Por supuesto, es un lugar no apto para todos los públicos, mente abierta imprescindible (no todos estamos dispuestos a tomarnos un postre chupando una piedra).
Las 3 horas largas que pasas allí son de una paz y de un buen ambiente impagable, las pocas mesas, el mobiliario, la cubertería (excepto los vasos y no por los vasos de barro) y también por todo el personal. Majismo a mas no poder.
Nosotros estuvimos en el puente de Agosto, bajo las perseidas, y estaba a mitad de aforo. Al igual que a Montia, nos gustaría ir una vez por estación, pero nos conformaremos con poder ir una vez al año.
Posiblemente una de las cenas mas agradables que hemos tenido.

Ahora una pequeña crítica (o consejo), que en texto ocupa lo que las alabanzas, aunque como he dicho, los parabienes y mi sensación es igual a la de otros usuarios:
Solo le vemos un pero, que nos llevo a una pequeña confusión una vez en casa porque creíamos que se trataba de un error. El menú son 82€ iva incluído. Es un precio muy ajustado para la experiencia que supone (aunque la materia prima sea en principio barata). Al llegar nos explicaron las opciones de maridajes alcohólicos, licuados no alcohólicos y mixtos. Quizá no nos fijamos en el precio o ya estábamos en modo relax/disfrute, pero el precio del maridaje de vinos ascendió a 48€ por persona. Lo que es barato o caro lo determina cada uno, pero sin duda, está muy descompensado con el precio del menú, tanto que creímos que se habían equivocado. Al margen del precio, el maridaje incluyó un fino, un vermut, champagne, un PX y acabamos con un Jerez. No hubo ningún blanco ni tinto y la cadencia no fue la correcta (mucho tiempo con champagne y luego se amontonaron algunos) y personalmente, solamente el vermut nos gustó de verdad. Sin duda, prescindiría del maridaje (pero como lo haría en A poniente donde se marida con finos).

Ganas de repetir, quizá en invierno o en época setera.

11/07/2016

PLANTS vs. FOODIES

Reta Rodrigo de la Calle en su apuesta de El Invernadero a la globalidad de perfiles de amantes del buen yantar: zampones y triperos así como gourmets y morros finos. Y propone una experiencia donde pretende satisfacerles a todos ellos, basándo su apuesta en lo que es su santo y seña: la gastrobotánica. O dicho de otro modo, llenarte el buche con verduritas y que además flipes pepinillos en el proceso.

Y en mi opinión, vaya si lo consigue. A mi personalmente me ha dejado KO. Me ha hecho un "hadouken" gastronómico (referencia friki-arcade-noventera) a base de verduras de toda la vida, algas ignotas, especias exóticas y fondos suculentos. Súmale un servicio ultra-personalizado (sólo 4 mesas, 4), super simpático, cercano y con mimo en el detalle de lo que te van ofreciendo (te atiende el propio personal de cocina, no hay camarermos como tales). Remata con un entorno muy agradable (hotel cuco en la sierra de Madrid). El resultaod es una experiencia total. Bravo por El Invernadero.

No voy a entrar en detalles todo lo que me he trasegado porque para empezar son 35 bocados (te dan un listado manuscrito del chef con la lista infinita de lo que incluye el menú). Y además, es un menú tremendamente mutable por usar productos de temporada.
Puedo citar destellos de grandes platos como el pastelito de nabo, los puerros panaderos, o el quissoto de mar (rissotto de quinoa) así como sorprendentes postres como las lentejas con canela. Pero es que prácticamente todos han sido fantásticos y muchos de ellos de los que te dejan loco. Sólo puedo recordar uno de los postres que no me gustó (y para gustos los colores).
El menú se puede maridar con vinos, licuados no acohólicos o un mixto. Además, permite ampliar con quesos o carne. En mi modesta opinión, se puede prescindir de la carne totalmente. Ante semejante menú, está de más. Es como mancillar el honor de las estrellas de la noche que son los vegetales. En cuanto al queso, sólo lo recomiendo si eres un amante quesero y con un estómago infinito. Yo pedí probar el fantástico queso Stilton que tenían porque tenía una pinta brutal. Buenérrimo, servido con mermelada casera de fresas. Pero fue un acto de gochismo innecesario. Sales rodando sin quesos ni carnes. Maridamos con vinates: fino, palo cortao, champagne de un botellón de esos de la Fórmula 1 (casí pido que me enchufaran como en el podio), tinto de finca la Estacada, un moscatel y un PX. Resultado: acabé como Las Grecas. Menos mal que los últimos postres, tipo petit fours, nos los siriveron en el jardín junto a la piscina, tirados en unos sofás al fresquete serrano. Me sirvió para despejarme un poco y de paso soltarme la lengua en animada charla con varios de los miembros del equipo que nos atendieron, incluyendo al capitán del barco (Rodrigo habla con todos los clientes, por lo que me fijé), a Aitor (super majo, nos explicó como hacen el quisotto, " es muy fácil, lo puedes hacer en casa.. .jaaaaa") y a Celia, a la sazón ex concursante de MasterChef 2, que fue nuestra anfitriona al inicio en la barra (olvidé que te reciben con una birra que fabrican ellos. Me esta subiendo otra vez el pedo sòlo de recontar todo lo que soplé) y fue con la última persona con la que departimos antes de marcharnos más felices que un perro sin pulgas.

Si lees esta reseña y aún no has ido a este sitio, hazme caso. Aunque no nos conozcamos, yo se lo que te conviene: reserva YA en El Invernadero.

¡y además te regalan unos vasitos de barro!

De nada

EandradA

Los vasitos de barro podrían venir pintados a mano, como la carta, ganarían puntos, porque los míos están muertos de asquete en una estantería.

12 de julio de 2016

Alvaro Armenteros

Ya te regalan algo, que les diferencia del 99% de los demás sitios de su estilo. Mención aparte los asadores segovianos y sus botijos, tarros y demás artefactos con la frase "recuerdo de XXXX" :)

12 de julio de 2016

EandradA

Cierto es, por Apolo, aunque a mí me hizo más ilusión el menú. Hey, no olvidemos el calendario de Makro.

12 de julio de 2016

05/09/2016

Recomendable, al menos probarlo

Movidos por las excelentes opiniones, aquí que nos vinimos en Agosto a probarlo, para entrar tuvimos que llamar al timbre, sensación de haberse equivocado, no era así, una vez dentro nos trataron estupendamente y nos sirvieron una cerveza en la terraza. El menú empieza en la barra, y la verdad empieza muy bien, luego pasas a sala, muy bonita y agradable, con sonidos de naturaleza de fondo (que al rato ya no relajan tanto), por cierto, eramos la única mesa. Más que comentar el menú en si, preferimos comentar las sensaciones, muy buena cocina, mucha simpatía, algún fallito sin importancia en el servicio y la verdad es que sorprende bastante durante un rato, además siempre son de aplaudir propuestas valientes como esta; por otro lado la escasez de proteína, que solo esta presente en parte de algunos platos, a nuestro entender es como jugar con una mano atada a la espalda, son demasiados pases para aguantar el tipo sin que produzca cierto hastío en algún momento, en resumen, me alegro de haberlo probado, me pensaría el volver. El precio me parece justo para la calidad y esfuerzo puestos en el menú.

05/06/2016

Una vez al año no hace daño

¡Nos encantó! ¡Qué tranquilidad, qué atención y qué COMIDA!

La verdura nos gusta, ¿pero tanto? si me llegan a dar esto de pequeño ahora sería más alto.

Sabor, sorpresa, genialidad, plenitud... nos quedamos cortos. De los mejores restaurantes que hemos estado últimamente, ¡qué emoción, 33 platos!

Ni un solo pescado, ni una sola carne... Lo extraordinario de todo esto es que no echáramos en falta ingredientes de nuestra disfrutona dieta habitual.

Rodrigo con su savoir-faire hace que te creas que ser vegetariano (caldos aparte) podría ser perfectamente practicable por dos aves de rapiña como nosotros.

Conocíamos a Rodrigo de Aranjuez; allí ya se salía, aquí está fuera del todo. Eso sí, millonario no se va a hacer porque con cinco mesas, poco puede ganar.

Ay Michelin, que facilito te lo han puesto...

El porqué del título... porque a pesar de lo que disfrutamos, nos pareció carillo; 260 euros dos personas. Eso sí hubo champán por medio, pero aun así...

Y es que con nuestra mentalidad occidental-capitalista (apolíticos eh, al menos aquí) de -verdura ecológica más barata que gamba roja- se hace difícil de asimilar.

Si no lo habéis catado, estáis tardando...

spider72

El Invernadero tiene casi pleno al 5 en todos los usuarios aue han ido

5 de junio de 2016

Bermar

Y uno de los que no nos acompañan titula su crítica con "exceso de placer". Siempre he oído que no a todo el mundo le gusta el orgasmo, y va a ser cierto...

5 de junio de 2016