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24/08/2018

Fallaron los detalles (otra vez)

Enero 2018

Nuevamente comienzo una reseña hablando del servicio de sala. Y es que sigo sin entender qué pretenden determinados sitios poniendo al frente de una sala, gente sin aptitudes, que miran con aires de superioridad y que carecen de cualquier ápice de empatía para guiar al cliente.

Otros detalles de poca clase, es tener una carta con precios SIN IVA lo cual a parte de confundir al cliente, es ilegal. O salir a saludar / pelotear a determinadas mesas ignorando al resto de los comensales (me es indiferente que pasen a saludarme en los restaurantes, pero si lo haces en medio de la sala, pasa por todas las mesas)

De la comida poco que decir, nada justifica el ticket medio de este restuante, más aún cuando en su versión "low cost" a escasos 50 metros, ofrecen la mitad de sus hits a precios mucho más contenidos.

Y por favor, que alguien haga algo con ese baño. Si se la dan de restaurante de nivel, por lo menos el bote de gel y los rollos de papel ténganlos guardaditos, que al final uno se queda con lo detalles.

nindiola

Hay que joderse con el mal servicio, pero Jaime, la culpa es tuya, a un restaurante se va a todo, y si algo no esta bien, en este caso el servicio, que les den y desde luego no se repite. La primera vez es culpa del restaurante, la segunda tuya.
Yo nunca he tenido ningún incidente en en el Quenco, pero tomo nota.

hace 12 meses

fresandco

Con el "otra vez" del título me refiero a que no es la primera vez que el servicio arruina una cena. Hay cosas que no perdono (y creo que no soy el único), y esta gente no se merece una segunda oportunidad.

hace 12 meses

nindiola

:-)

hace 12 meses

09/02/2017

Decepcionante

Hacía tiempo de mi última visita, de hecho, no llegué a escribir comentario. Desgraciadamente, no era como lo recordaba.
En primer lugar, la sala, acaban de remodelarlo, al menos eso nos dijeron. Yo, honestamente, recordaba menos mesas. La sala es un comedero, no por abarrotado, que lo estaba, sino por lo juntas que están las mesas. Nos habían reservado acomodo en una esquina, la sala está organizada de tal forma que se tuvieron que mover los de la mesa de al lado para que pudiéramos entrar nosotros. Un vez compuesto el Tetris, descubrimos una salida de aire acondicionado que caía sobre nosotros y lo comentamos a los responsables de la sala. Según ellos, era la calefacción, pero era un chorro de aire helador totalmente incongruente. A lo largo de toda la cena fueron incapaces de eliminarlo, al parecer no sabían manejar el aire. Observamos que la gente de la otra mesa comían con cazadoras y bufandas.
La comida, bien, pero no fenomenal, nos gustó el tomate, la gamba roja al ajillo y las croquetas. Los pescados, sin embargo, no estaban en su punto, poco hecho el rodaballo y también el lenguado, y por lo tanto fríos… Una pena, sobre todo, porque no es un sitio barato, salimos a más de 60€ por persona.
Si me permiten un consejo, quiten alguna mesa y mejoren la climatización.

25/05/2010

Así, asá

Quizás haya sido mala suerte, pero no puedo compartir la buena opinión generalizada sobre este restaurante.
Para empezar, está muy mal insonorizado. Cuando no hay demasiada gente se puede escuchar perfectamente la conversación de las mesas cercanas. Cuando se llena ya da igual, el ruido generalizado lo difumina todo.
Las decoración simple y las mesas para cuatro pequeñas.
El servicio atosigante. Si te dan la carta, se supone que es para que tú la leas, no para que te la canten en plan espot publicitario. Y lo peor es que la camarera no te dejaba hacer zapping. La tenías que escuchar sí o sí. El colmo fue cuando nos mandó callar para que la escucháramos. .
Y vayamos a lo del comer que, a fin de cuentas, es lo fundamental. Pues la cosa tuvo sus más y sus menos.
Los más: La ensalada de tomate con ventresca, los revueltos de setas y el rodaballo salvaje.
El tomate muy bueno. Nos dijeron que tienen su propio huerto. La ventresca también rica, pero eso ya es cuestión de seleccionar la lata adecuada.
Los revueltos de setas, tres variedades diferentes. Me gustaron mucho, con el huevo casi sin cuajar, aunque entiendo que a muchas personas no les gusta esto.
El rodaballo salvaje, espectacular. en cantidad, calidad y punto de cocción.
Los menos: el tan afamado arroz con gurumelos y foie. Supongo que tendrían un mal día, porque de lo contrario, no lo entiendo. Una cosa es que le den un toque de Pedro Ximénez y otra es que su sabor anule todo lo demás. Y la fritura, sosa y excesivamente hecha
Resumen: Decepcionante, aunque no descarto volver para darle una segunda oportunidad